Naturaleza y función de la fantasía



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Naturaleza y función de la fantasía

Resumen de Isaacs Susan, Naturaleza y función de la fantasía. Artículo publicado en el Tomo III de Klein M, Obras completas, Paidós-Hormé.


Introducción
Con el progreso de la labor psicoanalítica, las relaciones que percibimos entre los primeros procesos mentales y los ulteriores tipos de funcionamiento mental más especializados comúnmente llamados “fantasías”, nos condujeron a ampliar la connotación de este término.

Comprender la naturaleza y función de la fantasía implica estudiar los tres primeros años de la vida mental. Las fantasías inocentes de ese tiempo las inferimos: no podemos observarlas. También ocurre en los adultos. Los datos que tomamos en cuenta para inferir fantasías son: ciertas relaciones entre hechos y teorías establecidas, pruebas clínicas, y datos de observación no analíticos y estudios experimentales.


Métodos de estudio
Dividimos los métodos de estudio en dos tipos: métodos de observación, y método del psicoanálisis.

Los métodos de observación implican tres cosas: a) considerar los detalles precisos de la conducta del niño, y no simplemente los aspectos generales; b) observar y registrar el contexto de los datos observados, entendiendo por contexto sobre todo la totalidad del medio donde ocurre la conducta, su situación social y emocional; c) estudio de la continuidad genética: toda conducta se desarrolla gradualmente a partir de las anteriores. Por ejemplo antes de usar palabras, el niño las comprende. También, las fantasías de los niños están al mismo tiempo que los impulsos que las originan. En suma, todo dato o conducta debe incluirse como parte de una serie evolutiva.

Para explorar las fantasías inconcientes, el método del psicoanálisis recurre a los tres elementos anteriores. El analista no sólo entiende los mínimos detalles de las asociaciones del paciente -niño o adulto- sino que también estima si tienen o no relación con el contexto donde se hacen. Poco a poco se va relacionando su situación actual con experiencias infantiles tempranas, o sea, se ubican las asociaciones dentro de un contexto evolutivo.

La situación transferencial es un marco muy útil para estudiar las fantasías: la relación del paciente con su analista es casi por entero una relación de fantasía inocente, donde el paciente le transfiere deseos tempranos, impulsos agresivos, temores y otras emociones.

Todo ello sirve para niños mayores de 2 años, pero para niños menores de esta edad observaremos sus reacciones a estímulos, sus actividades espontáneas y manifestaciones de afecto. La experiencia adquirida con niños mayores de 2 años sirve para los niños menores de esa edad. En base a las observaciones se pueden esbozar hipótesis sobre las principales fases de la fantasía y sobre el desarrollo de la vida mental en general.
Naturaleza y función de la fantasía
Entre los usos habituales del término fantasía, uno se refiere a la fantasía conciente, como por ejemplo el ensueño diurno. Para el psicoanálisis, en cambio, la fantasía es inconciente, y puede hacerse o no conciente. La fantasía es una realidad psíquica, viviente y propia, y esta siempre activa tanto en la normalidad como en la neurosis. Lo normal o lo anormal depende en todo caso de la relación de la fantasía con la realidad, y de cómo la fantasía es procesada y elaborada.

La fantasía como contenido primario de los procesos mentales inconcientes.- la fantasía es contenido primario pues es el representante psíquico del instinto. No hay impulso instintivo que no sea vivido como fantasía inconciente. Luego, las fantasías pasan a ser modos de defensa contra los impulsos (reparación). La fantasía tiende a considerar que el impulso se satisface realmente, o bien, si actúa como defensa, que el impulso es realmente inhibido o controlado.

Alucinación e introyección primaria: la fantasia actúa en las fases más tempranas de la vida, por ejemplo en la alucinación (alucina el pezón ausente). Esta alucinación aparece cuando el impulso no es demasiado intenso, en cuyo caso la alucinación cesa. Los objetos placenteros son introyectados, y los displacenteros (excesiva tensión) son proyectados al exterior. La fantasía inconciente es el producto de la introyección.

Dificultades en el desarrollo temprano originadas el la fantasía.- muchos problemas infantiles (alimentación, temor a extraños, etc) se entienden mejor a partir de sus fantasías tempranas. Por ejemplo cuando no va más a la madre, fantasea que lo abandonó.

Fantasías y experiencia sensorial.- Las primeras fantasías tienen su origen en experiencias sensoriales: surgen de impulsos orgánicos y están entretejidas con sensaciones corporales y afectos.

Fantasías y palabras.- Las palabras son un medio para poder referirse a la experiencia, real o fantaseada, pero no son idénticas a la fantasía ni la sustituyen. Las fantasías existen mucho antes que surja el lenguaje. En la conversión histérica, el enfermo retrocede a un lenguaje pre-verbal y usa el cuerpo y las emociones como expresión de sus fantasías.

Relación de las fantasías tempranas con el proceso primario.- Las fantasías más primitivas están regidas por un proceso primario, pues hay en ellas falta de coordinación del impulso, falta del sentido del tiempo y presencia de contradicción y negación; no hay postergación de la descarga, ni hay discriminación de lo que es la realidad externa.

Instinto, fantasía y mecanismo: los mecanismos, como la proyección y la introyección, son formas particulares de acción de la vida mental, como medio para manejar tensiones y conflictos internos. Esos mecanismos están ligados a fantasías, como por ejemplo la fantasía de incorporación con el mecanismo de introyección.

La fantasía es para Isaacs el vínculo activo entre el instinto y el mecanismo yoico. El instinto es un proceso psicosomático limítrofe, cuya expresión mental es la fantasía. La primeras fantasías se construyen sobre impulsos orales ligados al gusto, tacto u olfato, y la vista tiene poca importancia. Esas sensaciones e imágenes primeras se relacionan muy poco, al principio, con un objeto externo, espacial,: se experimentan en el cuerpo, no fuera de él. El elemento visual ligado al mundo externo aumenta lentamente y llega a fundirse con la experiencia táctil. Al predominar lo visual, se aprende la discriminación entre el mundo externo y el interno, y los elementos visuales ligados al exterior sufren una represión: son desexualizados, independizados de las ataduras corporales. Pero esas imágenes influyen igual sobre lo afectivo, pues originalmente se habían fundado en elementos somáticos, inconcientes y reprimidos. Lo visual tiene como base una 'imago', o sea una persona o parte de ella que incluye todos los elementos somáticos que la vincularon a dicha persona. Esos vínculos son siempre experimentados como fantasías. En general, todos los mecanismos del yo derivan en última instancia de los instintos y de las reacciones corporales innatas.

Fantasía, imágenes mnémicas y realidad.- Las primeras experiencias psíquicas son el resultado de los muchos estímulos de las primeras 24 horas de vida. Este contacto con el mundo externo provee al bebé de material tanto para las fantasías como para la memoria. La fantasía y la prueba de realidad están ya presentes desde los primeros días. Más adelante el niño puede aprender y adaptarse al mundo externo sin un cierto grado de control o inhibición del impulso y con un monto de satisfacción, lo que se consigue gracias a la fantasía.


Resumen
El concepto de fantasía se amplió gradualmente dentro del psicoanálisis, y necesitaremos aclararlo y desarrollarlo explícitamente para poder reunir los hechos observados.

Las fantasías son el contenido primario de los procesos mentales inconcientes. Las fantasías inconcientes se refieren primeramente a cuerpos y representan fines instintivos hacia los objetos.

Estas fantasías son, en primer lugar, los representantes psíquicos de instintos libidinales y destructivos; desde el comienzo de su desarrollo se elaboran también como defensas y como realizaciones de deseos y contenidos de ansiedad.

Los postulados de Freud de la realización alucinatoria de deseos, y su identificación primaria, introyección y proyección son la base de la vida de la fantasía.

A través de la experiencia externa, las fantasías se elaboran y pueden expresarse, pero no dependen de la experiencia externa para su existencia. Las fantasías no dependen de las palabras aunque pueden, bajo ciertas condiciones, expresarse en palabras. Las primeras fantasías se experimentan como sensaciones; más tarde, toman la forma de imágenes plásticas y de representaciones dramáticas.

Las fantasías tienen efectos tanto psíquicos como corporales, como por ejemplo síntomas de conversión, cualidades corporales, carácter, personalidad, síntomas neuróticos, inhibiciones y sublimación.

Las fantasías inconcientes forman el vínculo activo entre instintos y mecanismos. Cuando se estudian en detalle, puede verse que toda la variedad de mecanismos del yo surgen de tipos específicos de fantasía, los que en última instancia tienen su origen en impulsos instintivos pues "el yo es una parte diferenciada del ello". Un mecanismo es un término abstracto general que describe ciertos procesos mentales que son experimentados por el sujeto como fantasías inconcientes.

La adaptación a la realidad y el pensamiento realista requieren el apoyo de fantasías inconcientes concurrentes. La observación de las formas en que se desarrolla el conocimiento del mundo externo demuestra cómo la fantasía del niño contribuye al aprendizaje.



Las fantasías inconcientes ejercen una influencia continua durante toda la vida, tanto en el normal como en el neurótico, estando la diferencia en el carácter específico de las fantasías dominantes, en el deseo o ansiedad asociados a ellas y en la interrelación mutua entre ellas y con la realidad externa. Resumen: P. Cazau

 


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