Las diversas versiones del mito



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MARIA LIONZA




Las diversas versiones del mito



Yubiza Zárate1
Mito es el sueño colectivo del pueblo. Es la “historia perenne”, de los acontecimientos que no tienen fin porque se repiten2. El mito representa algo develador de la vida humana, trata los problemas existenciales, morales, sociales que afligen al hombre. En sentido estricto es una narración que se refiere a un orden del mundo anterior al actual y destinada a explicar una ley orgánica de la naturaleza de las cosas. Su relato pertenece al mundo de las esencias. Existen mitos estrechamente vinculados a una personalidad divina y su contenido puede centrarse en el origen de las razas3. Para algunos autores el término mito es polisémico: relato, narración, leyenda.
El mito es un fragmento de la vida psíquica infantil de la raza4, son reliquias de fantasías de deseo de naciones enteras, de los sueños seculares de la juventud de la humanidad5. Los mitos son modelos universales que relatan conflictos existenciales que padece el hombre de todos los tiempos, dejando patente que el hombre a través de la historia se pregunta de forma invariante por cuestiones que tienen que ver con el mundo y la existencia humana, independientemente del contexto que se escenifica, por esto el mito es considerado un instrumento para investigar problemas emocionales6. Es verdad que el contexto social de una época incide para que el conflicto se despliegue de una determinada manera e influya para que llegue a una resolución característica pero la esencia que se escenifica es la misma que se repite a través de la historia de la humanidad. Entonces, esa esencia invariante que contiene el mito sirve para establecer conceptualizaciones que reflejan una comprensión de la mente humana7
Iniciaré este trabajo con algunas preguntas que me hice y que son válidas de hacerse sobre la participación de los mitos latinos en la construcción de la subjetividad del latinoamericano. En este caso específico voy a desarrollar la idea en base a María Lionza y su influencia en la estructuración social venezolana y en el venezolano como individuo. Es posible que la tarea que me propongo sea mayor que lo que pueda alcanzar a obtener en esta investigación pero creo que tiene valor heurístico para los que se interesen en este tema tan apasionante como son los mitos latinoamericanos. Específicamente quiero investigar si el mito de María Lionza oculta la añoranza del hombre por regresar al paraíso perdido como símbolo de la unidad originaria del ser humano con el mundo y los dioses.

¿Tiene alguna participación en la construcción de la subjetividad de mujeres y hombres venezolanos el mito de María Lionza, considerada por algunos la diosa del Caribe? ¿Se corresponde el contenido simbólico que encierra el mito de María Lionza con arquetipos griegos?


Si observamos bien la escultura de María Lionza pone de manifiesto la potencia de la mujer expresada en el cuerpo desnudo y la postura erguida que con los brazos en alto sostiene una pelvis en sus manos, pelvis que simboliza el continente de los contenidos uterinos de la mujer, mundo interno que abriga las semillas de fertilidad para procrear y a la vez refleja la importancia del vínculo materno en lo humano. ¿Será que Maria Lionza representa el profundo lazo devoto que el hombre mantiene con la madre?. Si seguimos observando la escultura encontramos que María Lionza monta una danta, que para algunos autores es un tapir, lo que pareciera simbolizar la conjunción: diosa madre naturaleza, que gobierna o domestica lo salvaje de la naturaleza. ¿Será que estos son los atributos de la madre, objeto fundamental del orden estructural de la psiquis del caribeño?
Al considerar que los ritos de los devotos de María Lionza en la montaña de Sorte son para retribuir sus dones por cumplimiento de deseos solicitados y para que interceda por ellos con Dios, Jesucristo. Lo que muestra un orden jerárquico del hombre con los dioses, pareciera que este orden divino muestra la profunda raíz religiosa que abriga el hombre en su alma, dejando en evidencia el modo cómo conciben el orden del mundo: el hombre, por encima de él, los dioses mediadores y por encima de estos Dios. Mas allá de este orden, las prácticas rituales muestran también la pérdida de la condición conciente de los individuos que practican el rito, entrando en un estado de trance, como si fueran poseídos por la deidad. El efecto del ritual sobre el practicante da a entender que se difumina el límite que separa al hombre de la diosa o de lo divino. Esa imagen mágico-divino que se produce en el ritual que amalgama la condición humana con lo divino expresa la necesidad de siempre del hombre de ser dios o de acercarse a esa condición.
La historia de la filosofía registra las explicaciones que el hombre, desde antes de la época pre-socrática, se daba sobre el mundo, su organización y sentido existencial en función a un orden que se iniciaba con la creación de origen divino, la creencia en dioses que intercedían, y dirigían la vida humana con la promesa de acceder a lo divino, es muy posible que el mito de María Lionza, desde cierto vértice, no escapa a esa necesidad primaria del hombre.
Ahora, tomando la época histórica donde se puede ubicar la aparición de estos relatos orales sobre el nacimiento de María Lionza y su importancia para el contexto social, se encuentra que las versiones que registra el artículo de Girardi, están centradas en la época de la conquista española donde María Lionza, pareciera relatar el origen de la raza mestiza con todo el entorno afectivo que significó para los indígenas y su orden tribal esa conquista. El mestizaje, raza que amalgama lo que aporta la cultura española, la indígena y la africana, no fue algo simple, por el contrario representó un problema la aparición del blanco, su cultura y su dominación entre otros factores, y si se considera lo que también aporta la cultura africana, pues no deja de hacernos pensar que no basta con el hecho biológico de apareamiento entre personas de diferente raza, sino lo que trae como consecuencia en el diario vivir el posible choque cultural en la organización de la estructura social venezolana y de otras sociedades latinoamericanas donde se produjo la conquista y el mestizaje. Existen estudiosos de ese tiempo histórico que registran los conflictos y perturbaciones afectivas que sufrieron razas indígenas que perdieron su identidad y que consideran que aun hoy en día no se ha logrado armonía entre las herencias culturales diversas que posee el latinoamericano.
Hoy en día María Lionza es actualidad porque los dirigentes del gobierno actual quieren mover la estatua de María Lionza a otro lugar de la ciudad y los seguidores de María Lionza afirman que el Gobierno quiere apoderarse del culto, como otra medida más de romper los basamentos culturales en que la sociedad venezolana se sostiene. Este entredicho habla de lo vigente y de la fuerza que posee el mito y el culto a la deidad en algunos sectores de Venezuela, pues la disputa no ha llegado a realización alguna. En épocas pasadas, dictadores como J. Vicente Gómez y Marcos Pérez Jiménez, practicaban el culto, lo que nos hace pensar no solo que es actual porque hizo noticia su traslado sino porque ella representa el pensamiento mítico: combinación de magia, superchería y divinidad del venezolano.
La estatua está ubicada en el mero centro de la ciudad, colinda con el centro de estudios más reconocidos del país, la Universidad Central de Venezuela, para sugerir que en la mente del venezolano coexiste el pensamiento mítico animista a la par del funcionamiento más maduro, racional.
Versiones del Mito de María Lionza
Existen mas de 25 versiones del mito, para los estructuralistas esto se debe a la estructura misma del mito, que está conformado por opuestos binarios, lo que permite que los mitos sufran transformaciones dentro de la posibilidad cultural, sin cambiar su esencia. Los etnólogos han descubierto que el mito constantemente se vuelve a relatar en los círculos espiritistas, más no es posible encontrar una versión escrita de éste. He tomado las versiones del mito del trabajo de Girardi8 quien reseña los más aceptados por los devotos:
Relato 1: El cacique indio tenía una linda hija de ojos verdes. Como los ojos verdes eran un mal signo, el padre decidió llevarla al lago y dársela a la anaconda que vivía en el fondo del lago. Después, la anaconda la arrojó hacia fuera del lago transformada en Diosa maravillosa rodeada por muchos animales, agua y plantas.
Relato 2: Antolinez (1945), etnógrafo registró el siguiente:

Hace mucho tiempo atrás la gente de Yaracuy, recibió un aviso o premonición que una niña de ojos verdes iba a nacer. Eso se consideraba un alerta, porque sus ojos podrían ser una señal de malos tiempos por venir, y si la niña veía su reflejo en el lago cercano, una monstruosa culebra podría salir y traer muerte y destrucción. Bajo esta profecía, y justo antes de la conquista española, una niña de ojos verdes nació. Estaba destinada a ser sacrificada a la gran Anaconda, por el aviso recibido. El padre la salvó y la envió a un lugar secreto donde creció. Veintidós guardias la cuidaron en esa nueva casa y se encargaban enérgicamente de impedir que la niña se acercara al lago. Un día los guardias se durmieron, ella se escapó y fue al campo y encontró en su camino un bello lago, con fascinación vio su reflejo en el agua. Desde ese momento en adelante, ella tomó la forma de una anaconda y creció tanto que su cuerpo explotó y desbordó las aguas y trajo inundaciones al pueblo. Su cabeza estaba en Acarigua y su cola en Valencia.


Relato 3: El Cacique, indio de Yaracuy, tenía una niña de ojos verdes deslumbrantes. Era una buena señal para la familia y la comunidad que tanto necesitaban en los tiempos duros de la conquista española. A medida que crecía se convirtió en un amuleto de salvación para la comunidad. El nombre de la niña era Yara. Tupi, su madre, la llevó a la montaña donde permanecía a salvo bajo el cuidado de un regimiento de guardias. Sin embargo la situación con los conquistadores españoles se empeoró. El encanto de Yara le permitió convertirse en una diplomática para establecer conversaciones con los españoles, y la comunidad puso todas sus expectativas en ella como instrumento de paz. Se reunió con Ponce de León usando el nombre de María del Prado. La conversación fracasó y ella se retiró a la montaña donde desapareció y se mantuvo allá como una diosa.
Algunos estudiosos encuentran a Yara parecida a Uyara, deidad que pertenece a los mitos de los Tupis en Brasil. Antolinez define a Uyara como una mujer dulce pero con sonrisa melancólica que atrae y captura a los hombres, satisface sus deseos con ellos, y luego los abandona. La lujuria es lo que la impulsa, es una come hombres. Los atributos de Uyara han sido proyectados en María Lionza.
Relato 4: Para 1920 el mito relataba a la diosa como una mujer blanca (Garmendia, 1980). María era una hija de una pareja de españoles. Cuando tenía 15 años, desapareció mientras nadaba en un lago. No murió sino que fue rescatada por una onza. La onza y María eran una y la misma. Por ello se llama María de la Onza y el dialecto popular condensó el nombre en María Lionza. Hay una versión similar a esta donde María Lionza se llama María Concepción de Sorte, hija de unos españoles, creció entre animales del bosque, hasta que un día le atrajo una luz extraña y desapareció. Se fue al cielo y se unió a algunos indios, que la hicieron reina y cabalga una onza.
Relato 5: Para Bruno Manara, historiador (1995, citado por Girardi) María Lionza era española, que posiblemente se llamaba María del Marqués. Nació en España y vino a Venezuela, después que su barco naufragó como resultado de un huracán, que barrió al mar caribe en 1800. Fue arrojada a las playas venezolanas y fue rescatada por un grupo de indígenas que se la llevaron a Chivacoa, un joven jefe indio. Ella le enseñó algunas habilidades básicas a los miembros de la tribu y luego se convirtió en reina de las montañas.
Interpretación libre de los relatos míticos de María Lionza
Voy a considerar el mito como si fuera el contenido manifiesto de un sueño y trataré de desentrañar las fantasías inconscientes y las angustias primordiales del hombre que contiene. En los primeros tres relatos, María Lionza es un indígena de ojos verdes y en los relatos 4 y 5 es una española. Sus ojos verdes son signos de buena señal y en otros relatos este mismo color de ojos es un mal augurio. En algunos relatos ella es rescatada por su padre, en otras es rescatada por algunos indígenas. Se convierte en reina, en Diosa, pero también puede transformarse en un monstruo o en una diplomática, ejemplificando las invariantes que posee al igual que las transformaciones se van sucediendo por los opuestos.
Otras transformaciones están en el orden del sincretismo, con esto quiero decir que el mito de María Lionza juega con la fusión o confusión de la condición humana y la divina. El mito muestra en María Lionza la combinación mitad humana y mitad animal, y en otras presenta el engolfamiento del si mismo por un otro, en este caso la anaconda, que posiblemente es un simbolismo de la madre letal. También muestra la raíz del mestizaje y las consecuencias de éste, pues aparece como una española, de piel blanca, rescatada por indígenas que la convierten en reina.
Estas vicisitudes de lo que le acontece al si mismo, como entidad social y como identidad individual es algo digno de investigar en las versiones del mito, pues plantea las fantasías inconscientes con respecto a los temores de perdida de la identidad, como también la transformación de lo no común, lo extranjero, en deidad, por ejemplo la raza blanca, tal vez asemejándola a piel de dioses y el color verde de ojos en indígenas.
También se observa como invariante el que la amenaza está proyectada en el ambiente, algo amenaza la supervivencia que está representada en esta niña indígena de ojos verdes. En el relato 1, se especifica que para el padre, esta niña es un mal signo, y es de pensar si este mal signo no se corresponde con la idea de haber sido engañado por la madre, pues las indígenas no tienen ojos de color y esa traición despierta el deseo de eliminar al producto de la traición, ahogándola, dándosela a la madre-anaconda. ¿Será que el padre rechaza la paternidad de la hija, devolviéndosela a la madre-anaconda ahogándola en el agua?.

Tal vez, dar la hija a la anaconda es una forma representativa del asesinato del fruto de la traición, que regresa de la muerte como deidad. Podría ser esta versión mas cercana a lo que muchos estudiosos de los mitos dicen que esconde el relato, el asesinato sobre el que se edifica una cultura.


El relato 2, no deja de ser similar al 1, en el sentido que la niña de ojos verdes que se vaticina que va a nacer es un mal augurio y había que sacrificarla cuando naciera. Lo nuevo en el relato es este mirarse en el reflejo del lago que atraería la culebra que habita en el lago y generaría muerte y destrucción. En esta versión la regresión a la relación especular primaria, trae muerte y destrucción. El padre la separa y protege de esta profecía, lo que se asemeja a la versión edípica, colocándole la ley de por medio que está representada por los guardias, y escondiéndola en un lugar secreto, más ni siquiera la protección del padre logra salvarla de la atracción por el regreso al útero, el lago materno, que la engolfó y se transformó en el objeto “la anaconda” que se infló tanto que explotó y trajo destrucción a la comunidad. El relato señala la amenaza de la fijación materna que no permite la individuación. Pero también, el relato muestra el temor a las tendencias incestuosas del padre y la hija, de quien es necesario proteger con los representantes superyoicos, los guardias.
El relato 3, muestra a la niña india de ojos verdes, pero ahora estos ojos son una buena señal, se convirtió en un amuleto para la comunidad. Ya no es la mujer mala como en los relatos anteriores sino es la mujer salvadora. Esta vez es la madre quien la protege aislándola en la montaña, tal vez mostrando el recelo y rivalidad materno/filial, pues ella la dejó al cuidado de unos guardias protectores aislados de las relaciones con los demás, ¿Se referirá a la privación o prohibición edípica?. Sin embargo el relato la describe como la heroína, salvadora de la comunidad, que puso las expectativas en ella para que entrara en conversaciones con los conquistadores, ¿Qué tipo de petición habrá pedido la comunidad? Sin embargo su encanto y diplomacia no fueron suficientes para fascinar al conquistador y ella se aisló en la montaña convirtiéndose en Diosa, otra vez por la vía del rechazo. Es curioso este antecedente, pues otra vez deja entrever el relato que a la niña hay que protegerla de las tendencias instintivas, que se proyectan en el ambiente.
Algunos estudiosos establecen la relación de María Lionza con la mujer “come hombres”, ella sería una mujer que fascina a los hombres por su belleza, mujer fatal que esconde una rivalidad con el hombre, pues los usa sexualmente y después los abandona. Esta versión transforma a María Lionza de buena mujer, con atributos comunicacionales, en una mujer voluptuosa, impulsiva, voraz.
El relato 4, distinto a los tres relatos anteriores se sitúa también en la época de la conquista española. Aquí María Lionza es una quinceañera de piel blanca, que se pierde simbólicamente después de un sumergimiento en el lago. Aparece transformada en “mujer onza”. Esta transformación deja entrever que se fusionó con una onza, o se cruzó con uno de estos animales, para finalmente terminar siendo una diosa. Una versión modificada de este relato es que María Lionza muere y se convierte en reina de unos indígenas en el cielo. En ambos relatos se marca la dificultad con la mujer/hija en la adolescencia, justo cuando se desarrolla y está apta para procrear.
Hasta ahora todos los relatos hablan de una mujer que nace humana y luego se transforma de modo poco claro y especificado en una fusión concreta de lo humano y lo animal para finalmente transformarse en diosa, donde el pase de lo humano a lo divino no tiene mayor explicación. Se podría especular diciendo que el mito relata las transformaciones simbólicas que sufre el hombre en su evolucionar, que toca su aspecto animal como la divinidad de la condición humana. Mas el mito lo muestra no como algo abstracto sino como un acontecer concreto, que remite al sincretismo, cualidad de la mente primordial del hombre que contiene esta indiferenciación entre Dios y el hombre, lo concreto y lo abstracto, lo animal y lo humano, las tendencias instintivas, lo interno y lo externo.
Al parecer esta repetición en los relatos de la muerte de María Lionza, y su posterior divinidad hace suponer que la muerte es algo simbólico que tiene que ver con la transformación por evolución, más también se podría pensar en la muerte como hecho real y la culpa humana convierte en deidad lo ominoso, que de-vuelve a lo asesinado encarnado en dios.
Conclusión
Las diferentes versiones del mito deja entrever el problema que significó la conquista española y su consecuencia, el origen del mestizaje y la dificultad para lograr una identidad armoniosa como grupo societario. Desde el vértice psíquico el mito muestra cómo el hombre social se las ve con la matriz de “pecho” y la matriz edípica, como protofantasías universales que rigen la constitución del individuo y por ende del grupo social como unidad, donde el incesto, el parricidio/filicidio como tendencias primordiales correspondientes a la matriz edípica, se despliegan en manifestaciones como: traición, celos, envidias, desconfianza y como no se toleran como propias se proyectan en lo extranjero, en la exogamia, que es lo desconocido de si mismo.
Sin embargo existen otras tendencias más primarias asociadas al pecho y la especularidad, con su fascinación atrapadora en el mundo diádico ideal, divino en cuanto fusión con el objeto, tan cercano a la muerte del si mismo, pero que funge como el reencuentro del paraíso perdido que se supone que el feto goza en su vida uterina, pero en su versión opuesta, cuando se prolonga ese estado más allá de lo necesario para gestarse y sobrevivir, puede la fusión ser “diabólica” enloquecedora, atrapante, constrictora.
A mi parecer el mito también refleja que ha sido creado por el hombre perteneciente a una sociedad patriarcal. En la mente de estos hombres prima la madre-mujer y su desconfianza hacia ésta, como uno de los organizadores edípicos de la estructura relacional. En esta versión la mujer-madre mala, egoísta, que traiciona, pues lo que le interesa es satisfacer su necesidad sexual y más nada, se contrapone a la mujer-madre idealizada, diosa, fértil, que el hombre venera y le proporciona seguridad ante las incertidumbres de la vida. Este interjuego divalente se corresponde con aspectos del complejo de Edipo en su orden ascendente, y descendente cuando simboliza los temores incestuosos, y las defensas que se utilizan para evadir esas emociones que despiertan los hijos. Ante esta madre-mujer escindida, todopoderosa el hombre se siente vulnerable, amenazado en su supervivencia, mostrando su naturaleza finita.

En contraposición a esta vulnerabilidad, aparece la mujer/madre todopoderosa que ejerce influencia más allá de la muerte, y por este atributo acerca al hombre a la divinidad, al compartir los dones de la diosa en las experiencias sensoriales-mágicas y eso lo hace inmortal. Siguiendo a Santamaría estas versiones del mito de María Lionza podría responder a los diversos temas que el autor menciona que contiene algunos mitos, sobretodo el de la ilusión de inmortalidad y de invulnerabilidad.



Resumen

Las diferentes versiones del mito deja entrever el problema que significó la conquista española y su consecuencia, el origen del mestizaje y la dificultad para lograr una identidad armoniosa como grupo societario. Desde el vértice psíquico el mito muestra cómo el mito de María Lionza se corresponde con algunos mitos universales que estructuran al sujeto. Es así que María Lionza es presentada como la Diosa de la fertilidad, mostrando con la pelvis que sostiene entre sus manos la influencia central que tiene la madre primordial en la organización de la personalidad, al igual se observa que en la matriz edípica lo que emerge son los temores incestuosos como uno de sus tendencias pues lo central otra vez es cómo percibe el hombre a la mujer, en su doble vertiente, Diosa y mala mujer, traicionera. estas fantasías de traición de la mujer hacia el hombre hace que el hombre arremeta directamente contra el producto de la unión, es decir el hijo, quien se ve amenazado de muerte.


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A girardian reading of the Myth of María Lionza, www.sla.purdue.edu/academic/idis/jewish-studies/coverpapers/andrade.pdf


1 Psicoanalista, miembro titular en función didacta de la ASOVEP, de FEPAL e IPA. Premio Sigmund Freud 1998. Profesora de la Universidad Central de Venezuela e-mail: yubizarate@gmail.com

2 Mitología Griega: recopilación de artículos sobre mitología griega y psicología arquetipal, curso nivel I s/fc.

3 Diccionario de Mitología Griega y Romana. Grimal, Paidós

4 Abraham, K. 1909

5 Freud, S. 1908

6 Bion, W. 1996

7 Bianchedi y Sor. 2000

8 Girardi, artículo de la web




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