Los campos sintagmáticos de algunos substantivos españoles



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del mismo material. Para la perspectiva elegida por nosotros es impor­tante, como ya se ha dicho, que las palabras estudiadas tengan un mínimo de polisemia; en cambio, para la perspectiva opuesta sería conveniente elegir palabras con una gran polisemia.

Cada categoría de palabras17 está caracterizada por determinados acci­dentes gramaticales, funciones sintácticas y significados. Sería supérfluo 'recapitular aquí las diferentes opiniones, sobradamente conocidas, sobre los criterios en los cuales se basa la clasificación de las palabras en las distintas categorías de palabras. No cabe duda de que todos los criterios — el gramatical, el sintáctico y el semántico — juegan su papel en dicha clasificación; no obstante, para los fines del presente trabajo tan solo los dos últimos son de relieve. Los substantivos — en los que se concentra nuestro interés — tienen las funciones sintácticas de sujeto, complemento de nombre, aposición, predicado nominal, objetos y complemento cir­cunstancial (lo que no significa, por supuesto, que estas funciones puedan ser desempeñadas sólo por substantivos). Estas funciones son inherentes a los substantivos y desempeñadas por todos ellos sin respecto a su con­tenido semántico. Donde se manifiesta la influencia del contenido semán­tico — y esto es lo que tratamos de probar en el presente trabajo — es en la frecuencia con que los diferentes substantivos desempeñan cada una de las funciones que les corresponden, en el carácter de estas funciones (el carácter de agente en el sujeto, por ejemplo), así como en la frecuencia media y las características de las palabras que funcionan como el otro miembro del sintagma. Tratamos de averiguar, además, a qué componente del contenido semántico del miembro dado se debe su influencia semán­tica; como veremos más tarde, en distintos sintagmas influyen distintos componentes.

En el presente trabajo partimos de fenómenos del habla (parole), tratando de llegar a conclusiones sobre la lengua (langue). Los corpus parciales de sintagmas también pueden ser considerados fenómenos paradigmáticos si concebimos el conjunto de palabras que en calidad del otro miembro se unan con el mismo substantivo (p. ej. el conjunto de los verbos que funcionen como predicado con el sujeto hombre) como resultado de substi­tución en la misma posición dentro del sintagma. Esta concepción, sin embargo, no es conveniente para nuestro trabajo; las substituciones suelen hacerse en un contexto más amplio que el constituido por un sintagma.

Antes de proceder al análisis de cada uno de los sintagmas, hay que hacer algunas observaciones de carácter general.

Todo estudio lingüístico se basa, más o menos, en el material ofrecido por el lenguaje (escrito o hablado). Sin embargo, la medida en que el lingüista haga uso de un material concreto puede ser distinta. En principio, podemos distinguir aquí dos procedimientos opuestos:

a) El lingüista parte de un fenómeno lingüísto (gramatical, sintáctico, etc.) y lo documenta con ejemplos típicos elegidos a este fin. Este es el procedimiento empleado, por regla general, en las gramáticas norma­tivas.


17 En la terminología gramatical española se las llama „partes de la oración“. Nosotros no hemos adoptado este término, a pesar de lo generalizado que es, por parecemos demasiado inconveniente debido a su referencia a la oración.

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b) El lingüista parte de un material concreto, reunido con la mayor objetividad posible, y a base de él trata de llegar a conclusiones sobre un fenómeno lingüístico. Este procedimiento es típico para la lingüística cuantitativa, por ejemplo.



En la mayoría de los trabajos lingüísticos los dos procedimientos se hallan combinados. Si prevalece, como en nuestro caso, el segundo pro­cedimiento, viene a resaltar son especial claridad un problema que puede permanecer oculto si se aplica el primer procedimiento: el problema de la clasificación y de los límites.

Los hechos del lenguaje se presentan al observador como algo continuo, donde no hay pasos bruscos de un fenómeno a otro. Para poder estudiar ios fenómenos lingüísticos hay que clasificarlos, pero en cada material concreto se encuentran fenómenos (aunque poco numerosos) que no pueden ser inequívocamente incluidos en ninguna de las clases estableci­das, que quedan al margen. El problema de los límites puede ser concebido también como problema del centro y de la periferia. La gran mayoría de los casos en cuestión se hallan en el centro de la clase correspondiente; podemos llamarlos casos típicos. Cuanto más nos acercamos a la periferia, tanto menos numerosos son los casos que encontramos allí, pero tanto más difícil es intepretarlos inequívocamente. Los límites entre dos clases con­tiguas siempre son borrosos. Esta peculiaridad del idioma indudablemente es ventajosa para su funcionamiento, pero representa una desventaja si se trata de su descripción. Por ello tratamos, en este trabajo, de reducir al mínimo el número de casos marginales, que quedan fuera de las clases establecidas, aunque nos damos cuenta de que la clasificación que hacemos de algunos casos puede ser considerada discutible.

Además del problema general de la clasificación nos encontramos en el presente trabajo con dos problemas especiales. El primero es el problema de la clasificación de los complementos verbales. Las gramáticas españolas distinguen tres clases de complementos: el directo, el indirecto y el cir­cunstancial, siendo los primeros dos complementos de objeto o, breve­mente dicho, objetos. Pero, como advierte Roca Pons, „existen comple­mentos verbales que no pueden colocarse en ninguno de los grupos indi­cados [...], p. ej. me alegro de tu felicidad.18 En un material concreto como el nuestro, tales casos se manifiestan claramente como una clase separada. Es cierto (y Roca Pons igualmente lo señala) que formalmente no se distinguen inequívocamente de las demás clases de complementos, pero también es cierto que tal distinción formal no existe ni entre las tres clases tradicionalmente reconocidas. Semánticamente, las cuatro cla­ses se distinguen con bastante claridad aunque haya, como en toda clasi­ficación, casos discutibles. El problema más grande respecto a la clase introducida por nosotros es cómo llamarla. Los complementos que perte­necen a ella son de objeto, aunque las gramáticas tradicionales los inclu­yen en los de circunstancia. Si nosotros los llámanos objetos preposi­cionales lo hacemos por falta de otro término mejor, dándonos perfecta cuenta de las deficiencias de esta denominación, dado que también el objeto directo puede y el indirecto debe construirse con preposición. El

18 Op. cit. II, p. 177.

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término ha sido adoptado de las gramáticas de otras lenguas (alemana, checa), donde la existencia de esta clase es generalmente reconocida.



El segundo problema especial es el de la clasificación semántica del otro miembro del sintagma. Para el análisis de la relación semántica existente entre los dos miembros del sintagma sería ideal si en todos los tipos de sintagmas se pudiera hacer una clasificación del otro miembro según su significado. Sin embargo, esto es posible sólo en algunos tipos de sin­tagmas.

Una clasificación semántica general, que abarque todas las palabras pertenecientes a una categoría de palabras, nos parece una tarea imposible de cumplir, al menos en la actualidad. Antes de poder intentarla habría que realizar un trabajo inmenso en el campo de semántica, incluyendo una clasificación general de conceptos. Los intentos que se han hecho hasta ahora se han limitado a formar clases demasiado generales, como „concreto" — „abstracto“, „animado“ — „inanimado“ en los substantivos.

Si queremos llegar a clases definidas con más precisión, tenemos que prescindir de una clasificación general y tomar en consideración sólo una parte de las palabras pertenecientes a la categoría en cuestión, parte limitada por el contexto en que pueda figurar. A primera vista esta condi­ción parece cumplida en nuestro caso, puesto que se trata de clasificar palabras que figuran en sintagmas con un miembro dado. Pero en la mayoría de los casos este contexto se ha mostrado insuficiente. Por regla general hace falta un contexto formado por lo menos por dos elementos oracionales. Así, por ejemplo, Wahrig19 hace una clasificación semántica de los substantivos que pueden figurar como sujeto con un verbo predi­cativo y un objeto directo dados. El inventario de palabras que forman el otro miembro de un sintagma determinado suele ser demasiado he­terogéneo para poder ser clasificado en grupos semánticos. El grado de heterogeneidad no es siempre el mismo, dependiendo ante todo del ca­rácter del sintagma: cuanto más estrecha es la relación semántica existente entre los dos miembros del sintagma, tanto más homogéneo es el conjunto de palabras que figuran como el otro miembro. Como se demuestra en el presente trabajo, la más estrecha es la relación semántica en los sintag­mas cuyos ambos miembros son substantivos; en consecuencia de ello ha sido posible hacer por lo menos una clasificación parcial de los substan­tivos que funcionan como el otro miembro del sintagma, quedando, sin embargo, algunos substantivos fuera de las clases establecidas.

Algunas veces la heterogeneidad del conjunto de palabras que forman el otro miembro del sintagma depende del substantivo que figura como el miembro dado. Así, por ejemplo, el conjunto de verbos que se unen con el sujeto hombre puede ser dividido en clases semánticas,20 pero no los verbos que se unen con los demás substantivos estudiados; puesto que en' tal caso nos faltaría la base necesaria para una comparación, hemos de­sistido de clasificar los verbos.

19 Op. cit., p. 151.

20 En nuestro artículo citado más arriba emprendimos tal clasificación, basándo­
nos en lo fundamental en la presentada por R. Lenz en La oración y sus partes. 2e
ed., Madrid 1925, pp. 350-351.

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Finalmente, el grado de heterogeneidad puede ser determinado por la categoría de palabras a la que pertenezca el otro miembro del sintagma. Como se explica con detalle en el capítulo II, el grupo de adjetivos que forman el otro miembro del sintagma substantivo21 — atributo calificativo es más heterogéneo que los grupos formados por substantivos o verbos.



La última observación concierne la terminología empleada en este tra­bajo. Siempre que sea posible hemos utilizado los términos tradicionales, prefiriéndolos a los nuevos términos, símbolos y ecuaciones tan en boga últimamente. La terminología tradicional tiene la ventaja de ser general­mente comprensible sin necesidad de explicaciones previas. En cambio, la terminología y procedimientos „modernos“ tienen la desventaja de po­der presentar como nuevos fenómenos que, de hecho, son conocidos desde hace mucho, y así disimular el hecho de que el trabajo en cuestión con­tiene poco o nada nuevo.

II

SUBSTANTIVO — ATRIBUTO



El substantivo, cualquiera que sea la función que desempeñe en la oración, puede tener sus complementos. Éstos pueden ser expresados por otro substantivo (las casas de la aldea), por una proposición subordinada (las casas donde vivían) o por un adjetivo (una casa antigua). En este último caso, el complemento suele designarse con el término de atributo. En este trabajo nos limitamos a estudiar la relación entre los substantivos analizados y el atributo. Los substantivos que forman el miembro dado de los sintagmas estudiados en este capítulo volverán a aparecer en otros capítulos, puesto que todos, además de funcionar en el sintagma substan­tivo-atributo, son miembros de alguno de los otros sintagmas estudiados en el presente trabajo o forman una oración nominal. En la oración Ve­rías costumbres nuevas, hombres desconocidos... SJA 61, por ejemplo, hombre, además de ser el miembro principal del sintagma substantivo-atributo, es el miembro subordinado del sintagma predicado-objeto directo. Esta dualidad de funciones se debe al hecho de que, dentro de la oración, el sintagma substantivo-atributo es un sintagma de orden inferior a los demás sintagmas.

La función de atributo puede ser desempeñada, además de los adjetivos propiamente dichos, por participios que en esta función tienen, desde el punto de vista gramatical, carácter nominal y pueden ser considerados una clase particular de adjetivos.22 Desde el punto de vista semántico, no obstante, suele prevalecer en ellos su carácter verbal que puede mani­festarse por rasgos específicos en el plano sintáctico: el participio, a di­ferencia de los demás adjetivos, puede ser determinado no sólo por un adverbio (los hombres mal vestidos), sino también por otros complementos,



21 El símbolo # designa el miembro dado del sintagma, es decir, el expresado por
los substantivos hombre, casa, cosa, alegría.

22 Véase Roca Pons, op. cit. I, p. 178.

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típicos del verbo predicativo (los hombres... apiñados en los camiones; un hombre... vestido de azul; los hombres... satisfechos que un de­creto ... te había otorgado; una cosa... desconectada definitivamente del mundo; una cosa destinada a entrar en la órbita de su vida; cosas leídas, escritas o sentidas por él). En estos casos, los participios con sus comple­mentos constituyen una forma condensada de proposiciones relativas (los hombres que se apiñaban en los camiones; una cosa que estaba destinada a entrar en la órbita de su vida; cosas que él leyó, escribió o pensó, etc.).



Estas características del participio en función de atributo nos han lle­vado a la decisión de excluirlos de los materiales estudiados en todos los casos donde prevalezca su carácter verbal. Quedan incluidos sólo los casos en los que también desde el punto de vista semántico prevalece el carácter adjetival del participio (p. ej. una cosa aburrida; sin la alegría acostumbrada; un hombre adinerado, etc.). Además quedan excluidos de los materiales estudiados los casos en los que hombre está calificado por un adverbio, ya que en ellos no tiene valor de substantivo (p. ej. ... era por dentro muy hombre. AMM 93). Estos casos son tratados con más de­talle en el capítulo XII.

La clasificación de los adjetivos puede ser realizada según varios cri­terios. Tradicionalmente reconocida y útil para nuestro trabajo es la di­visión de adjetivos en determinativos y calificativos.

A Substantivo#-atributo determinativo

Los adjetivos determinativos o pronominales son pronombres con fun­ción sintáctica de adjetivos. Su repertorio es limitado debido a su carácter preponderantemente gramatical, frente al carácter léxico y número ili­mitado de los adjetivos calificativos.

En los materiales estudiados figuran sólo 51 adjetivos determinativos. En cambio, el número de sintagmas en que figuran es elevado, como se ve en la tabla 1.

Tabla I22a

substantivo

sintagmas

numero


hombre casa cosa alegría

215 468 660 115

14,3


31,2 44,0 23,0




total

1 458

29,2





22a Para facilitar al lector la orientación en las tablas, creemos útil la siguiente explicación: A los substantivos estudiados los llamamos, en las tablas, algunas veces según la función que desempeñen en el sintagma en cuestión (p. ej. substantivo en el sintagma substantivo-atributo, aposición en el sintagma nombre-aposición, etc.) y otras veces lo llamamos „miembro dado“. Esta distinción puede parecer arbitraria

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Como era de suponer, el total de 1458 sintagmas, que representa casi un 30 % de los cinco mil casos que forman el corpus estudiado, no se halla distribuido entre los cuatro substantivos por partes iguales. Las diferencias son considerables, siendo los más numerosos los sintagmas con cosa y los menos numerosos los con hombre. El número absoluto de los sintagmas con alegría es aún más bajo, pero hay que tener en cuenta, en este capítulo igual que en todos los siguientes, que el substantivo alegría está represen­tado por un corpus de sólo quinientos casos, frente a los restantes tres substantivos con 1,500 casos cada uno. Para que las proporciones resalten con más claridad, presentamos en todas las tablas relativas al número de sintagmas no sólo las cifras absolutas, sino también el por ciento que la cifra absoluta representa en relación al corpus correspondiente.

Como ya se ha dicho en la introducción, opinamos que existe una re­lación entre el contenido semántico de los substantivos estudiados y la frecuencia con la cual ejercen la función del miembro dado de un sin­tagma. El substantivo cosa, al que corresponde el número más alto de los sintagmas substantivos-atributo determinativo, tiene dos rasgos semán­ticos: „inanimado“ y „general“. En unión con algunos adjetivos determi­nativos (en su mayoría pertenecientes a los indefinidos) cosa se vacía aun más de su contenido semántico y su generalización alcanza un grado tan alto que el sintagma se transforma en una unidad con significado prono­minal, supliendo unas veces la falta de un pronombre substantivo corres­pondiente y actuando otras veces como sinónimo de un pronombre sub­stantivo existente. Así, los sintagmas cualquier cosa, tal cosa y otra cosa deben su frencuente uso a la incapacidad del español de expresar el mismo contenido semántico mediante pronombres substantivos como lo hace, por ejemplo, el checo mediante las expresiones cokoliv, néco takového y néco jiného, respectivamente. Los sintagmas alguna cosa, ninguna cosa, todas las cosas, ¿qué cosa? son sinónimos de los pronombres algo, nada, todo, ¿qué?, como lo demuestran los siguientes ejemplos: ...le preguntó... si quería alguna cosa para la imprenta. DS 66; Tampoco te había dicho la chica ninguna cosa del otro jueves... RSF 38; Hace todas las cosas de una manera elemental... EQ 64; ¿Has visto? ... ¿Qué cosa? — Luis Miguel cortó las dos orejas. JGS 257. Sólo excepcionalmente conserva cosa en los sintagmas citados su contenido semántico, como en el siguiente ejemplo: Otras cosas hay peores. RSF 59. Los sintagmas mencionados llegan en nuestros materiales a un número total de 326, es decir, casi a la mitad de los formados con cosa. En los restantes sintagmas pasa al primer plano el otro rasgo semántico, es decir, el rasgo „inanimado“. Este rasgo es común a los substantivos cosa y casa, que figuran en un número elevado de sintagmas, y los opone a hombre, cuya frecuencia en este tipo de sin­tagma es la más baja de todos. De ello podemos juzgar que los substantivos

y supérflua, pero tiene su lógica y su razón de ser. Llamamos a los substantivos estudiados según su función sintáctica cuando las cifras presentadas en la tabla se refieren a todo el sintagma o al otro miembro del sintagma, y los llamamos „miem­bro dado“ cuando las cifras se refieren al miembro dado. Esta solución nos ha pare­cido necesaria para que en la misma tabla no figure dos veces el mismo término: por ejemplo en la tabla 5 (capítulo III) figuraría el término „complemento“ tanto en la primera columna, como en la tercera y cuarta.

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