La pregunta por la



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EL NACIMIENTO DE LA FILOSOFÍA
LA PREGUNTA POR LA PHYSYS
La primera pregunta filosófica es la pregunta por la Naturaleza que es la pregunta por todo lo que hay y por el origen (arkhé) de todo lo que hay. Es decir, los primeros filósofos se preguntan: ¿Qué es y cómo surge todo? ¿Qué es la naturaleza y por qué es?

Existe el convencimiento de que la Naturaleza, la physis es una totalidad viviente, que se genera desde sí misma, es a la vez el principio que genera y lo generado, por lo que en ella se encuentra la razón de lo que son las cosas y de sus cambios. La Naturaleza será, pues, lo común a todas las cosas concretas, lo que las produce y explica.

De modo que la Naturaleza se entiende, de manera general, en dos sentidos:

- Naturaleza como principio constitutivo de las cosas, como su ser propio y esencial (principio engendrante de todo lo real, ARKHÉ)

- Naturaleza como totalidad de los seres, excluidos los que han sido construidos artificialmente. (Todo lo que hay, todo lo engendrado).

Naturaleza como totalidad


-Se entiende la Naturaleza como un COSMOS (aunque tal término no aparece hasta los pitagóricos), como un todo ordenado donde reina la NECESIDAD, regido por unas leyes que determinan que todo suceda cuando y como debe suceder. Cada ser concreto tiene su lugar y su función en esta Naturaleza perfectamente ordenada.

- La Naturaleza es dinámica. El orden no consiste en que todo esté siempre igual en una perpetua quietud. El orden se da en la constancia de los fenómenos naturales y en sus cambios que suceden regularmente, es decir sometidos a reglas y no de modo arbitrario o azaroso.



Naturaleza como arkhé o principio de las cosas.

Al preguntarse por el principio de todo lo real se preguntan por qué es verdaderamente aquello que aparece ante nosotros. Se muestra ante nosotros una multiplicidad de cosas cambiantes. ¿Qué hay de real en ello? Lo verdaderamente real será lo que permanezca, lo que no haya sido tocado por el cambio, porque lo que ha cambiado ya es otra cosa, por tanto, no es ya lo que antes era. Pero para que las cosas cambien y se transformen unas en otras, algo debe permanecer y es eso que es permanente lo que constituye la verdadera realidad de las cosas, su esencia. Lo que es permanente aparece o se muestra de muchas y diversas maneras, pero, en verdad, habrá de ser algo común, que unifique toda esa diversidad. Esa realidad permanente y “unificadora” será la que soporte y explique el cambio, sin cambiar ella: es el principio de donde todo surge y explica la totalidad de lo real.

¿Por qué he de aceptar que la verdadera realidad es una y permanente cuando mis sentidos me muestran que es múltiple y cambiante? No podrá ser, desde luego una enseñanza de los sentidos, se conoce por medio de la razón.


PLANO DE LA REALIDAD (SER)

Verdadera realidad---------------------------------------Realidad aparente (Esencia) (Apariencias)

Permanente ---------------------------------------------------Cambiante
Unos elementos comunes -----------------------------------Multiplicidad

CONOCIMIENTO.



Razón Sentidos

La verdadera realidad permanente es lo que subyace a todo lo que se muestra, de donde esto surge. De modo que al entender la naturaleza como principio, como arkhé, entendemos que es:

- EL ORIGEN de donde todo procede.

- Aquello que son verdaderamente las cosas, la ESENCIA o su verdadera realidad. El sustrato o sujeto de todo lo aparente y cambiante.

- La CAUSA del cambio de las cosas. (Sustrato dinámico) Hace que las cosas cambien y tengan una actividad.

- Principio EXPLICATIVO (de inteligibilidad) de todo cuanto hay.




LOS PRESOCRÁTICOS



1.- LA ESCUELA DE MILETO.

En MILETO surge, a comienzos del s. VI a.C. la primera escuela filosófica de Occidente. Los miembros de esta escuela, Tales, Anaximandro y Anaxímenes tratan de una problemática común: La Physis. Ellos la entienden como una realidad única, eterna, infinita y activa, que es a la vez materia, vida y espíritu, de la cual surgen y a la cual retornan todas las cosas, de la que todas están hechas y gracias a la cual todas llegan a ser lo que son. Se dice, por ello, que los milesios mantienen un MONISMO DINÁMICO: hay una única sustancia, de ésta surgen todas las cosas y les hace ser lo que son y que se desarrollen y cambian de un modo concreto.


La sustancia única y primera que constituye todo lo real es entendida MATERIALMENTE, pero al ser también el principio del cambio, es concebida como MATERIA VIVIENTE, de ahí que se hable de hilozoísmo y de pampsiquismo (unidad e indistinción entre la materia y la vida)
La physis es, pues, esa fuerza engendrante de la que surge todo, pero es también lo que se engendra a partir de ella, el mundo circundante, el cosmos.
Y puesto que es eterna, infinita, fuente de todas las cosas y fin último de las mismas, se considera como divina.
Representantes de la escuela:
Tales : Considera que el arckhé o principio de todo es el agua. “Todo es agua”, dice.

Anaximandro: El arckhé no puede ser una sustancia que tenga concreciones naturales, ha de ser totalmente indeterminada para que de ella puedan provenir todas las cosas. Así considera como principio “Lo Apeiron”.

Anaxímenes: El arckhé es el aire, que él entiende como aliento o alma del mundo.
2.- LOS PITAGÓRICOS.

LA CONCEPCIÓN DE LA NATURALEZA

Los llamados pitagóricos se dedicaron a las matemáticas… Absorbidos por los estudios de las matemáticas, llegaron a creer que los principios de los números eran los principios de todos los seres…. Los elementos del número son lo par y lo impar. De éstos, el primero es ilimitado y el segundo limitado, y la unidad participa de ambos, porque es a la vez par e impar” (Aristóteles, METAFÍSICA,1,5)



Al observar la naturaleza de las cosas y los cambios que se producen en ellas, no tardaron en advertir la presencia de las relaciones matemáticas en todas partes, pero especialmente en los sonidos y en los movimientos de los astros. El número pasó a ser para ellos un arquetipo de la realidad, pero no externo (trascendente) a las cosas, sino interno a ellas. Por lo que dice Aristóteles que para los pitagóricos los números son las cosas mismas.
Los principios de la realidad, de la Naturaleza son los principios de los números. Los principios de los números son lo impar y lo par, la Unidad y la Dualidad (la pluralidad)… En la realidad esto equivale a lo limitado y lo ilimitado, lo finito y lo infinito… Todo ente concreto se genera a partir de la unión de estos dos contrarios: de lo par y lo impar, de lo ilimitado y lo limitado, de lo múltiple y lo uno… Todo surge de los opuestos cuando entre ellos se logra la concordia, la armonía… Armonía que se entiende como “unidad de lo múltiple y acuerdo de lo discorde”… El Universo entero, formado por números, constituye una concordia de elementos contrarios, una armonía matemática…

Gracias a esta armonía, a esta estructura matemática que subyace a todo, la naturaleza está matemáticamente ordenada, es un Cosmos.


EL CONCEPTO DE HOMBRE Y LA DOCTRINA DE LA METEMPSICOSIS.
Los pitagóricos tienen una concepción dualista del hombre, considera que está compuesto por dos sustancias diferentes: el alma, que es el verdadero ser del hombre, y el cuerpo que es la cárcel de aquél. Pero esta distinción no equivale a la de espíritu-materia, que sólo llegará a la filosofía con Platón, los pitagóricos entienden tanto el alma como el cuerpo como sustancias materiales, si bien de diferentes materias: el cuerpo está hecho de una sustancia opaca y pesada, mientras la materia del alma es traslúcida y sutil.
El destino del alma es vivir sin el cuerpo y la forma de alcanzar esto es la catarsis o purificación del alma a través de la ascética y la sabiduría.
La doctrina de la metempsicosis o transmigración de las almas mantiene que el alma se encuentra prisionera dentro del cuerpo, en castigo por los pecados cometidos en una vida anterior. Al separarse del cuerpo, por la muerte, puede ser destinada al cielo o al infierno, o puede ser nuevamente encerrada en un cuerpo humano o animal, de acuerdo con los méritos o deméritos de su vida presente. (Respuesta a la existencia del mal en el mundo y a las diferencias entre los hombres).

" Honra ante todo a los dioses inmortales, como manda la ley, y observa el juramento.

Honra también a los nobles héroes

y a los dioses del mundo inferior con las ofrendas prescritas.

Acostúmbrate a ser señor

ante todo de tu vientre, del sueño, de la lascivia y de la ira.

Nunca hagas nada vergonzoso ni con otros ni contigo mismo; sobre todo avergüénzate de ti mismo....

Hay dolores que llegan a los humanos por designio divino. Por ello cuando la fatalidad te alcance, sopórtala y no la lleves mal.



Remédiala, cuanto de tu parte esté y piensa

que el destino al que es bueno no le reserva mucho de ella.

No dejes que el sueño suave llegue a tus ojos

antes de que hayas repasado en tu mente

por tres veces cada una de tus acciones del día.

"¿En qué he faltado? ¿Qué he hecho? ¿Qué he omitido?".

Comienza desde el principio y recórrelo todo.

Si has hecho algo mal, arrepiéntete;

si has hecho algo bien, alégrate.

Esto te conducirá por las huellas de la virtud divina.

Sí, por Aquél que ha entregado a nuestra alma la Tetraktis

fuente de la naturaleza eterna".





3.- HERÁCLITO DE ÉFESO
EL UNIVERSO ES UN CONTINUO DEVENIR
El principio general de Heráclito respecto a la realidad formula una aparente contradicción: “El ser y el no-ser son uno y lo mismo, todo es y no es”… ¿Ser y no ser son uno y lo mismo?... Ser y no ser, de manera absoluta y fija no existen, todo lo que hay es una mezcla de ser y no-ser, y un paso continuo del uno al otro porque la realidad no es algo permanente, estable, sino un proceso, un continuo devenir. “Todo fluye, nada permanece” (“Panta rei”), así lo expresa Heráclito. De ahí su famosa comparación de toda la realidad con un río: “No podrás bañarte dos veces en el mismo río y no se puede tocar dos veces una substancia mortal en el mismo estado, sino que a causa de la impetuosidad y la velocidad del cambio, se dispersa y se recoge, viene y va”… y también “bajamos y no bajamos al mismo río, nosotros mismos somos y no somos”… el río es aparentemente el mismo, y nosotros aparentemente también, sin embargo el río es una corriente, y también nosotros mismos, cuando entramos al agua por segunda vez ni el agua es la misma ni nosotros tampoco , todo cambia continuamente… (Crátilo, uno de los discípulos de Heráclito, llegó a decir que ni tan solo una vez podemos entrar en el río, debido a la rapidez y continuidad de los cambios)

LA PHYSIS, EL AEKHÉ ES FUEGO

Sigue considerando, como los milesios, la physis como materia universal y realidad absoluta: aquello de lo que todas las cosas están hechas, de donde surge todo cambio y la verdadera realidad. Este principio es lo que constituye todo lo que hay, existe antes de que exista el Universo y después de que éste se disuelva. Este elemento primordial del que todo surge y, que en el fondo son todas las cosas, es el Fuego… Los otros tres elementos representan los distintos estados de la materia, por la acción del fuego se cambian unos en otros… al no tener una determinada estructura geométrica es el más apto para convertirse en cualquier otro ser… Como fuente de calor está vinculado con cualquier proceso vital y como fuente de luz hace posible la visión y es condición del conocimiento… Está en continuo movimiento, es un proceso, no una sustancia estática. El fuego es, por tanto, principio del cambio y del devenir, pero al mismo tiempo es la sustancia que permanece por debajo de todo cambio, y de esa sustancia proceden todas las cosas.

“Este mundo, el mismo para todos, no lo hizo hombre ni dios alguno, sino que fue siempre, es y será fuego eterno (siempre viviente), que se enciende según mediada y se apaga según medida”… Creando el cosmos, el Universo, todas las cosas, ocultándose y desocultándose, por lo que en su seno se hallan todos los contrarios y surge uno cuando se oculta el otro.
¿EN QUÉ CONSISTE EL DEVENIR?
El devenir se caracteriza por un continuo pasar desde un contrario a otro, es UNA LUCHA DE OPUESTOS: las cosas frías se calientan, las calientes se enfrían, las húmedas se secan, las secas se humedecen, el joven envejece, lo vivo muere, pero de lo que ha muerto renace otra vida que empieza… y así continuamente. Existe una lucha perpetua entre los contrarios que, de este modo, se van alternando, y aparece ahora uno, ahora otro… Todo surge de esta eterna lucha: “La guerra es “ el padre” de todas las cosas y de todas las cosas es reina”

Sin embargo, en el fondo de la lucha subyace la armonía, los contrarios se oponen, pero para llegar a manifestarse en un ser natural, han de encontrar la concordia… De modo que el devenir universal se revela como una armonía en la guerra entre los contrarios, como una constante pacificación entre los opuestos: “Lo opuesto es concorde y de las cosas discordes nace la más bella armonía, y todo se engendra por medio de contrarios”…

Dentro del flujo universal y perpetuo, cada ser consigue su “esencia” (se determina como tal ser), por posición a otro, las cosas son lo que son como consecuencia de la lucha: cada cosa nace de su contrario y es lo que es en relación a su contrario (Identidad= ser lo otro de lo otro como de su otro). Este ser referido a las cosas significa ”mostrarse”, “aparecer”, cada cosa aparece en este mundo, surge del principio en que se hallan todos los opuestos, como opuesta a todo lo que no es. “La enfermedad convierte en dulce la salud, el hambre convierte en dulce la saciedad, y la fatiga convierte en dulce el descanso”… “Ni siquiera se conocería el nombre de la justicia, si no existiese la ofensa”
Sin embargo, todas son en lo profundo fuego, en el fuego están en potencia reunidos todos los contrarios, en el fondo reina la armonía, oculta, aunque al manifestarse el fuego en el mundo, las cosas aparezcan como contrarias, y sean lo que son gracias a la oposición…
REALIDAD……………………………APARIENCIAS

ARMONÍA…………………………….CONTRARIOS

FUEGO……………………………COSAS CONCRETAS

El LOGOS

Todo este proceso, este devenir, está regido por un orden, por una ley universal, que es racional: es LOGOS…


EL CONOCIMIENTO

El orden universal, el Logos, puede conocerse por medio de la razón… Sólo lo conocen los que están despiertos, los que están atentos a lo que es la verdadera realidad… Los dormidos se quedan en los contrarios, en las apariencias… miran al mundo a través de sus sentidos y su conocimiento se reduce a mera opinión… La Verdad consiste en captar más allá de los sentidos aquella inteligencia que gobierna todas las cosas.


LA MORAL
El que se comporta según el Logos es justo, el dormido es ignorante y sólo busca el placer al modo en que lo hacen los animales.

HERÁCLITO
Heráclito camina por la tarde

de Éfeso. La tarde lo ha dejado,

sin que su voluntad lo decidiera,

en la margen de un río silencioso

cuyo destino y cuyo nombre ignora.

Hay un Juno de piedra y unos álamos.

Se mira en el espejo fugitivo

Y descubre y trabaja la sentencia

que las generaciones de los hombres

no dejarán caer. Su voz declara:

Nadie baja dos veces a las aguas

del mismo río. Se detiene. Siente

con el asombro de un horror sagrado

que él también es un río y una fuga.



Quiere recuperar esa mañana

y su noche y la víspera. No puede.

Repite la sentencia. La ve impresa

en futuros y claros caracteres

en una de las páginas de Burneo.

Heráclito no sabe griego. Jano,

dios de las puertas, es un dios latino.

Heráclito no tiene ayer ni ahora.

Es un mero artificio que ha soñado

Un hombre gris a orillas del Red Cedar,

Un hombre que entreteje endecasílabos

para no pensar tanto en Buenos Aires

y en los seres queridos. Uno falta.
J.L. Borges



4.- PARMÉNIDES (Perteneciente a la escuela de Eléa)

LA ALTERNATIVA FUNDAMENTAL

Se puede decir que con Parménides surge la Metafísica. El problema del que se ocupa es el de QUÉ ES EL SER Y CÓMO PUEDE SER CONOCIDO.

Escribe su obra en verso y una diosa -que representa la verdad desveleda- le revela lo que va a expresar en el poema… A pesar de este modo de exposición, su pensamiento sigue un rigor metódico y lógico perfecto: presentan todas las vías que parecen posibles para llegar al conocimiento del ser y va a demostrar que sólo una nos conduce a él, es posible para ser transitada por la razón humana.

La gran alternativa es la siguiente:



  • El ser es y no puede no ser, el no- ser no es y es imposible que sea” (Vía de la verdad)

  • Lo contrario sería: el ser no es y el no ser es necesariamente… (Vía del error)

  • Propone después una tercera vía, mezcla de ambas: El ser es y no es, el no-ser es y no es” (Vía de la opinión )

La hipótesis de que el no ser pudiera ser necesariamente es una vía intransitable. La razón que da Parménides para rechazarla es que sólo se puede pensar y decir lo que es: “El no-ser no puede ser conocido ni expresado en el lenguaje, pues son una misma cosa el pensar y el ser” Todo lo que se piensa y se dice, es; no se puede pensar ni decir sino pensando y diciendo aquello que es. Pensar la nada es no pensar, decir la nada es no decir nada…Sólo el ser puede ser pensado y sólo lo pensable es, lo que no es, es impensable… …

El hombre ha de dirigir su mente al ser y alejarla del camino del no-ser, pero también de otro camino, el camino de la opinión, en el que se confunden ser y no-ser… Esto ocurre cuando se toman como verdaderas las apariencias…

“La mente ha de alejarse también de otro camino, aquel por el que los mortales ignorantes yerran perdidos bicéfalos, que el desconcierto en sus pechos dirige la mente erradiza, mientras que ellos, sordos, ciegos, estupefactos, son llevados de acá para allá, para ellos ser y no-ser son y no son la misma cosa y siguen un camino retorcido como ninguno”

Los hombres suelen transitar este camino, el de las apariencias, ignoran la alternativa fundamental y lo mezclan todo… consideran que lo que existe son las apariencias, la multiplicidad cambiante… Toman en cuenta la información que sobre el mundo les ofrecen sus sentidos. Esta es también una vía equivocada, que no conduce al Ser sino a las apariencias… El que discurre de este modo está también en la vía del error.

Pero existe una vía de las opiniones plausibles que sería aquella que siguen los que describen las apariencias sin confundirlas con el ser, sería el caso de los físicos…
EL CAMINO DE LA VERDAD

Excluidos ya la vía del error y la de la opinión, sólo nos queda la vía de la Verdad, el camino que conduce al Ser.

Si el no-ser no existe y tampoco las apariencias son el verdadero ser, sólo queda el Ser: Sólo hay ser. (Entre ser y no ser no cabe término medio). La nada no existe y de ella no puede derivar nada: “de la nada sale y del ser sólo sale ser”… De estos principios generales salen todas las propiedades del ser:


  • Permanente, no cambia ni puede cambiar (Inmóvil e inamovible)

  • Uno y único

  • Eterno ( ingenerado e indestructible)

  • Homogéneo

  • Indivisible

  • Perfecto y verdadero como una esfera

El ser, lo que verdaderamente hay, no puede ser conocido por los sentidos, tampoco podemos imaginarlo, sólo podemos pensarlo: sólo es accesible a nuestra razón.

IMPORTANCIA EN LA FILOSOFÍA DE LA FILOSOFÍA DE PARMÉNIDES

Lo único real es el ser. Sólo es lo que es, y de lo que no es sólo podemos decir que no es. De este modo pensaremos exactamente. Esta es la principal innovación de Parménides: descubrir que hay un pensar exacto frente a otros muchos que no lo son. Este pensar exacto consiste en que el pensamiento se vuelve de espaldas a las cosas y se atiene a sí mismo, es decir, a las ideas o conceptos que las palabras expresan. El concepto o logos tienen una esencia precisa y única: “ser es ser y nada más que ser, sin mezcla de “no ser”. Ello trae consigo que las relaciones entre los conceptos son rigurosas, y por lo mismo se imponen a la mente con carácter de necesidad, carácter que no posee ninguno de los otros modos de pensar. Este pensar exacto es el pensar lógico, lo más impresionante del cual es que la mente, al ejercitarlo, no se siente libre de pensar así o de otro modo, sino que se ve forzada por un “poder extraño e inexorable” a pensar así y no de ninguna otra manera. La necesidad se halla dentro del hombre mismo. El pensar, que en principio es subjetivo, se convierte así en común, en objetivo. En el pensar lógico desaparece la subjetividad del individuo. Parménides ve en este modo de pensar una efectiva penetración de la Realidad en el hombre: el pensar es la revelación en el hombre de la realidad misma. Este modo de entender la relación del ser y el pensamiento tiene dos caras:


  • La realidad auténtica, lo que propiamente es, es lo que el pensar lógico y riguroso piensa… Lo que se conoce por medio de la razón.

  • Pero también la realidad verdadera es aquella que es como un concepto: Parménides proyecta sobre la realidad las características de los conceptos (Intelectualización del ser)

Desde Parménides.

Se ha aceptado como definición del ser, de la realidad, lo permanente: Lo que es, es lo permanente, precisamente porque se ha llevado a cabo la intelectualización del ser, proyectar sobre la realidad las características de los conceptos.

Se ha entendido que el verdadero conocimiento es el racional y el conocimiento de los sentidos es engañoso, sólo muestran las apariencias, que no son la verdadera realidad.

5.- LOS PLURALISTAS

(Intento de conciliar la lógica de Parménides con la experiencia sensible)


DESDE EL PUNTO DE VISTA CUALITATIVO
Realidad última: múltiples raíces indestructibles (Raíces o “spermata”)

Diferencian entre los principios del cambio y del ser.


EMPÉDOCLES:

Intenta hacer compatible la idea de un ser imperecedero, que ni nace ni se destruye, con la existencia indudable del cambio. Dicha conciliación la lleva a cabo con el concepto de mezcla o síntesis: cada objeto, como un todo se genera y se destruye, es decir, comienza a ser y deja de ser, pero está compuesto (es una mezcla o síntesis) de elementos indestructibles: unas especies fundamentales y eternas de materia, que son las raíces de todas las cosas. Estas raíces son los 4 elementos básicos que, en el fondo, componen todo lo que hay (Teoría de los 4 elementos).

Todos los seres naturales se forman al mezclarse partículas de estos 4 elementos y se destruyen al separarse éstas. Las Fuerzas que hacen que dichas partículas se unan y se separen, son el amor y el odio.

En resumen:

- Los principios del ser son, según Empédocles: unas especies fundamentales y eternas de materia que son las raíces de todo, son los 4 elementos básicos: agua, tierra, aire y fuego.

- Los principios del cambio: Las fuerzas que unen y separan y, por tanto, forman y destruyen todas las cosas son el amor y el odio.


ANAXÁGORAS:

- Existen infinitas partículas mínimas de materia, que se las suele denominar, desde Aristóteles, “Homeomerías”. Cada objeto contiene una gran cantidad de partículas iguales y menos de todas las demás. Cada cosa contiene en sí todos los tipos de materia que existen; es, pues, un microcosmos. Si no fuera así no se podría explicar la transformación de unas cosas en otras. (Principios del ser)



- Principio del cambio: Quien une y separa las partículas para formar los objetos es el Nous. (Inteligencia ordenadora)
Nada se crea ni se destruye, sólo hay mezcla y separación de homeomerías, gérmenes o spérmata…
DESDE EL PUNTO DE VISTA CUANTITATIVO:
ATOMISTAS
Explican la realidad por dos principios, lo lleno y lo vacío. Lo lleno son partículas mínimas de materia, sólidas, compactas, impenetrables, infinitas en número, que son llamadas átomos por ser indivisibles. Son los átomos los que componen todas las cosas. Los objetos se diferencian entre sí en el número de átomos que los componen, su posición, sus relaciones...características cuantitativas de la materia (cualidades claras, objetivas) Lo que nosotros percibimos como características cualitativas es el modo de aparecer ante nosotros, es un producto de nuestra percepción subjetiva.(cualidades oscuras, subjetivas)
El movimiento es connatural a los átomos. (Mecanicismo) Los átomos se mueven en el vacío por su propia naturaleza, y al chocar unos con otros forman los objetos concretos.


Los atomistas creían que los objetos y relaciones del “mundo real” eran de tipo diferente de los del mundo que nos dan a conocer nuestros sentidos.

Lo que es real, de acuerdo con los atomistas, es el movimiento de los átomos a través del vacío. Es este movimiento de los átomos lo que motiva nuestra experiencia perceptual de los colores, olores y sabores. Si no hubiese tales movimientos, no existiría la experiencia perceptual. Más aún, los átomos en sí mismos tienen sólo las propiedades de tamaño, forma, impenetrabilidad y movimiento, y la propensión a combinarse y asociarse de diversos modos. Al contrario que los cuerpos macroscópicos, los átomos no pueden atravesarse ni dividirse.

Otro aspecto importante del programa de los atomistas es la reducción de los cambios cualitativos del nivel macroscópico a cambios cuantitativos en el nivel atómico”.

j. Lose, Introducción a la filosofía de la ciencia.


6.- LOS SOFISTAS

CAMBIO DE PERSPECTIVA EN LA REFLEXIÓN FILOSÓFICA.
Se suelen diferenciar dos etapas en los inicios de la filosófica griega: la de los presocráticos, que se habían dedicado por entero a la investigación sobre la naturaleza, indagando las causas del todo, el fundamento del cosmos y de los fenómenos celestes, y otra etapa, la que se inicia con los Sofistas y Sócrates, en la que se orienta la reflexión hacia el ser humano, hacia temas de moral y política. Se podrían considerar dos modos distintos de hacer filosofía.

Los sofistas aparecen en Grecia hacia mediados del siglo V a. C. , momento de hegemonía de Atenas, en la que acaba de restaurarse la democracia y cualquier ciudadano puede alcanzar el poder.(Se necesita, pues, educar a los jóvenes en las artes políticas y, por tanto, se necesitan educadores.)

Ningún sofista es ateniense, vienen a Atenas por ser ésta el centro cultural y político más importante de Grecia en aquel momento. Son grandes viajeros y han entrado en contacto con distintas culturas, lo cual favorecerá su actitud escéptica y crítica respecto a las normas que, para vivir en comunidad, han creado los hombres.
Se dedican a enseñar a los que acuden a ellos cómo ser mejores ciudadanos: son maestros de educación o cultura, o bien de excelencia o virtud. Su preocupación fundamental no es, pues, la naturaleza, sino el hombre (humanismo), pero no el hombre pensado en forma abstracta, sino en su situación concreta de hombre en la polis. Su objetivo es tratar de resolver los problemas prácticos que ese hombre se plantea: la organización de su casa, de su vida, de su ciudad, cómo triunfar socialmente, cómo elegir lo más conveniente... Su actividad filosófica no tiene, pues, un carácter puramente teórico, sino que tienen un interés eminentemente práctico. Se dedican a enseñar lo que en ese momento histórico es demandado por la sociedad ateniense. Uno de los aspectos de esa educación es la capacidad para hablar mejor, construir mejores discursos y argumentar en favor de la tesis propia con destreza, “haciendo fuerte el argumento más débil”, si es conveniente. Ellos son grandes oradores y grandes “razonadores”: prueban cualquier tesis y aportan razones para poder aceptar cualquier postura. Por esto tiene para ellos particular interés el lenguaje y todas las disciplinas y técnicas con él relacionadas: retórica, dialéctica...

Distinguieron entre los productos de la naturaleza y los de la convención social, y aplicaron esa distinción a las instituciones de nuestro mundo, a las leyes, a las costumbres, a los credos religiosos y políticos, etc. Frente a la naturaleza, physis , está la convención, nomos, bien cooperando, bien oponiéndose. La cultura humana es una combinación de ambos elementos. Hay un orden natural y un orden determinado por leyes y convenios humanos.

Los sofistas destacaron la oposición y el contraste entre la naturaleza, universal y eterna, y las convenciones legales, surgidas aquí y allí, con un valor concreto. Estos intelectuales viajeros habían advertido las variaciones de las creencias y las leyes, según los pueblos y según las circunstancias, y sabían que las leyes, costumbres y creencias religiosas de los humanos no son inmutables ni están fundadas sobre un patrón universal. Son, pues, relativistas en lo que se refiere a las leyes políticas y a las normas morales, aunque consideran que por encima de las tradiciones locales y las leyes de las distintas ciudades, la naturaleza ha hecho a los hombres iguales, y ven en la común naturaleza racional un vínculo de humanidad y una base para la concordia, que podía lograse mediante un pacto aconsejado y dirigido por los mejores en saber y consejo.


Por último cabe decir que aunque se hable de los sofistas, cada uno mantiene su propia postura y no constituyen propiamente una escuela, pero sí se les puede considerar como miembros de un grupo intelectual por compartir algunos rasgos:


  • Giro filosófico: se interesan fundamentalmente por los problemas prácticos del hombre, política, moral, religión, educación, lenguaje, etc.

  • Su profesión pedagógica: son maestros de virtud o cultura y cobran por su magisterio. Entienden que la educación no hace a los hombres buenos o malos sino mejores o peores. Una educación correcta perfecciona mediante la técnica las disposiciones dadas por la naturaleza.

  • Adoptan, en general, una actitud relativista y escéptica, tanto respecto al conocimiento como a la moral: No hay verdad absoluta, si la hubiera nosotros no disponemos de facultades adecuadas para llegar a alcanzarla. Y tampoco hay valores y normas morales universales que establezcan lo que es bueno y lo que es malo y, por tanto, lo que los hombres deben hacer.

  • Enseñanza de las artes relacionadas con la palabra: para alcanzar los propios objetivos es preciso saber persuadir por medio del lenguaje. Puesto que no existe la verdad absoluta, se ha de establecer por consenso, por un acuerdo a través del diálogo, del discurso compartido…

PROTÁGORAS

“Acerca de cualquier asunto hay dos discursos que se contraponen”. Puede sostenerse ante cualquier tema una tesis o la contraria y, según las conveniencias, mediante una hábil argumentación, conseguirse “hacer más fuerte el argumento más débil”. El orador eficaz logrará, mediante su discurso, cambiar la opinión de los jueces”. Aquí aparece el poder de la retórica para modificar la opinión de los demás. Lo que interesa no es la verdad objetiva, sino el efecto subjetivo, la influencia sobre la opinión de los oyentes. El discurso, el razonamiento, el arte de la palabra es capaz de modificar la doxa (opinión).


No hay verdad objetiva, por esto caben dos discursos acerca de cualquier cosa. “El hombre es la medida de todas las cosas -dice Protágoras-, de las que son en tanto que son, y de las que no son en tanto que no son”. Este famoso principio de la “homo mensura” se aplica a todas las cosas, es decir, tiene un carácter universal. Nada es absoluto y, por tanto, todo se torna relativo, para cada ser humano las cosas son como se le aparecen. El hombre individual es quien aplica su patrón valorativo a todas las cosas. Mediante su valoración y opinión el hombre les da su significado. Este es el relativismo de Protágoras que implica una concepción del mundo en el que las cosas quedan definidas en relación a la opinión del hombre.

Todo está, por tanto, sujeto a discusión y no hay una superior instancia valorativa, un patrón absoluto que pueda imponerse a todos.

Este relativismo es tanto teórico como moral y político:

Relativismo teórico: No hay verdad universal y absoluta. La percepción y opinión subjetivas son válidas para él.


Relativismo moral : No existen valores ni normas válidos universalmente. Las costumbres de los pueblos son diversas, las valoraciones y creencias se contradicen muchas veces. Todas tienen un valor relativo. Cabe, por eso mismo, una posible negociación y acuerdo sobre el significado de todas esas opiniones. Si el hombre es la causa de todos los valores y si lo que le parece a cada uno es su verdad, la convivencia habrá de basarse en un acuerdo y consenso. (Convencionalismo)
GORGIAS

Mantiene un escepticismo: no se puede conocer objetivamente la realidad, no contamos con las facultades que nos lo permitan. Su tesis famosa es la siguiente: “No hay ser, si lo hubiera no podría ser conocido, si fuera conocido no podría ser expresado en el lenguaje”. El lenguaje no sirve para expresar la realidad ni el conocimiento, sino como instrumento de manipulación del otro, como herramienta de persuasión.



7.- SÓCRATES (470-399 a.C.)

SU OBJETO DE ESTUDIO: EL HOMBRE.

Como ya se ha dicho, lo que le interesa a Sócrates como tema de reflexión filosófica, compartiendo este interés con los Sofistas, no es la antigua pregunta por la naturaleza sino lo que tiene que ver con el hombre y con su vida. Sócrates se pregunta ¿qué es el hombre? Porque cree que desde ese conocimiento el hombre sabrá qué ha de hacer para comportarse rectamente, virtuosamente y alcanzar su fin: la felicidad.


Para Sócrates el hombre es su alma. El cuerpo es un mero instrumento del que el alma se sirve para actuar. El alma es la razón y la sede de la actividad pensante y ética.
La misión que cada uno ha de tener en su vida es cuidar de sí mismo, lo que quiere decir cuidar de su alma, no tanto de su cuerpo. Y es tarea primordial del educador enseñar a los hombres a cuidar de su propia alma, a la que Sócrates dedicó toda su vida, pues él la identificó como el destino que “el dios” había establecido para él:

“ A lo largo de mi caminar no hago otra cosa que persuadiros a jóvenes y viejos, de que no es el cuerpo de lo que debéis preocuparos ni de las riquezas ni de ninguna otra cosa, antes y más que del alma, para que ésta se convierta en óptima y virtuosísima; y que la virtud no nace de la riqueza, sino que la riqueza nace de la virtud, así como todas las demás cosas que constituyen bienes para el hombre, tanto para los ciudadanos individuales como para la polis” (Apología de Sócrates)


El lema de Sócrates es “conócete a ti mismo”, significa “conoce tu propia alma, busca en ella pues en su fondo se halla la verdad que podrá dirigirte a la virtud y a la felicidad”. Este es su consejo y esa fue su tarea.
OPOSICIÓN AL RELATIVISMO DE LOS SOFISTAS
Sócrates, frente a los sofistas, intentó hacer una ética universal. No le interesaba qué es lo que se valoraba socialmente para triunfar sino qué era realmente valioso, y más concretamente qué es la virtud y si ésta es enseñable, pregunta esta última con la que cuestiona la propia actividad de los sofistas que se consideraban maestros de virtud.

“Lo que estos maestros de virtud ofrecen a sus discípulos es una formación para el éxito, aceptando las valoraciones de la gente...los sofistas se mueven en el mundo de las opiniones admitidas, en el plano de la doxa, (opinión) y el triunfo que prometen a sus clientes está sometido a la aceptación de los valores vigentes... Sócrates, por el contrario, renuncia a ese éxito social, su objetivo es otro: el indagar a fondo qué es cada hombre como tal, cuál es su bien real, qué son las virtudes y los vicios de verdad, y cuál es el mejor camino hacia la felicidad real. Pero va más allá de las valoraciones aceptadas, discute todos los conceptos heredados o forjados de acuerdo con una opinión aceptada y sin crítica. Rechaza el plano de la dóxa, para buscar la alétheia mediante una crítica dialéctica incesante... El sabio no acepta las valoraciones tradicionales ni se somete a la opinión establecida. Juzga y vive al margen de la opinión, para dóxan, en la paradoja.”( Carlos García Gual)


Para hacer una ética universal, absoluta, se tiene que aceptar que la verdad objetiva existe y nuestra razón puede alcanzarla. Lo que caracteriza a Sócrates es la incesante búsqueda de la verdad, porque confía en que existe, la razón la puede descubrir y ella ha de guiar nuestras vidas.

No es posible, entonces, una postura relativista; si cada cual entiende algo distinto por “bueno”,”malo”, “hombre” etc no puede haber entendimiento entre los hombres, ni consenso en cuanto a lo que ha de hacerse.

Hay que conceder al lenguaje la capacidad de transmitir significaciones universales y objetivas, de designar un concepto universal, una definición que no cambia aunque cambien los individuos a los que se refiere (por ejemplo, pueden cambiar todos los hombres que ahora pueblan la Tierra, de hecho dentro de un siglo ya no serán los mismos, pero la definición de hombre seguirá siendo la misma y podrá ser aplicada a ellos como hoy lo es a nosotros)… El conocimiento de la definición es universal y absoluto… Porque en la definición se capta la esencia de la realidad. Se llega a ella, según Sócrates, mediante un proceso inductivo: analizados varios casos particulares se capta la esencia de la cosa y ésta se expresa en la definición, que se una proposición universal con la que se obtiene un conocimiento científico de la realidad.


EL MÉTODO SOCRÁTICO: LA DIALÉCTICA.

Sócrates dedicó toda su vida a dialogar con sus conciudadanos, porque entendía la filosofía como una reflexión y búsqueda común a través del diálogo. Hablaba con ellos no para educarles enseñándoles lo que él sabía, pues él no se cansaba de repetir que no sabía nada, sino cuestionándose y haciendo cuestionarse a todo aquél que le escuchara todo lo relativo a la vida del hombre y lo que tienen que ver con su felicidad. Ninguna postura dada es aceptada sin crítica, ninguna respuesta queda sin análisis. Pero su diálogo no era una discusión desordenada que careciera de objetivo; al contrario, Sócrates siempre tenía como objetivo dar con la verdad y seguía, con este fin, unos pasos en su diálogo:



  • El diálogo parte de la formulación de una pregunta del tipo ¿qué es la virtud? ¿qué es la amistad? Y se va a intentar dar la definición de ese término

  • LA IRONÍA: Si se quiere llegar a la verdad sobre un tema es necesario asegurarse de que no se tiene de él ideas falsas o equivocadas. Sócrates pregunta a alguno de los presentes que aseguran saber sobre el asunto tratado. Este da una definición que Sócrates en principio admite y, con cierto tono de burla, incluso celebra. Pero a continuación va a mostrar ciertos puntos flacos de la misma y pide nueva definición, con la que se repetirá el proceso. Lo hace así hasta que el interlocutor cae en una contradicción, se encuentra confuso y llega a reconocer que no sabe realmente qué es aquello que se busca. Aquí termina la ironía en el reconocimiento de la propia ignorancia. Cuando llega a este punto Sócrates le dice que ahora no está peor sino mejor que al principio en relación a la verdad, pues ni antes ni ahora sabía lo que se preguntaba, pero antes creía saberlo, en lo que se engañaba, y ahora sabía que no lo sabía, con lo que estaba en mejor disposición para intentar averiguarlo, para ponerse a investigar. La burla e ironía socráticas no buscaban humillar al contrario sino jugar para buscar la actitud adecuada, de humildad y valentía, de cara a indagar con rigor la verdad-.




  • LA MAYÉUTICA.

El alma sólo puede alcanzar la verdad si está preñada de ella. El diálogo dirige la mirada del alma hacia ella misma que, liberada de prejuicios e ideas falsas, ha de encontrar la verdad en su propio interior, donde se encuentra desde siempre. Sócrates cree que él ayuda a los demás en esa tarea. Por eso considera que reúne en su persona los dos oficios de sus padres: escultor como su padre, pues moldea el alma de los jóvenes para hacerles más virtuosos y el arte de dar a luz, como su madre que era comadrona, pero mientras ella alumbraba niños “de carne y hueso”, él hacía que los que con él dialogaban dieran a luz nuevas ideas, verdades que se hallaban en el interior de sí mismos.


SU POSICIÓN ÉTICA: EL INTELECTUALISMO.
Es importante conocer la verdad acerca de sí mismo y de lo que es bueno, porque aquel que conozca lo bueno, necesariamente lo hará. Nadie quiere el mal para sí mismo, si alguien hace algo malo no lo hace porque cree que le va a perjudicar, luego no lo hace en tanto que es malo, sino porque cree que es bueno; en definitiva nadie hace el mal a sabiendas. El que hace el mal es porque no conoce el bien, por ignorancia y no por maldad. El malo es, pues, el ignorante. Y es ignorante sobre todo porque se engaña en aquello que le conviene y le puede hacer feliz, ya que a la felicidad sólo conduce la virtud.
En conclusión, el que conoce lo que es bueno no puede sino hacerlo, así se hace virtuoso, y sólo de ese modo alcanzará la felicidad. La sabiduría lleva a la virtud, ésta a la felicidad.



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