La radio después de la radio es consecuencia de la investigación «Radio digital, nuevas tecnologías y radio comunitaria»



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LA RADIO

DESPUÉS DE

LA RADIO
La radio después de la radio es consecuencia de la investigación

«Radio digital, nuevas tecnologías y radio comunitaria» llevada adelante por

AMARC ALC con el apoyo de FRIDA - Fondo Regional para la Innovación Digital

en América Latina y el Caribe. Durante un año de trabajo se realizaron

entrevistas a comunicadores/as, radialistas y especialistas en nuevas

tecnologías que trabajan tanto en América Latina como en otros lugares del

mundo en diversos tipos de proyectos. Al mismo tiempo, se llevó a cabo una

encuesta entre las radios asociadas a AMARC ALC para conocer los tipos de

usos de las tecnologías de la información así como las expectativas que

generan en cada organización. Estamos agradecidos con todas las personas y

organizaciones que colaboraron con este trabajo.

Esta publicación comparte algunas perspectivas para acercarse desde los

proyectos de las radios comunitarias, alternativas, populares a los aspectos

principales de las configuraciones mediáticas contemporáneas. Al mismo

tiempo, sistematiza algunas herramientas específicas para incorporar las

llamadas nuevas tecnologías al quehacer radiofónico.

Nos propusimos construir un recorrido que ponga en relación el proyecto

político comunicacional de las radios comunitarias con una gestión viable y

sostenible de las comunicaciones digitales. Ni las perspectivas ni las

herramientas son las únicas posibles. Invitamos a todas y a todos a

discutirlas, debatirlas, re-escribirlas, completarlas. A inventar otras.

Y después compartirlas.

Ernesto Lamas

Coordinador Regional Asociación Mundial de Radios Comunitarias

América Latina y Caribe

ÍNDICE
TRANSFORMACIONES DE LA RADIO EN LA SOCIEDAD

DE LA INFORMACIÓN O SOCIEDAD RED


PORTAL PARA INTERCAMBIO DE ARCHIVOS DE SONIDO ENTRE RADIOS COMUNITARIAS
TELÉFONOS CELULARES Y MENSAJES DE TEXTO
SITIO WEB
BLOG
PODCAST
WIKI
SOFTWARE LIBRE
RED INALÁMBRICA COMUNITARIA
TELECENTRO COMUNITARIO
FONOTECA
CARTOGRAFÍAS SONORAS
STREAMING
TRANSMISIÓN EN VIVO DESDE EXTERIORES POR INTERNET
REDES SOCIALES
IRRADIACIONES DESDE LOS ALAMBRES DIGITALES.
PERSPECTIVAS SOBRE LA RELACIÓN RADIO Y NUEVOS MEDIOS
LECTURAS RECOMENDADAS


TRANSFORMACIONES DE

LA RADIO EN LA SOCIEDAD

DE LA INFORMACIÓN O

SOCIEDAD RED
La radio se transformó. Esta certeza es un punto de partida

que nos inquieta en nuestras emisoras y proyectos radiofónicos

y nos lleva a reflexionar sobre diversas cuestiones como

la tecnología, las llamadas «nuevas tecnologías», la digitalización

y la multimedialidad. Conviene detenerse para hacernos

algunas preguntas que surgen a partir del nuevo escenario.

¿Cuándo cambió la radiodifusión? ¿Solo la radio cambió?

¿Cambiaron los medios de comunicación? ¿Cambió la sociedad

toda? ¿Qué significa cambiar? ¿Estos cambios tienen importancia

para nuestros objetivos políticos?

Afirmar que algo se transformó nos obliga a describir el

estado anterior al actual para poder comprender el cambio.

Al mismo tiempo, nos obliga a analizar el entorno para determinar

si el cambio es acompañado por una transformación

del conjunto.

En este marco, podemos afirmar que las características de la

radiodifusión cambiaron en el contexto de una transformación

general de los medios de comunicación. También podemos

decir que estos cambios en los medios están relacionados,

como en todo momento histórico, con cambios sociales,

con modificaciones en el modelo de organización social del

que son parte.



DEL INDUSTRIALISMO AL INFORMACIONALISMO

Para comprender esta transformación del mundo radiofónico

señalaremos algunos puntos centrales de la época actual.

La década de 1970 fue un momento de inflexión para el sistema

capitalista y para el mundo en general. Una nueva crisis

económica, llamada «crisis del petróleo», sacudió principalmente

a Estados Unidos y a Europa Occidental mientras

transcurría la «guerra fría» iniciada después de la Segunda

Guerra Mundial en la que el bloque occidental- capitalista y

el oriental- comunista mantuvieron un enfrentamiento ideológico,

económico y militar que si bien nunca se expresó en

un choque bélico fue el marco para una escalada armamentista

y de inteligencia por parte de ambos bloques.

Se produjo entonces una millonaria inversión estatal en el

desarrollo de tecnologías para las comunicaciones y la inteligencia

militar. ARPANET, la primera red de computadoras, fue

creada en 1969 por la voluntad del Departamento de Defensa

de Estados Unidos. Otras investigaciones tenían como propósito

crear una red de comunicación que pudiera sobrevivir a

un ataque nuclear. Estas indagaciones y su materialización

en tecnologías nuevas cumplieron un rol central en la conformación

de patrones de desarrollo de nuevas formas sociales

y nuevas formas de comunicación.

La revolución tecnológica en los campos de la información y

el conocimiento da origen a una nueva estructura social: la

sociedad red. La economía, las relaciones de poder, la experiencia

humana se reorganizan tomando como base las tecnologías

de procesamiento de la información. «La sociedad

red es un estructura social hecha de redes de información

propulsadas por las tecnologías de la información»1. De esta

manera, el informacionalismo viene a remplazar al industrialismo

como paradigma tecnológico. En este sentido, Manuel Castells afirma que luego de la crisis del petróleo «el capitalismo

fue capaz de superar la tendencia estructural a un

galopante y destructivo aumento de la inflación mediante la

productividad informacional, la desregulación, la liberalización,

la privatización, la globalización, la interconexión (...)»2.

Lo que caracteriza a esta sociedad es la capacidad de generar

y hacer circular información, pero principalmente de procesarla,

ampliando las capacidades especulativas del capital a

escala global: «El conocimiento y la información han sido

esenciales en muchas de las sociedades históricamente conocidas,

si no en todas. Lo distintivo de nuestra época histórica

es un nuevo paradigma tecnológico marcado por la revolución

en la tecnología de la información, y centrado en torno a

un racimo de tecnologías informáticas»3.

En síntesis, desde mediados de la década de 1970 comienzan

a configurarse nuevos actores y formas de producción capitalistas,

nuevas formas de creación y circulación del poder,

que constituyen una nueva estructura social que denominaremos

«sociedad de la información» o «sociedad red».4

Nuestra época se construye en base a los adelantos tecnológicos

generados por la industria bélica del mundo bipolar y a

partir de la privatización, o más bien de la profundización de

la privatización, del mundo inmaterial.

Luego de avanzar sobre la imposición de la propiedad sobre

todo el mundo material, el capitalismo modificó leyes, construyó

tratados internacionales y burocracias para avanzar en

la propiedad del conocimiento y las creaciones artísticas. Si

pensamos en los grandes grupos económicos actuales, veremos

que los mismos se configuran a partir de la privatización

del conocimiento sobre el software (Windows), sobre la genética

(Monsanto) y sobre las creaciones artísticas (toda la

industria del entretenimiento). Un ranking de las marcas más

cotizadas del mundo en 2010 ubica entre los diez primeros

lugares a IBM, Microsoft , Google, General Electric, Intel,

Nokia, Disney y Hewlett-Packard. Las otras dos marcas que

integran el top ten son Coca Cola y Mc Donalds5. En 2010,

Apple llegó a ser la segunda empresa más valiosa del mundo

en la bolsa de Estados Unidos por detrás de la compañía

petrolera Exxon Mobbil.

La privatización del conocimiento par te de considerar a la

propiedad sobre las ideas (descubrimientos científicos,

algoritmos matemáticos, rastros genéticos, obras musicales,

textos) como equivalente a la propiedad sobre los materiales

(autos, casas, dinero, pantalones). Esta tendencia conduce

al armado de monopolios ar tificiales que le permiten a

una persona o empresa el uso o usufructo de un bien que

de no ser por estas medidas políticas específicas podría

circular sin restricciones y sin generar un perjuicio para

ninguna de las par tes.

El conocimiento, ya sea un algoritmo, una canción, o la

información genética de una semilla, constituye lo que en

economía se conoce como un «bien no rival». Se trata de

bienes que no se agotan al ser consumidos por un individuo

a diferencia de los «bienes r ivales». Es más, el hecho de

compar tir saberes o información permite generar más

saberes e información.

La privatización del conocimiento pretende igualar bienes

materiales e inmateriales sin mostrar esta diferencia sustancial

y sin dar cuenta de la pérdida que supone la adecuación

del conocimiento y la tecnología a la lógica de la competencia

(en la que todos están intentando hacer lo mismo sin

compartir sus descubrimientos) y a la lógica del mercado

(donde todo un espectro de problemáticas no son tenidas en

cuenta porque no son rentables).

La extensión de los dominios de la propiedad intelectual

crece y se profundiza aceleradamente en todos los países en

buena medida como parte de la presión de las empresas multinacionales

y algunos gobiernos. Desde su primera instrumentación

ideada para proteger a los autores del poder de

los editores hasta nuestros días en que en realidad es un instrumento

para impedir a los usuarios hacer un uso libre de

las obras, los alcances de los derechos de propiedad intelectual

se extienden amparados en modificaciones a las leyes y

en una todavía desarticulada resistencia social.

Como puede observarse, cuando hablamos de «cambios» o de

lo «nuevo» no implica que le otorguemos siempre una significación

positiva, tampoco necesariamente una negativa, en

tanto consideramos que la idea misma de «progreso» debe

ser re pensada constantemente y no aceptada de la manera

en la que pretende ser impuesta por los patrones de

desarrollo económico y tecnológico dominantes.

Lo que aquí buscamos describir sintéticamente es una nueva

conformación social que se sustenta en una nueva forma de acumulación

del capital, y por lo tanto del poder, que no ha eliminado

a las formas de acumulación anteriores pero que se impone por

su mayor capacidad. Somos parte de esta conformación social

aunque evitemos participar de las prácticas centrales de la

misma. Por ejemplo, aunque estemos desconectados de las nuevas

tecnologías -por elección o por exclusión- y no nos interese

formar parte de estas discusiones, la sociedad de la información

o sociedad red se nos impone como realidad, cualquiera sea

nuestro país, situación social o situación de acceso a la tecnología

ya que la vida económica, social, política, cultural está constituida

en ese escenario. La sociedad red constituye a los patrones

de funcionamiento de la sociedad toda que de alguna forma

modifica nuestro entorno y nuestras formas de habitarlo.

TECNORADIO

Nuestros «viejos» receptores todavía sirven para escuchar

nuestras radios favoritas y nuestros «viejos» transmisores

nos permiten también compartir con la comunidad nuestras

vivencias e ideas. Sin embargo, en los últimos tiempos

se produjeron cambios en todo el proceso de la radio: la

producción, la emisión, la recepción y la interacción entre

emisor y receptor.

La producción es uno de los espacios que más se modificó.

Algunos cambios se fueron dando paulatinamente por lo que

pueden pasar desapercibidos pero si miramos la forma de

producir radio hace 10 años, sin lugar a duda se generaron

grandes transformaciones. Durante esta investigación nos

encontramos con que la mayoría de las emisoras comunitarias

que participaron utilizan Internet para la producción de

programas de radio y emiten en sus programaciones audios

producidos por otras organizaciones que descargan de distintas

páginas web. La conectividad posibilita el acceso a

mayor cantidad de fuentes indirectas y también a compartir

producciones con mayor inmediatez que la que permitía el

envío de casetes y/o CD.

Quizás a primera vista podamos pensar que la emisión, la

forma de transmitir no se modificó demasiado. Sin embargo,

debido a los cambios de hábitos en la escucha, sobre todo

en los centros urbanos, la forma de emisión se modificó o se

complementó con otros dispositivos. Muchas radios están

emitiendo su señal en línea a través de Internet y existen

proyectos que solo transmiten a través de este canal. Podríamos

preguntarnos para qué se usará el espectro radioeléctrico

cuando el avance de la conectividad nos permita escuchar

radio por Internet desde cualquier teléfono celular.

Al mismo tiempo, en el terreno de la emisión, el carácter efímero de la radiodifusión se ha transformado por la posibilidad

de difundir masivamente archivos de sonido, por

ejemplo en formato podcast , con posterioridad a su salida

al aire en vivo. En este sentido, la edición digital y la posibilidad

que brinda Internet de almacenar contenidos en

línea implica una gran transformación en lo que se refiere

al medio radiofónico.

La recepción sufrió modificaciones sustanciales. La aparición

de teléfonos celulares que brindan muchas más funciones

que la comunicación telefónica y que tienen receptores FM

( y en general, no reciben la señal AM) genera una mayor

apreciación de esa banda. De igual manera, los reproductores

de archivos mp3 alientan la producción de contenidos

para descargar y compartir.

Si bien la radio mantiene su presencia en el hogar, los

autos y en algunos casos, en los dispositivos móviles de

escucha, existen algunos cambios en la forma y en la cantidad

de las audiencias. De hecho, la televisión y los teléfonos

celulares han reemplazado a la radio, constituyéndose

como los ar tefactos con más presencia en las casas de

muchos de los países del continente. Algunos estudios

señalan un avance en la escucha on-line y un descenso en

la escucha de radio en general.6

Entre las radios asociadas a AMARC ALC se observa un aumento

progresivo de la incorporación de Internet y sus aplicaciones

al proyecto comunicacional de las emisoras en la medida

en la que mejora la conectividad, se abaratan los costos del

equipamiento y se multiplican saberes específicos. Tanto las

emisoras como los programas de radio utilizan Internet para

comunicarse con sus oyentes7 a través del correo electrónico,

las redes sociales, los blogs y las páginas web. En menor

medida, algunas emisoras reciben sistemáticamente mensajes

de textos de sus audiencias. Una gran cantidad de las radios

comunitarias de América Latina han incorporado las nuevas

tecnologías al desarrollo de sus proyectos comunicacionales.

Al mismo tiempo, se destaca una mayor cantidad de emisoras

que a través de estas nuevas herramientas de comunicación

comparten experiencias como productoras de contenidos. En

las encuestas realizadas para esta investigación encontramos

en muchas emisoras la inquietud por fortalecer el uso

de estas herramientas.

La interacción con las audiencias, anhelo histórico de la radio

comunitaria, ha tenido importantes cambios. Muchas de las

nuevas tecnologías permiten una mayor interacción al hacer

posible la comunicación entre pares y facilitan la generación

de sujetos productores críticos. Sin embargo, por otro lado, el

mercado ha demostrado una capacidad formidable para apropiarse

de muchas de estas interesantes herramientas para

reducirlas a instrumentos de relevamiento de perfiles de consumidores

y construir nuevos monopolios de la circulación de

la información. En este sentido, es necesario profundizar

estas apreciaciones para analizar si verdaderamente se trata

de un cambio en la relación entre emisores y receptores.

Al pensar las nuevas tecnologías desde la radio, siempre nos

hacemos preguntas. ¿Pueden ayudarnos en nuestro objetivo

de fomentar la emergencia de sujetos activos que generen

verdaderas relaciones de comunicación entre pares? Antes

de responder, podemos preguntarnos lo mismo sobre la tecnología

que conocemos, la radio. ¿Puede la radio generar

transformaciones?

Los más de 60 años de historia de radio comunitaria en el

continente y las implicancias sociales de las mismas son una

parte de la respuesta. Sí, puede.

Sin embargo, la radio como tecnología también puede contribuir al monopolio de la información y a consolidar relaciones dispares

en las que no se generan verdaderas comunicaciones (si

entendemos a la comunicación como un intercambio multidireccional).

Esto nos demuestra que quizás nuestra pregunta

no es del todo correcta, dado que la tecnología puede tener

usos diversos.

En este sentido, es que proponemos pensar en el carácter

dual de las nuevas tecnologías que pueden acompañar a la

radio, brindar mayores posibilidades para el intercambio y al

mismo tiempo son utilizadas para generar mayor concentración

de la información y para mercantilizar las relaciones de

comunicación. Un ejemplo claro de esto es que las principales

redes sociales que se utilizan nacieron como proyectos de

jóvenes que buscaban resolver una necesidad de intercambio

entre pares, para luego convertirse en uno de los actores

comunicacionales y económicos centrales de nuestra sociedad.

Mientras el desarrollo de las nuevas tecnologías es central

para el funcionamiento del capitalismo, estas mismas

tecnologías brindan, a quienes pueden acceder a ellas, innumerables

posibilidades de convertirse en un sujeto productor

de comunicación, o en un/a prosumidor/a, es decir, un/a

consumidor/a que es al mismo tiempo productor/a.8



LA DIGITALIZACIÓN DE LA RADIO

Paralelamente, la digitalización de la radio implica una discusión

abierta que puede llegar a modificar sustancialmente

las formas de emisión y recepción, y que debe seguirse de

cerca y desde una perspectiva del derecho a la comunicación.

La radio digital no es lo mismo que la radio por Internet o

radio on-line. En la radio analógica -la que utilizamos actualmente-

se emiten señales de audio que podríamos equiparar

a las ondas del sonido. En cambio, en la radio digital el sonido

se convierte en dígitos -ceros y unos- para conformar una

señal. En ambos casos las ondas utilizan el espectro radioeléctrico

y el aparato receptor debe convertirlas en ondas

sonoras captables para el oído humano.

Sus promotores sostienen que permitiría un mejor aprovechamiento

del espectro radioeléctrico, mejor calidad de sonido

y la incorporación de servicios adicionales -imágenes o

textos- destinados a aparatos receptores como los teléfonos

celulares. Sin embargo, la digitalización no conlleva en sí

misma y necesariamente un escenario favorable para las

radios comunitarias. Algunos modelos de digitalización permiten

mayor cantidad de frecuencias dado que hacen un

mejor uso del espectro radioeléctrico y por lo tanto facilitan

que haya mayor cantidad de emisoras al aire. Lo que la digitalización

haría posible, si se toman decisiones políticas que

lo permitan, es que en el espacio del espectro radioléctrico

en el que hoy transmite una radio, puedan transmitir entre

cuatro y seis emisoras distintas y generar así una mayor pluralidad

de voces. Sin embargo, que esta posibilidad tecnológica

favorezca la democratización de las comunicaciones

depende de la forma en la que se implemente y la regulación

que se plantee en cada país.

En este sentido, Bruce Girard experto en comunicación y

desarrollo señala que «el pasaje a la radio digital es para las

radios comunitarias una oportunidad de poner en la agenda

pública qué sistema de comunicación queremos»9.

Los diferentes modelos propuestos para implementar la digitalización

de la radio refieren a diferentes concepciones

sobre la comunicación. Si nos centramos exclusivamente en el

debate tecnológico se deja de lado la discusión sobre cómo

utilizar las tecnologías para hacer un mejor uso del espectro

que permita mayor cantidad de emisores. Por ejemplo, el modelo de estándar norteamericano HD Radio es propietario,

esto quiere decir que solo la empresa que lo desarrolla conoce

la tecnología que utiliza, con diversas implicancias negativas:

se genera una dependencia hacia esa empresa (un monopolio

generado a partir de la privatización de una tecnología),

se imposibilita la mejora colectiva del estándar y se dificulta

el desarrollo local ( los recursos económicos se utilizan para

pagarle la licencia a la compañía con sede en Estados Unidos).

Otros estándares son abiertos, es decir, permiten que

diversas empresas conozcan la forma de implementarlos y

puedan modificarlos para adaptarlos a las necesidades locales.

Esta característica fomenta la competencia para disminuir

los costos y permite no generar dependencia de

una sola empresa.

La presión de los grandes radiodifusores y de la industria

electrónica y de software suele ser, lamentablemente, un factor

de peso a la hora de que los países elijan el estándar para

la digitalización. Por lo tanto es decisivo el papel del Estado

en materia de legislación ya que no solo importa el estándar

tecnológico que se aprueba sino, fundamentalmente, la regulación

bajo la cual el modelo se implementa.

Por el momento, sigue sin haber certezas sobre el implementación

de la radio digital en América Latina. En algunos países

europeos como Inglaterra o España, en los que se había avanzado

y muchas radios estaban transmitiendo, el apagón analógico

no fue tal por la falta de escucha de la radio digital.



¿NEUTRALIDAD?

Ubicar a los medios de comunicación en el contexto de las

transformaciones sociales y su magnitud nos permite comprender

los cambios en la radio y en par ticular, discutir

políticamente estos cambios tecnológicos. Entendemos a la

tecnología enmarcada en la sociedad que la crea y a la cual

modifica. Si la tecnología es una pieza clave para comprender

a la sociedad y a sus sistemas de comunicación

entonces es fundamental elaborar miradas reflexivas y

críticas sobre el paradigma tecnológico dominante. Preguntarnos,

a diario, por las causas que generan determinadas

transformaciones y no otras.

Las radios comunitarias en conjunto con otros actores sociales

venimos dando en las últimas décadas una sistemática

batalla por la democratización del espectro radioeléctrico.

Podríamos preguntarnos si no comienza a ser necesario articular

esta perspectiva con un debate sobre las regulaciones

que pretenden imponerse sobre el ciberespacio ya que bajo

la aparente apertura de Internet se esconden en realidad

estrategias para su control.

Que Internet sea como es hoy día no es una cualidad de la

tecnología, es el resultado de un largo proceso en el que

muchos actores pretendieron construir la red de manera

diferente (recordemos que la red era en un comienzo para

muchos solo una autopista, no necesariamente una red, y

muy probablemente una autopista con tar ifas altas para

la circulación).

En la actualidad, se están librando discusiones que pueden

generar cambios importantes en el funcionamiento de Internet

que afectan directamente al pleno ejercicio del derecho

a la información. Sin adentrarnos en las discusiones legales,

es importante dar cuenta de la noción de «neutralidad en la

red». La neutralidad de la red supone que las y los usuarios

deben poder elegir los contenidos que desean leer, escuchar,

ver, descargar, subir sin que se restrinja determinado contenido

o se pondere uno sobre otro. Por ejemplo, no debería

permitirse que un proveedor de conexión a Internet pueda recortar el acceso a determinado contenido o favorecer el

acceso a un contenido en particular por sobre otro en virtud

de alianzas económicas entre las empresas o de acuerdos

políticos entre las corporaciones y los gobiernos.

Una discusión relacionada con este conflicto se dio recientemente

en relación con los cables diplomáticos difundidos

masivamente por Wikileaks. Frente a la posibilidad de que

los proveedores de Internet o los gobiernos nacionales

pudieran restringir el acceso al sitio el Relator Especial de

las Naciones Unidas para la Libertad de Opinión y de Expresión

y la Relatora Especial para la Libertad de Expresión de

la Comisión Interamericana de Derechos Humanos afirmaron

en una declaración: «Los bloqueos o sistemas de filtración

de Internet no controlados por usuarios finales, impuestos

por un proveedor gubernamental o comercial del servicio

son una forma de censura previa y no pueden ser justificados.

Las empresas que proveen servicios de Internet deben

esforzarse para asegurar que se respeten los derechos de

sus clientes de usar Internet sin interferencias

arbitrarias»10. Es por eso que en muchos países diversos

grupos de la sociedad civil están luchando por leyes que

garanticen la neutralidad de la red.11

Resulta necesario mantener a la tecnología como un tema

en debate para que los cambios tecnológicos no se nos

impongan sin mucha reflexión sobre los usos y posibilidades

de los mismos y las consecuencias que tienen en nuestras

búsquedas y deseos.

La tecnología como imposición es resultado del hecho de que

en nuestras sociedades la tecnología avanza siempre en

tanto mercancía, es decir, cuando un negocio (o potencial

negocio) permite el desarrollo e imposición de la misma. La

confluencia del capital especulativo con la tecnología y la

producción de contenido genera nuevos actores y concepciones

sobre la comunicación. La obsolescencia planificada y la

fabricación sin fin de objetos tecnológicos son motores de la

industria del equipamiento y el software. Esta realidad es

discutida por colectivos y asociaciones que desde puntos de

vistas medioambientales, culturales y políticos cuestionan

ese modelo de desarrollo.

A pesar de que estamos en un mundo donde más de la mitad

de la población tiene insatisfechas sus necesidades básicas,

es central discutir acerca de las tecnologías, sus formas, sus

usos para dar cuenta de sus limitaciones estructurales, en

tanto responden al entramado social desde el cual se

desarrollan. Como dice el filósofo francés Alain Badiou, «la

tecnología es la realización de una ideología que existía

antes. Creo que es la ideología la que crea la tecnología, y no

al revés. (...) ¡Estamos conectados y lo que yo digo vale tanto

como lo que dice otro! Con tal de que las cosas circulen, tienen

valor. Eso es falso. Lo real sigue siendo violentamente

desigual, competitivo, brutal, indolente. No basta con tener

una máquina en la que podamos decir lo que pensamos para

acceder a la igualdad»12.

En este sentido, si la comunicación es considerada como una

mercancía, los «avances» tecnológicos no necesariamente

serán un avance hacia una comunicación transformadora y

democrática. Por ejemplo, si la televisión digital ha avanzado

mientras que la radio digital aún se encuentra empantanada

y sin un futuro cierto, es porque la radio no representa un

esquema comercial claro para ninguno de los actores involucrados.

La digitalización de la radio podría, si se hace en los

marcos legales adecuados, permitir el ingreso al espectro

radioeléctrico de cientos de nuevos proyectos de comunicación

y equilibrar el desequilibrado reparto actual del espectro radioeléctrico. La potencialidad de la radiodifusión para

crear un escenario de medios de comunicación más plural es

mucho mayor que la de la televisión ya que gestionar una

frecuencia de radio es mucho más viable para un colectivo

social que un canal de televisión por sus costos, equipamiento

y condiciones de producción. Sin embargo, la digitalización

de la televisión supone un mayor mercado para los fabricantes

de equipos, los productores de contenidos y las industrias

asociadas que la de la radio que por sí misma no cuenta

con un gran mercado. Así, la digitalización de las señales de

televisión avanza más rápido que la de las señales radiofónicas

en la mayoría de los países.

Al mismo tiempo, muchas de las nuevas prácticas comunicacionales

que se generaron a partir de nuevas tecnologías,

como por ejemplo el uso de redes sociales o blogs, prácticas

productoras de nuevos sujetos emisores y de construcción de

redes, fueron rápidamente absorbidas o aprovechadas por el

mercado y el capital.

Omar Rincón, investigador colombiano, señala que «el desafío

es adaptar las tecnologías a nuestros entornos y formas de

producir, ya que vienen con una ideología y manera de uso

determinada, y a largo plazo inventar nuevos usos que resistan

las formas de contar programadas por la industria, por

unas adecuadas a nuestras culturas que puedan expresar

valores diferenciales de identidad»13.

En definitiva, podemos ver que no se trata de una discusión

tecnológica. No sólo la tecnología es política sino que un

enfoque únicamente tecnológico es incompleto para construir

un mapa de la época. Si partimos de una perspectiva

del derecho a la comunicación es clara nuestra voluntad de

transformar la situación actual del entramado comunicacional.

Tenemos por delante la re discusión del espectro radioeléctrico

que se ha modificado con la aparición de la digitalización y,

al mismo tiempo, tenemos que profundizar el debate sobre la

confluencia e interacción con las nuevas tecnologías. Estas

discusiones deben partir desde la urgente necesidad de

transformar los mapas mediáticos de todos los países de la

región para hacer real el ejercicio del derecho a la comunicación

y fomentar la generación de sujetos críticos que ayuden

a transformar el mundo en el que vivimos.

1. Definición dada por Manuel Castells en el epílogo del libro de Pekka

Himanen La ética hacker y el espíritu de la era de la información

editado en 2002.

2. Ídem.

3. Ídem.


4. La idea de «sociedad red» es parte del marco conceptual construido

por el sociólogo español Manuel Castells. «Sociedad de la información»

es una noción trabajada por el sociólogo belga Armand Mattelart ,

entre otros. Si bien los términos no son sinónimos los utilizamos

para caracterizar sintéticamente a las sociedades contemporáneas.

5. Fuente: //interbrand.com

6. Una investigación del Sistema Nacional de Consumos Culturales de la

Argentina realizada en 2008 informa que «El 82.6% que dice ‹escuchar

música› es impulsado, principalmente, por los jóvenes (menores de 35

años); mientras que el 75.3% que «escucha radio en el hogar», es sostenido,

principalmente, por los mayores de 50 años.» (SNCC, Argentina, 2008).

7. Encuesta entre emisoras asociadas a AMARC ALC realizada para esta

investigación.

8. El término «prosumidores» se usó por primera vez en el libro La tercera

ola de Alvin Toffler publicado en 1980.

9. Entrevista realizada durante esta investigación.

10. Relator Especial de las Naciones Unidas para la Libertad de Opinión y

Expresión. Relatora Especial para la Libertad de Expresión de la

Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Declaración conjunta

sobre Wikileaks. 21 de diciembre de 2010.

11. El país latinoamericano en el que más se avanzó es Chile, donde ya se ha

sancionado una ley: www.neutralidadsi.org

12. Alan Badiou en una entrevista publicada en el diario argentino Página/12

el 6 de noviembre de 2010.

13. Entrevista realizada para esta investigación.

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