Índice introducción Acercamiento a una experiencia de educación afectivo-sexual



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La educación sentimental en el aula. Proceso y evaluación de una experiencia.

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Por Mercedes Oliveira Malvar

TRADUCCIÓN:



Marta Fernández Suárez

Mercedes Rodríguez García

ÍNDICE

Introducción

1.- Acercamiento a una experiencia de educación afectivo-sexual.

1.1. Circunstancias y contexto

1.2. Proyecto de trabajo en el aula

2.- Claves para la evaluación de la experiencia

2.1. Necesidad: ¿Por qué queremos evaluar?

2.2. Complejidad

¿Qué evaluar en educación afectivo-sexual en la escuela?

¿Cómo se evalúa?

¿Quién evalúa y cuándo?

2.3. Naturaleza

Reflexiones teóricas: naturaleza y funciones de la evaluación educativa

Características de la evaluación de nuestra experiencia de educación afectivo-sexual

2.4. Objetivos

2.5. Métodos: ¿Cómo podemos llegar a captar con rigor los procesos, los resultados y las actitudes?

Características

Triangulación

3.- Aplicación de la metodología

3.1. Técnicas, procedimientos y recursos empleados en la evaluación

3.2. El trabajo con los datos

3.3. Las categorías

3.4. Negociación y metaevaluación

4.-Informe Final de la evaluación

4.1. Introducción

4.2. Claves y abreviaturas

4.3. El Curso de 2ºE y el comienzo de las clases

4.4. Desarrollo del programa: el proceso

Estructuración del curso:

A)Bloque temático sexo-género

B)Bloque temático de la sexualidad

4.5. Cuestiones en el aire

4.6. Síntesis y valoración general

5.- Negociación del informe

5.1. Importancia de la negociación

5.2. Negociación del informe con las personas implicadas en la evaluación

6. Consideraciones finales

Bibliografía

Anexos

1. Documento de negociación

2. Cuestionario de actitudes

3. Madres y padres

4. Valoración secreta y anónima

5. Caricaturas

6. Categorías

7. Informe-evaluación de las observadoras externas sobre la experiencia de educación afectivo-sexual

8. Informe del operador de cámara de vídeo

9. Carta

10. Informe de la observadora externa del proceso de negociación

INTRODUCCIÓN

La importancia de la educación sentimental.

Estamos en una época de cambio social en el que las mujeres se cuestionan el papel que tradicionalmente se les ha asignado. Y, sin lugar a dudas, esta situación repercute en las relaciones interpersonales entre los sexos, problematizando de forma especial el mundo afectivo-sexual.

La educación a través de diferentes medios es el mejor instrumento para colaborar y crear nuevas formas de vivir la afectividad y la sexualidad, y un programa adecuado de educación afectivo-sexual puede ser un elemento de gran valor para conseguir las reflexiones y las transformaciones convenientes en el ámbito sentimental en esa etapa crucial de la vida que es la adolescencia.

Consideramos una prioridad actual la educación del mundo afectivo de los adolescentes, entendiendo éste como la capacidad más general de expresión y comunicación humana, que mantiene una alta correlación con la propia autoestima y la capacidad de sentir y expresar afecto. Se trata de enseñar que la vida es un proyecto personal propio. Nuestra propuesta de educación sentimental se centra en la persona como un todo, trabaja con los sentimientos y las emociones, los deseos y los miedos, considerando a la persona en su totalidad y sacando a la luz los conflictos que a nivel sentimental reproducen el modelo social tantas veces cuestionado.



La propuesta

En el año 98 se publica en la editorial Icaria, y mediante la ayuda del Instituto de la Mujer, el libro La educación sentimental. Una propuesta para adolescentes. En él, se desarrollan los principios teóricos y el marco psico-pedagógico para plantear una propuesta de educación afectivo-sexual en enseñanza secundaria bajo unha perspectiva de género.

El trabajo que ahora se propone es un complemento fundamental, ya que se trata de una concretización, de una puesta en marcha real en un centro de secundaria. Además, intenta satisfacer la demanda del cómo hacerlo y de cómo evaluarlo. Pretende vincular, así, la teoría con la práctica.

A la hora de emprender acciones alternativas en el campo educativo, son muy necesarias las ayudas de otras experiencias. Resulta interesante saber cómo han funcionado otras propuestas, en qué contextos, qué situaciones, qué procesos, qué dificultades, qué logros, qué cambios se produjeron, etc. Incidir en el campo de las actitudes personales es difícil y supone un proceso lento; pero conocer qué tipo de incidencia hemos tenido es aún más complejo. El estudio que aquí se presenta aporta las claves para este análisis.

En este trabajo se indica cómo se desarrolla la acción educativa, qué efectos tiene, qué se consigue y qué no se consigue y por qué. Se analiza la incidencia y el poder de transformación que tiene. Se trata de comprender la puesta en marcha del programa de educación sentimental que hemos elaborado.

Tal vez pocos aspectos de la tarea educativa hayan sido tan tergiversados y mal entendidos como el de la evaluación. Aquí nos interesa valorar todo el proceso educativo. Pretendemos entender el fenómeno social del aula de educación afectivo-sexual desde la propia perspectiva de las personas implicadas. Nos interesa saber el modo en que éstas lo experimentaron. Esto implica una metodología cualitativa que indague en los datos descriptivos, como son las palabras y las conductas de las personas de la investigación.

En definitiva, el objetivo de este trabajo de evaluación etnográfica es hacer un análisis sobre la incidencia del programa de Educación Sentimental en las actitudes y en los conocimientos de un grupo de adolescentes de 15-16 años de un Instituto de secundaria.

Creemos que este tipo de materiales pueden ser de gran ayuda para el profesorado, que ante la incipiente introducción de los principios filosóficos de la Reforma, frecuentemente, se siente desbordado ante la complejidad que supone, en el día a día, incluir la dimensión alternativa de la educación en valores desde la transversalidad.



Contenidos

El capitulo 1, “Acercamiento a una experiencia de educación afectivo-sexual”, relata nuestra experiencia en lo referido a la elaboración y puesta en marcha del programa de educación afectivo-sexual. En el capítulo 2, Claves para la evaluación de la experiencia”, y en el capítulo 3, “Aplicación de la metodología”, se describe el enfoque etnográfico de la investigación, presentando tanto las lineas teóricas de la naturaleza de la evaluación realizada como las estrategias y las actividades seguidas para la obtención de los datos. Queríamos saber cómo se había desarrollado la acción, qué efectos tuvo, qué se consiguió con respecto a lo pretendido y qué no se consiguió y por qué. Tratamos de reflexionar sobre lo que significa la materialización del diseño teórico y su incidencia en la transformación de las actitudes y de las prácticas sociales. Por todas estos motivos, en su día llevamos a cabo una evaluación cualitativa y el resultado de esta investigación se concreta en el capítulo siguiente.

Así pues, el capítulo 4 -“Informe Final de la evaluación- muestra los resultados obtenidos en el trabajo de aula, a la vez que describe la implementación del programa y el desarrollo del curso. Para esta labor contamos con un extenso y rico material (libretas del alumnado, grabaciones en vídeo de las clases, grabaciones en audio de las entrevistas a todas las alumnas y alumnos, así como a los padres y madres, cuestionarios abiertos y cerrados, valoraciones secretas y anónimas, etc.). La cantidad de información para evaluar desborda las posibilidades de extensión de este libro.

En este mismo capítulo, incluimos una “valoración sintética global” siguiendo las categorías de evaluación que diseñamos para facilitar la integración de los resultados. En ella ofrecemos datos sobre los resultados del aprendizaje, sobre la metodología, los recursos, la actuación docente, etc.; es decir, sobre el conjunto de los componentes del programa.

En el capítulo 5, “Negociación del informe”, se describe este paso, que en la evaluación etnográfica es un componente más. Por eso, primero se expone el Informe y, a continuación, se describe el proceso de análisis de los datos realizado por las distintas personas implicadas en la evaluación: el alumnado, las madres y los padres, los evaluadores externos, el profesorado del grupo, la tutora, las otras profesoras de ética del centro y la versión de la observadora externa de todo este proceso de negociación que estuvo presente en todas las reuniones y emitió un informe triangulador al respecto.

En el capítulo 6, “Consideraciones finales” pretendimos hacer unas reflexiones sobre el trabajo. A modo de conclusión y prospectiva hacemos referencia a todos los resultados que se han ido poniendo de manifesto a lo largo de los capítulos, a las posibilidades de la metodología empleada y a las formas de superar en el futuro posibles problemas e inconvenientes.

En los “Anexos” incluimos una selección de documentos que creemos que son necesarios para completar la información sobre nuestra investigación.

En la relación bibliográfica incluimos los textos a los que hicimos referencia y también aquellos otros que fueron consultados y creemos de interés para la investigación.



El modelo didáctico

Es necesario que la educación afectivo-sexual se desarrolle a través de procedimientos metodológicos coherentes con las bases éticas y conceptuales que se defienden. Elegir una u otra metodología no es un simple asunto de eficacia o eficiencia. Los métodos que empleamos al enseñar son parte importante del mensaje que captan las personas que aprenden. Por esta razón, su elección no es algo banal, sino que constituye un aspecto central del modelo educativo.

Tenemos que aceptar que nuestra opción metodológica nunca puede ser neutra. El camino que elegimos para lograr nuestros objetivos, la forma con que nos relacionamos con quien aprende, el significado que le damos al propio proceso, la forma en que evaluamos, etc.; forman parte de un modelo que manifiesta nuestro modo de entender el acto educativo.

Así pues, consideramos que una educación que pretenda que las personas logren una visión compleja y comprometida de la realidad y su propio papel en ella deberá tener en cuenta la complejidad de la persona que ha de educar y adoptar la metodología adecuada, teniendo en cuenta que el modo de aprendizaje se convierte en contenido educativo.

Nuestro modelo didáctico (Grupo Enxergo1, 1994) aspira a una enseñanza y a una didáctica de la educación sentimental basada en la racionalidad práctica; asumimos también elementos del enfoque crítico en el desarrollo curricular, tales como la crítica ideológica desde un interés emancipatorio. Nuestra pretensión es investigar y reflexionar de forma sistemática sobre nuestra acción para poder mejorarla, caminando hacia la idea del compromiso en la transformación de nuestras prácticas educativas, así como en la construcción de una sociedad más justa y racional.

Con la crítica ideológica sometemos a escrutinio crítico las concepciones del sentido común que están saturadas de prejuicios y desde la autorreflexión cuestionadora reconstruimos las teorías que guían la práctica y que muchas veces hacen pasar por natural aquello que es una simple construcción social y, por lo tanto, susceptible de modificación. De este modo, la práctica docente pasa a ser considerada como una praxis emancipatoria, que sin quedarse en la comprensión intenta alcanzar la transformación y posibilitar el grao de libertad para conseguir autonomía en las decisiones.

El modelo educativo que proponemos está en la línea de la investigación-acción. Estudiamos la situación social con el fin de mejorar la calidad de nuestra acción dentro de ella. En este modelo las teorías no son válidas de forma aislada, sino que se hacen válidas por medio de la práctica.

Como presupuesto de nuestra didáctica asumimos la Teoría del Aprendizaje significativo contextualizada en la psicología cognitivo-constructiva.

El enfoque constructivista nos reta como educadores, ya que incorpora cierta incertidumbre a nuestra tarea. Aunque diseñemos el programa, no lo controlamos totalmente, ya que entran en juego el propio medio y los marcos de referencia de cada persona. Esta carga de aspectos inciertos y aleatorios es la que hace que, para llevar a cabo nuestra labor, tengamos que convertirnos en “aprendices” y experimentar la sensación de tensión interna que produce trabajar con agentes que no controlamos más que en una pequeña parte.

Educar sentimentalmente no es solo preparar para la vida, sino educar desde la vida, desde la realidad de las personas en el momento presente. Esto supone aceptar el enfoque procesual, que consiste en entender que los sujetos aprenden en el presente, a través de interconexiones de acontecimientos significativos para ellos; en estas interconexiones incorporan nuevas ideas para ampliar o modificar las ya existentes, al tiempo que elucidan valores, afectos y sentimientos relacionados con esas ideas y entre sí. De este modo, llegamos a conocer utilizando todo el bagaje de posibilidades cognitivas, sensitivas, afectivas y valorativas, a través de conexiones simultáneas que operan produciendo lo que llamamos conocimiento. Tenemos, pues, que el aprendizaje es un fenómeno integrado, algo que implica a la persona entera como un entramado de cogniciones, sentimientos, afectos y valores.

Es imposible saber dónde termina la cognición y dónde empieza el mundo de las sensaciones, valores y afectos. Hoy sabemos que los seres humanos aprendemos utilizando de modo interrelacionado todo el entramado intelectual y afectivo. Por eso es fundamental tener en cuenta la complejidad de los sujetos que aprenden sin caer en simplificaciones. El amor y el conocimiento no son intercambiables, son funciones complementarias que deben ser estimuladas simultáneamente para producir el conocimiento complejo y dar sentido a la información.

Pretendemos ayudar a nuestro alumnado a mejorar la interpretación que tienen tanto de sí mismos como del mundo de sus relaciones y, por otra parte, conocer cuáles son los efectos de nuestras acciones docentes para poder corregirlas en lo que tengan de defectuoso y afirmarlas en lo que tengan de acierto. Para este fin propusimos una evaluación cualitativa en la que pretendemos observar, a través de instrumentos diversos y momentos compartidos, los resultados de nuestra acción docente, y poder así introducir en el proceso las correcciones y acciones necesarias para llevarlo a buen fin.

Creemos que el compromiso del cambio mediante la educación es decisivo para la sociedad y hay muchas formas de impulsarlo. Quizá la investigación sobre nuestras prácticas educativas pueda posibilitar esa transformación.

Es necesario justificar también la elección de la metodología cualitativa en la evaluación de la experiencia. En primer lugar, se pretende trascender la simplificación de los resultados académicos para analizar los procesos y llegar a conocer si realmente ofrecemos a nuestro alumnado instrumentos para vivir mejor. Quisimos acercarnos a la complejidad de la vida del aula, al pensamiento real, a la coherencia entre el pensamiento y la acción. Aludimos también a la importancia de descubrir lo que no es patente a primera vista. Quisimos que el proceso evaluador fuese democrático y que intervinieran los propios protagonistas de la actividad. En definitiva, para evaluar la experiencia quisimos saber en qué condiciones se había desarrollado ésta, por eso tratamos de reconstruir la realidad, comprenderla adecuadamente y promover el cambio efectivo.

Centrándonos en el “informe final” de la evaluación, tras muchas dificultades, optamos por hacer un relato procesual de lo acontecido en el aula a lo largo de todo el curso académico; de ese modo, los resultados obtenidos se pueden valorar en la propia marcha del curso, ya que dada la filosofía de la evaluación que guía esta investigación, difícilmente podríamos concretarlos en una lista de datos.

Fue todo un reto la decisión de construir el Informe de la investigación en forma narrativa. Esto implicaba desafiar los estándares académicos, ya que se estaba optando por un modelo contrario al formato analítico, abstracto, repleto de teorías y conceptualizaciones ajenas. Sin embargo, la narración nos pareció el modo más coherente con todo el proceso llevado a cabo, pues nos permitía un discurso más espontáneo y vital y, a su vez, nos arropaba con naturalidad la expresión de los pensamientos, de los sentimentos y de los deseos de las personas implicadas en la investigación. También fue determinante para la elección del tono vivencial en el Informe el hecho de saber que tenía que ser negociado con tantas personas implicadas.

Sabemos que este trabajo por su peculiaridad interdisciplinar abarca muchos y diferentes temas. Hemos querido acercarnos a ellos sin pretensiones de tratarlos en profundidad, cosa que sería imposible, pero sí de contemplarlos en la medida en que interactúan con el objetivo de nuestra investigación. Pretendemos hacer un acercamiento global a nuestra propuesta, de forma que la persona que la lea en su totalidad, teniendo en cuenta que la parte teórica se recoge en el libro La educación sentimental (Oliveira, 1998), pueda tener una visión panorámica de cómo se articula la propuesta a nivel teórico y práctico.

Es necesario hacer constar las dificultades que tiene encontrar un “espacio real” para llevar a cabo programas de educación afectivo-sexual en la escuela. Lo primero que conviene matizar de cara a la transferibilidad de nuestra propuesta didáctica es que no hay un perfil profesional de enseñante más adecuado que otro para desarrollar tal programa, ya que debido a la interdisciplinaridad y a la transversalidad que contempla, ningún profesional existente llega a los centros con la preparación requirida. Ésta solo puede conseguirse, de momento, de un modo autodidacta y tomando conciencia del compromiso ético que supone contribuir al autoconocimiento y a la emancipación de nuestro alumnado. Y, aunque encontrásemos el lugar adecuado en la clase de Ética, son posibles también otros “espacios” que cada persona tendrá que buscar en su propia realidad docente. La reciente creación en la ESO de la materia optativa, Papeles sociales de mujeres y hombres, así como las nuevas tutorías, parece una buena oportunidad que brinda la Administración para acometer tareas de esta índole.

Por otro lado, no son menos las dificultades que suscita la evaluación cualitativa: la búsqueda de datos significativos, la inmensidad de la información obtenida, la complejidad de las técnicas de triangulación, el compromiso establecido con las personas implicadas y el sinfín de pormenores que por momentos hicieron cuestionar el sentido de la investigación.

Con nuestra investigación pretendemos comprender las dimensiones del programa, ampliar la profesión docente a través de la reflexión sobre la práctica, propiciar el control y mejorar la calidad de nuestro servicio educativo.

Esperamos que este trabajo pueda servir de ayuda a aquellas personas que deseen llevar adelante un programa de educación sentimental con adolescentes, aprendiendo de nuestros errores y aprovechando nuestros logros.

Agradecimientos

Quiero dar las gracias a todas las personas que han colaborado para hacer posible esta investigación. En primer lugar, a José Miguel Sagüillo y a Carlos Rosales, directores de la tesis doctoral de la que este trabajo forma parte. También quiero recordar a todas las persoas que con su colaboración hicieron posible este trabajo: a Maite Caramés, a las Simonas -Carme Adán, Inés F. Buján, Mercedes Expósito y Pilar Fariñas-, al alumnado de 2ºE, al Instituto Alexandre Bóveda de Vigo, al Centro de Recursos de Bueu, también al Grupo Enxergo y al Grupo de Docencia de la Asociación Galega de Planificación Familiar; a Irene Doval, Valentín Carrera, Ermitas Pérez, Ángel Crespo, Eva Giménez, Fernando Sanz, Malores de Oliveira, Chus Cancela, Celina Ramos, Suso Jares, Isabel García, Maruxa Gestoso, Gloria Arenas, Encarna Sueiro, Herminio Barreiro, Mª Xosé Agra; a las traductoras Marta F. Suárez y Merchy Rodríguez; y sobre todo a mi familia, a mi madre, a mi compañero Anxo y a mi hija Cora, que tanto han apoyado mi dedicación a este trabajo.

Finalmente quisiera dedicarle este libro a Miguel Ángel Santos Guerra, a quien tanto debo desde hace mucho tiempo, y que contribuyó al desarrollo de ciertas actitudes que puedo atisbar en el germen de esta investigación; a ti que me diste clase de Filosofía en el bachillerato y que, sin saberlo, hiciste que uniera para siempre filosofía y vida.

Mercedes Oliveira Malvar

Vigo, julio de 2000



Capítulo 1.

Acercamiento a una experiencia de educación afectivo-sexual

1.1. Circunstancias y contexto
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