Muralismo mexicano introduccion



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MURALISMO MEXICANO




INTRODUCCION

Desde la antigüedad la pintura mural tenía una función social, se instruía a través de los códices y la pintura mural en estuco (un tipo de yeso) y en piedra tallados. Es preciso recordar que la historia primero se pintó. Ahora, dando un salto tremendo en la historia de la humanidad, del arte en general y de la pintura en particular, nos ocuparemos de describir muy brevemente, por la complejidad del tema, el muralismo mexicano, pues cada uno de sus representantes merece un libro aparte, como ya se ha hecho en muchos de los casos. Pretendo pues, sólo hacer un esquema, un boceto de este gran movimiento del arte pictórico mexicano, para introducirnos en tan brillante etapa, tanto en la historia de México, como en sus grandes contribuciones al arte universal.

El nacimiento del arte mural en los años 20's fue uno de los eventos más revolucionarias que el gobierno ha hecho en la historia de México porque reconoció el poder político del arte. El nuevo régimen tenía una conciencia general del poder del arte como agente de cambio y subversión. El movimiento del arte mural era una nueva manera de modernismo que no utilizaba los estilos modernos como el cubismo y el surrealismo, sino que regresaba al realismo para expresar ideas revolucionarias. El estilo utilizado en los murales de muchas maneras era una contradicción. Como dice Octavio Paz, "El movimiento del muralismo por un lado es consecuencia de los movimientos artísticos de principio de siglo, por el otro es una respuesta a esos movimientos que es una negación de ellos mismos" (Paz 329, mi traducción???) Es una cualidad común de la rebelión en arte criticar utilizando los elementos que se están criticando. En Europa, el modernismo era un movimiento en contra de las reglas establecidas en cómo crear arte. En América Latina, el modernismo estaba también influenciado por las revoluciones sociales que ocurrían en varios países Latinos como México. En medio del caos social, el arte servía una función social para comunicar las ideas de la revolución a la gente.



EL MURALISMO MEXICANO

Se conoce como muralismo mexicano a la abundante actividad plástica que se desarrolló a partir de 1921 principalmente en la Ciudad de México, extendiéndose a otras poblaciones e influyendo en varios países. En México, se usaron los muros de instituciones públicas como soportes de temas en los que se reflejaron problemáticas sociales y temas históricos o costumbristas, desde muy diversos estilos y modos de hacer pintura. Sus antecedentes inmediatos fueron los murales que en 1921 Roberto Montenegro realizó en la capilla del ex-convento de San Pedro y San Pablo con el tema del día de la Santa Cruz. Las obras que por su contenido ideológico, calidad formal y enorme extensión marcaron cúspide se produjeron entre 1921 y l924. A partir de la primera fecha los muros de la Escuela Nacional Preparatoria, de la Secretaría de Educación Pública del Palacio Nacional y todos los dispuestos para tal parafernalia, comenzaron a ser decorados con personajes idealizados y bajo aspectos en los que las ideas revolucionarias de sus autores sobresalían. De los principales artistas que iniciaron este movimiento, aparte de los llamados "tres grandes", están Ramón Alva de la Canal, Jean Charlot, Emilio García Amero, Fermín Revueltas y Fernando Leal. El Muralismo mexicano se distinguió por estar relacionado muy estrechamente con las ideas políticas y sociales de sus autores. En la década de los treinta era ya una consigna y seguía manteniendo a sus líderes a la cabeza, pintando obras de una proyección plástica imponente. Hasta el momento se siguen realizando murales aquí y allá dentro del país. Naturalmente que las propuestas o enfoques aún tienen una influencia de tipo nacionalista, y aún herederos directos de los tres grandes continúan realizándolos, no obstante, con el nacimiento y desarrollo de otros grupos que reclamarían estéticas acordes a su época (como los de Ruptura) el muralismo en México aproximadamente a partir de 1960 tomó nuevos derroteros.

Entre el fenómeno estético, la invasión de las vanguardias, los ideales revolucionarios, las nociones de progreso y los avances tecnológicos se dio una fuerte aplicación, que influyó en los procesos artísticos latinoamericanos, durante la primera mitad del siglo XX. Junto a ello debemos señalar otro aspecto cultural que impactó decisivamente en la construcción ideológica y en la estética de varios países, como fue la ideología marxista. La lucha de clases fue su bandera: el proletariado debía alzar su voz frente a los sistemas de dominación y opresión; tomar conciencia de su protagonismo histórico. Aunque los teóricos del marxismo poco se ocuparon de la cuestión estética, esto no impidió que se prefiguraran una idea en torno al

“deber ser” del arte. Desde este punto de vista, el arte se planteaba como un reflejo de la realidad; una realidad que se ofrecía al artista como un “pretexto” simbólico para su discurso estético. Sin dudas que esta condicionalidad exógena introduce un fuerte determinismo en la obra artística. Se plantea a partir de ello la idea de un arte comprometido, solidario e inspirado en la realidad de los individuos; un arte de realismo social, que también pudiera intervenir en esa realidad y cuyo destinatario era la masa. Estos valores se expandieron con fuerza en esta parte del mundo e influyeron, sobre todo, en el muralismo mexicano y en toda una pintura marcada por un trasfondo ideológico

Tanto la experiencia de la revolución mexicana durante el mandato de Porfirio Díaz -la primera revolución del siglo XX-, así como la expansión de los ideales de la revolución rusa en 1917, fungieron como inspiradores, en un primer momento, de esta "revolución estética" porque "la tierra es de quien la trabaja" y porque "ya basta de academicismos", ya basta de mirar a Europa. Los muralistas mexicanos se volvieron hacia sí mismos, hacia su propia tierra, aun cuando algunos de ellos se formaron también en las escuelas europeas.

El muralismo mexicano fue uno de los fenómenos más decisivos de la plástica contemporánea de Iberoamérica. Después de la Revolución Mexicana, Álvaro Obregón nombró Ministro de Educación a José Vasconcelos Calderón, filósofo y pensador, comenzó a propagar su ideología mexicana y sus ideales humanistas, por medio de un programa de murales que confió a un grupo de artistas interesados en el tema.

José Vasconcelos estaba decidido a realizar una amplia reforma cultural para favorecer la recuperación de una cultura mexicana propia, después de siglos de opresión católica e hispánica. La pintura mural, provista de una función educativa, fue el pilar fundamental en la política cultural.

En 1921, Vasconcelos invita a un grupo de artistas e intelectuales a un viaje por el estado mexicano de Yucatán, para visitar las ruinas arqueológicas de origen Maya: Chinchen Itzá y Uxmal; y pide a los participantes que se familiaricen con los tesoros artísticos de México y compartan su orgullo nacional, base de su futuro trabajo.

En 1921 Diego Rivera recién llegado a Europa, es invitado por Vasconcelos a formar parte del programa cultural del gobierno. Después de largos meses en el viejo continente, su regreso a México le produce un gran júbilo estético. Descubre las formas indígenas que comenzaron a surgir después de la revolución, con absoluta pureza y gran colorido. Se dedicó a pintar grandes frescos, sobre la historia y los problemas sociales del país, en los techos y paredes de edificios públicos, ya que consideraba que el arte debía servir a la clase trabajadora y estar fácilmente disponible o a su alcance. Rivera elabora para sí un concepto de arte al servicio del pueblo o que deberá reconocer su propia historia a través de la pintura mural.

Cuando pinta su primer mural-experimental con barniz y pan de oro, en el anfiteatro Simón Bolívar en el colegio de San Ildefonso en la Ciudad de México, la escena parece representar el ideal de Vasconcelos. Fusión de razas y la educación por el ate y la sabia utilización de la ciencia para dominar la naturaleza. Sus obras describen la convicción utópica de que el hombre puede cambiar o transformar la sociedad con su creatividad para un futuro mejor y más justo.

En 1929, Rivera es elegido Director de la Academia de San Carlos (primer academia dedicada a las artes y arquitectura en México), quería hacer de los estudiantes artistas universales a la manera de Leonardo da Vinci. Un círculo de artistas conservadores le obliga a renunciar un año después.

“Es interesante confirmar que mientras la mayoría de pintores son neutros e íntimos, haya surgido un pintor como Diego Rivera, con un arte narrativo poderoso y dramático que sabe narrar incomparablemente bien cualquier tema.” Según Octavio Paz que realizo una investigación acerca de varios muralistas mexicanos.

A diferencia de Rivera, José Clemente Orozco, originario de Zapotlán el Grande, retrata la condición humana de forma apolítica. Es un pintor no un ideólogo. Se interesa en valores universales y no tanto en los valores nacionales, de ahí que sus imágenes comuniquen la capacidad del hombre de controlar su destino y su libertad ante los efectos determinantes de la historia, la religión y la tecnología, como lo demostró en su imagen de Cristo destruyendo su cruz.

En un primer periodo, Orozco encuadra la historia de México dentro de una visión trágica en la cual la llama de la verdad pertenece a los héroes. Las masas exaltadas por Rivera y Siqueiros son en Orozco, por el contrario, cuerpos informes vencidos por el poder de los fuertes y por el brillo metálico de la máquina. Sólo el fuego creador, el arte, puede salvar de la amenaza de un juicio provocado por la ignorancia, el hambre y las fuerzas bestiales de la tecnología.

En los murales del paraninfo la crítica a los errores del marxismo es patente en las figuras desnutridas y hambrientas. Su interés por captar y plasmar en los muros del mundo, las agonías y angustias del hombre y del dolor humano.

La calidad de sus murales está ligada a la técnica florentina de la pintura El fresco, de menor transparencia que las que utilizara Rivera. Las pinturas de Orozco proclaman la aturdida verdad de la existencia humana, es imposible ver con indiferencia las pinturas de Orozco, sacude al espectador y va más allá de las técnicas, fue el más crítico y sarcástico que los demás. Luis Cardozo y Aragón, escribe los tres grandes del muralismo mexicano son dos: Orozco.



David Alfaro Siqueiros. Sus obras representan una síntesis de los estilos futuristas, expresionistas y abstractos. Perspectivas exageradas. Fundó su periódico El Machete y se dedicó al activismo político, representando en sus frescos temas de dinámica revolucionaria para alentar a las clases sociales más desfavorecidas.

En México su obra mural fue realizada en el Hotel Parque Lama, actual Poliforum Cultural Siqueiros.

Realiza murales en el Art Center de Los Ángeles, California, donde perfeccionó la técnica del airbrush sobre concreto. En 1933 lo deportan por sus actos políticos y va hacia Argentina y Uruguay de donde también es deportado. Instala en Nueva York un taller experimental que define como un laboratorio de técnicas modernas, ahí exploran nuevas herramientas y pinturas industriales y técnicas al azar, entre sus alumnos se encuentra Jackson Pollock.

Como participante iniciador del muralismo mexicano, a invitación de José Vasconcelos, debo mencionar que Fermín Revueltas, duranguense, también participó con su obra Alegoría de la Virgen de Guadalupe, su primer mural, en los muros de la Escuela Nacional Preparatoria, hoy Museo de San Ildefonso, precisamente en la ciudad de México. Posteriormente en 1934 concluye su mural denominado Alegoría de la Producción, que actualmente se exhibe en un museo de la ciudad de Monterrey, Nuevo León. Este Fermín fue el segundo de una familia de diez hijos, todos ellos con grandes dotes artísticos, sin duda el más reconocido

A diferencia de Rivera o Siqueiros, Rufino Arellanes Tamayo cultivó la poética en sus personajes contemplando estrellas (es conocida su inclinación hacia el cosmos y el erotismo, temas continuos en su obra), de ideología socialista, siempre respetó el individualismo y la particularidad de las personas. Recordemos que de su nombre RUFINO Arellanes TAMAYO, fue suprimido por gusto del artista el apellido paterno, por la contrariedad de haber sido abandonado por el padre. Ha quedado como uno de los pintores clásicos del Siglo XX, cuyo estilo combina temas populares nativos con las formas artísticas de Vanguardia como el cubismo. Buscaba lo universal de lo nacional, luchaba en contra de la politización del arte postulada por Siqueiros, recuperó la pintura de caballete.

Con motivo de los disturbios políticos provocados por grupos conservadores exigen la interrupción de todo programa de murales. Vasconcelos cada vez más en desacuerdo con la política de Álvaro Obregón presenta su renuncia como Ministro de Educación y con ello se suspende el programa de murales y se despide a la mayoría de pintores. Solamente Rivera ha logrado convencer al nuevo Ministro de la importancia del proyecto y puede concluir los murales de la Secretaría de Educación Pública.

En la dirección del Ministerio de Educación Pública de México, José Vasconcelos, dio inicio a un programa denominado escuelas de pintura al aire libre, donde los artistas participantes pintabas en superficies de hormigón, y muros de edificios, de ahí el nombre de muralismo, además de los artistas ya mencionados, también destacaron Roberto Montenegro, jalisciense, amigo personal de Vasconcelos, con su mural Alegoría del Viento (1928). Jorge González Camarena, oriundo de Guadalajara la Perla Tapatía, quien pintó el mural Liberación, sobre los muros del Palacio de las Bellas Artes en la ciudad de México, La conquista en los muros del Museo Nacional de Historia; Las razas, pintado en el Museo de Antropología e Historia; así como el mural Presencia de América Latina, también conocido como Integración de América Latina, que se encuentra en la Universidad de Concepción en Chile. Desiderio González Xochitiotzin, (Contla, Tlaxcala, México) cuyas obras quedaron plasmadas en el Palacio de Gobierno de Tlaxcala, en el seminario diocesano de Apizaco, también del estado de Tlaxcala y en el edificio de cerámica mayólica, frente a la catedral de Puebla de los Ángeles. Como no mencionar al arquitecto Juan O’ Gorman, destacado mexicano de origen Irlandés, quien legara su talento en la obra bien lograda de la habitación Independencia, del Castillo de Chapultepec, así como su obra más universalmente celebrada: el mural de cuatro mil metros cuadrados, realizada con mosaicos de piedras traídas de todos los rincones del país, que cubre los cuatro vanos de la Biblioteca Central de la Ciudad Universitaria de la UNAM; y por supuesto a Pablo O’Higgins, artista México-americano, nacido en Salt Lake City, Utah; quien decoró muros de la Secretaría de Educación Pública en México, y la Escuela de Agricultura de Chapingo, como colaborador de Diego Rivera. Legándonos además murales en la escuela Primaria Emiliano Zapata de Villa Madero, Michoacán, México, y en el Palacio de Gobierno de nuestra bella capital michoacana, la ciudad de las canteras rosas.

El movimiento muralista dio impulso inicial a la integración de las fuerzas literarias e intelectuales. Surgió la época de oro del cine mexicano, hubo una oleada de intelectuales europeos, entre ellos André Breton y Luis Buñuel. Cuando el arte tenía una función social los pintores eran respetados y tomados en cuenta en las decisiones de programas de Estado.

Hoy el arte y la poesía han perdido su lugar en la mesa de negociaciones y apenas sobreviven con grandes trabajos, y soberbias expresiones, por un ejército de hombres y mujeres creadores, llenos de ideales y originalidad, apenas reconocido por las diversas autoridades del país.

Pero no obstante, la historia plasmada por los muralistas mencionados, queda como huella indeleble en la historia del país, y su influencia no solo en América latina, sino seguramente en diversas escuelas de arte en el mundo. No hay que olvidar que precisamente Diego Rivera quería formar estudiantes universales, y por supuesto que su legado junto con el de los demás muralistas que le dieron brillo a México, los hace hombres universales.♦

Este texto no fue escrito por ti, no dudo de tu capacidad pero el estilo del lenguaje no corresponde con lo que se espera de un estudiante universitario. Aunque incluyes bibliografía no lo puedo aceptar, ya que sería un plagio y no un trabajo de investigación.

BIBLIOGRAFIA

1. Ricardo Gómez Robelo. “La Exposición mexicana”. Crónica oficial de las fiestas del primer centenario de la Independencia de México. Genaro García (Dir.). México: Talleres del Museo Nacional.

2. Jean Charlot. El renacimiento del muralismo mexicano, 1920–1925. México: Editorial Domés, 1985.

3. Rafael Carrillo. Pintura mural en México. México: Panorama Editorial, 1981.



4. “El muralismo de ayer y hoy”. El Informador. Guadalajara, 2 de septiembre de 2001.

5. Modernización y modernismo en el arte mexicano. México: Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Estéticas, 2008. Biblioteca en red.


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