Los nombres del padre


“Un seminario que no existe.”



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“Un seminario que no existe.”


Tenemos un nombre, dice Miller, pero no hay ningún seminario que corresponda a este nombre.”
Un párrafo más adelante dice:
“Lacan pronunció la primera lección de ese seminario y se detuvo en ese punto.”
Entonces, yo les preguntaría a ustedes: Si Lacan dictó la primera clase del seminario, además de su nombre, ese seminario ¿existe o no existe? Yo diría que se nos complica, ya no es tan claro que no existe debido a que dictó la primer clase del seminario. Piensen en vuestra clínica. “No hay nada, nada, que oriente mi deseo”, dice el paciente y uno le dice: “Recuerde cuando usted estaba en tercer año del secundario, fue y se anotó en la escuela de música”. “Sí, pero no fui”, “Sí pero se anotó”. Y uno dice, en ese punto, eso está, fue y se anotó. “Ahora que me acuerdo fue mi viejo el que dijo que no...” y viene todo lo otro.

Ustedes se acuerdan las coordenadas de este seminario de Lacan ¿no? Él se enteró la noche anterior, no la noche posterior. Porque habiéndose enterado la noche anterior, ¿para qué dictó esa clase si él no quería que exista? Si yo no quiero que exista no dicto esa clase y voy y escribo en la pizarra: “Los nombres del padre no se dictará”, o me paro ahí y digo: “Doy por cerrada, como analiza Freud el acto fallido, este seminario porque no se va a dictar”, o directamente podríamos haber supuesto que Lacan ni iba. Pero fue y dictó una clase, ¿existe o no existe?

Les sigo leyendo:

Lacan pronunció la primera lección de ese seminario y se detuvo en ese punto: silencio...”

Más adelante Miller dice:

Quedó como un agujero.”

No el resto del seminario, el seminario quedó como un agujero.

Entonces, acá tenemos:

1, 2, 3,...

X, X, X, O

Las X son el material y el O un agujero. ¿Es cierto?, ¿quedó un agujero? Porque una parte hay. Piensen en la lógica del inconsciente. El inconsciente siempre se manifiesta porque una parte queda, sino ¿qué sería el inconsciente si no fuese nada, si no quedase nada de eso? ¿Cómo interpretaríamos?

Un poquito más adelante dice:



“Es la referencia vacía.”

Intervención: Es Dios.

Sí, es Dios. Les voy a demostrar que para Miller en este artículo Lacan es Dios y el Cristo (risas). Bueno: “A partir de ese punto: Silencio”, “Quedó como un agujero” y “Es la referencia vacía”. Si les dije que el seminario no existe y está la primer clase, respecto de que quedó como un agujero, que a partir de allí silencio y que es la referencia vacía, no sé qué hacer con esto que viene ahora: Lo citó más de veinte veces entre el Seminario XI y el Seminario XXVI. Es como un paciente donde uno dice: ¡Está por todos lados! Lo citó más de veinte veces como “Los nombre del padre” y casi diez como “Nombres-del-Padre” y hasta apareció en un escrito que es “El despertar de primavera”. ¿A partir de allí silencio, agujero? Discúlpeme Miller, es falso, aparece por doquier. Si yo lo tengo pesquisado... Yo creo que en este momento se podría decir que Miller figura entre los cinco más importantes, debe estar entre los tres que más lo leyeron a Lacan. No puedo yo suponer que él desconoce estas treinta oportunidades donde hay cuerpo de doctrina, ahora les voy a pasar la doctrina, no es que solamente dice: “Y el Seminario de ‘Los nombres del padre’ no lo di”. ¡No! Dice qué quería decir y que hubiese dicho y cómo lo hubiese dicho. Con lo cual, verán ustedes que decir que es un seminario inexistente es una posición, muy peculiar, que Jacques-Alain Miller asume respecto del seminario sobre los nombres del padre.

Intervención: Además no sólo cuenta por estas razones que vos das, sino porque para Lacan cuenta.

¡Sí! Entre paréntesis, les advierto que Lacan jamás utilizó la expresión “seminario inexistente”. Porque otra cosa es que Lacan lo hubiese dicho: “Porque en mi seminario inexistente...” Nunca lo dijo, hasta donde llegan mis fichas y mis buscadores, quizás alguna vez lo dijo. Hasta donde yo soy capaz de manejar letra lacaniana no lo dijo nunca.

Vamos por partes porque verán que el problema es importantísimo. Y ven que los autores lo citan a Miller y no establecen ningún distingo a este respecto. A mí me parece increíble que este problema se nos pase así como nada. Es como decir el “Proyecto de psicología para neurólogos” no existe, si Freud no lo publicó. ¿No existe? Porque no lo publicó. ¿No es tanto como Lacan que no lo dio? ¿Existiría el psicoanálisis sin el “Proyecto” el que conocemos? Sería otro. Porque rompió la cabeza a los psicoanalistas y Freud no lo publicó, ni siquiera lo participó, lo “cajoneó” de primera y apareció de casualidad, ni siquiera lo escondió en un lugar para que alguien lo encuentre.

Entonces, empecemos con el problema. Ahora tenemos un problema. En la crítica que yo hago del “Comentario del seminario inexistente” me encuentro con este problema que, para mí, existe y Miller dice que no existe. Les propongo, entonces, empezar a trabajar el problema. Empezar a trabajar el problema como yo lo entiendo es intentar responder a la pregunta de por qué. Por qué si para mí es evidente que existe, él dice que no existe. En psicoanálisis, a mí me parece, que el trabajo necesario es siempre someter el material a la pregunta de por qué. Esa me parece que es fundamentalmente la ética del psicoanálisis: por qué. O sea, la pregunta por la causa, o sea, interesarse por el objeto a.

Lo primero que les quería comentar es lo peculiar del cometario. Vieron que, los pocos de ustedes que leyeron el “Comentario del seminario inexistente”, habrán visto que son todo una mañana de trabajo, 42 páginas, en el año 1991. Miller se mete muy profundamente comentando los vericuetos y las coordenadas, establece cuales son los cinco apartados. Ahora, para mí en forma muy interesante, Miller no aborda, o sea, hace inexistentes los siguientes temas fundamentales de la única clase, que son: La angustia, Miller no habla de la angustia y vieron el lugar central que tiene la angustia en esa única clase, en el sentido en que pone esa única clase en relación al Seminario X y a la angustia y a que Lacan trabaja la angustia en relación al deseo del Otro como afecto del sujeto y como objeto caído. De todo esto Miller no dice nada. A mí me llamó la atención porque acá hicimos bastante hincapié en ese punto.

Segundo, Miller no dice una única palabra de la serie lógica de los objetos a –ese arco de los objetos- que figura en la última clase del Seminario X y es el cuerpo central de esta única clase del Seminario sobre “Los nombres del padre”. En especial, no dice nada del objeto voz, cuando un núcleo conceptual fuerte que Lacan hace y por eso presenta el esquema de las cinco modalidades de objeto a, es que él destaca la voz, dice, ya que es el lugar donde Eso habla. Y las preguntas que Lacan sostiene a partir del objeto a, voz, son ¿quién toma la voz cuando no es el sujeto en el lugar del Otro? Esa pregunta, Miller no la toma en cuenta para nada.

Tercero, no toma el problema del origen. Es cierto que no le pediríamos que hiciese como nosotros que le dedicamos medio año al problema del origen, pero ni habla del origen. Lacan plantea, si recuerdan ustedes, muy fuerte el problema del origen y se acuerdan que Lacan trabaja ahí todo el problema del origen animal, los sacrificios y la función del padre. Para que empiecen a escuchar este problema, fíjense lo que dice Lacan en el Seminario XI, la primer clase, cuando habla de ese seminario que no dictó más que la primer clase, es la página 20:

“Lo que tenía que decir sobre los Nombres-del-Padre, en efecto, no intentaba otra cosa que el cuestionamiento del origen, ...”

Y Miller ni habla del origen. No es culpa de Miller, es consecuencia de su maniobra. Si él hace del seminario algo inexistente, los temas fundamentales que Lacan plantea en esa única clase, el problema del origen, y lo retoma en el Seminario XI, Lacan, ¿dicta o dicta el Seminario sobre “Los nombres del padre”? El paciente, ¿dice o no dice lo que quiere en sesión? En forma elíptica, en sueños, bajo la forma de un lapsus, palabras cortadas, repeticiones significantes, ¿lo dice o no lo dice? ¿Entienden cuál es el problema? Lacan dice en el primer seminario que publica Miller y en su primer clase, que todo el asunto era el problema del origen. El problema del origen es crucial. Se acuerdan el carnero, el hijo de Abraham y Miller no toca el problema del origen. Me parece que es crucial que destaquemos que Miller no toca de los temas tratados en la única clase del Seminario XI, la oposición fundante de Occidente entre el goce de Dios y el deseo de Dios.

Ese fue el primer apartado. Él dice que no existe pero lee la única clase. Lo llamativo es que en la lectura de esa única clase no lee lo que, para mí, son los cuatro o cinco temas cruciales.

Ahora vamos a pasar a otra dimensión de la crítica que es si el Seminario sobre “Los nombres del padre” existe o no. Entonces, Lacan citó y habló del seminario que no dictó más que su primer clase como del sintagma los Nombres-del-Padre. Entienden que ahora tenemos dos cosas: El seminario que no terminó de dictar y sus temas. La única clase que dictó y sus temas y el matema “Nombres-del-Padre”, que puede tener el estatuto de concepto, habría que establecerlo. Lacan citó y habló del seminario y del concepto en aproximadamente más de veinte textos, entre los Seminarios XI y XXVI y en el escrito “El despertar de primavera”. Más aún, en el escrito “El despertar de primavera” que es el comentario de Lacan sobre la obra de teatro de Wedekind. Ahí, para colmo, Lacan nos da un nombre del padre que es el enmascarado. Dice que el enmascarado es uno de los Nombres-del-Padre. Con lo cual, ¿si o no Lacan dijo lo que tenía para decir sobre los Nombres-del-Padre si hasta da un nombre? Y, les advierto, da un nombre inverosímil. A nadie jamás se le hubiese ocurrido ir a leer Wedekind, aunque Freud en una reunión del miércoles con el grupo cerrado lo trabajó. La obra de Wedekind es una obra muy importante y Lacan toma de ahí el enmascarado para decir que es uno de los Nombres-del-Padre. En este texto figura con los guiones (Nombres-del-Padre). También entre el Seminario XI y el Seminario XXII. Más aún, Miller dice que Lacan no dictó el Seminario sobre “Los nombres del padre”, que es un seminario inexistente y nos rompe del todo la cabeza, a mí me fusiló, me mató que hay un seminario que es el número XXII (once más once es veintidós), ¿saben cómo se llama? “Los nombres del padre”. En el primer renglón dice: “Les noms du pere, ojo, ¿se avivan?, estoy hablando de los Nombres-del-Padre”. Y todo ese Seminario se llama “Los nombres del padre”. ¿Entienden la segunda vuelta? Los primeros once seminarios y la excomunión, da la segunda vuelta, los otros once seminarios y, si ustedes quieren, lo vuelve a dictar.

[Cambio de cinta]

No sólo que lo dictó, afirmo yo, quizás bajo las formas propias del inconsciente, sino que, para colmo, lo volvió a dictar ya que hay otro Seminario que se llama así. Obviamente Miller en esas 42 páginas ni cita el Seminario XXII. ¿Saben que hay una cosa rara, hablando del Seminario XXII? ¿Ustedes se acuerdan de memoria todos los nombres del Seminario de Lacan? Yo tampoco. Me hace acordar a la primaria cuando la señorita decía: “Siete por ocho”. Yo me quedaba helado, me sabía las tablas de memoria pero así no. Bueno, entonces, busqué el Seminario XXII, ¿y dónde buscan si no se acuerdan los nombres? En la solapa. ¿Hasta qué número llegan las de Piadós? Hasta el XXI, no aparece el XXII, pero en francés aparece hasta el XXVI en todos.

¡Perdón me equivoqué! El XXI “Los desengañados engañan o los nombres del padre”. Y Miller dice que no existe el Seminario y se llama así y Lacan lo dice en el primer renglón.

Doctrina. ¿Qué dice Lacan? Hice una selección mínima porque podríamos haber trabajado un año sobre la doctrina de Lacan sobre los nombres del padre porque la dice a lo largo de toda su enseñanza. Les traje algunos pocos elementos.

Primero, en el Seminario X ya habló de los nombres del padre. No solamente que lo dictó, sino que muy difícilmente podríamos decir que inexiste si lo anticipó. “Ay, yo la verdad nunca pinté nada”. “Pero ustedes dijo que iba a pintar una marina”. Una marina son los cuadros sobre fondos marinos, cielo y mar, un poquito de playa. “Ah sí, pero nunca la pinté”. Si yo digo “nunca la pinté”, ¿existe o no existe? “Yo nunca pinté nada”, ustedes podrían decir pero casi pintó un cuadro. ¿Cuál? Esa marina que usted había dicho a su mamá que se la iba a regalar para el día de la madre. Porque podría suceder, ¿o les sorprendería a ustedes?, que un paciente en esas circunstancias diga: “Ah, esperá un poquito, sabés que me parece que la pinté y la tengo, me parece que un desván guardado debe estar”. Y no les sorprende si a la vez siguiente diga: “Sabés que estaba”. O sea, lo que yo dije que no había pintado, sí lo había pintado. ¿Cómo descubrí que lo había pintado? Porque yo anticipé que lo iba a pintar.

Bueno en el Seminario X, Lacan dice que va a dictar el siguiente sobre los nombres del padre y dice de qué va a hablar. Dice: ¿El padre aplasta o articula deseo y ley? ¿Cuál es la función del padre? Lacan dice que va a trabajar eso en el seminario siguiente: Si el padre aplasta el deseo en función de la ley o articula y hace caminar juntos deseo y ley. Quiere decir que ya tenemos de lo que iba a hablar, ya lo dijo.

En el Seminario XI. Ya se los leí. El Seminario sobre “Los nombres del padre” implica el cuestionamiento del origen. También dice que implica cómo sostener un pacto más allá de la imagen. Eso iba a ser el contenido del Seminario sobre “Los nombres del padre” y el carácter transbiológico de la paternidad. Esos son los temas que Lacan dice que pertenecen a ese Seminario. Al decirlo ya lo incluye, lo hace existir.

Seminario XIII “El objeto del psicoanálisis”. Lacan dice que los nombres del padre es el límite donde se detuvo Freud. Hay algo en Freud que no se puede soportar. Nosotros no podemos seguir soportando algo de Freud y el Seminario sobre “Los nombres del padre” iba a permitirnos dejar de soportar lo insoportable de Freud, de la teoría no de los rasgos de personalidad. No que era muy crítico, sino de la teoría. Eso insoportable de Freud es el Edipo.

Seminario XV “El acto psicoanalítico”. Freud intenta hacer, dice Lacan, funcionar al padre y su asesinato siempre de la misma forma. Por ejemplo, Edipo, horda primitiva y Moisés. Lacan dice, el Seminario sobre “Los nombres del padre” iba a corregir ese error, que es falso que funcionen igual en la teoría de Freud, como Freud nos quiere hacer creer, el padre en el Edipo, en la horda primitiva y en Moisés. Revísenlo, son distintos padres. O sea, Freud nos quiere hacer creer que hay un padre y él mismo trabaja con tres distintos: el del Edipo, el de la horda primitiva –el orangután- y Moisés.

Me salteo algunas porque, como ya les dije, son treinta referencias. Preparé para ustedes algunas.

Seminario XVII “El envés del psicoanálisis”. Allí dice que no dictó el Seminario sobre “Los nombres del padre” porque no quiere hacer consistir el discurso universitario, no lo religioso. Entienden que cada una de estas referencias es un capítulo y uno puede ya ir a investigar qué dijo Lacan sobre esto y deducir, pero ya está ahí.

Seminario XIX “... o peor”. ¿Se acuerdan de esta fórmula f (S)  que es la fórmula intermedia de “Instancia de la letra en el inconsciente o la razón desde Freud” para metonimia y metáfora? Lacan dice, y es la primera vez que lo explica, que esta es una función unificante e inventa un verbo “uniar”, que no es significar, “uniar”, que va al uno. Significar es hacer uno, pero no el número. Lacan acá está trabajando el número. Acá hay algo de esta función que es el “uniar”. Entonces, Lacan dice que la función de “Los nombres del padre”, hubiese servido para dar cuenta de cómo es posible que exista el “uniar”. ¿Cómo es que se hace uno? Pero un del número. Seguramente, Frege y toda la problemática de la teoría de conjuntos de números y el surgimiento del uno iba a estar en juego allí Pero él dice que “Los nombres del padre” hubiese servido para concebir el “uniar”. Y está toda la clase dedicada al “uniar”. O sea, no es que después no dijo nada, sino que está toda la clase dedicada al “uniar”. También en esa misma clase del Seminario XIX dice que el Seminario de “Los nombres del padre” les hubiese servido a los freudianos para revisar su religión. Y agrega que lo que sucede es que Freud evitó su propia historia, la de él. ¿Y cómo es que la evitó? Puso Edipo en lugar de El Shadai. Con lo cual, no solamente tenemos los Nombres-del-Padre: Shadai, Edipo, son Nombres-del-Padre, sino que la promoción del Edipo –que es lo que arma la religión de los psicoanalistas- es una manipulación de nombres que Freud realiza para reprimir su historia.



Intervención: ¿Su historia como judío?

Su historia como judío y su historia como sujeto. O sea, su propia relación al padre. Yo creo que se juegan las dos porque el eje de la religión de los judíos es la relación al padre. Con lo cual, el propio Edipo de Freud debió haber estado velado por el propio Freud con su teoría del Edipo porque lo que había que revisar no es el Edipo sino El Shadai.

En el Seminario XXI, Lacan dice que Freud hace sostener la conjunción de RSI por los Nombres-del-Padre, ¿es indispensable? ¿Entienden lo que esto quiere decir?



Lacan dice que Freud hace consistir el nudo borromeo, o sea, lo que se colocaría en el centro (marcado con colorado):



Con los Nombres-del-Padre. Ya es una tesis para cualquiera de ustedes, hay los Nombres-del-Padre de Freud y, segundo, Freud lo utiliza para hacer consistir. Miren que problemática concisa, bien desarrollada y presente. Yo creo que es muy difícil decir que este Seminario no existe.

Bueno, en “El despertar de primavera”, que está en “Intervenciones y textos”, ahí directamente Lacan nos da uno de los Nombres-del-Padre y propone que es el enmascarado.

Yo les propongo que tenemos todo esto. Entienden ustedes que yo encuentro todo esto cuando Lacan explícitamente utiliza los Nombres-del-Padre y los nombres del padre, que son las dos escrituras con las que aparece que son más de treinta veces. Yo les propongo que si está así, al menos treinta veces, debe haber referencias en el mismo problema de forma elíptica, indirecta y desplazada al menos otras tantas veces. Habría que leer bastante para decir: “Mirá, acá lo estaba diciendo en forma elíptica, indirecta, disfrazada, desplazada”. Con lo cual, la pregunta que yo les propongo, ¿se tratará de que es un Seminario inexistente?, ¿o se podría decir que a partir de que no dicta más que la primera clase, todo lo que vino después no es más que hablar de eso? ¿No se podría postular la hipótesis que Lacan a partir del 1963 no hizo más que hablar todo el tiempo de los nombres del padre?

Para ir concluyendo, ¿para qué Miller lo hace inexistir a este Seminario que parece que decenas de pistas indudables de que existió fuera de toda duda? Entienden que estoy en la posición subjetiva, yo, de no decir Miller dice que no, mí impresión es que sí. Yo no estoy en esa posición, yo estoy persuadido de que sí. Es decir, no veo motivos para decir que existe una duda, tan sólo con lo que les traje como muestra sería convincente, pero tengo treinta referencias más localizadas con cuerpo de rutina muy precisas. Muy difícil de entender, pero si no existe no la vamos a estudiar nunca. Es lo que se puede hacer con el inconsciente, ¿vieron? Uno puede, sobre esos restos, uno puede decir: “Me c... en lo que dije cuando tenía diez años y quería pintar una marina.” Es eso. Uno sobre ese resto puede c... o llevar la lupa y el microscopio justo a ese punto y leer ahí. Yo les diría, más bien, ¿cuál es la técnica del psicoanalista? Nosotros nos habilitamos y trabajamos en función de esos pequeños restos que después terminan siendo los indicadores de la estructura a diferencia de los largos discursos que no son nada más que velo.

¿Por qué estimo yo -no función de conocer a Miller porque yo no lo conozco, fui a escuchar conferencias de él, pero no es amigo mío, sino a partir de leer este texto, sin si quiera leer otros textos de Miller, o sea, hago una crítica textual pura, tomo estas 42 páginas y digo, como diría Lacan, todas las preguntas que el texto me causa, hayan respuesta en el mismo texto- lo hace inexistir? Yo les propongo que es debido a que él interpreta que es lo que Lacan quería. Les doy citas de este escrito:



“Lacan tampoco ha entregado su misterio.”

Está comentando “Subversión del sujeto y dialéctica del deseo en el inconsciente freudiano” cuando Lacan dic que ni Abraham ni Cristo han entregado su respectivo secretos a Freud y a Hegel porque sus tumbas han quedado vacías. ¿Se acuerdan es parte del texto? Comentando ese texto de donde él incluye porque comenta la teoría de Lacan sobre el Nombre-del-Padre, dice:



“Lacan tampoco ha entregado su misterio.”

Con lo cual tenemos: Abraham, Cristo, Lacan. Cristo no me encaja, porque el primero es patriarca y el segundo es Mesías e hijo. Pero en mí impresión es que hasta podríamos sacar a Cristo y podríamos decir que para Miller, por este párrafo, se podría decir que Lacan es como un patriarca. No los convence... Escuchen este párrafo de Miller:

“Es por excelencia El padre el que se vea la muerte con su secreto”.

Lacan, dice Miller, es por excelencia El padre que se va a la muerte con su secreto. Con lo cual, indudablemente, asume aquí una posición de hijo. Entienden por qué saqué a Cristo, ¿no?

Intervención: ¿Qué maniobra hace?

Lo eleva a categoría de padre y lee su voluntad. Saben que él es testamentario, lee su voluntad. Por ejemplo, él dice: “Yo le dije a Lacan, publiquemos esa primer clase del Seminario XI, pero él no quería. Y como yo hago lo que él quería no la publiqué”.



Intervención: Lo que yo te pregunto es, esto que él enuncia, donde va a poner él a Lacan, es la teoría del padre en Lacan.

Él dice que es así.



Intervención: Pero él dice que a este lugar va a parar Lacan.

Claro, pero ya no es la teoría de Lacan sobre el padre. Es la posición personal de Miller sobre el padre.



Intervención: [Inaudible]

Esperen que viene peor. Si no lo leyeron mejor porque tiene secreto, tiene como misterio, empeora. Como todo en Argentina, empeora esto.



Intervención: Pero justamente toda la posición de Lacan es plantear la teoría del padre, tal como vos venís trabajando, revisar la posición del padre y este dice que no (...) Ahí está el sujeto, ese es Lacan.

Y sí. Entonces: “Lacan tampoco ha entregado su misterio”. “Lacan es por excelencia El padre que se va a la muerte con su secreto”, sigue así. Esta parece una frase de dos amigos medios tomados, esas de confidencia:

Parece que Lacan soñaba llevarse con él el secreto de los Nombres del Padre”.

Entienden que Miller está intentando satisfacer lo que Lacan soñaba hacer, pero este “soñaba” es aspiraba, no es un sueño como formación del inconsciente. No es que hubo un sueño donde Lacan dice: “He soñado que me moría y mi tumba quedaba vacía y así mi secreto...”. Parece, fíjense en este “parece”. No, parece que mi papá no la quería mucho a mi mamá. “Parece que Lacan soñaba llevarse con él el secreto de los Nombres del Padre”. Y si no están pipones hasta acá, les advierto que Miller nos amenaza y nos asusta para que no hagamos lo de hoy. Y yo me asusté, se los dije al comienzo. Vieron que les dije: “¿Estamos en condiciones de meternos con una crítica así?” Entre nosotros sí. ¿Yo me animaré a publicarlo por Imago Agenda esto? Escuchen la amenaza de Miller, páginas 12 y 13:

Es decir, que el hecho de que no hubiera pronunciado el seminario sobre Los Nombres del Padre, ...”

¿No lo pronunció?

... él lo interpreta en la modalidad de lo imposible: ‘no es por azar’; hay una necesidad que funciona, que quizás lo hace imposible.”

Él viene trabajando lo que Lacan dice, que no es por azar que no lo dicté. Entonces, hace de ese “no es por azar” una modalidad lógica y quizás es histórica, no lógica. No lo hice porque por estructura no se puede o porque si lo hacía me (...) No es lo mismo, pero él lo lleva a la lógica.

Como si –podemos entrar en los ‘como si’ que suscita este agujero- tocar al Nombre-del-Padre en el psicoanálisis fuera todavía imposible. Como si el Nombre-del-Padre debiera quedarse bajo un velo; como si el que tocase el Nombre-del-Padre debería ser víctima de cierta venganza...”

Yo no traje el coche por las dudas.

... como si, cerca del Nombre-del-Padre hubiera algo así como una maldición, ...”

Intervención: Como los mitos eleusinos.

¡Peor! Escuchá donde se fue:

... la maldición del Faraón al tocar la pirámide que es su tumba.”

No digan nada todavía porque se sacó el corpiño. Ahora van a ver cuando se saque la bombacha. (risas) Es como el chiste del paciente que va al médico y le dice: “Vengo a verlo porque tengo un testículo inflamado”. “ Bueno, desvístase...¡Uy! Lo que tiene ahí”, “No, es el otro”. (risas)

... como si, cerca del Nombre-del-Padre hubiera algo así como una maldición, la maldición del Faraón al tocar la pirámide que es su tumba. Esto último estuvo muy presente a inicios de siglo, en los años 20-30, con el descubrimiento de la tumba de Tutankamón por Howard Carter, etc., y también inspiró una historia de Tintin...”

Tintin es el dibujito de historietas característico. Se tradujo en una época.

A veces, Lacan también decía otra cosa: ‘Nunca voy a decir lo que podría haber dicho sobre Los Nombres del Padre porque no se lo merecen –ils ne le méritent pas!-, y ellos ¡no lo van a saber nunca!...’ A veces, era él el Faraón de la venganza...”

Esperen que voy a buscar un poquito más. Página 16:

Hay algo de maldición en lo que les ocurrió a los cinco que habían firmado eso...-la excomunión de Lacan- No voy a contar la vida de cada uno, pero parece que ninguno aprovechó realmente el acto. Recientemente, una de esas personas nos hizo conocer a nosotros cómo había firmado ese borramiento; casi por azar...”

¿Entienden a dónde se va Miller? Miller dice que Lacan se posicionó de tal manera frente a este asunto que este asunto quedó como un misterio, pero no los misterios eleusinos sino algo de la índole de lo imposible de tocar. ¿Qué es lo imposible de tocar? Lo sagrado. En cualquier cultura, lo sagrado es sinónimo de lo imposible de tocar, de manchar. A veces hay formas rituales de tocar lo sagrado. Pero entiendan ustedes, entonces, que Miller está testimoniando que como él entiende la cosa, Lacan es un patriarca y que como patriarca decidió y, a su vez, añoraba, que su tumba quede vacía para los que vienen después. Pero al leer así, yo no tengo el testimonio que Lacan nunca lo haya dicho y no sé de dónde Miller lo interpreta, pero al leer así Miller a Lacan lo que estamos diciendo es que lo que está intentando hacer Miller es dar testimonio de que Lacan es un patriarca, de que es como Abraham y que por eso lo hace inexistente. ¿Entienden por qué a Miller le cae muy bien la ficha de un seminario inexistente? Porque hace así de Lacan un patriarca.



Intervención: El innombrable.

El intocable.



Intervención: Es lo que dice Pierre Bruno de la debilidad mental.

Por eso. Para mí hace una maniobra religiosa. Hay en juego aquí una profunda maniobra religiosa. Sí totalmente. No me atrevería jamás a publicar que Miller es un débil mental o que tiene una posición de débil mental porque me tengo que ir a vivir a un kibutz en el medio de las vacas.



Intervención: Era entre nosotros.

Entonces, lo primero que les propongo es que Jacques-Alain Miller lo hace inexistir debido a que interpreta, o estima, que ese es el deseo de Lacan. Por ejemplo, el deseo de Freud es quedar como padre del psicoanálisis y armó la sociedad de analistas para él quedar como padre y los analistas de la sociedad queden como los hermanos que hacen un pacto entre sí respecto del padre muerto de la horda primitiva. Entonces, Jacques-Alain Miller lo hace inexistir debido a que, las dos cosas, estima e interpreta que ese era el deseo de Lacan, la voluntad de Lacan. Entonces, lo que yo les propongo es que lo que Miller nos está proponiendo es no ir más allá de la voluntad de Lacan. Con lo cual, Miller lo que nos hace es ponernos a Lacan en la posición de padre. O sea, es Miller el que produce que Lacan está en una misma posición que Freud. Pero Miller lo produce. Freud la produce Freud.



Intervención: Es espectacular como cierre del curso. Se duplica acá todo lo que vos venís trabajando, la Biblia, la estructura de...

Es que son los límites de la estructura del campo.



Intervención: Claro, pero es muy fuerte, asombra.

No, porque cualquiera tiene derecho a practicar lo que se le cante sobre lo que interpreta Lacan. Lo que es increíble es que doce años después, nadie haya hecho una crítica de este texto de Miller. Como siempre, es la segunda vuelta topológica la que da la posición. Esto es: lo terrible, va a resultar duro lo que voy a decir, lo terrible no es la dictadura militar y los treinta mil muertos, lo terrible es lo que se hace con eso si no se hace nada. Lo terrible, en eso créanme, no son los seis millones de muertos por el nazismo, eso no es lo terrible. Lo terrible es decir, después, no ha pasado nada. Es la segunda vuelta la que configura acto. Vos podés ir borracho manejando con el coche, hacer una maniobra torpe y atropellar a veinticinco personas de la parada del bondi. Podés hacerlo, te puede pasar, borracho, distraído. El asunto es si parás, detenés el coche, te bajás y ayudás o si te rajás. La posición subjetiva se lee en la segunda vuelta no de la primera. ¿Por qué Miller no puede publicar un artículo así si a él se le canta? Lo increíble del campo psicoanalítico es que no se lo hay criticado y que hoy todo el mundo sostenga que ese seminario inexiste. Entonces nosotros estuvimos trabajando aquí sobre algo que no existe. Un año trabajando, no tanto, trece reuniones, no es tanto, pero bueno duró casi un año, sobre algo que no existe. Es como acostarte con una mina masturbándote, no existe.



Intervención: La copia que yo tengo dice inédito, no inexistente.

¿El título? Bueno sí, pero no es como salió publicado por Manantial y no es como lo citan todos los autores. Por otra parte, si en el título le puso inédito, son cuarenta y dos páginas de la inexistencia, del silencio, de las referencias vacías, del agujero.

Bien, esta maniobra en el seno del artículo, fíjense porque los artículos siempre están estructurados. O sea, todo artículo constituye un texto, una trama, siempre tiene los vínculos lógicos que eso implica. Uno podría decir, está bien, no quería ser el yerno quería ser el hijo. Al menos en París se lo llama “El yerno”. Quería ser el hijo, hacer de Lacan su- un-padre. Que sé yo, insuficiencia de sus análisis. Él ya comentó, todo el mundo se enteró del quilombo de su propio análisis, el escándalo, los libros tirados por el piso, la pelea. Ya está todo, se sabe, es público. El problema es que trae también consecuencias porque como hace de este doctrina, el problema son las consecuencias para la dirección de la cura. No hay insuficiencia de la persona de Miller, tendrá que dar la segunda vuelta a su análisis, la da y listo se curará de su posición como analista de hijo y hacer de Lacan un patriarca. Lo que yo propongo es que, para colmo, se produce un cuerpo de doctrina que se los quería leer. Páginas 22 y 23. Se ve llevado, a consecuencia de esta posición, se llevado a equiparar padre en Freud y en Lacan porque tuvo que matar la diferencia. ¿Vos no decías que era justo, justo toda la diferencia? Si él anuló la diferencia se te equiparan los términos. ¿Entienden lo que yo digo? Llamen a... ¿a quién podríamos decir? Si toman a Videla y Hebe de Bonafini y le quitan toda la diferencia, entonces los equiparan. Si Miller produce este quite de diferencias, lo que va a producir es que se van a equiparar los términos. Escúchenlo:

Así, el concepto de Nombre-del-Padre en Lacan une al complejo de Edipo freudiano y al mito de Tótem y Tabú en al metáfora paterna”.

Es todo lo contrario. La metáfora paterna, bajo la lógica del Nombre-del-Padre es la crítica más sistemática, jamás producida en psicoanálisis al Edipo y a Tótem y Tabú. Pero ¿ven que Miller está teniendo unirlos? Pero esa es una aposición discursiva. No es ni debilidad mental ni inteligencia, no es canallada ni posición ética, es la consecuencia propia del discurso.

Así, el concepto de Nombre-del-Padre en Lacan une al complejo de Edipo freudiano...”

Año 1991, no in 1970 y algo.

[Cambio de cinta]

Se unen, de manera muy elegante, el complejo de Edipo, el mito de Tótem y Tabú –en tanto introduce al padre como muerto-...”

Lacan, a partir del Seminario XI, no hizo otra cosa que decir que Freud en la teoría del padre muerto, salva al padre.

... –en tanto introduce al padre como muerto-, y el complejo de castración. La fuerza de la metáfora paterna es la de unir esas tres vertientes de la enseñanza de Freud.”

¿Entienden lo que dice Miller? Resolví el problema de Freud porque lo continuó. Y fue la crítica más sistemática. O sea, todo el Seminario XVII va en contra.

Bueno, ahora, siempre que hay posiciones como la de hacer de Lacan un patriarca y de su enseñanza como inexistente, esto produce cómo teorizar al padre en psicoanálisis. Lo que yo les propongo, es que la forma de teorizar al padre tiene un costo. Como un acto, todo acto tiene su costo. Si ustedes perdieron diez años en la vía de su deseo, nada impide que recuperen la vía de su deseo, tendrán que pagar el rescate. Cuanto más tiempo perdieron y cuanto más se alejaron, más caro va a ser. Por ejemplo, supongan las chicas que quisieron ser bailarinas de ballet del teatro Colón. Viendo las presentes, ya ninguna. Porque si no empezás a los nueve pensando nueve kilos y medio y doblándote como un junco ya no creo que ninguna de ustedes pueda lograr la edad, el peso sí porque gracias a Dios está la anorexia, pero no doblarse. Con lo cual, si es la danza donde esta vuestro deseo, el pago que van a tener que hacer es que quizás nunca la puedan bailar y se tengan que articular a enseñarla. Ese es el costo. O sea, no es sin costo el acto, aún el acto de distraerse del acto. Ese es el valor energético del psicoanálisis, que hay costos. Lo que yo les propongo es ¿cuál es el costo? Mejor dicho, lo que les propongo pensar es ¿quién paga el costo? Y les voy a mostrar quién paga el costo.

Perdón. Antes de esto había preparado para ustedes una cita del Seminario XVII.

Así, el concepto de Nombre-del-Padre en Lacan une al complejo de Edipo freudiano y al mito de Tótem y Tabú en al metáfora paterna. Se unen, de manera muy elegante, el complejo de Edipo, el mito de Tótem y Tabú –en tanto introduce al padre como muerto--, y el complejo de castración. La fuerza de la metáfora paterna es la de unir esas tres vertientes de la enseñanza de Freud.”

Esa es la fuerza, no aporta nada nuevo, no hay crítica a Freud, no hay rectificación de la dirección de la cura. No, no, no. La virtud de toda la teoría de Lacan es que emprolijó a Freud, emprolijar al padre. Nuestras vidas, la vida del neurótico, al p...total intentando emprolijar al padre. Clase 7 del Seminario XVII que se llama Edipo, Moisés y el padre de la horda”, publicado por Miller, texto establecido por Miller y título dado a la clase por Miller. Último párrafo, 11 de Marzo de 1970:

Aquí es donde podría dejarles hoy.”

Pero no los deja, sigue. Digo, por esa vocación de hacer inexistir las cosas.

Aquí es donde podría dejarles hoy.

Con sólo ver cómo aborda Freud este mito fundamental, queda claro que es verdaderamente abusivo meterlo todo en el mismo saco de Edipo.”

No hay que unirlo todo en tres.

¿Qué tiene que ver Moisés, carajo de Dios...”

Lo dice acá. Página 124. Diana Rabinovich, Jacques-Alain Miller, Piadós.

¿Qué tiene que ver Moisés, carajo de Dios - viene al caso decirlo -, qué tiene que ver con Edipo y con el padre de la horda primitiva?”

¡No tiene que ver un carajo! Miller dice que los ha unido de una manera elegante. Para elegante va carajo.
Ahí hay algo que tiene que venir del contenido manifiesto y del contenido latente.

“Hoy, para concluir, diría que lo que nos proponemos es el análisis del complejo de Edipo como un sueño de Freud.”



No solamente que los tres no tienen nada que ver, que son ultra contradictorios entre sí, que en realidad se resuelve el problema desuniendo bajo la forma de los Nombres del Padre. Son nombres muy distintos, nosotros ya tenemos la lógica de lo que no interesa de la distinción de los Nombres del Padre: ¿Se trata de un deseo de Dios o de un goce de Dios? Este nombre, El Shadai, ¿es deseo de Dios o goce de Dios? Porque esa es toda la diferencia que nos interesa establecer. Más aún, lo que Lacan dice es que el Edipo, hay que trabajarlo como un mito. En esta clase les dice a todos: ¿Y los mitos son contenido manifiesto o contenido latente? Y agrega: No me contesten todos juntos, no le contestó nadie, nunca nadie contesta. Entonces dice: Contenido latente. Y dice que el mito del complejo de Edipo también es contenido latente. ¿De qué? De sueños de Freud. ¿Se acuerdan que él lo sueña? Su sueño sobre el padre. Lo que Lacan está estableciendo es que el Edipo solamente vale por lo inanalizado de Freud, que ni siquiera tiene que ir a cuerpo de doctrina. Hay que terminar sacándolo. Son distintos Nombres del Padre que hay que dejar de uniarlos porque uniar en psicoanálisis nos mata y que, para colmo, muchos de ellos los hemos tomado por voluntad del padre, lo mismo que hace Miller. Lo anterior era la página 124 del Seminario XVII. Es muy importante para mí establecer que no invento. Esta crítica es del comentario de Miller a Lacan con Lacan.

Entonces, ahora sí, el último punto, les decía, ¿cuál es el costo de todo esto? El cierre del comentario crítico que yo quiero hacer. O sea, ¿cuáles son las consecuencias que se establecen en la dirección de la cura? Páginas 29 y 30 del texto de Miller:
“No quiero hablar en contra de los nombres propios,...”
¿Ven el problema de Miller? ¿Cómo escucharon esa frase? No vaya a creer usted que yo estoy en contra de los nombres propios. Para colmo un tipo que lo hace inexistente. Es increíble.

No quiero hablar en contra de los nombres propios, pero el nombre propio designa al sujeto siempre como ya muerto.”

Eso en la página 29. En la página 30 dice:

Esa es la respuesta de Lacan.

Y en eso puede decirse que lo que introduce la problemática de los Nombres del Padre es que –para resumirla- en el análisis estoy buscando mi nombre de goce.”

Ya en el ’91. Es un autor consecuente Miller. Entonces, lo que Miller dice es que la dirección de la cura es que cada uno de nosotros entra a análisis para qué, para buscar “mi” nombre de goce; o sea, mi nombre propio. Lo leo de vuelta.

Y en eso puede decirse que lo que introduce la problemática de los Nombres del Padre es que –para resumirla- en el análisis estoy buscando mi nombre de goce.”

Habría que ver, primero porque habría que ver si no me compete a mí también tener nombres. ¿Por qué yo tendría que tener un nombre de goce? Yo podría tener varios, ¿o no? ¿O no esperamos cambio de nombre de goce y de modalidad de goce en el análisis? Aquí no, aquí él está buscando la etiqueta. De vuelta:

Y en eso puede decirse que lo que introduce la problemática de los Nombres del Padre es que –para resumirla-...”

Yo les leí un poco de la doctrina de Lacan sobre los Nombres del Padre, ¿no? No habla para nada de esto... Les advierto que nunca lo dice, ni siquiera nada parecido.

... en el análisis estoy buscando mi nombre de goce.”

Quiere decir que todos entramos al análisis buscando nuestro nombre de goce. ¿Cuándo concluye nuestro análisis? Cuando obtenemos nuestro nombre de goce. ¿Estamos de acuerdo? Ahora, ¿cuál es el problema del nombre?

No quiero hablar en contra de los nombres propios, pero el nombre propio designa al sujeto siempre como ya muerto.”

Yo en análisis entro buscando algo, gracias a Dios, estoy vivo todavía, entro al análisis buscando algo, no importa qué, pero busco algo. Miller dice que es el nombre de mi goce. ¿Pero qué efectos produce sobre mí el nombre propio? Me mata.

No quiero hablar en contra de los nombres propios, pero el nombre propio designa al sujeto siempre como ya muerto.”

Entienden que entra un sujeto buscando algo, activo y vivo, desiderativo y que la dirección de la cura necesariamente lo melancoliza porque lo postula como muerto en función de un nombre de goce inalterable. Ese es el costo de la posición que se tiene sobre el padre: Si se sostiene la voluntad del padre se le cobra al sujeto. Si es la voluntad de él, yo soy un cacho de carne. Si él es mero nombre, se habilita un deseo para mí. Si yo vivo en función de lo que el otro quiere, necesariamente muero, y es en tanto que muero que coincido con un goce, es el sufrimiento de mi condición muerta porque me dejo posicionado a la voluntad del padre que es como encontramos a los neuróticos generalmente: semi muertos, sin ganas de nada, la vida un desastre, sosteniendo la voluntad del padre. Porque sostener la voluntad del padre no es un problema teórico, tiene costo de goce. ¿Cuál es? Que yo sacrifico mi deseo por el deseo de él, será su voluntad. Entonces, como Miller no opone a Freud con Lacan, sino que dice que Lacan unía los padres de Freud y que no hay crítica de Lacan a Freud y que, para colmo, Lacan es como un patriarca, es como Abraham para nosotros, es que hay que vivir en función de sostener esa voluntad. O sea, no hay que hablar más sobre ese seminario. Estaríamos haciendo algo podrido, algo asqueroso, especialmente con Lacan que es nuestro ídolo. Eso, esa posición tiene un costo. ¿Cuál es? El que uno entra buscando algo al análisis pero de estos análisis sale muerto y con un goce tipificado: Usted es un goce masoquista, usted es un goce sádico, usted es un goce de mujer, usted es un goce otro, usted es un goce no fálico, ¿Ven que es un análisis que mata? Es un análisis que mata al sujeto porque se intenta rescatar al Otro. Hay otro análisis, que es ir a la crítica del Otro, rescatar al sujeto de estar pagando él los costos de que no se manifieste la contradicción del Otro. Por eso yo me animo a criticarlo a Miller porque no estoy dispuesto a pagar yo todo lo que de esto está mal, sino tenemos que ser nosotros los débiles mentales que sostenemos esto y lo compramos así como viene. Entonces, en la dirección de la cura es crucial porque si en la dirección de la cura uno se posiciona sosteniendo la voluntad del Otro, necesariamente todo el costo y el sacrificio va del lado del sujeto. Y está muy claro dicho como se conduce la cura: El sujeto en realidad es muerto porque tan sólo consiste en un nombre de goce.

Para terminar, lo último: ¿Qué se hace después de obtener el nombre particular de goce? Mil sesiones, en la mil uno obtiene su nombre de goce, supongan por ejemplo “sorete”, uno goza como un sorete. Obtuvo su nombre de goce, ya está terminó el análisis. ¿Qué hace luego el sujeto con eso? Está muerto. No habilita un acto, ni siquiera deseo de saber, ni analista, ni pase. ¿Adónde vas a pasar?

¿Quieren que les diga la verdad? Yo observo este efecto en este tipo de tratamientos orientados así. Yo creo que ya se empieza a ver en las ciudades donde hay mucha práctica analítica de tratamientos orientados así, muchos pacientes que concluyen sus análisis melancolizados. Pacientes que no son más que un sorete, muertos en vida.



Intervención: Yo entendí de este párrafo que vos leíste otra cosa.

A ver, dale.



Intervención: [Continúa la lectura del texto de Miller en la página 29] “... a la vez Lacan busca, en esa problemática, otra designación que el nombre del padre y que el nombre propio para designar al sujeto como vivo, ya que el nombre propio, el nombre del padre, no permite nombrar lo que hay de vivo en el sujeto.” De ahí propone la lectura de algo que (...)

¿Cuál es?



Intervención: El objeto.

No, el nombre de goce. Seguí leyendo.



Intervención: [Página 30] “El a no es un nombre propio, es la matriz del nombre propio; o es el nombre propio reducido a puro matema.” “Es decir, estoy buscando el nombre adecuado para designar el ser faltando en el mar de los nombre propios.”

Y bueno.


Intervención: El mar de los nombre propios vivifica.

¿Y el goce vivifica? Yo te pregunto a vos. Primero, vamos a hacer una moción de orden, yo les propongo esta lectura de este párrafo a la luz de todo el trabajo. No estoy proponiendo como se lee un párrafo porque nos vamos a encontrar con este problema: ¿cómo se lee un párrafo? No se lee un párrafo, no se puede leer un párrafo, hay que lograr el contexto. Entonces, yo lo leo a la luz del contexto. Aclarémoslo: Miller es quien no porque dice barbaridades. No es ni Menem ni un obispo. En este escrito dice de todo. Dice que hay que ir en contra de lo religioso para lo científico, hay que ir del nombre al matema, de “el” nombre hacia los nombres, por el concepto y el matema. Lo que yo digo, es que me da la impresión que hay argumentaciones como en todos nosotros, que van hacia la propuesta subversiva de Lacan en paralelo con retrocesos. En todos nosotros.



Intervención: Estoy de acuerdo.

No lo va a haber en aquél que supere a Lacan. Aquél que logre depurar esa posición será el tercero: Freud, Lacan, el tercero. Todos nosotros no estamos en condiciones porque nosotros damos un paso en lo subversivo de Lacan, que no es él como persona y su letra sino lo subversivo de su enseñanza, y un paso para atrás por nuestra condición neurótica. Aquél que dé los dos pasos para adelante, lo superó. Todos nosotros sostenemos por la derecha lo subversivo de Lacan y por la izquierda el retroceso. Es inexorable, es por estructura. Lo que yo digo es que Freud leído por Lacan también. Lacan nos muestra qué fue lo subversivo de Freud y cuál fue el retroceso de Freud. Yo les propuse que la crítica iba al retroceso de Freud. Porque también podrían traerme un párrafo en donde Freud dijo que hay que ir más allá del padre, porque seguro que hay párrafo de Freud donde dice que hay que ir más allá del padre. Esos párrafos macanudo, no se los olviden, sigan con ellos pero ha que criticar los otros porque sino nos quedamos con el “No, pero mi papá era muy bueno”, habría que decirle al paciente: “Bueno, no hablemos de eso. Hablemos de lo otro”. Yo por eso aclaré que era para mí una crítica. Lo que yo digo es que como psicoanalistas, estamos destinados a buscar el punto de insuficiencia argumentativa. Porque nosotros nos alojamos en nuestra práctica en eso. Estamos toda la vida parando la oreja para ver donde se contradijo. Habla de la madre, de la madre, de la madre. “¿Pero cómo? Nunca me dijo que su madre ejercía la prostitución”, “Sí, bueno, pobre, de algo había que vivir”. “Pero me llama la atención que nunca lo hayas mencionado, ya van seis años de análisis, tres sesiones por semana y nunca me contaste de qué trabajaba tu mamá. Es cierto que nunca se me ocurrió preguntártelo. Es cierto que ustedes eran seis huérfanos. Pero me llama la atención que nunca hayas dicho ni lavandera, tampoco puta”. Entonces, ¿uno que hace? Todas las baterías van al “puta”. ¿Entienden por qué? No porque uno tenga algo contra la prostitución, sino porque no lo dijo. Hablamos toda la vida de la madre, en seis años y no lo dijo. Así trabaja el analista. No con el que en casi todas las sesiones dijo que fue muy buena. Sí, claro, pero en una letra se le filtró esto y todo el análisis va a ese punto.

Entonces, lo que yo propongo es que hay párrafos para un lado y para el otro como en todos los textos de quienes no han superado a Lacan que toman por base a Lacan. Hay una premisa mayor: El seminario de Lacan no existe. Intenté argumentar que es muy válido decir, también, existe. Dejé las dos y anoté todo lo que por qué se podría decir que existe frente a la flaqueza de los argumentos que de por qué no existe. Nunca nadie demostró por qué no existía. Entonces dije: Seis a cero le ganó existe. Entonces, Miller dice que no existe aunque existe y lo escribí. ¿Por qué? Voy al texto a buscar por qué dijo que no: Dijo que no porque es la voluntad de Lacan, el hombre, el chabón, el que soñaba dejar un agujero, eso. Entonces dije: Si lo toma como persona, entonces será su padre. ¿Un padre? ¡Ah! Un patriarca que como Abraham nos dejó un misterio. Por lo tanto dije: Pero entonces Miller como hijo. Pero si es Miller como hijo, es un hijo que salva al padre. Es un  que salva al A, tengo neurosis... Es un neurótico. Argumenté: ¿Quién paga el costo de la maniobra? El mismo neurótico. La neurosis es un negocio a pérdida. Ninguno de ustedes me va a contradecir, ¿no? Hay algún obsesivo que dice que sí. “No, pero sin embargo a mí me sirve. Porque yo así vendo. Yo todas las mañanas me repito dos mil veces: ‘vendé, vendé, vendé’ y así vendo”. Después empiezan las preguntas de: Y si no se dice dos mil veces, ¿Acaso no vende? “Ahora que me dice, hubo días que vendí también bien y no me había dicho dos mil veces. A parte me lleva como tres horas”. Sí, me imagino. Pero hay muchos obsesivos que creen que sí, que el ritual les da cierto éxito en la vida. “Yo soy muy prolijo, muy ordenado, y eso me permite a mí tener todo bajo control”. Y después uno le pregunta: ¿Pero es negocio tener todo bajo control? Y ahí viene el análisis de si tener todo bajo control. Muchas veces se verifica que no, que es una pérdida de tiempo, de alegrías y felicidades enormes. Con lo cual, me inspira la pregunta de ¿cuál es el costo? Y ahí veo que está esta argumentación, que se puede leer de una manera o de otra. Un milleriano que estuviese aquí presente, quizás lo hay y no se anima a hablar, problema de él. Si hubiese un milleriano valiente presente, diría: “Pero Miller dice que Lacan dictó la primer clase”. Sí, esquizofrénico no es, ya me di cuento. Pero también dice que no existe. Con lo cual, dice que dictó la primer clase y dice que no existe. Hay un problema. ¿Entienden como yo procedo? Habiendo un problema intento resolverlo. Si la solución me da del otro lado, digo: ¿Por qué se sostuvo la otra?

Intervención: Lo que pasa es que el texto que esta posición promueve vos estás intentando articular la lógica de tu respuesta de cómo arribar. Pero están los efectos que uno, sin entender mucho, digamos que los efectos están a la vista que es la posición que vos llegás a resolver lógicamente.

Es cierto que en mí hay una toma de decisión. Y está la responsabilidad del sujeto, que el sujeto se haga responsable, que es la máxima de todo análisis lacaniano. O sea, darle por la cabeza de primera. Ya obtuvimos después de tanto años de qué, ¿de qué el sujeto se tiene que hacer responsable? De su propio goce. Es así, así termina. ¿Qué se ha logrado con eso? Que el sujeto se haga responsable de su propio goce (...) Se ha producido lo que siempre queríamos que es limpiar el campo del Otro. Entienden que ya tenemos siempre más que religión-ciencia, en el problema más fino tenemos neurosis-psicoanálisis. Si la argumentación apunta a la dirección de la cura psicoanalítica o si apunta hacia la consistencia neurótica. Entiendo que hay ambigüedad en muchísimos párrafos, pero yo hago como que los párrafos son piezas de rompecabezas y los encajo donde entran. Hago una lectura estructural, intento articular las piezas. No lo saco por separado y digo que es ambiguo un párrafo. Porque toda frase del padre, ya mis pacientes me hicieron creer, que eran ambiguas. “Cuando mi papá me dijo ‘Te mato’, no es que me iba a matar”. “Sí, ya sé. Pero en los últimos once años no bailaste, te mató”. Todo párrafo es ambiguo, el asunto es cómo leer. Lo que yo propongo es leer. Yo entiendo que están estos problemas. Miller mismo dijo que es Lacan contra Freud acá.



Intervención: esto es más allá de los argumentos.

Una lectura estructural. Y dicho con un nivel de complejidad que a veces uno dice, bueno, pero yo todavía no sé qué es el objeto a. Y tampoco tengo tan claro como Miller concibe goce. Es estructural. Él tiene una cabeza estructurada. Escribió un libro que se llama “Los signos del goce”. ¿Entienden por qué? Porque yo puedo leer los signos, no significantes de goce. Me permite arribar a un nombre de goce. O sea, ahí me parece que varias avenidas que nos permiten como carretera principal... Por ejemplo, con un rompecabezas ustedes buscan primero todas las piezas de borde recto, sino... Después separás las que te quedan por grandes bloques de colores. Y después podés ir armando y sí se puede armar un rompe cabeza que no sé si es uniar. ¿Entienden? El problema aquí es cómo distinguir uniar de estructura. Porque la estructura es uno (estructura = 1). ¿Es lo mismo estructura que uniar? Porque la estructura no se une.



Intervención: Los elementos no se unifican.

Claro y, para colmo, se articulan lógicamente. No hay que perder de vista la estructuración. La clave para la estructura es la articulación lógica, sino es imaginaria. Con lo cual, frente a la ambigüedad que es razonable que se plantee, lo que yo digo es: Está la ambigüedad, bien, es nuestro problema, correcto, ¿qué hacemos con ella? Contextuemos. Y mí impresión es que esta contextuación que hago no es la única seguro posible, pero me parece que es consistente lógicamente. Me parece que es lógico lo que dije. Queda en manos de ustedes discutirlo.



Intervención: [Inaudible]

¿Tenés conociemitno de efectos de análisis millerianos?



Intervención: Sí, conozco algunos.

¿Y?


Intervención: Por eso es que...

¿No has visto efectos de melancolización?



Intervención: Conozco pacientes de analistas que se han analizado con Miller y no, todo lo contrario. Por eso es la pregunta.

Yo uso melancolía, en la definición pura freudiana: la persona que habla mal de sí frente a otros.



Intervención: La sombra del objeto ha caído sobre el yo.

Esa es la explicación causal: La sombra del objeto ha caído sobre el yo. Metáfora que nunca en mi vida he logrado entender. No entiendo, juego con las sombras, no entendí. Pero esa es causal. ¿Cuándo en la clínica tenés un melancólico para Freud? Es la persona que habla mal de sí frente a otro. No es la que piensa mal de sí, superyó. Melancolía. Es una clínica la de Freud a veces muy fina, con una frase. Lo que yo veo es que estar buscando el nombre de goce mío para salvar al Otro, te deja al borde de la melancolía, cuando entró alguien buscando algo.



Intervención: [Inaudible]

Inexorablemente, pagando los costos. Porque muchas veces esas cosas se leen como protección, reconocimiento, apoyo. Pero, en realidad, lo que el neurótico no verifica es que sentarte de cochito de papá para que papá te lleve a pasear, uno paga el combustible.

[Cambio de cinta]

¿Y qué tiene de malo una persona neurótica? No tiene nada de malo. Padece por demás. ¿Por qué? Porque está tapando otro agujero, el agüero del Otro. Mí impresión es que había bastante de esto orientado a esa lógica porque se hacía lo que Lacan quería y a costa de lo que Lacan quería no se leía otra cosa. Yo no sé si es esto lo que Lacan quería, lo que Lacan soñaba, yo conozco lo que me impulsó a trabajar la articulación lógica de los argumentos, pero no es lo que Lacan quería, no es lo que Miller quería y espero que no sea en función de otro que yo no me doy cuenta quería de mí y yo interpreté la voluntad del Otro. Porque, para colmo, si es lo que Lacan deseaba no es el deseo de Lacan. ¿Cómo Miller podría interpretar el deseo de Lacan? Uno puede solamente leer lo no analizado del deseo del Otro, pero como uno va a saber el deseo del Otro. ¿Pero como uno va a saber el deseo del Otro? Es imposible. No hay posibilidad alguna de interpretar el deseo del Otro. Nosotros somos capaces de interpretar es el fantasma del Otro, nunca el deseo. Nadie puede decir A desea X, B desea Y. Se puede decir: ¿Cuál es su deseo? Yo no lo sé, ni él lo sabe, ¿cómo lo voy a saber yo? Con lo cual, lo que Miller interpreta es lo que quería Lacan que, para colmo, no me parece que sea cierto que quería eso.

Otro problema. ¿Vieron que siempre se concluyen estas lógicas en fines de análisis articulados al goce y no al deseo? Digo, como palabra, fíjense en la palabra goce y en la palabra deseo y cuántos fines de análisis se articulan a deseo y cuántos a goce. De los análisis de orientación milleriana, la gran mayoría, se teorizan al menos como vinculados al goce. ¿El goce le gana al deseo? Principio de placer y principio de realidad. El primero es determinante sobre el segundo:

Principio de Placer



Principio de Realidad

Después Freud descubrió algo que no es determinado por el principio de placer, que es el más allá del principio del placer:

Más allá...



Principio de Placer



Principio de Realidad

¿Estamos hasta acá? ¿se podría que el goce es determinante sobre el deseo?

¿Ustedes escriben así? No veo motivos yo. Más aún, tampoco veo motivos para escribir esto:



Más bien que para ustedes es así: d → a, objeto a causa del deseo. Con lo cual, me parece que estamos obligados a escribir: j │ d, goce – deseo. O sea, no hay un indicativo jerárquico. Con lo cual, me parece que hay represión, que hay una modalidad de análisis orientado al goce que implica la represión de la función del deseo. ¿Y saben una cosa? Occidente como cultura siempre se ha orientado a la represión del deseo. El destino del deseo es, se acuerdan la frase de Lacan, reprimido, olvidado, etc. Es el destino del deseo. O sea, nos está pasando algo que más que la orientación de la enseñanza de Freud y de Lacan, me parece que tiene que ver con una presión social.



Intervención: ¿Cómo sería eso?

Me parece que la presión social, al menos seguro en Occidente, está fundada en la represión del deseo: No actúes en función de tu deseo. El mandamiento: has lo que debas hacer. O sea, el deseo queda para mañana. Hoy trabaja, el deseo mañana. Hoy goza. ¿Y el deseo? Y el deseo no sé, en otro momento.

Intervención: [Inaudible]

Occidente, en otras francamente no sabemos. En esas sociedades que trabajan tan poco, tantas poblaciones indígenas que no trabajan, quizás ahí hay otra lógica. Quizás ahí no funciona el mandamiento: Hoy no se fía, mañana sí. Hoy no se desea mañana sí, sería. Al otro día vas y dice lo mismo. Hoy se goza.

Intervención: El trabajo acota el goce.

El trabajo como mandamiento va en contra del deseo. ¿Saben lo que decía en las puertas de hierro del campo de concentración y exterminio de Auschwitz? “El trabajo te hace vivo”. ¿Entienden la maniobra? Tomaron el ideal fundamental sobre el cual está consistiendo Occidente para que nadie se pueda revelar y atravesar esa puerta (...) Mucha gente se lo tragó. Todo el marxismo siempre entendió que el nazismo estuvo sostenido en la explotación esclavista de los judíos en la maquinaria de guerra. Y es falso. El nazismo gastó más plata en exterminar judíos que lo que obtuvo por hacerlos trabajar como esclavos. Hay otra cosa en juego. Pero el marxismo también interpretó la masacre, el genocidio nazi, como si fuese por motivos de trabajo. O sea, se tragaron lo que escribieron los nazis en la puerta del campo de concentración. Fue una idea, los nazis fueron gente de muchas ideas. El mandamiento fundamental es trabaja. Entienden que somos debitarios todavía de una sociedad de amos, que nos toman a todos por esclavos. La ciencia es un amo terrible también porque es estudia, estudia, estudia; debes saber más, más, más. ¿Cuándo vuestro superyó les dice que se queden tranquilos, que en ese rato no hace falta que estudien? Más de uno de ustedes no lo encuentran ese rato, como yo. Estamos muy atravesados por esa lógica, ¿y el deseo? Porque como escribe la condición particular, toda sociedad va intentar masacrar la condición particular para que todos los sujetos se encaminen como rebaño hacia el bien social y como hoy lo que más condensadamente escribe la condición particular es el deseo, toda la sociedad va en contra del deseo. El psicoanálisis es la única práctica reconocida socialmente, más o menos, que no respeta ese ideal social: Trabaja y no desees. No, no, no, pará de trabajar y pensá qué querés hacer. O sea, quizás te deshacés de otra cosa. ¿Qué querés? Este análisis se orienta en ¿Cuál es tu nombre de goce? Es muy distinto, muy parecido al análisis kleiniano, ya que en ese tipo de análisis se intentaba establecer cuál es la modalidad pulsional que reinaba en la fantasía inconsciente. Lo mismo que cuál es la modalidad de goce. Miller es muchísimo más kleiniano que lo que parece, quizás es muchísimo más lacaniano que kleiniano, es muy difícil de establecerlo. Pero mí impresión es que en función de eso, para nosotros, es clave la relación al Otro. El Otro manda y uno hace lo que el Otro quiere o ni el Otro manda ni uno manda, está el deseo. ¿Se acuerdan? La necesidad, la demanda y el deseo, como categorías lógicas. La demanda era incondicional y el deseo condición absoluta. El amo está en contra de la condición absoluta del deseo. Hay una canción de Jorge Schussheim que la madre quiere que sea doctor y él no estudia nada porque quería ser músico, entonces la madre le dice en una parte de la canción: “Aunque te mueras vas a ser doctor”. Eso es el amo. ¿Cómo sostiene la posición del amo el amo respecto del esclavo? Lo harás aunque te mueras. Igualmente siempre allí hay una insuficiencia del amo, porque como el amo es dueño del esclavo, para el amo matar a un esclavo es como matar a una vaca y no es un gran negocio matar a una vaca. Es muy difícil ver a un estanciero que sale muy nervioso de la casa porque discutió con la bruja. Agarra una escopeta y le tira ocho tiros a ocho vacas. ¿La vieron esa? No, a nadie se le ocurrió hacer una película así... Antes de prenderle fuego a la 4x4 mejor mato a la bruja. Los amos tampoco salían a la calle a matar esclavos. En el capitalismo sí. El capitalista compra fuerza de trabajo, son dueños de los productos no de los cuerpos. En el capitalismo si matás ocho mil obreros, ¿qué hacés? Ponés un aviso y tomás otros ocho mil que van a venir, para colmo, si vos mataste a los ocho mil anteriores, más baratos. Es la lógica del capitalismo que es muchísimo más salvaje que la esclavitud. El amo esclavista no deja morir de hambre al esclavo, lo va a mantener justo ahí porque si se muere no te conviene, es como la vaca. Ojalá que la vaca aumente trescientos kilos comiendo dos gramos de... O sea, nuestra posición también tiene que ver con el amo pero con el amo de la pequeña familia conyugal moderna. A nosotros se nos hace que el amo es el padre de la familia, por la evolución social de nuestra cultura. No es líder político, no es el cantante de rock, etc. Pero el amo en la sociedad capitalista moderna se ha incrustado en una figura endeble y enclenque que es el papá que fuere de casa no vale nada. Leal “La familia” de Jacques Lacan. Ahí dice que es inversamente proporcional lo insignificante que es el papá fuera de la casa, por ejemplo, no puede decidir no mandar los chicos al colegio, no puede decidir dejarlos morir de hambre, no puede decidir no vacunarlos. ¿Qué puede decidir hoy el padre de familia? Nada. Toda la sociedad se dispone. Como la sociedad ha ganado la batalla y el padre de familia ya no es nada pater familias que era el dueño de la vida, entonces dentro de casa ese papá insignificante se invierte y se convierte en el gran hombre. ¿A costa de qué? De los hijos.

Esa es la lógica de la familia moderna. El psicoanálisis sirve para curar ese efecto de los sujetos que en esa posición manifiestan una pregunta. El resto lo sostiene igual pero no tiene ninguna pregunta. Neurótico no es el que sostiene al padre, sostiene al padre pero también la pregunta: ¿Qué hago?, ¿por qué?, ¿esto es la vida?, ¿así hay vivir? El resto, la gente común, sostiene al padre en su entera costa y no se hace la pregunta. Es por eso que es tan crucial que trabajemos la concepción del padre y cómo se inscribe el deseo. Porque la diferencia particular no es el nombre propio del goce. Nuestra diferencia es que nosotros recuperamos ser como desidero. Si el nombre del sujeto occidental es cogito, Lacan dice que lo que produce el análisis son sujetos con otro nombre: desidero. Estos análisis, los ultra modernos del lacanismo, lo orientan hacia el goce. No está mal, está muy bien hay que trabajar el goce pero, me parece, que lo trabajan en una lógica jerárquica donde el goce es más importante que el deseo. Fíjense que ya casi ni se habla de él, pero como ni se habla, yo leo que se reprime. Entonces no veo la diferencia: Dentro del consultorio hacemos lo mismo que como personas fuera del consultorio: Lo que hacemos en casa con nuestros hijos, con nuestra mujer, con nuestros amigos. Hemos perdido la diferencia. Estamos siempre en chances de perderla porque nosotros somos una diferencia absoluta. Toda la sociedad se mueve para un lado y los poquitos siete analistas se mueven para el otro lado. Es nadar contra la corriente. ¿Cómo no la vas a perder? Estamos siempre en peligro de perderla. Esta posición me parece que podría estar significando una nueva forma de perderla. Estuvo Freud, después vinieron los postfreudianos con la adaptación, la egopsychology y, podría decirse, que estuvo Lacan que dio un paso más recuperando el paso hacia atrás que había dado Freud y los dos hacia atrás que habían dado los postfreudianos apoyándose en el paso atrás que dio Freud, pero podríamos estar nosotros volviendo hacia atrás. Mi impresión es que hay que leer “si no”. Cada vez que leemos es: ¿Estamos retrocediendo o no? Cada vez que escribimos un artículo es: Con esto, ¿retrocedo o no? Porque lo que nos resulta más obvio es lo que nos propone la sociedad. Mi impresión es que se este reprimiendo en la dirección de la cura la función central del deseo, podría ser responder a un mandamiento social que en Freud tenía la forma de deseo sexual. Se acuerdan que Freud mismo decía: ¿No va a producir un libertinaje? Es la presión social. Me parece que el deseo se lo está amordazando de vuelta bajo la forma de que encontremos cuál es nuestra posición de goce. ¿No nuestra posición de deseo?

Bueno, felices vacaciones, nos vemos el año que viene.

Versión no corregida por el autor.




1 “789 Néologismes de Jacques Lacan, Glossaire & listes.”, Marcel Bénabou, Laurent Cornaz, Dominique De Liêge, Yan Pélissier, Editorial Epel, 2002.

2 Déplacer (un corps arrondi) en le tourner sur kui-même.

3 Acerca de la estructura como mixtura de una Otredad, condición sine qua non de absolutamente cualquier sujeto (J. Lacan) - Baltimore (USA) 1966 (Acheronta 13).

4 Dibujo incluido en la bibliografía sugerida para este curso.

5 http://www.ecole-lacanienne.net/

6 No transcribí las palabras en griego por un problema del programa.

7 Alexandre Kojeve, “La idea de la muerte en Hegel”.

8 Seminario Libro XVIII “De un discurso que no fuese un semblante”, clase del 16 de Junio de 1971.

9 En francés decir así suena a connerie, boludez.

10 Página 5 o 9 según la versión que se trabaje.

11 Se perdieron cinco minutos de grabación.

12 “Proposición del 9 de Octubre de 1967”, Ornicar? No. 1, página 27.

13Revista Eurisko, Año 1, No 3, Octubre 2003 (http://www.eolrosario.org.ar/bibliot_boletin_05.htm).

14 Fuente: http://www.andalucialacaniana.com/textos/ec_jcr.htm





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