Manual de redacción y gramática



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Manual de redacción y gramática
LA LENGUA
El medio más Idóneo al alcance del hombre para comunicarse con sus semejantes es la lengua; es decir, el sistema de signos que los seres humanos, pertenecientes a una misma comunidad, emiten e interpretan.

La lengua, pues, está compuesta por un gran número de palabras que se interrelacionan para formar frases y oraciones. Por medio de estas frases y oraciones se establece la correcta comunicación entre los seres humanos.

Ahora bien, toda palabra -perteneciente a cualquiera de las lenguas que existen en nuestro planeta- puede dividirse en fonemas, es decir en el número de letras que la componen.

Por ejemplo, la palabra escritor está formada de ocho letras e-s-c-r-i-t-o-r, u ocho fonemas; y para dividir esa misma palabra en sílabas es necesario agrupar dos o tres fonemas a la vez: es-cri-tor.

Cada uno de los grupos de fonemas que formaron las silbabas de la palabra escritor, lleva por lo menos una vocal. En castellano es imprescindible este último elemento para formar una silaba.

Si hablarnos con lentitud, podemos descomponer las palabras que pronunciamos en silabas. En cambio, los fonemas son difíciles de separar entre sí cuando forman parte de una misma palabra. Aisladamente, los fonemas no tienen significado alguno, salvo el del lugar que ocupan en el alfabeto de la lengua que se trate.


ELACENTO
El acento es la mayor fuerza que ponemos al hablar en determinado fonema de la palabra.

Por ejemplo, la palabra cantara y cantará son la misma, salvo que una de ellas lleva el acento en la penúltima sílaba, can-ta-ra, y la otra lo lleva en la última, can-ta-rá.

El acento no necesariamente tiene que ser ortográfico. Hay palabras que por su ortografía, requieren del acento escrito; no obstante lo anterior, todas las palabras, lleven o no acento escrito, tienen una sílaba que requiere de una pronunciación más fuerte.

Todas las palabras que vienen a continuación están formadas por sílabas que llevan acento (escrito o no) y es en ellas donde se pone el mayor énfasis al hablar.


La inclinación de Gladys por el dibujo se manifes desde los primeros grados. Iba a la escuela por las mañanas y después hacía pidamente sus deberes para estar libre a las cuatro de la tarde y escuchar la novela de Radio Belgrano con la doméstica. Se instalaba en la cocina y en un cuaderno Gladys copiaba desde las cuatro y media hasta la hora de cenar los dibujos de la sección de Chicas, de la revista humorística Rico Tipo que su padre compraba todos los jueves (Manuel Puig, The Buenos Aires Affaire).
En algunas palabras del ejemplo anterior, hay acento ortográfico; en otras no. No obstante, todas las sílabas subrayadas llevan acento al pronunciarlas.
DIVISIÓN DE LAS PALABRAS DE ACUERDO CON SU ACENTO
Las sílabas se dividen en varios grupos, dependiendo de dónde recaiga su propio acento, y de la posición que ocupen en la palabra.
Sílabas tónicas

Son las sílabas acentuadas, como por ejemplo, nación, canción, cantará, actuará, etcétera.


Sílabas átonas

Son las que no llevan acento, y que a su vez, se dividen en dos importantes grupos:


a) protónicas

b) postónicas


Las pretónicas ocupan dentro de la palabra el (o los) lugar (es) anteriores a la, sílaba acentuada. Por ejemplo, en la frase:
La novela de Manuel Puig, The Buenos Aires Affaire, fue en el momento de su publicación bien acogida por la crítica y por los escritores.
La sílabas que están subrayadas, son pretónicas.

Las sílabas postónicas, por su parte, son las que ocupan, dentro de la palabra, el (o los) lugar (es) posteriores a la sílaba acentuada. Veámoslo en el mismo ejemplo:
La novela de Manuel Puig, The Buenos Aires Affaire, fue en el momento de su publicación bien acogida por la crítica y por los escritores.
Ahora hemos subrayado las sílabas postónicas.
Silabas agudas

Son aquellas cuyo acento recae en la última silaba de la palabra. Por ejemplo:


A Ciudad Real llegaron también extranjeros. Gente curiosa que se asombra de todo, que se alarma, que juzga. Gente boquifloja que comenta y hace aspavientos. Gente inflexible que desdeña como ese Fernando Ulloa.

Para defenderse de la intrusión perturbadora de los colectos, necesitaban vivificar sus viejos prejuicios. El padre Manuel interpre la necesidad, que él mismo padecía, y desde el púlpito fusti a los emisarios de Babilonia, esos portadores de ideas peligrosas que fatalmente producirían costumbres abominables. Por primera vez fue escuchado con atención.

El padre Manuel abando la retórica aprendida en el Seminario, las caducas fórmulas de una oratoria finiquitada, para adoptar un lenguaje directo, vigoroso, donde la endeblez del argumento quedaba opacada por el ímpetu de la exposición. (Rosario Castellanos, Oficio de tinieblas).
Sílabas graves o llanas

El acento en esta palabras recae en la penúltima silaba. Por ejemplo:


Bulatov y Vassyllev, que cuentan respectivamente 59 y 60 años, son actualmente dos pintores reconocidos y estudiados en la mayor parte del mundo culto occidental, pero su estilo fue escasamente comprendido durante mucho tiempo. Su obra tan lo empezó a ser apreciada a partir de la década de los años 80, aunque anteriormente ya haan realizado algunas exposiciones interesantes como la Venecia 1977. ("La pintura crítica rusa triunfa en Occidente", revista Cambio 16, España.)
Sílabas esdrújulas

En éstas recae el acento en la antepenúltima silaba de la palabra. Por ejemplo:


Una última laba.
Sílabas sobreesdrújulas

Estas últimas son las más difíciles de encontrar en nuestra lengua. Solamente aparecen cuando se da la composición de un verbo con la aplicación enclítica de algún pronombre. Por ejemplo:


Deténganse. Olvidóseme algo.
LA FRASE
En el sentido gramatical las frases están formadas por un conjunto de palabras que cobran significación dentro del habla. De acuerdo con esta definición, las oraciones son frases; no obstante, las frases no pueden ser oraciones. Algunas expresiones como:
El castillo del fondo.

La muralla china.

El jarrón azul.
son frases y no oraciones, ya que su sentido no es completo en sí mismo.

Asimismo, en nuestra lengua existen las llamadas locuciones que tampoco alcanzan el grado de oración; son más bien frases hechas que se repiten como fórmulas fijas, por ejemplo:


poco a poco; con paso lento; a manera de; a reserva de, etcétera.
Ahora bien, las frases que no son oraciones, a menudo constituyen una parte de la oración.

La lingüística moderna llama a la frase sintagma.


LA ORACIÓN GRAMATICAL
Para expresar pensamientos completos, normalmente utilizamos las oraciones. Las oraciones son unidades que tienen sentido en sí mismas, es decir, que contienen una enunciación (afirmativa o negativa) una pregunta, un deseo o un mandato.

Las oraciones se van intercalando en un discurso y cada una de ellas es autosuficiente para decir que enunciamos, preguntamos, mandamos o deseamos algo.

La oración se define como la menor unidad del habla, pero no por eso hay que pensar en su extensión: existen algunas oraciones cortas, formadas de una sola palabra y otras, largas, que por el contrario, contienen muchas palabras y frases'

Lo que hace que una oración lo sea es el sentido completo y en si misma; es que por medio de ella se exprese una enunciación, una pregunta, un deseo o un mandato.


Oraciones simples y compuestas

Si bien hemos definido a la oración como una unidad del habla con sentido real y completo en sí misma, debemos ahora señalar que existen esencialmente dos clasificaciones para las oraciones: oraciones simples y oraciones compuestas.

Cada una de ellas puede contener un solo juicio (oración simple); o más de uno (oración compuesta).

Es necesario aclarar, antes de pasar a estudiar cada una de ellas, que el verbo es la palabra más característica de la oración -y lo anterior se debe a que en ocasiones el verbo contiene en sí mismo al sujeto y a que el verbo es siempre el nexo entre dos ideas-. Podemos dar una simple regia: una oración con un solo verbo es simple. Una oración con más de un verbo, es una oración compuesta.

El único caso en que pueden existir dos verbos en una oración y ser ésta simple, es cuando hay conjugación perifrástica; es decir, que el verbo de la oración está acompañado de otro que le sirve exclusivamente de auxiliar: he dicho, estoy hablando, voy llegando, etcétera. He aquí algunos ejemplos de oraciones simples:
Mi colegio está cerca de la casa de Raúl.

Los vecinos hablaron ayer en la tarde.

Elena tiene un trabajo nuevo.
Ahora, veamos algunos ejemplos de oraciones compuestas:
Mi colegio está cerca de la casa de Raúl; de mi casa, en cambio, está muy lejos.

Elena tiene un trabajo nuevo; tuvo que dejar el anterior porque ya no le gustaba.


El habla
El habla es la expresión de los pensamientos del hombre. El hombre solamente expresa una parte de lo que piensa, pero a través de lo que dice, puede -verse claramente lo más importante de ese pensamiento. Por ejemplo:
Charles asintió con la cabeza. La familia de Michele era rica. Charles Clement había subido a fuerza de trabajar, desde aprendiz de albañil a los dieciséis años, hasta llegar a ser el director de su propia compañía, la Atenas Construction, a los veintiocho. A los treinta había conocido a Michele, la hija de uno de sus clientes y se había casado con ella. A veces Charles se sentía deslumbrado por el éxito en el trabajo y en el matrimonio, porque adoraba a Michele y ella era preciosa. (Patricia Highsmith, Sirenas en el campo de golf).
En el ejemplo anterior hay frases bien diversas. Charles Clement, el personaje central de la historia, es el tema de este fragmento. No obstante, hay frases que giran alrededor de lo que le acontece. Cada una de ellas tiene su propio significado, y dentro del contexto del cuento, cobran sentido para la narración.

Si partimos de una de las frases, cualquiera de ellas, y la dejamos aislada, sin su complemento, no encontraremos el significado del texto. Ni siquiera sabremos qué quiso decir la autora o a quién se refería. Todas las frases anteriores tienen una unidad coherente. A esta unidad coherente se le llama oración gramatical.


LA ORACIÓN GRAMATICAL
La Real Academia Española define a la oración gramatical como: "La expresión de juicio lógico, o sea, la manifestación oral del acto del entendimiento en virtud del cual afirmamos una cosa de otra." Las oraciones gramaticales se dividen en:
1. Enunciativas

2. Desiderativas

3. Imperativas

4. Interrogativas


Las oraciones enunciativas son aquellas que expresan juicios, ya sea afirmativos o negativos. Son, asimismo, las que con más frecuencia utilizamos en el habla cotidiana. He aquí un ejemplo:
La casa era muy distinta de las otras dos que habían visitado. Aquí, el encalado de los muros estaba destinado al humo. Los ladrillos estaban rotos y habían perdido su color. Algunos pollos corrían libres por dentro de la casa y picoteaban entre la tierra de las baldosas rotas. Sobre las ramas de una magnolia, unas blusas usadas se secaban al sol. Racimos de cirios y de velas de parafina colgaban de los muros al lado de los manojos de mazorcas y ajos. (Elena Garro, Los recuerdos del porvenir)
En el fragmento anterior, encontramos una serie de oraciones afirmativas, en contraposición con las siguientes oraciones negativas. Veamos:
Los criados lo miraban irse a través de sus lágrimas. Estaban a medio vestir, con los cabellos revueltos y las caras ansiosas. Nunca se perdonarían haber hablado tan mal de él y haberlo servido de tan mala gana. Ixtepec entero estaba como ellos, desesperado por la suerte de un forastero que se nos iba tan misteriosamente como había llegado. Y era verdad que no sabíamos quién era aquel joven que había venido en el tren de México. (Elena Garro, Los recuerdos del porvenir).
Las oraciones desiderativas, por su parte, se utilizan en nuestra lengua para expresar un deseo. Por ejemplo:
El día también avanzó despacio, llovía polvo y el sol pegaba ardiente sobre las cabezas. El padre oficiaba entre cenizas; parecía muy viejo metido en su sotana de cura de treinta años. ¡Ah, si Dios quisiera oírlo y quitar un poco de desdicha de las espaldas de aquellos desgraciados! Sintió que en esos momentos vivía los innumerables días que no había de vivir. (Elena Garro, Los recuerdos del porvenir).
Por último, tenemos en nuestra lengua las oraciones interrogativas que como su nombre lo dice, sirven para hacer o hacerse alguna interrogación. Por ejemplo:
-Ya eso hubiera sido otra cosa. Además, amigo mío, el que se mete a la política que se llama militante, algo tiene que exponer. ¿Qué quiere usted? El destino, la fortuna y en realidad un pícaro menos en el mundo y un revolucionario menos de México. El tío no podía ver ni pintado al tal Bedolla y no sentirá mucho su suerte. -¿Y qué va a decir el tío, como usted le dice al Presidente, cuando le refiera los pormenores? (Manuel Payno, Los bandidos de Río Frió).
El ejemplo anterior, un fragmento de la célebre novela de Manuel Payno, tiene dos preguntas concretas. Ambas van escritas entre signos de interrogación; es decir, son oraciones interrogativas.

Las oraciones imperativas son aquellas que expresan una orden o mandato. Veamos el siguiente ejemplo, tomando corno referencia otra vez la novela de Payrio:
Escucha bien lo que te voy a decir. ¡Sígueme! Voy a entrar por un agujero que hay ya hecho en la casa de la trajinera. Entra tras de mí. Dirígete en silencio hasta la pieza que yo te señale y entra hasta el rincón del fondo. Ahí encontrarás una cama. Dormidas a dos mujeres; antes de que puedan gritar o despertar dales muchas y fuertes puñaladas por la cara, por el pecho y por todas partes, y no ceses de herir hasta que las mates. Si no obedeces, te mato yo esta noche. (Manuel Payno, Los bandidos de Río Frio).
Los verbos subrayados que forman parte de las frases anteriores expresan una orden o mandato. Están haciendo que una oración sea imperativa.
SUJETO Y PREDICADO
La oración gramatical, propiamente dicha, cuenta esencialmente con dos partes fundamentales: sujeto y predicado.

Ambas partes se complementan e interactúan dentro de la oración. Son partículas que están interrelacionadas. Por ejemplo:


La inclinación de Gladys por el dibujo se manifestó desde los primeros grados.
Lo que está oración está diciendo es que a alguien (en este caso a Gladys) se le notó, desde los primeros años su afición por el dibujo.

El argumento principal de esta oración, es decir, la idea central, es que un sujeto (Gladys) fue desde pequeña buena dibujante.

Fue buena dibujante es el predicado de la oración, es decir, lo que le aconteció al sujeto. Así pues, tenemos que
SUJETO -------------------- ejecuta la acción, es el protagonista
PREDICADO -------------- señala la acción que ejecuta o lo que le sucede al sujeto.
La oración pues, tiene que contar forzosamente con estos dos elementos (sujeto y predicado) para que pueda considerársele como tal.
Sujeto
La inclinación de Gladys por el dibujo
Predicado
se manifestó desde los primeros grados.
Omisión del sujeto
Hay algunas oraciones en las que el sujeto, aparentemente, está ausente porque el nombre o el pronombre no están expresados verbalmente. Se dice entonces que se trata de una oración cuyo sujeto está implícito. Veamos un ejemplo de ello:
Tales eran los compromisos y el enredo de los negocios de Relumbrón, que el producto de las ganancias del domingo desapareció en momentos de sus manos. Como se dice, tapó algunos agujeros para abrir otros nuevos; reservó un fondo para sus gastos diarios, para su lujo de alhajas, que no cesaba de comprar, ya en el Montepío o ya en la platería de su compadre, ya para hacer frente a los primeros gastos de las atrevidas especulaciones que tenía proyectadas. (Manuel Payno, Los bandidos de Río Frió).
El sujeto del párrafo anterior es siempre el mismo: Relumbrón, aunque en algunas de las oraciones que lo componen no se haga alusión a su nombre. Por ejemplo:
tapó algunos agujeros para abrir otros nuevos reservó un fondo Fiara sus gastos diarios ¿Quién tapó los agujeros? –Relumbrón

¿Quién reservó un fondo para sus gastos diarios? -Relumbrón.


El hecho de que se omita el nombre del sujeto (Relumbrón) para seguir describiendo sus acciones, no quita la claridad a las oraciones del ejemplo ni modifica su significado. De igual forma podría decirse:
Relumbrón tapó algunos agujeros para abrir otros nuevos.

Relumbrón reservó un fondo para sus gastos diarios.


ORACIONES UNIMEMBRES
Las oraciones no siempre adoptan la forma de relación entre el sujeto y el predicado. Si nosotros al hablar decimos:
llovió anoche;

esta mañana nevaba,

o truena el cielo
estamos usando verbos unipersonales para expresarnos; es decir, no hay sujeto alguno que realice la acción, y sin embargo, existe.

Si nosotros nos topamos con alguna persona y le decimos "adiós" , pese a que estamos utilizando una sola palabra, estamos expresándonos mediante una unidad sintáctica completa en sí misma.

Todas las anteriores, son pues, oraciones unimembres que abundan en nuestra lengua y se utilizan especialmente en el habla coloquial, aunque también podemos encontrarlas en la literatura contemporánea.
EL SUSTANTIVO
El sustantivo es el núcleo del sujeto. El sustantivo expresa conceptos independientes. La definición que hace la Real Academia de la Lengua Española para el sustantivo es la siguiente: "Es la parte de la oración que sirve para designar seres, personas o cosas que tienen existencia independiente, ya en realidad, ya en abstracción o personificación."

Si bien el núcleo del sujeto es el sustantivo, esto no quiere decir que solamente pueda desempeñar esa función. En una oración, todos los núcleos del sujeto son sustantivos. El sujeto, en ocasiones, también desempeña la función de complemento. Por ejemplo:


Un fuerte viento soplaba el día que el viajero llegó a su pueblo.
A Ricardo solía llevarlo el chofer hasta la puerta del colegio todas las mañanas.

El humo de la chimenea despedía un olor poco agradable.


Los sujetos en estas tres oraciones son:
un fuerte viento

el chofer

el humo de la chimenea.
Ninguno de los tres sujetos está formado por una sola palabra; sin embargo, es fácil reconocer cuál de las palabras que lo están formando es el núcleo:
viento, chofer humo.
Sustantivos propios y comunes
La primera clasificación para los sustantivos es agruparlos en dos bloques: sustantivos propios y sustantivos comunes.

De acuerdo con la clasificación que da la Real Academia de la Lengua Española, los sustantivos comunes son nombres que definen “a todas las personas o cosas de una misma clase”; los sustantivos propios, por su parte, y de acuerdo otra vez con la Real Academia son lo que "se dan a una persona o cosa determinada para distinguirla de las demás de su especie o clase."

Las denominaciones de estos sustantivos son bastante claras: comunes son aquellos que son comunes a varios; propios en cambio, indican que son propios de algo o de alguien. Son sustantivos comunes:
mesa, silla, casa, escuela.
Es decir, son comunes entre varios de su misma especie. En cambio
Mario, Juan, México o Argentina
son sustantivos propios. Son las diversas maneras en que se designa a una persona en particular o a un país en especial.
Sustantivos concretos y abstractos

Veamos de nuevo cuál es la definición que da la Real Academia de la Lengua Española para los sustantivos concretos y abstractos.



Los sustantivos concretos son los "seres reales que nos podemos representar como tales". Por ejemplo:
Perro, gato, mesa o silla.
Los sustantivos abstractos, en cambio, asegura la Academia, son “los de objetos no independientes”.

Hay sustantivos que por sus cualidades en abstracto son reconocidos por todos así. Por ejemplo:


bondad, belleza, fealdad, honradez, etcétera.
Sustantivas colectivos

Son aquellos que se refieren a un número determinado de cosas, aunque no. necesariamente estén en plural a la hora de expresarse. Por ejemplo:


Te he dicho una docena de veces que no lo hagas.

Juan recorrió el camino tres veces en busca del local.


Sustantivos aumentativos, diminutivos, y despectivos

Hay ocasiones en las que el mismo sustantivo puede expresar distintos conceptos. Por ejemplo:


mujer mujerzota mujercita mujerzuela

casa casona casita casucha


Los dos sustantivos que se utilizaron para ejemplificar el concepto anterior, "mujer" y "casa" se transformaron en la segunda columna exclusivamente de tamaño; es decir, pasaron a ser sustantivos aumentativos:
mujerzota y casona.
En la tercera columna, en cambio, disminuyeron de tamaño; es decir se convirtieron en sustantivos diminutivos:
mujercita y casita.
En la última columna, los sustantivos indicaron, por su forma, desprecio:
mujerzuela y casucha
son ambos términos peyorativos para referirse a una mujer o a una casa.

Hay otras ocasiones en las que los sustantivos diminutivos son utilizados para darle cierto valor a la expresión. Por ejemplo:


Es su sobrinito.
Aquí, la palabra "sobrinito" está utilizada para expresar cierto matiz de cariño.
Otro ejemplo es:
El fulanito que te acompañaba el otro día, ¿cómo se llama?
En esta segunda ocasión, pese a que el sustantivo está utilizado en forma diminutiva, está expresando, por el contrario del ejemplo anterior, un tono despectivo. Preguntar por "un fulanito" siempre resulta un poco agresivo.
COMPLEMENTOS DEL SUSTANTIVO
Ya se señaló anteriormente que el sustantivo es el núcleo del sujeto. En ocasiones, no obstante, el sujeto en la oración va solo. Es decir, carece de núcleo. Por ejemplo:
María cocinó el pastel.
¿Quién cocinó el pastel? Maria y solamente ella. María es pues el sujeto.

Hay otros casos, en cambio, en los que el sujeto va acompañado de algún complemento. Por ejemplo:


La casa de adobe estaba en medio del campo

Un automóvil sin llanta de refacción no debe ser llevado a carretera.

Flores blancas y rojas cubrían el salón.
Los sujetos de las tres oraciones anteriores son:
la casa de adobe

un automóvil sin llanta de refacción

flores blancas y rojas
Cada uno de ellos tiene un núcleo del complemento. Así pues:
Núcleos Complementos

la casa de adobe

un automóvil sin llanta de refacción

flores blancas y rojas


Si bien algunas de las palabras que forman estos complementos también son sustantivos, en el contexto de estas oraciones están ejerciendo la función de complemento de su correspondiente núcleo.

El primer ejemplo especifica el material de que está construida la casa: de adobe.

La segunda oración está destacando una característica del automóvil en cuestión: está incompleto, le falta la llanta de refacción.

Por último, el tercer ejemplo está expresando una cualidad de las flores que cubrían la entrada del salón: rojas y blancas.


En los dos primeros ejemplos, la cualidad o característica del sustantivo está expresada por medio de las partículas o preposiciones de y sin.
La casa de adobe

Un automóvil sin llanta de refacción


El tercero de los ejemplos, en cambio, no necesitó de partículas para expresar su cualidad:
Flores blancas y rojas
LA PREPOSICIÓN
Las preposiciones son partículas de la oración que sirven esencialmente para enlazar una parte con otra. De acuerdo con la clasificación que hace la Gramática de la Real Academia de la Lengua Española, las preposiciones son:
a, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde en, entre, hacia, hasta, para, por, según, sin, so, sobre, tras
En el siguiente párrafo están las preposiciones subrayadas. Como podrá observarse, en todos los casos están sirviendo de enlace a las diversas oraciones que lo componen.
La llevaron entre todos a su casa. Era de noche y algunos empuñaban hachones encendidos de leña. El viento luchaba con la llama. Y de pronto un cántico brotó de la multitud. Avanzaban lentamente, acomodando sus pasos al ritmo religioso de su voz. Y el monte entero vibraba y devolvía cien ecos magnificados y sonoros.

La mujer que regresó al jacal de Pedro Gómez Winiktón aquella noche, ya no era su mujer. Era una extraña. Se sentó al fuego, con la mirada fija en el espacio como si lo interrogase. No quería moverse, no quería hablar. Y cuando el juez quiso averiguar por ella lo acontecido Catalina no atinó más que a cubrirse el rostro y a quebrarse en sollozos. Otras mujeres dieron cuenta de los hechos. La primera reacción de Pedro fue de ira. (Rosario Castellanos, Oficio de tinieblas).


LA APOSICIÓN
La aposición es una frase corta, formada de una o más palabras, que repite al sujeto al designarlo. Por ejemplo:
París, la ciudad luz, fue visitada en el aniversario de la Revolución Francesa por miles de turistas.
En este caso, París y la ciudad luz se refieren al mismo sujeto. La ciudad luz es una forma común de llamar a París.
Roberto, el hermano de Andrea, es el nuevo arquitecto que trabajará con tu tío.
En este caso Roberto, el hermano de Andrea, y arquitecto se refieren a la misma persona. Los nombres del sujeto en la oración del ejemplo son tres: Roberto, el hermano de Andrea y arquitecto; pero solamente "el hermano de Andrea" está entre comas en la oración. Es decir, "el hermano de Andrea" es la aposición.
EL ADVERBIO
Los adverbios se dividen en nuestra lengua de acuerdo a los conceptos que expresan. Los adverbios más usuales están agrupados básicamente en ocho grupos. He aquí la clasificación.
Adverbios de lugar
aquí, ahí, allí, acá, allá, lejos, cerca, dondequiera, donde, junto, arriba, adelante, detrás, dentro, afuera, arriba, abajo, encima, debajo
Adverbios de tiempo
cuando, ya, aún, todavía, siempre, mientras, nunca, pronto, despacio, tarde, temprano, luego, entonces, hoy, ayer, antes, después
Adverbios de cantidad
mucho, muy, poco, demasiado, bastante, más, menos, excepto, salvo, nada, tanto, tan, cuánto, cuán
Adverbios de modo
bien, mal, apenas, despacio, aprisa, adrede, así, como, cual
Adverbios afirmativos
sí, también
Adverbios negativos
no, ni, tampoco
Adverbios de duda
acaso, quizás
Adverbios de cantidad
mucho, muy, poco, harto, demasiado, bastante, más, menos, tanto, tan, excepto, casi
ELADJETIVO
El adjetivo es el complemento natural del sustantivo. Depende directamente de éste, y aunque no puede ser sujeto, sí puede formar parte del sujeto.
El sustantivo como complemento del adjetivo

En algunos casos, es el sustantivo el que hace las veces de complemento del adjetivo. Por ejemplo:


Fórmula lista para utilizarse

Casa llena de gente


En los dos ejemplos anteriores, los sustantivos “fórmula” y "casa" van acompañados respectivamente de los adjetivos "lista" y “llena".

A su vez, cada uno de estos adjetivos está complementado por un sustantivo que dentro de la oración va precedido de una preposición, misma que hace las veces de enlace entre una frase y otra.


para utilizarse

de gente
Ahora bien, si queremos complicar un poco más las dos oraciones anteriores, podremos agregar a ambas un adjetivo que las complemente. Así, tendremos, por ejemplo:
Fórmula lista para utilizarse bien.

Casa llena de gente joven.


Los adjetivos "bien" y "joven” en estos dos casos son conceptos independientes de “fórmula" y “casa", respectivamente.
Grados del adjetivo

Los grados del adjetivo están relacionados con una misma cualidad aplicada a diversos sustantivos

Si por ejemplo agregamos el sustantivo "hermosa" a "mujer", tendremos una frase: "mujer hermosa". Ahora bien, existen algunas mujeres más hermosas que otras. A cada una de ellas le corresponde un grado de significación del adjetivo en cuestión.

La comparación de los adjetivos puede establecerse, dentro de uña oración, con dos sujetos distintos. Por ejemplo:


Juan es muy listo para las matemáticas; en cambio, Pedro juega muy bonito al fútbol.
En la oración anterior, se están comparando las habilidades dejuan al lado de las de Pedro; es decir, se trata de dos sujetos distintos.

Pero la comparación de los adjetivos puede hacerse también con el mismo sujeto. Por ejemplo:


Mariana es más agresiva que inteligente.
Mariana es el único sujeto de la oración. De ella se están destacando dos cualidades, pero al mismo tiempo se están comparando estas cualidades con ella misma.

Un tercer caso es cuando compararnos, en la misma oración, dos adjetivos distintos referidos a distintos sustantivos. Por ejemplo:


Es más blanca la pared que amarillo el techo.
El adjetivo blanco se refiere exclusivamente a la pared; mientras que amarillo sólo le corresponde al techo.
Los adjetivos superlativos

De acuerdo con la definición de la Gramática de la Real Academia de la Lengua Española' los adjetivos superlativos son los que significan la cualidad del positivo poseída en sumo grado". Por ejemplo:


pequeñísimo, feísimo, hermosísimo, etcétera.
En nuestra lengua se llama pequeñísimo al sujeto u objeto que tiene acentuada esa característica; es decir, a lo muy pequeño. Feísimo a lo muy feo y hermosísimo a lo muy hermoso.

Los adjetivos superlativos destacan alguna característica del sujeto en cuestión, sin la necesidad de establecer comparación alguna. Por ejemplo:


Gabriel García Márquez es un excelente escritor.
En la oración anterior, nosotros no estamos comparando a Gabriel García Márquez con ningún otro escritor. No obstante, implícitamente sí lo estamos haciendo. La estimación de alto grado depende, en todos los casos, del sustantivo a que se refiere el adjetivo.

Si hablamos de García Márquez, y concretamente de su escritura, querámoslo o no, lo estamos comparando con otros escritores.

Los adjetivos superlativos se forman anteponiendo a ellos el adverbio "muy", o bien agregándoles la partícula "ísima" o ".ísimo"
grande muy grande grandísimo

alto muy alto altísimo

guapo muy guapo guapísimo
Existen algunos adjetivos en nuestra lengua que, al adoptar el grado superlativo cambian un poco su forma, con respecto a la ordinaria. Por ejemplo:
bueno bonísimo

frío frigidísimo

antiguo antiquísimo

poblado popularísimo

amable amabilísimo

nuevo novísimo,

agudo acutísimo
Algunos de estos superlativos se conservan especialmente en el habla literaria. En la lengua popular, la mayor parte de ellos ha tomado otra forma.

En nuestra lengua existen también otros sustantivos que se ayudan de la partícula "érrimo” para formar su superlativo. Por ejemplo:


célebre celebérrimo

pobre paupérrimo

íntegro integérrimo

mísero misérrimo

abundante. ubérrimo
Hay algunas formas populares que no se oponen a las formas cultas. Por ejemplo:
Buenísimo bonísimo

paupérrimo pobrísimo

recentísimo recientísimo

pobladísimo popularísimo


Hay ocasiones, en las que el superlativo no está tomado de la forma ordinaria del adjetivo. No obstante de ahí proviene. Por ejemplo:
bueno óptimo

malo pésimo

pequeño mínimo

interno íntimo (sentimiento íntimo, por ejemplo)

bajo ínfimo (ínfimo categoría)
Adjetivos superlativos relativos

Los adjetivos superlativos relativos son aquellos que establecen un grado comparativo de superioridad. Por ejemplo:


La casa de Irene es más grande que la de Laura.

La casa de Irene es más grande que el colegio.

La casa de Irene es más grande que la de Alejandro.

La casa de Irene es la más grande de todas.


Asimismo, “la más de" se utiliza a veces como "la más (o el más) entre". Así:
Ricardo es el niño más inteligente entre los del grupo de texto.
Estas formas del adjetivo superlativo no exigen tanto un grado de cualidad exagerado corno una superioridad. Es decir, el hecho de que Ricardo sea el más inteligente del grupo de sexto no implica que sea un genio.

Si nosotros queremos darle énfasis al adjetivo que estamos utilizando, entonces tendremos que decir:


Ricardo, eres el más listo.
ELGÉNERO
Por su género, los sustantivos se clasifican esencialmente en: masculino y femenino.

Cuando se aplica un sustantivo a un adjetivo, la terminación del primero varía, de acuerdo al género que tenga el sustantivo.


Así, los adjetivos bueno, alto y gordo adoptan distinta forma, de acuerdo con el adjetivo de que se trate. Por ejemplo:
1. Salvador es un hombre bueno.

2. Mercedes es una mujer buena.

1. Alejandro es el más alto de su clase.

2. Mariana es la más alta de su clase.

1. Ramón está cada día más gordo.

2. Matilde está cada día más gorda.


Los sustantivos de las oraciones número 1 exigen en sus respectivos adjetivos la terminación “o” ya que se trata en todos los casos de sujetos con género masculino.

Las oraciones número 2, en cambio, tienen que tener adjetivos con terminación en "a" para que concuerden con el género del sujeto que, en este caso, es femenino.

Es fundamental que exista la concordancia entre el género del sustantivo y el del adjetivo. De otra manera, estaríamos incurriendo en un severo error de sintaxis. No podemos decir jamás Matilde está cada día más gordo.

Es una oración que no hace sentido.

Si bien los adjetivos carecen propiamente de género, sí lo "adoptan" cuando acompañan al sustantivo.

El adjetivo que expresa gordura, por ejemplo, no es ni masculino ni femenino, pero cuenta con una partícula de terminación que le permite "acomodarse" por así decirlo con el sustantivo que está calificando.


En los sustantivos, pues, el género es una clasificación, mientras q ue en los adjetivos es simplemente un accidente gramatical.

Existen algunos sustantivos en nuestra lengua que tienen también esta misma doble terminación que observamos en los adjetivos de los ejemplos anteriores.


gato gata

niño niña

león leona
Hay también' algunos sustantivos propios que tienen esta característica. Por ejemplo:
Emilio Emilia

Francisco Francisca

Patricio Patricia
Otros más, conservan su raíz, pero cambian radicalmente en la terminación, al pasar de masculino a femenino. Por ejemplo:
Gallo gallina

rey reina

abad abadesa
ADJETIVOS CON UNA SOLA TERMINACIÓN
Algunos adjetivos cuentan exclusivamente con una sola terminación. Pueden acompañar indistintamente a un sustantivo masculino o a un sustantivo femenino. Jamás cambian su terminación, es decir, carecen de lo que se llama accidente gramatical. Veamos algunos ejemplos:
casa grande

niño inteligente

perro fiel

hombre joven

mujer brillante
EL GÉÑERO NEUTRO
Existen algunas palabras en nuestra lengua que presentan una forma distinta del femenino y del masculino. Ejemplos de lo anterior son: ello, esto o aquello.

Para estas tres formas debe utilizarse siempre el género neutro. Se trata de otras formas más que poseen el masculino y el femenino. Así, tenemos que:

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