La interdisciplinariedad y la transdisciplinariedad en las ciencias: una mirada a la teoría bibliológico-informativa1 Nuria Esther Pérez Matos2; Emilio Setién Quesada3



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La interdisciplinariedad y la transdisciplinariedad en las ciencias: una mirada a la teoría bibliológico-informativa1

Nuria Esther Pérez Matos2; Emilio Setién Quesada3

Los estudios sobre la interdisciplinariedad y la transdisciplinariedad adquirieron auge durante los últimos 30 años. Es la propia sociedad la que nos ha impulsado a encontrar soluciones a problemas complejos desde ambos puntos de vista. A pesar de que los términos se refieren a dos concepciones distintas, su uso indeterminado nos obliga a detenernos en sus distinciones.

La interdisciplinariedad implica puntos de contacto entre las disciplinas en la que cada una aporta sus problemas, conceptos y métodos de investigación. La transdisciplinariedad, sin embargo, es lo que simultáneamente le es inherente a las disciplinas y donde se termina por adoptar el mismo método de investigación. La transdisciplinariedad está entre las disciplinas, en las disciplinas y más allá de las disciplinas.1 Las definiciones son mucho más complejas y nos obligan a repasar históricamente su aparición y uso.

Los estudios históricos de las disciplinas científicas y los fenómenos que la condicionan no son abundantes. Esta condición se maximiza en el caso de las controvertidas disciplinas informativas, las que se entienden como aquellas que aparecen enmarcadas en determinadas instituciones: bibliotecología y archivística, y las que mantienen un carácter completamente independiente de las instituciones: bibliografía y ciencia de la información. En la época actual, la ciencia de la información constituye la disciplina con mayor difusión de la investigación, tanto teórica como histórica.

La investigación teórica sobre las disciplinas que se ocupan del fenómeno informativo en Cuba se inició en la Biblioteca Nacional "José Martí", en la década de los años 1990 del siglo XX. La falta manifiesta en Cuba de una concepción generalizada sobre la bibliotecología y las demás disciplinas informativas es también evidente en otros países. Esas diferencias se agrupan en las tres palabras que Linares empleó en su trabajo, titulado Bibliotecología y Ciencia de la Información: ¿subordinación, exclusión o inclusión?2 y que Setién y Pérez las agrupan de la siguiente forma:


  • Las que igualan el contenido de las disciplinas informativas con los planes de formación profesional.

  • Las que igualan dichos contenidos con los del trabajo institucional.

  • Las que confieren distinto alcance a sus objetos de estudio e implican, en ocasiones, la pertenencia de unas disciplinas informativas a otras.

  • Las que abogan por la relativa independencia de las disciplinas.

  • Las que manifiestan dudas sobre el carácter científico de las disciplinas informativas.

Las investigaciones realizadas en la Biblioteca Nacional "José Martí" revelaron que la búsqueda de leyes bibliotecológicas universales fracasó bajo el enfoque positivista que subyace en algunas posiciones teóricas, por el reduccionismo del pensamiento que presenta esta escuela y que la lleva a enfocar todos los fenómenos —incluidos los sociales— como fenómenos físicos, lo que constituye, según Budd, una aplicación de formas del pensamiento a un sector de la realidad distinto a aquel en que se desarrollaron.3 La filosofía marxista explica en su desarrollo dialéctico cómo a cada forma de movimiento de la materia —mecánica, física, química, biológica, social— corresponde un análisis cualitativo distinto y, por tanto, una forma diferente de enfocar e identificar su desarrollo sujeto a ley y de enunciar esas leyes.4 En el caso de los fenómenos bibliotecarios, el positivismo se limita, además, cuando tratan de inferir las leyes universales de la bibliotecología sólo a partir del comportamiento de los servicios bibliotecarios, sin considerar el entorno social que los condiciona.

Estas investigaciones, adscritas al discurso profesional que se inserta en la corriente bibliotecológica marxista, y que presenta un sólido fondo teórico, han contribuido a:



  • Su enriquecimiento.

  • Enunciar la ley fundamental de la actividad bibliotecaria y una de sus regularidades, así como las correspondientes a otros fenómenos, que la teoría denominó bibliológico-informativos (archivístico, bibliográfico, de análisis de información).

  • Resolver un problema que el positivismo no pudo resolver y que la propia corriente marxista en otros países no había enunciado de forma explícita, aunque había sentado las bases teóricas e históricas para esto.

En este sentido, hace algunos años se iniciaron una serie de trabajos que sirven de precedente al presente, enmarcados en los discursos teóricos de las disciplinas a escala internacional y ubicada en el contexto nacional. Todo esto conllevó la aparición de la teoría bibliológico-informativa, que en el presente artículo propone un nuevo enfoque sobre la base de su interdisciplinariedad y transdisciplinariedad, concebida por el propio sistema de conocimientos que ella encierra y que posee como principal elemento la "información".

DE LA INTERDISCIPLINARIEDAD A LA TRANSDISCIPLINARIEDAD

La llegada de las especializaciones tuvo su origen en la dualidad sujeto-objeto, materializadas bajo el concepto de disciplina en Francia a finales del siglo XIX. Sin embargo, la raíz disciplina surgió con la aparición de las universidades en el siglo XII. Aún cuando la interdisciplinaridad constituyó una manifestación en avance durante el siglo XX, los orígenes del concepto obligan a recorrer un largo camino histórico que podría dividirse en tres momentos importantes. El primero marcaría su surgimiento y se inicia con el pensamiento occidental, desde los clásicos de la antigua Grecia hasta los pensadores contemporáneos. En esta etapa, en el año 1637, la obra de Descartes, El discurso del método, con la res cogitans, cosa que piensa y la res extensa, cosa medible, describe el primer planteamiento de la división sujeto y objeto, el elemento que origina la variedad de las disciplinas y que puede tomarse como punto de partida. El segundo momento podría ubicarse desde la primera guerra mundial hasta los años 30 con esfuerzos aislados sin connotación en el mundo académico; el tercero, desde finales de la segunda guerra mundial hasta el presente.5

La interdisciplinariedad no es otra cosa que la reafirmación y constante epistemológica de la reagrupación de los saberes. En la ciencia moderna, la preocupación de sus principales exponentes —Galileo, Descartes, Bacon— por la sociedad científica interdisciplinaria fue invariable. La diferencia radica sólo en que añadieron a esta agrupación interdisciplinar la necesidad de una comunicación entre las disciplinas, elemento que retoma la interdisciplinariedad a mediados del siglo XX. Fueron exponentes de estas ideas: Gottfried Wilhelm von Leibnitz y Jean Amos Komenski (Comenio). Este último propuso la pansophia, como pedagogía de la unidad, capaz de eliminar la fragmentación del saber de las disciplinas.6

En el siglo XVIII se desarrolló en Francia el enciplopedismo. Lejos de hallar puntos de contacto intentaron reducir el conocimiento en espacios pequeños. La idea enciclopedista agrupaba el conocimiento en un único lugar para rememorar su pasado: el enkuklios paideia de los griegos y el orbis doctrinae de los romanos. La filosofía se colocaba en un punto elevado. Con grandes esfuerzos, sus iniciadores se prepararon en la elaboración de una enciclopedia que recogiera el saber de la humanidad de aquel entonces, con el objetivo primordial de divulgarlo.6

Durante el siglo XIX, el trabajo científico adquirió cierto esplendor. Los acontecimientos sociales y los saberes precedentes hicieron que las especializaciones llegaran a su máximo grado y surgieran los super-especialistas, que sabían sobre un campo muy pequeño como exponente del "yo sólo sé que no sé nada". Lejos estuvo lo interdisciplinario, marcado por las corrientes filosóficas del momento: el positivismo y el cientificismo. Gusdorf lo describe como la época más pobre del avance interdisciplinar: "el siglo XIX parece caracterizado por un retroceso de la esperanza interdisciplinaria; la conciencia científica parece vencida y como abrumada por la masa creciente de sus conquistas, la acumulación cuantitativa de las informaciones parece exigir el precio de un desmantelamiento de la inteligencia".6

El siglo XX alcanzó renovaciones en el campo de las ciencias y esto lleva a plantearse nuevas expectativas, sobre todo en el marco de las ciencias sociales. Varios acontecimientos históricos propiciaron la necesidad de integrar las ciencias en pos de soluciones históricas concretas. La complejidad del momento entre las dos guerras mundiales obligó a dar soluciones multidisciplinarias que se caracterizaban por la descomposición de problemas en subproblemas unidisciplinarios donde se agregaban subsoluciones a la solución integral. El surgimiento del enfoque sistémico llevó a que los estudios multidisciplinarios no suplieran todas las expectativas, y esto, a su vez, condujo a la aparición de las investigaciones interdisciplinarias que entendían los problemas en su totalidad pero visto desde diferentes disciplinas.

Después de la segunda guerra mundial, en el tercer período de evolución de la interdisciplina, los propios problemas mundiales obligaron a su desarrollo. Se inició entonces en el mundo la cooperación en las áreas económicas, políticas-científicas y culturales. La aparición de la UNESCO como organización para la cooperación internacional impulsó al desarrollo interdisciplinario. A finales de los años 1960, esta organización promovió el trabajo desde perspectivas interdisciplinarias en aras de solucionar los problemas fundamentales del momento y fue cuando se publicaron una serie de textos "clásicos" que explicaban esta forma de investigación, entre ellos: Tendencias de investigación en las ciencias sociales y humanas, de Jean Piaget, Mackenzie WHM y Lazarsfeld PF; Corrientes de investigación en ciencias sociales, 1977, e Interdisciplinariedad y ciencias humanas, 1982, de un grupo de autores como Georges Gusdorf, Satanislav Nicolaevitch Smirnov, Leo Apostel, Jean Marie Benoist, Edgar Morin, Máximo Piatelli-Palmarini, Daya Krishna, entre otros. Además, a la UNESCO y al Centre International de Recherches et Etudes Transdisciplinaires, de Francia, se le debe igualmente todo un movimiento internacional a favor de las investigaciones transdisciplinarias.7

La transdisciplinariedad es una concepción mucho más reciente. La propia complejidad del mundo en que vivimos nos obliga a valorar los fenómenos interconectados. Las actuales situaciones físicas, biológicas, sociales y psicológicas no actúan sino interactúan recíprocamente. La descripción del mundo y de los fenómenos actuales nos exige una nueva forma de valoración desde una perspectiva más amplia, con una nueva forma de pensar que reclama encontrar un nuevo paradigma capaz de interpretar la realidad actual. A esto nos lleva la concepción transdisciplinaria.

Como movimiento académico e intelectual se desarrolló significativamente durante los últimos 15 años, a pesar de que es un fenómeno que surgió a partir de los nuevos cuestionamientos filosóficos de la ciencia del siglo XX frente al positivismo. Lo transdisciplinario tiene como intención superar la fragmentación del conocimiento, más allá del enriquecimiento de las disciplinas con diferentes saberes (multidisciplina) y del intercambio epistemológico y de métodos científicos de los saberes (interdisciplina). Lo que caracteriza a la transdisciplinariedad no es sólo la realidad interactuante sino totalizadora. A pesar de ser un fenómeno de la actualidad, Martínez menciona a Platón en uno de sus estudios con la siguiente reflexión: "Si encuentro a alguien que sea capaz de ver la realidad en su diversidad y, al mismo tiempo, en su unidad, ese es el hombre al que yo busco como a un dios». Esta afirmación, según Martínez, constituye una valoración entre dos niveles de realidad: el de la disciplinariedad y el de la transdisciplinariedad.8

La transdisciplinariedad responde a un hecho esencial y es que la interdisciplinariedad no logra responder a la realidad integradora, que sólo puede observarse y descubrirse bajo nuevas formas de percepciones y valoraciones. Edgar Morin, citado por Martínez, establecía al respecto: "por todas partes, se es empujado a considerar, no los objetos cerrados y aislados, sino como sistemas organizados en una relación coorganizadora con su entorno (...); por todas partes se sabe que el hombre es un ser físico y biológico, individual y social, pero en ninguna parte puede instituirse una ligazón entre los puntos de vista físico, biológico, antropológico, psicológico, sociológico. Se habla de interdisciplinariedad, pero por todas partes el principio de disyunción sigue cortando a ciegas".8



Beyman, por su parte, afirma: "actualmente vivimos un cambio de paradigma en la ciencia, tal vez el cambio más grande ocurrido hasta la fecha... y que tiene la ventaja adicional de derivarse de la vanguardia de la física contemporánea. Está emergiendo un nuevo paradigma que afecta a todas las áreas del conocimiento. La nueva ciencia no rechaza las aportaciones de Galileo, Descartes o Newton, sino que las integra en un contexto mucho más amplio y con mayor sentido, en un paradigma sistémico".9

Martínez enfatiza: "En efecto, la naturaleza es un todo polisistémico que se rebela cuando es reducido a sus elementos. Y se rebela, precisamente, porque así, reducido, pierde las cualidades emergentes del "todo" y la acción de estas sobre cada una de las partes. Este "todo polisistémico", que constituye una naturaleza más amplia y global, nos obliga, incluso, a dar un paso más en esta dirección. Nos obliga a adoptar una metodología transdisciplinaria para poder captar la riqueza de la interacción entre los diferentes subsistemas que estudian las disciplinas particulares".8

ACERCAMIENTO CONCEPTUAL

La interdisciplinariedad se considera como:


  • "Cierta razón de unidad, de relaciones y de acciones recíprocas, de interpretaciones entre diversas ramas del saber llamadas disciplinas científicas".10

  • "La transferencia de métodos de una disciplina a otra".11

  • El análisis "desde distintas miradas científicas, a problemas o conjuntos de problemas, cuya complejidad es tal, que con el aporte (o la disponibilidad) de cada una de las disciplinas a la interdisciplinariedad, ayudaría a desentrañar las distintas dimensiones de la realidad social".12

Sobre el término interdisciplinariedad se pueden realizar dos análisis. El primero, a partir del empleo de la raíz disciplinar con una variedad de prefijos como multi, poli, inter, trans, y más recientemente meta, entre otras elecciones. La segunda opción es la que viene acompañada de un adjetivo, e intenta resaltar cierto aspecto como la interdisciplinariedad lineal, temática, metodológica, teórica, compuesta, jerárquica, complementaria, etcétera.

La transdisciplinariedad, por su parte, es un término joven y entre sus iniciadores se encuentran Eric Jantsch, Jean Piaget y Edgar Morin. Nicolescu, actual director del Centre International de Recherches et Études Transdisciplinaires (CIRET) señala que el término "fue inventado en su momento para expresar, sobre todo en el campo de la enseñanza, la necesidad de una feliz transgresión de las fronteras entre las disciplinas, de una superación de la pluri y de la interdisciplinariedad".11 Sobre su concepto, el Simposio Internacional sobre Transdisciplinariedad, organizado por la UNESCO en mayo de 1998, y la obra de Basarab Nicolescu, La transdisciplinariedad, una nueva visión del mundo. Manifiesto, constituyen los esfuerzos fundamentales.

La transdisciplinariedad:


  • Es un "proceso según el cual los límites de las disciplinas individuales se trascienden para tratar problemas desde perspectivas múltiples con vista a generar conocimiento emergente".11

  • Según Newell, se considera "la transformación e integración del conocimiento desde todas las perspectivas interesadas para definir y tratar problemas complejos".13

  • Según McDonell, "no es una disciplina, sino un enfoque; un proceso para incrementar el conocimiento mediante la integración y transformación de perspectivas gnoseológicas distintas".13

Lo transdisciplinario rebasa los límites de lo interdisciplinario. Nicolescu afirma: "La estructura discontinua de los niveles de la realidad determina la estructura discontinua del espacio transdisciplinario que, a su vez, explica porqué la investigación transdisciplinaria es radicalmente distinta a la investigación disciplinaria, pero le es, sin embargo, complementaria. La investigación disciplinaria concierne más o menos a un solo y mismo nivel de la realidad. Por otra parte, en la mayoría de los casos no concierne más que a los fragmentos de un solo y mismo nivel de realidad. En cambio, la transdisciplinariedad se interesa en la dinámica que se engendra por la acción simultánea de varios niveles de la realidad. El descubrimiento de dicha dinámica pasa necesariamente por el conocimiento disciplinario. La transdisciplinariedad, aunque no es una nueva disciplina o una nueva hiperdisciplina, se nutre de la investigación disciplinaria la cual, a su vez, se aclara de una manera nueva y fecunda por medio del conocimiento transdisciplinario. En ese sentido, las investigaciones disciplinarias y transdisciplinarias no son antagónicas, sino complementarias... La disciplinariedad, la pluridisciplinariedad, la interdisciplinariedad y la transdisciplinariedad son las cuatro flechas de un solo y mismo arco: el del conocimiento".11

FUNDAMENTOS DE LA INTERDISCIPLINARIEDAD

La interdisciplinariedad constituye uno de los aspectos esenciales en el desarrollo científico actual. No se concibe la explicación de los problemas sociales desde una concepción científica sin la interacción de las disciplinas afines. Ahora bien, la forma en que la interdisciplinariedad se manifiesta es diversa; en ocasiones, los contactos son sencillos y de apoyo metodológico o conceptual, pero en otras, conduce a la aparición de disciplinas nuevas.

Son pocos los estudios filosóficos de la ciencia que tratan esta temática; sin embargo, el análisis hecho por Smirnov sobre los fundamentos ontológicos y epistemológicos de la interdisciplinariedad constituye una aproximación filosófica al fenómeno. Las valoraciones de Smirnov, realizadas a finales de los años 70 y principios de los 80, mencionan entre los aspectos más relevantes de los fundamentos ontológicos de la interdisciplinariedad: la integración creciente de la vida social, la socialización de la naturaleza y la internacionalización de la vida social. El primero se refiere a la mezcla cada vez más significativa de procesos técnicos, de producción, políticos y sociales. El segundo a la connotación que presenta actualmente la transformación de la naturaleza por el hombre, a tal punto de avanzar de la "ciencia de la naturaleza" a la "ciencia de las formas sociales de existencia de la naturaleza"; y paralelamente, de la "ciencias del hombre" a las "ciencias de la naturaleza humana y social".10 El tercer elemento se refiere a la necesidad objetiva de orden internacional. Lo que antes eran proyectos nacionales, se convierten ahora en proyectos internacionales y la "internacionalización" de la vida social responde al desarrollo de la humanidad y al propio avance científico-técnico. Si estos tres fenómenos son propios del desarrollo interdisciplinar y su surgimiento, en esta nueva etapa, en el siglo XXI, aparecen nuevos elementos que forman parte del fundamento ontológico actual. Diversos teóricos del tema refieren cuatro elementos esenciales de las ciencias sociales del siglo XXI. Ellos son:14



  • La unidad de análisis, espacio amplio y larga duración: parte del estado como unidad básica de análisis del siglo XIX, al descubrimiento intelectual de la globalización. Este fenómeno se expande con la caída del campo socialista, uno de los componentes del modelo de los "tres mundos" concebido en el pensamiento de la guerra fría, que ofrece oportunidad al monólogo del neoliberalismo global, incorpora las multinacionales económicas y deja fuera los estados de las políticas económicas. Incluye la posibilidad histórica de desarrollo tecnológico y de las comunicaciones que favoreció la aparición de medios como Internet, elemento que brinda un nuevo matiz a los conceptos de espacio y tiempo.

  • Hipérbole versus realidad en ciencias sociales: conceptos sólidos desde el punto de vista teórico y mediciones conceptualmente correctas: la necesidad de distinguir en las ciencias sociales entre conceptos sobredimensionados y la realidad constituye un problema del actual siglo y se observa con conceptos como el de globalización que afianzado por una coyuntura histórica, se ha convertido en palabra clave y es utilizado indistintamente para demostrar una forma de intercambio económico y nuevas formas de comunicación y ofertas tecnológicas, aunque realmente no vivimos en un mundo globalizado. El propio modelo de los tres mundos antes mencionado y que precede al concepto de globalización, se refiere al primer mundo, segundo mundo comunista y tercer mundo subdesarrollado; viene igualmente de estudiosos del primer mundo e intentaba dar una división completamente sesgada de la realidad en aquel entonces. Lo mismo ocurre con la concepción de países ricos (norte) países pobres (sur) en correspondencia con países desarrollados y subdesarrollados que deja fuera la concepción de centro y periferia. Es una cualidad de las ciencias sociales actuales, el uso de conceptos sólidos desde el punto de vista teórico, centrados en los resultados y que olvida los procesos. Las mediciones de los procesos macrosociales son extremadamente difíciles. Para la definición de un concepto es necesaria cierta evaluación empírica, y en las ciencias sociales son medibles los hechos y los resultados en un momento determinado; sin embargo, los procesos no lo son de forma directa.

  • Hecho y valor, un par imbricado: es característica en los últimos siglos separar lo "verdadero" de lo "bueno" y está sujeto a la concepción de las ciencias por un lado y las humanidades por otra, elemento que caracterizó el comportamiento disciplinar desde la formación de las universidades como se explicó anteriormente. La "naturalización" (aplicación de las ciencias naturales) de las ciencias sociales y el desarrollo de la matematización del conocimiento científico tuvo su auge después de la segunda guerra mundial bajo el predominio de concepciones positivistas. A partir de la década de los años 60, los estudios culturales dieron un vuelco a la forma de interpretar la realidad social y cuestionaron el positivismo y el reduccionismo. El propio proceso interdisciplinar contribuyó a la aparición de "estudios de complejidad" en las ciencias naturales que orientan una nueva forma de observar las ciencias. Queda perfectamente demostrado que la separación de las ciencias naturales y las humanidades actualmente resulta un postulado arcaico y echa por tierra la división disciplinar realizada desde la antigüedad. Los autores concluyen este punto con la siguiente reflexión: "Hoy día, la preocupación central, suprema, del análisis social y de las políticas debe ser el reconocimiento de que no sólo las estructuras del conocimiento están en crisis, sino que la totalidad de las estructuras de largo plazo del mundo moderno se encuentran en una fase de transición. De esta forma, las interrogantes que surgen son, por un lado, qué clase de mundo, dentro de qué espectro de posibilidades, querríamos crear para el futuro y, por otra parte, qué podemos hacer para que dicho mundo se materialice de la mejor forma posible".

  • Actores del cambio social. La obligación de las estructuras y las posibilidades de acción: se trata de lo que consideran actualmente el nuevo paradigma de las ciencias sociales. Frente a un momento de cambio, donde las estructuras del conocimiento se encuentran en plena crisis en momentos de transición, cualquier situación social, no importa lo pequeña que sea, puede señalar el camino que seguirán las transformaciones. Los métodos que definían modelos que hipotéticamente conducían hacia cierto y determinado estado ya no son suficientes. Las interrogantes tradicionales que mostraban un conocimiento objetivo pasan a ser interrogantes situacionales (figura 1).



Está claro que los fundamentos ontológicos de la interdisciplinaridad se centran en los objetivos centrales de las propias ciencias. Ella existe y se desarrolla a partir de estos elementos. Si desde la aparición de las disciplinas, el sentido más general de diferenciación de los campos del saber fueron las humanidades y las ciencias naturales, la aparición de las ciencias sociales y en especial, a finales del siglo XIX de la sociología, con toda su historia desde los planteamientos al respecto de Marx, Scheler y Mannheim en sus investigaciones sobre el conocimiento en general y más adelante los de Merton y Max Weber, generaron una nueva forma de interpretación de la realidad. Esto obliga a sumarle a los tres planteamientos anteriores descritos por Smirnov, los cambios paradigmáticos de las ciencias sociales que actúan sobre toda la estructura de la ciencia como un único saber y que surgen a partir de las nuevas tendencias históricas de un siglo entrante.

La formación de las ciencias sociales transformó el tratamiento disciplinario de forma general. Una periodización de su devenir histórico puede plantearse de la siguiente forma: etapa de formación, entre la primera mitad del siglo XIX y 1945; etapa de expansión y consolidación, desde la segunda posguerra hasta 1960; etapa de giro constructivista y precrisis, entre 1960 y 1970; etapa de crisis, entre 1970 y 1990; etapa de reconstrucción epistemológica entre 1990 y la actualidad.15 Estas etapas se definen fundamentalmente por la delimitación de los objetos de estudios de sus disciplinas y por sus posicionamientos epistemológicos.

El surgimiento de las ciencias sociales se fundamenta por el auge del capitalismo europeo y la emergencia de los procesos económicos, políticos y sociales y sus contradicciones internas. La exigencia de estudiar lo social científicamente surge de la necesidad de estudiar la sociedad como un todo cuyo funcionamiento y desarrollo se encuentra regido por leyes que le son propias y que pueden observarse por el hombre. En el trabajo titulado Complejidad y pensamiento social, la doctora Espina rememora las anotaciones de Saint Simon cuando dice que la ley del progreso social es a las ciencias sociales lo que la ley de gravedad a las naturales.16

A finales del siglo XIX, los problemas y desafíos eran eminentemente sociales, definidos por el trabajo, la producción, las clases sociales, los derechos de los ciudadanos, etcétera. La entrada del siglo XXI muestra los problemas de toda una colectividad relacionados con la cultura y la personalidad. Antes, la humanidad se centraba en el cambio de la naturaleza; hoy día se centra en la transformación de la mente humana, en los valores y las normas.

La propia complejidad de lo social hace que las herramientas de investigación de las ciencias naturales no suplan las expectativas. El fenómeno de la complejidad obliga a optar posturas diferentes. El momento actual de las ciencias sociales se define como el tránsito del "pensamiento simple al pensamiento complejo",17 o como "una encrucijada intelectual";18 así se refieren diversas denominaciones y el nombre no le da su objetividad, sino los procesos sociales y su visión compleja hacen que adopten una postura eminentemente transdiscipliaria.

Los fundamentos epistemológicos de la interdisciplinaridad se colocan en la unidad de todo el conocimiento científico. Smirnov reconoce la unidad epistemológica del campo de estudio de las disciplinas, basado fundamentalmente en la abstracción de los campos de estudios, lo que obliga reforzar la interdisciplinaridad. Menciona, además, la independencia relativa del método en la estructura epistemológica de las disciplinas, debido fundamentalmente a la identidad de cada campo disciplinario, y esto facilita que los métodos de una disciplina puedan aplicarse en otras y, por último, la unidad creciente del funcionamiento epistemológico de las ciencias que se justifica por el propio desarrollo científico que obliga a utilizar iguales instrumentos y metodologías para aprehender los conocimientos.10

¿TRANSDISCIPLINARIEDAD O INTERDISCIPLINARIEDAD SISTÉMICA?

Es aún difícil indagar sobre la cientificidad de la transdisciplinariedad. Nuevamente Nicolescu es uno de los autores que incursionan en los fundamentos científicos transdisciplinarios al postular tres principios básicos que gravitan su razón de ser. Estos son: la existencia de varios niveles de realidad, la lógica del tercero incluido y la complejidad. El propio autor medita que estos principios no contradicen la ciencia moderna clásica, pero es bueno aclarar que su propuesta se asienta en elementos extraídos de la física, que es su formación profesional, y dentro de la cual se reflexiona en el marco de las divergencias entre el paradigma clásico y el emergente.

La existencia de varios niveles de la realidad

En la carta de la transdisciplinariedad, elaborada en 1994 en el primer congreso internacional sobre el tema, se platea en el artículo 2: "El reconocimiento de la existencia de diferentes niveles de la realidad, regidos por diferentes lógicas, es inherente a la actitud transdisciplinaria. Toda tentativa de reducir la realidad a un solo nivel, regido por una única lógica, no se sitúa en el campo de la transdisciplinariedad".19

En la física clásica, la continuidad (no se puede pasar de un punto a otro del espacio y del tiempo sin pasar por todos los puntos intermedios), la causalidad local (todo fenómeno físico puede comprenderse por un encadenamiento de causas y efectos), el determinismo (la predicitibilidad de los fenómenos) y la objetividad (todo conocimiento, diferente al científico, es relegado a la subjetividad) son los postulados que la acompañaron desde Galileo hasta Einstein. Todos ellos evocaban la existencia de un solo nivel de la realidad.

La existencia de varios niveles de la realidad se sustenta en los postulados de la física cuántica y derrumbó las ideas de la física clásica. Las ideas clásicas entraron en crisis a principios del siglo XX con el concepto de discontinuidad, de Max Plank. Plank definió la energía con una estructura discreta, discontinua. Así surgió el quantum de Plank, quien le dio nombre a la mecánica cuántica y cambió la visión del mundo, sobre todo en el campo de la física. Esto trajo consigo la existencia de un nuevo tipo de causalidad que originó el concepto de la inseparabilidad (figura 2).



"En el mundo macrofísico, si dos objetos interactúan en un momento dado y luego se alejan, interactúan cada vez menos. En el mundo microfísica, en cambio, las entidades cuánticas continúan interactuando cualquiera que sea su alejamiento. Hay una suerte de conexión no local o causalidad no local y lineal, sino global, relacional y compleja. Esto parece contrario a nuestras leyes macrofísicas… Como puede apreciarse, la inseparabilidad cuántica no pone en duda la causalidad misma, sino una de sus formas: la causalidad local. No pone en duda la objetividad científica, sino la objetividad clásica fundada en la creencia de ausencia de toda conexión no local".20

La realidad presupone nuestras experiencias, imágenes, descripciones y representaciones. "La realidad la definen como "un conjunto de sistemas invariantes a la acción de un número de leyes generales",11 lo que admite que dos niveles de realidad existen cuando hay ruptura de esas leyes, cuando pasamos de uno a otro; la organización —como se concibe en la teoría de sistemas— no implica realidad, puesto que varios niveles de organización pueden pertenecer a una misma realidad.

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