Los campos sintagmáticos de algunos substantivos españoles



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VII

SUJETO#-PREDICADO

VERBAL

Es éste el primero de los cinco sintagmas verbales en los que pueden figurar los substantivos.



La preponderancia del substantivo hombre en la función de sujeto se ha señalado ya en el capítulo precedente; en los sintagmas estudiados en el presente capítulo se nota con más claridad todavía (tabla 24).

117


Tabla 24

miembro dado

sintagmas

sujetos

número

número

%

hombre casa

cosa alegría

795 119

278 84

416 100 246

77


27,7 6,7 16,4 15,4

total

1 275

838

16,8

Hombre ejerce esta función con más frecuencia que cualquier otra función en la oración (véase capítulo XIII) y con mucha más frecuencia que los demás substantivos analizados. Que este fenómeno se debe al contenido semántico de hombre, queda expuesto en el capítulo precedente. Además, la diferencia entre sujetos (expresados) y sintagmas es mucho más grande con hombre que con los demás substantivos. En los materiales estudiados hay hasta veinte predicados que se refieren al mismo sujeto hombre, mientras que con los demás substantivos el número máximo de predicados que se refieren a un mismo sujeto es de cuatro. El substantivo que menos se presta a la función de sujeto es casa, lo que también se explica por su significado: como „edificio que sirve de habitación“ designa ante todo el lugar de la acción verbal. Los substantivos cosa y alegría quedan cerca del promedio sacado de los cuatro substantivos.

Pero hombre es no solamente un substantivo cuya función sintáctica más típica es la de sujeto, sino también el agente por excelencia, como veremos a continuación. „Sujeto“ y „agente“ no son términos sinónimos; aunque los dos designan un fenómeno sintáctico, el uno lo concibe desde el aspecto formal y el otro desde el aspecto semántico. En la mayoría de las oraciones españolas el sujeto es al mismo tiempo el agente de la acción expresada por el verbo predicativo, pero no escasean casos en que el agente de la acción está expresado por otro elemento oracional o no está expresado, aunque la oración tenga sujeto. Antes de analizar con más detalle los casos en los que sujeto y agente no son idénticos (s ^ a) pre­sentamos su proporción a los sintagmas en los que s = a, expresada tanto en números absolutos como en por cientos (tabla 25).

El número de sintagmas en que el sujeto hombre no es agente de la acción es el más bajo de todos,45 a pesar de la enorme preponderancia de los sintagmas con el sujeto hombre. En más de un 97 % de los sintagmas en que figura en calidad de sujeto, hombre es al mismo tiempo agente de la acción expresada por el verbo. En cambio, en los sujetos casa y cosa el por ciento de sintagmas en los que s^a es relativamente alto (en cosa más que en casa). Parece que de más importancia para la proporción

45 Hay que recordar que el total de sintagmas con alegría, representa sólo una tercera parte en comparación con los demás substantivos, así que, para obtener números comparables, es necesario multiplicar las cifras relativas a alegría por tres.

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Tabla 25







sujeto




sintagmas




s =

a

s

≠a

numéro

%

numéro

%

hombre


casa

cosa alegría


773 94 169

74



97,1 79,0 60,8 88,1

23


25 109 10


2,9 21,0 39,2 11,9

total

1 110

86,9

167

13,1

entre s —a y s-a son los rasgos semânticos „animado“ — „inanimado,“ pero los demâs rasgos semânticos de los conceptos expresados por los substantivos en cuestiôn sin duda también son relevantes. Creemos, por ejemplo, que en hombre es de importancia también el rasgo „dotado de inteligencia“ : si el sujeto fuera expresado por un substantivo que désigna un animal, el por ciento de sintagmas en que s ^ a probablemente séria mâs elevado. Pero esto no es mas que una hipôtesis, puesto que no hemos realizado un anâlisis correspondiente. La diferencia entre los substantivos casa y cosa, a su vez, se puede explicar por sus diferentes grados de abstracciôn. El abstracto alegria se mantiene también aqui, igual que en muchos otros casos, cerca del promedio sacado de los cuatro substantivos. En los casos en que el sujeto no es agente de la action se distinguen très tipos fondamentales: construcciones pasivas, impersonales y dativas. Ademâs, s/a en las oraciones con los verbos impersonales de aconteci-miento, que de los cuatro substantivos se unen solo con cosa, asi como en unos cuantos casos mâs (tabla 26).

Tabla 26

sujeto





construcciones

verbos impers.


otros


pasivas

impers.

dativas


hombre casa

cosa alegria

4 13

5

4



4

9

38



3

8

2

22



3

-

-

37



-

7 1


7

-


total

26

54

35

37

15

a) Bajo las construcciones pasivas suelen comprenderse las oraciones de voz pasiva, en las que el verbo conceptual se une con el auxiliar ser: .. .la cosa perdiô su interés y fue olvidada poco a poco ... LG 11. Pero este no es ni el ûnico ni el mâs frecuente tipo de construction pasiva.

119


En los materiales estudiados figuran solo très sintagmas de este tipo. Mucho mâs frecuentes (con once sintagmas) son las construcciones pasivas que expresan un estado résultante de una acciôn y se unen con el verbo auxiliar estar: Si, la alegria estaba solo permitida paredes adentro ... AMM 68; La casa estaba rodeada de corroies ... LGL 87. Este tipo de eonstruc-ciôn se acerca considerablemente a las oraciones de predicado nominal, como lo observa también Roca Pons.46 Es pasivo también el Uamado par-ticipio absoluto, que en nuestros materiales figura très veces : .. .las cosas deben ser mostradas una vez acabadas. CJC 17. Pertenecen a las construc­ciones pasivas, ademâs, perifrasis con el participio del verbo conceptual y con distintos verbos que en ellas funcionan como auxiliares, aunque conserven su significado: ...saliô despedido un hombre borracho ... CL 176; Los hombres y los animales iban precedidos de una tenue nubecïlla de aliento. MDA 80; La casa parecia definitivamente cerrada ... JGS 88; La casa permaneciô cerrada. SP 128; ... si alguna cosa quedaba bien hecha ... CMG 51; Todas mis alegrias de aquella temporada aparecieron un poco limadas por la obsesiôn de corresponder a sus delicadazas. CL 69. En el inventario de estos verbos „auxiliares“ notamos una analogia con los verbos copulativos de los predicados nominales. El total de sintagmas con estas perifrasis es de nueve.

b) Las oraciones impersonales con el pronombre se y con el sujeto expre­sado (Esas cosas se ven. SP 69; La cosa se hace en serio o no se hace. JG47;.. .la alegria del domingo se presentia ya en la atmôsfera... SJA34) expresan acciones pasivas callando casi siempre el agente de la acciôn. Los nombres que se dan a este tipo de construction varîan de un autor a otro. Las gramâticas tradicionales emplean el término latino „segundas de pasiva,“ que comprende también las construcciones de_ voz pasiva siempre que esté callado el agente de la acciôn. Roca Pons4' las incluye en las de verbo reflexivo, lo que nos parece inexacto. Gili y Gaya48 las llama pasivas impersonales, afirmando que nunca expresan el agente de la acciôn. Esta afirmaciôn no corresponde a la realidad; el agente puede ser expresado, como se ve en el siguiente ejemplo : ... la casa se le poblô de sensaciones y recuerdos de su infancia. IA 41. Sin embargo, las ora­ciones con el agente expresado son poco frecuentes y, ademâs, la acciôn se acerca, a veces, al sentido reciproco: Las cosas se covibaten con ellas mismas ... RSF 57. El numéro de construcciones impersonales con el agente expresado Uega a seis.

Las construcciones estudiadas en este pârrafo son mucho mâs frecuentes que la voz pasiva, por la cual el espafiol tiene poca predilecciôn. En nuestros materiales su numéro es dos veces mayor que el de construcciones pasivas.

Es sabido que la construction impersonal es ambigua cuando el sujeto es animado; para evitar la ambiguedad ha evolucionado la construction ... se oye a un hombre. JF 10, que Gili y Gaya llama impersonal activa. Sin embargo, a veces la ambiguedad es eliminada por el contexto, y en taies

46 Op. cit. II, p. 20.
47 Op. cit. II, p. 31.
48 Op. cit., pp. 127-128.

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casos persiste la construccion con sentido pasivo: ... paraesos menesteres se necesitan Inombres un poquitîn mas decorativos ... MDA 14.

c) Construccion dativa es un concepto amplio; puede llamarse asï cada construccion con objeto indirecto. Nosotros limitaremos nuestro interés a las construcciones en que el objeto indirecto es el agente de la acciôn. Los limites son muy inciertos y en algunos casos dependen de la interpretacion que se dé a la relaciôn entre el sujeto y el objeto. Si la acciôn del verbo se compreride como influencia ejercida por el sujeto en el objeto el sujeto es, al mismo tiempo, agente de la acciôn. Este es, a nuestro parecer, el caso de los verbos sorprender, sobrecoger, exacerbar, deprimir, molestar, aburrir, consolar y otros. Si, en cambio, la acciôn del verbo expresa una actitud del objeto hacia el sujeto, es el objeto que desempena el papel de agente. Tal es la situation en las construcciones con el verbo gustar, sus sinônimos (parecer, apetecer, hacer gracia) y antô-nimos (repatear, dar asco), asi como con los verbos de interés o desinterés (interesar, importar, preocupar, dar igual.) Ejemplos: A mi me gustaba esta casa. CB 143; iQué os parece este hombre? LGL 97; Cuando una cosa no me apetece siempre digo que ya lo pensaré ... LGL 56; ... la cosa no les hacia gracia ... DS 43; Vamos, a mi estas cosas es que me repatean. LGL 30; Que asco me dan los nombres importantes. MM 42; No les interesa el hombre vencido ... EQ 62; Aparté de Juliân, no le importaba a ella ningûn otro hombre. CA 37; Le preocupan las cosas. MA 50; Claro que a él ... le daba ya igual cualquier cosa ... AMM 9.

También es agente de la acciôn el objeto indirecto de la construc­cion ... me hacen falta las cosas para mediodia. RSF 26. Algunas construc­ciones dativas tienen carâcter impersonal que, sin embargo, es inséparable de su carâcter dativo: ... se le antojaban cosas ridiculas y provocativas ... SP 113; No se le ocurre a ella tal cosa ... RSF 59; Pepe es un hombre a quien las cosas se le pasan pronto ... CC 35.

La calidad de agente en el objeto indirecto resalta con claridad si las construcciones dativas citadas mas arriba se comparan con las construc­ciones de algunos verbos sinônimos que no se unen con objeto indirecto. Asi, por ejemplo, los verbos gustar, repatear, preocupar y hacer falta son sinônimos o afines de amar, aborrecer, preocuparse y necesitar, respecti-vamente. De la comparaciôn me hacen falta cosas — necesito cosas se ve claramente que al objeto indirecto de la construction dativa corresponde el sujeto de la construccion sin objeto indirecto, en la que s = a.

d) Los verbos de acontecimiento difieren de los demâs impersonales en que casi siempre tienen sujeto. El contenido semântico del sujeto es muy amplio, muchas veces se expresa por una oraciôn subordinada o un pronombre: sucediô que nadie lo sabia; ha ocurrido algo. De los cuatro substantivos estudiados, solo cosa puede unirse con los verbos de acon­tecimiento. En nuestros materiales aparecen très de ellos: pasar, ocurrir, suceder: Esas cosas pasan mucho. DS 39; ... tal vez las cosas hubieran ocurrido de otro modo distinto. MT 140; ... no creo que grandes nuevas cosas me hayan de suceder. CJC 20. El mas frecuente es pasar con 17 sintagmas; ocurrir figura en diez sintagmas y suceder en nueve. En un sintagma figura venir como verbo de acontecimiento: Después vinieron

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muchas cosas; trabajé, luché, pasé hambre ... LR 265. Roca Pons49 opina que el sujeto de las oraciones con verbo de acontecimiento „se siente como un complemento desde el punto de vista psicológico“. Esta afirma­ción es, tal vez, algo subjetiva, pero no cabe duda de que el sujeto no es agente de la acción.

e) Los restantes casos son de distinto carácter. Los más frecuentes entre ellos, con nueve sintagmas, son los sintagmas con tener. Este verbo es de un contenido semántico muy vago y en diferentes contextos adquiere diferentes significados. Con el sujeto hombre y con un objeto designando una parte del cuerpo del hombre o de su indumento equivale a ser o estar copulativos: Tenía la piel del color de cuero ... AMM 63 Su piel era del color de cuero; El hombre del mantecado tenía el cilindro de corcho sobre el suelo ... RSF 105 — El cilindro ... del hombre ... estaba en el suelo. En la construcción con tener, el agente de la acción es expresado por el objeto directo. Lo dicho vale también de los verbos llevar y traer que, en los contextos dados, son sinónimos de tener: Los hombres llevaban mías manos sucias ... JG 92; Traen los pantalones metidos en las pesadas botas ... EQ 59. Con el sujeto cosa, tener aparece en unión con los objetos directos arreglo o remedio: ... si la cosa tiene arreglo, para qué preocu­parse ... FA 24; ... nos llaman cuando la cosa apenas tiene remedio ... LG 29. Esta unión no es otra cosa que la expresión verbo-nominal de una idea verbal (la cosa se puede arreglar).50 Claro está que tener, aun como verbo „vacío“, figura además en numerosas oraciones en las que s = a. También el verbo ir tiene distintos significados según el contexto. En los ejemplos No te sulfures, que la cosa no va contigo ... CB 69 y Conmigo no va la cosa CB 81 equivale a atañer o interesar en construcción dativa (la cosa no me atañe). En la oración La casa, los niños, la enfermedad, la volvían extraña ... CA 80 el verbo es factitivo y el agente es el objeto. En el último caso — ... cosas más extrañas me quedaban que ver ... AGG 50 la construcción se acerca al sentido pasivo.

Como el decisivo para este trabajo es el aspecto semántico, en las consideraciones siguientes dejamos aparte los sintagmas en los que s^a, dedicándonos tan sólo a aquéllos donde s = a. En ellos nos interesa ante todo su clasificación según el carácter del verbo predicativo, que puede expresar sea una acción, sea un estado o cambio de estado (tabla 27).

En total los verbos de acción representan tres cuartas partes. A este promedio se acercan considerablemente los verbos que se unen con el sujeto alegría. Entre ellos, sin embargo, hay algunos verbos de acción empleados en sentido figurado, que en el contexto más amplio expresan estados de las personas que sienten alegría: Una alegría cortante atrave­saba su pecho. MT 45; ... una gran alegría inundaba sus ojos. MT 42; A veces, a Sebastián le hería la alegría un poco insensata de su barrio. MDA 17. Como es de suponer, la más grande es la prevalencia de verbos de acción en los sintagmas con el sujeto hombre; el nombre, el más activo de los seres vivientes, es ante todo autor de acciones y sólo rara vez es

49 Op. cit. II, p. 153.

50 Sobre las construcciones verbo-nominales véase J. Dubský: „El aspecto estilís-

tico de un fenómeno lingüístico“, PP 1, 1967, pp. 21—28.

122







Tabla 27







sujeto

sintagmas




acción

estado o cambio de estado

número

%

número

%

hombre


casa
cosa alegría


671 47
63
53



86,8 50,0 37,3 71,6


102 47 106 21


13,2 50,0 62,7 28,4

total

834

75,1

276

24,9

sujeto de un estado. En cambio, los objetos inanimados son más apropiados para hallarse en estados y situaciones o sufrir cambiones de estado que para funcionar como autores de acciones. En los sujetos cosa es clara la preponderancia de. verbos de estado; el hecho de que con el sujeto casa los verbos de estado y los de acción estén en eguilibrio se explica por la circunstancia de que entre los sintagmas con verbos de acción hay algunos en los cuales casa es metáfora por sus habitantes o propietarios, convir­tiéndose así en sujeto que designa personas: La casa paga. JG 65; Y últi­mamente trabajaban para ella cinco importantes casas de lenocinio... JAZ 135.

Además, con los sujetos casa, cosa, alegría es frecuente el empleo fi­gurado de verbos de acción, en el cual el verbo pierde en gran medida el contenido de acción que expresa en su sentido propio. En cambio, con el sujeto hombre los verbos de acción se emplean en su sentido no figu­rado: Pero dentro de mi cabeza las cosas gritan ... JF 19 — El hombre gritó salvajemente ... LP 40; ... aquella casa ... llegó a manos de la familia Santamarina ... SP 125 Este hombre acaba de llegar del Mo­nasterio de Veruela ... CJ 154; Cuando me levanté de la silla, me saltaba la alegría de esta sorpresa ... en la punta de la lengua. CL 66 Los dos hombres corrieron en busca de la tranquera, saltando por los entreli­ños ... CB 16; Una alegría nueva, amarga y desbordante, la empujaba a reír de golpe ... CA 146 El hombre empujó la puerta ... GH 31. Con el sujeto hombre, el uso de verbos de acción en sentido figurado es muy escaso: El hombre de su ciudad se agarraba de una manera patética a la tradición. MD 11; ... el hombre no puede caer en bajezas semejantes. SJA 105. También el empleo figurado de verbos de acción corrobora lo que se ha dicho más arriba.

La clasificación de verbos en los de acción y los de estado presenta varios problemas. Algunos verbos polisémicos pertenecen con algunas de sus acepciones a los verbos de acción y con otras, a los de estado. Los verbos vestir y llevar, por ejemplo, son verbos de estado cuando signifi­can „llevar puesto“, pero en otras acepciones expresan acción: Vestía una pescadora de mangas cortas ... AG 63 Era el Buda de antes, pero se

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había vestido. RSF 123; Por la parte de atrás llevaba el hombre la americana mal puesta ... CA 13 — El hombre de la tartana le llevó el equipaje hasta la puerta abierta. IA 27. Ir, marchar, salir, venir y andar son verbos de acción cuando expresan movimiento, pero son de estado cuando expresan existencia: ¿Dónde ha visto usted que un hombre sin cultura y sin principios ande por ahí, tosiendo y pisando fuerte como un señorito? CC 30 — ¿Tan mal andan las cosas? JF 79. El significado de los verbos empezar y continuar dependen en gran medida del contexto, expre­sando acción en algunos y estado en otros: Ese hombre no era nadie cuando empezó. MDA 32 — Las casas empezaban al borde mismo de la vía ... MT 7; Continuaba él hombre: ¿Qué desea esta señora? MDA 38 ... las cosas no podían continuar de aquel modo ... SJA 30.

Es generalmente reconocida la opinión de que los verbos de estado son siempre intransitivos; esto, no obstante, no corresponde a la realidad. Además de tener, a menudo citado como ejemplo de verbo de estado, expresan estado los transitivos sentir, necesitar, merecer (La cosa tiene cierto mérito ... LG 55; sintió la piel entre el dedo pulgar y el índice ... IA 6; Un hombre a mi edad necesita cama propia. MD 24; ... y además la cosa merecía ... la pena de aguantar ... CC 121), así como llevar y vestir en la acepción mencionada más arriba. También es corriente la forma reflexiva en los verbos de estado, a veces al lado de la no reflexiva: ¿Quién era el hombre que se había acabado en un charco no muy grande de sangre? IA 74 Cada vez que iban a Lavapiés las cosas acababan mal. JG 12; pero es que la cosa no se queda ahí. CB 82 — Toda la casa había quedado en silencio ... DS 37; Una alegría infantil se reflejaba en su rostro. CA 142; El hombre se llamaba Francisco Gómez ... JG 123. El por ciento de los verbos transitivos y reflexivos en los de estado no es insigni­ficante: de todos los sintagmas con verbos de estado, el 38,8% son de verbos transitivos o reflexivos y el 61,2 %, de verbos intransitivos.

La clasificación de verbos en transitivos, intransitivos51 y reflexivos es de interés para nuestro trabajo no sólo en los verbos de estado, sino en todos los verbos predicativos que se unen con los sujetos agentes. Esta clasificación tampoco es sin problemas. Además de verbos „intransitivos por naturaleza“, como los llama Gili y Gaya,52 citando como ejemplos morir, virir, quedar, dormir, que no admiten objeto directo —con excepción de tautologías del tipo „vivir una vida“— y además de verbos que pod­ríamos llamar „transitivos por naturaleza“, que exigen un objeto directo —Roca Pons53 cita los verbos llevar, decir, hacer— hay verbos, y no son pocos, que algunas veces funcionan como transitivos y otras como intran­sitivos. Así sucede que el mismo verbo, sin que cambie de significación, figura tanto entre los transitivos como entre los intransitivos: Las pocas

51 Propiamente dicho, la categoría de verbos intransitivos comprende dos clases de verbos: los que se unen con un objeto que no sea el directo (estos verbos, junto con los transitivos, pertenecen a los objetivos) y los que no pueden unirse con nin­guna clase de objeto (son los llamados verbos subjetivos). Como para el sintagma sujeto#-predicado verbal esta clasificación carece de importancia, prescindimos de ella.

52 Op. cit., p. 71.

53 Op. cit. II, p. 14.

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o muchas cosas que se hacen, van a favor del cauce de la inercia y aumen­tan su caudal. CMG 34 ... con lo que le aumentó la alegría que le hacía contraer su cara. LP 31; ... a todas les espera un hombre real o imaginario. LR 105 La cosa puede esperar. GH 107; En torno a ella, discutían los hombres el precio... LP 41 Los .hombres discutían de fútbol ... CA 17; ... los hombres se jugaban sus ahorros al tute ... MDA 142 El hombre, muy joven, jugaba con la alianza dorada ... DS 11; Hombres semisalvajes ... se agrupaban en la borda mirando la isla. MM 92 Todos los hombres ... miran indiferentes a lo lejos. JF 45.

Además hay verbos que en los materiales estudiados son sólo intran­sitivos, pero pueden tener también valor transitivo (... las cosas no podían continuar de aquel modo ... SJA 30; Los hombres fumaban despacio ... EQ 29; Se percata de que un hombre lee por encima de su hombro. LR 20; Pero dentro de mi cabeza las cosas gritan ... JF 19) o, al contrario, verbos que en nuestros materiales funcionan como transitivos, pero pueden tener también valor intransitivo (Las casas eran de ladrillo ... todas des­bordando flores ... LGL 40; ... como si le costara un gran esfuerzo pro­nunciarlas. MT 10). De todo lo dicho resulta que es más exacto hablar de verbos con valor transitivo o intransitivo. Si a pesar de ello empleamos a veces los términos „verbo transitivo“ y „verbo intransitivo“ es por su forma más corta.

También la categoría de verbos reflexivos requiere una explicación. Según el criterio semántico, los verbos reflexivos se dividen en propios y formales. Los reflexivos propios son aquéllos cuya acción parte del su­jeto y vuelve sobre él; el sujeto es al mismo tiempo agente y paciente de la acción. Si decimos, por ejemplo, que el hombre se sacrifica, se ofrece, se precia, el que sacrifica, ofrece, precia es el hombre y el que es sacri­ficado, ofrecido, preciado es igualmente el hombre. El pronombre reflexivo señala la vuelta de la acción verbal sobre el sujeto; tiene su propio con­tenido semántico y no puede ser omitido sin que la oración cambie o pierda su sentido.

Nada de ello puede afirmarse de los reflexivos formales. Su acción no recae en el sujeto, que es agente, pero no paciente de la acción verbal. El pronombre reflexivo no tiene su propio contenido semántico y hay una serie de verbos que tienen, tanto la forma reflexiva como la no refle­xiva, siendo las dos del mismo significado: reírse reír, morirse morir, despertarse — despertar, quedarse — quedar.

Todos los verbos reflexivos propios existen también como verbos transi­tivos (moverse mover algo, bañarse bañar a alguien, levantarse levantar algo); de los reflexivos formales, algunos tienen sólo forma re­flexiva (arrepentirse, quejarse, atreverse), la mayoría tienen también forma no reflexiva, sea con el mismo significado como la reflexiva —véanse los ejemplos citados más arriba— sea con otro significado (irse — ir, pare­cerse parecer, despedirse — despedir, llamarse llamar). Algunas de las formas no reflexivas son transitivas, otras intransitivas.

De lo que se ha dicho se ve que las dos categorías de reflexivos, dife­renciadas semánticamente, se distinguen también por sus rasgos sintácti­cos. Desde el punto de vista sintáctico, los reflexivos propios no difieren en nada de los verbos transitivos, siendo la función de objeto directo

125


desempeñada por el pronombre reflexivo. Como la clasificación de verbos en transitivos, intransitivos y reflexivos es una clasificación sintáctica, hemos considerado conveniente incorporar los reflexivos propios en la categoría de los verbos transitivos. Los verbos que en la tabla 28 figuran como reflexivos son, pues, reflexivos formales.

Tabla 28


sujeto

sintagmas con verbos

transitivos

intransitivos

reflexivos

núm.

%

núm.

%

núm.

%

hombre casa
cosa alegría

479 36

48
32



62,0 38,3

28,4 43,2

251 44
99
29


32,5 46,8 58,6 39,2

43 14

22 13

5,5 14,9 13,0 17,6

total

595

53,6

423

38,1

92

8,3

La tabla 28 presenta el número de sintagmas con verbos transitivos, intransitivos y reflexivos, así como su proporción mutua, expresada en por cientos. La proporción entre los verbos de valor transitivo y los de valor intransitivo es otra prueba de la relación que existe entre el signi­ficado del substantivo y el carácter del sintagma. Ya se ha dicho que hombre es el sujeto agente por excelencia. La acción más típica y más frecuente es la que termina en un objeto; por ello el por ciento de verbos de valor transitivo que se unen con el sujeto hombre es el más elevado de todos y el por ciento de verbos de valor intransitivo el más bajo. En cambio, en unión con los sujetos casa y cosa los verbos intransitivos son más frecuentes que los transitivos, siendo la diferencia más grande en cosa que en casa. También esto armoniza con la proporción entre los casos s = ays#a (tabla 25). A base de estos resultados llegamos a la conclusión de que cuanto más apto es el substantivo de ejercer la función de sujeto agente, con tanta frecuencia más se une con verbos transitivos. El ab­stracto alegría es, también en este aspecto, el substantivo que más se acerca al promedio sacado de los cuatro substantivos.

En cuanto a los reflexivos formales, salta a la vista el bajo porcentaje con el sujeto hombre, pero como los números relativos a los demás sujetos son muy bajos (de 13 a 22 sintagmas) y pueden ser casuales, no ofrecen una base suficiente para hacer comparaciones.

Hasta ahora nos hemos referido o al número de sujetos o al de sintag­mas. Resta decir algunas palabras sobre el número de verbos que fun­cionan como predicados en los sintagmas estudiados en el presente capí­tulo (tabla 29), Su número total es de 411 y más del 80% de ellos, 337, se unen sólo con uno de los substantivos analizados; 56 verbos se unen con dos, 13 con tres y cinco verbos (ser, estar, dar, quedar [se] y hacer) se

126


Tabla 29

sujeto

verbos

número

frecuencia

hombre

casa
cosa alegría

320

58
76
54

2,41 1,62

2,22 1,37

total

411

2,70

unen con los cuatro substantivos. La frecuencia de los verbos predicativos es 2,7, lo que es más que en los sintagmas nominales. La frecuencia varía según el substantivo que funcione como sujeto, siendo relativamente alta con hombre y cosa y baja con casa y alegría. Esto significa que con los primeros dos sujetos es más elevado el número de verbos que aparecen muchas veces (en unión con hombre, decir figura en 38 sintagmas, tener en 30, mirar en 27, hacer en 25, etc.; con el sujeto cosa, ir se une 21 vez, tener 12 veces, ponerse 11 veces, etc.). En los sintagmas con el sujeto casa, sólo los verbos estar y tener son frecuentes, apareciendo 13 veces cada uno; con el sujeto alegría, el más frecuente es el verbo hacer que figura en cuatro sintagmas.

Todos los análisis realizados en este capítulo llevan a la misma con­clusión: la función de sujeto es típica de los substantivos que designan seres vivientes y dotados de inteligencia, representados en nuestros ma­teriales por hombre. Este hecho se refleja en el número de sintagmas, en el carácter del sujeto (preponderancia absoluta de sujetos agentes), en el carácter sintáctico del verbo (preponderancia de verbos transitivos), asi como en su carácter semántico (preponderancia de verbos de acción).
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