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9.2.3. La Antena: Esteban Sapir.

Como fotógrafo siempre me ha interesado comunicar con imágenes. Y qué mejor excusa que la de un film mudo que hable justamente de la comunicación. Ya que, en mi opinión, los films mudos tendían a explotar el auténtico potencial de la imagen en movimiento. Es por eso que comencé a interesarme en el cine que respondía a una corriente artística concreta, como los films expresionistas de Murnau, Fritz Lang o los soviéticos Vartov o Einsestein. Ellos desarrollaban un auténtico “texto formal” en sus films con un rigor desde la puesta, luz, montaje, y punto de vista. De allí, sumado a mi interés por los comics y lo gráfico, surgió La Antena. Como una reinterpretación de aquel cine en donde el valor visual, y poético de la imagen eran imprescindibles. De esta manera surge la idea de este film, hecho con “pedazos de cartón”, y una mezcla de elementos antiguos reciclados en máquinas y objetos modernos. Un lenguaje un poco torpe e inocente (como algunos de los films mudos al que remite), un texto formal que intenta construir en tiempo real, su propio y personal mundo.

(Esteban Sapir, autor y director)


La antena es una fábula sin fecha que alude tanto a los años 30 como a un posible futuro cercano. Es un cuidad regida en el totalitarismo, donde El Señor TV, un personaje siniestro y poderoso, impone a los habitantes las imágenes que consumen sin cuestionamientos. Filmada en riguroso blanco y negro, la película es una crítica a la excesiva influencia de los medios de comunicación, en especial la televisión, y al consumismo desaforado fruto de la propaganda mediática. Sapir muestra a la televisión como un hipnótico instrumento de dominación, capaz de inducir al consumo compulsivo de los productos del monopólico Señor TV.

La película está producida por LadobleA productores. Es en blanco y negro y tiene un exhaustivo proceso de post-producción digital incluyendo impactantes efectos y textura, también realizado por ladobleA. El rodaje se realizó en 2004 y requirió un año y medio de postproducción antes llegar al producto final.

La historia nos muestra una ciudad entera que ha quedado sin voz y vive bajo un largo y crudo invierno. Un hombre malvado e inescrupuloso, el Hombre TV, dueño absoluto de las imágenes que ilustran y animan a esta ciudad, y de una extensa cadena de productos bajo su sello personal, lleva adelante un siniestro plan secreto para someter eternamente a cada una de las almas que habitan este lugar. Para construir este monopolio ha financiado la creación de una peligrosa máquina que transmite hipnóticas imágenes por la pantalla de TV para inducir al consumo compulsivo de los productos con su sello. Esta extraña máquina funciona con el cantar de una voz., y es por este fin que ordena secuestrar a una hermosa y cautivante mujer, la única persona que misteriosamente ha conservado el don el habla. Un empleado del canal, El Inventor, es testigo de este secuestro y descubre que dicho plan siniestro puede ser contrarrestado si el hijo de la mujer secuestrada hubiera heredado el don del habla. Es entonces que decide huir junto a su familia y el niño, hijo de La Voz, hacia una vieja antena trasmisora en las montañas para tratar de detener una inminente tragedia.

La Antena es rinde homenaje al expresionismo alemán, al cine de Fritz lang y Murnau. El diseño de la metrópolis remite a Fritz lang y usa muchos de los recursos estilísticos de la vieja escuela germana. Rinde tributo también a Melies, a Orson Welles, y al cine negro. Se hace innegable también la influencia del comic.

Sapir no teme combinar códigos, ya aceptados con otros nuevos. Dota a los viejos recursos de nuevas significaciones. El empleo de los carteles es ingeniosamente refigurado, obtiene una constelación de significantes. Los carteles dejan de pertenecer al mundo de los elementos extradiegéticos y pasan a cobrar vida dentro de la escena, como si fueran incluso un personaje más. Sapir Los dota de movimiento en algunas escenas, y los integra a la acción de los personajes.

Podemos analizar una de las escenas iniciales, donde la niña protagonista se encuentra cabeza abajo. Entra en escena su padre para sacarla de lugar donde está. Sobre la izquierda del cuadro pude apreciarse un cartel donde puede leerse: “Hija”. Cuando el padre se acerca a rescatar a la niña y la empuja hacia arriba, tirando de sus piernas, sorpresivamente el cartel también sube. La acción de los personajes esta integrada claramente con el cartel, ya que este se convierte en parte de la escena. Esto puede observarse en la figura siguiente, donde se muestran dos frames de la secuencia en la cual el padre intenta sacar a su hija de la montaña de nieve donde se encuentra parcialmente sepultada cabeza hacia abajo.



Figura 72: Secuencia perteneciente a La antena. Los subtítulos se integran a la escena rompiendo su tradicional diégesis. Fuente: elaboración propia.



El uso curioso de los carteles, también sorprende en una escena donde el padre y la niña se encuentran abrazados en un plano corto. Luego por corte se pasa a un plano más abierto de ellos dos. En el primer plano puede apreciarse sobre la derecha un cartel que no llega a leerse claramente. Cuando el plano cambia pasa a ser completamente legible. “Te quiero, pá”. Una vez más podemos comprobar la integración de los carteles a la escena. Uso completamente novedoso.

Figura 73: Secuencia perteneciente a La antena. Los subtítulos sufren cambios de plano al igual que los personajes. Se integran a la escena. Fuente: elaboración propia.


Otro uso sorpresivo que hace Sapir, es del fundido en Iris, tan clásico de los filmes expresionistas. El director lo resignifica, utilizándolo para destacar la importancia de un elemento de la acción. En la escena donde puede apreciarse la tristeza de la niña, mediante una falsa lágrima pegada en su rostro (un recurso claramente expresionista, donde se recurre a un falso elemento para darle un valor más significativo a la acción) hay un fundido en iris que funciona a modo de zoom sobre la lágrima. El fundido no es utilizado como una transición, como tradicionalmente se utilizaba, sino que es resignificado, y tiene como objetivo centrar la atención del espectador sobre un elemento en particular.




Figura 74: Secuencia perteneciente a La Antena. Uso del fundido en Iris a modo de zoom. Fuente: elaboración propia.

Resulta, de igual modo, novedoso el uso de las transiciones. Al igual que los carteles, las transiciones dejan de ser extra diégeticas para convertirse en un elemento más de la escena. De este modo, nos encontramos con una secuencia donde la niña corre una silla. El movimiento de la silla es quién dicta, quien literalmente empuja el barrido de la transición. Claramente al empujar la niña la silla provoca un barrido en la imagen de derecha a izquierda.



En la siguiente figura podemos apreciar la secuencia, donde la niña corre la silla y empuja también la transición de la imagen mediante un barrido.


Figura 75: Secuencia perteneciente a La antena. Transición dietética. La niña empuja la silla provocando la transición. Fuente: elaboración propia.

Hasta aquí hemos analizados la resignificación que Sapir supo hacer sobre los elementos estilísticos del expresionismo. Nos resta hacer un análisis de los elementos que ha utilizado que son típicamente expresionistas, las similitudes, las coincidencias, etc.



Resulta evidente el manejo de luces y sombras. La fotografía de la película remite al cine expresionista germano. Al igual que en cine de aquella época, en La Antena, la luz es en algunos casos un elemento decorativo. Sin embargo, más que la luz, las sombras producidas por ella son las esenciales. Además del fin decorativo mencionado, muchas veces son ellas las encargadas de narrar.


Figura 76: La Fotografía de La Antena. Uso de luces y sombras, tributo a los films expresionistas. Fuente: elaboración propia.

La manipulación y artificialidad en la utilización de la luz de La antena se exacerba cuando Sapir combina magistralmente los típicos usos de la luz expresionista con la estética del comic. Este uso puede apreciarse en la secuencia, donde el niño se encuentra en absoluta y artificial sombra parado sobre un fondo blanco. Este es el modo, en que Sapir nos presenta al personaje. Este uso de la sombra, lo sumerge en el más absoluto misterio. La iluminación no es real, esta claramente forzada y remite al comic. Sobre todo en aquellas viñetas donde los planos de diferencian mediante el uso de la sombra.




Figura 77: Frames de La Antena. Tributo a los claroscuros expresionistas, reforzado por la estética del comic. Fuente: elaboración propia.

Otra de las características fundamentales del expresionismo es el uso intencionado de las perspectivas falseadas. En la Antena pueden apreciarse el uso de estas falsas perspectivas en varias ocasiones. Si bien, no toda la escenografía esta construida de este modo para reflejar el mundo interior torturado del los personajes, Sapir hace uso combinaciones imposibles de diversos puntos de vista dentro del mismo cuadro. En la siguiente figura podremos advertir el uso de la falsa perspectiva mediante la combinación de una escalera y su parte invertida dentro del mismo cuadro.




Figura 78: La Antena. Uso de la falsa perspectiva. Fuente: elaboración propia.

La falsa perspectiva también pude apreciarse, en la secuencia donde vemos un auto pasar con un determinado punto de vista sobre un fondo con un punto de vista completamente diferente.



Figura 79: La antena. Uso de la falsa perspectiva. Fuente: elaboración propia.


Para los expresionistas las curvas y las líneas sesgadas poseían una significación metafísica. La línea oblicua causaba en el espectador un efecto muy diferente al de la recta. Las curvas inesperadas provocaban una reacción psíquica absolutamente distinta a las líneas armónicas. Mediante las curvas inesperadas y el uso de elipses se creaba una sensación de inquietud y terror. Se lograban expresar las vivencias de miedo o inseguridad basadas primero en curvas y elipses calmantes y luego en ángulos no rectos. Era muy común observar en los filmes expresionistas la utilización del elipse como elemento conformador de la escenografía. En La antena se hace un uso indiscriminado de este cuasi signo expresionista. Muchos de los elementos de la escenografía poseen elipsis, e inclusive llega a ser utilizada como un símbolo para identificar los productos de consumo masivo impuestos a la gente por el Señor TV. Las elipsis pueden apreciarse en los números de las calles, en los productos, en las notas, etc. A modo de referencia podremos ver en la figura que abajo se referencia, una comparación donde se muestra en primer lugar sobre la parte superior izquierda, un frame extraído del Gabinete del Dr. Caligari. En las paredes del mismo, puede observarse el uso de las elipsis a modo decorativo y expresivo, mediante las mismas se intentaba representar el mundo interior de los personajes. En el resto de la figura, pueden verse frames de La Antena, donde las elipsis claramente también se convierten en un elemento expresivo.



Figura 80: Comparativa entre El gabinete del Dr. Caligari y La antena. Uso de elipsis como elemento expresivo. Fuente: elaboración propia.


No solo las elipses, son un elemento en común entre La antena y otras películas expresionistas. En varias secuencias el diseño de la escenografía remite a los viejos filmes expresionistas. La secuencia donde el niño es capturado y utilizado para llevar adelante un experimento, nos remite claramente al film Metrópolis, donde a la protagonista femenina también la utilizan del mismo modo. Aquí, el parecido de la escenografía y el resto de los elementos es asombroso. Sapir hace un claro tributo al clásico filme.



Figura 81: Comparativa entre La antena y Metrópolis. Fuente: elaboración propia.


No solo esta coincidencia pude hallarse en el filme de Sapir, en la siguiente figura puede apreciarse el sorprendente parecido que hay entre las tres imágenes. Sobre los lados derecho e izquierdo pueden verse frames pertenecientes al Gabinete del Dr. Caligari y Metrópolis respectivamente. En el centro puede apreciarse la escenografía perteneciente a La Antena.



Figura 82: Comparativa de El gabinete del Dr. Caligari, La antena y Metrópolis. Fuente: elaboración propia.


Nos resta destacar el trabajo actoral del cast de La Antena. Los personajes son grotescos en sus movimientos y en su apariencia. Sobreactuados por momentos y con actuaciones estáticas también. Los actores se mueven con poca naturalidad. Todo esto es producto de una búsqueda de Sapir para remitirnos también a aquellos viejos actores germanos. De igual forma el diseño de los personajes remite a los personajes expresionistas. Rozando por momentos el limite entre lo grotesco, lo fantasmal, lo fantástico y lo bizarro. En La antena la Voz, es un personaje femenino de una esbelta silueta, una mujer fatal, muy sexy, pero que no tiene cara. El Malvado Señor TV sobre su frente dibuja pelo, ya que no tiene pelo propio. Encontramos también a un científico que tiene sobre su rostro un pequeño monitor en la parte de la boca, y en el se muestran todas las expresiones de su rostro. De igual modo, encontramos a un niño ciego, que directamente pareciera tener sus ojos blureados.



Figura 83: Personajes de La antena. Fuente: elaboración propia.



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