Las tres caras de la mente El desarrollo de las inteligencias mentales, emocionales y del comportamiento Elaine de Beauport con Aura Sofía Díaz



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REDEFINICIÓN DE LA INTELIGENCIA
Las inteligencias mentales de la neocorteza
• La inteligencia racional: es el proceso por el cual percibimos información por medio de conexiones secuenciales que involucran fundamentalmente el uso de la razón, la lógica, la causa y el efecto.

• La inteligencia asociativa: es el proceso que nos permite percibir información a través de conexiones múltiples, y que involucran principalmente el uso de la yuxtaposición, la asociación y la relación.

• La inteligencia espacial visual y auditiva: es el proceso de percibir información a un nivel más profundo, mezclando imágenes, sonidos u otras combinaciones percibidas por los sentidos y por los sistemas cerebrales más profundos.

• La inteligencia intuitiva: es el conocimiento directo, sin el uso de la razón; conocer desde adentro. -,


Las inteligencias emocionales del sistema límbico
• La inteligencia afectiva: es el proceso por medio del cual nos dejamos afectar por algo o alguien; y desarrollamos la habilidad de acercarnos a una persona, lugar, cosa, idea o situación.

• La inteligencia de los estados de ánimo: es la capacidad de entrar, mantenerse y salir de cualquier estado de ánimo, sea la experiencia dolorosa o placentera.

• La inteligencia motivacional: es la capacidad de estar conscientes de nuestros deseos, y de conocer lo que más nos emociona y nos mueve; la habilidad de guiar nuestra vida en relación con lo que amamos.
Las inteligencias del comportamiento del cerebro básico
• La inteligencia básica: es la capacidad de movernos hacia algo o alejarnos de ello; ser capaces de imitar o de inhibirnos ante algo o alguien en beneficio de nuestra vida o la de los otros.

• La inteligencia de los patrones: es la capacidad de conocer los patrones que gobiernan nuestro comportamiento y ser capaces de alterarlos cuando sea necesario.

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• La inteligencia de los parámetros: es la capacidad de reconocer, extender o transformar los ritmos, rutinas y rituales de nuestra vida.
Al estar conscientes de estas múltiples inteligencias, el nuevo pensador es como un director de orquesta, que se concentra en la música de una sección, después de la otra, y después de todas juntas. O el nuevo pensador es como un surfista que se monta primero en una ola, y después en otra, moviéndose con las olas en continuo movimiento.

Tú eres el director de tu cerebro. Los resultados que obtienes dependen de dónde te concentras, si te enfocas o no. Al saber que tienes múltiples inteligencias para escoger, puedes empezar a guiar tu vida enfocándote en la inteligencia más apropiada y desenfocándote de la que encuentres inapropiada.

Para enfocarte y desenfocarte con efectividad es importante darse cuenta de que cada inteligencia involucra un rango diferente de vibración de la energía. Por ejemplo, el rango de vibración de la inteligencia de los estados de ánimo es diferente de la energía que vibra en la inteligencia espacial-visual. El estado de ánimo de la rabia tiene vibraciones gruesas de energía mientras que la visualización tiene una dimensión más rápida y más fina. La vibración involucrada en la inteligencia asociativa cuando vemos un atardecer, es diferente de las vibraciones lentas involucradas en la inteligencia afectiva, en la cual paramos cualquier actividad para permitirnos ser afectados por el atardecer. Las vibraciones aún mas finas son las que se relacionan con los fenómenos psíquicos o la percepción extrasensorial involucrada en la inteligencia intuitiva. Cada sistema cerebral es un sistema de energías que vibran en rangos que van desde la energía más gruesa hasta la energía más fina, y de velocidades más lentas a más rápidas. Los rangos gruesos se refieren a lo físico, visible y a veces tangible; los rangos más finos se refieren a lo invisible, tal como es descrito en la espiritualidad y en la física cuántica. Entre las realidades materiales más gruesas y aquellas espirituales o cuánticas existen todas las variaciones de energía que podemos descubrir a medida que aprendemos a activar los trillones de células que conforman el sistema humano cerebro-mente-cuerpo. Cada inteligencia traza un camino a través de todo este inmenso potencial energético de la mente humana.

Mi intención no es la de desacreditar la necesidad de un pensamiento racional, lógico y crítico. Por el contrario, espero que a través de la clarificación de los otros procesos mentales, el proceso racional no esté tan contaminado como lo está actualmente en nuestra cultura. Hoy en día hay muchos otros procesos mentales que se disfrazan de racionalidad, utilizando una lógi-

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ca finamente velada para comunicarse a través de la razón, el único proceso intelectual y socialmente aceptado. Los seres humanos, al igual que el proceso racional, se beneficiarán cuando seamos capaces de identificar más claramente los límites de los diversos procesos mentales. También podremos enfocarnos profundamente dentro de un proceso mental y al mismo tiempo permanecer conscientes de que hay otros procesos mentales que ignoramos.

¿Son estos diez procesos, diez caminos hacia la conciencia o diez inteligencias? La respuesta es todo lo anterior. Cada proceso nos capacita para tener acceso a los diferentes rangos vibracionales de las tres estructuras del cerebro. Este acceso diverso y más profundo nos permite hacernos cada vez más conscientes de aquellas áreas de nuestra vida que hasta ahora hemos considerado o aceptado como inconscientes. La etiqueta «inconsciente» sirvió para enmascarar nuestra ignorancia de los procesos más profundos dentro de nosotros. De allí surgen los diez caminos hacia la consciencia. Cada camino también nos permite ganar más y más información acerca de nuestra vida y de toda la vida que nos rodea. Con esta información nos hacemos no sólo mentalmente inteligentes sino también emocionalmente inteligentes y comportamentalmente inteligentes.

Cada inteligencia maneja una clase diferente de información. Por ejemplo, una mujer puede ser inteligente en su proceso de pensamiento o de visualización y puede ser muy ignorante en sus procesos emocionales. Es decir, ella puede ser incapaz de obtener información sobre sus propios sentimientos o ser incapaz de tener acceso a la información emocional relativa a las vidas a su alrededor. O un hombre puede ser inteligente emocionalmente, pero ser incapaz de actuar, es decir, incapaz de integrar el feedback de sus propias acciones o de las acciones de los demás. Cada uno de nuestros sistemas cerebrales nos ofrece una información diferente. La inteligencia racional nos ayuda a obtener información por medio de determinado proceso, pero excluye los otros procesos para llegar a ser artísticamente inteligente, espiritualmente inteligente, emocionalmente inteligente y conductualmente inteligente.

Percibirnos como sistemas de energía, con realidades e inteligencias múltiples, en vez de percibirnos como entidades con una sola realidad y una inteligencia fija, involucra un tremendo cambio en la conciencia humana. Nuestra búsqueda debe estar orientada hacia el descubrimiento de todos los procesos mentales que puedan electrificar nuestros cerebros y desarrollar nuestras capacidades. La investigación científica nos invita hacia una complejidad exquisita. Nuestras respuestas deben ser apropiadas. Necesitamos abrir nuestras mentes a una potencial abundancia mental y a la libertad.

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Considera a este libro como el inicio de la exploración de los trillones de células que componen nuestro sistema humano cerebro-mente-cuerpo. Por favor, siéntete libre de leerlo secuencialmente de principio a fin, o de abrirlo en el capítulo que te interese. Puede que prefieras profundizar en una inteligencia, leyendo y practicando los ejercicios, antes de continuar con las otras inteligencias. Si estás interesado en la relación entre la fisiología del cerebro y la inteligencia, encontrarás un resumen al principio de cada capítulo del libro.

En la primera parte encontrarás una explicación de las características de la neocorteza, y de las cuatro inteligencias mentales.

La segunda parte trata sobre las características del cerebro límbico, propone un nuevo acercamiento a las emociones y un mapa que te guía a través del territorio de las emociones. Los capítulos sobre las tres inteligencias emocionales van seguidos por un capítulo que describe la inteligencia emocional y las tres aberturas (nariz, boca, y genitales) que afectan al cerebro límbico.

La tercera parte cubre las características y los lenguajes del cerebro básico, también llamado sistema-R, cerebro reptil o cerebro del sistema nervioso. A continuación de los tres capítulos sobre cada una de las inteligencias del comportamiento, está la descripción de la inteligencia del comportamiento en relación con las aberturas de tu cuerpo.

En la conclusión, bajo el título La acción individual, sugiero que ciertas inteligencias pueden ser especialmente útiles en diversas situaciones de la vida. Por lo tanto, puede ser que desees mirar la conclusión antes de decidir cómo leer este libro. También propongo dos cambios teóricos, así como acciones sociales e individuales en las que se pueden aplicar estas inteligencias para lograr una diferencia en nuestra vida personal y colectiva.

Espero que disfrutes este libro y que lo encuentres útil como un manual de referencia en el que puedas buscar las inteligencias y los ejercicios enunciados en el apéndice, a medida que los necesites. También espero que los grupos consideren,estudiar juntos este libro.



NOTAS
1. Paul D. MacLean, The Triune Brain in Evolution, New York, Pleum Press, 1990, p. 9.
2. Para una descripción de otras inteligencias, ver Howard Gadner, Frames of Mind: The Theory of Múltiple Intelligences, New York, Penguin Books, 1988.

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Primera parte


La inteligencia mental: pensar, imaginar, intuir y el cerebro neocortical

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CAPÍTULO 1


RED DE POSIBILIDADES
LA NEOCORTEZA
Conocí a la neurofisióloga Mary Schmitt dos años antes de que Roger Sperry recibiera el Premio Nobel de Medicina, en 1981, por sus investigaciones sobre la inteligencia del hemisferio derecho. Schmitt me habló sobre los hallazgos derivados de las investigaciones en la separación de los dos hemisferios cerebrales que venían siendo reseñadas en las revistas profesionales desde 1979 y manifestó gran interés en la Escuela Mead que yo había fundado en 1969. Ante la gran variedad de trabajos con imágenes y trabajos creativos que se llevaban a cabo allí, así como los avances logrados en asignaturas como matemáticas y ciencias, Schmitt se entusiasmó al considerar que estos resultados surgían debido a la riqueza de nuestra estructura educativa, la cual de alguna forma estaba estimulando los dos lados del cerebro. La escuela estaba completamente dedicada al logro del desarrollo pleno del potencial del estudiante, y hasta ese momento no tenía interés particular en los estudios sobre el cerebro. Mary Schmitt, sin embargo, estaba tan convencida de la importancia del hemisferio derecho para la inteligencia, que logró persuadir al director de un laboratorio de Boston para que nos prestara un electroencefalógrafo por un mes. Una tarde lluviosa de octubre, acompañada por Mary, conduje hacia el laboratorio, donde con la ayuda del conserje montamos aquella pesada máquina en la parte trasera de una ranchera y volvimos con nuestro trofeo hasta el colegio en Greenwich.

Le preguntamos a doce estudiantes de sexto grado si estarían interesados en estudiar su propio cerebro. Discutiendo previamente el proyecto, Mary y yo decidimos que no estábamos interesadas en un grupo de control, por lo que el estudio no sería una investigación formal. Entonces, les propusimos a los estudiantes un taller sobre el cerebro, como uno de los tantos talleres del colegio. Así como tenían a su disposición talleres de cocina, de matemáticas y de grabado, éste se llamaría taller del cerebro. Comprometiendo su tiempo de forma voluntaria, Mary le aplicó los electrodos en el lado izquierdo y derecho

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de la cabeza a cada uno de los estudiantes, y les propuso diversas tareas, de lenguaje, de matemáticas, de arte, así como también una en la cual se mantendrían en silencio. Ellos estaban fascinados con todo el procedimiento.

La escuela Mead tenía centros para el lenguaje, el arte, las ciencias, las matemáticas, las humanidades y la música, así que tenía recopilada la información académica de los boletines de evaluación generados a lo largo de seis años. Esta información mostraba cuándo el niño había aprendido a leer, y cuan bien cada uno se desempeñaba en matemáticas, ciencias o arte. En otras palabras, se disponía de un reporte completo del proceso de aprendizaje de cada estudiante. Cuando pude ver los resultados de los sencillos estudios hechos por Mary Schmitt con el EEG y los comparé con los reportes del aprendizaje de los estudiantes quedé asombrada. Aquellos estudiantes que habían tenido dificultad en el aprendizaje de la lectura pero que se habían desempeñado bien en el arte, producían suaves ondas alfa en el hemisferio derecho cuando se les solicitaba realizar tareas artísticas y emitían ondas beta, agudas e irregulares en el hemisferio izquierdo cuando se les pedía que leyeran. Los que habían aprendido a leer tempranamente registraron ondas beta en el hemisferio izquierdo, tal como lo habíamos esperado. Lo que Mary Schmitt decía acerca de las características del hemisferio derecho y del izquierdo parecía ajustarse a la realidad. Los estudios sobre el cerebro se asemejaban a los reportes académicos recopilados a lo largo de seis años. Desde ese momento me convertí en una entusiasta seguidora de las investigaciones del cerebro.

Uno de mis mejores recuerdos es el momento en que me sentaba a discutir los resultados con los estudiantes. Ellos se entusiasmaron al comprender por qué uno había tenido dificultad para leer, por qué otro había leído más rápidamente, por qué otro se destacó más en arte, otro en deporte, otro en matemáticas. Entonces estuvieron en capacidad de discutir por qué algunos trabajaban sus problemas de matemáticas escribiendo las respuestas, mientras que otros lo hacían viendo en su mente las respuestas. Con este solo experimento pudimos borrar seis años de presión, dudas y confusión de la mente de los niños. Yo estaba profundamente conmovida al ver la sinceridad con la que discutían entre ellos el experimento. Estaban curiosos e interesados en desarrollar más efectivamente una especialidad en un área que en otra.

Supe entonces que los estudios sobre los hemisferios derecho e izquierdo serían famosos algún día. Ciertamente, sólo habían transcurrido dos años cuando leí en los periódicos que Roger Sperry había recibido el Premio Nobel; me vinieron lágrimas a los ojos mientras pensaba: «ahora todos sabrán y comprenderán».

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La neocorteza es el sistema cerebral que diferencia al ser humano de otras formas de vida. Nos permite hacer distinciones y reflexiones sobre nuestros propios pensamientos, sentimientos y acciones.

Diversos investigadores del cerebro han llamado a la neocorteza «la corona de joyas» y «el telar encantado». Yo, como exploradora en el área de la educación y del desarrollo humano, he experimentado muchos momentos en los que he podido celebrar y festejar la exquisita belleza creada por este sistema cerebral en los reinos del intelecto, del arte y de la espiritualidad. Hay otros momentos en los que estoy convencida de que llevamos esta «corona de joyas» como una «corona de espinas», al ver como la hemos utilizado para detectar lo que está mal en nosotros mismos y en los demás, para criticar y condenar, en lugar de distinguir lo que puede ser apreciado en nuestra vida y en la vida de quienes nos rodean.

En vez de utilizar la neocorteza para mejorar la vida, hemos estado utilizando esta preciosa capacidad de reflexión para criticarnos a nosotros mismos o a los demás, por lo que no tenemos o no podemos hacer. Frecuentemente concluimos que las limitaciones y el sufrimiento... son un aspecto inherente a la naturaleza humana en vez de reconocer que es una cuestión de dónde y cómo enfocamos nuestra atención mental.

No tiene por qué ser así. La capacidad de este vasto territorio neocortical es impresionante. Ahora sabemos que el sistema neocortical está compuesto por un conjunto de diez a cien billones de células neuronales, capaces de realizar cuatrillones de conexiones1. Ciertamente, éstas constituyen un número suficiente de conexiones que nos permiten preservar nuestra capacidad de pensamiento crítico, desarrollar una nueva capacidad de pensamiento apreciativo y, a la vez, coordinar los dos en beneficio de la vida humana.

La imagen de la neocorteza como un «telar encantado» es una imagen potente, capaz de guiarnos en el proceso de entretejer pensamientos más para la superación que para la negación de la vida. Con tantos billones de células todavía por desarrollar, no necesitamos quedarnos atascados en las limitaciones de la condición humana, ya sea individual o colectiva. Podemos aprender a usar nuestro telar neocortical para iluminar la vida humana.
UN VISTAZO MÁS CERCANO
La neocorteza, el más extenso de los tres sistemas cerebrales, consiste en circunvoluciones en forma de panal de abejas, que contienen trillones de

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células. Aunque usualmente pintado como gris y muerto en nuestros libros de texto y revistas, cuando está vivo es irrigado por venas y arterias que llevan sangre oxigenada a las células nerviosas a través de la vasta red.


Fig. 1. Axón y dendrita: la red física de las inteligencias mentales.
*Para un mayor acercamiento al contenido de la figura, consultar el original.*
El axón manda impulsos a través de un área abierta llamada «la brecha sináptica», y dichos impulsos son recibidos por las dendritas de las otras células. Este proceso, que establece conexiones entre axones y dendritas, crea una amplia red de vibraciones o de inteligencia mental que se va expandiendo de célula a célula. Recientes investigaciones químicas se han centrado en el estudio de los neuro-transmisores y cómo éstos afectan el proceso de conexión entre axón y dendrita.

¿Qué es la inteligencia? Los impulsos enviados por el axón y recibidos por la dendrita y la sinapsis resultante constituyen la actividad de la neocorteza, lo que llamamos comúnmente la inteligencia o el pensamiento. Cualquiera que sea el nombre que le demos a esta actividad mental de la neocorteza, al incrementar las conexiones aumentamos nuestra actividad mental y, por lo tanto, nuestra inteligencia.

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Lo que es significativo para ti y para mí, como seres humanos en la búsqueda del desarrollo del vasto potencial de la neocorteza, es saber que cruzar la brecha sináptica consiste en hacer conexiones entre estos diez a cien billones de células que conforman nuestra neocorteza. Todo lo que pueda propiciar e incrementar esas conexiones hará aumentar el poder, la habilidad mental y la inteligencia en nuestro sistema neocortical.

Nosotros nacemos con este inmenso territorio neocortical. Depende de nosotros hacer las conexiones entre axones y dendritas. Sin nuestra participación consciente tendríamos billones de cuerpos celulares compactados, con vida, pero sin puentes entre ellos, sin nada que cruce las brechas sinápticas, es decir, sin conexiones. Nosotros hacemos las conexiones. Nosotros creamos los impulsos que cruzan las brechas sinápticas y, por lo tanto, aumentamos nuestra inteligencia. Tú y yo, sin duda, tenemos la «materia gris» necesaria para ser inteligentes. La interrogante es: ¿cuántas de estas conexiones vamos a ser capaces de lograr durante nuestro ciclo de vida? ¿Cuán inteligentes vamos a ser? Lo importante está en valorar todo tipo de conexiones que tengan lugar y todo tipo de actividad que pueda estimular estas conexiones.


EL TERRITORIO DE LA INTELIGENCIA SE EXPANDE
Hasta 1981 sólo sabíamos valorar como inteligencia las conexiones del hemisferio izquierdo asociadas con el proceso racional. Es en ese año que se le concede el premio Nobel de Medicina a Roger Sperry por su descubrimiento de que no solamente el hemisferio izquierdo está comprometido activamente en procesos mentales importantes, sino que también lo está el hemisferio derecho2.

La construcción neocortical de axones y dendritas queda dividida en dos hemisferios conectados por el cuerpo calloso, un puente fibroso que une a ambas partes. Las «investigaciones del cerebro escindido» han hecho posible aislar las características del proceso mental que ocurre en el hemisferio derecho. Sólo cuando se pudo separar quirúrgicamente al hemisferio izquierdo del derecho, se tuvo la certeza de la inteligencia del hemisferio derecho. Al ser aislado, este hemisferio continuó el procesamiento de la información, mostrando características que, a partir de ese entonces, se asocian claramente con él.

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El médico J. E. Bogen, reconocido científico de los estudios sobre el cerebro escindido, profesor de Neurocirugía Clínica en la Escuela de Medicina de la Universidad de California del Sur en los Estados Unidos, estudió posteriormente a notables filósofos, autores y científicos quienes, a su vez, basados en sus propias observaciones de la experiencia humana, ya se referían a dos tipos diferentes de procesos mentales. Así pues, tanto los filósofos como los investigadores científicos corroboraron la presencia de conexiones inteligentes en ambos lados del cerebro.

La siguiente lista, recopilada por el Dr. J. E. Bogen, reúne muchos términos utilizados para establecer las diferencias sutiles que existen entre el proceso mental del hemisferio izquierdo y el del derecho3.




AUTORES

IZQUIERDO

DERECHO

Akhilinanda

buddhi

manas

s. Assagioli

intelecto

intuición

Austin

convergente

divergente

Bateson y Jackson

digital

analógico

Blackburn

intelectual

Sensual

Bronowski

Deductivo

imaginativo

Bruner

racional

metafórico

Cohén

analítico ,»

relacional

de Bono

vertical

horizontal

Deikman

activo

Receptivo

Dieudonné

discreto

Continuo

Freud

secundario

Primario

Goldstein

abstracto

Concreto

Hilgard

realista

Impulsivo

Hobbes (en Murphy)

dirigido

Libre

Humphry y Zangwill

proposicional

imaginativo

W. James

diferenciador

existencial

A. Jensen

transformador

asociativo

Kagan y Moss

analítico

relacional

D. Lee

lineal

no lineal

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Levi Strauss

positivo

mítico

Levi y Sperry

analítico

Gestáltico

Lomax y Berkowitz

diferenciación

integración

Maslow

racional

intuitivo

McFie, Percy (de Spearman)

relacional

correlacional

McKeller

realista

autista

Neisser

secuencial

múltiple

Oppenheimer

histórico

atemporal

Ornstein

analítico

holístico

Pavlov

segunda señal

primera señal

C.S. Pierce

explica

amplía

Polanyi

explícito

tácito

Price

reduccionista

composicionista

Radhakrishnan (en H. Smith)

racional

integral

Reusch

discursivo

eidético

Schopenhauer

objetivo

subjetivo

Sechenov (por Luria)

sucesivo

simultáneo

C.S. Smith

atomístico

integral

Wells

jerárquico

heterárquico
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