Los campos sintagmáticos de algunos substantivos españoles



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aposición



objeto indirecta





Fig. 5.

El campo sintagmático de cosa (tabla 46, fig. 4) presenta un cuadro bien distinto. La función más frecuente es la de objeto directo ejercida, en comparación con el campo general, en un 15% de casos más. Otra función frecuente es la de su j e to, cuyo porcentaje coincide exactamente con el del campo general. Luego hay cinco funciones cuya frecuencia puede calificarse de media, de ellas dos —las de predicado nominal y objeto preposicional— pertenecen en el campo general a las poco frecuentes; otras dos —complemento de nombre y com­plemento circunstancial— son, en cambio, mucho menos nume­rosas que en el campo general, representando la diferencia un 10,5 y 19,6%, respectivamente.

Al tratar de interpretar las relaciones numéricas en el campo sintagma-



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tico de cosa hay que tener en cuenta el alto grado de abstracción de esta palabra y su capacidad de sustituir un número prácticamente ilimi­tado de conceptos no sólo substantivos, sino también otros, capacidad por la cual se acerca a los pronombres. Parece que la preponderancia de objetos directos se debe al rasgo semántico „objeto“, mientras que la distribución equilibrada de la mayoría de las demás funciones se debe a su capacidad substitutiva.

El campo sintagmático de alegría (tabla 46, fig. 5) se caracteriza por una gran semejanza con el campo general. Sólo en el objeto directo se observa una diferencia mayor (de un 8,9 % en favor de alegría), las demás diferencias son insignificantes, variando entre el 3,7% en el comple­mento de nombre y el 0,8 % en los casos no sintagmáticos.

Esta gran correspondencia con los substantivos del campo general se­ñala que alegría carece de características individuales (con la excepción del número elevado de objetos directos que hemos tratado de explicar en el capítulo VIII) que hemos hallado en los otros tres substantivos estu­diados. El abstracto muestra menos individualidad en las relaciones sin­tagmáticas que los concretos.



Comparando los cuatro campos entre sí podemos hacer constar que los que presentan un cuadro más característico son los de hombre y casa, lo que corresponde a los contenidos semánticos de estas palabras que son relativamente ricos, de un bajo grado de abstracción y un mínimo de polisemia. En el campo sintagmático de cosa se refleja el significado vago y el alto grado de abstracción de la palabra, características que se tradu­cen, entre otras cosas, en su alta capacidad substitutiva. El campo sintag­mático de alegría se opone a los demás campos por su falta de rasgos característicos, fenómeno que probablemente se dede al carácter abstracto de la palabra.

XIV

FRECUENCIA MEDIA DEL OTRO MIEMBRO DEL SINTAGMA



En el capítulo XIII nos hemos ocupado del miembro dado del sintagma, es decir del miembro formado por los substantivos hombre, casa, cosa y alegría. En cambio, las consideraciones a las que se dedica el presente capítulo se basan en el análisis del otro miembro del sintagma. En ambos capítulos se habla de frecuencia, pero este término tiene distinto signi­ficado según el miembro del sintagma al cual se refiera. En este capítulo, es decir en relación con el otro miembro del sintagma, se entiende por frecuencia el número de repeticiones de la misma palabra como otro miembro del mismo tipo de sintagma. Si, por ejemplo, el verbo dar figura en 22 sintagmas del tipo predicado-objeto directo*, su frecuencia es 22. La frecuencia del verbo gritar, que figura en un solo sintagma del mismo tipo, es 1. La frecuencia media, que es la que nos interesa aquí, se obtiene calculando el promedio de la frecuencia de todas las palabras que figuran como el otro miembro del sintagma (p. ej. de todos los verbos que fi­guran en el sintagma predicado-objeto directo*). Como se entiende de

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lo dicho, el número de palabras que forman el otro miembro del sintagma no es idéntico con el número de sintagmas en los que figuran; cuanto más alta es la frecuencia media del otro miembro, tanto más grande la diferencia entre el número de sintagmas y el de las palabras que consti­tuyen el otro miembro. En el ya citado tipo de sintagma predicado-objeto directo*, por ejemplo, el número de sintagmas es de 895 y el número de verbos de 246, lo que significa que en este tipo de sintagma figuran 246 verbos; su frecuencia media es 3,64.

Tabla 47


el miembro dado del sin­tagma

el otro miembro del sintagma

número de sintag­mas

función sintáctica

función sintáctica

categoría de palabras

nú­mero

fre­cuencia media

nombre

atributo

adjetivo determinativo adjetivo calificativo

51

425


28,59 2,18

1458 928

complemento de nombre

nombre

substantivo, adjetivo, pronombre, artículo

366

17 239

1,67

6,88 1,30



611

117 311


predicado nominal

sujeto

pronombre subst., oración subj.

aposición

nombre

substantivo, pronombre

30

1,33

40

sujeto

pred. nominal pred. verbal

substantivo, adjetivo verbo

156 446

1,47 2,86 3,64

230 1275

objeto directo | predicado

verbo

246

895 53

obj. indirecto

predicado

verbo, subst., adj.

35

1,49

objeto prep.

predicado

verbo, subst., adj.

123

2,28

279

compl. circ.

predicado

verbo, subst., adj.

325

3,55

1155

La tabla 47 presenta todos los datos necesarios para las reflexiones con­tenidas en este capítulo. Igual que en el capítulo XIII, no analizamos los casos marginales. A diferencia de él, incluimos el sintagma nombre-atri­buto*, pero omitimos los casos no sintagmáticos porque carecen del otro miembro del sintagma. Algunos de los tipos de sintagmas han sido divi­didos en dos subgrupos por distintas razones que serán expuestas en su debido lugar.

En este capítulo pisamos terreno inseguro: parece que la frecuencia media del otro miembro del sintagma es un fenómeno que está sujeto, en mayor medida que los demás fenómenos estudiados en el presente trabajo, a la ley de grandes cifras. Basta con consultar la tabla 47 para ver que los sintagmas menos numerosos (nombre-aposición*, predicado-objeto indirecto*) pertenecen a los caracterizados por la más baja frecuencia del otro miembro. Basta, además, una corta reflexión para reconocer que cuanto más bajo es el número de sintagmas, tanto más baja la probabili­dad de que en la función del otro miembro se repita la misma palabra. Sin embargo, las cifras de la tabla 47 señalan también que el número de

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sintagmas no es el único aspecto que influye en la frecuencia, media; si lo fuera, no podría explicarse por qué en nombre#-atributo calificativo, por ejemplo, la frecuencia media del otro miembro es más baja que en predicado-objeto preposicional*, si el número de sintagmas de aquél forma más del triple de éste, o por qué es distinta la frecuencia media en los sintagmas sujeto*-predicado verbal y predicado-complemento cir­cunstancial*, si el número de sintagmas es casi igual en ambos tipos.

Las conclusiones a las que pretendemos llegar en este capítulo se basan, pues, en dos premisas fundamentales:

  1. El número de sintagmas influye en la frecuencia del otro miembro del
    sintagma. Esta influencia probablemente es decisiva en los tipos de sintag­
    mas muy poco numerosos: por ello no analizamos los tipos nombre-aposi­
    ción* y predicado-objeto indirecto*.

  2. A pesar de lo dicho sub 1., la frecuencia media del otro miembro del
    sintagma tiene que tener otra causa o causas más.

Además, hay que tener en cuenta el carácter pronominal del atributo en el sintagma substantivo*-atributo y del sujeto en el sintagma sujeto-predicado nominal*. Por ello hemos dividido los dos sintagmas en dos subgrupos cada uno.63 La frecuencia media de los dos miembros prono­minales es mucho más alta que cualquier otra y no se debe al carácter del sintagma, sino precisamente al hecho de que el otro miembro es un pronombre. Es sabido que los pronombres difieren en más de un aspecto de las demás palabras que pueden por sí solas ser miembro de un sintagma. Una de las diferencias es el número reducido y delimitado de los pro­nombres frente al número ilimitado de las otras palabras. En las rela­ciones sintagmáticas esta diferencia se traduce en la alta frecuencia medía de los pronombres.

Pero volvamos a los otros miembros no pronominales y tratemos de contestar esta pregunta: ¿Cuáles son, además del número de sintagmas, las causas de las diferencias en la frecuencia media? Dejando aparte los sintagmas poco numerosos y los sintagmas en los cuales el otro miembro es un pronombre, podemos ordenar los restantes sintagmas de la siguiente manera:

sintagma: frecuencia media:

  1. sujeto-predicado nominal* 1,30

  2. sujeto*-predicado nominal 1,47

  3. nombre-complemento* 1,67

  4. nombre*-atributo 2,18

  5. sujeto*-predicado verbal 2,86

  6. predicado-objeto preposicional* 2,28

  7. predicado-complemento circunstancial* 3,55

  8. predicado-objeto directo* 3,64

Los sintagmas se siguen desde la frecuencia media más baja hasta la más alta. Sólo los sintagmas 5. y 6. no respetan este orden; en ellos hemos tomado en consideración la gran diferencia entre el número de sintag-


65 Si no hemos procedido de la misma manera en el sintagma nombre-comple­mento de nombre, es porque el número de sintagmas en los que el otro miembro es un pronombre es mínimo (véase capítulo III).

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mas pertenecientes a los dos tipos. Estamos convencidos de que, si el nú­mero de sintagmas fuera igual en ambos tipos, la frecuencia sería substan-cialmente más alta en 6. que en 5.

Los primeros cuatro puestos están ocupados por sintagmas nominales y los restantes cuatro por sintagmas verbales. Esto significa que la fre­cuencia media del otro miembro es más baja en los sintagmas nominales que en los verbales o, dicho en otras palabras, que los otros miembros de los sintagmas nominales tienden a una variedad más grande, se repiten con menos frecuencia que los otros miembros de los sintagmas verbales. Una de las causas de las diferencias en la frecuencia media es, entonces, el carácter nominales o verbal del sintagma.

Resta ahora tratar de explicar las diferencias dentro de los dos grupos (sintagmas nominales y verbales).



De los sintagmas nominales, la menor frecuencia media se registra en 1. y 2. Este tipo de sintagma se caracteriza también por una relación se­mántica muy estrecha: si el predicado nominal es expresado por un subs­tantivo,66 tiene con el sujeto por lo menos un rasgo semántico común, y a veces hasta son idénticos (p. ej. un hombre siempre es un hombre). También la relación semántica existente entre el complemento de nombre y el nombre del que depende es bastante firme: el complemento expresa conceptos que se asocian con el concepto del nombre determinado (sus partes cualidades, etc.). En cambio, la relación semántica entre el nombre y su atributo es libre: gracias a la gran capacidad de los adjetivos de ser empleados en sentido figurado no hay casi límites a las posibilidades de combinación entre substantivo y adjetivo.

Los sintagmas verbales presentan un cuadro semejante: la relación se­mántica más firme es la existente entre el sujeto y el verbo predicativo. En cambio, las relaciones semánticas de los objetos y complemento con el predicado67 son mucho más libres. Sólo en un caso no se conserva la proporción: sin duda alguna la relación semántica del complemento cir­cunstancial con el predicado es más libre que la de los objetos con el predicado; prácticamente de cada acción puede decirse en qué circunstan­cias se realiza. Es posible —y probable— que un análisis basado en mate­riales más amplios corregiría esta discrepancia. En general se puede decir que la relación semántica más estrecha es la existente en los sintagmas en que ambos miembros son expresados por un substantivo. Si los dos miembros del sintagma son expresados por diferentes categorías de pa­labras, la relación semántica es menos firme.

Podemos resumir los resultados del análisis realizado en este capítulo en las siguientes palabras: Influyen en la frecuencia media del otro miembro del sintagma tres aspectos: el número de sintagmas, el carácter del sintagma y la relación semántica existente entre los dos miembros.

66 En esta ocasión cabe decir que hubiera sido recomendable dividir el sintagma
2. en dos subgrupos, según si el predicado nominal es un substantivo o un adjetivo.
Pero con ello hubiéramos llegado a números tan reducidos de sintagmas que ya no
hubiera sido posible decidir si la baja frecuencia media se debía al número reducido
de sintagmas o a otra causa. Por ello hemos desistido de tal división.


67 En los sintagmas 6. y 7. desistimos de dividir los predicados en nominales
y verbales por el número muy reducido de los primeros; véanse tablas 37 y 40.

158


XV

LOS CAMPOS SINTAGMÁTICOS DESDE LOS PUNTOS DE VISTA FUNCIONAL Y SEMÁNTICO

Los dos capítulos precedentes han sido dedicados al miembro dado y al otro miembro del sintagma, respectivamente. Resta resumir los resultados del análisis de la relación entre los dos miembros del sintagma.



Entre los miembros de un sintagma existen dos clases de relación: sin­táctica (gramatical) y semántica. La relación sintáctica es determinada por factores gramaticales que en algunos casos tienen su expresión formal en la concordancia y el régimen. De los sintagmas estudiados en el pre­sente trabajo hay concordancia en los sintagmas substantivo-atributo, sujeto-predicado nominal adjetivo y sujeto-predicado verbal y régimen, en la concordancia y el régimen. De los sintagmas estudiados en el pre­sente trabajo hay concordancia en los sintagmas substantivo-atributo, relación sintáctica no tiene expresión formal en los sintagmas nombre-complemento de nombre, nombre-aposición, sujeto-predicado nominal substantivo y predicado-complemento circunstancial. No cabe duda de que la relación sintáctica es más estrecha si encuentra su expresión en medios formales, y más libre en los sintagmas en los que no hay tal expresión formal.

La relación semántica existente entre los dos miembros de un sintagma no ha sido hasta ahora sometida a un análisis sistemático, según sepamos. El intento de tal análisis hecho en el presente trabajo ha mostrado que la relación semántica es más firme si los miembros son expresados por la misma categoría de palabras (es decir, por substantivos), y más libre si son expresados por distintas categorías de palabras.

Si comparamos las dos clases de relaciones vemos que a una relación estrecha desde el punto de vista sintáctico no le corresponde necesa­riamente una relación semántica estrecha y vice verca. De hecho existe armonía entre los dos aspectos sólo excepcionalmente: de los sintagmas estudiados, sólo en el sintagma predicado-complemento circunstancial la relación es libre tanto sintáctica como semánticamente. En cambio, en los sintagmas más firmes desde el punto de vista semántico (sujeto-predicado nominal substantivo, nombre-aposición y nombre-complemento) la rela­ción sintáctica es libre, no siendo expresada ni por concordancia ni por régimen. En los sintagmas con concordancia (nombre-atributo, sujeto-pre­dicado nominal adjetivo y sujeto-predicado verbal) observamos una rela­ción semántica libre. También en los sintagmas con régimen (predicado-objeto directo, indirecto y preposicional) corresponde a una relación sin­táctica estrecha una relación semántica libre. Claro está que aun entre los sintagmas con relación semántica libre hay diferencias en cuanto al grado de la libertad, como se muestra en el capítulo precedente.

Entre las relaciones sintácticas y semánticas hay otra diferencia impor­tante, señalada ya en la introducción. Las relaciones sintácticas tienen va­lor absoluto; no se puede formar en el idioma ningún sintagma que no res­pete las reglas sintácticas. En cambio, las relaciones semánticas no se manifiestan de un modo absoluto. Se ha dicho que, teóricamente, es po-

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sible cualquier combinación de palabras sin respecto a sus contenidos semánticos. A pesar de ello, las relaciones semánticas juegan un papel importante en el idioma; su influencia, aunque no es absoluta, se impone en la inmensa mayoría de los sintagmas. De todas las posibilidades teóricas de combinaciones de palabras se realiza sólo una parte, y es pre­cisamente el contenido semántico de las palabras que determina casi siempre cuáles de las combinaciones posibles se realizan.

Vista de un modo general, la relación semántica dentro del sintagma se manifiesta como una influencia recíproca de los dos miembros. Pero en el presente trabajo, en el cual partimos de un material que reúne sintagmas con un miembro dado, no podemos tomar en consideración el carácter recíproco de la influencia semántica, viéndonos obligados a con­centrar nuestra atención en la influencia que el miembro dado ejerce en el otro miembro y a abstraer de la influencia del otro miembro en el miembro dado.

De lo dicho más arriba en este capítulo resulta que en la mayoría de los sintagmas la relación semántica puede calificarse de libre. El hecho de que la relación semántica sea libre no significa, por supuesto, que no haya influencia semántica entre los dos miembros del sintagma. La dife­rencia entre los sintagmas con relación semántica estrecha y libre consiste en que en los primeros, el miembro dado influye directamente en el con­tenido semántico del otro miembro, mientras que en los segundos la influencia se manifiesta ante todo en otros aspectos del otro miembro: en el sintáctico, emotivo, etc.

Después de todo lo dicho podemos proceder a un análisis detallado de la influencia semántica que el miembro dado del sintagma ejerce en el otro miembro.

El análisis tiene que ser hecho desde dos aspectos, aunque a veces sea difícil separarlos. Hay que averiguar

  1. en qué consiste la influencia semántica;

  2. cómo se manifiesta.

ad 1. Se ha indicado ya en la introducción y señalado en los capítulos dedicados a los diferentes sintagmas que la influencia semántica del miembro dado se debe algunas veces a todo su contenido semántico y otras veces sólo a algunos de sus componentes. Estos componentes, que llama­mos rasgos distintivos semánticos, suelen ser tanto más numerosos cuanto más bajo es el grado de abstracción del substantivo en cuestión o, dicho en otras palabras, cuanto más grande es su contenido y cuanto más redu­cida su extensión. De los substantivos analizados por nosotros cosa tiene sólo dos rasgos semánticos: „general“ (los diccionarios lo formulan como „todo lo que es o existe“) e „inanimado“. En cambio el substantivo hombre, de un grado relativamente bajo de abstracción, tiene un número de rasgos semánticos mucho más alto: „animado“, „humano“, „adulto“, „mascu­lino“, etc. En el marco del presente trabajo no es ni posible ni necesario establecer su repertorio completo; basta con mencionar los que son de importancia en la influencia semántica ejercida en el otro miembro del sintagma.

Así, por ejemplo, en los sintagmas substantivo#atributo determinativo y predicado-objeto directo* el rasgo decisivo de hombre es „animado“. En

160


otros sintagmas, además del rasgo „animado“ son de importancia otros rasgos semánticos, p. ej. „humano“ en los sintagmas predicado-objeto indirecto* y predicado-complemento circunstancial*. Sólo pocas veces el rasgo „animado“ carece de importancia, como en los sintagmas nombre-complemento de nombre* y sujeto-predicado nominal*. Como ya se ha dicho, en algunos sintagmas influye todo el significado, como en el sin­tagma substantivo*-atributo calificativo.68

En el substantivo casa, el más importante es el rasgo „lugar“, aunque su influencia se manifieste directamente sólo en el sintagma predicado-complemento circunstancial*. En la mayoría de los demás sintagmas la influencia es indirecta o, si queremos decirlo así, negativa, manifestán­dose en el hecho de que el substantivo casa se muestra menos apto para ejercer otras influencias semánticas.

El substantivo cosa tiene, como ya se ha dicho, dos rasgos semánticos. El rasgo „inanimado“ no necesita estar presente en el concepto; en este caso el substantivo incluye también conceptos animados. En algunos sin­tagmas influye sólo el rasgo „general“ (nombre-complemento de nombre*, predicado-complemento circunstancial*), en la mayoría influyen ambos rasgos semánticos, es decir, todo el significado. Es interesante que no hay ningún sintagma en el que influya sólo el rasgo „inanimado“.

En el abstracto alegría es a veces difícil establecer a qué se debe su influencia semántica. Es porque en los concretos podemos basarnos en una comparación entre los substantivos y establecer oposiciones: „ani­mado“ — „inanimado“, „bajo grado de abstracción“ — „alto grado de abs­tracción“. Pero el abstracto es, en la mayoría de los casos, incomparable con los concretos. Parece que para poder conocer a fondo la influencia semántica de alegría sería necesario emprender un estudio basado en la comparación de más substantivos abstractos. A los pocos sintagmas en ios que ha sido posible establecer la influencia semántica pertenece el sin­tagma predicado-complemento circunstancial*, donde el rasgo semántico decisivo es „movimiento de ánimo“.

A veces la influencia semántica no se debe a alguno de los rasgos se­mánticos ni a su conjunto, sino a otros aspectos, como el carácter emotivo de alegría en el sintagma subs1tantivo*-atributo, las connotaciones del concepto de hombre en el smtagma sujeto-predicado nominal* o, en el mismo sintagma, el número de conceptos subordinados al concepto de los substantivos estudiados.

Pero la influencia semántica cambia no sólo de un sintagma a otro, sino también dentro del mismo sintagma, según el aspecto en que se ma­nifieste la influencia. Así, por ejemplo, en el carácter de agente del sujeto influye el rasgo „animado“ del substantivo hombre, mientras que en los demás aspectos del sintagma sujeto hombre-predicado verbal influye todo el significado. Al rasgo semántico „lugar“ del significado de casa se debe el hecho de que, en el sintagma nombre-complemento de nombre casa sea
68 En este capítulo prescindimos de una enumeración exhaustiva, limitándonos a señalar las tendencias generales y documentarlas con ejemplos; las informaciones detalladas sobre la influencia que los distintos componentes semánticos de cada uno de los cuatro substantivos ejercen en cada uno de los tipos de sintagmas se en­cuentran en los capítulos correspondientes.

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relativamente frecuente la relación circunstancial; en los demás aspectos de este sintagma influye el rasgo „bajo grado de abstracción“.

Todo lo dicho sub 1. está de acuerdo con los resultados a los que llega R. Ostrá en sus estudios de los campos conceptuales.69 En ellos señala que el significado no es un conjunto invariable de rasgos semánticos, sino que, bajo la influencia de varios factores (siendo el contexto uno de los más importantes), distintos rasgos llegan a ser dominantes y otros se ven relevados a segundo plano. Este carácter del significado se muestra clara­mente también en las relaciones sintagmáticas.

ad 2. Como ya se ha dicho, sólo en los sintagmas con una estrecha re­lación semántica se manifiesta la influencia semántica del miembro dado directamente en el contenido semántico del otro miembro. Este es el caso del sintagma sujeto-predicado nominal, en el que los dos miembros tienen en común como mínimo un rasgo y como máximo todos los rasgos semán­ticos, y del sintagma nombre-complemento de nombre#, donde el otro miembro expresa conceptos que se asocian con el concepto expresado por el miembro dado. Pero incluso en estos sintagmas la influencia del signi­ficado del miembro dado se manifiesta también en otros aspectos que se­mánticos. En el sintagma nombre-complemento de nombre*, por ejemplo, se han establecido cuatro tipos de relación sintáctica que corresponden a cuatro funciones sintácticas del miembro dado en las formas no conden-sadas correspondientes (véase tabla 6). La distribución de los cuatro tipos varía según el substantivo que funcione como miembro dado, siendo las diferencias resultado de la influencia semántica de los cuatro substan­tivos.

En sintagmas con una libre relación semántica la influencia del conte­nido semántico del miembro dado se manifiesta sólo en aspectos no se­mánticos. Así, por ejemplo, en el sintagma substantivos-atributo califi­cativo el contenido semántico de los substantivos influye en la proporción entre la calificación objetiva y subjetiva y entre el empleo figurado y no figurado de los adjetivos. En el sintagma sujeto#-predicado verbal es re­sultado de la influencia semántica del sujeto la proporción entre verbos transitivos e intransitivos, de acción y de estado, etc. Se encuentran mu­chos ejemplos más en los capítulos dedicados a cada uno de los sintagmas estudiados.

Hasta ahora nos hemos ocupado de las relaciones semánticas dentro del sintagma. Pero la influencia semántica del miembro dado rebasa el marco del sintagma y se hace sentir en el campo sintagmático como conjunto, manifestándose en las relaciones cuantitativas dentro del campo. Como a ellas está dedicado un capítulo aparte (el capítulo XIII), no es necesario analizarlas aquí.

En el artículo que escribimos hace algunos años sobre el campo sintag­mático del substantivo hombre y que se menciona varias veces en el presente trabajo los resultados a los que llegamos son mucho más redu­cidos y, además, difieren en más de un aspecto de los obtenidos en el presente trabajo. Esto se debe no sólo a la poca experiencia que tuvimos
69 Op. cit. y Champ conceptuel du travail en français. Étude diacronique d'une structure onomasiologique, en prensa.

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entonces en este campo, sino ante todo al hecho de que el material del cual partimos entonces no fue lo bastante amplio, reduciéndose a un solo substantivo. El presente trabajo nos ha convencido de que, para obtener resultados objetivos y útiles, se necesita una sólida base de comparación. La elección de los tres substantivos concretos se ha mostrado como acer­tada; en cuanto al substantivo abstracto, se ha mostrado que en la mayoría de los aspectos analizados es incomparable con los concretos. A pesar de ello no consideramos el esfuerzo vano; creemos que también esta prueba negativa es de utilidad para los futuros estudios de los campos sintagmáticos.

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