Los nombres del padre



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Intervención: (Inaudible)
Claro, si lee. Pero en la fórmula de la neurosis no está incluido el otro como lector, está incluido el otro como texto. Freud dijo, está incluido como texto. Si estuviese Freud considerado como lector no habría problema. Uno podría decir: ¿pero cómo leyó Freud el problema? Entonces habría que decir qué problema leyó, con qué se encontró y qué respuesta dio a eso. Pero nosotros no hacemos esa maniobra, hasta Lacan no la hizo nadie. Nosotros lo que directamente hacemos, es tomar el texto freudiano, en una posición, me parece que no hace falta darle mucha vuelta, para indicar que tiene una modalidad fuertemente religiosa. Nosotros nos encontramos con el texto freudiano para repetirlo. De hecho, para Lacan, la modalidad de las instituciones psicoanalíticas a partir de Freud, también responden a la intención de Freud, en ese punto, y, no sé si ustedes saben, que desde que se crea la Internacional, la Internacional a partir de Freud, siempre es conducida por un cuerpo colegiado. Ustedes saben que la Internacional siempre atacó la existencia de alguien que se postule como uno, y no por su teoría del uno, del uno unificado, etc., que en realidad es un aporte de Lacan, sino porque lo que evitó siempre es que haya nadie que venga al lugar de Freud. Y se evitó que haya alguien que venga al lugar de Freud porque la I.P.A. siempre se consideró como el pacto fraterno que por culpa del asesinato del padre, pactaban entre sí, ninguno intentar volver a hacerlo. Si ustedes revisan los argumentos por los cuales echaron a Lacan, nos argumentos no los documentos, tal como los propone la Rudinesco, por ejemplo, de por qué lo echaron a Lacan del movimiento psicoanalítico, todos los argumentos tiran hacia lo mismo: porque él supervisaba, analizaba y daba seminarios a las mismas personas. ¿Entienden qué pecado, qué delito es ese? Un padre, ser el uno, porque hasta Lacan, siempre se respetó que vos para ser analista tenías que analizar con uno, supervisar con otro y hacer seminarios con un tercero. Lacan fue el primero, hoy está el problema, tener pacientes supervisados por él mismo y que fuesen a su seminario. Fue el primero, y como primero fue castigado, porque se entendió con eso que él quería ser un padre, y el movimiento psicoanalítico se fundó en que el un padre fue Freud, una vez que Freud murió, todos los demás eran como hermanos entre sí.

Observen ustedes que el problema es tan grave que hasta en nuestra modalidad de vincularnos entre nosotros como analistas respetamos, en su estructura, el mito de la horda primitiva. Si no, les pregunto, ¿cómo ven ustedes el problema de supervisar con vuestro analista? ¿No les produce un poquito de urticaria? ¿No tienen la sensación de estar haciendo algo medio raro? Y ese medio raro es por el mito de la hora primitiva. No hay ningún argumento racional que diga que uno no puede supervisar con su propio analista. La idea es: ¿y por qué con el mismo? Parece como se fuera un poco democrático... es como c... siempre con el mismo. Pero esa urticaria viene del mito de la horda primitiva aplicado como lógica para juntarnos entre los analistas. O sea, el problema es más (...) de lo que parece.

Y en ese sentido, entonces, lo que yo les propongo, para terminar, no solamente que tenemos que revisar, de la manera más racional pero también práctica, en la clínica psicoanalítica, el argumento de Freud, como él pensó estos problemas, sino fundamentalmente nuestra condición de ateos. Revisar si nosotros, a pesar de no ir al templo, y no rezar, o los que si lo hacen igual, tampoco hace falta ir al templo y rezar. Están aquellas que van y dicen: “No yo voy, como esta la bobe..., aprovecho y la visito”. Por si acaso, ¿vieron?

¿Con qué tipo de otro nos estamos vinculando? ¿Y qué tipo de relación tenemos al otro? No hay tantas, hoy en occidente no hay tantas. Es si es por emuná (por fe), si ustedes creen en el Inconsciente. Se dice que el efecto del resultado del atravesamiento de un análisis, es que uno se persuade de la existencia del Inconsciente. Eso se dice canónicamente desde la época de Freud hasta ahora. ¿Eso qué quiere decir? Porque puede ser que uno ha experimentado la eficacia del trabajo del Inconsciente, puesto en tela de juicio para modificarse a uno mismo. Es una cuestión; o sea, verifico que eso una y otra vez eso opera en mí y que si yo me posiciono de tal manera sobre eso, eso produce cosas en mí. Esa puede ser una dimensión. O la otra es que uno termina más creyente de cómo entró. Mi impresión es esa. Que habitualmente de los análisis que no han revisado este problema, uno sale más creyente, y muchas veces salir analista es salir en posición de fe.


Intervención: Fe religiosa
Y sí. Bueno, la próxima vez vamos a trabajar las tres teorías narcisísticas freudianas; vamos a trabajar la posibilidad de que exista una cuarta, que sería el dejar caer la idea de la evolución como progreso. Y lo otro que quería proponerles es aprovechar ese argumento para revisar de vuelta, un poquito, la noción de estructura. Y les recomiendo para revisar la noción de estructura, porque la noción de estructura requiere el abandono de la idea de origen, que es lo que estoy trabajando con ustedes, les recomiendo el artículo de Derrida, “La estructura, el signo y el juego en el discurso de las ciencias humanas”. Es la conferencia de Derrida en Baltimore, cuando Lacan la conferencia de Baltimore, en esa misma jornada, Derrida da esta conferencia. Se la pueden bajar de Internet en el portal que se llama “Derrida en Castellano”. Ya que están, se puede bajar también el artículo sobre “Freud y la escena de la escritura”, que es espectacular. Es el mejor análisis que yo he leído del Inconsciente como máquina de escribir.
Nos vemos en quince días.
Versión no corregida por el autor.

Curso de Postgrado: “Los nombres del padre”


Prof. Lic. Alfredo Eidelsztein
Clase N° 4, 23 de Mayo de 2003

Vamos a retomar donde dejamos la vez pasada que, recordarán, el trabajo que les proponía consistía en revisar en términos generales la posibilidad de sostener la idea de evolución. Explicitando todas las coordenadas de la propuesta, la cuestión de la evolución hace, primero, a una concepción general de cuestiones que van mucho más allá del mundo humano y es casi la cuestión de cómo han ido sucediendo los cambios en la dimensión general de la vida para nuestro planeta; o sea, un tema excede holgadamente la cuestión del psicoanálisis. Pero es un problema que hay que plantear porque el estudio de la evolución de la vida en nuestro planeta, ha adquirido una vertiente muy especial debido a la articulación de ciertas cuestiones. La que más conocida debe ser para ustedes es la cuestión que Freud propone como herida narcisística. O sea, que en la concepción de la evolución de la vida, ergo de la evolución del ser humano y de la posición del ser humano dentro del contexto de la evolución de la vida, se juega una cuestión narcisística.

En ese sentido, lo primero que deberíamos revisar, es que afirmar que se juega una cuestión narcisística, hoy desde la articulación Freud-Lacan, tendríamos que concebirlo más bien como una forma de velar una dimensión de la falta. Con lo cual, para nosotros es importante porque allí se manifestaría una dimensión de la falta que nos atañe, como sujetos humanos hablantes y la posición ideológica, en general, es el velar esa dimensión de la falta. El autor con el que les propuse trabajar, que les recomendé mucho que lo lean, es un autor que, justamente, si bien está en otro campo, entendió el problema, supo que fue Freud el primero que consideró a Darwin como alguien que podría ser (sus investigaciones) revisado desde la perspectiva del mundo humano como herida narcisística. Bien, este autor propone que en realidad se trata de cuatro, que Freud solamente vislumbró tres, y que fundamentalmente se trata de cuatro heridas narcisísticas que él llama, en todo su libro, heridas narcisísticas freudianas. Eso mismo ya me parecía importante trabajar: que uno de los divulgadores más importantes de la ciencia de los últimos veinte o treinta años haya trabajado tanto con Freud, que haya hecho una vuelta tan importante a todo este problema, y que nosotros no lo tengamos en absoluto.
Intervención: ¿A quién te referías, perdón?
A Stephen Jay Gould. Él propone que lo que está en juego en la evolución, que hoy que ya conozco mejor el problema ya sé como decirlo, el problema que está en juego en torno a la evolución es que se ha confundido y se ha tomado como sinónimos evolución y progreso. Ese es todo el problema.

¿En qué medida herida narcisística en el sentido freudiano? En el que si Freud creyó que con Darwin se obtenía una herida narcisística en el sentido de no ser descendientes directos de Dios, si no estar inscriptos dentro de toda una escala. Esta cuarta herida narcisística tenía que postular qué posición tenemos en esa escala. Y Freud, como todos los grandes teóricos de estos problemas de su época, concibieron que el ser humano quedaba en la cúspide de la escala; con lo cual, había un recupero narcisístico automático. O sea, lo que a Freud se le escapó de ver es que la tercera herida narcisística sin la cuarta, es una falsa herida narcisística. Eso en ese sentido tienen que pensarlo ustedes muy bien, tienen que revisarlo muy bien en la clínica, porque habitualmente se considera de una manera muy ingenua y muy superficial lo que es herida narcisística. En ese sentido, me parece, que las recomendaciones lacanianas de concebir cada fenómeno: A) Como compuesto de dos elementos y cada elemento es un elemento binario:   . Y, B) La estructura con la que elabora el psicoanálisis, la relación mínima entre dos elementos, si este elemento cobra la forma de un bucle. (Gráfico en la pizarra).

Con lo cual, por ejemplo si es: se estaba calentando un litro de leche en la hornalla de afuera de la cocina y se cayó encima de la cara y tiene toda la cara llena de queloides. Es un caso que yo atendí, tuve que decirle: “Perdóneme, ya vengo”, le dije en la primera entrevista, fui a vomitar al baño y volví, del impacto horrible que me había causado la cantidad de queloides que tenía en la cara. Ahora, uno podría decir: ¡Qué herida narcisística! Para nada. Esta mujer me contó que el padre había fallecido, era un famoso médico, su íntimo amigo era otro famoso médico que hacía cirugía plática y que le pedía por favor todos los años, porque estaba envejeciendo bastante y los cirujanos plásticos cuando envejecen se les pone problemática la práctica, que por favor lo deje operarla porque él ya estaba calculando que en pocos años salía de la práctica activa y que él podía volverle a restituir una cara sin esos... Entienden que no solamente tenía cicatrices, sino que se le habían hecho queloides, ¿saben que es el queloide? Cuando hay crecimiento de tejido en la cicatriz. Y ella para nada estaba dispuesta a perder lo que era un recupero narcisístico enorme, que era la (...) de la mirada que ella lograba sobre las heridas de su rostro.

Observen ustedes, que el problema que nosotros tenemos es que nos sólo cada elemento como significante, por sí sólo, no dice nada, y que significa estar en un sistema mínimo de al menos dos; no pierdan de vista que con el ‘al menos dos’ ustedes miran el elemento mínimo, pero con el elemento mínimo no son capaces de trabajar. O sea, si alguien cuenta una historia, el valor que tenga esa historia nunca se lo den ustedes, porque hay que ver cuál es la segunda vuelta. Siempre la clínica nuestra se caracteriza por la función de la segunda vuelta. Me parece que Freud quedó muy ingenuamente prendado a la primera vuelta: “¡Uy! La gente descubrió que no desciende de Dios, qué garrón se van a ‘morfar’” No, porque no descendemos de Dios, pero somos lo más parecido a Dios que hay. Si estamos en la punta de la pirámide y Dios anda flotando arriba (gráfico en la pizarra). Sería casi casi la Torre de Babel, sin que haya ningún problema en ella.

Pero además hay otra cuestión y es que el mismo modelo, por culpa de Freud, en el sentido de que él no contó con una tendencia ideológica social, si él no aportó una tendencia ideológica social, menos la van a aportar los post freudianos, esto se hizo oral-anal-genital (marcando en el gráfico de la pizarra), concebido en la misma... Con lo cual, la dirección de la cura se planteaba directamente como el logro de la genitalidad, no importa como estuviese planteada. Si quieren escribir en la cima ‘No hay relación sexual’ y hay que llegar a ‘No hay relación sexual’ es lo mismo. No importa el texto, si es oblatividad o no, si es darle al otro lo que uno también espera recibir del otro (...) La genitalidad es aquella posición, para los kleinianos fundamentalmente, en la cual cada uno de los partenaire es capaz de brindarle al otro, lo que el otro esperaba, ya que estas eran más bien, las posiciones (...) No importa como lo piensen, está estructurado de la misma manera. Esto es, en la pirámide, alcanzaría con representar todo con una flecha ascendente.

Pero hay otra cuestión crucial que hay que articular a este problema y es la concepción de estructura. Porque la estructura con la que nosotros trabajamos, nuestra noción de estructura –para estudiarle les recomendé el artículo de Derrida- requiere el abandono, la claudicación del planteo de un origen: la estructura no se origina. Si leyeron Derrida habrán trabajado fuerte que requiere el abandono de la noción de centro. Nuestra estructura carece de centro, no hay nada que vaya en el centro. Pero también nuestra estructura carece de finalidad, tampoco se dirige hacia nada. No tiene origen, no tiene centro, no tiene telos, no es articulable a lo teleológico, como la religión sí. Por eso, para Lacan, la religión se caracteriza por operar con una causa final, la religión es teleológica. Y cuando Nietzsche dice que Dios ha muerto, verdaderamente, lo que plantea es que la humanidad, al menos la occidental, ha perdido el telos, ha perdido la concepción de la vida organizada por un elemento teleológico: el más allá, la vida del más allá, el paraíso, el infierno, el otro mundo, la moral, el Dios, etc. Es por eso que implica un diagnóstico de un problema muy groso porque para Nietzsche es la pérdida del elemento teleológico el que está en la causa de un cierto nihilismo que impera en occidente.

Cuando hay algo que opera a nivel de prejuicio, y yo estoy hablando de un prejuicio, para quitarlo hay que hacer un trabajo. No alcanza con enunciar lo contrario. Porque si alcanzase con enunciar lo contrario no sería un prejuicio, sería un juicio. Si ustedes tuviesen un juicio, y ese juicio tuviese un error lógico interno, yo escribiendo en el pizarrón, si les demuestro el error lógico de vuestro juicio, ese juicio cae. La desestimación por el juicio, como decía Freud, ¿se acuerdan? Estoy utilizando términos freudianos. Pero si es un prejuicio, por más juicios adversos que yo les proponga no voy a tener éxito. Con lo cual, la única forma es hacer un trabajo, si ustedes quieren, de la misma índole que la carta robada, tal como operó en el seminario de Lacan. No sé si ustedes recuerdan, que en ese momento fue designado como seminario-escuela, porque efectivamente Lacan no propuso lo siguiente: Si ustedes trabajasen con una cadena significante formalizada, podrían establecer en función de su análisis lógico, todas las funciones que Freud describió para el aparato psíquico. Lacan no lo dijo así. Le propuso al seminario que jugase. No sé si recuerdan como era esa juego: Al final de una reunión, le propuso a dos o tres que digan al azar par o impar, tal como se le pediría a un paciente que produzca las asociaciones libres en el contexto de una sesión. Lacan tomó notas de lo que ellos iban diciendo. Después uno de ellos confiesa en el seminario mismo, estoy hablando todo el tiempo del Seminario II, confiesa que hizo trampa, que él no asociaba libremente, si no que estaba pensando en una serie, por ejemplo, no me acuerdo si era de nombres personales, y en función de cómo terminaban esos nombres (por ejemplo si en vocal o consonante) él decía par o impar. Pero no lo decía en forma de asociación libre. Lacan propuso trabajar con ese material, que era este material, asociaciones libres de la palabra par o impar producidas, entonces, por asociación libre en alguno, tramposamente por otro y luego, en la reunión siguiente, Lacan propuso hacer un análisis lógico de esa cadena y revisar todas las consecuencias de ese análisis lógico, que es un análisis bastante peculiar porque pasó del + y del – de la inscripción del par o impar, al 1, 2 y 3, , , , . No sé si ustedes se acuerdan, y luego a paréntesis abiertos y cerrados, 0 y 1. Toda una transformación.

No sé también si recuerdan que cuando Lacan propone la pulsión de muerte como la forma en que Freud resistió al efecto mortificante del significante, no sé si recuerdan que Lacan repartió figuritas de elefantes entre el público del seminario. No sé si conocían eso. Debajo de la clase dice: “Lacan reparte figuritas de elefantes”. O sea, a cada uno le dio... Yo me imagino para que opere como una estampita. ¿Vieron la gente que lleva una estampita? Mi hijo lleva una foto de Riquelme... Uno puede tener por sagrado cosas muy distintas (risas). Uno podría tener también, ¿cuál es ese que se le pone el trigo para que uno tenga trabajo y plata?

Intervención: San Cayetano.
Podría tener una estampita de San Cayetano. Lacan prefería que se tenga una figurita de un elefante, que no es joda entregar eso. No entregó un párrafo, o una fotocopia de un texto, entregó una figurita de elefante. Con lo cual, observen ustedes, que él calculó a veces que había que operar de una manera en la cual lo meramente enunciativo no alcanzaba. O sea, había que ponerse efectivamente a jugar, había que repartir estampitas para que la gente las guarde en el bolsillo y que tenga... “¿Cómo era eso que dijo Lacan? Ahora que me la toco en el bolsillo me acuerdo.” No sé si ustedes saben que Lacan utilizó muchísimos instrumentos muy distintos en el transcurso de los seminarios para que no tuviese sólo valor enunciativo.

Así que la propuesta para el trabajo de hoy es eso. O sea, yo voy a tratar de proponerles un trabajo, para que entre nosotros quede elaborado el tema de la evolución y no quedemos tan solo en que yo les digo que crean en mí, que la evolución como progreso no existe. Es muy difícil de convencer a alguien de esto porque cómo podría yo convérselos a ustedes de que no son más evolucionados que un bichito unicelular cualquiera. Igualmente, habrán visto los retornos que hay de estos fenómenos que siempre tienen la virtud de enfrentarnos a la verdad de una manera muy interesante y es, ustedes siempre lo piensan, yo lo sé, los conozco como si los hubiese criado (porque leen los mismos diarios que yo, ven las mismas películas, están en la misma cultura) yo sé que ustedes piensan que cuando se tire la bomba atómica, como se decía cuando yo era más joven, en este planeta sólo quedarán...


Intervención: Las cucarachas.
Así que si ustedes me quieren demostrar a mí que son más evolucionados que las cucarachas, vayan a decirles a las cucarachas cuando la especie humana desparezca, las cucarachitas van a seguir. Así que ahí tienen un retorno. Ustedes siempre piensan: ¡qué hijas de p... las cucarachas! Así que nosotros somos más evolucionados, pero las que van a quedar son ellas.

Vamos a hacer entonces ese trabajo, si hoy lo concluimos (que yo me imagino que sí) la próxima es la última del Seminario X, la reunión subsiguiente es la única clase del Seminario XI “Los nombres del padre”, que no recibió por nombre Seminario XI. Eso fue increíble. Jacques-Alain Miller y Jacques Lacan decidieron publicar como primer seminario de Lacan, el Seminario XII “Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis” con número XI. Eso fue una maniobra increíble. Porque Lacan dijo: “Yo nunca más dictaré el seminario que tenía previsto sobre los nombres del padre y del cual dicté una única clase.” Lo tenía decidido antes de dictar esa única clase. Podría no haberla dictado y entonces no habría ningún problema porque yo les contaría la anécdota que parece que Lacan había preparado un seminario sobre los nombres del padre, se calentó y no lo dio. No, pero él había decidido no seguir dándolo la noche anterior de dar la primer clase. Con lo cual la dio. Él dio la primer clase. ¿Para qué? Para que quede más fuerte escrito que no iba a seguir dando lo que venía. Porque si no hubiese dado ni la primer clase... No existió el seminario ese. Con lo cual, que no de un seminario que no existió no hay problema. Pero que no de un seminario que existía... Nosotros queremos tener el texto de ese seminario que no existía y él se quedó con ese texto. Con lo cual es indudable que debería haberse llamado XI y el de los conceptos fundamentales XII. Una maniobra parecida al piso 13 de los hoteles ¿vieron que se saltean ese número? Pero se lo llamó XI, pero Lacan trabajó mucho con el Seminario XI. Fue publicado bajo la forma que le propuso Jacques-Alain Miller pero revisado, con una nota de Lacan al final y controlado por él. Hasta le cambió el título, etc. Es increíble que lo haya llamado Seminario XI, debería llamarse Seminario XII. Algunos autores más cuidadosos que Miller están proponiendo llamar ‘X y algo’ al de los nombres del padre. Por ejemplo X a, pero en realidad es emparentarlo con el de la angustia de una manera... ¿entienden? Porque X a parece una especie del Seminario de “La Angustia”, que es una continuidad muy fuerte, así como el IX es una continuidad del VIII. Y no por ser el IX se llamaría VIII a.

Ese es nuestro plan de trabajo, hoy voy a tratar de convencerlos de una manera lo más aproximada a un recurso científico, si bien la ciencia, si existe uniformemente, no tiene una posición tomada respecto de la evolución. Yo les voy a traer una versión, que es la versión que es imprescindible considerar como base para los argumentos psicoanalíticos, según mi lectura. Que yo sepa no ha sido articulado el psicoanálisis, todavía, a estos problemas.

Unas citas de Lacan, como siempre yo mezclo con citas de Lacan para que ustedes escuchen en términos de él el problema, y también, porque doy vuelta mis cartas, y les propongo conocer de dónde yo tomé las referencias para decirles lo que digo. Son dos pequeñas citas respecto del término ‘analizante’, con un problema que el término analizante tiene y que en general no se habla de ese problema y es que a la gente le encanta el término analizante. A la gente no, a los psicoanalistas. Y van a ver a qué problema remite Lacan que a la gente le encante (los psicoanalistas de su época, sus compañeros de ruta) el término propuesto por él: analizante. Fue propuesto pro primera vez en 1968. Yo les traigo dos citas del ’73. Hay unas poquitas más. Elegí estas porque son las más condensaditas y las más impactantes. La primera que les quiero leer es de la “Introducción a la edición alemana del primer volumen de los Escritos”, 1973:


“En términos más precisos la experiencia de un análisis hace entrega a aquel que llamo el analizante -¡qué éxito que obtuve con esta palabra entre los pretendidos ortodoxos y cómo confesaban con ello que su deseo en el análisis era no tener nada que ver!- hace entrega el analizante, digo pues, del sentido de su síntoma.”
Ahora, observen ustedes que Lacan, lo que registra, es el impacto que produjo entre los analistas, los ortodoxos, pero los del otro lado, los de la otra vereda, el éxito que tuve su término analizante, no así otros términos que él propuso de a cientos. Yo tengo un libro que se llama: “789 neologismos en la obra de Jacques Lacan”1. Y deben ser más de 789. Igualmente una obra que tiene 789 neologismos ya es una obra que está caracterizada por ese hecho, por la gran cantidad de neologismos. ¿Por qué éste justo impactó tanto? Ahora van a ver por qué. Es una cita de una intervención que hace Lacan en el VI Congreso de la Escuela Freudiana de París, realizado en La Gran Mote, el 2 de Noviembre del ’73. Ahí Lacan dice:

“Si la cuestión de saber si el discurso analítico podría permitir un poquito más, a saber, si podría introducir lo que el Inconsciente no pone en absoluto: un poco de cálculo.”


Es decir que el Inconsciente como trabajador, cuando produce un sueño, no calcula por qué lo produce, cómo lo produce y, menos que menos, para qué lo produce. Ustedes saben que reina entre un montón de psicoanalistas colegas nuestros lacanianos, la idea de que el sueño lleva en sí su propia interpretación. Con lo cual observen que sería para ellos un Inconsciente que calcula para qué sueña lo que sueña. Igualmente, si ustedes tuviesen al Inconsciente y lo pensasen como un orden simbólico... si fuese un orden simbólico que quiere algo y que sabe lo que quiere y que produce cosas en función de lo que sabe de lo que quiere... es Dios.



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