Las tres caras de la mente El desarrollo de las inteligencias mentales, emocionales y del comportamiento Elaine de Beauport con Aura Sofía Díaz


Ejercicio ¿Dónde dejé mi energía?



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Ejercicio
¿Dónde dejé mi energía?
1. Revisa en la pantalla de tu mente y pregúntate ¿cuándo, durante el día (o semana, mes, año), perdí mi energía? ¿Cuándo no quise dejarme afectar? De todo lo que pasó hoy, ¿qué fue lo que más quise evitar?

2. Visualiza un contador Geiger pasando por el territorio que has dejado atrás. Estás buscando un tesoro escondido caliente, aquellas áreas de tu vida que te han dolido en el pasado y que ahora evades automáti-

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camente. Busca primero el momento en el que tenías mucha energía y de pronto no tenías o tenías muy poca. Fíjate con detenimiento en qué situación o con quién fue que perdiste la energía. Encontrarás un lugar en el que estabas con mucha energía y después un sentimiento de desánimo, con poca energía.

3. ¿Qué fue lo que ocurrió en ese espacio o tiempo? Visualízate en ese momento y busca qué es lo que no quieres sentir. Conscientemente, en este momento, en la seguridad de este ejercicio, date el permiso de revivir el evento, ésta vez para sentirlo y ser afectado por ello. Nota que el tiempo físico, el momento cuando pudiste sentirte obligado a actuar, ya pasó, y ya no estás amenazado por él. Déjalo entrar en tí. Míralo y di claramente: «yo perdí mi energía cuando...».

4. En esa situación lo que yo necesitaba o quería era...

5. Volviendo a la situación pasada, ahora podrás ver qué hacer para recuperar tu energía. ¿Qué necesitarías para ser capaz de dejarte afectar? ¿Qué te haría sentir bien? Imagínate y siéntete llevándolo a cabo. Muévete a actuar en la situación tan pronto como te sea posible o revísalo en tu mente para que esté programado así para la próxima vez que te encuentres en la misma situación.


Ejercicio_Elportero'>Ejercicio
Elportero
Selecciona una música relajante. Ponte cómodo, con un lápiz y el siguiente diagrama a tu lado.


Nombre de la emoción/sentimiento

¿ Cómo se siente en mi cuerpo?

¿ Qué espero que me suceda?









1. Selecciona las emociones que quieres experimentar y anótalas en la primera columna.

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2. Permítete sentir la primera emoción. Para ayudarte visualiza una situación en la que sentiste esa emoción.

3. En la segunda columna describe cómo esa emoción se siente en tu cuerpo.

4. Date cuenta de lo que esperas te sucederá cuando experimentas el sentimiento y anota tu expectativa en la tercera columna.

5. Repite este proceso para cada una de las emociones.

6. Revisa tus expectativas. Si tu expectativa no te permite adentrarte en un sentimiento, considera si realmente quieres tener acceso a ese sentimiento y si es así ¿cómo puedes cambiar tu expectativa? ¿Qué nueva información o nueva programación necesitas para permitirte sentir esa determinada emoción?
Ejercicio
Cielo o infierno
Si eliges dejarte afectar por las situaciones difíciles o dolorosas, por la fealdad, el miedo o el odio, sentirás las repercusiones emocionales de tu enfoque. Si seleccionas la belleza, la paz o cosas amigables, la quietud o el amor, sentirás el impacto de esta otra elección. Experimenta esa diferencia en la habitación donde estás leyendo este libro.

1. Deja que tus ojos recorran el cuarto. Busca dos o tres objetos o personas que no te gusten. Entra en el proceso de dejarte afectar por uno de ellos hasta sentir lo que sientes por esa persona u objeto.

2. Ahora selecciona uno que sí te agrade y por el que te gustaría dejarte afectar.

3. Nota cómo las vibraciones de tu cuerpo cambian en relación con lo que te permites sentir. Trata de darte cuenta de cuáles son las señales de tu cuerpo cuando piensas en algo que te disgusta o en algo que amas.


Ejercicio
Enfoque y desenfoque: herramientas mentales para la conciencia
Por favor experimenta con la práctica de enfocar y desenfocar. Primero concéntrate con exactitud y profundidad (enfocando) y luego suelta tu con-

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centración (desenfocando). El siguiente ejercicio también está hecho para indicarte cómo tus pensamientos e imágenes afectan tus sentimientos (recuerda que tus sentimientos también afectan tus pensamientos e imágenes).


Estoy pensando en

(un pensamiento negativo)

y esto me hace sentir.
Cuando pienso en

(pensamiento interesante)

yo siento
Cuando me imagino.

(imagen horrible, desagradable, perturbadora)

yo siento
Y cuando me imagino

(algo muy bonito)

siento
Cuando experimento

(algo doloroso)

esto me hace sentir
Y cuando tengo una experiencia grandiosa, me siento
Cuando pienso en alguien a quien he perdido, me siento
Y cuando pienso en alguien a quien amo, me siento
Cuando hago.

(algo que no me gusta)

mi cuerpo se siente
Y cuando pienso o hago.

(algo que me gusta)

mi cuerpo siente.

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CAPÍTULO 10


LAS ONDAS ALTAS Y LAS ONDAS BAJAS

LA INTELIGENCIA DE LOS ESTADOS DE ÁNIMO
La emoción es la fuente directriz de la conciencia emergente. Sin emoción no puede haber transformación de oscuridad en luz ni de apatía en movimiento.
C. G. JUNG

The Archetypes and the Collective Unconscious


En el capítulo precedente vimos cómo la inteligencia afectiva nos ayuda a entrar en las emociones. Aprendimos la importancia de seleccionar aquello por lo cual deseamos ser afectados, para así usar conscientemente el proceso afectivo para continuar amando. No obstante, en nuestros anhelos y deseos por el otro, ya sea éste una persona o un proyecto en el trabajo, a menudo somos afectados profundamente también por aquello que no podemos hacer. Las vibraciones altas del amor y la plena confianza en nosotros mismos se convierten en las vibraciones bajas del «Yo no puedo», de la tristeza, la rabia y el amplio espectro de las emociones. La inteligencia de los estados de ánimo es el proceso que nos permite vivir ambos, los altos y los bajos de todas nuestras emociones en beneficio de nuestra salud, nuestro amor, nuestro poder personal y la riqueza de nuestra vida.
PROPÓSITOS DE LA INTELIGENCIA DE LOS ESTADOS DE ÁNIMO
El primer propósito de la inteligencia de los estados de ánimo es permitirnos vivir la verdad de nuestro sistema total mente-cuerpo en vez de sólo el proceso selectivo de nuestra neocorteza, o sea, tener acceso a toda la información disponible en el cerebro límbico. El énfasis de la inteligencia de los estados de ánimo es sobre todas las emociones, incluyendo aquellas a las que,

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en la actualidad, nos referimos popularmente como «negativas». Las emociones son información que surge desde nuestra vida interior. El asunto está en si la neocorteza está escuchando o reprimiendo la información. Candace Pert, eminente investigadora de la química cerebral y de las emociones, nos dio su opinión sobre la represión y el pensamiento positivo en la siguiente cita de una entrevista realizada por Bill Moyers: «Resulta claro para mí que las emociones deben jugar un papel clave, y que la represión de las emociones puede ser solamente causal de enfermedad. Un ingrediente común en las prácticas sanadoras de las culturas nativas es la catarsis, una descarga completa de la emoción. El pensamiento positivo es interesante, pero si niega la verdad, no puedo creer que sea sino dañino»1.

Lo que está en juego en el aprendizaje de la inteligencia de los estados de ánimo es la verdad de cómo nuestro sistema completo mente-cuerpo percibe todo lo que nos rodea, en vez de la perspectiva selectiva de nuestra neocorteza. No tener acceso a toda la información emocional es perder las señales de nuestras propias reacciones ante el mundo. La información proveniente del cerebro límbico difiere de la información que recibimos de la neocorteza. En determinados casos tales como en el amor y la salud, la información emocional puede ser la más importante. No escuchar a las emociones nos deja en la ignorancia de la energía que vibra constantemente en nuestro cerebro límbico. En la vida diaria, la falta de información emocional puede volvernos menos energéticos o eficaces y con el paso del tiempo su represión puede causar alguna enfermedad o violencia hacia los demás.

Si ignoramos nuestros estados de ánimo, ya sean estos de tristeza o de rabia, nuestra energía emocional permanece libre para que sutilmente, o como solemos decir, inconscientemente, sabotee nuestros proyectos. «Es que realmente no me apetece» o «es que realmente no me interesa más» se convierten en nuestras justificaciones verbales para evitar sentir nuestra frustración y averiguar qué es lo que está pasando realmente.

Mientras las emociones están saboteando nuestras acciones y nuestra voluntad para actuar, la neocorteza puede estar consultando la astrología, el destino, inclusive buscando en nuestro medio ambiente a qué o a quién culpar por nuestro malestar. La información está dentro de nosotros. Nuestras reacciones están ya registradas y provocan emociones que no deben ser ignoradas.

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Las emociones existen como señales internas de nuestras reacciones ante el mundo y proveen una información personal diferente de aquellas reacciones físicas o mentales del cerebro básico o de la neocorteza.

Nosotros mismos nos hemos alejado de ciertas emociones, especialmente de la tristeza y la rabia al denominarlas como «negativas». Es verdaderamente cierto que si las expresamos podemos causarle daño a otros o por lo menos afectar su felicidad. Sin embargo, entrar en estos estados de ánimo y sentirlos hasta captar lo que nos quieren decir, puede ser para nosotros no sólo positivo, sino vitalizante y urgentemente necesario.

¿Por qué estás triste? Déjate entrar en tu tristeza y siéntela. Como dijimos en el capítulo sobre la inteligencia afectiva, la tristeza es un indicador de información que está registrado en nuestro cerebro y que afecta nuestro cuerpo bloqueando nuestra energía hasta que le prestamos atención. Le prestamos atención al entrar y mantenernos en ese sentimiento hasta obtener la información. Lo aparentemente negativo se convierte en positivo cuando es tratado como información, tal como veremos en el ejercicio llamado «¿cuál es el mensaje?» al final de este capítulo.

La inteligencia de los estados de ánimo nos permite involucrarnos en todas nuestras emociones, incluyendo aquéllas que hemos etiquetado como negativas. ¿Es que tú pondrías en la lista negra algunos libros o evitarías otros y te privarías de su lectura, sin siquiera haber explorado lo que los libros pueden darte? La libertad intelectual es la lucha por la libertad de toda información. Las emociones te dan acceso a la información emocional al igual que los libros te dan acceso a la información intelectual. No juzgamos los libros antes de haberlos leído; no necesitamos juzgar las emociones antes de sentirlas. La inteligencia de los estados de ánimo es en relación con las emociones lo que la inteligencia racional es con los pensamientos: el proceso de un respetable viaje a través de toda información que se manifieste.

El segundo propósito de la inteligencia de los estados de ánimo es el de preservar y mejorar nuestra salud física. Así lo expresa Candance Pert en una entrevista con Bill Moyers:

MOYERS: Pero, ¿hacia dónde nos lleva este camino en relación con las emociones y la salud?

PERT: Nos lleva a pensar que los químicos que hacen funcionar nuestro cuerpo y nuestro cerebro son los mismos químicos que están involucrados en la emoción. Y esto me dice que debemos manejar seriamente teorías

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acerca del papel de las emociones y de la represión de las emociones en la enfermedad, y que debemos prestar una mayor atención a las emociones en relación con la salud2.

Yo creo que esta continua falta de permiso para sentir y, especialmente, la falta de experiencia satisfactoria con la «negatividad», es una causa directa del alto índice de enfermedades cardíacas, accidentes cerebro vasculares y otras debilidades orgánicas tan comunes en la sociedad occidental. La restricción de los sentimientos o las emociones es la restricción de los órganos del cuerpo, lo cual lleva a una debilidad eventual.

La constricción de las vibraciones dentro del cuerpo, así como la inhabilidad para relajarse, ir más despacio y gobernar la respiración, son todos indicadores de estrés. Pero, ¿qué es el estrés? El estrés es estar contraído y no querer o no ser capaz de expandirse. El cuerpo y, más específicamente, los órganos, permanecen en una condición de contracción que con el tiempo se vuelve constricción. Yo creo que sentimos o experimentamos el estrés porque nos falta la voluntad, no tenemos el deseo, tenemos miedo o no tenemos permiso para experimentar de una forma segura las llamadas «emociones negativas». Es difícil admitir o decir que sentimos tristeza, rabia o depresión, aún más, muchas personas no reaccionan bien si expresamos estas emociones.

Cuando no eres capaz de experimentar emociones negativas, tu cuerpo envía señales de «no saber», de confusión, un clamor por claridad caracterizado por respiración rápida y pulsaciones aceleradas. «Por amor de Dios, dime a dónde ir ahora. ¿Cuál es el sentimiento que tengo permiso de sentir?». Si no haces nada al respecto, el estrés continúa, continúas actuando y pensando, pero ajeno a las emociones. Mientras tanto, ¿qué es lo que está sucediendo en tu cuerpo? Tus órganos no tienen permiso para vibrar más lentamente o contraerse dentro de una situación de tristeza o de expandirse dentro de las vibraciones más caóticas de la frustración y la rabia. Los órganos quedan atascados en la contracción, en el estrés.

Si vives y trabajas enfocado en tu neocorteza y en tu cerebro básico sin atender a tu rango emocional, tal vez puedas tener éxito viviendo de esta forma durante muchos años. Sin embargo, también puede ocurrir que repentina o gradualmente las situaciones en tu vida se vuelvan más duras, eres menos exitoso y te es más difícil mantener la calma. En casa o en el trabajo te pones de mal humor fácilmente. Tarde o temprano ocurre realmente algo

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muy serio, urgente o desagradable: pierdes a un ser querido, te despiden del trabajo o alguien te roba el carro. Creemos que este tipo de sucesos le ocurren solamente a los demás, «pero no a mí». Repentinamente se presentan en tu vida y explotas rabioso u hostil. Finalmente le das cabida a la expresión de tus emociones, pero ahora ya tienes 42 años y tu cuerpo no tiene experiencia con estas emociones fuertes. La rabia entonces se convierte en un choque: es un terremoto en tu sistema.

Estoy convencida de que a menos que los órganos -el corazón, el colon, el hígado y los demás- tengan permiso para vibrar, para ejercitarse, para expandirse y contraerse durante el transcurso de una vida, gradualmente se constreñirán y debilitarán, haciendo posible que las situaciones difíciles de la vida te causen daños importantes. Los sentimientos son el ejercicio de los órganos del cuerpo, igual que nadar o correr son los ejercicios para los músculos del cuerpo. Nuestro gimnasio emocional está dentro de nosotros. Para desarrollar gradualmente nuestra fuerza emocional, necesitamos practicar de una manera consciente los sentimientos, por lo menos veinte minutos cada día. Necesitamos revivir las grandes emociones de la confianza y el amor así como también practicar los ejercicios que se encuentran al final de este capítulo, para sentir la tristeza y la rabia de manera consciente.
Fig. 7. Relación del sistema límbico con el sistema inmunológico, el sistema endocrino y el sistema nervioso autónomo3.
*Para consultar la figura, remitirse al original.*

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El diagrama anterior presenta una visión más específica de la conexión del cerebro límbico con el sistema nervioso autónomo, el sistema endocrino y el sistema inmunológico. No podemos permitirnos seguir ignorando o mantenernos congelados fuera del calor de las vibraciones del cerebro límbico, ya sean éstas las lentas o las más caóticas. Para informarnos o para conservar la salud, debemos mirar de nuevo al fenómeno emocional.

El tercer propósito de la inteligencia de los estados de ánimo es el acceso a los químicos naturales del cerebro. En la entrevista con Bill Moyers, Candace Pert describe la relación de los químicos cerebrales con las emociones de la siguiente manera:

.. .la revelación sorprendente es que esas endorfinas y otros químicos como ellos no se encuentran sólo en el cerebro sino en el sistema inmunológico, el sistema endocrino y por todo el cuerpo. Estas moléculas están involucradas en una red psicosomática de comunicación. ... éstas moléculas están siendo liberadas de un sitio y se están difundiendo por todo el cuerpo, y están haciendo cosquillas a los receptores que están en la superficie de cada célula de tu cuerpo. Hemos llegado a elaborar la teoría de que esos neuropéptidos y sus receptores son las correlaciones bioquímicas de las emociones4.

Los nuevos descubrimientos de los químicos naturales del cerebro se suceden en forma tal, que llenarían muchos libros si se pudieran escribir con la suficiente rapidez. Un vistazo a los químicos naturales del cerebro, como las endorfinas, serotoninas, dopaminas y otros, nos demuestran que los efectos de todos ellos se pueden describir a través de una escala que va desde la quietud hasta la excitación. Si esta escala ya existe químicamente dentro del cerebro, ¿son las emociones simplemente la manera en la que el cuerpo humano expresa esta química natural? O por el contrario, ¿es el sentir las emociones lo que produce los químicos naturales? o, ¿es que la interacción tiene lugar en ambas direcciones?

Si estoy deprimido y me niego a expandirme o inclusive a ponerme bravo con cualquier cosa, estoy privando mi cerebro y mi cuerpo de los excitantes naturales. Si siempre estoy rabioso y frustrado y me rehuso a enfocarme en lo que podría calmarme y darme una tranquila sensación de bienestar, mi cerebro y mi cuerpo están siendo privados del estado de la quietud como el que produciría un químico natural tal como la endorfina.

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A través de la experimentación médica y psiquiátrica sabemos que podemos afectar y cambiar nuestros estados emocionales con drogas. Aun más asombroso es el hecho de que las drogas que están ahora al alcance de todos, se corresponden con el rango de quietud-excitación de los químicos naturales. La heroína lleva a un estado de quietud; las anfetaminas y la cocaína producen excitación.

¿Será que tenemos una necesidad química por este rango quietud-excitación y elaboramos drogas artificiales para duplicar la experiencia natural? ¿Manufacturamos drogas o químicos artificiales porque no nos permitimos el acceso a los químicos naturales por medio de nuestras emociones? ¿Es el sentir de las emociones tan necesario para el cerebro humano como lo es el pensar? Cuando suprimes tus emociones como la tristeza que calma o la rabia excitante, ¿estás suprimiendo tus propios químicos cerebrales? ¿Y será que nos vemos entonces forzados a consumir químicos artificiales para proveer a nuestro cerebro de la misma experiencia emocional que rehusamos darle si sintiéramos nuestras emociones?

Hasta ahora en todas las civilizaciones estudiadas, se ha encontrado que se han manufacturado drogas. ¿Quiere decir esto que nunca ha habido una civilización libre de drogas? ¿Por qué? Las respuestas a las que estamos familiarizados indican que sería por propósitos médicos o religiosos y por placer. ¿Responde este hecho a una necesidad innata de encontrar el equilibrio del cerebro y del cuerpo por medios químicos, sólo descritos recientemente por los investigadores de la química cerebral? Si toda cultura humana ha producido drogas artificiales, debe existir algo en el ser humano que desea la experiencia de estos diversos estados emocionales. Si no podemos conseguirlos naturalmente, los conseguiremos artificialmente. Pareciera que no queremos vivir sin estas experiencias de sentir el rango completo de la quietud hasta la excitación.

Ciertamente, las emociones son cruciales para la vida en sí. Estudios realizados en Suecia por P. Svanborg y Marie Azberg indican que el funcionamiento reducido del neurotransmisor serotonina es un indicador biológico del riesgo de suicidio5.

¿Podría yo «encender» o mejorar los químicos naturales de mi cerebro al experimentar las emociones en todo el rango de la quietud hasta la excitación? Esta es la pregunta que me mueve profundamente. Yo sí creo que las emociones pueden dar acceso o mejorar el acceso a mis propios químicos naturales. Creo que hemos desarrollado químicos artificiales para suplantar, reemplazar o aumen-

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tar los químicos naturales, porque no hemos sabido cómo entrar dentro de los estados emocionales, cómo aprovecharlos sin hacernos daño a nosotros o a los demás, y luego cómo desenfocarnos de ellos. Creo que hemos sido ignorantes respecto a que el propósito de las emociones es liberar los químicos naturales.

Ahora que estamos conscientes de la necesidad de estos químicos naturales para nuestro sistema nervioso autónomo, nuestro sistema endocrino y nuestro sistema inmunológico, debemos buscar activamente los procesos que nos permitirán el acceso pleno a nuestros sentimientos. Estoy proponiendo que la inteligencia de los estados de ánimo es uno de estos procesos.

La inteligencia de los estados de ánimo es una invitación para recobrar nuestro poder al vivenciar todas nuestras emociones con la finalidad de tener acceso a nuestros químicos naturales, gobernar, proteger y ejercitar los órganos de nuestro cuerpo y recibir información para guiar nuestra vida apropiadamente.


LAS ESCALAS EMOCIONALES
¿Cómo podríamos aprender a experimentar hasta el extremo de la alegría tanto como el extremo de la rabia? ¿Cómo podríamos hacernos conscientes de todas nuestras emociones? Necesitamos un marco de referencia suficientemente amplio para abarcarlas todas.

La música puede servir como un marco de referencia suficientemente grande para permitir incluir en él la experiencia de todas las emociones. Al ubicar las emociones en una escala vibratoria similar a la de las escalas musicales podemos sacar los estados de ánimo de la referencia dual de negativo y positivo, y enmarcarlos como armonías con diferente tonalidad, profundidad, volumen, intensidad, tiempo de compás, contrapunto, tonalidad, disonancia y resonancia.

Con el uso de las escalas de energía, yo creo que podrás apreciar sin prejuicios todas las emociones, incluyendo las actualmente consideradas como «negativas». Un gran cantante no intentaría cantar sólo la mitad de las notas de una escala. ¿Habría variación en la música sin disonancia al igual que con resonancia? ¿Podría existir una sinfonía sin el contrapunto? ¿Puedes imaginarte a Beethoven o Mahler sin caos, rabia, tristeza? ¿Sin contracción a la vez que con expansión, con altos sin bajos?

Creo que como seres humanos podríamos sentir extremos de expansión y contracción semejantes a los de Beethoven o Mahler si supiéramos orquestarlos dentro de nuestros cuerpos-instrumentos sin hacerle daño a los demás.

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Ejercicio
Las escalas de energía emocional
Explora tus propios estados de ánimo y crea tus propias escalas de energía emocional. Haz corresponder la emoción con la energía que sientes cuando estás experimentando la emoción. Coloca las indicaciones de lento, mediano y rápido para indicar las velocidades de la energía; las señales de quietud y excitación para indicar los dos extremos de la escala y «E» o «C» para indicar cómo sientes cada emoción, si en expansión o en contracción. Siéntete libre para inventar otras indicaciones a medida que experimentas haciendo tus propias escalas. La siguiente es una escala de mi propia experiencia y la quiero usar como ilustración de una escala emocional cualquiera.




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