Los de Abajo”: Una expresión cultural de los tiempos modernos



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Los de Abajo”:


Una expresión cultural de los tiempos modernos

­______________________________________________________________________________________

Viviana Bustos Parra

Gloria Astudillo Aguilar
A Pablo, Amparo y Benjamín,

a nuestras familias,

a los jóvenes de nuestro país

y muy especialmente a “Los de Abajo”
INDICE
PRESENTACION 5

CAPITULO I : LOS JOVENES CHILENOS Y LA MODERNIDAD.


1.- Introducción 13
2.- Sociedad moderna y transformaciones culturales. 14
3.- Una visión juvenil 25
4.- La juventud chilena actual 32
5.- Los de Abajo como organización 43


CAPITULO II : UNA CONVERSACION AMISTOSA.


1.- Criterios metodológicos 46
2.- Desarrollo y análisis de las entrevistas 52

CAPITULO III : UN PERFIL DEL JOVEN BARRISTA.

1. - Sexo 67

2. - Edad 68

3. - Estado Civil 69

4. - Vivienda 70

5. - Situación Familiar 71

6 .- Nivel Educacional y actividad 72

7. - Ubicación por comuna 73

8. - Motivaciones de la participación 74

9. - Tiempo de participación 75

10.- Modo de integración 76

11.- Asistencia a reuniones con la barra 77

12.- Forma de participación 78

13.- Reuniones con dirigentes 79

CAPITULO IV : CONCLUSIONES, PROPUESTAS Y DESAFIOS.


ANEXOS
1.- Instrumento aplicado 92

2.- Entrevistas 96

3.- Proyecto de recuperación de Enseñanza Media 113
BIBLIOGRAFIA 121

PRESENTACION

La participación es un tema esencial que ha preocupado y preocupa a los diferentes teóricos ligados a los estudios sociales, es decir, que se interesan por el ser humano y sus relaciones. Esencialmente nuestra profesión está directamente vinculada con el tema, en tanto que trabaja directamente con las necesidades y demandas que surgen de los propios individuos o grupos para intervenir en algún aspecto de su entorno social inmediato; sin embargo, para intervenir y lograr un cambio es vital el compromiso y la involucración conciente del individuo. En definitiva se requiere de la participación plena de los sujetos en el proceso.

Conceptos como la autodeterminación del cliente, el respeto hacia las propias decisiones, la necesidad de reconocer por sí mismos los problemas que nos afectan y, por último, la creencia en los positivos resultados que los propios logros generan, hacen del concepto de participación un elemento central.

Es necesario analizarlo en forma permanente, fundamentalmente respecto de lo que entendemos por participación como concepto teórico y su expresión en la práctica y además respecto de las motivaciones que subyacen a la involucración de los individuos con determinadas organizaciones o procesos. Pensamos que dichas motivaciones son diferentes en los distintos contextos socioeconómicos y se ven influenciadas por los cambios y desafíos de la estructura social.

Distintas versiones acerca del concepto de participación, indican que éste se relaciona con un proceso de influencia en la toma de desiciones y, en definitiva, en el uso de determinados recursos en pos de beneficios preestablecidos.

Es interesante citar al cientista social Martín Hopenhayn quien resume las cuatro motivaciones que mueven a la participación de los sujetos y son :


- el deseo de ejercer un mayor control sobre la propa vida con el objetivo de satisfacer necesidades, desarrollar capacidades y actualizar potencialidades,
- la necesidad de participar en la toma de decisiones relacionadas con el acceso a bienes y servicios,
- la necesidad de integrarse a procesos colectivos con el objetivo de evitar la alienación que genera la exclusión y, por último,
- la búsqueda de un mecanismo de legitimación social que genere mayor autoestima.

Las diferentes prácticas sociales nos mostraron las dificultades permanentes a las que nos enfrentamos toda vez que estimamos necesario intervenir ante un problema objetivo o sentido y ponemos en marcha una serie de recursos humanos y económicos para realizar proyectos con personas, grupos o comunidades solicitando su involucración y compromiso.

Nuestra profesión requiere de estudios que centren su atención en el tema de la participación, por un lado por la directa relación que tiene con su práctica y, por otro, por la necesidad de comprender los cambios estructurales que generan influencias en las motivaciones para la participación de las personas, de modo que permanentemente se actualizen los métodos y técnicas que se requieren al momento de comenzar, desarrollar y dar término a una intervención de la naturaleza que fuere, con una real participación de quienes la viven, de modo que genere el cambio propuesto.

Dentro del tema que hemos elegido nos interesa centrar nuestra investigación en la participación juvenil en nuestro país, especialmente respecto de los motivos que mueven la voluntad de relacionarse con algún tipo de organización, y de los facilitadores u obstaculizadores que el contexto sociocultural ofrece para desarrollarla.

La información que obtengamos nos parece de vital importancia a la hora de elaborar políticas, programas y actividades destinadas a los sectores juveniles.

A nuestro parecer, muchas de las políticas destinadas a los jóvenes no han sido lo suficientemente efectivas, debido a la falta de información manejada por sectores gubernamentales, y a la falta de voluntad de escuchar a los propios afectados.

En general, las distintas instituciones, gubernamentales o no, que han tratado el tema de la juventud, han desarrollado sus acciones basadas en una forma ideológica de concebirlos, que no necesariamente responde a la concepción que los jóvenes tienen de sí mismos, y menos a sus necesidades y demandas.

Como consecuencia, las visiones externas a la opinión de los propios jóvenes generan acciones que no siempre aportan a su desarrollo, y se traducen en muchas oportunidades en acciones punitivas-represivas.

Específicamente, nos interesamos por el entusiasmo que manifiestan los jóvenes en los espectáculos deportivos, reclutando un número importante de ellos dispuestos a trabajar por el mantenimiento de las barras como espacio de participación.

Nuestro objeto de estudio está delimitado a la barra "Los De Abajo" representantes de la hinchada del club de fútbol Universidad de Chile, perteneciente a la Corporación de Fútbol Universidad de Chile.( CORFUCH).

El inicio del club, en el año 1927, motivó la participación de un segmento social constituído por jóvenes universitarios, profesionales ligados a la Universidad dependiente del Estado y de un nivel socioeconómico menos elitista que el perteneciente a la Universidad Católica.

Durante su desarrollo se gestó la idea de que el club representante de la Universidad de Chile debía cumplir una función social de asistencia y educación destinada a su plantel, más allá de una concepción lucrativa, desplegando para ello una red de asistencia médica, técnica y social.

Como declara Alberto Quintano, ex jugador del club y ex seleccionado nacional:

"... Teníamos una Visitadora Social que se preocupaba de cual era la situación de cada uno de los chicos, se preocupaba si estaban estudiando o no, si el hogar estaba bien constituído, si era necesario a veces un aporte alimenticio, si tenían los medios económicos, entonces eso ha marcado el gusto, el interés por defender la institución..."1.

La Asistente Social a que hace mención Quintano era Fresia Rubilar y fue contratada a sugerencia del entrenador Luis Alamos.

A nuestro entender el verdadero aporte social que constituyeron los clubes de fútbol se ha ido perdiendo a través del tiempo, debido a la constatación de la gran masividad del espectáculo, y el consiguiente desarrollo del fútbol empresa, cuyos objetivos tienden fundamentalmente a la acumulación económica, que se aleja de la concepción anterior y que actualmente de alguna manera la barra reclama a la institución.

A fines de los '70 el club de fútbol Universidad de Chile pasó a ser el gran rival de Colo Colo en cuanto a popularidad, lo que obligó al club a desarrollar este perfil más empresarial, con una progresiva compra y venta de jugadores. Junto con ésto se aleja de la tradicional representatividad del jóven universitario para acercarse cada vez mas a una hinchada popular y por lo tanto, de mayor masividad.

Durante este período Chile sufrió grandes cambios inaugurándose éstos con un gobierno socialista, abrúptamente derrocado por un golpe de Estado provocado por las Fuerzas Armadas, instaurándose con ello una dictadura militar que se extendiera por 17 años.

El fútbol como expresión de cultura popular no se vio ajeno a este cambio político y socioeconómico que viviera nuestro país, es quizás por esta característica masiva y popular, que el gobierno dictatorial interviene asumiendo el control de los principales clubes deportivos entre ellos Universidad de Chile, con la finalidad de llegar con su ideología a la masa popular que estos clubes representaban.

Para ello se valió de estrategias como la destitución de la directiva existente, en vez de la cual impone dirigentes designados, estrechamente ligados al gobierno, entre ellos Ambrosio Rodríguez y Rolando Molina.

Dentro de las actividades que dicha directiva realizó, se encuentra la separación de la administración del club de fútbol de la Universidad de Chile, creando una organización independiente a la institución : la Corporación de Fútbol de la Universidad de Chile CORFUCH, organismo que se encontraba virtualmente quebrado económicamente siendo responsable de deudas millonarias, que la dictadura estuvo dispuesta a financiar con el propósito de que el club siguiera atrayendo la gran cantidad de público a los espectáculos deportivos, ocasiones que la oficialidad utilizaba para transmitir su ideología. Sin embargo, los esfuerzos de intervención desplegados parecieron ir en contra de lo esperado.

La hinchada de la U, que era cada vez más popular, aprovechó a su vez dichas instancias para un desahogo contrario al régimen militar;lo que algunos quisieron hacer creer que era sólo producto de la tensión del partido, en realidad más bien parecía corresponder a la necesidad de expresarse dentro de un contexto de represión y de violencia.

Durante la década de los '80 todo este desborde encontraba explicación en una clara intención de protesta contra el régimen militar, unido, en el caso de la U, al descontento de la hinchada frente a un equipo que futbolísticamente pasaba por sus peores momentos, culminando con su descenso a Segunda División en 1988.

A pesar de este magro panorama, el equipo, gracias a una gran dedicación, logra probar ser el más popular después de Colo Colo y que "... al igual que éste tiene una hinchada que trasciende los límites de la zona, barrio, o institución..."2.

Es en 1989 donde junto a la campaña de ascenso del club, y ya bajo un clima de más apertura política, comienza a crearse la barra de " Los de Abajo ", la que escindiera de la barra oficial y que finalmente creara una división entre ambas; la primera fue acusada de oficialista y anquilosada, mientras que " Los de Abajo" fueron acusados de consumir alcohol, drogas y mantener conductas violentistas, siendo expulsados como socios de la CORFUCH en el año 1990, requisándose los carnets del club deportivo y negándoseles el acceso a la sede oficial.


Es en definitiva esta hinchada la que nos interesó conocer, porque creemos que la representación del fútbol es algo más que una fiesta dominical.

"... En nuestro país el fútbol profesional conlleva una cierta representación social de diferente carácter y ésta es particularmente fuerte en lo que dice relación con los sectores populares.

Por ello es posible hablar de fútbol como una expresión cultural que condensando vínculos con diferentes sectores de la sociedad, define su caracter escencial por su dimensión masiva y popular..."3.

" Los de Abajo" se constituyeron como una Barra Brava que si bien tiene sus propios principios y motivaciones, también toma prestado características de otras existentes en algunos países como Inglaterra, Irlanda o Argentina, entre otras, las expresiones de violencia entre hinchas o dirigidas a la propiedad pública o privada.

La historia de la barra hace su debut en 1989 cuando tras una derrota del equipo en el estadio Santa Laura, fue destrozado por sus hinchas. De este modo se fueron sumando eventos de carácter similar, que los llevaron a ser temidos y considerados, en general, como delincuentes y problemáticos y por ende, rechazados.

En 1990 el entonces Presidente del club de fútbol Universidad de Chile, Rodrigo Norero impuso severas medidas para poder controlar la situación, prohibió a los hinchas colaborar con la barra " Los de Abajo", bajo amenaza de expulsión de los socios del club y pidió además la colaboración a Carabineros "... para aislar de una vez por todas a estos malos hinchas..."4.

En 1991 el Doctor René Orozco fue nombrado Presidente del club y manifestó su intención de integrar a la institución a los hinchas de "Los de Abajo" dando a entender que eran seres humanos tan valiosos como cualquiera. Sin embargo, el precedente violentista de la barra y la sensibilidad social ante el tema, derivaron en una preocupación de las autoridades, quienes en el año 1995 promulgaron la Ley de Violencia en los Estadios, que fija las normas para la “prevención” de hechos de violencia en recintos deportivos con ocasión de espectáculos de fútbol profesional, publicada en el Diario Oficial número 34.954, con fecha 31 de Agosto de 1994.

Durante el período del Doctor Orozco la barra ha sufrido una serie de altibajos en su relación con el club, si bien éste les proporciona apoyo económico en la compra de insumos para el espectáculo deportivo, como el llenado de extintores con humos de colores y fuegos artificiales; por otro lado el club niega la posibilidad de un espacio concreto de participación, donde puedan expresar ideas, organizar actividades y negociar beneficios.

Se les ha prometido a ellos, como a todos los hinchas, La Ciudad Azul, proyecto hermoso y ambicioso, pero que se constituye a largo plazo, mientras tanto, esta hinchada incondicional que es, a nuestro entender, una clara expresión cultural de la juventud , se reúne en la calle fuera de la sede del club aguantando el frío, la lluvia y el calor, esperando su espacio, el que según su criterio les corresponde, puesto que se lo han ganado al ser los mejores en lo que hacen: apoyar al equipo de sus amores.

En general, " Los de Abajo" se caracterizan por ser un grupo sin una estructura orgánica definida y cuya composición cultural y social es más bien heterogénea, con predominio de los sectores populares, en la que confluyen una gran cantidad de símbolos de expresión cultural en los que confluyen una serie de sentimientos, frustraciones y esperanzas tanto individuales como colectivas.

Es en este aspecto que deseamos profundizar nuestro conocimiento, con el objetivo de conocer en definitiva lo que ocurre con la juventud de nuestro país en uno de los ámbitos en los que realmente participan con agrado y verdadera entrega, a pesar de las dificultades.

Nos interesa conocer el fenómeno más allá del sensacionalismo con que lo muestra la prensa y lo observa la sociedad en general, un sensacionalismo que como bien lo define Eduardo Santa Cruz, se mantiene en el hecho tal como se manifiesta, sin mayor análisis y entendiéndolo como si surgiera de la nada, sin origen, causas ni fundamentos.



CAPITULO 1 :

LOS JOVENES CHILENOS Y LA MODERNIDAD

Hay puentes de identidad que los Jóvenes



transitan cotidianamente, de ida y vuelta,

para encontrarse con otros y reconocerse

como semejantes a pesar de las diferencias.”
(Francisco Javier Estévez)

1.- Introducción:

En la sociedad actual nos encontramos con una diferencia básica de concepción y por lo tanto, de intervención, acerca de la juventud, de la que se habla en general, de dos modos diferentes; por un lado, nos referimos a ella como el cambio positivo y esperanzador de un futuro mejor y que los adultos contemporáneos no habrían sido capaces de generar; y por otro lado, ante las características innatas de esta etapa, la juventud es observada con recelo y desconfianza, y ante cualquier manifestación entendida socialmente como " desmedida " surge temor y una predisposición negativa a la relación con ellos encontrándonos con posturas que nacen y confluyen en la concepción de la juventud como una etapa y una problemática en sí misma.

Nuestro interés como Trabajadoras Sociales es trabajar con la juventud como etapa de vida, la que consideramos decisiva en términos del desarrollo de las potencialidades que se encuentran en los individuos, y los valores que determinarán su actuar futuro. Nuestra intervención pretende un trabajo de conocimiento de la realidad juvenil, de prevención y por otro lado, de acciones concretas que permitan enfrentar las dificultades propias de la etapa, y que abarcan las tres modalidades de trabajo de la profesión.

En el siguiente recorrido teórico nos interesa revisar las características generales de la sociedad moderna y las transformaciones culturales inherentes a ella, con el objetivo de conocer el contexto en el que nuestro objeto de estudio se desarrolla; para continuar con una caracterización social de la juventud como etapa del desarrollo, con sus dificultades y potencialidades, sus crisis y tareas.

Como punto fundamental y acercándonos cada vez más al objeto de nuestra investigación, proponemos una revisión de la realidad de la juventud chilena definiéndola en términos socioeconómicos y culturales, conociendo de este modo sus espacios y oportunidades, así como las principales dificultades que deben sortear en el contexto anteriormente descrito.

Para finalizar llegamos al encuentro con los jóvenes que conforman la barra “Los de Abajo”, a quienes caracterizamos en base a estudios anteriores y a nuestros propios hallazgos.



2.- Sociedad moderna y transformaciones culturales:

Es importante situarnos en el contexto general en el que hoy vive nuestra sociedad y de los cambios producidos a partir de la gestación y desarrollo de un nuevo sistema cultural que invade, como tal, todos los ámbitos de la sociedad, como es la modernidad.

Para este efecto es ilustrativo citar a autores como Marshall Berman,5 donde se analiza y caracteriza a la modernidad de una manera sencilla, dando una interesante lectura a teóricos clásicos como Marx, o autores que dan cuenta de esta época en sus escritos como Dostoievski, Goethe y Baudelaire, intentado, desde las obras de estos personajes comprender las contradicciones características de la vida moderna.

Al comenzar, el Prefacio del citado texto entrega una interesante caracterización del hombre moderno diciendo:



"... Ser modernos es vivir una vida de paradojas y contradicciones. Es estar dominados por las inmensas organizaciones burocráticas que tienen el poder de controlar y, a menudo de destruir, las comunidades, los valores, las vidas, y sin embargo, no vacilar en nuestra determinación de enfrentarnos a tales fuerzas, de luchar para cambiar su mundo y hacerlo nuestro. Es ser a la vez revolucionario y conservador...." 6.

Para Berman vivir en este tiempo de modernidad ha significado que pasemos a formar parte de una vorágine que se explica o proviene de muchas fuentes "... los grandes descubrimientos de las ciencias físicas, que han cambiado nuestras imágenes del universo y nuestro lugar en él, que transforma el conocimiento científico en tecnología, crea nuevos entornos humanos y destruye los antiguos acelera el ritmo general de la vida, genera nuevas formas de poder colectivo y de lucha de clases; las inmensas alteraciones demográficas que han separado a millones de personas de su hábitat ancestral, lanzándolas a nuevas vidas a través de medio mundo; el crecimento urbano, rápido y a menudo caótico; los sistemas de comunicación de masas, de desarrollo dinámico que envuelven y unen a las sociedades y pueblos más diversos, los estados cada vez más poderosos, estructurados y dirigidos burocráticamente que se esfuerzan constantemente por ampliar sus poderes; los movimientos sociales masivos de personas y pueblos que desafían a sus dirigentes políticos y económicos y se esfuerzan por conseguir cierto control sobre sus vidas; y finalmente, conduciendo y manteniendo a todas estas personas e instituciones un mercado capitalista mundial siempre en expansión y drásticamente fluctuante..." 7.


Un interesante aporte de Berman tiene que ver con una línea histórica que hace de la modernidad, la que divide en tres fases:

La primera de ellas se extiende desde comienzos del siglo XVI, hasta finales del siglo XVIII, período en que las personas comienzan a vivir una nueva época sin siquiera saberlo, "... buscan desesperadamente ... un vocabulario adecuado; tienen poca o nula sensación de pertenecer a un público o comunidad moderna en el seno de la cual pudieran compartir sus esfuerzos y esperanzas..." 8.

La segunda fase comienza con la gran ola revolucionaria de la década de 1790. La Revolución Francesa permite que junto con sus repercuciones surja el hombre moderno, un hombre que vive en un contexto que genera grandes cambios abruptos en todos los ámbitos de su vida, pero en un mundo que no es absolutamente moderno.

La tercera fase se ubica en el siglo XX, cuando la modernidad se expande a todo el mundo y alcanza grandes triunfos en el arte y el pensamiento, pero en la medida que se expande la modernidad es concebida de diferentes formas "...en una multitud de fragmentos, perdiendo buena parte de su viveza, resonancia, profundidad... y capacidad de organizar y dar un significado de vida a las personas..." 9.

Otros elementos que nos permitan caracterizar esta época moderna, podemos citar a Marx y encontrar que una de sus principales afirmaciones tiene que ver con que la modernidad es contradictoria en su base y dice “...Por un lado, han despertado a la vida unas fuerzas industriales y científicas de cuya existencia no hubiese podido sospechar siquiera ninguna de la épocas históricas precedentes. Por otro lado, existen unos síntomas de decadencia que superan en mucho a los horrores que registra la historia de los últimos tiempos del Imperio Romano "... Hoy día todo parece llevar en su seno su propia contradicción, vemos que las máquinas dotadas de la propiedad maravillosa de acortar y hacer más fructífero el trabajo humano, provocan el hambre y el agotamiento del trabajador. Las fuentes de riqueza recién descubierta se convierten...en fuentes de privaciones (...) Los triunfos del arte parecen adquiridos al precio de cualidades morales”.



“El dominio del hombre sobre la naturaleza es cada vez mayor; pero al mismo tiempo, el hombre se convierte en esclavo de otros hombres o de su propia infamia todos nuestros inventos y progresos parecen dotar de vida intelectual a las fuerzas materiales mientras que reducen a la vida humana al nivel de una fuerza material bruta (...) todas las relaciones estancadas y enmohecidas, con su cortejo de creencias y de ideas veneradas duerante siglos, quedan rotas, las nuevas se hacen añejas... Todo lo sólido se desvanece en el aire, todo lo sagrado es profanable..."10.

Ante semejante contexto el hombre moderno se plantea de distinta forma; para algunos el caos de la vida moderna se soluciona viviendo de forma mediocre como la única moralidad que tiene sentido. Para otros, sólo el pasado es digno de imitar y constantemente buscan en él diferentes alternativas, sin embargo, en los tiempos modernos "...No hay ningún rol social en que se pueda calzar perfectamente " 11.

Una tercera actitud frente a la modernidad y sus peligros es hacerle frente con alegría, como Nietzche quien afirma su fe valor e imaginación, que les permitan abrirse camino a través de los peligros en que viven.

El siglo XX caracteriza a sus pensadores como rígidos y totalitarios "...La modernidad se aceptaba con un entusiasmo ciego y acrítico, o condenaba con distanciamiento y desprecio... en ambos casos en concebida con un monolito cerrado, incapaz de ser cambiado por los hombres modernos..."12.

José Joaquín Brunner, por otro lado, realiza un interesante estudio y análisis de la modernidad en nuestra sociedad, donde revisa aspectos socioculturales de la misma y que una vez con más conocimiento acerca de alguna tesis de su génesis, podamos comprender como opera en nuestro diario vivir.

Para Brunner el concepto de cultura tiene que ver con ..."los procesos de producción y transmisión de sentidos que construyen el mundo simbólico de los individuos y la sociedad(... ) Esos procesos comprenden la producción organizada de bienes simbólicos, y la continua producción de sentidos a nivel de las relaciones cotidianas mediante las interacciones situadas en que los individuos se ven envueltos con otros y consigo mismos..."13.

Más adelante, señala que el proceso de incorporación a la modernidad abarca una serie de fenómenos culturales que se interrelacionan, los menciona y caracteriza:

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