Los campos sintagmáticos de algunos substantivos españoles



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VIII

PREDICADO-OBJETO DIRECTO*



Llegamos ahora a los sintagmas en los que los substantivos analizados ejercen la función de complemento del verbo. En ellos, el verbo es el miembro principal o determinado del sintagma y el complemento, como ya lo indica su nombre, el miembro subordinado o determinante.

En el sintagma predicado-objeto directo* analizaremos primero el aspecto numérico (tabla 30).

El número de sintagmas es ligeramente más alto que el de objetos, debiéndose este hecho a los casos en los que dos verbos se refieren al mismo objeto, p. ej. ...basta... mirar alrededor para pensar y aprender algunas cosas. CMG 39; No sentía que los parientes cercasen e inundasen la casa ... IA 32.

127


Tabla 30

miembro dado

sintagmas

objetos

número

número

%

hombre casa
cosa alegría

110 119 523 143

110 117

517 142

7,3

7,8 34,5


28,8

total

895

886

17,7

Las diferencias en el número de sintagmas según el substantivo que ejerza la función de objeto, que son considerables, son explicables por el significado de los substantivos estudiados. La función de sujeto es una función que desde el punto de vista significativo podemos llamar „activa“ y el objeto directo una función „pasiva“: el sujeto es el autor de la acción expresada por el verbo (dejando aparte los casos en los que s ^ a), mien­tras que el objeto es el que recibe la acción. Si la función „activa“ de sujeto corresponde ante todo a substantivos que designan conceptos ca­paces de desarrollar una actividad (seres vivientes en general y humanos en especial, representados en nuestros materiales por el substantivo hombre), la función „pasiva“ de objeto corresponderá preponderante-mente a substantivos que designen conceptos no caracterizados por la capacidad de desarrollar una actividad (representados en los materiales estudiados por los substantivos casa, cosa y alegría. Claro que el valor de esta hipótesis no es absoluto puesto que otros aspectos semánticos también son de relevancia. Si la hipótesis que acabamos de formular tuviera vali­dez absoluta, el número de los objetos directos casa debería ser igual de elevado como el de los objetos directos cosa y alegría. Pero en la tabla 30 vemos que no es así; es porque en el substantivo casa es relevante su rasgo semántico „lugar destinado de habitación“, debido al cual su fun­ción más típica es la de indicar lugar, función a la que en la oración corresponde el complemento circunstancial de lugar. Todas las demás funciones sintácticas de este substantivo pasan a segundo plano.

En cuanto al otro miembro del sintagma, es decir a los verbos predica­tivos, su número es relativamente bajo respecto al número de sintagmas. Dicho en otras palabras, la frecuencia media de los verbos es bastante elevada (tabla 31). La frecuencia más alta es la de los verbos que se unen con el objeto directo cosa: la frecuencia media 3,66 significa que cada verbo aparece, en un promedio, más de tres veces y media. Se debe este hecho sobre todo a una serie de verbos que figuran en un número elevado de sintagmas, como decir (66), tener (32), haber (32), contar (26), ver (19), saber (17) y otros. Algunas uniones pueden considerarse estereotipadas, p. ej. como quien no quiere la cosa. En los sintagmas con los demás subs­tantivos la frecuencia media es más baja y también el número de repeti­ciones del mismo verbo es más reducido. El objeto alegría se une frecuen-

128
Tabla 31



objeto

verbos




número

frecuentia

hombre

56

1,96

casa

58

2,05

cosa

143

3,66

alegría

62

2,31

total

246

3,64

teniente con los verbos dar (20), sentir (19), tener (19); con el objeto hombre, los verbos más frecuentes son haber (25) y ver (12); casa se une con más frecuencia con los verbos tener (13) y vender (10).

No carece de interés el hecho de que la frecuencia de los verbos predi­cativos es proporcional al número de sintagmas: cuanto más elevado es el número de sintagmas en los que el substantivo en cuestión ejerce la función de objeto, tanto más alta es la frecuencia media de los verbos predicativos. Esta proporción no es casual, como resulta de lo dicho en el capítulo XIV.

Del total de verbos 198, que representan más del 80%, se unen sólo con uno de los substantivos; 32 se unen con dos, 8 con tres y 8 con todos los cuatro substantivos.

Parecería que no tiene sentido analizar los verbos predicativos desde el punto de vista sintáctico, dado que todos, necesariamente, tienen valor transitivo. Sin embargo, podemos dividir los casos estudiados en los que, además del objeto directo, contienen un objeto indirecto y en los que no lo contienen (tabla 32). Esta clasificación rebasa el marco del sintagma, pero ofrece una base interesante de comparación no sólo entre los sin­tagmas con cada uno de los substantivos estudiados, sino también con los sintagmas predicado-objeto indirecto*, analizados en el capítulo siguiente.

Tabla 32


objeto directo

objeto indirecto

expresado

no expresado




número

%

número

%


hombre casa

cosa alegría

-

13 100 39


-

10,9 19,1 27,3





105 106 423 104

100,0


89,1 80,9

72,7


total

152

17,1

_


738

82,9

129

El objeto indirecto está expresado en el 17,1 % de todos los casos y tam­bién aquí se notan diferencias considerables según el substantivo que desempeñe la función de objeto directo. De los casos con hombre no hay ni uno solo que lleve expresado el objeto indirecto. Este hecho no nos sorprende si sabemos que en las oraciones que contienen tanto un objeto directo como un indirecto, éste suele expresar un concepto animado y aquél un concepto inanimado. Oraciones con los dos objetos animados (p. ej. le presentó a su tío) son escasas y en los materiales estudiados no figuran. Una oración con el objeto directo animado y el objeto indirecto inanimado sería una excepción muy rara. El hecho de que el objeto di­recto hombre no aparezca nunca en una oración con objeto indirecto expresado está, entonces, en pleno acuerdo con el contenido semántico de este substantivo. Con el tipo corriente de oración con los dos objetos expresados nos encontramos en los casos con los restantes tres substan­tivos, que expresan conceptos inanimados: A media mañana iba una mujer... a arreglarle la casa. CB 121; ¡Os tenemos que contar una cosa! RSF 53; ¡Qué alegría más grande me das! CC 222. En ellos, el objeto directo está expresado por un pronombre personal átono que designa una persona. El tipo con los dos objetos expresando conceptos inanimados es muy raro; en los materiales estudiados figura sólo un ejemplo auténtico: Dijo que daban alegría al local. MA 223. Hay dos casos más, que pueden incluirse en dicho tipo sólo con cierta reserva: en ellos, el sujeto es ina­nimado y el predicado es el verbo reflexivo llevarse que, no obstante, se acerca a los reflexivos formales: El viento... se lleva... Zas cosas que pudieron ser... AMM 56; ¿Viento?... o se lleva las casas... JF 75. Las formas reflexivas dativas aparecen en seis casos más, pero en ellos se refieren a sujetos animados: Veamos, si no, cómo [la mujer] ha podido comprarse la casa... CA 92; Si uno se propone una cosa tarde o temprano la consigue. JG 21. Además figuran en los materiales estudiados seis casos de carácter familiar, en que el pronombre reflexivo dativo tiene valor emocional: La policía no se cree nunca las cosas demasiado fáciles. JF 64; Tómate las cosas con calma. AG 112.

Como ya se ha indicado, en la gran mayoría de los casos el objeto in­directo se expresa por un pronombre personal átono. Los objetos indirec­tos substantivos son relativamente raros, llegando a diez en nuestros materiales, p. ej. Sus padres compraron al Duque la casa en que vivían... AMM 30; Una cosa así, no la haría siquiera al ser que más odiara. JG 152.

Volviendo a la tabla 32, vemos que el por ciento de casos con el objeto indirecto expresado varía del 10,9 con casa al 27,3 con alegría. También el alto por ciento relativo a este último substantivo puede explicarse por su contenido semántico: la alegría es un movimiento de ánimo y es na­tural que la idea de alegría aparezca unida con la persona que la expe­rimente. Las funciones sintácticas que tanto alegría como el substantivo designando la persona ejerzan en la oración dependen del contenido se­mántico del verbo predicativo; con verbos que expresan transmisión o entrega (dar, comunicar, conceder, dejar, procurar, proporcionar, traer) o, al contrario, privanza (ojrrancar, arrebatar), la alegría funciona como objeto directo y la persona que la experimenta, como objeto indirecto:

130


Mi simple existencia les procuraba algo así como una alegría gozosa. JG 146; Es como si te hubieran arrancado la alegría... CK 136.

Como ya se ha dicho, en los sintagmas predicado-objeto directo todos los verbos necesariamente tienen valor transitivo, pero figuran entre ellos algunos que, en otros contextos, tienen valor intransitivo o subjetivo, como soñar, bajar, gritar, hablar, beber, comer, tratar, consentir y otros. Hasta hay algunos verbos subjetivos —vivir, rebosar, emanar— cuyo empleo transitivo es relativamente raro: ... el sentido de la vida para una mujer consiste en... vivir plenamente... la propia desesperación y ale­gría. CL 215; Sus ojos rebosaban alegría y juventud... SP 201; Sus com­pañeros emanaban una alegría contagiosa... MDA 89.

Desde el punto de vista semántico es de importancia el hecho de que algunos verbos por su significado no admiten objetos directos animados, p. ej. los verbos dicendi (decir, contar, narrar, contestar, etc.), algunos verbos sentiendi (experimentar, fingir) y otros, como consentir, pensar, significar, suponer, traducir. En cambio, no existe tal limitación en cuanto a los objetos directos inanimados. Es ésta otra prueba de que los conceptos animados, representados en nuestros materiales por hombre, se prestan menos a la función de objeto directo que los conceptos inanimados, repre­sentados por los restantes tres substantivos.

En resumen puede hacerse constar que los más aptos para ejercer la función de objeto directo son los substantivos que expresan conceptos inanimados de una manera muy general (en los materiales analizados es el substantivo cosa), así como substantivos que expresan ideas abstractas (alegría). En cambio, substantivos que designan seres humanos (hombre) son menos aptos para desempeñar dicha función. Esta realidad se mani­fiesta tanto en el número de sintagmas, como en la capacidad de unirse con un objeto indirecto y, finalmente, en el repertorio de verbos que pueden unirse con ellos en función de predicado.

XI

PREDICADO-OBJETO INDIRECTO*



Mientras que el objeto directo queda claramente diferenciado de los demás complementos de verbo, los límites entre los restantes tres son muy inciertos y algunos sintagmas son dificilísimos de clasificar, sobre todo si los dos miembros están unidos mediante la preposición para. Así, los sin­tagmas Había pasado un año, sí, pero no para... las cosas que había en la habitación. MA 29 y Compramos en Mérida algunas chucherías para la casa... CJC 88 han sido incluidos en los complementos circunstanciales, aunque se acercan a los objetos indirectos. En cambio, en el sintagma Me vuelvo al hombre del tatuaje. JF 17 la interpretación como circunstancia nos parece menos acertada, clasificándolo por ello como objeto indirecto.

El sintagma predicado-objeto indirecto^, analizado en este capítulo, es un sintagma poco numeroso (tabla 33). Esto no nos sorprende si recorda­mos lo dicho en el capítulo precedente, de que en la gran mayoría de los casos el objeto indirecto se expresa por un pronombre personal y sólo

131


Tabla 33


objeto indirecto

sintagmas

verbos

número

%

número

frecuencia

hombre casa

cosa alegría

31

8

13



1

2,1 0,5 0,8 0,2

25

5

9



1

1,24 1,60 1,40 1,00

total

53

1,1

35

1,49

rara vez por un substantivo. Pero a pesar del bajo número de sintagmas se notan diferencias considerables entre hombre por un lado y los otros tres substantivos por otro que confirman lo que sobre el objeto indirecto se ha dicho en el capítulo precedente: la función de objeto indirecto es una función a la que más se prestan los substantivos que expresan con­ceptos animados.

En 48 del total de 53 sintagmas figuran 30 distintos verbos objetivos (tabla 33). En los restantes cinco sintagmas, la función del otro miembro no es desempeñada por un verbo, sino por elementos nominales: un pre­dicado nominal (... todo era fácil para hombres como él. MA 104) un sub­stantivo (¿Desde cuándo ha demostrado afición a alguna cosa útil? JG 51) y tres adjetivos (p. ej. Parecía un ser insensible, indiferente a los hom­bres... MDA 11). Los cinco casos han sido clasificados como objetos in­directos sólo después de algunas vacilaciones, ya que se acercan al límite entre el objeto indirecto y los complementos estudiados en los capítulos siguientes (objeto preposicional y complemento circunstancial).

La frecuencia media de los verbos predicativos (tabla 33) es relativa­mente baja, pero el número de sintagmas es tan reducido que no permite sacar ninguna clase de conclusiones respecto a la frecuencia.

Los verbos que se unen con un objeto indirecto pueden tener valor transitivo, reflexivo propio (que, como ya se ha dicho en el capítulo VII, no es sino una variedad del valor transitivo) o intransitivo. Ejemplos: valor transitivo: ... nunca supiste darle a las cosas la medida que han tenido y merecen. AG 112; valor reflexivo: Acudió a su mente la historia de aquella obrera... que se había entregado al primer hombre que pasaba por la calle para vengarse de su suerte. JG 186; valor intransitivo: ¿No sabéis que la profundidad del hombre es tal que escapa al mismo hombre en quien está? JG 143.

No sorprende la preponderancia general de verbos con valor transitivo, cuyo número en el idioma es mucho más alto que el de verbos intransiti­vos. Lo que sí puede sorprender a primera vista es que de los cuatro sub­stantivos estudiados sólo hombre se une con verbos intransitivos. La explicación de este fenómeno la dan los verbos intransitivos mismos; en seis de los ocho sintagmas son verbos con los que el agente de la acción

132


Tabla 34

objecto indirecto

sintagmas noc verbos de valor




trans.

refl.

intrans.

hombre

15

5

8

casa

7

1

-

cosa

10

1

-

alergía

-

1

-

total

32

8

8




no es el sujeto sino el objeto indirecto: A los hombres bien les importa que su oficio sea rentable. LGL 20; ¿Piensas que no les gustaré a los hombres? SP 72. Si recordamos lo que se ha dicho en el capítulo VII, de que el hombre es el agente por excelencia, vemos que también aquí el contenido semántico de los substantivos influye en el carácter del sin­tagma.

Aunque es difícil generalizar los resultados del análisis del sintagma predicado-objeto indirecto* debido a su número reducido, creemos poder afirmar que la función de objeto indirecto corresponde ante todo a sub­stantivos que designan seres humanos, hecho que se manifiesta tanto en el número de sintagmas como en la variedad sintáctica de los verbos pre­dicativos.

PREDICADO-OBJETO PREPOSICIONAL*



Sobre las razones de la introducción de una nueva categoría de objetos, a la que le hemos dado el nombre de objeto preposicional, se habla en la introducción. A lo dicho allí queremos añadir algunas observaciones sobre esta categoría, así como unos ejemplos que documentan tanto las diferen­cias existentes entre el objeto preposicional y los demás complementos, como la incertidumbre de los límites entre el uno y los otros, incertidum-bre que existe en toda clasificación y se puede observar a través de todo este trabajo.

Hemos dicho que, con excepción de Roca Pons, los gramáticos españoles no se fijan en la existencia del objeto preposicional, generalmente reco­nocido como categoría independiente en otras lenguas (inglesa, alemana, checa).54 También en las gramáticas de dichas lenguas se registran muchos casos marginales, vacilaciones entre el objeto preposicional y el comple­mento circunstancial. Al distinguir las dos categorías en el presente tra-

54 Véase, por ejemplo, V. Mathesius, op. cit., p. 139; Duden, Grammatik der deut-schen Gegenwartssprache, Leningrado 1962, p. 442; F. Kopečný, op. cit., pp. 222—225.

133

bajo nos guiamos ante todo por criterios semánticos, según los cuales el objeto expresa una persona o cosa que recibe de alguna manera la acción expresada por el verbo predicativo, mientras que el complemento circuns­tancial expresa una circunstancia en la cual se realiza la acción del verbo predicativo. La unión entre el verbo y el objeto es, pues, más estrecha que la existente entre el verbo y el complemento, lo que se refleja en el hecho de que el objeto es regido por el verbo, mientras que entre el verbo y el complemento circunstancial no existe tal régimen. El objeto prepo­sicional siempre es regido por el verbo predicativo mediante una prepo­sición (a diferencia del objeto directo con régimen acusativo). En la gran mayoría de los casos los verbos tienen una sola preposición que puede regir un objeto preposicional (abusar de, reparar en, referirse a, cargar con, preocuparse por). Pero hay verbos que pueden regir distintos objetos preposicionales mediante distintas preposiciones (hablar de y con, jugar a y con); sin embargo, aun aquí el repertorio de preposiciones es limitado y delimitado, a diferencia de la unión entre el verbo y el complemento circunstancial donde, por lo menos teóricamente, pueden figurar todas las preposiciones existentes. En la práctica, los verbos con doble régimen preposicional pueden presentar dificultades en cuanto a la distinción entre el objeto preposicional y el complemento circunstancial: la diferencia for­mal (la del régimen) no se manifiesta y tampoco el criterio semántico puede servir siempre de pauta, puesto que a veces es difícil decir si la persona o cosa en cuestión recibe la acción del verbo o expresa una cir­cunstancia; la transición de lo uno a lo otro no tiene límites exactos. Pueden testimoniarlo los dos ejemplos siguientes: Después de haber vivido con un hombre... CA 13; Vivió de las cosas de él... EQ 97. Después de algunas vacilaciones hemos clasificado el primer caso como objeto prepo­sicional y el segundo, como complemento circunstancial, pero nos damos cuenta de que no es la única interpretación posible. Otros ejemplos de la incertidumbre de límites pueden ser los siguientes: en A mitad de la calle se cruzó con un hombre... FA 26 nos parece que hombre es el objeto en el cual recae la acción del verbo cruzarse; pero con los verbos ir, salir y otros parecidos creemos que la persona expresa una circunstancia de la acción: Aquel día, Randa había ido con otros hombres a cortar sarmien­tos ... SJA 123; Viene con dos hombres... JF 51; ... con otros dos hom­bres se unía al grupo. FA 135. Sin embargo, en otros casos la interpreta­ción es inequívoca, por ejemplo con el verbo hablar: en ...hablaban con aburrido gesto de las cosas mismas... LMS 166 está claro que con abur­rido gesto es una circunstancia de la acción verbal, mientras que de las cosas es su objeto.

Desde el punto de vista formal, entonces, el objeto preposicional pre­senta ciertos puntos de contacto con el complemento circunstancial. En cambio, en cuanto a su significado, se acerca considerablemente al objeto directo. No son pocos los casos en los que un verbo con régimen preposi­cional es sinónimo o por lo menos semánticamente afín a otro con régimen acusativo. De los materiales estudiados podemos citar los verbos enamo­rarse de, encariñarse con, apasionarse por, todos afines al verbo amar; luchar contra, referirse a, acordarse de, cuidar de, enterarse de, sinónimos o afines a los verbos transitivos combatir, mencionar, recordar, atender,

134


llegar a saber, respectivamente. Este fenómeno se observa asimismo en las llamadas construcciones verbo-nominales, en las que la idea verbal se encuentra descompuesta en un elemento verbal y otro nominal; tal construcción casi siempre tiene un sinónimo verbal, que algunas veces es un verbo transitivo, p. ej. sentir odio por odiar; ponerse al frente de dirigir. (Las más de las veces, sin embargo, el verbo sinónimo tiene el mismo régimen como la construcción verbo-nominal: sostener conversa­ción con conversar con; usar de la palabra con hablar con; mostrar interés por interesarse por; tener parte en — participar en; darse cuenta de — enterarse de, etc.) Más convincentes aún de la afinidad semántica entre el objeto directo y el preposicional son los casos de verbos que se construyen tanto con acusativo como con preposición, siendo las dos cons­trucciones sinónimas: gozar (de), rebosar (de), planear (sobre), olvidar (se de), dejar (se de). No obstante, hay otros verbos que tienen distintos significados según el régimen: experimentar (con), pensar (en), reparar (en), saber (de).

Tabla 35


miembro dado

sintagmas

objetos

número

número

%

hombre casa

cosa alegría

63 29 161 26

62

29 160

25


4,2 1,9 10,7 5,0

total

279

276

5,5

1   ...   5   6   7   8   9   10   11   12   13


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