Los campos sintagmáticos de algunos substantivos españoles



Descargar 1,94 Mb.
Página5/13
Fecha de conversión24.02.2017
Tamaño1,94 Mb.
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   13

Ejemplos: ... sus chirridos son como carcajadas de una alegría total... LP 35; ... ¿con qué anuncio de alegrías inéditas llegaba hasta él aquella voz que tenía olvidada? SJA 26; ...pero a ellos les debía al menos aquel instante fugaz de libertad plena y de alegría... DS 126.

Tabla 12











nombre







complemento




clasificado




no clasificado

subst.

sint.

subst.

sint.




núm.

%

núm. %

núm.

%

núm.

%

hombre

casa


cosa alegría

103 121 31

29


73,0

85,2 57,4 58,0

150 221 34

37


76,5 89.8 50,7 62,7

38 21 23

21


27,0 14,8 42,6 42,0

46 25 33

22


23,5 10,2 49,3 37,3

total





442

77,8





126

22,2

La relación semántica entre los grupos semánticos y los substantivos con que se unen es tan obvia que no necesita muchos comentarios. Es natural que con relación a realidades tan complicadas como las designadas por hombre y casa se hable de sus partes. Es natural también que subs­tantivos que designan fenómenos físicos, fisiológicos y perceptivos, así como sentimientos y sus manifestaciones se unan sólo con hombre puesto que, de los cuatro substantivos estudiados, es el único que expresa una realidad extralingüística capaz de sentimientos, percepción y procesos fi­siológicos. En cuanto al grupo designado '"cualidades“ hay que tener en cuenta que se trata de una expresión abstracta de las cualidades mediante substantivos. Es interesante que alegría, que por sí solo es la expresión abstracta de una cualidad, no se une con otros substantivos que igualmente expresan cualidades aunque, como hemos visto en el capítulo precedente, se une muy a menudo con adjetivos que expresan cualidades. De los res­tantes tres substantivos hombre, de acuerdo con su contenido semántico, se relaciona con cualidades con mucha más frecuencia que los otros dos.

98

El único grupo semántico que aparece en relación con todos los cuatro substantivos es el de actividades y estados. El concepto de actividades y estados es muy amplio, lo que se refleja, entre otras cosas, en el hecho de que los sintagmas pertenecientes a este grupo son, respecto a su forma respectiva no condensada, más heterogéneos que los demás, expresando relación subjetiva fías disputas de los hombres), objetiva fía promesa de alegrías) o circunstancial (los gastos de la casa). Los substantivos que expresan conceptos de cantidad o grupos se unen con todos los substan­tivos concretos, pero sería difícil imaginarse (ni está documentada en nuestros materiales) su unión con un abstracto. Sin embargo, no queremos decir que sea imposible. En nuestro primer trabajo sobre los campos sin­tagmáticos31 hicimos un intento de averiguar las posibilidades virtuales de uniones de palabras. Al analizar, en el presente trabajo, un material mucho más amplio nos hemos dado cuenta de la imposibilidad de cumplir esta tarea, como lo explicamos con más detalle en la introducción.



Más arriba se han mencionado las diferencias existentes entre el nú­mero de grupos semánticos que se unen con los distintos substantivos que funcionan como miembro dado (tablas 8—11), así como las diferencias en la proporción entre los substantivos clasificados y no clasificados (tabla 12). Estas diferencias no son casuales, sino que están en relación con el contenido semántico de los cuatro substantivos estudiados, a saber, con su grado de abstracción o, dicho en otras palabras, con la extensión y con­tenido de sus conceptos: Si la extensión es limitada y el contenido rico, el número de grupos semánticos y el por ciento de substantivos clasifi-cables es relativamente elevado. Este es el caso de los substantivos hombre y casa. Si, al contrario, el contenido es pobre y la extensión grande, como en el caso de cosa, tanto el número de grupos como el de substantivos clasificables es más bajo. Es difícil comparar el abstracto alegría con los demás substantivos, que son concretos, pero creemos poder afirmar que su contenido es más rico y su extensión más limitada que los de cosa; la proporción entre los substantivos clasificados y no clasificados corro­bora esta afirmación. En cambio, el número de grupos semánticos que se unen con alegría es el más bajo de todos. Parece que la influencia del contenido semántico de substantivos abstractos en las relaciones sintagmá­ticas es de otra índole que la de substantivos concretos y que sólo rara vez pueden hacerse comparaciones útiles entre éstos y aquél.

Resumiendo los resultados obtenidos en el presente capítulo podemos decir que el contenido semántico del miembro dado del sintagma influye tanto en el aspecto formal del sintagma (cantidad de sintagmas y variedad del otro miembro) como en los aspectos sintáctico (relación subjetiva, objetiva, circunstancial y atributiva) y semántico (contenido semántico del otro miembro).


31 Op. cit. I, pp. 199—205.

99

IV



SUJETO-PREDICADO NOMINAL*

El sintagma sujeto-predicado nominal se estudia en este trabajo en dos capítulos independientes: en éste, donde el miembro dado es el predicado nominal, y en el capítulo VI, en que el miembro dado es el sujeto. Creemos que queda claro que no es posible estudiarlo en un solo capítulo, puesto que el sintagma presenta algunas características distintas según la función que desempeñe el miembro dado. Pero quizás el lector considere a primera vista más lógico que se analicen uno inmediatamente después del otro, y por ello opinamos útil exponer las razones por las que no nos ha sido posible hacerlo así. Por un lado hemos querido estudiar primero todos los sintagmas nominales y sólo después los verbales y, por el otro, no hemos querido intercalar ningún sintagma entre los dos en que el miembro dado funciona como sujeto. De ello resulta que el sintagma sujeto-predicado nominal debe preceder inmediatamente al sintagma sujeto-predicado verbal. Pero tampoco hemos podido estudiar el sintagma nom-bre-aposición antes del sintagma sujeto-predicado nominal, puesto que en el capítulo dedicado a la aposición se aplican los resultados obtenidos en el estudio del sintagma sujeto-predicado nominal. Así, el orden se­guido por nosotros nos parece el único posible.

Según los gramáticos españoles, el predicado nominal expresa cualida­des del sujeto. Esto es indiscutible cuando el predicado es un adjetivo; sin embargo, los gramáticos, de una forma u otra, lo afirman también de los predicados formados por substantivos. R. Seco dice: „Como todo substantivo [...] no es sino un conjunto de cualidades, al predicarse un substantivo de un sujeto, se atribuyen a éste todas cuantas cualidades nosotros apreciamos en el substantivo predicado.“32 Según Gili y Gaya „las oraciones atributivas expresan cualidades del sujeto, le atribuyen conceptos adjetivos, los cuales pueden designarse por medio de un adje­tivo propiamente dicho [...], de un substantivo, que puede ser pensado como un conjutno de cualidades, o como un concepto unitario dentro del cual se clasifica el sujeto“.33 También Roca Pons afirma, por lo menos de algunos casos, como José es médico, que „el predicado se nos aparece como la expresión de una cualidad del sujeto“.34

En realidad, la situación es algo más complicada. Para comprender a fondo las relaciones semánticas entre los dos miembros del sintagma sujeto-predicado nominal hay que emprender una excursión en el interior de las palabras.35 El concepto expresado por una unidad lexical puede ser descompuesto en elementos semánticos simultáneos. Los términos con que se designan estos elementos son distintos y no es objetivo de este trabajo decidir cuál de ellos es el más conveniente. Nosotros utilizamos el término „rasgos (distintivos) semánticos“. El concepto de hombre, por

32 Op. cit, p. 133.

33 Op. cit., p. 57.

34 Op. cit. I, p. 181.

35 En las explicaciones sobre la estructura semántica de las unidades lexicales nos
basamos ante todo en las ideas de R. Ostrá, expuestas en el trabajo citado más arriba.

100


ejemplo, contiene los siguientes rasgos principales: 1) „ser viviente“, 2) „adulto“, 3) „de sexo masculino“, 4) „dotado de inteligencia“. (Dejamos aparte otros rasgos semánticos que no son de relieve para el sintagma estudiado en este capítulo, por ejemplo „dotado de cualidades fisiológi­cas“.) Según el contexto en que se encuentre la unidad lexical en cuestión, algunos rasgos semánticos llegan a ser dominantes, mientras que los otros pasan a segundo plano. Por ejemplo, en la oración De niño yo había so­ñado con lo que iba a ser cuando fuera hombre. MA 8, el rasgo dominante de hombre es „adulto“. Las relaciones semánticas entre las unidades lexi­cales son complejas y jerárquicas. El concepto de una unidad lexical de orden superior puede llegar a ser uno de los rasgos distintivos de una unidad lexical subordinada a aquélla: el concepto de hombre, por ejemplo, es uno de los rasgos semánticos del concepto expresado por el substantivo tabernero.

Los dos substantivos del sintagma sujeto-predicado nominal siempre tienen por lo menos un rasgo semántico común; por regla general, el número de rasgos comunes es más elevado. La relación semántica mutua de los dos substantivos puede ser de subordinación o de coordinación. La subordinación ofrece dos posibilidades: o a) el concepto expresado por el sujeto es de orden superior y el expresado por el predicado nominal pertenece a la clase de conceptos subordinados a aquél (p. ej. Llenos de una extraña excitación que no sabían si era alegría... MM 157) o b) vice versa (p. ej. Mi marido... es un hombre bueno y leal. JGS 89). Si la re­lación semántica es de coordinación, c) los dos substantivos expresan con­ceptos del mismo orden, que suelen diferir por un solo rasgo distintivo: en la oración La mujer... se lamentó de no ser hombre... JG 168, los conceptos expresados por los dos substantivos difieren por los rasgos „sexo femenino“ y „sexo masculino“, respectivamente, d) Un tipo especial de coordinación lo forman los sintagmas en que los dos miembros están expresados por el mismo substantivo: El hombre no es un cualquiera, .. .no es un hombre vulgar... CC 42. En casos como éste, los dos miem-toros del sintagma compai'ten todos los rasgos semánticos.

Ahora bien, de los cuatro tipos existentes —designados a), b), c) y d)— sólo en los tipos a) y c) el predicado nominal contiene una nueva información sobre el sujeto, añade nuevos rasgos semánticos a los conte­nidos en el concepto expresado por el sujeto. En el tipo b), el concepto expresado por el predicado nominal está contenido en el concepto expresado por el sujeto como uno de sus rasgos distintivos, y en el tipo d) se trata de tautología. A base de. ello podríamos suponer que estos dos tipos son escasos, pero no es así: el tipo b) es, con mucho, el más frecuente de todos y también el tipo d) es más frecuente de lo que podría pensarse. En estos dos tipos el sintagma solo, sin el contexto en que se encuentra, no tendría mucho sentido. Suelen ser los complementos del predicado nominal, por regla general atributos, que contienen la información que se da sobre el sujeto. De hecho, en los tipos b) y d) no son muchos los sin­tagmas en los que el predicado nominal no lleve complementos. Perte­necen a ellos los casos Un hombre es siempre un hombre. SP 27, donde la tautología es intencional, o Mucho habla usted, Julián, para ser nombre. AG 61; ¡Eres un hombre! CJC 68, donde se hallan convertidos en domi-

101


nantes rasgos semánticos que pertenecen a las connotaciones del concepto de hombre.

En los tipos b) y d), pues, es sumamente difícil separar el sintagma del contexto más amplio. Si el contexto que le confiere sentido al sintagma es un atributo, este atributo califica al sujeto. Volviendo a las afirmaciones de algunos autores españoles, citadas más arriba, podemos decir que son erróneas si se refieren al predicado nominal en el sentido más restringido, pero tienen su razón de ser si las entendemos como relativas al predicado nominal en el sentido más amplio, es decir, incluyendo los complementos. Sin embargo, no dan una explicación satisfactoria de los casos en los que el predicado nominal no tiene complementos. Nosotros opinamos que en estos casos más bien podemos hablar de una clasificación del sujeto.

Hasta ahora hemos hablado casi exclusivamente de sintagmas cuyos ambos miembros son substantivos. Pero hay numerosos casos en que el sujeto no es un substantivo. Estos casos pueden ser divididos en dos grupos:

  1. el sujeto es un pronombre: ¡Esta es mi casa! CJC 92;

  2. el sujeto es una oración subordinada o una frase condensada con
    verbo en infinitivo: Si mi cuñado trabajara... otra, cosa sería... CC 63;
    Para mí es una gran alegría... poder complacer a su cuñado. CMG 259.

ad a) A los sintagmas con sujeto pronominal pertencen los casos en los que el sujeto no está expresado por una unidad lexical independiente, pero está comprendido en la forma del verbo copulativo: Soy hombre de paciencia ... JAZ 93.

El sujeto pronominal tiene que ser considerado siempre en su contexto dado, sea lingüístico, sea extralingüístico. Los pronombres son palabras semánticamente. vacías; no tienen rasgos semánticos en el sentido más restringido de la palabra (que podemos llamar rasgos de sustancia), sino sólo rasgos de referencia, que pertenecen a lo que podemos llamar rasgos de relación. (Los rasgos de relación, a su vez, están casi siempre ausentes en los conceptos de las palabras autosemánticas.) Cada pronombre tiene sólo uno o dos rasgos de referencia. El pronombre personal yo, por ejem­plo, tiene el rasgo de 'identificación con el hablante“. El demostrativo éste tiene dos rasgos de referencia: „deixis interna o externa“ y „cercanía respecto al hablante“. Gracias a la ausencia de rasgos de sustancia los pronombres pueden sustituir en el discurso prácticamente cualquier pa­labra autosemántica. Es el contexto (lingüístico o extralingüístico) que hace posible determinar cuál es la palabra sustituida. En los sintagmas sujeto-predicado nominal* la palabra sustituida por el sujeto pronominal tiene rasgos semánticos comunes con el predicado nominal. Ahora bien, respecto a la palabra sustituida, el pronombre tiene uno o dos rasgos más, a saber los rasgos de referencia. Por ello puede ser clasificado casi siempre como perteneciente a la clase de conceptos subordinados al concepto expresado por el predicado nominal y los sintagmas con sujetos pronomi­nales como pertencientes al tipo b) de relación semántica. Sólo excepcio-nalmente la relación semántica es contraria, como en el siguiente ejemplo: „¿Son ésas las chabolas?“ preguntó D. Pedro señalando unas menguadas edificaciones pintadas de cal, con uno o dos orificios negros...““¿Esas?“ contestó Amador. „No; ésas son casas.“ LMS 32.

102


ad b) En los sintagmas con sujeto expresado por una oración o una frase condensada la situación es más complicada, puesto que aquí el otro miembro del sintagma no es formado por una sola unidad lexical, sino por una sección de discurso que semánticamente equivale a una oración entera. En estos casos la dependencia del contexto alcanza un grado más alto que en los demás tipos del sintagma estudiado. Considerando los dos miembros del sintagma aisladamente sería absurdo afirmar que los con­ceptos expresados por el uno y por el otro tienen rasgos semánticos co­munes; además, sería atrevido hablar de concepto en una oración entera. No obstante, el contexto dado, a saber el verbo copulativo, transforma el sintagma en una especie de ecuación, en la cual se presentan los dos miembros como unidades con el mismo valor semántico. Podemos hablar aquí de una identificación „ad hoc“ que vale sólo en el sintagma dado. Como en estos casos no es posible hablar de concepto en el miembro que funciona como sujeto, tampoco es posible incluirlos en ninguno de los cuatro tipos de relación semántica, puesto que esta clasificación se basa en conceptos.

La capacidad del verbo copulativo de identificar semánticamente a los dos miembros del sintagma es también la base de los sintagmas de ca­rácter metafórico; en ellos no se puede hablar tampoco de rasgos semán­ticos comunes a los dos miembros del sintagma. Pero, como es obvio, no todos los substantivos se prestan con igual facilidad a la expresión meta­fórica. De los substantivos estudiados, sólo alegría figura en sintagmas de carácter metafórico: Mila había sido siempre la alegría y la gala del colegio ... SJA 70.

Dejando aparte los sintagmas con el sujeto expresado por una oración o su equivalente semántico y los sintagmas de carácter metafórico, así como unos cuantos casos en los cuales el sujeto no es concebible (se ha­blará de ellos más adelante), podemos emprender la clasificación de todos los demás sintagmas sujeto-predicado nominal# en los cuatro; tipos de i-elación semántica (tabla 13). Como se ve en la tabla, el más numeroso es el tipo b), es decir, aquel tipo de relación semántica en el que el con­cepto expresado por el predicado nominal es de orden superior y el con-
Tabla 13

Predicato nominal

Tipo de relatión semántica




a

b

c

d




núm

%

núm

%

núm

%

núm

%

hombre

3

1,5

170

86,7

9

4,6

14

7,2

casa

2

10,5

10

52,7

2

10,5

5

26,3

cosa

-

-

96

100

-

-

-

-

alegría

3

37,5

-

-

1

12,5

4

50

total

8

2,5

276

86,5

12

3,8

23

7,2

103


cepto expresado por el sujeto pertenece a la clase de conceptos que le están subordinados. De ello podemos deducir que la función de predicado nominal será desempeñada ante todo por aquellos substantivos a cuyo concepto corresponde una clase numerosa de conceptos subordinados. Sin embargo, el número de substantivos que expresen conceptos subordinados depende de una serie de circunstancias, siendo el grado de abstracción del concepto superior sólo una de ellas, y no siempre la decisiva. En las explicaciones anteriores se ha señalado que los substantivos hombre y casa no difieren mucho en el grado de abstracción: el uno designa uno de los seres dotados de vida, el otro, uno de los objetos entre los muchos seres y objetos que existen en la realidad extralingüística. Sin embargo, hay una diferencia enorme entre ellos en cuanto a la importancia que tienen o que se les atribuye, tal como se refleja en el idioma: el idioma es un instrumento exclusivo del hombre y es natural que el hombre juegue en él el papel decisivo no sólo como sujeto, sino también como objeto (empleando esta vez estos términos en su sentido filosófico, no gramatical). Por ello el número de substantivos que expresan conceptos subordinados al concepto de hombre es enorme, mientras que el número de substantivos que expresan conceptos subordinados al concepto de casa es muy redu­cido. Pertenecen a los primeros los substantivos masculinos que designan parentesco, profesión, oficio o títulos, así como apodos, nombres de pila, apellidos, etc. A los segundos pertenecen unas cuantas expresiones que designan diferentes tipos de viviendas y nombres propios de casas.

El substantivo cosa figura en el sintagma estudiado siempre en su sen­tido más general, es decir, en el significado de „todo lo que es o existe“. En este significado es de tan alto grado de abstracción que no hay otro substantivo que le pueda ser superior o que sea del mismo orden; por ello se explica la ausencia de los tipos a) y c). En cambio, cualquier subs­tantivo puede expresar conceptos subordinados, que no pertenecen ya a una sola clase, sino a varias clases de distinto orden. Así, por ejemplo, le están subordinados conceptos relativos a seres vivientes (La enferma es cosa santa para él... EQ 146), conceptos abstractos (... que ni el amor ni el odio fueran cosa de un día... CJC 63) y hasta conceptos adjetivos, fenómeno que no se encuentra en ningún otro sintagma (Su actitud es tímida o humilde, o ambas cosas a la vez. LR 153). Al abstracto alegría, al contrario, no le corresponde ninguna clase de conceptos subordinados; por ello no figura en el tipo b).

Después de lo dicho, no hay mucho que añadir a la tabla 14, que pre­senta el número y por ciento de los sintagmas sujeto-predicado nominal#. De todo lo expuesto más arriba queda clara la relación semántica entre el miembro dado del sintagma y el número de sintagmas.

El verbo copulativo que une a los dos miembros del sintagma es casi siempre ser, sólo en unos cuantos casos son otros verbos. Un análisis más detallado de los verbos copulativos se hace en el capítulo VI. En los ma­teriales estudiados en el presente capítulo aparecen, además de ser, los verbos parecer, hacerse, presumir de, considerarse, resultar y saberse, que figuran en un total de 21 sintagmas. Ejemplos: Sus viejas veleidades lite­rarias le parecieron ahora cosa frivola. JAZ 33; ¿Es que por fin has de­cidido hacerte un hombre... ? CMG 83; Me da un paquete de cigarrillos

104


Tabla 14

predicado

sintagmas

nominal

número

%



hombre casa
cosa alegría


202 23 181

22



13,5 1,5 12,1 4,4

total

428

8,6

fuertes... de los que fuman los señoritos para presumir de hombres du­ros ... JF 13; ... Cecilio Rubes... se consideraba un hombre físicamente atractivo... MD 16; En el invierno [el chiringuito] resultaba más taberna que otra cosa. MT 16; Pedro se apartó del muro ... sabiéndose precozmente endurecido, hombre. MT 22.

El otro miembro del sintagma, es decir el sujeto, no está siempre expre­sado en la misma oración. Si dejamos aparte los sintagmas en los cuales el sujeto está comprendido en la forma del verbo copulativo, quedan los casos en que el sujeto no está expresado ni explícita ni implícitamente, pero se entiende de la oración u oraciones precedentes (donde, sin embar­go, no necesita funcionar como sujeto): He encontrado cama en una pen­sión pequeña. Es una casa de dos plantas. JF 74. Desde el punto de vista estrictamente formal, tales casos deberían ser clasificados como casos en los que falta el otro miembro del sintagma, pero desde el punto de vista semántico, que es el decisivo para nosotros, no hay diferencia entre el ejemplo citado y la oración La pensión es una casa de dos plantas; el sujeto es perfectamente concebible. Sólo en unos cuantos casos, cuyo nú­mero está especificado en la tabla 15, el sujeto no es concebible: ...en­tendí el contenido de la sabiduría de mi viejo patrón: ...no ser otra cosa que pasiva criatura... SP 57.

No es, pues, importante si el sujeto está expresado en la misma oración o no. De más interés para este trabajo es el carácter nominal o verbal del sujeto (expresado o sobreentendido). El sujeto nominal puede ser expresado por un substantivo o por un pronombre. Los sujetos de carácter verbal son los expresados por una oración subordinada o por una frase condensada con verbo en infinitivo, de los que se hace mención más arriba. Si el sujeto no está expresado en la misma oración, puede ser formado también por una oración independiente: Por las mañanas siempre le cos­taba el mismo intolerable esfuerzo volver a la realidad. Debía ser cosa del hígado. CB 99.

Como vemos en la tabla 15, el número de sujetos de carácter verbal es insignificante en unión con todos los substantivos menos cosa. Este hecho sólo viene a confirmar lo que sobre este substantivo se ha dicho al hablar de los cuatro tipos de relación semántica entre los dos miembros del sin­tagma. Cualquier parte de la realidad extralingüística pertenece a „lo que

105


Tabla 15

predicado nominal

sujeto

nominal

verbal

no concebible

número

0/ /O

97,0 82,6 53,0 68,2

número

%

número

%

hombre casa
cosa alegría

196 19
96
15

3
1

70

7



1,5 4,4

38,7 31,8

3
3
1
5


1,5 13,0 8,3

total

326

76,2

81

18,9

21

4,9

es o existe“ y, por ende, puede ser identificada con una „cosa“, incluyendo acciones, asuntos, acontecimientos, en fin, realidades expresadas por una oración o su equivalente: Cuando nos trasladen será otra cosa. IA 79; Por qué no la arranqué en aquel momento es cosa que aún hoy no sé. CJC 51. De los demás substantivos, sólo alegría se une con sujetos de carácter verbal con alguna frecuencia, gracias a los sintagmas metafóricos: Mi alegría mayor sería que lo hicieses así... SJA 154. En los demás sintagmas el sujeto, expresado por una oración relativa, designa conceptos nomina­les: Se tuvo que quedar bien descansado quienquiera que fuese el que discurrió el invento este de los cristalitos. Tuvo que ser el hombre de más malas entrañas y más avaricioso de este mundo. RSF 78; ... fue mi propia casa la que ensuciaban. SP 50; Es alegría lo que siento. JF 117.

En cuanto al miembro dado del sintagma, es decir al predicado nominal, se ha dicho ya que puede o no llevar complementos. Si no los lleva, nece­sariamente es portador de la información que se da acerca del sujeto. Si lleva uno o más complementos, hay dos posibilidades: o la información está contenida tanto en el substantivo que desempeña la función de pre­dicado nominal como en sus complementos, o la información está conte­nida sólo en los complementos.-'6 Respecto a la información que se da del sujeto existen, entonces, tres tipos de predicado nominal que designamos S (substantivo), SC (substantivo + complementos) y C (complementos). La tabla 16 muestra la distribución de los tres tipos en los materiales estu­diados.

Nos interesan sobre todo las cifras relativas a los substantivos hombre y cosa, debido al número elevado de sintagmas en que figuran. Como se ha dicho más arriba, los dos substantivos tienen en común el hecho de que a sus conceptos les corresponde una clase amplia de conceptos sub­ordinados y de que por ello figuran preponderantemente en sintagmas que corresponden al tipo b) de relación semántica. En este tipo el concepto expresado por el predicado nominal no contiene ninguna información nueva acerca del sujeto. Por ello es lógico que ambos substantivos figuren

36 Véase V. Mathesius: Obsahový rozbor současné angličtiny na základě obecně lingvistickém. Praha, NCAV 1960, p. 132.

106







Tabla 16













tipo

S

tipo SC

tipo

C

predicado nominal

sintagmas

sintagmas

sintagmas




número

%

número

%

número

%

hombre

casa
cosa alegría

47

2

2



8

23,3

8,7


1,1

36,4


12 16 16 13

5,9 69,6 8,8 59,1

143

5

163



1

70,8 21,7 90,1 4,5

total

59

13,8

57

13,3

312

72,9

preponderantemente en el tipo C de predicado nominal. Pero los dos subs­tantivos difieren en la frecuencia con la cual figuran en el tipo S; es porque hombre, a diferencia de cosa, expresa un concepto rico en con­notaciones. En la mayoría de los sintagmas con hombre del tipo S la in­formación que se da sobre el sujeto no está contenida en los rasgos semán­ticos básicos del concepto, sino en las connotaciones. La connotación más frecuente es „valiente“: „¿Quieres hacer el favor de repetir lo que has dicho?“ — „He dicho que para oír lo que usted dice mejor se emborracha uno o se pone algodones en las orejas,“ repuso el muchacho con naturali­dad. Enrique amagó un movimiento de ataque, pero se contuvo. Sus me­jillas habían enrojecido de golpe. „Si eres un hombre sube conmigo al patio.“ JGS 71. En cambio, con el concepto de cosa no se unen ningunas connotaciones y por ello el substantivo no aparece prácticamente en el tipo S. En los dos casos documentados en nuestros materiales se trata de la frase hecha ésa es la cosa que forma una unidad semántica inseparable y no es posible someter sus partes a un análisis semántico.

Podemos preguntarnos qué razón de ser tiene el tipo C, si el substantivo que forma el predicado nominal no contiene ninguna información nueva. No cabe duda de que la respuesta no puede ser hallada en el nivel semántico. El significado de la oración no cambia si omitimos el substantivo: Era el amigo un hombre musculoso, alto, fuerte. CA 35 — Era el amigo muscu­loso, alto, fuerte. La diferencia es de carácter estilístico. En algunos sin­tagmas, la función del substantivo es enfática: Y escuchar detrás de las puertas es una cosa fea... CL 52; Pero llevarse unas fotitos de los días así que se sale de jira, es una cosa que está bien. RSF 31. En otros, la presencia del substantivo confiere a la información contenida en los com­plementos una validez general, no limitada a la situación momentánea: El señor Suárez tiene todo el aire de ser un hombre muy atareado... CC 38; ... felices de vivir en un lugar donde el amor era cosa posible... JGS 255.

El número de sintagmas con casa y alegría es reducido y por ello es bastante difícil sacar conclusiones de las cifras, que pueden ser casuales. Sin embargo, creemos poder afirmar que la casi inexistencia del tipo C

107


en alegría está de acuerdo con el hecho de que este substantivo no figura en sintagmas del tipo b) de relación semántica.

Creemos que en las explicaciones presentadas en este capítulo se dan bastantes pruebas de la influencia que el contenido semántico del miembro dado ejerce tanto en el número de sintagmas en los que figura, como en el significado del otro miembro y en el carácter del sintagma. La relación semántica existente entre los miembros del sintagma sujeto-predicado nominal# es la más estrecha de todos los sintagmas estudiados; en ningún otro sintagma podemos hablar de rasgos semánticos comunes a los dos miembros, con excepción del sintagma substantivo-aposición*, que equi­vale semánticamente al sintagma sujeto-predicado nominal*.

Los análisis hechos en este capítulo han revelado un hecho interesante: Un substantivo funciona como predicado nominal con tanta frecuencia más, cuanto menos es capaz de ofrecer una información nueva acerca del sujeto. Pero como el objetivo principal de los enunciados es el de ofrecer informaciones, un sintagma desprovisto de información no tiene lugar en el idioma. Para poder salir de esta contradicción hay que recordar que la afirmación mencionada es válida sólo cuando se refiere al predicado no­minal aislado, separado de sus complementos. Esto es también una prueba de que hay situaciones en las cuales tal abstracción del contexto es inadmi­sible.

NOMBRE-APOSICIÓN*



Según la Gramática de la Academia37, la función de la aposición es ,,explicar o precisar el concepto expresado por un substantivo por medio de otro substantivo“ yuxtapuesto. Smilauer define la aposición como la designación de una misma idea de distintas maneras.38

Sintácticamente, la aposición tiene rasgos comunes con el atributo. Roca Pons opina que, en un sentido amplio, la aposición puede considerarse un atributo. ,,En un sentido más estricto,“ sigue Roca Pons, ,,el atributo se opone al [concepto] de aposición por la naturaleza substantiva de ésta.“39

Semánticamente, la aposición equivale al predicado nominal substantivo. La Gramática de la Academia advierte que „el nombre en aposición puede convertirse en predicado“: Madrid, que es la capital de España/*0 Mathe-sius define la aposición como una predicación no oracional, expresada por la simple coordinación de una expresión nominal.41 (Sin embargo, la rela­ción entre los dos miembros del sintagma no es de coordinación, sino de subordinación, siendo la aposición el miembro subordinado.) De hecho, no hay diferencia semántica entre El padre de Alejandro, hombre inteligente

37 P. 175.

38 Citado según F. Kopečný: Základy české skladby. SPN, Praha 1962, p. 204.

39 Op. cit. II, p. 150.

40 Pp. 175-176.

41 Op. cit., p. 102.

108


y muy laborioso... JAZ 18 y El padre de Alejandro es un hombre inteli­gente y muy laborioso. Pero si bien es cierto que cada aposición puede ser transformada en predicado nominal, no todos los predicados nominales pueden ser transformados en aposición. El predicado nominal no puede ser transformado si el verbo copulativo no está en indicativo y en forma po­sitiva (Cecilio Rubes no era hombre de arraigada fe... MD 27) o¡ si el sujeto es de carácter verbal.

Tabla 17


aposición

sintagmas

número

%

hombre casa
cosa alegría

27

7

5



1

1,8 0,5 0,3 0,2

total

40

0,8

1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   13


La base de datos está protegida por derechos de autor ©absta.info 2016
enviar mensaje

    Página principal