Mensaje del gobernador



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MENSAJE DEL GOBERNADOR
Hace 32 años asumía aquí, el primer Gobernador electo por el pueblo, después de los largos años de la dictadura. En aquel momento, yo era un joven militante del Socialismo que, como muchos de nosotros y de ustedes, tenía la ilusión que la democracia resolvería los graves problemas de la Argentina y que definitivamente nos encaminaríamos hacia la grandeza a la que nuestra patria parecía, desde siempre, predestinada. Otro tanto imaginábamos para nuestra invencible provincia de Santa Fe.
La realidad se encargaría de demostrarnos que la construcción de un país con justicia, libertad, desarrollo e inclusión social, era una tarea mucho más compleja, en un mundo que cambiaba aceleradamente.
Hoy, después de ocho periodos de Gobierno, de seis gobernadores, me toca asumir ante ustedes y el pueblo de Santa Fe la más alta investidura de la Provincia, cargo al que he accedido en cumplimiento de la voluntad popular, expresada en las urnas el 14 de junio pasado. Fue aquella la elección más reñida de la que se tenga memoria en nuestra provincia. Los santafesinos nos dejaron un claro mensaje que yo he interpretado cabalmente. Nadie es dueño de la verdad, nadie puede arrogarse la representación de la totalidad; por ello, la impronta del nuevo Gobierno debe ser de diálogo, de puertas abiertas, de concertación y de construcción colectiva.
Llego hasta aquí luego de cuatro décadas de militancia y compromiso político con las ideas de la libertad, la igualdad, la solidaridad y la justicia social. Sosteniendo los principios republicanos y una visión progresista de la democracia y de la sociedad. Con una extensa trayectoria en la gestión pública y una gran experiencia adquirida en la escuela de la acción y de la práctica política.
Traigo conmigo las viejas y siempre vigentes banderas del socialismo y también una visión moderna y renovada de la democracia republicana. Vengo a encabezar un Gobierno que será bien progresista, bien cívico y bien social.
En este momento tan importante para mí quiero dejar algunos reconocimientos, algunos recuerdos y menciones especiales que tienen que ver con mi historia, pero también con las huellas que esa historia ha dejado en mí y que marcarán la impronta de mi gestión.
A mis maestros en la vida y en la política: mi padre, Roberto, que me dejó el ejemplo moral de un hombre íntegro, sin dobleces, con una profunda sabiduría y una gran humanidad a flor de piel; y Guillermo Estévez Boero, con el que me inicié en los caminos de la militancia y quien me trasmitió su pasión por la política y su visión esperanzada y optimista del mundo, pero también su ejemplo de enorme entrega a las ideas que profesaba. Y el expresidente Raúl Alfonsín, el que nos legó su ejemplo de gobernante republicano y democrático.
A Hermes Binner y Antonio Bonfatti, que abrieron el camino por el que me toca ahora transitar y que me brindaron su respaldo incondicional. Sin ellos yo no estaría aquí. Estoy seguro de que ambos serán un gran apoyo en la tarea que me toca emprender.
A mis contrincantes en la carrera por la Gobernacion, Miguel Del Sel y Omar Perotti, porque fueron dignos adversarios, a quienes respeto, y porque además estarán a mi lado para compartir una visión sobre el futuro de nuestra provincia y también para enfrentar los difíciles problemas del presente.
A mis amigos y colegas, hasta hoy, los senadores de la provincia. Con ustedes aprendí a conocer a Santa Fe desde adentro, entendí el valor del territorio y de los departamentos como expresión política, pero también cultural, social e histórica.
A los diputados y diputadas, que expresan la riqueza y la diversidad de la política santafesina y que serán para mí un verdadero apoyo a la hora pensar e implementar políticas de estado para nuestra provincia.
A los dirigentes y militantes de todos los partidos del Frente Progresista que hicieron posible que hoy podamos iniciar este tercer Gobierno en Santa Fe.
Pero, sobre todo, al pueblo santafesino. Ustedes me dieron un mandato que yo voy a honrar. Durante los próximos cuatro años no habrá otra cosa más importante en mi vida que cumplir cada minuto con el juramento que hoy he formulado ante ustedes. Quiero, al final de mi Gobierno, retirarme con la conciencia tranquila por haber puesto todo de mí en el cumplimiento de la tarea encomendada.
Ayer participé de la asunción del nuevo Presidente de la Nación. Todos los argentinos renovamos nuestra esperanza en el futuro. Confiamos en que quienes han asumido la tarea de gobernar la Argentina, interpreten las ansias de cambio del pueblo y estén a la altura de los enormes desafíos que la realidad nos impone.
Desde Santa Fe queremos ser protagonistas de este nuevo tiempo. Pensamos en una Argentina, que como se imaginó aquí en esta ciudad, en 1853, sea verdaderamente federal y vamos a reclamar ese lugar que nos corresponde por historia y por presente.
He escuchado a miles de santafesinos a lo largo de este extenuante año de múltiples campañas. De manera directa y personal, a través de las redes sociales, en actos y reuniones, recorridas y visitas. He escuchado a mujeres y hombres de diversas condiciones sociales, edades, historias, orígenes; santafesinos de las grandes ciudades y de los pequeños pueblos del interior, del norte y del sur.
Voy a tratar, de manera apretada, de contarles mi plan para Santa Fe. Un plan que surge de interpretar esas demandas, expectativas, anhelos y deseos recogidos de la gente, de mi gente, de mi pueblo, y de plasmarlos en un conjunto de grandes ideas, de grandes objetivos que se traducirán luego en acciones de gobierno.
Quiero referirme a nuestra idea del desarrollo. Estoy convencido de que esta palabra sigue teniendo una enorme vigencia. Lo que cambió con el tiempo son los objetivos del desarrollo, las metas del desarrollo. Ya no nos alcanza solo con pensar en la expansión ilimitada de las fuerzas de la economía, como se imaginó en el siglo pasado.

Hoy pensamos en un modelo de desarrollo que tiene que mejorar la condición de vida de las personas, que tiene que mejorar la condición humana, que tiene que permitir el acceso a los derechos de todos los ciudadanos, que tiene que promover mejores niveles de igualdad, de equidad, de justicia social, de integración social, territorial, urbana, que tiene que mejorar a las personas y darles la oportunidad a los seres humanos concretos, y especialmente a las nuevas generaciones, de desarrollar una vida plena. Un modelo de desarrollo que tiene que favorecer la inclusión social y también la cohesión social, que no es lo mismo, que no debe alentar la competencia entre las personas y el egoismo social sino la solidaridad, por lo demás, el crecimiento de las fuerzas productivas y todas las actividades humanas tienen que convivir con el ambiente y la naturaleza, necesitamos dejarle a las nuevas generaciones un planeta igual o mejor del que recibimos y esta es una responsabilidad de los estados y una responsabilidad de las empresas.

La justicia social, la democracia republicana, el crecimiento de la economía y el cuidado del ambiente, son metas inescindibles entre sí y forman parte de nuestra idea del futuro. Yo quiero proponerles que trabajemos juntos para sentar las bases de nuestro propio camino hacia el futuro. Un modelo asentado en sólidos valores éticos, humanos y políticos. Que retome lo mejor de nuestra experiencia histórica y de lo hecho por los gobiernos que me precedieron y se proyecte hacia adelante con nuevo impulso.

Sé que el modelo macroeconómico y la política nacional van a condicionarnos, pero vamos a aportar al debate nacional desde Santa Fe, e impulsaremos desde nuestro ámbito de acción todas las medidas posibles para promover y alentar un modelo de desarrollo de estas características.

El territorio es la base, el escenario en el cual se desarrollan las políticas públicas. Por eso miramos al territorio de Santa Fe como un espacio de oportunidades, un territorio diverso geográfica, económica y culturalmente; un territorio con historias distintas en el norte y en el sur. Cada región necesita una mirada específica que tenga en cuenta sus posibilidades, oportunidades y fortalezas y los sueños de su gente. Por eso es que vamos a alentar un proceso de desarrollo y de planificación territorial que dé continuidad al Plan Estratégico que elaboró el Frente Progresista en las dos gestiones de Hermes Binner y Antonio Bonfatti.

Los gobiernos locales y los referentes politicos del territorio, junto a las instituciones de la sociedad civil, en cada departamento, serán actores claves en la planificación y en la implementación de nuestro Plan de Gobierno. En la Santa Fe de los pueblos radica la fuerza que hay que despertar para recuperar dinamismo económico, generar empleo y retomar la senda del progreso.

Tengo el sueño de que en esta etapa podamos darle forma e impulsar un gran Proyecto Estratégico para el Norte santafesino, pensándolo como una gran región geográfica, económica y socialmente integrada al Norte Grande Argentino, junto a Santiago del Estero y al Chaco, pero también conformando una unidad territorial indisolublemente vinculada al sur santafesino en una mirada integradora de la Provincia.

Para ello deberemos invertir en obras públicas, en infraestructura, porque eso es esencial para generar las bases genuinas del crecimiento económico, de la generación de trabajo y también para la mejora de la calidad de vida de sus habitantes. Pero al mismo tiempo, necesitamos promover la iniciativa privada, porque el verdadero desarrollo llega solo de la mano de la inversión productiva y para ello vamos a promover múltiples medidas de promoción, de aliento y de apoyo, para que los actuales empresarios del norte o nuevos emprendedores puedan crecer o generar nuevos proyectos y más trabajo.

La integración con la provincias vecinas y el desarrollo de sistemas intermodales de transporte, aprovechando nuestra posición geo-estratégica, tiene que ser para Santa Fe una prioridad. Vamos a liderar estos proyectos regionales y pondremos en marcha a partir de febrero el Programa Hidrovía, un ambicioso proyecto de posicionamiento y promoción de la Hidrovía Paraná-Paraguay que no tiene antecedentes en la Argentina.

Pero, volviendo al principio, las bases de un proyecto común, se asientan en una democracia sólida y participativa, en el pluralismo y la diversidad, en la calidad institucional y el diálogo y la construcción colectiva del futuro.


Yo creo en la división de poderes, que es la base de nuestro sistema institucional, pero no creo en los compartimentos estancos. Los tres poderes somos responsables ante la sociedad, que nos está exigiendo a todos por igual, y tenemos que trabajar de manera colaborativa para resolver los problemas del presente y afrontar los enormes desafíos del futuro.
Creo en una democracia más activa, más participativa, más comprometida con las necesidades y las demandas de la sociedad. Creo firmemente en lo colectivo. La construcción colectiva es aquella que le da sustentabilidad a las cosas, que permite lograr resultados duraderos en el tiempo. Creo en los pueblos, creo en la fuerza transformadora de los pueblos y de los sectores populares, por eso vamos a promover la participación ciudadana, vamos a promover una democracia más vibrante y más movilizadora.
Reconocemos la diversidad como un plusvalor. Santa Fe es una provincia que tiene una extraordinaria diversidad cultural, social, productiva, geográfica e histórica, que debemos valorar en todas sus dimensiones.
Por estas horas se habla mucho de diálogo, el diálogo es el encuentro en la conversación, en el intercambio; es compartir un espacio de construcción colectiva. Nosotros creemos firmemente en el diálogo. Yo soy un hombre de diálogo, lo he practicado a lo largo de toda mi vida. La realidad se construye con múltiples miradas, por eso es que el diálogo es fundamental, es el instrumento, es la herramienta con la cual hacemos política, con la cual cambiamos las cosas. Vamos a hacer del diálogo una actitud permanente de nuestros funcionarios, de nuestro equipo de gobierno y vamos a abrir múltiples espacio de conversación con todos los sectores de la sociedad y con todos los actores políticos con responsabilidad institucional.
Vamos a tener iniciativa legislativa. Voy a trabajar codo a codo con los legisladores de ambas cámaras para mejorar mucha de la legislación existente, para renovar otra, para generar nuevos marcos regulatorios y crear nuevas leyes que tengan que ver con consagrar derechos, con mejorar el funcionamiento del Estado, de la justicia, etc. Aspiramos a tener una relación fructífera, constructiva y dinámica con el Poder Legislativo. Desde cuestiones puntuales y formales hasta los grandes temas institucionales, incluso la tan conversada Reforma de la Constitución, estarán en nuestra agenda de trabajo.
Por lo cual, convoco a los legisladores a trabajar en conjunto, les abro las puertas, desde ya, de nuestro Gobierno a todos aquellos que tengan iniciativa, que necesiten información, que quieran hacer aportes constructivos desde el ámbito legislativo o simplemente transmitir ideas u opiniones, miradas desde el territorio, particularmente los senadores. Voy a continuar así, con la impronta que impuso el Gobernador saliente, Antonio Bonfatti en su relación con la Legislatura.
El nuestro será un Gobierno de acción, un Gobierno firme, con ideas, con ideología y, a la vez, con eficiencia y eficacia a la hora de implementar las políticas públicas. Queremos que se caracterice por dos palabras: un verbo y un sustantivo. El verbo es “escuchar” y el sustantivo es “humildad”. Escuchar con humildad, sin soberbia, sin autoritarismo, sin descalificar a los que piensan distinto, a los que tienen quejas, inquietudes, críticas con respecto al Gobierno. Vamos a abrir las ventanas para escuchar a la sociedad, a las instituciones intermedias que es la sociedad organizada, pero también al ciudadano común a través de diversos mecanismos que hoy la tecnología nos permite. Pero al mismo tiempo vamos a ejecutar con coraje, con decisión y con firmeza. Vamos a enfrentar obstáculos porque sabemos que el avance, el progreso, los cambios y las transformaciones no se hacen sin remover obstáculos, sin enfrentar dificultades, sin saltar vallas y estamos dispuestos a hacerlo.
Somos un Gobierno legítimo, tenemos una gran fortaleza política, tenemos un gran equipo de gobierno que representa a la totalidad del Frente Progresista. Tenemos una Legislatura integrada por legisladores oficialistas y de los partidos de la oposición que, estamos seguros, tienen un fuerte compromiso social. Por lo cual vamos a impulsar cambios. Queremos un cambio hacia adelante, un cambio progresista. Voy a retomar con nuevo impulso la impronta de cambio con que Hermes Binner inició su gestión en 2007. Pero es imposible avanzar en nuestras ideas si a esta legitimidad no la agrandamos con diálogo, con escucha activa y con el enriquecimiento de lo diverso.
Entramos en una etapa en la que la sociedad nos va a exigir menos relatos y más verdades, más realidad. Uno de los flagelos más graves de la Argentina de las últimas décadas ha sido la demagogia y el facilismo, tirar la pelota para adelante, plantear soluciones de coyuntura que disimulan los verdaderos problemas transfiriéndole la responsabilidad de resolverlos a los próximos gobiernos y a las próximas generaciones. La búsqueda de soluciones rápidas y fáciles, a veces simpáticas, no terminan siendo cambios verdaderos, ni soluciones reales.
Hay que transitar un camino distinto, el camino de la realidad, el camino de la verdad. No vamos a resolver los problemas si no somos capaces de hablar de ellos con seriedad, de ponerlos arriba de la mesa, de encontrar las verdaderas causas y de buscar en conjunto soluciones duraderas. El doble discurso nos ha hecho mucho daño. Reconocernos y reconocer los problemas, hacernos cargo, innovar. Eso vamos a hacer.
Creo que es posible tener un Estado eficiente, un estado profesional, un estado con sensibilidad para resolver los problemas ciudadanos y para jerarquizar la tarea que le ha sido encomendada por la Constitución y las leyes que nos rigen. Por eso vamos a poner un enorme esfuerzo en defender lo público, en defender el Estado. Por eso nuestras empresas de servicios públicos como la EPE y Aguas Santafesinas van a permanecer claramente dentro del ámbito del Estado. Por eso estamos promoviendo la creación de una empresa para prestar el servicio de gas natural y extenderlo a todo el territorio de la provincia. Y también promoveremos el proyecto de creación de la Corporación Financiera para empezar a andar, en sentido inverso, el camino recorrido en los años '90, cuando se liquidó el Banco Santafesino de Inversión y Desarrollo y se privatizó de manera escandalosa el Banco Provincial.
Creemos en el Estado y, por otro lado, también creemos en el sector privado, en las fuerzas poderosas de la iniciativa privada, de la capacidad emprendedora, y la vamos a ayudar y a alentar porque un modelo de desarrollo virtuoso, según yo lo veo, es un modelo en el cual el Estado y el sector privado se articulan y se ayudan mutuamente para cumplir con sus objetivos, sin competir entre sí, por el contrario, buscando puntos de sinergia y de complementariedad, cada uno defendiendo su parte. El sector privado, su nivel de rentabilidad, el beneficio para sus empresas, pero también el interés colectivo. El Estado defendiendo a los ciudadanos, defendiendo al conjunto, a los sectores más vulnerables y procurando la integración y la articulación de los intereses en función de un proyecto de país o de provincia en nuestro caso. Una Santa Fe que promueve y una Santa Fe que proteje.
La corrupción es uno de los grandes temas de nuestra época en la Argentina y en muchos otros países de América Latina. Vamos a combatir la corrupción. Voy a conducir un Gobierno honesto, transparente y decente, siguiendo una impronta que caracteriza a esta provincia: menos retórica y más acción. Tenemos que trabajar con el ejemplo, tenemos que dar ejemplos cotidianos de austeridad y transparencia, facilitar el acceso a la información pública, cumplir y hacer cumplir las normas. Voy a trabajar en ese sentido.
Vamos a promover, en el marco de la ley, comportamientos honestos de los funcionarios políticos y de los funcionarios de carrera de la administración pública. Pero también vamos a promover comportamientos correctos, honestos, en el marco de la ley, de los ciudadanos, de los empresarios y de las organizaciones de la sociedad civil.
El mundo avanza hacia una nueva economía cada vez más influenciada por las nuevas tecnologías y las nuevas pautas sociales de consumo. Tenemos que pensar en una economía del desarrollo sostenido, una bio-economía, una economía vinculada a la vida. Y tenemos que pensar en nuestra provincia, en la enorme fuerza del interior, en este interior profundo de Santa Fe, en el norte, en los pequeños pueblos de sur y del centro de la provincia, pueblos de inmigrantes, de gente emprendedora con vocación de grandeza, con capacidad para el esfuerzo, el ahorro y el trabajo, tenemos allí un enorme capital social y humano que hay que aprovechar.

Alentaremos a grandes empresas nacionales y multinacionales para que se radiquen en nuestra provincia de Santa Fe. Para ello, propondremos la creación de una Agencia moderna para la promoción de inversiones y del comercio exterior.


Pero, sobre todo, vamos a alentar a nuestros empresarios y productores, a nuestros emprendedores, a los jóvenes talentosos que tienen ganas de desarrollar proyectos innovadores para generar trabajo. Vamos a apostar a potenciar nuestra capacidad productiva y emprendedora, a agregar valor a nuestra producción primaria, a nuestros productos regionales, a nuestros desarrollos industriales a los cuales la tecnología puede dotar de una mayor capacidad de inserción en los mercados internacionales y también en el mercado interno.
Queremos una economía con valores, más competitiva y más sustentable, para insertarnos en la economía del Siglo XXI, la economía del conocimiento. Capital humano, más capital social, más uso racional de los recursos, más tecnología es igual a desarrollo.
Quiero también, en este punto, cuando hablamos de futuro y de una economía moderna y de desarrollo y progreso, hacer una referencia muy especial a los santafesinos excluidos, a los que denominamos genéricamente como “los que están por debajo de la línea de la pobreza” retórica que no dice lo fundamental: que hablamos de nuestros conciudadanos, de nuestros compatriotas que han sido castigados por los gobiernos y por la sociedad y que han sido históricamente marginados.
Hablamos de aquellos que no tienen oportunidades, que no tienen horizonte, que levantan su mirada hacia el futuro y no encuentran nada, los que no tienen esperanza, los que no tienen ilusiones ni expectativas ni sueños de vivir mejor. Son cientos de miles en la provincia de Santa Fe. A veces parecen invisibles pero están, viven al lado nuestro, en los cordones de asentamientos irregulares de las grandes ciudades como Rosario, Santa Fe, Villa Gobernador Gálvez, Santo Tomé, entre otras. Algunos menos en localidades del interior, especialmente en el norte.
Han sido la moneda de cambio de las políticas clientelares, de las políticas populistas. Han recibido algunos beneficios y logrado algunas conquistas como la asignación básica universal, como la ampliación del sistema jubilatorio para muchísimas personas que no habían realizado aportes, como los planes sociales de diversos tipos que implementan Nación, provincia y municipios. Sin embargo, nada de esto ha sido suficiente. Estos hermanos siguen en la misma situación en la que estuvieron en los últimos 20 o 30 años. Se ha quebrado la espiral de ascenso social en la Argentina, la escalera que permitía que las familias humildes tuvieran una perspectiva, una hipótesis de mejorar su calidad de vida, accediendo a la educación, al trabajo, con esfuerzo y sacrificio.

Aunque sé que es una tarea de gran escala resolver estructuralmente el problema, no quiero dejar de usar ninguna de las herramientas con las que cuenta el Estado Provincial, ninguna de las herramientas de la sociedad civil que podamos poner también a trabajar en sintonía, y de los Gobiernos locales sin utilizar, sin aplicar para lograr los mejores logros a lo largo de los próximos cuatro años, para que la lucha por la igualdad de oportunidades no sea solo un slogan.


Todos los santafesinos tienen derecho a trabajar y ganarse el sustento con su propio esfuerzo, a educarse y cuidar su salud. A tener una vida saludable accediendo a la práctica del deporte y a los bienes culturales, a movilizarse de manera segura por el territorio santafesino. Derecho al futuro y a los sueños y a ser respetados en su individualidad. A ser escuchados y atendidos en sus reclamos y demandas. Y es nuestra obligación trabajar desde el Estado para garantizar esos derechos.

Pero, todos estos derechos se tornan abstractos si no logramos mejorar la situación de las familias en relación a la calidad del hábitat. Es primordial dotar a las personas de un entorno vital digno, con condiciones de habitabilidad que superen un piso mínimo de calidad urbana.


Por ello, las políticas de mejoramiento del hábitat serán nuestra prioridad en esta etapa. Elaboraremos un mapa de las situaciones de precariedad, hacinamiento y carencia de servicios básicos en las grandes ciudades y en el interior y diagramaremos un plan de corto y mediano plazo para mejorar esas situaciones.
Al hablar de problemas sociales, de vulnerabilidad y de carencias del hábitat, no puedo dejar de hablar de la familia. La familia que ha sido históricamente el núcleo básico de formación de valores y de trasmisión de la cultura de padres a hijos. El lugar de contención de los niños y jóvenes y también, de cuidado de los adultos mayores, ha dejado en buena medida de cumplir ese rol, por multiples razones que sería muy largo analizar aquí. Lo cierto es que la situación ha cambiado tanto, que si no lo advertimos, y seguimos suponiendo que las cosas son como eran hace unas décadas atrás, todas nuestras políticas sociales estarán destinadas al fracaso.
Hay que repensar el rol de la familia, promover su fortalecimiento, hay que volver a darles herramientas a los padres para que puedan recuperar centralidad en la formación de sus hijos y, también repensar el rol del Estado en relación a las estrategias de atención a la niñez, en el cuidado de los adolescentes y jóvenes y en la formación moral y cultural de las nuevas generaciones.
De allí también la importancia de contar con políticas sociales activas, para los niños, niñas y adolescentes, para la familia, para las mujeres, para los adultos mayores, para la diversidad sexual, para los pueblos originarios. Una estrategia de salud pública integral que garantice ese derecho esencial para todos los santefesinos, un sistema educativo que garantice la inclusión y la calidad educativa, una propuesta cultural que permita universalizar el acceso a los bienes culturales, una estrategia de difusión y promoción del deporte que lo acerque a las posibilidades de todos los niños y jóvenes.
Fortalecer la familia supone también alentar la generación de empleo, el acceso de los jóvenes y las mujeres al trabajo, la generación de oportunidades para los mayores de 45 y el trabajo registrado. Mejorar la empleabilidad de la población en condiciones de trabajar es hoy una necesidad que se vincula directamente con la posibilidad de la inclusión social.
La violencia y la inseguridad se relacionan de manera directa con la falta de igualdad y con la de justicia. Por eso, si queremos tener una sociedad más segura con menores niveles de violencia, con menores niveles de inseguridad, tenemos que trabajar de manera efectiva para disminuir la brecha de desigualdad en nuestra sociedad y para que la justicia sea una realidad, para eliminar la idea de impunidad, la sensación de impunidad o la impunidad misma. La impunidad, la aceptación social de que se puede cometer una falta, una transgresión o un delito, que se pueden violar las normas y las leyes establecidas y que eso no acarrea ni trae ninguna consecuencia, que eso no produce ningún tipo de sanción, ni penal ni moral ni social, es letal para la construcción de una sociedad organizada, de una sociedad con tolerancia y convivencia, de una sociedad respetuosa del otro.

El reclamo social hacia la política, cada vez más exigente, se ha convertido en los últimos años en un reclamo también de Justicia, en un reclamo hacia los jueces, los fiscales y todo el Sistema Judicial y tenemos que trabajar juntos para que haya justicia, porque ese es el reclamo de la gente, ese es el reclamo de las víctimas de la violencia y ese es el reclamo de las personas que son privadas de la libertad de manera injusta.

Tenemos que terminar con la impunidad y para eso necesitamos jueces y fiscales que estén dispuestos a dar esa dura batalla, que estén dispuestos si se necesita a asumir riesgos, a enfrentar cada causa como si fuere la más importante. Tenemos que perseguir a los delincuentes hasta el último rincón y aplicarles de manera ejemplar la sanción que les corresponde. Y si esos delincuentes están en las filas del Estado, si esos delincuentes son funcionarios de la policía, de la política o de la propia justicia deben caer primero que los otros y las sanciones deben ser más ejemplificadoras que en cualquiera de los otros casos.

Yo hago un llamado a la responsabilidad y al compromiso social e institucional de todos los integrantes del Poder Judicial desde su máxima representación, la Corte Suprema de Justicia de la Provincia de Santa Fe, al Ministerio Público de la Acusación y a todos los fiscales que lo integran, al Servicio Público de la Defensa, a los jueces y a los funcionarios judiciales de todos los fueros. En definitiva a todos los integrantes del Poder Judicial, donde incluyo también a los trabajadores. Necesitamos humanizar la justicia y acercarla al ciudadano común, que espera de ella mucho más, igual que de la política.

Nosotros vamos a colaborar con todas las herramientas e instrumentos que estén al alcance del Poder Ejecutivo y vamos a convocar a los legisladores para hacerlo de la misma manera en su ámbito. Pero necesitamos que haya un espíritu constructivo, de renovación, de cambio, de transformación positiva, de mejoramiento continuo en todo el Sistema Judicial.

Además, como Gobernador, me ocuparé de manera directa de impulsar las causas de mayor impacto social, tanto en el ámbito de la Justicia Provincial como de la Federal, asumiendo la representación de los ciudadanos de a pie, que necesitan sentirse identificados con la acción de su gobierno.

En los próximos días estaré invitando a representantes del Poder legislativo y del Poder judicial, para integrar junto a miembros del Gobierno, la Junta Provincial de Seguridad, que será un ámbito de diálogo y de planificación interinstitucional para enfrentar los desafíos de la violencia y la inseguridad.

El narcotráfico, es un flagelo, uno de los grandes problemas del mundo en el Siglo XXI. Un fenómeno delictivo que adquirió gran escala durante la segunda mitad del Sigo XX en Colombia, Centroamérica, México y que gradualmente fue ganando en dimensiones, en sofisticación y en presencia en todos los países de América Latina y en muchísimos países del mundo y también en la Argentina.

Son muchas las causas por las cuales este fenómeno ha crecido en la Argentina, porque ha crecido el consumo y la aceptación social del mismo en todos los sectores de la sociedad, porque ha habido negligencia, indiferencia o inoperancia de los Organismo Nacionales o de la Justicia Federal, de quienes tenían la obligación de enfrentar este flagelo, de generar políticas de prevención, de combate al narcotráfico, de desarrollar los organismos y las agencias estatales especializadas para abordar una problemática tan compleja como esta, que tiene múltiples derivaciones, múltiples impactos sociales en términos de adicciones, por lo tanto en términos de salud, pero también en el crecimiento de la violencia y de otros delitos como el lavado de dinero y la corrupción.

Por eso la lucha contra el narcotráfico es una prioridad. Todas las provincias y desde luego el Gobierno Nacional deben tener la misma prioridad. Estamos a tiempo de ponerle un freno a este flagelo, de evitar que siga creciendo y empezar a revertir la tendencia, pero esto no va a ocurrir de manera espontánea.

Vamos a reclamar la pronta puesta en funcionamiento del Consejo Federal de Seguridad y la definición de políticas activas, igual que a la Justicia Federal, que tiene que tener un mayor compromiso y una mayor presencia efectiva en el territorio santafesino. El esfuerzo de algunos jueces y fiscales no es suficiente para abordar la dimensión que hoy ha adquirido el narcotrafico.

Con los Juzgados Federales que tenemos hoy en la provincia no es suficiente. Necesitamos, por lo menos, duplicar la cantidad de Juzgados Federales con fiscalías especializadas en narcotráfico y en lavado de dinero y toda la infraestructura de personal y de apoyo necesarias para actuar de una manera más intensa y más efectiva en nuestro territorio.

Necesitamos blindar la provincia. Ejercer controles exhaustivos en todos los ingresos viales, vigilar el espacio aéreo y los 800 km de costa que tenemos sobre el Río Paraná. Esto no lo podemos lograr con la Policía provincial. Es una responsabilidad de las fuerzas federales y ese debe ser su cometido más importante en la Provincia de Santa Fe. Por otro lado, tenemos que trabajar para especializar a nuestras fuerzas policiales en el combate al narcotráfico, en la lucha contra las drogas. Hemos avanzado en ese terreno pero necesitamos seguir avanzando. Necesitamos contar con equipos altamente especializados y capacitados en nuestra Policía provincial para colaborar con los jueces y fiscales federales en la tarea de combatir el narcotráfico.

Con pasos cortos pero seguros, queremos salir del miedo, de la bronca y la desesperanza. Pero además, que todos seamos responsables de cuidarnos, y avanzar en conjunto. Esta tarea no la hace una sola persona, un solo poder, una sola fuerza. Es una tarea de todos y juntos.

Estamos convencidos de que no es suficiente con combatir a las Organizaciones Criminales dedicadas al tráfico. Necesitamos combatir este flagelo en todos los frentes. Y uno de los frentes más importantes es el llamado narcomenudeo, el comercio de pequeña escala que se ramifica en los barrios, en las ciudades y en los pueblos del interior y que es aquél que provee de manera directa a los consumidores. Necesitamos combatir frontalmente el fenómeno del narcomenudeo, no porque creamos que esa es la única solución posible, sino porque sabemos que esa es una parte del problema, la más visible, la que más afecta a los vecinos y a los jóvenes. Necesitamos obstaculizar y ponerle impedimentos a la actividad en todos los ámbitos posibles.

Pero no se agotará allí nuestro trabajo en relación a las drogas. Vamos a abordar el otro lado del problema: el consumo. Hay cientos de miles de personas que consumen con mayores o menores niveles de adicción. En un alto porcentaje es solo un consumo social, fundamentalmente en los sectores medios o de clase media alta. Sin embargo, ese consumo en los sectores vulnerables, especialmente entre los jóvenes y adolescentes, resulta de efectos más nocivos para la salud y deriva, muchas veces, en adicciones severas o en hechos de violencia. Por eso es que vamos a trabajar con mayor intensidad, con más visibilidad, con acciones y programas más contundentes en lo que refiere a la prevención de las adicciones, a generar conciencia, a divulgar los riesgos del consumo de sustancias adictivas y también en el abordaje de la salud, acompañando a aquellas personas adictas que necesitan recuperarse y que necesitan tratamientos. Tratamientos que pueden ser en algunos casos ambulatorios y en otros casos necesitarán de un abordaje más integral y del apoyo de establecimientos especialmente diseñados para esa tarea.

Creo que el Estado está en deuda en este tema. No lo ha hecho el Estado Nacional debido a la ineficaz y casi inexistente tarea de la Sedronar. Lo vamos a hacer nosotros, desde la provincia, para dar una respuesta seria a unos de los problemas más complejos que hoy atemoriza y preocupa a tantas familias.

En el comienzo de la actividad legislativa del año próximo estaremos proponiendo la creación de un área especializada en la prevención de adicciones, para encarar de manera profesional y efectiva esta lucha y para darle visibilidad a los múltiples esfuerzos que ya hoy se hacen desde distintas áreas del Gobierno Provincial y de los Gobiernos locales.

Quiero dedicar un párrafo especial a los trabajadores del sector publico. Creemos en el Estado y creemos en la necesidad de contar con empleados y trabajadores públicos comprometidos, con capacidad técnica, profesional, operativa para desarrollar sus tareas con competencia, un Estado transparente y al servicio de la comunidad.

Hay que mejorar muchas cosas y de esto todos tenemos conciencia. Estoy seguro de que se puede mejorar. Necesitamos de un trabajo en conjunto entre el Gobierno y los trabajadores, entre los funcionarios políticos que asumirán sus responsabilidades en cada una de las áreas de Gobierno y los empleados, trabajadores, profesionales que se desempeñan en el sector público provincial y en cada una de sus áreas y las organizaciones gremiales que los representan. Necesitamos generar una relación de diálogo, de confianza y de trabajo en común. Tenemos en definitiva el mismo objetivo, sabemos que vamos a estar al frente del Gobierno durante cuatro años y que los trabajadores del sector público continuarán allí y ya están desde hace mucho tiempo, que tienen acumulada una experiencia y un conocimiento que muchas veces los funcionarios no tienen. Necesitamos que esa experiencia sea volcada y aportada en beneficio de la Provincia y necesitamos introducir cambios y mejoras. Y los cambios y mejoras que hay que introducir quizás los saben mejor que nadie cada uno de los trabajadores en sus oficinas, en sus dependencias, en las escuelas, en las comisarías y en cada uno de los ámbitos donde desarrollan sus actividades.

En particular me quiero referir a los docentes, maestros y maestras, profesores del Sistema Educativo, asistentes escolares. La verdad es que tenemos un enorme desafío en materia de educación. Aspiramos a convertir a Santa Fe en la provincia con la mejor calidad educativa de la Argentina, en una referencia en materia de educación en nuestro país y también aspiramos a que todos los niños y todos los jóvenes en edad escolar estén en la escuela, que estén en los colegios secundarios, que podamos cumplir con lo que establece la nueva Ley de Educación en relación a la obligatoriedad de la enseñanza secundaria. Por eso convoco, en especial a los docentes, a tomar esta etapa que viene y que estamos iniciando hoy con entusiasmo, con convicción, con ganas, con motivación. Van a encontrar en nosotros un respaldo, un apoyo, un acompañamiento pero también una conducción clara para conducir al Sistema Educativo hacia mejores niveles de prestación y hacia mejores niveles de confianza de la sociedad a la que finalmente nos debemos.

Y también un mensaje muy particular y especial, de corazón, a los policías, a los integrantes de la fuerza policial de la provincia, tantas veces cuestionados o descalificados por los medios de comunicación y por la sociedad misma. Hay que reconocer que efectivamente en muchos casos la Institución Policial ha demostrado falencias y ha dejado en evidencia tramas de corrupción que la atraviesan y que han involucrado a muchos agentes y también a altos Jefes Policiales, como todos sabemos. Pero creemos y confiamos en que hay una voluntad mayoritaria en las Fuerzas Policiales para recuperar la Institución, para recuperar la confianza de los ciudadanos, para demostrar que tenemos en Santa Fe una Policía que está a la altura de las circunstancias, con capacidad operativa, con profesionalismo, con compromiso social e institucional y con transparencia para enfrentar al delito, para llevar tranquilidad a los ciudadanos, no solamente en las grandes ciudades de la provincia sino también en las localidades más pequeñas del interior.

Y a todos los demás trabajadores y a las Organizaciones Sindicales y Gremiales que los representan quiero convocarlos a ser protagonistas de los cambios que necesita el Estado, pero que también necesitan la sociedad y la economía de la provincia.

Yo provengo de una Fuerza Política que surgió en el seno de la clase trabajadora como una expresión genuina de representación de los intereses y la reivindicaciones del naciente proletariado y de las nuevas clases medias urbanas a fines del Siglo XIX y principios del Siglo XX.

En la Argentina que viene, en esta Argentina en la que algunos piensan que las soluciones surgirán solamente de la mano de los empresarios, yo creo que hay que volver a apostar a los trabajadores como fuerza de cambio. Yo voy a convocar a los trabajadores para promover los cambios que necesitamos en esta etapa de la provincia de Santa Fe. Confiamos en la capacidad de movilización, en la capacidad de organización, en la visión y en la mirada de las organizaciones de trabajadores, y fundamentalmente en el compromiso que tienen esas organizaciones con los sectores populares.

Por eso, los vamos a convocar con frecuencia, no solamente para tratar temas específicos vinculados a la actividad gremial en cada uno de los sectores, sino también, como lo hice ya en la ciudad de Rosario, para tratar temas generales que tienen que ver con la vida de los santafesinos: la seguridad, la lucha contra la violencia, contra las drogas y las adicciones, el acceso a la salud pública, la mejora en las condiciones de trabajo, la empleabilidad o la educación.

La juventud ha sido históricamente un motor de los cambios y de los avances sociales de la Argentina. Quiero tener a los jóvenes de Santa Fe, de las universidades, de los barrios, de los pueblos, de los colegios, discutiendo, colaborando, impulsando y siendo parte de la lucha por la igualdad de oportunidades y la inclusion social. Desde la Secretaría de la Juventud, los estaremos convocando a sumarse y a ser protagonistas.

También los empresarios, los productores, los emprendedores, serán convocados para sumarse a cada una de las inciativas que vamos a promover. Sabemos de la capacidad y visión de nuestros empresarios y confiamos en ellos para planificar en conjunto los programas de insfraestructura, las políticas en energía y la intergración regional, la formación de recursos humanos, la educación técnica y el desarrollo de la tecnología aplicada a la producción.

Pondremos en marcha una ambiciosa Política de Ejecución de Obra Pública, entendiendo que solo un Estado que invierte en infraestructuras para el desarrollo puede garantizar un proyecto sustentable de inversión privada y progreso de las comunidades urbanas.

El objetivo de triplicar la inversión anual en repavimenteción, mantenimiento y ejecución de obras viales, sostener el ambicioso plan de acueductos puesto en marcha por el Gobernador Bonfatti, mantener el Plan de Inversiones de la EPE y de ASSA e inciar el Plan de Gasoductos.

También son parte de nuestras prioridades en materia de obra pública, la terminación de los Hospitales y Centros de Atención Primaria en marcha para completar la infraestructura edilicia que sustenta el Plan Integral de Salud para Santa Fe y sostener los programas de mantenimiento, ampliación y construcción de edificios escolares. De la misma manera, continuaremos jerarquizando las nuevas construcciones y refacciones destinadas al Sistema de Seguridad y al Servicio Penitenciario.

Un capítulo especial merece el Plan ABRE y las inversiones en vivienda y mejoramiento del Hábitat. Como ya lo expresara en otro tramo de mi discurso, la infraestructura social destinada a mejorar las condiciones de vida de los sectores más humildes, ocuparán el primer lugar entre nuestras prioridades.

Para garantizar el cumplimiento de estos objetivos en materia de inversion pública, apelaremos a todas las herramientos de financiamiento disponbles: reasignación de partidas del presupuesto, creación de fondos de asignación específica, financiamiento externo, mecanismos de participación publico privada, contribución de mejoras, etc.

Pero, vale en este punto, referirnos también al inédito fallo de la Suprema Corte de Justicia que restablece el Federalismo, dándole la razón al planteo hecho en su momento por el ex Gobernador Hermes Binner, en relación a los fondos injustamente detraídos de la coparticipación. Todos los santafesinos debemos reconocerle el valor de su decisión política, que ahora nos permitirá contar con recursos extraordinarios para invertir en obras publicas y de infraestructura para toda la provincia.

Finalizo estas palabras dirigíendome a todos los santafesinos para pedirles que me acompañen, cada uno desde su lugar. Voy a necesitar de todos. De la fuerza y la energía de los jóvenes, de la experiencia de los mayores, de la visión y capacidad emprendedora de los empresarios, de las ideas y la mirada crítica de los intelectuales y de los artistas, del esfuerzo y la movilización de los trabajadores, de la tenacidad de los productores y sobre todo, de la mirada limpia y la sonrisa de los niños. Tengo fe en mi Provincia, en una Santa Fe que inspira, que promueve, que protege y que escucha.

Cuento con el afecto y el acompañamiento incondicional de mi famila, con la militancia y el apoyo politico del FPCyS y con el respeto de los legisladores y dirigentes de todos los partidos.



Cuenten ustedes conmigo. Desde hoy y hasta el 11 de diciembre de 2019, toda mi vida, todo lo mejor de mí, todo lo que tengo para dar, está a disposición de los santafesinos.





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