Los campos sintagmáticos de algunos substantivos españoles



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EVA SPITZOVÁ

LOS CAMPOS SINTAGMÁTICOS DE ALGUNOS SUBSTANTIVOS ESPAÑOLES

INTRODUCCIÓN



Los indiscutibles éxitos de los métodos estructurales en la fonología y gramática no han podido sino hacer sentir su impacto también en la semántica. Esta disciplina, en sus comienzos concentrada en estudiar los cambios de las significaciones de las palabras, ha ensanchado enorme­mente sus horizontes. En sus corrientes más generales incluso ha traspa­sado el nivel del léxico estudiando, de un modo general y abstracto, las significaciones de unidades morfológicas, construcciones sintácticas, etc. En el territorio del léxico, ha ido dirigiendo su atención hacia la bús­queda de un sistema en el léxico, hacia el descubrimiento de las estructu­ras en las que se basa el funcionamiento del léxico, hacia un examen de las relaciones existentes entre la realidad extralingüística, los conceptos y las palabras, etc. Ha surgido la teoría de los campos lingüísticos y se han hecho varios intentos de su clasificación. Los distintos tipos de campos lingüísticos corresponden a diferentes clases de relaciones existentes entre las palabras. O. Ducháček, quien ha dedicado una buena parte de su obra al estudio de los campos lingüísticos (citemos por lo menos el trabajo más importante, Le champ conceptuel de la beauté en frangaís moderne, Praha, SPN 1960), clasifica los campos lingüísticos1 de la manera siguiente:

morphologiques —de mots —

syntagmatiques

champs linguistiques



conceptuels —d'idées —

contextuels



Los más estudiados hasta ahora son los campos conceptuales, lo que no nos sorprende puesto que, a nuestro parecer, son los más apropiados para descubrir la estructura interna del léxico.2 Esto no significa, sin embargo, que el estudio de los demás campos lingüísticos carezca de inte­rés e importancia. Esperamos —con toda la modestia— que el estudio de los campos sintagmáticos emprendido en el presente trabajo contribuirá a conocer nuevos aspectos de la estructura interna de algunos sintagmas

1 En Précis de sémantique francaise. Opera universitatis Purkynianae brunensis,
Brno 1967, p. 33.

2 En este aspecto es muy interesante el trabajo de R. Ostrá ,,Le champ conceptuel
du travail dans les langues romanes“. ERB III, Opera universitatis brunensis, Brno
1967, pp. 7-84.

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sintácticos gracias a su análisis desde el punto de vista semántico. Sin que aspiremos a alcanzar las alturas teóricas de los estudios de semántica general, creemos poder afirmar que el presente trabajo se acerca, en algu­nos de sus aspectos, a la semántica que estudia las significaciones de las construcciones sintácticas en sí. Los campos sintagmáticos rebasan por su carácter el marco de la samántica, perteneciendo tanto a ésta como a la sintaxis.

Hasta ahora se ha prestado muy poca atención a los campos sintagmá­ticos. En 1934, W. Porzig3 intentó un primer análisis de las relaciones semántico sintácticas, limitándose, sin embargo, a sintagmas con una relación semántica muy estrecha (e. g. Hund-bellen, Baum-fallen). Cierta labor práctica se halla realizada en algunos diccionarios de estilo4 que citan las construcciones más frecuentes de las palabras presentadas. Algu­nos autores abordan este problema desde el aspecto lexicológico.5 Nosotros hicimos un primer estudio de un campo sintagmático en los artículos „El campo sintáctico del substantivo hombre en el español moderno I y II“ (ERB I, Praha, SPN 1965, pp. 189-212, y ERB II, Opera universitatis brunensis, Brno 1966, pp. 35—50).

En el presente trabajo partimos, en principio, de la clasificación de los campos lingüísticos hecha por O. Ducháček y citada más arriba. Acerca de los campos sintagmáticos, Ducháček dice:„Le but de l'explo-ration des champs syntagmatiques est de trouver les relations contextuel-les virtuelles du mot étudié avec d'autres mots dans la phrase. Par exam-ple, en examinant un substatif, on cherchera quels verbes pourraient lui étre associés s'il était le su jet d'une proposition (Ses yeux brillaient) et, au contraire, de quels verbes il pourrait étre le complément d'objet (II a regardé ses yeux) ou le complément circonstanciel (Elle a marché les yeux baissés), quels substantifs ou quels adjectifs pourraient fonctionner comme ses attributs (Ses yeux sont beaux) ou de quels substantifs il pourrait étre attribut á son tour, quels adjectifs en pourraient étre épi-thétes (II avait les yeux bleus) ou s'il pourrait avoir la fonction du com­plément du nom (Trois paires d'yeux le guettaient), etc.“6

Esta concepción tiene la ventaja de ser bastante amplia para compren­der todas las relaciones en las que puede entrar una palabra dentro de la oración. Sólo hay que rectificarla en un punto: se ha mostrado imposible, por distintas razones, averiguar las relaciones virtuales de las pa­labras estudiadas. Primero hay que tener en cuenta que el repertorio de palabras en un idioma y con ello también el número de combina­ciones que se pueden formar de ellas es liminado, mientras que el lingüista, al tratar un problema sintáctico o léxico, se ve obligado a estu-

3 En „Wesenhafte Bedeutungsbeziehungen“, Beitrage zur deutschen Sprache und
Literatur 58, pp. 79—97.

4 E. g. A. Reum y H. Becker: Petit dictionnaire de style. Leipzig 1953, y A. Reum:
A Dictionary of English Style. Leipzig, J. J. Weber, sine.


5 E. g. J. Filipec: „Lexikálné sémantická výstavba hesla — ústředni otázka lexiko-
grafické práce“, O vědeckém poznání soudobých jazyků. Praha, NCAV 1958, pp. 181
y sigs.; G. Wahrig: „Die Anwendung von Kernsatztransformationen auf lexikalisch-
semantische Beschreibungen", ZDL 2, 1970, pp. 129-157.

6 Op. cit, p. 33.

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diarlo a base de un material más o menos limitado. Las combinaciones virtuales pueden ser establecidas sólo en un conjunto que contiene un número limitado de elementos: en la fonología, por ejemplo, con su conjunto limitado de fonemas, pueden averiguarse todas las combina­ciones virtuales de dos, tres o más fonemas. La confrontación de las combinaciones virtuales con las realizadas en un idioma dado hace posible, por ejemplo, establecer la redundancia, concepto importante en la teoría de la comunicación.

Segundo hay que reconocer que, en teoría, ninguna combinación de palabras puede considerarse como imposible, en cuanto no sea agrama-tical, es decir, en cuanto sea formada de acuerdo con las categorías gra­maticales existentes en la lengua en cuestión. Como demuestra con agu­deza R. Jacobson en el artículo“Boas' View of Grammatical Meaning",7 no es posible formar una oración gramaticalmente correcta que no pueda existir en el lenguaje. Jakobson cita una oración que Chomsky, en Syn-tactic Structures,8 califica de privada de sentido —Colorless green ideas sleep furiously (Ideas verdes incoloras duermen furiosamente)— y, ana­lizándola palabra por palabra, demuestra que es una oración perfectamente posible. Además, como advierte Jacobson, esta oración existe como< título de una poesía escrita por Dell Hymes. Es cierto que tales combinaciones figuran ante todo en la poesía, que trata precisamente de buscar nuevas e inusitadas uniones de palabras, pero no figuran sólo en ella; también en la prosa artística, que ha proporcionado el material para el presente trabajo, se hallan uniones de palabras que a primera vista parecen absur­das (alegría roja o redonda, por ejemplo).9

Ahora bien, la posibilidad virtual de cualquier unión de parabras en el discurso no debe llevarnos a la conclusión de que el contenido se­mántico no influya de ningún modo en las uniones de palabras. La tarea principal del presente trabajo es justemente demostrar que existe una relación entre el significado de las palabras y el carácter de la unión; pero esta relación tiene que ser buscada en las uniones reales, no en las virtuales. Por ello adoptamos la iniciativa de Ducháček en el sen­tido de que averiguamos qué uniones de palabras existen de hecho en un corpus determinado.

Pero no estudiamos cualquier unión de palabras (también una oración o una frase es una unión de palabras), sino lo que a continuación llama-nos sintagmas. Es éste un término frecuentemente empleado en la lingüística para designar diferentes fenómenos del habla (parole en la terminología saussuriana). Saussure mismo10 da al término un significado bastante amplio puesto que, según él, un sintagma es una combinación de dos o más unidades consecutivas en el discurso. Esta definición abarca tanto la unión de morfemas y semantemas dentro de una palabra (sintagma morfológico) como la de dos elementos dentro de una proposición o de

7 Traducción francesa „La notion de signification grammaticale selon Boas“ Essais
de linguistique genérale. Paris, Les éditions de Minuit 1963, pp. 197—206.


8 Traducción checa Syntaktické struktury. Praha, Academia 1966, p. 16.

9 Véase también Wahrig, op. cit., p. 139.

10 Cours de linguistique genérale. 2e ed., Paris 1922, p. 170.

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las proposiciones o partes que forman una oración compuesta (sintagma sintáctico). Este concepto de sintagma fue adoptado también por J. Roca Pons.11 Para Alarcos Llorach12 el sintagma es „la unidad que comprende en la cadena constituyentes y exponentes“. También este concepto com­prende tanto los fenómenos morfológicos como los sintácticos. Algunos lingüistas dan al sintagma un significado más amplio aún, extendiéndolo a la sucesión de toda clase de elementos lingüísticos, incluyendo los fo­nemas. Hjelmslev, a su vez, interpreta el sintagma como la unión de un plerema con uno o más morfemas, con lo que sus sintagmas coinciden, prácticamente, con las palabras.

Otros lingüistas limitan el concepto de sintagma a fenómenos sintácti­cos. Así, A. Erhart13 define el sintagma como unión gramatical de dos palabras pleremáticas, de las que una forma el miembro determinante y la otra el miembro determinado. El sintagma es formado por dos elemen­tos oracionales entre los cuales existe una relación determinativa. Según B. Havránek y A. Jediicka14 forman el sintagma dos elementos oracionales unidos por una relación gramatical.

Según los distintos conceptos que tienen del sintagma, algunos lingüistas admiten tanto la existencia de sintagmas de coordinación como de sub­ordinación, mientras que otros consideran como sintagmáticas sólo las rela­ciones de subordinación. Los que admiten como sintagmática también la relación de coordinación, necesariamente niegan el carácter exclusiva­mente binario del sintagma.

Los sintagmas de subordinación o determinativos suponen un elemento determinante (gramaticalmente subordinado) y otro determinado (grama­ticalmente principal). Así, por ejemplo, en el sintagma decían cosas el substantivo cosa es el elemento determinante, mientras que en el sintagma cosas imperdonables cosa es el elemento determinado. El carácter del sintagma sujeto-predicado es discutible; puede calificarse sea como de subordinación, sea como de determinación mutua.

Los sintagmas estudiados en el presente trabajo son sintagmas sintácti­cos en el sentido más restringido: son uniones de dos elementos oracionales. Un sintagma en este sentido es una unidad inferior a la oración; los dos miembros del sintagma pertenecen a la misma oración, pero una oración puede contener más de un sintagma. Los sintagmas pueden ser nominales o verbales. Son nominales los que constan de dos miembros nominales (e. g. substantivo-atributo) y verbales los que constan de un miembro no­minal y uno verbal (e. g. sujeto-predicado verbal).

A nuestro parecer, el sintagma es la unidad sintáctica que mejor se presta al estudio de las interdependencias sintácticas y semánticas en la oración. El conjunto de todos los sintagmas en los cuales puede figurar la palabra en cuestión forma su campo sintagmático. En este trabajo estudiamos los campos sintagmáticos de cuatro substantivos diferentes, comparando tanto cada uno de los sintagmas, como los campos enteros.

11 Introducción a la gramática I. La Habana 1966, p. 119.

12 Gramática estructural según la escuela de Copenhague. Madrid, Gredos 1951,
p. 46.

13 Základy obecné jazykovědy. Praha, SPN 1965, p. 129.

14 Česká mluvnice. Praha, SPN 1960, p. 281.

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Para que las diferencias resalten con la mayor claridad posible, hemos escogido substantivos con contenidos semánticos bien distantes entre sí. Son los substantivos hombre, casa, cosa y alegría. Semánticamente pode­mos caracterizarlos así: hombre = ser viviente y dotado de inteligencia; casa = edificio o parte de edificio que sirve de habitación; cosa = todo lo que es o existe;15 alegría = grato y vivo movimiento de ánimo.16 (Estas definiciones semánticas no son exhaustivas, limitándose a los rasgos semánticos más importantes de los substantivos en cuestión. Donde sea de utilidad, mencionamos otros rasgos más, p. ej. al analizar el substantivo hombre en función de predicado nominal.) Hombre se opone a los tres restantes substantivos por ser el único que designa un ser viviente; además se opone a cosa por un grado más bajo de abstracción. Casa está en opo­sición a hombre por designar un objeto, algo no dotado de vida, y a cosa por su bajo grado de abstracción; es una palabra de mucho contenido y poca extensión. Cosa, en cambio, es de un alto grado de abstracción, tiene poco contenido y mucha extensión. Efectivamente, su significado es tan vago que puede designar no sólo objetos, sino también ideas, acciones, etc. En algunos contextos puede designar seres vivientes, aunque en otros se lo emplee en oposición a personas. Por su carácter general se acerca al pronombre algo. Alegría contrasta con todos los demás substan­tivos estudiados por ser un abstracto (en el sentido tradicional de la pa­labra), mientras que los démas son concretos. En la elección de los subs­tantivos ha influido, además, el empeño de escoger palabras con la menor polisemia posible, así como con una alta frecuencia en el discurso, para poder reunir un material bastante amplio que garantice, en la mayor me­dida posible, la objetividad de las conclusiones sacadas de su análisis. Este último criterio presentó cierta dificultad en la elección del substantivo abstracto, ya que la frecuencia de los abstractos es mucho más baja que la de los concretos. Es ésta la causa por la que no hemos logrado reunir el mismo número de sintagmas con alegría como con los demás substan­tivos. Los cuatro substantivos elegidos forman lo que llamamos el miembro dado del sintagma; los elementos oracionales que se unen con ellos en los sintagmas forman el otro miembro del sintagma.

No es casual que hayamos decidido estudiar los campos sintagmáticos de substantivos. Teóricamente, cualquier palabra autosemántica puede ser elegida como miembro dado del sintagma, pero los substantivos son los más apropiados para tal estudio puesto que su campo sintagmático es el más grande y variado de todos, constando de cinco sintagmas nominales y cinco verbales. Los campos sintagmáticos de las demás palabras autose-mánticas (adjetivos, adverbios y verbos) son mucho más pobres: contienen de dos a cinco sintagmas que, con excepción del campo sintagmático de los adverbios, son sea solamente nominales, sea solamente verbales. Como queda claro de lo que más arriba se dice acerca del sintagma, las palabras sinsemánticas no pueden por sí solas ser miembro de un sintagma.

El material en que se basa este trabajo ha sido tomado, de treinta obras básicas y dos obras complementarias de la prosa española contemporánea,



15 Según el Pequeño Larousse.

16 Según el Diccionario de la Academia.

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de obras escritas entre los años 1940 y 1966. Nos hemos limitado a obras de la prosa artística (novelas y narraciones), porque opinamos que reflejan con mayor amplitud tanto el idioma escrito (en los pasajes descriptivos y narrativos) como el hablado (en los diálogos). La limitación temporal de las obras elegidas tiene por fin asegurar que el material analizado refleje la última etapa de la evolución del español moderno. La lista de las obras, con sus abreviaturas correspondientes, se halla en la bibliografía. La mayoría de los autores están representados por una obra cada uno; sólo algunos (Juan Goytisolo, Luís Goytisolo. Ana María Matute, Miguel De­libes) están representados por dos obras cada uno.

De cada una de las obras básicas hemos tomado cincuenta oraciones en las que figura el substantivo hombre, cincuenta con casa y cincuenta con cosa, lo que significa que cada uno de los tres substantivos figura en los materiales 1,500 veces. Decimos tomado, no escogido; es que no hemos querido influir nuestro material por elección alguna y por ello he­mos tomado de cada obra las primeras cincuenta oraciones con cada uno de los tres substantivos, (La novela Testa de copo, de Alfonso Grosso, no contiene bastantes oraciones con los substantivos en cuestión y por eso nos hemos visto obligados a recurrir a otra obra suya, Germinal — una de las dos obras complementarias — para completar el material.) En cuanto a alegría, hemos reunido todas las oraciones con este substantivo que figuran en las treinta obras, llegando al número total de 489. Para obtener una cifra redonda, hemos reccurrido a otra obra complementaria — una novela de Carmen Kurtz — que nos ha proporcionado las once oraciones faltantes para las quinientas. Así, el número total de los casos estudiados en el presente trabajo es de cinco mil.

Puede sorprener que aquí hablemos de oraciones si más arriba decla­ramos la intención de estudiar sintagmas y no oraciones enteras. Hay que tener en cuenta, primero, que en alqunos casos los substantivos estudiados no forman parte de un sintagma (en las oraciones nomínales de un solo elemento, por ejemplo) y, segundo, que, para poder estudiar el sintagma, a menudo necesitamos conocer un contexto más amplio. También la mayoría de los ejemplos citados en este trabajo contienen, además del sintagma en cuestión, otros elementos de la oración.

El objetivo del presente trabajo es, brevemente dicho, establecer cómo el contenido semántico de una palabra (en nuestro caso, de los cuatro substantivos mencionados) influye en sus relaciones sintácticas. Los con­tenidos semánticos de los cuatro substantivos se toman como una constante. Estamos conscientes de que, en cierta medida, esto significa una simplifi­cación de la situación real, puesío que el significado de una palabra no puede ser absolutamente igual en distintos contextos. (Para que estas variaciones, de las que nosotros hacemos caso omiso, sean lo más pequeñas posible, hemos elegido palabras con un mínimo de polisemia.) Opinamos, no obstante, que dicha simplificación es necesaria para que resalten con más claridad los fenómenos que pretendemos estudiar. Las relaciones sintagmáticas pueden ser analizadas asimismo de la perspectiva opuesta: puede estudiarse cómo el contexto (el otro miembro del sintagma) influye en el contenido semántico de una palabra dada. Aunque los dos procesos son complementarios, sería difícil estudiarlos en un solo trabajo y a base
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