La psicología macro cultural. Una filosofía política de la mente. Carl Ratner



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La psicología macro cultural. Una filosofía política de la mente.
Carl Ratner
[Fuente: Ratner, C. (2012). Macro cultural psychology. A political philosophy of mind. Oxford: Oxford University Press. Pasajes escogidos. Traducción al castellano de Ana María Talak (2015). Cátedra de Psicología II, Facultad de Psicología, Universidad Nacional de La Plata.]


Prefacio

Este libro se relaciona con la crisis social, económica y ecológica de nuestro tiempo. La crisis (porque es una crisis que aparece de diferentes formas, más que una serie coincidente de problemas separados) nos obliga a repensar muchas cuestiones sociales fundamentales a fin de encontrar un modo de vivir sustentable y satisfactorio. Analizar las raíces de la crisis y reformarlas requiere identificar estructuralmente qué factores son centrales en la crisis y necesitan ser reformados a fin de conseguir un máximo beneficio; también requiere conocer la dirección en la cual su forma y contenido deben ser cambiados a fin de resolver verdaderamente la crisis y prevenir su recurrencia.


Este libro se ocupa de estas tareas desde la perspectiva de la psicología. Considera la psicología como un espécimen cultural –un ejemplo que encarna una amplio y complejo sistema cultural y la historia (la génesis), como también lo hacen la vestimenta, el arte, los muebles, la arquitectura, el sistema de prisión, los conceptos de niñez y las estadísticas de crimen. En consecuencia la psicología nos lleva al plano cultural donde podemos entender cómo funciona la cultura. Los fenómenos psicológicos son ventanas de la cultura. Nos permiten ver las fortalezas y las debilidades de la cultura desde el punto de vista de su psicología. El estudio científico de la psicología nos conduce así a la crítica cultural y a la reforma. La crítica psicológica y la reforma de la sociedad se acercarán a, extenderán y perfeccionarán, esfuerzos similares realizados por estudiosos en otros campos, tales como la educación, la criminología, la medicina, la ciencia del medio ambiente y la economía política.
Incluso la memoria de trabajo de los jóvenes adultos se refleja en la sociedad. El nivel de memoria de trabajo está inversamente relacionado con la pobreza infantil y el estrés. Mientras más se prolonga la pobreza infantil desde al nacimiento hasta los 13 años, peor es la memoria de trabajo del joven adulto (Evans & Schamberg, 2009). La memoria de trabajo es así una ventana psicológica de la desigualdad social y un testimonio de la necesidad de una reforma social que reduzca las distinciones de clases.
También lo es la enfermedad mental. La prevalencia y la recuperación están íntimamente relacionadas a la prosperidad y el empleo. Durante la Gran Depresión, la tasa de recuperación de la esquizofrenia fue la mitad que la de las décadas precedentes y siguió la crisis económica. Además, se ha descubierto que la tasa nacional de desempleo desde 1840 hasta los años 1960 se correlaciona con las admisiones en los hospitales mentales. Estos hechos sociales sobre la enfermedad mental indican cómo puede reformarse la sociedad con el fin de mejorar el funcionamiento psicológico.
Esto es verdad también para la agresión. ¡Los americanos se matan entre sí a una razón de 16,000 por año! Dado que esta cantidad de asesinatos es bastante más alta que la de la mayoría de otros países en el mundo, está claramente fomentada por factores sociales más amplios que pueden ser identificados y cambiados usando la psicología de la violencia como un espécimen cultural (Ratner, 2006a, pp. 4-6).
El suicido es otro fenómeno psicológico que refleja la sociedad y es una ventana de su carácter. China tiene una de las tasas de suicido más alta en el mundo, con una tasa general de suicido de 230 por cada millón de personas, mientras que la media mundial es solo de 100 por millón. La tasa de suicido de China es 2,3 veces la media del mundo. Estadísticas recientes muestran que más de 287,000 chinos terminan sus propias vidas cada año, junto a otros 3 millones que intentan suicidarse. Según datos del Centro de Intervención en Crisis Psicológicas de Beijing, el suicido es una de las cinco causas principales de muerte en China continental, y la causa principal de muerte entre los 15 y los 34 años. China es el único país donde los suicidios entre las mujeres superan los suicidios de los hombres. (En la República de Taiwan, por el contrario, dos tercios de los suicidios son masculinos). También es uno de los pocos países donde los suicidios rurales superan los suicidios urbanos. La mitad de los suicidios en la parte continental son de mujeres en áreas rurales, quienes en general toman pesticidas para terminar sus vidas (Phillips, et al., 2002). Estos detalles demográficos del suicido en China dirigen la atención hacia la transformación de la estructura de la vida rural, de las relaciones de género y la juventud que los generan. La prevalencia de 1-mes de (todas las clases de) desorden mental en el 17.5% de la población de China (Phillips, et al., 2009) testimonia otros estresores sociales que necesitan ser erradicados.
Estas formas psicológicas de comprender la cultura complementan los abordajes desde otras disciplinas, tales como la salud pública, la educación, las ciencias del medio ambiente, la economía y las ciencias políticas, al ocuparse de cómo mejorar el bienestar [fulfillment], mejorando la organización social de nuestra cultura. Las formas psicológicas de comprender de la cultura son posibles solo si se reconoce que los fenómenos psicológicos son especímenes culturales. Las teorías psicológicas que ignoran la relación de la cultura con la psicología, no desarrollan una comprensión de la cultura que pueda ser usada para mejorar el funcionamiento psicológico y social.
Este libro muestra cómo rasgos de factores culturales están contenidos en los fenómenos psicológicos como una forma de secreto que debe ser descubierto con las herramientas analíticas apropiadas. Estas herramientas incluyen una teoría social que identifique la estructura y el contenido de factores culturales que influyen en la psicología. Articulo esta teoría bajo el nombre de “psicología macro cultural”.
Los factores culturales en la psicología se pueden comparar con los átomos del acero: son constituyentes invisibles a simple vista, y son difíciles de aceptar para el sentido común. Al mirar una viga de acero, parece inconcebible que esté compuesta por partículas atómicas que están en movimiento; en forma similar, al mirar una madre feliz, parece inconcebible que su alegría esté compuesta por elementos culturales que se originan en agencias de gobierno y en oficinas centrales corporativas. La psicología macro cultural es análoga a la ciencia del átomo al revelar constituyentes de los fenómenos que son invisibles a simple vista, son contraintuitivos, y son difíciles de entender y creer. La psicología macro cultural cambia nuestra forma de entender la psicología de una forma fundamental, así como la teoría atómica cambia nuestra forma de entender las vigas de acero.
Algunos lectores pueden preguntar: “Si los factores macro culturales estructuran la psicología, ¿cómo puede hablar usted de cambiarlos?” La razón por la cual puedo hablar de transformar factores que estructuran nuestras vidas es que esos factores son culturales, lo cual significa que son construidos por las personas y pueden ser cambiados por las personas. Mientras esos factores existan, son organizadores poderosos de nuestras vidas y psicología. Sin embargo, podemos reflexionar sobre ellos, especialmente sobre su historia, origen y efectos, y podemos transformarlos. Llamo a esto “determinismo determinable”. Los factores culturales determinan la conducta en el sentido de estructurarla; no obstante, este determinismo es determinable por las personas. Lo construimos y lo podemos cambiar. La transformación de los factores macro culturales es una lucha política, organizada, difícil y prolongada; va en contra de intereses arraigados que emplean violencia contra los reformadores (por ejemplo, la Revolución Americana y la Guerra Civil). Sin embargo, el cambio macro cultural ciertamente ocurre. Las personas cambian gobiernos, sistemas sociales, sistemas de educación y sistemas de transporte.
El cambio macro cultural parece imposible si solo se piensa en términos de separar la estructura de la subjetividad. Esto es una reificación, una ficción. Las personas claramente emplean su subjetividad para crear estructuras culturales emergentes. Esta subjetividad es capaz de transformar las estructuras que creó. La reificación se basa en el concepto erróneo de que los individuos pueden controlar solo sus acciones personales. Se considera que los factores macro culturales están más allá del control individual. Esta es una teoría falsa sobre la acción humana. Los seres humanos construyen, mantienen y transforman los factores macro culturales. Este simple cambio en la teoría de la acción humana disipa cualquier noción de reificación. En suma, el determinismo cultural es real y no debe ser negado; sin embargo, también es cambiable o determinable (en un nivel macro o estructural). Ambos están integrados dialécticamente, no se oponen.
El término macro cultura se puede rastrear del modelo ecológico de Bronfenbrenner. Este autor enumera una serie de contextos sociales (niveles, capas) desde el nivel micro interpersonal hasta niveles más amplios, algunos de los cuales nunca se experimentan directamente –tales como las condiciones de trabajo de los padres que afectan sus interacciones con sus hijos. El nivel más amplio, el cual forma el marco de parámetros para todos los otros niveles más estrechos, es la estructura social: “Finalmente, el complejo de sistemas interconectados en red es visto como una manifestación de patrones generales de ideología y de organización de instituciones sociales comunes a una cultura o subcultura particular. Nos referimos a esos patrones generalizados como macrosistemas. Dentro de una sociedad o grupo social dados, la estructura y la sustancia de los micro-, meso- y exosistemas tienden a ser similares; como si fueran construidos con el mismo modelo maestro” (Bronfenbrenner, 1979, p. 8; Ratner, 1991, pp. 172-178). El nivel macro es el núcleo, y la clave, de todas las capas y factores de una sociedad. “La política pública es parte del sistema macro que determina las propiedades específicas de los exo-, meso- y microsistemas que ocurren al nivel de la vida cotidiana y dirigen el curso del comportamiento y del desarrollo” (Bronfenbrenner, 1979, p. 9).
Bronfenbrenner no tenía un modelo coherente de los constituyentes, la estructura o la dinámica de la macro cultura, pero al menos introdujo el constructo en la Psicología. Este libro desarrolla la macro cultura como la base de la cultura y de la psicología.
Vygotsky estableció el principio general de la psicología macro cultural: “Las estructuras de las funciones mentales superiores representan un elenco de las relaciones sociales colectivas entre las personas. Estas estructuras [mentales] no son otra cosa que una transferencia a la personalidad de una relación interna de un orden social, que constituye la base de la estructura social de la personalidad humana” (Vygotsky, 1998, pp. 169-170). La redacción de esta afirmación merece ser destacada. Vygotsky dice que las estructuras mentales no son más que relaciones sociales de una estructura social, y que, por consiguiente, hay una estructura social de la psicología. La psicología es parte de la estructura social y la encarna en forma y contenido. Vygotsky dice además: “Las funciones mentales superiores son el producto del desarrollo histórico de la humanidad” (Vygotsky, 1998, p. 34). La psicología no es ni un constructo personal ni un constructo natural, biológico. En forma similar, Shweder (1990, pp. 1-2) afirmó: “La psicología cultural es el estudio del modo en que las tradiciones culturales y las prácticas sociales regulan, expresan, transforman y permutan la psiquis humana; su resultado no es tanto una unidad psíquica de la humanidad, sino más bien las divergencias étnicas de la mente, el self y la emoción… En el lenguaje de la psicología cultural no hay leyes psicológicas puras, así como no hay estímulos de los eventos que no estén mediados o construidos… La psicología cultural señala el fin de lo puramente psicológico de la psicología…”
A grandes rasgos, los principales postulados de la psicología macro cultural son: (a) la psicología está implicada en la formación, el mantenimiento y la participación en la cultura; (b) la cultura es principalmente factores macro culturales, tales como instituciones sociales, artefactos y conceptos culturales (el tiempo, la salud, la infancia, la privacidad); (c) por consiguiente, los fenómenos psicológicos tienen propiedades que se orientan a la formación, el mantenimiento y la participación en factores macro culturales; y (d) en consecuencia, el entendimiento científico de la psicología requiere entender los factores macro culturales que son la base, el locus, los objetivos, los mecanismos, los rasgos y la función de los fenómenos psicológicos.
La psicología macro cultural hace hincapié en el carácter social de la psicología como la base de los procesos superiores conscientes de la psicología, tales como razonar, reflexionar, imaginar y recordar. Los rasgos culturales y los mecanismos culturales que actúan en la psiquis, elevan y expanden la consciencia más allá de la consciencia de los animales. La consciencia humana es más activa y tiene agencia, porque en ella opera un mecanismo cultural que se ocupa de fenómenos culturales complejos, vastos y dinámicos.
Por ejemplo, la memoria humana se basa en símbolos (palabras). Los símbolos son productos culturales, y han llegado a encarnarse en nuestras mentes, en donde actúan como mecanismos constituyentes y operativos de la memoria. Debido a que nuestra memoria está compuesta por símbolos culturales, podemos recolectar eventos específicos (por ejemplo, nuestro cumpleaños de 15, la casa en la que solíamos vivir, nuestro primer beso). Como dijo Volosinov (1973, p. 13): “La consciencia toma forma en el material de los signos creados por un grupo organizado en el proceso de sus relaciones sociales. La consciencia individual se nutre de signos; deriva su crecimiento de ellos; refleja su lógica y sus leyes”. Si se intenta estudiar la memoria personal sin entender la lógica y las leyes de los símbolos culturales, y los símbolos culturales específicos de una cultura particular, el estudio será superficial e incompleto.
Mientras más complejos sean los constituyentes culturales, más activos y sofisticados serán los fenómenos psicológicos.
Los niveles superiores y más amplios del funcionamiento psicológico son el prototipo y la base de la psicología en general. Los niveles superiores y más amplios de la psicología cultural “corren por” el funcionamiento psicológico individual e interpersonal.
La psicología cultural se define a partir de la propia concepción de cultura. Los detalles y la variedad de enfoques de psicología cultural provienen de la propia definición de la cultura. La psicología macro cultural se diferencia por su concepción distintiva de cultura como macro factores institucionalizados y objetivados.
La psicología macro cultural no busca simplemente identificar algunos factores culturales que se correlacionen con procesos psicológicos. Busca volver a conceptualizar la naturaleza de la psicología humana como un fenómeno cultural. La psicología no está simplemente influenciada por macro factores en algunos aspectos; su génesis, características, función, principios, mecanismos operantes, telos y constructos explicativos son culturales. La psicología no está fuera de la macro cultura, operando sobre la base de otros principios que interactúan con principios culturales. Es parte de la cultura y tiene rasgos culturales.
En consecuencia, la metodología para estudiar la psicología cultura es distinta.
Los fenómenos psicológicos están sujetos a los principios, fuerzas y dinámicas que gobiernan los factores macro culturales. Si los factores culturales están institucionalizados y administrados como piedras angulares de la vida social, entonces los fenómenos psicológicos también. Si los factores culturales son perdurables y unifican los fenómenos culturales, entonces los fenómenos psicológicos también. Si los factores culturales se forman a través de la lucha entre grupos de intereses en competencia, entonces los fenómenos psicológicos también. Si se necesita que los factores culturales se organicen a fin de resolver problemas sociales y mejorar el desarrollo humano, entonces los fenómenos psicológicos deben ser parte de ese proceso transformador.

(…)
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Introducción
[1] La psicología macro cultural es un emprendimiento científico.
[2] Los factores macro culturales son la génesis, el locus, las características, los mecanismos (sistemas operantes) y la función de los fenómenos psicológicos.
[3] La psicología es política.

- Los fenómenos psicológicos son políticos.

- El estudio de los fenómenos psicológicos es político.
[4] La psicología macro cultural es una filosofía de la mente.
[5] La psicología macro cultural es una filosofía política de la mente.

- Política y objetividad.

[5] La psicología macro cultural es una filosofía política de la mente.

Una teoría general de psicología, o filosofía de la mente, debe ser política a fin de adecuarse a su objeto de estudio. Su objeto de estudio es la naturaleza política de los fenómenos psicológicos, la naturaleza política de los factores culturales y el carácter político de las teorías de las ciencias sociales sobre los fenómenos psicológicos. La psicología macro cultural es política en tanto realiza lo siguiente:


a. Elucida y evalúa aspectos políticos de los factores culturales, tales como la ideología, los códigos raciales de la etiqueta y la publicidad, los cuales forman los fenómenos psicológicos;
b. Enfatiza, explica y describe el carácter, la función y los orígenes políticos de los fenómenos psicológicos que derivan de los factores macro culturales políticos;
c. Elucida y evalúa las suposiciones y las consecuencias políticas de las teorías psicológicas (y de las ciencias sociales) y de las metodologías psicológicas (es decir, la Psicología).
Dado que los aspectos políticos de estas acciones se encuentran oscurecidos por la mayoría de las estructuras sociales y las ideologías, deben ser descubiertos desgarrando los disfraces públicos. Las ciencias sociales objetivas y minuciosas deben penetrar más allá de las apariencias dadas para comprender cómo ellas enmascaran una verdad más profunda. Las apariencias no constituyen ni iluminan la realidad; la disfrazan. En consecuencia, esas apariencias no pueden aceptarse como valiosas sin cuestionamiento y simplemente medirse. Deben ser cuestionadas con suspicacia. Un análisis filosófico político violenta las afirmaciones de la interpretación cotidiana, así como la complacencia y la obviedad que tranquiliza (Foucault, 1987, p. XVIII). Llamo a este análisis “hermenéutica crítica”. Por ejemplo, la teoría de Marx sobre el fetichismo de la mercancía expone la mistificación de las relaciones sociales en la mercancía como una forma oculta de dominación que contribuye a la creación de sujetos alienados.
Como ejemplo del punto (b), nuestra filosofía política de la mente elucida las implicaciones políticas de los aspectos psicológicos de Jim Crow. Hemos visto que la culpa de Sara Boyle tuvo la función política de distraer la atención respecto del sistema Jim Crow, como la fuente del resentimiento y la resistencia de los negros.
La psicología macro cultural es el único enfoque psicológico que reconoce las características y consecuencias políticas que tienen los fenómenos psicológicos. Esto es así porque solo la psicología macro cultural enfatiza la formación, la función y los rasgos macro culturales de los fenómenos psicológicos, que son políticos. Otros enfoques que ignoran los aspectos macro culturales de la psicología ignoran necesariamente los aspectos políticos de la psicología que son centrales para los factores macro culturales.
Nuestra filosofía política de la mente examina el núcleo y las consecuencias políticas de los factores macro culturales (a). Hemos usado el trabajo de Ritterhouse para hacer hincapié en el núcleo económico-político de la etiqueta racial de Jim Crow, y mostramos cómo mistificaba a las personas que participaban en él e impedía que vieran el código mismo y cómo este afectaba a los negros. Esta mistificación impedía el cambio del código y de sus bases.
Nuestra filosofía política de la mente enfatiza que todos los factores macro culturales son políticos en el sentido de que son desarrollados y controlados por grupos particulares de personas con el fin de maximizar su bienestar material y su poder social. Diferentes grupos de personas de diferentes posiciones sociales tiene diferentes intereses en desarrollar factores macro culturales en diferentes direcciones. Por ejemplo, las compañías de seguro médico definen los costos de pagar los pedidos de sus asegurados como “pérdidas médicas” y tratan de reducirlas rechazando pagar esos pedidos y negándose a asegurar a las personas con riesgos de salud; por otro lado, las personas necesitan que las compañías de seguro brinden una cobertura total. El cuidado positivo que un grupo desea es definido como negativo (“pérdida”) y es reducido implacablemente por el otro grupo.
Una política similar domina todas nuestras instituciones (por ejemplo, el gobierno, las noticias, la Iglesia Católica, las granjas corporativas, los bancos, las compañías farmacéuticas), los artefactos culturales (sistemas de transporte, acceso a Internet, producción de comida, producción de droga, contaminación, estilos de vestimenta y arte) y los conceptos culturales (sobre aborto, niñez, mujeres, matrimonio homosexual, y salud).
Incluso los cultivos orgánicos son políticos. Cuando Michelle Obama plantó un jardín orgánico en la Casa Blanca, en abril de 2009, ejecutivos de la industria química se quejaron de la publicidad que generó. Le urgieron a usar pesticidas en el jardín. Un ejecutivo dijo: “Me estremezco cuando oigo la palabra ‘orgánico’”.
Grupos con diferentes intereses creados (los cuales provienen de sus diferentes posiciones sociales) luchan por controlar los factores macro culturales. La forma y la dirección que toman los macro factores en cualquier tiempo es resultado de la lucha que depende del poder relativo de los grupos.
La psicología macro cultural hace hincapié en que la naturaleza política de los factores macro culturales es una fuente, rasgo y función centrales de los fenómenos psicológicos.
Un análisis político de las teorías y metodologías de las ciencias sociales es valioso para: (1) entender más profundamente las raíces, los énfasis y las implicaciones; (2) construir metodologías y teorías objetivas útiles para proponer una reforma social práctica; y (3) tratar de resolver diferencias teóricas y metodológicas.
Todas las teorías y metodologías de la ciencia social se apoyan en suposiciones sobre cómo la sociedad está y debería estar organizada; sobre cuáles son y deberían ser sus principios y objetivos fundamentales; sobre cómo son seleccionados sus líderes sociales y cómo deberían serlo; qué poder ellos tienen y deberían tener; y qué poderes, derechos y obligaciones tiene la población y cuáles debería tener. Estas suposiciones políticas penetran en los detalles de las teorías y las metodologías de las ciencias sociales –subrepticiamente, por supuesto. Como dijo Dufour (2008) sobre las ontologías filosóficas: “Todas las ontologías involucran una política que celebra, organiza o se prepara para el reino humano del ser… El ser por lo tanto nunca es puro. Siempre tiene una traducción política, o, se podría decir, un doble político” (pp. 17-18). En consecuencia, entender las suposiciones políticas profundiza nuestro entendimiento de los detalles de la ciencia social que permean. Antes indiqué esto al considerar la psicología evolucionista y las definiciones del trastorno psicológico. Ejemplos adicionales ampliarán esta relación.
Chomsky (1975) es consciente de las bases políticas de las teorías del lenguaje. “Como Harry Bracken ha dicho: ‘Los debates empirismo/racionalismo del siglo XVII y los de la actualidad son debates entre diferentes sistemas de valores o ideologías. De ahí el calor que caracteriza esas discusiones’” (p. 127) Chomsky explica que su teoría nativista, racionalista de la gramática universal se apoya en un ideal político de libertad:
A menudo se ha asociado la doctrina de que inicialmente la mente humana es plástica y no tiene estructura, y de que la naturaleza humana es totalmente un producto social, con el pensamiento social progresista e incluso revolucionario… Pero una mirada más profunda mostrará que el concepto de “organismo vacío”, plástico y sin estructura, además de ser falso, también sirve naturalmente de apoyo a las doctrinas sociales más reaccionarias. Si las personas son seres maleables y plásticos sin ninguna naturaleza psicológica esencial, entonces, ¿por qué no podrían ser controladas y coaccionadas por aquellos que exigen autoridad…?

El principio de que la naturaleza humana, en sus aspectos psicológicos, no es nada más que un producto de la historia y de las relaciones sociales, elimina todas las barreras a la coerción y la manipulación por parte de los poderosos.

Es razonable suponer que así como estructuras intrínsecas de la mente subyacen en el desarrollo de las estructuras cognitivas, entonces un “carácter de especie” proporciona el marco para el crecimiento de la conciencia moral, el logro cultural, e incluso la participación en una comunidad libre y justa.

La conclusión de que las necesidades y las capacidades de los seres humanos encontrarán su expresión más completa en una sociedad de productores libres y creativos, trabajando en un sistema de libre asociación… proviene del compromiso empirista con el progreso y el iluminismo, [pero] pienso que tiene raíces más profundas en los esfuerzos racionalistas para establecer una teoría de la libertad humana. (Chomsky, 1975, pp. 131-134)


El giro conversacional en la psicología cultural también se apoya en, y transmite, una agenda política. Bruner (1982) expresa esto claramente: “Es el aspecto de foro de una cultura (en el cual los significados se negocian y renegocian) lo que da a sus participantes el rol de hacer y rehacer constantemente la cultura –su rol activo como participantes, más que como espectadores que cumplen roles canónicos de acuerdo con reglas cuando ocurren las señales apropiadas” (p. 839).
De acuerdo Harre (2009): “La fuente principal de los modelos fundamentales de las explicaciones científicas en el dominio de los fenómenos sociales es la conversación… Los seres humanos pueden llegar a darse cuenta de que son personas y agentes activos que tratan de realizar sus proyectos con otros. Así como pueden llegar a darse cuenta de que las restricciones que la sociedad parece poner sobre sus búsquedas de valor son gramaticales, en el sentido que Ludwig Wittgenstein dio a esos términos. Las líneas de la historia y las convenciones de acuerdo con las cuales las personas viven, podrían ser diferentes y nuevas gramáticas pueden crearse y adoptarse. Todo lo que tenemos que hacer es mostrar a las personas atrapadas en los frágiles velos de seda de un patrón de convenciones discursivas.” (pp. 140-142)
Harré hace hincapié en la libertad social que acompaña la definición de la sociedad como sudarios frágiles de convenciones sociales. La reducción de la sociedad a la conversación permite a las personas implementar la teoría de la libertad individual. Si la sociedad fuera masiva, las instituciones estructuradas y los individuos no podrían arreglar libremente sus vidas sociales como quisieran. No es exagerado decir que el ideal político de libertad personal de Harre subyace y motiva su teoría de la cultura.
Los principios del construccionismo social de Gergen y Gergen (2002) también tienen ideales políticos en sus bases:
No hay ninguna configuración particular de palabras o frases que sea coincidente con lo que llamamos el mundo “ahí afuera” o “aquí dentro”. Nos gustaría acordar con que “algo existe”, pero lo que “es” no produce ninguna exigencia en la configuración de los fonemas o frases usadas por los seres humanos al comunicarse sobre esto. De este modo, eliminamos el privilegio de cualquier persona o grupo que afirme tener un conocimiento superior sobre lo que existe. Con respecto a la verdad (una coincidencia entre palabra y mundo) o la razón (la disposición de las palabras mismas), ninguna ciencia, religión, filosofía, partido político u otro grupo puede reclamar una superioridad definitiva. Más aún, el mundo no controla lo que hacemos con él.
La política de esto es igualar y democratiza el estatus de todos. Gergen y Gergen tratan de romper las jerarquías sociales de un modo epistemológico. Si todas las epistemologías son igualmente aceptables, entonces no hay razón para privilegiar un grupo sobre otro. Este valor político igualitario impulsa toda la epistemología. La vuelve ecléctica, como la política pluralista. (…)
Más aún, la epistemología es antirrealista (no coincidente con una realidad independiente, e incluso no afectada por ella –sea lo que sea no pone exigencias a nuestra forma de pensar o hablar de ella) por la misma razón política. Permite que cualquier grupo tenga la opinión que quiera sobre el mundo. Ningún grupo puede ser cuestionado acerca de lo que piensa porque no hay fundamentos para realizar tal cuestionamiento. No se puede decir que un grupo esté equivocado, porque el antirrealismo destruye la noción de bien y mal –no hay realidad independiente de nosotros que pueda usarse como prueba. El realismo es criticado porque insiste en poner a prueba cada opinión con una realidad independiente y luego insiste en dictar sentencia sobre la validez de la opinión. Esto hace que las personas sean susceptibles de ser incorrectas y en consecuencia ser juzgadas como inferiores con respecto a otras y en necesidad de corrección. Esto generaría jerarquías sociales, las cuales violan la política igualitaria. Por esta razón, los relativistas y subjetivistas se oponen al realismo.
Podemos ver que Gergen y Gergen han formulado su epistemología para apoyar su política democrática. Su política los impulsa a negar la realidad objetiva de las cosas. Por eso ellos dicen que es positivo que el mundo no controle lo que hacemos con él.

Podemos reflexionar ahora sobre algunas suposiciones políticas de la psicología macro cultural. Una observación es que los factores macro culturales son las piedras angulares de nuestra civilización y nuestra humanidad, y, por consiguiente, necesitan ser continuamente analizados y reformados para alcanzar la plenitud humana tanto como se pueda. En tanto lo factores macro culturales sean no democráticos, estén controlados por élites para sus propios intereses, pongan a las personas unas en contra de otras, sean indiferentes hacia los intereses de la población, se basen en la violencia, alienten motivos y deseos supinos, la gente nunca se sentirá realizada. La psicología macro cultural considera la psicología como una parte de, un reflejo de, y una ventana a los factores macro culturales. Esto le permite a la psicología brindarnos un ángulo único para evaluar los efectos de esos factores sobre nuestras vidas. Los fenómenos psicológicos pueden ser reconocidos como barómetros sociales, que nos pueden ayudar a formular ideas sobre las formas de humanizar los macro factores que se revelen a través de la psicología.


En este sentido, los fenómenos psicológicos pueden ser subversivos del estatus quo si se reconoce que reflejan esos rasgos. La psicología macro cultural es la herramienta analítica para realizar este potencial. Es la herramienta analítica que elucida la información cultural de los fenómenos psicológicos y la utiliza para evaluar y reformar los factores macro culturales. La psicología macro cultural considera la psicología como un espécimen cultural que encarna un sistema complejo y amplio y la historia (génesis) –así como lo hace una piedra, o una onda de luz astronómica, o un árbol, o una evidencia forense. Estos rasgos, que están contenidos en el espécimen como una forma de secreto, pueden ser desentrañados con las herramientas analíticas apropiadas que los interpreten y evalúen. La psicología macro cultural es la llave que destraba la esencia cultural secreta de los fenómenos psicológicos.
La psicología macro cultural también desentraña la esencia cultural implícita de las metodologías y las teorías psicológicas que protegen el secreto de la esencia cultural de la psicología. Este secreto cultural sobre la psicología mantenido por la Psicología oscurece los secretos de los factores culturales que forman la esencia cultural de la psicología. El secreto cultural sobre la psicología se convierte en un secreto cultural sobre la sociedad. Esto impide cualquier reforma de la sociedad. Mientras la psicología macro cultural extrae hermenéuticamente los secretos culturales de la psicología, otras teorías psicológicas los cierran herméticamente. Ellas reemplazan la ciencia de la hermenéutica con el arte de la hermética. Lo hacen minimizando la esencia cultural de los fenómenos psicológicos –esto es, ignorando, negando u oscureciendo el plano común que unifica cultura y psicología, y poniendo a las dos en planos separados, en donde parecen estar gobernadas por procesos y principios separados. Este “cambio tectónico” saca a la psicología del plano de la cultura y la coloca en el plano de (a) el animal y la biología del niño, en donde los procesos naturales, innatos, determinan la conducta; (b) la subjetividad individual (elecciones y significados individuales); o (c) las interacciones interpersonales, como “la socialización de la familia”, la cual es recortada de los factores macro culturales más amplios.
Las teorías y la metodología que efectúan este “movimiento tectónico” actúan como barreras para comprender la unidad de la cultura y la psicología, así como las teorías geológicas dificultaban la comprensión de la unidad original de los continentes, las teorías biológicas impedían el entendimiento de la unidad de las especies, las teorías físicas impedían el entendimiento de la unidad de masa y energía, y las teorías raciales impedían que los blancos se unieran a los negros en el Sur.
En forma similar, la “ciencia” de la economía ha malinterpretado su objeto de estudio, e incluso impedido su entendimiento. Así lo explica el economista Premio Nobel Paul Krugman (2010) en su artículo “Cómo los economistas se han equivocado tanto”: “Pocos economistas han visto la llegada de la crisis, pero esta falla en la predicción fue el menor de los problemas del campo. Más importante fue la ceguera profesional a la posibilidad misma de que ocurriera una falla catastrófica en el mercado económico… Tal como lo veo, la profesión de la economía se extravió porque los economistas, en tanto grupo, vestidos con el ropaje impresionante de las matemáticas, confundieron la belleza con la verdad… Desafortunadamente, esta visión romántica de la economía condujo a la mayoría de los economistas a ignorar todas las cosas que podían ir mal. Se volvieron ciegos para… los problemas de las instituciones que están fuera de control; las imperfecciones de los mercados –especialmente de los mercados financieros– que pueden hacer que los sistemas operativos de la economía produzcan accidentes repentinos e imprevistos; los peligros que se crean cuando los reguladores no creen en la regulación” (p. 36).
Lewontin (1991) explica en forma similar cómo ciertas doctrinas de las ciencias biológicas son legitimaciones ideológicas del estatus quo.
Si la biología y la economía pueden ir por el mal camino y no ser científicas, la Psicología también. El hecho de que una disciplina se llame a sí misma ciencia e intente serlo, no significa que de hecho sea una ciencia. Puede no ser científica, e incluso, ser anticientífica, en la medida en que esté teñida por una ideología engañosa.
Un examen político-filosófico significa criticar la cultura y la política del estatus quo, que está presente en el contenido implícito de la metodología y la teoría de las ciencias sociales, y significa buscar formas de construir una metodología y una teoría con nuevo contenido político-cultural, que en última instancia conduzca a una cultura y una psicología más satisfactorias. De esta forma, la ciencia psicológica puede contribuir a la reforma social, que resolverá la actual crisis socioeconómica.
Este es un acto político que altera el estatus quo y provoca una feroz resistencia por parte de este, debido a que estamos desafiando las convenciones políticas y científicas que sostienen el estatus quo y que éste desea mantener imperturbables e incluso inadvertidas. No es sorprendente que la psicología macro cultural sea impugnada de manera que las herramientas analíticas necesarias para extraer y escrutar la información social de los fenómenos psicológicos sean silenciadas. Todos los debates sobre psicología cultural –incluso sobre cuestiones de metodología y de teoría– tienen esta política en su núcleo. Es fascinante observar que los contenidos de la psicología macro cultural que iluminan vívidamente la psicología concreta y la cultura concreta, y que tiene el mayor potencial para sugerir cambios sustanciales en ellas, son los contenidos más desafiantes para los psicólogos culturales y de la corriente principal. Esos contenidos de la psicología macro cultural que se ocupan de los aspectos abstractos de la psicología y la cultura –y que tienen poco potencial para sugerir cambios específicos en ellos– son aceptados por los psicólogos. Demostraré que el grado de animosidad que los psicólogos muestran a los contenidos de la psicología macro cultural es una medida del potencia subversivo que tienen esos contenidos.

Política y objetividad.
En contra de la creencia popular, las suposiciones políticas de las doctrinas de las ciencias sociales, particularmente las doctrinas psicológicas, pueden ser objetivas; no son necesariamente antitéticas a las ciencias sociales objetivas. Las suposiciones políticas pueden distorsionar o revelar los orígenes, las características y la función de los fenómenos psicológicos.
Las doctrinas de las ciencias sociales que se basan en ideales políticos de la libertad individual son incapaces de apreciar la naturaleza cultural de los fenómenos psicológicos. Por el contrario, las doctrinas basadas en ideales políticos de humanizar la estructura de los factores culturales – y criticar los factores culturales adversos– se encuentran a tono con importantes orígenes, rasgos y funciones de los fenómenos psicológicos.
De hecho, cierta política es necesaria para llegar a ser objetivo en las ciencias sociales. En consecuencia, la identificación de las cuestiones políticas es crucial para lograr objetividad. La teoría social que se orienta a examinar y criticar aspectos políticos concretos de la cultura es más objetiva en lo referente a los orígenes concretos, las características y la función de los fenómenos psicológicos que las teorías acríticas y apolíticas.
Podemos decir que la política de la Psicología debe orientarse a discernir la política de la psicología. Los fenómenos psicológicos involucran rasgos políticos de la cultura, y la Psicología debe aprehenderlos a fin de explicar, describir y predecir psicología. Si la política concreta de la psicología está organizada como factores culturales de explotación, entonces la Psicología debe contar con nociones políticas de opresión a fin de comprehender la psicología de la opresión. Tanto la psicología como la Psicología están constituidas políticamente. La concepción que la Psicología tiene de la psicología debe coincidir con la constitución política objetiva de la psicología a fin de ser científica. Las políticas de las doctrinas de las ciencias sociales son de esta manera la clave de su objetividad. La política no es necesariamente antitética a la objetividad.
Nuestro ejemplo de la esclavitud y Jim Crow demuestra este punto. Estos sistemas eran obviamente políticos. Sus factores culturales constitutivos solo pueden ser comprendidos si uno adopta una perspectiva política que enfatice cómo el sistema estaba diseñado por la casta de blancos que ponía las reglas y era impuesto a la casta subalterna negra. Esta coerción y opresión son el elemento político central del sistema, y requiere un punto de vista político correspondiente que lo articule. Por esta razón, la descripción de Ritterhouse (2006) del código cultural y la psicología correspondiente fueron tan proféticos: esta autora enfatizó y exploró correctamente los aspectos políticos.
Una perspectiva política diferente podría haber pasado por alto estas cuestiones políticas y podría haber malinterpretado los factores culturales y la psicología. Este es exactamente el descuido que cometió la casta blanca que ponía las reglas. La perspectiva política de los blancos de Jim Crow construyó equivocadamente el sistema como un orden natural, que reflejaba la inferioridad hereditaria de los negros. La obligación de los blancos era supervisarlos porque eran incivilizados. Los blancos pasaban por alto el hecho de que ellos habían impuesto el sistema a los negros, y también pasaban por alto todas las consecuencias negativas que este sistema impuesto tenía sobre los negros y su psicología. La política de los blancos para su propio beneficio obstaculizaba su comprensión cultural de su propio comportamiento y del comportamiento de los negros. Por el contrario, el punto de vista político objetivo de Ritterhouse reflejó correctamente los aspectos opresivos de Jim Crow y la condujo a explorarlos en gran detalle.
En general se considera que las suposiciones políticas introducen sesgos que invalidan las teorías y las metodologías científicas. Esto es así para la ciencia natural pero no para las ciencias sociales. La razón es que el objeto de estudio es diferente en los dos dominios. Los fenómenos naturales no son políticos, y, en consecuencia, la introducción de suposiciones políticas sobre los fenómenos naturales pone en peligro nuestra comprensión de ellos –como lo han hecho los dogmas religiosos y espirituales. De hecho, el avance de la ciencia natural ocurrió porque la ciencia natural repudia las orientaciones políticas, así como los dogmas religiosos y espirituales. Sin embargo, las ciencias sociales se ocupan de factores culturales y comportamientos que son políticos. Una ciencia social objetiva debe tener en cuenta esto y debe ser política en este sentido.
Los científicos sociales no deberían intentar eliminar todas las suposiciones políticas. Solo deben demoler las que son ideológicas e inválidas, que pasan por alto y mal interpretan los fenómenos psicológicos y culturales. Nos incumbe desarrollar perspectivas políticas precisas acerca de la vida cultural y de la psicología, a fin de formular una teoría y metodología psicológicas válidas y útiles.
Podemos fortalecer las ciencias sociales y la psicología cultural a través del examen de las suposiciones políticas de las metodologías y las teorías de las ciencias sociales, para identificar dónde ellas son precisas/verdaderas e imprecisas/falsas. Podemos entender cómo sus políticas influencian a las ciencias sociales, y podemos detectar errores en estas últimas que derivan de errores en su perspectiva política. En parte, podemos corregir los errores de las ciencias sociales, corrigiendo sus suposiciones políticas.
Los adversarios que debaten entre sí en las ciencias sociales son impermeables a los argumentos científicos, porque en gran medida han adoptado sus posiciones basándose en valores políticos, y no simplemente considerando cuestiones científicas. Las suposiciones e implicaciones políticas son la razón de por qué los abordajes, las teorías y las metodologías de la psicología originan tanta pasión. Los errores científicos conducen a errores sociales y políticos, los cuales conducen a su vez a un mal trato de las personas.
Debido a que las suposiciones y las consecuencias políticas dirigen la actividad académica en las ciencias sociales, los debates sobre cuestiones científicas son fútiles. Las controversias sobre cuestiones acerca de psicología evolucionista, metodología positivista, metodología cualitativa, psicoanálisis, conductismo y teorías psicológicas, nunca se solucionan sobre la base de la evidencia, porque nunca se destacan las cuestiones políticas más profundas; sin embargo, continúan dirigiendo la actividad académica. Esto se puede comparar con lo que ocurre en las discusiones familiares sobre quién dejó los platos sucios en el fregadero, cuánto tiempo y cuántas veces. Este argumento no se refiere realmente a las cuestiones abiertas de la ciencia; se refiere a las cuestiones que subyacen, tales como el respeto, los derechos, la libertad y el poder. Sólo si se solucionan estas cuestiones, los platos quedarán limpios. De la misma manera, las cuestiones científicas solo tendrán una oportunidad de ser resueltas si los valores políticos subyacentes son [discutidos y] acordados.
La discusión precedente ha proporcionado al lector un sentido del alcance de la psicología macro cultural. Usé ejemplos de Jim Crow deliberadamente porque ellos ilustran en forma pura el contenido. Me doy cuenta de que esos ejemplos son extremos, porque Jim Crow fue una cultura muy coercitiva fundada en la economía política de la esclavitud. El lector podría objetar que las sociedades menos coercitivas directamente podrían no incluir tanta estructuración política y cultural de los fenómenos psicológicos. Entonces, ¿los contenidos de la psicología macro cultural son aplicables en general a otras sociedades? Este libro demostrará que los principios de la psicología macro cultural son generalmente aplicables. Es más difícil discernirlos en otras sociedades porque garantizan a las personas mayor margen de acción y de psicología. Sin embargo, los contenidos básicos son centrales a toda vida social y psicológica.
Veremos cómo la psicología del consumidor contemporáneo, que se promociona como un sistema de deseos internos que determina el mercado de los bienes de consumo, está determinada en realidad por el mercado, el cual está controlado por los fabricantes y los comerciantes. De esta manera, se mostrará que incluso la psicología que parece estar más arraigada en las inclinaciones individuales sigue los mismos principios de la psicología racial de los blancos sureños durante Jim Crow.
Demostrar esto requiere un viaje largo y en espiral. El viaje nos lleva desde los rasgos abstractos y generales, de la psicología cultural hacia rasgos cada vez más concretos, más detallados y crecientemente ricos, de la cultura y la psicología, y sobre la interrelación entre ellas. El capítulo 2 comienza con los rasgos más generales y abstractos de la cultura y la psicología; el capítulo 3 avanza hacia los rasgos macro culturales de la cultura y la psicología; y el capítulo 5 llega a una conceptualización incluso más concreta de los factores macro culturales y la psicología en el capitalismo de consumo contemporáneo. [Se podrán descubrir niveles adicionales en futuras investigaciones.]
Este proyecto consiste en ir desmontando capas de abstracción hasta alcanzar el núcleo concreto de la cultura y la psicología. Lo concreto es el nivel en el cual vivimos la cultura y la psicología. No vivimos en un mundo de abstracciones. Las abstracciones iluminan ciertos rasgos básicos de la cultura y la psicología; sin embargo, pueden ocluir rasgos concretos vitales a menos que se haga un gran esfuerzo para enfatizarlos. Este problema se plantea en el campo de la psicología, e incluso, en la psicología cultural. Impide la articulación de aspectos concretos de nuestra cultura y psicología, y, por consiguiente, nos impide comprender y mejorar nuestra actividad social y psicológica real. Esta es la batalla sobre lo concreto que mencioné en el prefacio. La abstracción es un serio problema científico y político (tal vez el problema central), y lo abordaré en el capítulo 4. Ese capítulo hace un balance de las ventajas y las debilidades de la abstracción y brinda un puente para interpretar aspectos abstractos de la cultura y la psicología con aspectos concretos vitales. El capítulo 4 brinda el combustible para encender el cohete propulsor del viajero en la psicología macro cultural, y le permite escapar de la gravedad de las abstracciones y alcanzar los rasgos concretos de la cultura y la psicología en el capítulo 5. El capítulo 6 lleva los rasgos macro culturales hacia una explicación de la psicología en micro niveles, y desafía explicaciones de la psicología en micro niveles en términos individualistas y subjetivistas. El capítulo 7 explica la utilidad política de la psicología macro cultural para ayudar a construir una sociedad más democrática y cooperativa y una psicología más plena.
Nuestro viaje parará en lugares de interés en los que trataremos varios principios filosóficos que tienen que ver con las cuestiones culturales y psicológicas que estamos discutiendo. En primer lugar, por supuesto, hay un poco de historia de la puesta en marcha de la psicología macro cultural, y algunos conceptos filosóficos que germinan y la sustentan.

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