La triste razón. (Kleist)



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La triste razón. (Kleist)
Ningún placer puede proporcionar satisfacción al ser vivo. Si no puede satisfacerlo, ningún placer, por abstracto y absolutamente real que sea, es real con respecto al que lo experimenta. Porque éste siempre desea más, ya que por esencia se ama a sí mismo y, por tanto, se ama sin limitación alguna. Y aún cuando obtiene ese suplemento de placer, tampoco éste le basta. Por tanto, al no sentirse satisfecho, al no sentir saciado su deseo en el acto del placer o en la felicidad, el ser vivo es incapaz de sentir un placer pleno; por tanto, no puede sentir verdadero placer, porque éste siempre es inferior al deseo, y porque el deseo siempre lo sobrepasa. Y en esto radica la tendencia natural y necesaria del animal hacia lo indefinido hacia el placer sin límites. (Leopardi)
(El Placer) sería necesario poseerlo plenamente, y al mismo tiempo indefinidamente, para que el animal estuviese satisfecho, es decir feliz, es decir, para que su amor propio, que no tiene límites, estuviese definidamente satisfecho; lo cual es contrario e imposible. (Leopardi)
La felicidad es imposible para quien la desea, porque el deseo, puesto que es deseo absoluto de felicidad, carece necesariamente de límites, porque la felicidad absoluta es indefinida, y no tiene límites. Por tanto, ese mismo deseo es la causa de su propia insatisfacción. (Leopardi)
El ser más feliz posible es aquel cuya mente está más apartada de la preocupación por la felicidad absoluta (…) es sobre todo la actividad el medio más poderoso para alcanzar la felicidad posible. (Leopardi)
(Robespierre) Ni él se crece con su idea ni ésta germina en él (es el destino de todas las almas dogmáticas), y esta falta de calor comunicativo, de humanidad, priva a su obra de la verdadera fuerza creadora. Únicamente en la rigidez está su fuerza, en la dureza su poder; lo dictatorial es para él sentido y forma de vida. La revolución ha de llevar su imagen o agrietarse en ruina. (Zweig)
Nada debilita tanto al artista, al general, al hombre de poder como el éxito permanente a voluntad y deseo. En el fracaso es donde reconoce el artista su verdadera relación con su obra; en la derrota, el general sus faltas, y en la pérdida del favor, el hombre de estado la verdadera perspectiva política. La riqueza permanente debilita; el aplauso constante hace insensible; únicamente la interrupción procura al vario ritmo de la vida tensión y elasticidad creadora. Únicamente la desgracia da mirada profunda y extensa para la realidad del mundo. (Zweig)
Contra los hombres hay que luchar, a los charlatanes se les derriba de un gesto. (Zweig)
La ingratitud de Napoleón contra su protector tiene al menos la justificación del genio. Su fuerza le da derecho especial, pues el camino del genio, de cara a las estrellas, puede pasar si es necesario, sobre vidas humanas, puede servirse con heroísmo de los fenómenos efímeros, obediente sólo al sentido profundo, al imperativo invisible de la historia. (Zweig)
Una de las principales causas por las que la infelicidad incapacita al hombre para actuar, y lo debilita y lo desanima, porque la infelicidad quita la fuerza, consiste en que la infelicidad debilita el amor que el hombre tiene hacia sí mismo. Me refiero sobre todo a la infelicidad grave y prolongada. Al oponerse constantemente al amor del sujeto hacia sí mismo, al luchar contra tenacidad y fuerza contra él, y al obligarlo a mantenerse en un estado contrario al fin, al objeto y al deseo de ese amor, acaba debilitando ese amor, reduciendo la ternura que el hombre siente hacia sí mismo, y lo acostumbra a la infelicidad a pesar de todo lo que ésta hace por evitarlo. E incluso si esa infelicidad no reduce al hombre a la desesperación exacerbada, y al suicidio o al odio hacia sí mismo, que es el grado máximo, y la máxima intensidad del amor propio en esas circunstancias, ha de reducirlo necesariamente al estado opuesto, es decir a la frialdad e indiferencia hacia sí mismo, puesto que, si siguiese estando tan encendido de amor hacia sí mismo como al principio ¿Cómo podría soportar la vida, o contentarse con sobrevivir, al ver y sentir la constante infelicidad del objeto que más ama, del objeto de toda la vida en todos sus aspectos. (Leopardi)
Y el debilitamiento del amor propio (…) el verdadero debilitamiento de dicho amor, provoca el debilitamiento de la virtud, del entusiasmo, del heroísmo, de la generosidad, de todo aquello que a primera vista parece estar reñido con el amor propio, y cuyo triunfo, y manifestación, parecen depender más que nada de la disminución de éste último, porque la fuerza del amor individual representaría el mayor y más peligroso obstáculo para su existencia. Así pues, ese debilitamiento será la vena de la poesía, y de la imaginación, y como el hombre no se ama, o se ama poquísimo, a sí mismo, ya no ama la naturaleza; y como no siente afecto por sí mismo, se vuelve insensible a la naturaleza, y al efecto de la belleza, etc. Una pesadísima niebla de indiferencia, causa inmediata de inacción e insensibilidad, cubre toda su alma, y todas sus facultades, a partir del momento en que se vuelve indiferente, o poco sensible, ante el único objeto capaz de despertar su interés y de impulsarlo moral y físicamente hacia el resto de los objetos de cualquier modo que sea, me refiero a él mismo. (Leopardi)
El hombre que ha perdido su propia estima, ya sea por vicio o cobardía, o bien por los reversos, contratiempos, humillaciones y desprecios que le han tocado en suerte, ya no es capaz de realizar nada grande y generoso. (Leopardi)
…el hábito de la franqueza, desenvoltura, etc., que tanto se recomienda en la sociedad, que es indispensable en el manejo de toda clase de asuntos, y que constituye una gran parte de la habilidad de los individuos en dicho manejo, no es más que el hábito de no reflexionar. Un hábito que el joven deformado por la educación sólo logra recobrar poco a poco, y a menudo nunca, sobre todo si posee gran ingenio, y de tipo profundo y reflexivo. (Leopardi)
Para quien ha recobrado hasta cierto punto el hábito de no reflexionar es un inepto en las conversaciones, es incapaz de tratar con las mujeres, de manejarse en los negocios, y sobre todo en las situaciones que entrañan, por decirlo así, cierto riesgo, no físico sino moral, y que requieren franqueza y desenvoltura, así como cierta, por decirlo así, audacia social.(Leopardi)
Otra prueba de que somos más propensos al temor que a la esperanzas el hecho de que en general creemos fácilmente en lo que tememos, y difícilmente en lo que deseamos, aunque esto sea mucho más verosímil. (Leopardi)

...Nunca pueden soportar la libertad las almas subalternas. Instintivamente huyen de ella siempre para refugiarse en una nueva esclavitud. (Zweig)


El bien y el mal morales son en cierta forma discernibles por nuestros sentimientos, no por nuestra razón. Pero estos sentimientos pueden surgir, o por la mera especie o manifestación del carácter de las pasiones, o por la reflexión sobre su tendencia a la felicidad de la humanidad y los individuos. (David Hume)
El ingenio y una conducta desenvuelta y desenfadada son cualidades que los demás encuentran inmediatamente agradables y merecedoras de su amor y aprecio. (Hume)
Cualidades que incapacitan a un hombre para los negocios: el entendimiento que no piensa sino disparates, el juicio que se equivoca en todo momento y en todos los asuntos, el carácter inconstante e irresoluto o la torpeza en el trato con los hombres y los negocios. (Hume)
Cuanto más estímulables, sensibles, móviles, vivos sean los órganos de un ser vivo, más vivo y sensible será su amor propio (que se identifica casi con la vida) y por tanto el deseo de la felicidad que es imposible, y por tanto es infelicidad (…) Y el hombre, incluso en la naturaleza, es por tanto el más infeliz de los animales (como vemos), por el hecho mismo de tener más vida, más fuerza y sentimiento vital que los otros seres vivos. (Leopardi)
En el fondo, la mayoría de los hombres sólo quiere y ansía vivir para vivir. El verdadero objeto de la vida es la vida, y el ir y venir por el mismo camino arrastrando un carro muy pesado y vacío. (Leopardi)
La desesperación más débil y menos enérgica es la del hombre viejo, familiarizado con la infelicidad, experimentado, etc., que realmente espera menos. La más fuerte, total, sensible y espantosa, es la del joven vehemente e inexperto, que está lleno de esperanzas, y que por tanto goza enormemente de la misma desesperación, etc. (Leopardi)
El hombre de mérito y de buen sentido está contento de sí mismo sin necesidad de apreciaciones ajenas, pero el estúpido tiene que encontrar siempre a alguien aún más estúpido para estar en paz con sus propios dotes y entendimiento. (Hume)
La utilidad y provecho que una cualidad tienen para nosotros mismos es fuente de virtud, lo mismo que es su agrado para otros; la verdad es que nada nos es más útil para conducir nuestra vida que un conveniente grado de orgullo, el cual nos hace conocer nuestro valor y nos da confianza en todos nuestros proyectos y empresas. (Hume)
Por lo general, la fortuna favorece a los audaces y emprendedores, y nada nos infunde mayor audacia que el tener una buena opinión de nuestra propia persona. (Hume)
Sin amor propio no puede haber vida en ninguna clase de seres, y tampoco puede haber amor propio en ninguno de ellos sin un mínimo grado de ilusión individual. Así, la vida y la falta total de ilusión y, por tanto, de esperanza, son cosas que se contradicen. (Leopardi)
Si quieres sentir la satisfacción de tu propio mérito, debes conceder mérito al mundo. (Goethe)
Solamente puedo estar satisfecho cuando estoy en compañía de mí mismo, pues sólo entonces puedo ser sincero. (Kleist)
Nosotros nunca podremos afirmar si eso que llamamos verdad es verdad o si sólo lo parece. (Kleist)
No sé lo que he de decir acerca de mí, pues soy una persona inexplicable. (Kleist)
Falta un medio de comunicación. El único que poseemos la palabra, no es aprovechable; es incapaz de servir de expresión al alma y nos permite sólo dar como fragmentos aislados de la misma. Por eso siempre he sentido temor, terror más bien, cuando he tenido que descubrir a alguien mi intimidad. (Kleist)
El cielo parece que pesa sobre el alma; es un mundo demasiado cálido ara tan poco sol y hay demasiado luz para tan poco espacio. (Zweig)
Podemos concluir que la creencia consiste meramente en una cierta afección o sentimiento, es decir, en algo independiente de la voluntad y que se debe a ciertas causas y principios determinados que están fuera de nuestro poder. Cuando estamos convencidos de una cuestión de hecho, no hacemos otra cosa que concebir ese hecho, experimentado a la vez un cierto sentimiento diferente al que acompaña a las meras ensoñaciones de la imaginación. Y cuando decimos que no creemos en un hecho, lo que queremos decir es que los argumentos en su favor no producen ese sentimiento. Si la creencia no consistiera en un sentimiento distinto a la mera aprehensión, los objetos de todo tipo, engendrados por la imaginación más calenturienta, estarían al mismo nivel que las verdades más establecidas, basadas en la historia y en la experiencia. (Hume)
El sentido del mundo tiene que residir fuera de él. En el mundo todo es como es y todo sucede como sucede; en el no hay valor alguno, y si lo hubiera carecería de valor. Si hay un valor que tenga valor, ha de residir fuera de todo suceder y ser-así. Porque todo suceder y ser-así son causales. Lo que los hace no causales no puede residir en el mundo; porque de lo contrario, sería causal a su vez. Ha de residir fuera del mundo. (Wittgenstein)
Libertad significa tener poder, no el poder de controlar a otra gente sino el poder de controlar la propia vida. (Unabomber)
Uno se puede suicidar de mil formas distintas sin morirse de verdad. (Palahniuk)
Algo que no te enseñan en la facultad de bellas artes es que nunca, nunca tienes que decirle a la gente que antes querìas ser artista. Para tu información, la gente te torturará durante el resto de tu vida explicándote que cuando eras joven te encantaba dibujar. Que te encantaba pintar. (Palahniuk)
Sobre la paradoja de ser un artista profesional. El hecho de que nos pasamos la vida intentando expresarnos bien pero no tenemos nada que decir. Queremos que la creatividad sea un sistema de causa y efecto. Resultados. Producto vendible. Queremos que la dedicaciòn y la disciplina equivalgan al reconocimiento y la recompensa. (Palahniuk)
Aquel que se acerca al templo de las musas sin inspiración, creyendo que la mera técnica basta, será siempre un ladrón y su poesía será eclipsada por el canto de los maníacos. (Palahniuk)

Tal vez la gente tiene que sufrir de verdad antes de poder arriesgarse a hacer lo que ama. (Palahniuk)


Lo que no te enseñan en la escuela de arte es que un elogio demasiado grande puede doler más que una biofetada en la cara. (Palahniuk)
Angel dice que a los ricos no les gusta tolerar mucho. El dinero te da permiso para alejarte de todo lo que no es bonito y perfecto. Y ya no soportas nada que no sea maravilloso. Te pasas la vida alejándote, esquivando, huyendo. Esa búsqueda de lo bonito es una trampa. Un cliché. Las flores y las luces de navidad son lo quie estamos programados para amar. La gente joven y encantadora. Esas mujeres hispanas de la televisión que tienen las tetas grandes y la cintura estrecha como si la hubieran retorcido tres veces. Las esposas decorativas que almuerzan en el hotel… (Palahniuk)
La desgracia provoca desprecio e incluso odio hacia quien la padece, porque el hombre odia por naturaleza tanto el dolor como las ideas dolorosas. Por lo tanto, al contemplar, pesar del infortunio, la virtud del que lo padece, y al no detestarlo ni desdeñarlo a pesar de ello y, por último, al sentior compasión por él, es decir, al querer compartir anímicamente sus males, el hombre tiene la impresión de estar realizando un esfuerzo para superarse, para vencer a su propia naturaleza, y le parece que esa es una prueba de su magnanimidad, un argumento para persuadirse a sí mismo de que posee un ánimo superior al del vulgo; más aún por cuanto el egoísmo es propio del hombre y la persona compasiva, al interesarse por el otro, estima que ese interés que no le cuesta sacrificio alguno lo revela como un ser extraordinariamente magnánimo, singular, heroíco, superior la hombre, puesto que es capaz de no ser egoísta, y de comprometerse consigo mismo tanto por los otros, como por su propia persona. Al compadecerse, el hombre se enorgullece y se complace consigo mismo: por eso goza compadeciendo, y le complace compadecer. El acto de compasión es un acto de orgullo que el hombre consuma en su interior. Así pues, la compasión, que parece el sentimiento más alejado, e incluso opuesto, del amor propio, y que parece imposible reducir o referir en modo alguno y por ningún aspecto a dicho amor, sólo deriva esencialmente (como el resto de los sentimientos) de éste, y constituye un acto de egoísmo. Que consigue proporcionarse y crearse un placer persuadiéndose de moirir, o de interrumpir sus funciones, si el interés del individuo se dirige hacia el otro. (Leopardi)
Sobre todo porque los hombres acostumbran a juzgar por los resultados y a estimar de fortma absoluta la naturaleza, la caliudad, el grado, el valor y la bondad misma de las cosas basándose en sus efectos. (Leopardi)
El triunfo de la razón en la era moderna ocasionó en la vida humana la erradicación del arrebato místico. La razón subyugó la capacidad de imaginación y de ensoñación de los seres humanos, en ellos se basaba el sentimiento religioso. Como consecuencia, de la disipasión de la facultad de ilusionarnos, el ser humano se ha vuelto frío, calculador, serio, apático, aburrido, previsible, y con ello arribó a un estado de desesperación, porque la razón de manera artificial le inyecta un estado de angustia permanente, de sensación de vértigo y de miedo que resulta ser insuperable bajo el desarrollo y aplicación de un intelecto eminentemente dominado por lo racional. El resultado es un ser sensato, planificador, justo, longevo, pero sin estima por él mismo, sin valor, gris y adormecido, porque tiene un aspecto de su naturaleza sepultado e incluso algunas veces hasta muerto, y es el aspecto más provocatico de nuestra especie, y no es otra cosa, que la capacidad natural e infantil de sublimar la realidad con el auxilio de la imaginación, la ilusión, la ensoñación ¿Cómo lo recuperamos? ¿Cómo volvemos a ser niños? Niños para quienes cualquier objeto es una nave espacial y sideral, por ende, la pérdida de una parte de nuestra naturaleza es una tragedia. La tragedia de vivir como zombis, porque perdimos la capacidad de pasar de la alegría al llanto en instantes, apoyados en una imaginación fecunda y potente…esta es la nueva tarea existencial de hombres y mujeres postnihilistas. (Enrique Guillén Niño)
Eso que llamamos “espíritu” en los caractyeres, en las maneras, el los gestos y actos, en las palabras, en las agudezas, en los discursos, en las acciones, en los escritos y estilos, etc., nos gustan, nos gustan a todos porque es vida; y despierta sensaciones vivas en algún aspecto, o cualquier tipo de sensaciones, y muchas, y frecuentes, lo cual es algo vivo, porque el sentir lo es. (Leopardi)
…los asuntos están en manos de una pocas personas, muy separadas del resto de los nacionales, todo sucede sin que ni siquiera se entera la nación, por lo que la política es algo totalmente desconocido y remoto para la propia nación, sus asuntos le resultan tan ajenos como los de otras naciones y además la libertad de cada uno sobre todo de los particulares, es decir de la mayoría y del verdadero cuerpo de la nación, está tan circunscrita que el individuo dista mucho de poder decidir su propia suerte, y gobernarse, sino que es gobernado totalmente por los demás, y no por la nación, no por el común de las gentes, no uno por todos, sino todos por uno o por poquisímos particulares, y lo público, por decirlo así está sometido a los particulares. (Leopardi)
Esto ha sido así porque en la naturaleza nada se hace a saltos, y porque cuando la muerte sorprende a un ser vivo, éste se enfría poco a poco, y está más caliente a los pocos minutos de su muerte que un rato después. (Leopardi)
El trabajo del artista consiste en no olvidar. (Palahniuk)
La mayoría de los hombres posee escasa imaginación. Todo los que no les afecta de una manera inmediata y no hiere directamente sus sentidos, cual dura y afilada cuña, apenas logra exitarles; más si un día, ante sus ojos, y en una proximidad palpable, acontece algo insignificante, estallán inmediatamente en una pasión desmedida. Entonces, en cierta forma su apatía se tuerca en vehemencia frenetica y extemporánea. (Zweig)
…mi conciencia, esa conciencia lúcida, terriblemente lúcida, que todo lo concibe y nada comprende… (Zweig)
Únicamente cuando un ser humano pone en juego todas sus fuerzas está verdaderamente vivo para sí y para los otros; únicamente cuando, en su interior, el alma lanza llamas y se encandece, tiene también una figura en lo externo. (Zweig)
La excesiva capacidad de atención es al mismo tiempo y de por sí capacidad de distracción, porque cada objeto atrae fácil y poderosamente la atención y la desvía de los otros, por lo que la atención se divide (…) pero lo excesivo siempre es padre de lo nulo, o se transforma en su contrario. (Leopardi)
El hombre sería omnipotente si pudiera estar desesperado toda la vida, o al menos durante mucho tiempo, es decir, si la desesperación fuese un estado durarero. (Leopardi)
El hábito de la infelicidad e incluso el mero hecho de estar privado ahbitualmente de placeres y de cosas que halaguen el amor propio, acaba extinguiendo en el alma más exisita toda imaginación, toda virtu de sentimiento, toda vida, y actividad y fuerza, y casi toda facultad. (Leopardi)
Un carácter que no confía en sí mismo, desconfiará velozmente en toda otra persona. (Zweig)
El hombre que no se interesa por sí mismo no es capaz de intereasrse por nada, porque no hay nada que pueda interesar al hombre como no sea en relación con él mismo, una relación más o menos inmediata y manifiesta, y de cualquier índole que sea. (Leopardi)
Él, que era tan capaz, se ha vuelto incapaz, inútil para sí mismo y para los otros. Cuando el amor propia ha perdido su ressort, la vida está acabada. Al extinguirse la esperanza se extingue toda potencia del alma. Quiero decir al imponerse la desesperación plácida, porque la furiosa estña henchida de esperanza, o al menos de deseo, y anhela fervientemente la felicidad en el momento mismo en que empuña el hierro o el veneno contra sí misma. (Leopardi)

El hombre que no desea nada para sí mismo y no se ama a sí mismo no es bueno para los otros. Todos los placeres, los dolores, los sentimientos y las acciones que le inspiraban las cosas mencionadas, es decir, la naturaleza y el resto, se referían de una u otra manera a él mismo, y su vivacidad consistía en un reflejo vivo sobre él mismo. (Leopardi)


En la vida de cada ser humano se dan faltas que ya no es posible reparar. (Zweig)
Ahora esa alma, carente ya de fiereza, de misantropía, de rencor, de resentimiento, carente incluso de egoísmo, esa alma que hasta hace muy poco era tan tierna, es insensible a las lágrimas, inaccesible a la compasión. (Leopardi)
La indiferencia verdadera y pacífica hacia sí mismo es indiferencia hacia todo, y por tanto incapacidad de todo, y aniquilamiento de la que, por naturaleza, era la más grande y fecunda de las almas. (Leopardi)
El amor propio que nunca es halagado se aparta inevitablemente de las cosas y de los hombres (por màs filántropo y tierno que haya sido), y cuando el hombre se habitúa a no ser nada para sí, tanto en la vida como en el mundo, acaba habituándose a no interesarse por ellos, y cuando todo le resulta indiferente, el más grande de los genios se vuelve esteril e incapaz, incluso de aquello de lo que son muy capaces hasta las almas por naturaleza más pobres, infecundas, secas e ineptas. (Leopardi)
La esperanza es una pasión, un modo de ser, tan inherente al sentimiento de la vida, es decir, a la vida propiamente dicha, e inseparable de ella, como lo son el pensamiento, el amor propio y el deseo de propio bien. Vivo, por tanto tengo esperanzas, es un silogismo muy correcto, salvo cuando no se siente la vida, como por ejemplo en el sueño. (Leopardi)
El hombre no nace para gozar la vida, sino sólo para perpetuar la vida, para transmitirla a otros que serán sus sucesores, para conservarla. Ni él, ni la vida, ni objeto alguno de este mundo es propiamente para él, todo él es para la vida. Espantosa, pero verdadera conclusión y propocisión de la metafísica. La existencia no es para el existente, no tiene como finalidad al existente, ni el bien del existente; y si éste encuentra en ella algún bien, es por pura casualidad. (Leopardi)
Lo infinito es parte de nuestra imaginación, de nuestra pequeñez y al mismo tiempo de nuestra soberbia (…) lo infinito es una idea, un sueño, no una realidad (…) lo infinito una cosa carente de límites, no puede existir, no podría ser algo (…) Parece que sólo lo que no existe, la negación del ser, la nada, puede no tener límites, y que, en definitiva, lo infinito viene a coincidir con la nada. Sobre todo parece que la individualidad de la existencia entraña naturalmente alguna limitación, por lo que lo infinito no admite individualidad, y estos dos términos serían contradictorios; por lo tanto no cabría suponerun ente individualque no tuviese límites. (Leopardi)
Más que de un instrumento de construcción la razón es un instrumento de destrucción. (Pierre Bayle)
Cualquiera sea el bien del que goce un ser vivo, éste siempre deseará un bien mayor, porque su amor propio no cesará, y porque ese bien, por grande que sea, siempre será limitado, y su amor propiio no puede tener límite. Por amable que sea nuestro estado, os amareís a vos mismo más que a ese estado, y por tanto desearéis un estado mejor. (Leopardi)
El perfeccionamiento de la sociedad, el progreso de la civilización, suponen un beneficio para las masas, pero una pérdida para la individualidad: ésta pierde en fuerza, en valor, en perfección, y por tanto en felicidad. (Leopardi)
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