La teoría sociológica



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  1. La teoría sociológica

Extraído de “Sociología” de Anthony Giddens (Tercera Edición – 1998) – Alianza Editorial
Conceptos básicos

— Consenso

— Conflicto

— Estructura social

— Enfoque teórico

— Teoría


En este capítulo analizaremos el desarrollo de los principales enfoques teó­ricos de la sociología e identificaremos los dilemas que plantea cada uno. También nos ocuparemos de algunas de las principales transformaciones teóricas que se están produciendo en la actualidad.

Enfoques teóricos

Los orígenes de la sociología —con las obras de Marx, Durkheim y Weber— fueron principalmente europeos. Sin embargo, durante este siglo, la disciplina ha arraigado en todo el mundo y algunas de las aportaciones más importantes han venido de los Estados Unidos. La obra del filósofo George Herbert Mead (1863-1931), que daba clases en la Universidad de Chicago ha tenido una influencia decisiva en el desarrollo de la teoría sociológica



.Mead subrayó la importancia del lenguaje y de los símbolos en la vida social humana y, posteriormente, la perspectiva que elaboró pasó a llamarse “interaccionismo simbólico”. Mead prestó más atención a los proce­sos sociales pequeños que a la sociedad en su conjunto. Aunque los co­mienzos de! interaccionismo simbólico son bastante antiguos, ésta perspec­tiva sólo comenzó a ser influyente después de un cierto tiempo. Por lo tanto, nos ocuparemos de ella después de abordar el funcionalismo y el estructuralisrno.

Talcon Parsons (1902-1979) fue el teórico más sobresaliente de la socio­logía estadounidense del período de posguerra. Autor prolífico, escribió sobre numerosas áreas de la sociología empírica y teórica. Hizo aportacio­nes al estudio de la familia, la burocracia, las profesiones y la política, en­tre otras. Fue uno de los autores que más contribuyó al desarrollo del fun­cionalismo, un enfoque teórico del que habían sido pioneros Durkheim y Comte. Desde la perspectiva funcionalista para estudiar cualquier sociedad hay que analizar de qué modo se combinan sus diversas “partes” o institu­ciones, con el fin de garantizar la continuidad de esa sociedad en el tiempo.

No obstante, los pensadores europeos continúan destacando en la evolu­ción más reciente de la sociología. Uno de los enfoques que ha suscitado mayor interés es el estructuralismo que vincula estrechamente el análisis sociológico con el estudio del lenguaje. Esta corriente surgió dentro de la lingüística y fue el antropólogo Claude Lévi-Strauss (1908-) quien la aplicó a las ciencias sociales, aunque sus orígenes bien pueden remontarse a Durkheim y a Marx.

El pensamiento de Marx se siguió discutiendo y se desarrolló en el siglo posterior a su muerte, denominándose marxismo al trabajo de sus seguidores.

Funcionalismo

El funcionalismo, como ya hemos señalado, comenzó con Comte, para quien esta forma de análisis era una parte clave de su manera de formular.. las tareas de la teoría y la investigación sociológicas. Sin embargo, el desarro­llo del funcionalismo moderno, estuvo muy influido por el trabajo de los antropólogos. Hasta principios de este siglo la antropología se basaba fun­damentalmente en los informes y documentos redactados por administrado­res coloniales, misioneros y viajeros. La antropología del siglo XIX era, por tanto, bastante especulativa y estaba insuficientemente documentada. Los autores escribían libros recogiendo ejemplos de todo el mundo, sin preocu­parse demasiado por su autenticidad o por e! contexto cultural del que pro­venían.-Por ejemplo, la religión se analizaba mediante la comparación de numerosos ejemplos de creencias y prácticas extraídos de las más diversas culturas.

La antropología moderna data de los tiempos en que a los investigadores les empezó a parecer insatisfactorio este enfoque y decidieron pasar largas temporadas realizando trabajo de campo en diferentes culturas de todo el mundo. Dos los pioneros en el trabajo de campo antropológico fueron un autor británico seguidor de Durkheim, A. R. Radciiffe-Brown (I881- 1955).y Bronislaw Malinowski (1884-1942), un polaco que desarrolló gran parte de su carrera en Gran Bretaña. Malinowski escribió algunos de los es­tudios antropológicos más célebres de todos los tiempos, como resultado de su prolongada estancia en las islas Trobriand, en el Pacífico. Radcliffe - Brown estudió a los habitantes de las Islas Andaman, un archipiélago pró­ximo a las costas de Birmania. Radcliffe-Brown y Malinowski sostienen que debemos estudiar una so­ciedad o una cultura en su conjunto si queremos comprender sus principa­les instituciones y explicar el comportamiento de sus miembros. Por ejem­plo, sólo podemos estudiar las creencias y costumbres religiosas de una sociedad analizando de qué manera se relacionan con otras instituciones, pues las diferentes partes de una sociedad se desarrollan en una estrecha re­lación mutua.

Estudiar la función de una práctica social o de una institución es analizar la contribución que una u otra hace a la continuidad de la sociedad en su conjunto. La mejor manera de entender esto es por analogía con el cuerpo humano, una comparación que han utilizado Comte, Durkheim y otros mu­chos autores funcionalistas posteriores. Para estudiar un órgano como el co­razón debemos mostrar de qué modo se relaciona con otras partes del cuerpo, al bombear sangre a todo el organismo, e! corazón desempeña un papel vital para el mantenimiento de la vida de éste. De modo similar, analizar la función de un elemento social implica mostrar el papel que representa en el funcionamiento de una sociedad. Por ejemplo, según Durkheim la religión refuerza la adhesión de las personas a los valores sociales centrales, y por ello contribuve al mantenimiento de la cohesión social.

E1 funcionalismo de Merton

El funcionalismo “regresó” a la sociología a través de ¡os escritos de Tal­con Parsons (1952. 1966) y Roben K. Merton, para quienes el análisis fun­cionalista proporcionaba las claves de! desarrollo de la teoría y la investiaa-ción sociológicas. El funcionalismo de Merton ha sido particularmente influyente, pues ha servido para centrar la obra de toda una generación de sociólogos estadounidenses, aunque también haya sido utilizada en otras partes. Merton hizo una interpretación más elaborada del análisis funciona­lista que la de Radcliffe-Brown o Malinowski. Al mismo tiempo, la adaptó al estudio de las sociedades industrializadas, las cuales difieren en ciertos aspectos básicos de las culturas simples estudiadas por los antropólogos.

Merton distingue entre funciones manifiestas y latentes. Las primeras - son las que los participantes en un tipo específico de actividad social cono­cen y tienen intención de realizar- . Las funciones latentes son la consecuen­cia de acciones de las que los participantes no son conscientes (Merton, 1957). Para ilustrar esta distinción, Merton utiliza el ejemplo de una danza de la lluvia realizada por los indios Hopi de Nuevo México, que creen que este ceremonial traerá la lluvia que necesitan para sus cosechas (función manifiesta). Ésta es la razón por la que organizan la ceremonia y participan en ella. Sin embargo, esta danza de la lluvia, sostiene Merton. siguiendo la teoría de la religión de Durkheim, tiene también el efecto de promover la cohesión de la sociedad (función latente). Según Merton, gran parte de las explicaciones sociológicas consiste en sacar a la luz las funciones latentes de las actividades e instituciones sociales.

Merton distingue, además, entre funciones y disfunciones. Las pequeñas culturas que estudian los antropólogos, señala, suelen estar más integradas y ser más solidarias que las extensas sociedades industrializadas de las que se ocupa primordialmente la sociología. Radcliffe-Brown y Malinowski po­dían concentrarse única y exclusivamente en identificar las funciones, pues las culturas que analizaban eran estables y estaban integradas. Sin embargo, al estudiar el mundo actual tenernos que ser conscientes de las tendencias desintegradoras. E! término disfunción se refiere a ciertos aspectos de la actividad en sociedad que tienden a producir cambios porque suponen una amenaza para la cohesión social.

Buscar los aspectos disfuncionales del comportamiento en sociedad significa centrarse en aquellos rasgos de la vida social que suponen un desafío para el orden existente. Por ejemplo, es erróneo suponer que la religión es siempre funcional, que únicamente contribuye a la cohesión social. Cuando dos grupos tienen diferentes religiones, o incluso versio­nes distintas de la misma religión, es posible que se produzcan graves conflictos sociales que pueden dar lugar a un aumento del desorden so­cial. Así, se han declarado muchas guerras entre comunidades religiosas, como ha sido el caso de las luchas entre protestantes y católicos en la historia europea.

Evolución reciente

Probablemente, durante mucho tiempo el pensamiento funcionalista fue la tradición teórica más relevante en sociología, particularmente en los Esta­dos Unidos. En los últimos años su popularidad se ha visto mermada y sus limitaciones se han hecho evidentes, aunque sigue teniendo importan­tes defensores (Alexander, 1985). Si bien no es el caso de Merton, mu­chos pensadores funcionalistas (Talcott Parsons es un ejemplo) subrayan en exceso determinados factores que favorecen la cohesión social, a costa de los que originan división y conflicto. Además, muchos críticos com­parten la idea de que el análisis funcionalista atribuye a las sociedades cualidades que no poseen. A menudo los funcionalistas hablan como si éstas tuvieran «necesidades» y «objetivos», aunque estos conceptos sólo tengan sentido cuando se aplican a los seres humanos individuales. Pen­semos, por ejemplo, en el análisis que hace Merton de ¡a danza de la llu­via de los Hopi. Merton se refiere a ella como si una vez que hubiéramos demostrado que el ceremonial favorece la integración de la cultura-Hopi hubiéramos explicado por qué existe realmente, ya que, después de todo, nosotros sabemos que la danza en si no trae la lluvia. Esto no es así, a menos que pensemos que, de un modo u otro, la sociedad Hopi impulsa a sus miembros a actuar de una manera «necesaria» para evitar su desinte­gración. Pero ése no es el caso, porque las sociedades no están dotadas- “de voluntad o de objetivos”; sólo los individuos humanos poseen estos atributos.

Estructuralismo

Al igual que el funcionalismo, e! estructuralismo se ha visto influido por la obra de Durkheim, aunque el empuje básico para su desarrollo proviene de la lingüística. La obra del lingüista suizo Ferdinand de Saussure (1857-1913) fue la primera y más importante fuente de ideas estructuralistas. Aunque de Saussure sólo escribió sobre el lenguaje, las ideas que desarrolló fueron posteriormente incorporadas a numerosas disciplinas, tanto de las ciencias sociales como de las humanidades.

Con anterioridad a la obra de Saussure, el estudio del lenguaje consistía básicamente en un seguimiento de los cambios en el modo de utilizar las palabras. Según Saussure, este procedimiento omite la característica cen­tral del lenguaje.

En ningún caso podemos identificar las características básicas o estructuras del lenguaje fijándonos únicamente en las palabras que emplean las personas cuando hablan (de Saussure, 1974). El lenguaje consiste en una serie de reglas de gramática y significación que “están detrás” de las palabras, pero que no se explicitan en ellas. Por poner un ejemplo sencillo: en inglés se añade normalmente la desinencia “ed” a un verbo cuando se quiere indicar que algo ha ocurrido en el pasado. Esta es una de las miles de reglas gramaticales que todo hablante de una lengua conoce y que emplea para construir lo que dice. Para Saussure, analizar las estructuras del lenguaje significa atender a las reglas que subyacen al habla. La mayoría de ellas las conocemos de un modo implícito: no podríamos explicar fácilmente en qué consisten. De hecho, la la­bor de la lingüística es hacer evidente lo que sabemos de forma implícita, pero sólo en lo que se refiere a ser capaces de emplear la lengua en la práctica.

Lenguaje y significado

Saussure sostiene que e! significado de ¡as palabras se denva de las es­tructuras de! lenguaje, no de los objetos a ios que se refieren dichas pala­bras. De un modo ingenuo se podría pensar que el significado de la pala­bra «árbol» es el objeto con hojas al que se refiere el término. Sin embargo, para Saussure esto no es así y lo sabemos porque en e! lenguaje hay muchas palabras que no se refieren a nada, como «y», «pero» o «no obstante». Además, existen términos cargados de significado que se refieren a objetos míticos que no existen realmente, como «unicornio». Si el significado de .una palabra no proviene del objeto al que se refiere, ¿de dónde proviene entonces? La respuesta de Saussure es que el significado se crea por las diferencias que existen entre conceptos relacionados que las reglas del lenguaje reconocer. El significado de la palabra «árbol» se deriva del hecho de que distinguimos «árbol» de «arbusto», «matorral», «bosque» y de una serie de palabras que tienen significados parecidos pero distintos. Los significados se crean dentro del lenguaje y no por alu­sión a los objetos de! mundo real a los que nos referimos por medio de ellos.

Estructuralismo y semiótica

Al anterior análisis Saussure añade la importante observación de que no sólo los sonidos (el habla) o los signos sobre el papel (la escritura) son ca­paces de crear significados sino que cualquier objeto que podamos distin­guir sistemáticamente puede ser utilizado para crearlos. Un ejemplo de ello es un semáforo. Utilizamos el contraste entre verde y rojo para significar “adelante” y “deténgase” (ámbas significan «prepárese para arrancar» o «prepárese para parar»). Véase que es la diferencia es lo que crea el significa no los colores en sí mismos. Daría lo mismo que utilizásemos el verde para significar «deténgase» y el rojo para indicar «adelante», siempre que fuéramos coherentes a la hora de reconocer la diferencia. Saussure denomi­na semiología al estudio de los significados no lingüísticos, pero el término más comúnmente empleado es el de semiótica.

Los estudios de semiótica pueden hacerse sobre muy distintos aspec­tos de la cultura humana. Un ejemplo es el vestido y la moda. ¿Qué hace que un estilo de vestir esté de moda en un momento dado? No se trata de la ropa en sí, pues la falda corta puede estar de moda un año y dejar de estarlo al año siguiente. Lo que hace que algo esté de moda es, una vez más, la diferencia entre lo que llevan aquéllos que «están en la onda» y los que no lo están. Otro ejemplo de la esfera del vestir es la costumbre de llevar luto. En nuestra cultura, demostramos que es­tarnos de luto vistiendo de negro. En otras, por el contrario, los que están de luto visten de blanco. Lo relevante no es el color en si mismo sino el hecho de que las personas que están de luto vistan de forma, diferente a la habitual. El enfoque estructuralista se ha utilizado más en antropología que en sociología, particularmente en los Estados Unidos. Siguiendo la línea de Lévi-Strauss, que popularizó e! término estructuralismo. Este tipo de análisis se ha aplicado al estudio del parentesco, e! mito, la religión y a otras áreas. No obstante, numerosos teóricos de la sociología se han visto influidos por diversos conceptos procedentes de esta comente. Michel Foucault. autor al que nos hemos referido en varios capítulos, utilizó -.arias ideas clave del pensamiento estructuralista, aunque no le gustaba que le llamaran esrructuralista. Los conceptos de esta corriente se han aplicado al estudio de los medios de comunicación i periódicos, revistas,, televisión), de las ideologías y de la cultura en general.

El pensamiento estructuralista presenta una serie de debilidades que li­mitan su atractivo como marco teórico general en sociología. El estructuralismo nació a partir del estudio del lenguaje y ha demostrado ser más rele­vante para el análisis de ciertos aspectos del comportamiento humano que de otros. Resulta muy útil para estudiar la comunicación y la cultura, pero su aplicación es menor para aspectos mas prácticos de la vida social, como la actividad económica y política.

Interaccionismo simbólico

El interaccionismo simbólico presta más atención al individuo activo y creativo que cualquier otro enfoque teórico. Desde la época de Mead lo han desarrollado otros muchos autores y en los Estados Unidos ha sido el prin­cipal rival de la perspectiva funcionalista. Como en el caso del estructuralismo, el interaccionismo simbólico surge de una preocupación por el len­guaje pero Mead lo desarrolla en una dirección diferente.

Símbolos

Mead sostiene que es el lenguaje lo que nos hace seres auto conscientes, es decir, conocedores de nuestra propia individualidad y el elemento clave en este proceso es el símbolo. Un símbolo es algo que representa otra cosa. Siguiendo con el ejemplo utilizado por Saussure, la palabra «árbol» es un símbolo por medio del cual representamos el objeto árbol. Para Mead una vez que dominamos dicho concepto podemos pensar en un árbol incluso sin verlo. Hemos aprendido a pensar en el objeto de un modo simbólico. Esta forma de pensamiento nos libera de estar limitados en nuestra expe­riencia a lo que vemos, oímos o sentimos.

A diferencia de la mayoría de los animales, los seres humanos viven en un rico universo simbólico (los primeros carecen del sentido del yo que tienen los segundos). Cada uno es conciente de sí mismo porque aprende a “mirarse” desde fuera, a verse como lo ven los demás.

Marxismo


El funcionalismo, el estructuralismo y el interaccionismo simbólico no son las únicas tradiciones teóricas influyentes dentro de la sociología, ni tampoco esta triple división es la única forma de clasificar los enfoques teóricos. El marxismo es una perspectiva de gran importancia que fractura esta división. Evidentemente, de un modo u otro, los marxistas han heredado sus ideas de Marx, pero es posible hacer múltiples interpretaciones de las prin­cipales ideas de este autor, y así lo demuestran las muy diversas posiciones teóricas que han adoptado las distintas escuelas de pensamiento marxista.

En términos generales, el marxismo puede subdividirse siguiendo las líneas de demarcación que existen entre las tres tradiciones teóricas antes, descritas. Ya sea implícita o abiertamente, muchos marxistas han adoptado un enfoque funcionalista al abordar el materialismo histórico. Su versión del marxismo difiere sensiblemente de la de los marxistas que han sido in­fluidos por el estructuralismo, y el autor más célebre que ha desarrollado esta última perspectiva ha sido e! francés Louis Althusser (1969). Ambas tendencias se diferencian del enfoque de otros marxistas que-pone un ma­yor énfasis en el carácter activo y creativo del comportamiento humano. De entre estos últimos, muy pocos autoras se han visto influidos por ei interac­cionismo simbólico, pero si han adoptado una perspectiva muy próxima a él. Jürgen Habermas, cuyos trabajos ya hemos analizado en el Capítulo 1 y en otras partes de este libro, es un ejemplo de ello (véase Habermas, 1987).

En todas sus versiones, el marxismo difiere de las tradiciones socioló­gicas no marxistas. La mayor parte de los autores marxistas conciben su corriente de pensamiento como parte de un «paquete» de análisis socioló­gico y de reforma política radical. Creen que el marxismo genera un pro­grama de cambio político absoluto.

Además, los marxistas ponen un ma­yor énfasis en las divisiones de clase, en el conflicto, el poder y la ideología que muchos de los sociólogos no marxistas, y particularmente los influidos por el funcionalismo.

Resulta más adecuado concebir el mar­xismo no como un tipo de enfoque dentro de la sociología, sino como una serie de escritos que han calado en esta disciplina, superponiéndose unos a otros y, con frecuencia, influyéndose mutuamente. La sociología no marxista y el marxismo siempre han mantenido una relación de influencia y oposición mutuas.

Dilemas teóricos

¿De qué modo debemos valorar estos cuatro enfoques teóricos? Aun­que todos tienen sus defensores acérrimos, existen zonas en ¡as que es evidente que se complementan entre sí. El funcionalismo y la mayor parte de las versiones del marxismo se centran en las propiedades a gran escala de los grandes grupos sociales o sociedades. Su interés se orienta hacia las «grandes preguntas», como, ¿de qué forma se mantiene la unidad de las sociedades? o ¿cuáles son los factores principales que provocan el cambio social? El interaccionismo simbólico, por el contrario, se centra en las situaciones cara a cara de la vida social. El estructuralismo difiere de los demás enfoques en su interés dominante por los rasgos culturales de la actividad social

Enfoques teóricos en sociología



Augusto Comte Karl Marx

(1798-1857) (1818-1883)

George H. Mead

(1883-1935)


Emile Durkheim Ferdinad. de Sussurre Max Weber

(1858-1917) (1857.1913) (1884-1925)



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