Marco conceptual



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Universidad Nacional de Colombia

Instituto de Estudios Urbanos

Diseño del formulario de la encuesta bienal de Culturas, 2009

MARCO CONCEPTUAL

FORMULARIO DE LA ENCUESTA BIENAL DE CULTURAS 2009
Convenio 297 de 2008

Secretaría Distrital de Cultura, Recreación y Deporte

Instituto de Estudios Urbanos, Universidad Nacional de Colombia

Director

Gerardo Ardila


Coordinador de investigación

Paul Bromberg Z.


Investigadora principal

Tatiana Gomescasseres B.


Consultores académicos

Leandro Ramos C.

Mónica Santamaría R.
Asesora estadística

Mariana Ríos O.


Asistentes de investigación

José Armando Cárdenas S.

Maira Alejandra Beltrán
Bogotá, junio de 2009

CONTENIDO




Introducción
Desde el año 2001 se ha aplicado en Bogotá una encuesta de cultura que pretende medir algunos conocimientos, actitudes y percepciones sobre normas de convivencia y seguridad ciudadana, valores sociales, cumplimiento de acuerdos, participación en asociaciones, valoración del sistema político, tributación, derechos, oferta cultural y recreativa, arte y patrimonio.
Cada una de las 5 encuestas realizadas en estos 8 años (2001, 2003, 2005, 2007 y 20081) ha estado acompañada de varios análisis que han sustentado modificaciones: nuevas preguntas, reformulación de las que han estado vigentes, introducción de nuevos temas y descarte de otros… en fin, varios documentos se han elaborado con el ánimo de sustentar conceptual y estadísticamente los temas, las preguntas, y claro está, la descripción o análisis de los resultados obtenidos en cada una de ellas.
En general, las encuestas han sido planteadas con objetivos distintos y bajo enfoques conceptuales diferentes. La dispersión no ha contribuido necesariamente a comprender más y mejor cómo somos los habitantes de Bogotá. Para hacer frente a tal dispersión, la Secretaría Distrital de Cultura, Recreación y Deporte coincidió con el Instituto de Estudios Urbanos en la idea de organizar un grupo de interés liderado por el Observatorio de Culturas y el Instituto que facilitara el análisis permanente para ir consolidando instrumentos con mejor calidad técnica que permitan precisar conceptos para la discusión y obtener series de tiempo sobre los cambios de la forma de ser y actuar de los bogotanos en diferentes aspectos de sus vidas públicas y privadas.
El Instituto de Estudios Urbanos realizó un análisis de la última versión de la encuesta de Bogotá (2007), y además manifestó su intención de crear un espacio permanente de reflexión sobre el tema, como resultado del análisis, que resaltó algunos problemas en la formulación e interpretación de las preguntas que se venían incluyendo en las encuestas. El análisis propuso tres categorías para agrupar lo que llamaron sus autores las “culturas públicas”: la cultura cívica, la cultura democrática y la cultura política2. La definición de estas tres categorías constituyó la base para iniciar la discusión en torno al tema de las encuestas de cultura y construir el marco conceptual que presentamos aquí.
Este marco conceptual está conformado por un conjunto de hipótesis sobre los patrones culturales de los habitantes de ciudades como Bogotá. Nos pareció ineludible reconocer que las interacciones de cualquier habitante con los demás tienen varios contextos: el familiar cercano, el familiar lejano – los parientes – el vecindario, “la calle”, la comunidad en general, la sociedad como comunidad política (es decir, cuanto en grupo social está en el proceso de tomar decisiones sobre recursos públicos que son obligatorias incluso para los que se muestran en desacuerdo). En contra de una corriente muy actual de uso del término, optamos por el “conservatismo de mente abierta”, y empleamos la palabra públicas a la antigua, para referirnos a las interacciones que son mediadas por las autoridades estatales o en las que está en discusión la pertinencia de la intervención de esas autoridades estatales. Las interacciones con los demás en las que no aparece de manera evidente la pertinencia de la intervención de estas autoridades corresponden a la otra gran categoría, difícil de definir (por ello la hemos definido como “lo demás”), y el nombre que se le puede asignar es aún más debatido. Para nosotros es el espacio del ejercicio de la libertad, la “sociedad civil”. Así, hay un acuerdo abundante – de hecho, gigantesco – sobre la pertinencia de que las autoridades estatales fijen normas sobre lo que se llama el aseo en el espacio público; en cambio, no sobre los horarios privilegiados para ingerir alimentos. Sin embargo, como veremos más adelante, XXX la sociedad requiere que las autoridades estatales actúen para garantizar que las libertades de unos no signifiquen abusos, y para garantizar la vigencia de los acuerdos entre éstos. De esto trata precisamente la historia del Estado.
Entonces, aunque con el ánimo precisamente de contrastar nuestras hipótesis con evidencia empírica hemos, por ejemplo, conservado la pregunta tradicional ¿Confía usted en los demás?, pero también hemos formulado preguntas y opciones de respuesta en las que se especifican mejor los diferentes espacios a los que se puede referir la pregunta. Como veremos adelante, esta propuesta está adecuadamente sustentada en lo que encontramos en Culturas 2007. Adicionalmente, desarrollamos los temas de consumo cultural, tiempo libre y su uso, y recreación, deporte y actividad física.


  1. Metodología

Partimos de dos productos centrales: las encuestas de culturas y cultura ciudadana 2001 - 2007 y el análisis de la encuesta bienal de culturas 2007 realizado por el Instituto de Estudios Urbanos en el año 2008.


Para formular las preguntas: 1) construimos un marco conceptual para cada tema, 2) elaboramos una matriz de dimensiones y subdimensiones que permitió construir indicadores y preguntas asociadas a temas determinados; 3) convocamos a un grupo de interés que por medio de conversatorios contribuyó a afinar el marco conceptual e ir rediseñando las preguntas y 4) se desarrollaron 3 foros sobre los temas del formulario. 5) Se creó además un sitio web en la página del Instituto de Estudios Urbanos que se ha ido dotando con documentos sobre los temas relacionados con el formulario de culturas. Este sitio cuenta además con un espacio para la interacción del grupo de interés; en él se expusieron las relatorías de los conversatorios y los foros, y se generó un foro virtual para comentar las preguntas del formulario.
Una vez construido el formulario se hicieron: 6) unos grupos focales y 7) una prueba piloto para identificar problemas de comprensión en las preguntas, nuevas opciones de respuesta, y medir el tiempo aproximado de aplicación para cada pregunta.
Como parte del proceso metodológico se realizó también una cuidadosa revisión de las encuestas de cultura ciudadana realizadas en Bogotá entre los años 2001 y 20073.


    1. Marco conceptual4

Teniendo como premisa la importancia de construir un conjunto de preguntas coherente que superara la sencilla construcción de frecuencias simples, se elaboraron un conjunto de hipótesis sobre la cultura urbana, las culturas públicas, el consumo cultural, la recreación, el deporte y el uso del tiempo libre, que quedaron sustentadas en cuatro marcos conceptuales así:




  1. Marco conceptual de culturas públicas

  2. Marco conceptual de consumo cultural

  3. Marco conceptual de tiempo libre y recreación

  4. Marco conceptual de uso de deporte y actividad física.

Para llevar a cabo estos tres documentos se realizó una revisión documental que permitió hacer precisiones conceptuales sobre las dimensiones que se pretendían medir a través de la encuesta. La participación del comité académico, los resultados de los conversatorios y de los foros fueron también insumos para la elaboración de estos marcos teóricos del formulario.




    1. Criterios para construir preguntas

Mantuvimos la idea de hacer preguntas retadoras, escogiendo algunas situaciones problemas en donde realmente se juegue un dilema que rete la elección de respuesta en una escala, por ejemplo, de acuerdo-desacuerdo. Todas fueron probadas en los grupos focales y en el sondeo piloto, y afinada su redacción posteriormente. Las encuestas han venido incluyendo este tipo de preguntas; por ejemplo, “el gobierno debería prohibir algunas reuniones de grupos que lo critican permanentemente”, no es nada nuevo5.




    1. Matriz de dimensiones y subdimensiones

Para construir las preguntas de tal manera que en conjunto dieran cuenta de unos aspectos y respondieran a los objetivos de la investigación, se procedió de la siguiente manera con cada uno de los temas:


Definición operativa: Comportamiento respetuoso del ciudadano con las normas de convivencia pública.
Objetivo: Explorar a partir de la declaración de las personas, los valores, las creencias, actitudes, comportamientos sobre situaciones de la vida urbana determinadas por las normas que reglamentan la convivencia urbana especialmente entre desconocidos, en situaciones en que el ciudadano es consumidor.
Aspectos: Civismo pasivo = cumplimiento de normas

Civismo activo = cumple y promueve


Ámbitos de interacción: La calle y el vecindario


Tema central

Dimensión

Subdimensión

Aspectos

Preguntas

Cultura urbana

Culturas públicas

Civismo

Civismo pasivo

Aseo

Tránsito


Espacio público


Pasando ahora a los temas sobre la ciudad. Dígame en qué nivel de acuerdo o desacuerdo está con las siguientes frases:

1.Frente a otros problemas de la ciudad, el aseo del espacio público es un poco importante.

2.El gobierno bogotano es el culpable del desaseo de la ciudad por no poner suficientes canecas


Civismo activo

Calle

Barrio


En muchos barrios, conjuntos y edificios de la ciudad, hay personas que con frecuencia están animando a los vecinos para que participen con asuntos comunes, como hacer actividades para los niños, organizar la novena, sembrar arboles, hacer una petición y muchas cosas mas. ¿A usted le gustaría ser uno de ellos?

-No le gustaría

-Le es indiferente

-Si le gustaría

-Usted es uno de ellos

-Ns/Nr


Cultura política democrática









Así para cada dimensión trabajada en el marco conceptual.




    1. Tipos de preguntas

Las preguntas que contiene el formulario son de varios tipos, aquí las clasificamos según la tipología de preguntas propuesta por Cea D´Ancona6.


Según la respuesta que admiten:
Cerradas (o precodificadas o de respuesta fija): son aquellas cuyas respuestas ya están acotadas, cuando se diseña el formulario; (diversas opciones de respuesta fijas). Que pueden ser:


  • Dicotómicas (establecen sólo 2 alternativas de respuesta, "si o no" y a veces ns/nr) se deben utilizar sólo para temas muy bien definidos que admiten estas 2 alternativas como respuesta.



  • Categorizadas (además de la pregunta, establecen las categorías de respuesta): a su vez se subdividen en:




    • de respuesta espontánea: el encuestador no debe leerle la respuesta al encuestado.




    • de respuesta sugerida: el entrevistador lee las respuestas al encuestado, para que elija una opción.




    • de valoración: el entrevistador lee una escala de intensidad creciente o decreciente de categorías de respuesta (0 a 10).




    • Estimación: se tiene como opciones de respuesta estimaciones como excelente, bueno malo, etc., frente a enunciados específicos.




    • Con respuesta a escala: se pretende medir el grado de intensidad o sentimiento de acuerdo a una característica o variable a medir. Generalmente se les conoce como escalas de medición de actitudes, y una de las más usuales es la escala tipo likert. (acuerdo, desacuerdo, favorable o desfavorable, positiva o negativa)


Abiertas: aquellas que no circunscriben las respuestas a alternativas predeterminadas. Requiere que el investigador interprete el sentido de las respuestas que pueden dar lugar a errores de comprensión y sesgo.
Según su función en el cuestionario
Filtro: se utilizan mucho en los cuestionarios para eliminar aquellas personas que no les afecten determinadas preguntas, es decir que marcan la realización o no de preguntas posteriores.

Muelle, colchón o amortiguadoras: se refieren a que cuando estamos preguntando temas escabrosos o pensamos que serán reticentes a contestar, hay que preguntar suavizando la pregunta y no preguntar de modo brusco y directo.

De introducción o rompehielos: utilizadas para comenzar el cuestionario o para enlazar un tema con otro.

Según su contenido
Identificación: sitúan las condiciones en la estructura social. Ej. Edad, sexo, profesión, nacionalidad, etcétera. Referidas a preguntas sociodemograficas.

Hecho: referidas a acontecimientos concretos.

Acción: tratan sobre las acciones y/o actividades de los entrevistados.

Opinión: tratan sobre la opinión encuestados sobre determinados temas.

Información: analizan el grado de conocimiento de los encuestados sobre determinados temas.

Motivos: tratan de saber el porqué de determinadas opiniones o actos.



    1. Conversatorios del grupo de interés7

Se llevaron a cabo una serie de conversatorios a partir de reuniones semiformales de convocatoria cerrada en las que se deliberó entre conocedores o expertos acerca de temas previamente establecidos relacionados con los aspectos teóricos y conceptuales que contempla el convenio.


Objetivos de los conversatorios fueron especialmente:


  1. Cualificar el diseño del formulario mediante la deliberación entre académicos y consultores que han estado interesados en el tema.

  2. Crear un grupo de interés que promueva y consolide la investigación en temas de cultura afines a los que se han venido trabajando en las encuestas de cultura.

  3. Promover investigaciones y acción sobre los temas del convenio.

Se organizaron 10 conversatorios con una periodicidad de 15 días y una duración de dos horas. Fueron realizados en la Universidad Nacional, la mayoría de ellos en la Hemeroteca Nacional. La modalidad fue de conferencia, de una hora o panel de una hora, y luego discusión abierta.


En los conversatorios se discutieron los siguientes temas:


  1. Las culturas públicas

  2. Tolerancia y no discriminación

  3. Cultura política y cultura democrática

  4. Mediciones de actitudes, emociones y percepciones

  5. Civismo

  6. Cultura de derechos

  7. Variables demográficas

  8. El proceso estadístico

  9. Preguntas sobre cultura de derechos

  10. Indicadores e índices

Adicionalmente se hizo una reunión con algunos académicos a quienes se les repartió un módulo del formulario para que los comentara en una reunión de convocatoria cerrada8.




    1. Foros9

Para deliberar sobre los temas propios de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, se hicieron tres foros así:




  1. Actividad física y deporte

  2. Consumo cultural

  3. Recreación y tiempo libre

Los foros tuvieron como objetivo




  1. Conocer las diferentes posturas teóricas y empíricas en torno al consuno cultural, la recreación y el uso del tiempo libre, la actividad física y el deporte, que permitan hacer precisiones teóricas y conceptualizar los módulos del formulario.

  2. Discutir algunos indicadores con los cuales se le ha hecho seguimiento a estos temas en las políticas públicas distritales.

  3. Definir algunas bases que permitan orientar la construcción de indicadores y preguntas para el formulario de la encuesta.

Los foros se realizaron por medio de reuniones de convocatoria abierta donde trabajaron los temas por medio de exposiciones cortas de 15 o 20 minutos. La discusión fue dirigida por un moderador.


Para su realización se hizo:


  • Una selección de aspectos problemáticos del tema central producto de la construcción preliminar del documento de conceptualización.

  • La escogencia de un coordinador o moderador y de un grupo de 4 o 6 ponentes entre académicos y técnicos que hubiesen trabajado por medio de investigaciones formulación de políticas el tema central.

  • La terminación de las estrategias de desarrollo: Preguntas al panel para orientar la discusión. Tiempo asignado a los panelistas para la discusión. Periodo destinado para contestar las preguntas del auditorio.




    1. Página web10

Definición. Espacio permanente en la web del Instituto de Estudios Urbanos, sección Centro de Documentación de Políticas Públicas del Distrito Capital, y en la página de la Secretaría Distrital de Cultura, Recreación y Deportes, a través del cual se ha puesto a disposición de los internautas bibliografía, documentos oficiales, formularios de encuestas, resultados, análisis y resultados de investigación (en lo posible en texto completo), sobre los temas de las encuestas de culturas y la cultura ciudadana.


La construcción de este espacio tuvo como objetivos:


  1. Difundir las actividades de investigación de entidades públicas y privadas en los temas del convenio.

  2. Cualificar las políticas públicas asociadas.

Arquitectura básica del sitio


Documentos oficiales

Encuestas: Formularios, fichas técnicas, resultados por frecuencias simples, análisis de resultados. Se puede pensar en enviar bases de datos por solicitud.


Informes de gestión

Estudios financiados por la Secretaría y sus entidades adscritas.

Estudios independientes, especialmente, producidas por las Universidades
Operación del sitio web.
A lo largo de la duración del convenio se ha ido llenando de manera sistemática la página con toda la información que se produce en esta área del conocimiento y de la gestión pública. Se espera mantener activo el grupo de interés a través de la actualización periódica de la página.



  1. Los temas y los enfoques teóricos de las encuestas de cultura ciudadana y de las encuestas de culturas

La primera encuesta de cultura, diseñada y aplicada en el año 2001 por el Instituto Distrital de Cultura y Turismo de Bogotá, se hizo para medir algunos aspectos de la cultura ciudadana que habían sido trabajados por Antanas Mockus a partir de su personal visión y evaluación del ejercicio sobre el tema durante su primer mandato (1995- abril 1997) y la continuación del mismo por su sucesor Paul Bromberg ante su renuncia (abril – diciembre 1997). A mediados de 1999 Mockus coordinó una investigación11 sobre convivencia ciudadana en jóvenes de Bogotá, en la que se propusieron indicadores de convivencia y violencia. La investigación luego sirvió de sustento para la reorientación de la cultura ciudadana hacia lo que él llamó “cultura democrática” y por consiguiente también para esta primera encuesta de cultura.


Así, con el ánimo de contar con una línea de base que permitiera cuantificar comportamientos de los habitantes de Bogotá hacia el cumplimiento de las normas de convivencia, el pago de impuestos, el uso responsable de subsidios y el fortalecimiento de la cultura democrática, se buscó complementar reportes de las instituciones nacionales y distritales sobre estos temas con una encuesta de percepción que midiera los valores y las actitudes frente a esos aspectos de la vida de una comunidad política urbana.
El marco conceptual de referencia de esta primera encuesta era claramente el enfoque sobre cultura ciudadana en su nueva versión de cultura democrática. Aunque este enfoque no estuvo documentado explícitamente12, era palpable para el equipo de gobierno de ese entonces que cuando se hablaba de cultura ciudadana como política pública se hacía referencia a todas esas diversas formas de acción estatal que se realizaban para lograr que los comportamientos de los habitantes de la ciudad se acercaran lo más posible a “la ley”, o sea, a lo que el sistema político aprueba como comportamientos esperables o deseables y no deseables o reprochables.
Esta primera encuesta indagó sobre seis temas: conocimiento, actitudes y percepciones sobre normas de tránsito, espacio público, planeación y medio ambiente, relaciones de vecindad, cultura tributaria, seguridad y un tema titulado políticas distritales en el que se preguntó por el conocimiento de algunas acciones específicas de los programas de gobierno.
Así como la encuesta del 2001 estableció una línea de base, la del 2003 se hizo al final del periodo administrativo para medir la variación de los indicadores planteados en el 2001 y ampliar el conocimiento de la cultura ciudadana de los habitantes de Bogotá. Para ello, se incluyeron nuevos temas, se diversificó el formulario y se construyeron otras preguntas que indagaban lo que la gente cree, sabe, dice hacer y percibe que hacen los demás, respecto a las pautas de comportamiento en los espacios públicos de la ciudad. En la encuesta del 2003 se incluyeron los temas de acuerdos, solidaridad y confianza (en el módulo de convivencia), y se hicieron dos nuevos formularios, uno sobre arte y patrimonio donde se hicieron algunas preguntas sobre consumo cultural y recreación, y otro sobre cultura política en el que se propusieron preguntas sobre interés por los temas políticos, valoración del sistema político y participación social, entre otros.
Durante la administración de Luis Eduardo Garzón se aplicó la encuesta de cultura 2005, en la que se conservaron la mayoría de las preguntas hechas en las dos encuestas anteriores. Pero esta nueva medición no solamente tenía el propósito de medir los niveles de recordación y “aprendizaje”, logrado por las campañas que se desarrollaron en el marco de la cultura ciudadana, sino que deseaba también ampliar y profundizar el tema de la convivencia. Para ello se diseñaron otros tres cuestionarios, sobre aspectos de la cultura urbana, la cultura política y el acceso a la oferta cultural, artística y patrimonial de la ciudad. La modificación de algunas de las preguntas hechas en la encuesta del 2003 y la inclusión de temas nuevos respondía a la intención de la administración de Garzón de medir otros aspectos de la convivencia urbana considerados centrales en su planteamiento político “tales como la apropiación y ejercicio de los derechos, la capacidad para la inclusión social de poblaciones y sectores desconocidos como actores legítimos en la diversidad cultural y los niveles de participación en la producción, circulación y disfrute de los bienes y servicios culturales hacia el logro de una “ciudadanía culturalmente activa”. El trasfondo conceptual reside en los avances hacia el fortalecimiento del sujeto democrático, autónomo, con conciencia de sus responsabilidades frente al cumplimiento normativo y con conciencia de la titularidad de sus derechos, quien, al hacer parte de lo público, se convierte en un “ciudadano culturalmente activo 13.
La idea de formar un “ciudadano culturalmente activo” orientó a la administración de Luis Eduardo Garzón a concentrar su interés en el tema de derechos. Por ello, la encuesta del 2007, aplicada al final de su periodo administrativo, se concentró, o por lo menos esa fue la pretensión, en “focalizar en la indagación el tema de la apropiación de los derechos por las mujeres y hombres en Bogotá D.C. …(ya que la) Administración Distrital ha encausado muchos esfuerzos para el cumplimiento constitucional de los derechos económicos, sociales y culturales, entendiendo que la mejor garantía de los derechos fundamentales radica en permitir que sean gozados de manera constante y continua por todos los ciudadanos”14.

La encuesta de cultura realizada en 2007 tuvo también como antecedentes las encuestas de cultura ciudadana hechas en otras ciudades del país. La encuesta del 2007 redujo el cuestionario a un solo formulario en el que se hizo una selección de las preguntas consideradas más representativas de cada uno de los módulos planteados en los formularios anteriores, se amplió el componente de derechos y se incluyeron algunas preguntas de violencia intrafamiliar hechas en el formulario de cultura ciudadana de Pereira15 y otras sobre regulación de primer, segundo y tercer orden, incluidas en las mediciones hechas en Cali, Neiva, Santa Marta, Medellín, Ibagué y Barranquilla16.


A esta producción de información sobre cultura en Bogotá se suman las encuestas aplicadas en otras ciudades del país. Después del 2003 estas ciudades, motivadas por la imagen de éxito que tuvo el programa de cultura ciudadana en Bogotá, contrataron estudios que les permitieran conocer algunos aspectos de la cultura de sus habitantes y de paso les proporcionaran cifras que pudieran incluir en las líneas de base y metas de sus programas de convivencia17.
A los instrumentos de este rico acerbo de datos, y a los mismos datos, aún les cabe mucho esfuerzo de precisión. De hecho, aunque ha habido cierta continuidad en algunos temas y preguntas, y en todos los casos se han hecho análisis, éstos se han difundido de manera dispersa y en diferentes formatos. Por entrevistas, conocimiento directo y por búsqueda bibliográfica, hemos concluido que no hay una evaluación sobre el lenguaje empleado en la formulación de las preguntas, sobre sus significados y sentidos, sobre la cantidad y variedad de preguntas de cada tema, sobre el uso de escalas que se emplean entre las preguntas de un mismo formulario, o las de formularios sucesivos.
El enfoque de las encuestas ha estado relacionado también, con lo que cada alcalde o equipo de gobierno considera que debe ser un buen ciudadano. Por ejemplo, ese ciudadano cumplido, que se aguanta vecinos insoportables con paciencia no hobbesiana sino jobesiana, que cuando un carro se le viene encima hace un llamado cordial e invita al agresor a dialogar, era el ciudadano deseable del gobierno distrital en el 2001; el ciudadano del 2005 era uno “culturalmente activo” y el de hoy es un sujeto de derechos. Del ciudadano del 2012 se esperarán cosas aún más grandiosas. Construir un enfoque que oriente, independientemente de la administración del momento, las mediciones de cultura, puede ser sano justamente para el habitante urbano común que está constantemente en ejercicio de su derecho de existir. En este orden de ideas esperamos que la definición de culturas públicas y su separación en diferentes campos, tal como aquí lo vamos a plantear, oriente un camino.



  1. El concepto de cultura ciudadana (las encuestas de 2001, 2003 y 2008)

La frase cultura ciudadana y lo que ella evoca es la “cabeza de concepto” de las encuestas de cultura. Refirió inicialmente a la noción de autorregulación de comportamientos en el sentido de unos ciudadanos regulando a otros, para conseguir el acatamiento de las normas establecidas para el discurrir de una ciudad (era el significado de “ciudadano” en la primera versión). En la primera versión del programa las acciones promovidas desde el Instituto Distrital de Cultura y Turismo, que tenía a cargo la ejecución del mismo, se fundaba en la estrategia de romper rutinas en contextos seleccionados (por ejemplo, mediante los mimos) para darle visibilidad a un comportamiento indebido frente a uno esperado y para combinar la autorregulación con una acción más sistemática de las autoridades. Parte del supuesto de que los comportamientos públicos, o en el espacio público, son resultado de “imitación de patrones” (lo que algunos autores han llamado “comportamientos colectivos”). Durante la segunda versión se hizo más énfasis en suponer que el comportamiento era el resultado de eventuales continuas elecciones entre diferentes cursos de acción, en las que los ciudadanos ponen en juego creencias, “actitudes” y valores. Las acciones en el marco del programa pretendieron apelar a esas actitudes para producir acomodamientos individuales que luego al sumarse darían un nuevo comportamiento colectivo18.


No obstante, y a partir de esta segunda versión, la frase cultura ciudadana cautivó la imaginación de actores políticos y técnicos, empleándose con sentidos menos prosaicos que el original del 95 – 97. El ciudadano como urbanita es poco para una política pública realmente ambiciosa, parece haberse pensado, y ahora cultura ciudadana puede ser también fortalecimiento de la ciudadanía, capacidad para dirimir conflictos por medios pacíficos, fortalecimiento de la democracia, formación de ciudadanos responsables que actúan con plena conciencia sobre la base de sus derechos y deberes, corresponsabilidad, ayuda mutua, capital social, convivencia pacífica… Veamos algunas de las ramas hacia las cuales fue creciendo el árbol de intenciones.


Relación cultura ciudadana y ciudadanía
El documento sobre cultura ciudadana que elaboró el Departamento de Planeación Nacional y que de alguna manera recoge una conceptualización general sobre el tema, dice lo siguiente: “Como su nombre lo indica, uno de los planteamientos centrales del objetivo [de la cultura ciudadana] es la construcción de ciudadanía; una ciudadanía con sentido de pertenencia, tolerante, capaz de concertar y cumplir acuerdos, y sobre todo, una ciudadanía responsable, que respete la ley y cumpla las normas de convivencia por voluntad propia y no sólo por imposición legal. Así las acciones de cultura ciudadana pueden jugar también un papel preponderante en pro del cumplimiento de otras de las estrategias que componen este objetivo, a saber, país en paz, democracia y justicia”.19
Esta extensión es recurrente en varios textos sobre el tema. Como la definición de cultura ciudadana pareciera incluir la responsabilidad social (implícita en la noción de autorregulación) como eje de la ciudadanía, y ya que la responsabilidad social y el cumplimiento de normas hacen parte de la noción de ciudadanía, se forma un argumento circular en el que se termina por confundir cumplimiento de normas y sujeción a la ley, con derechos y deberes ciudadanos: “podemos formular cultura ciudadana como aquella parte de la acción y reproducción, de sentido, significado y conciencia, de las pautas de comportamiento y diversas formas de regulación de la conducta humana, en términos de derechos y deberes20, en otras palabras, el hecho de que la definición tenga un fuerte peso en el cumplimiento de normas confunde la obediencia de la ley con la garantía de los derechos ciudadanos pues en general, la ley se impone no para regular a “los ciudadanos”, sino para actuar sobre los que están dispuestos a seguir un patrón de conducta distinto del mayoritario.
Cultura ciudadana y democracia
Otra de las ramas fue la idea de consolidar la democracia como objetivo de la cultura ciudadana. Su fortalecimiento y la profundización dependerían, entre otros factores, de la existencia de igualdad de oportunidades, el acceso a la información, el desarrollo de los partidos y la educación. En el discurso de sus promotores ha permanecido la idea según la cual si los ciudadanos no participan, si no se organizan, si no desarrollan valores, actitudes y comportamientos favorables hacia la democracia, ésta puede no llegar más allá de un nivel formal. La consolidación de la democracia dependería de la existencia de ciudadanos “democráticos” en un sinnúmero de contextos, desde el familiar hasta el universal. La participación ciudadana sería la expresión de la capacidad para concertar acuerdos; el principal acuerdo democrático sería la aceptación de reglas, independientemente de los resultados21.
Culturas 2007 hizo el esfuerzo cartesiano –por cierto, fuera de moda– de separar para entender. Mientras que en algunos documentos y de hecho en los formularios el módulo donde se concentran las preguntas sobre valoración del sistema político, participación política, y evaluación de los representantes a veces se titula cultura democrática y a veces cultura política, el módulo donde están las preguntas sobre cumplimiento de acuerdos es diferente al que concentra las preguntas sobre confianza, tolerancia y solidaridad. Por otro lado en los soportes conceptuales la democracia es considerada una virtud cívica y, por lo tanto, es parte de la formación de ciudadanía y de la cultura ciudadana, el argumento termina siendo, circular.
Divorcio entre ley, moral y cultura
El planteamiento clásico mockusiano, sobre la dicotomía divorcio – armonía, entre ley, moral y cultura, tiene sus inconvenientes. En primer lugar, cultura en esta tríada tiene problemas de precisión; Mockus lo transformó después en costumbres, y más tarde lo relacionó con normas informales. En segundo lugar, la propuesta de lograr armonía entre lo que se ha institucionalizado por vías legales, los valores y la costumbre ha sido adoptado por buena parte de los actores políticos desde una perspectiva francamente pre-moderna22. La coherencia entre ley, moral y cultura fue posible en sociedades poco diferenciadas: grupos fuertemente cohesionados por la solidaridad mecánica, conciencia colectiva fuerte23. En ese tipo de sociedades había armonía, pero hoy en día están divorciadas. Lo problemático es pretender generar integración en las sociedades modernas a partir de esa relación armónica, cuando, y sobre todo en las grandes ciudades, la diversidad de grupos sociales con creencias diferentes y distantes es tan fuerte. Lo que nos integra mínimamente hoy en día son las pautas constitucionales y para lograr mejorar la convivencia por medio del cumplimiento de las normas, asunto necesario para poder coexistir sin violencia, es más realista hacer un esfuerzo por ritualizar los comportamientos acordes con las normas o racionalizar la conveniencia de realizarlos.




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