La magia del mosaico a través del tiempo



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La magia del mosaico a través del tiempo
En el fondo quizás todos somos mosaiquistas, porque quien puede resistir la tentación de poner la última pieza en un rompecabezas o crear patrones con botones, dulces de colores, etc. El antiquísimo arte del mosaico surge de ese deseo básico de orden y ornamentación. Desde tiempos remotos las personas han usado pedacitos de piedra, cerámica, vidrio, conchas y muchos otros materiales para crear mosaicos en paredes y pavimentos interiores o exteriores de edificios públicos y privados, superficies planas y tridimensionales, inclusive sobre objetos. En la roma antigua se acuñó el término de “teselas” para denominar las piezas que se usan para formar un mosaico. La variedad de posibles aplicaciones es sorprendentemente amplia. El esplendor del mosaico se debe en parte a la calidad de las piezas que se usan y a la maestría en la ejecución del mismo.
Desarrollo histórico:

Hace cinco mil años los sumerios crearon patrones murales enterrando conos coloreados de barro en las paredes. Hacia el siglo tercero antes de Cristo, los griegos estaban construyendo murales representativos a base de una variedad de piedrecillas de colores sin cortar.


La permanencia de los materiales empleados ha llevado a que sobrevivan muchos mosaicos en buena condición, incluyendo muchos excepcionales trabajos romanos. Inspirados por ejemplos helénicos, los romanos explotaron las cualidades tanto funcionales como decorativas del medio al máximo, empleándolo tanto para pavimentos como para decoración mural. Se han encontrado mosaicos a través de toda el área del imperio romano, los cuales exhiben una enorme gama de géneros y estilos, desde los convencionales que muestran escenas de dioses hasta escenas que observan de cerca, la vida diaria, simples siluetas monocromáticas, estudios detallados de animales y un repertorio interminable de bordes abstractos y diseños de relleno.
Durante el reino del emperador Justiniano (518-27 d.C.) influencias romanas, bárbaras y orientales contribuyeron al surgimiento del estilo bizantino. Los convencionalismos de representación pictórica cristiana estaban volviéndose bien establecidos, con una jerarquía de imágenes evolucionado en respuesta al incentivo de los patrocinadores. Los mosaicos se convirtieron prontamente en un medio primario para la decoración de iglesias cristianas. Los mosaicos de la iglesia de San Vitale en la ciudad de Ravenna, la última capital imperial de Italia, ilustran en forma consumada los logros alcanzados durante este período; el uso desenfrenado de vibrantes colores, incluyendo la introducción del uso de esmalte de oro, la combinación de diferentes materiales y creación de superficies ondulantes que explotaban el efecto de reflejos en las superficies brillantes de las teselas.
El estilo bizantino del siglo quinto y sexto de Ravenna fue sostenido y desarrollado en Venecia y alcanzó su mayor expresión en Constantinopla, centro de la cristiandad ortodoxa entre los siglos 13 y 15.
Con la llegada del renacimiento, inicialmente ocurrió una disminución en la práctica del mosaico, pero a mediados del siglo 15, este arte comenzó a tomar auge nuevamente en Murano con la creación de nuevos trabajos influenciados por los desarrollos contemporáneos en la pintura.
A partir de ese momento se desarrolló un fascinante diálogo entre la pintura y el mosaico, en el que cada medio imitaba al otro y se esforzaba por crear efectos ilusionistas. Se trabajaba en paneles con teselas tan pequeñas que parecían tener una textura suave y los interiores de las iglesias con frecuencia se pintaban imitando mosaicos de oro.
Pero fue a finales del siglo 16 que el renacimiento del mosaico alcanzó su apogeo en los enormes trabajos de la basílica de San Pedro, En roma, en composiciones dotadas con las cualidades pictóricas que hicieron exclamar al gran artista de la época, Ghirlandaio, que el mosaico era “La vera pintura per l’eternit’a” , la verdadera pintura para la eternidad.
Durante el siglo 19 se desarrolló un interés por la historia de las artes y por la mezcla de estilos que dio paso a un renacer de artes y artesanías de todo tipo, incluyendo el mosaico, el cual comenzó a ser ampliamente practicado. Surgieron talleres dedicados a emprender grandes comisiones públicas como la catedral de San Pedro en Londres y la ópera de París.
A principios del siglo 20, sin embargo el floreciente movimiento Art Nouveau comenzó a soltar las trabas que habían atado al mosaico a un lenguaje imitador y representativo, permitiendo la introducción del patrón puro, con formas abstractas y estilizadas. Edificios relativamente ordinarios en grandes ciudades, principalmente en París, Barcelona y Praga, Desarrollaron un salpullido de decoración mosaica, y Barcelona en particular se distinguió por las exuberantes e idiosincráticas creaciones del arquitecto español Antonio Gaudí. Su influencia iba a forjar un camino de total libertad de expresión en el mosaico. Vemos, además, nuevamente la influencia del mosaico en la obra del pintor Gustav Klimt. El arte moderno emplea los mosaicos para decorar interiores arquitectónicos, pero la técnica no ha vuelto a encontrar el espacio y la fortuna de otros tiempos.
Arreglo de las teselas:

Las teselas que forman el mosaico deben ser colocadas siguiendo algún orden. Al diseñar debe tomarse en cuenta no sólo el motivo y los colores, sino también la forma en que se van a ir poniendo las teselas.



Los romanos desarrollaron ciertos patrones para colocar teselas que funcionan muy bien y se emplean aún hoy día.

La figura muestra un diseño en el que vemos que el contorno del perro y la parte del fondo que lo bordea está formado por una secuencia de teselas alineadas en fila. En latín vermis significa gusano y este arreglo de las teselas fue llamado en Roma “opus vermiculatum”, o sea, trabajo de gusano. Al colocar las piezas de esta forma se logra definir claramente la silueta del motivo dominante y se provee énfasis. Sin embargo, vemos como las teselas se comienzan a organizar de otra forma al alejarse del contorno del perro, empleando entonces un arreglo más rectilíneo. Esta otra forma de arreglar las teselas se denominó “opus teselatum”. Nótese además cómo se ha negociado cuidadosamente el área donde los dos modos de poner las piezas se encuentran, usando piezas más pequeñas o cortadas a la medida para llenar un espacio específico. En general es importante prestar atención al patrón que se usa al colocar las piezas, procurando que el diseño quede bien definido. Para lograr la armonía total del conjunto también es importante dejar un espacio uniforme alrededor de las piezas, que luego será llenado con la lechada. Las piezas no deben tocarse en ningún punto, y tampoco debe haber de pronto un espacio muy grande, que llame innecesariamente la atención. Similarmente, el tamaño de las piezas debe ser bastante uniforme por la misma razón.
Bibliografía:

Peggy Vance y Cecilia Goodrick-Clarke: “The Mosaic Book”, Conran Octopus Limited, London


Bozzola: Guía de la educación artística, Editorial Everest, España
Arnoldo Mondadori Editore: Enciclopedia del arte, tomo 6, Milán
World Book Multimedia Enciclopedia


Guía de estudio para la prueba corta
Los siguientes son términos o temas claves tratados en esta lectura. Para la prueba, debes conocerlos y comprender su relación con el arte del mosaico:


  1. Teselas

  2. Sumerios

  3. Murales griegos

  4. Permanencia de los materiales

  5. Mosaicos en el imperio romano

  6. Estilo bizantino

  7. Iglesia San Vitale

  8. Mosaicos en Murano

  9. Diálogo entre la pintura y el mosaico

  10. Basílica de San Pedro, Ghirlandaio

  11. Siglo 20, Art Nouveau

  12. Antonio Gaudí

  13. Gustav Klimt

  14. Opus vermiculatum

  15. Opus teselatum


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