La formación de redes sociales en el estudio de actores y familias. Perspectiva de estudio en historia y antropología



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REDES- Revista hispana para el análisis de redes sociales

Vol.12,#8, Junio 2007

http://revista-redes.rediris.es


La formación de redes sociales en el estudio de actores y familias. Perspectiva de estudio en historia y antropología
Carmen Imelda González Gómez y Manuel Basaldúa Hernández -

Universidad Autónoma de Querétaro1



Resumen

La noción de redes sociales se puede elevar a modelo de estudio cuando se aplica para mostrar y explicar el entramado de relaciones entre diversos individuos y grupos en su interacción social dentro de un sistema o estructura. La sutileza del uso del concepto de redes sociales puede ser observada en la descripción del proceso de momentos clave de las relaciones de los actores en su trayectoria histórica, así como en la funcionalidad que cada uno ellos expanden en la estructura social a la que pertenece. Estos términos y categorías permiten plantear que el principio de redes sociales puede ser utilizado desde distintas perspectivas teóricas y disciplinas, como en el caso de la historia y la antropología.

Los autores plantean una postura teórica dirigida al estudio particular de sus casos abordados, pero encuentran una convergencia metodológica en la explicación de los procesos de formación de redes sociales. El descubrimiento de estos elementos sale a la luz después de analizar los datos en épocas y escenarios diferentes, pero comunes en los patrones de las relaciones de vinculación social de los gremios o sectores específicos. También, con la mirada de sus respectivas disciplinas exploran y comparan los mecanismos sociales como un ejercicio transdisciplinario. El propósito es profundizar en ese carácter interdisciplinario del estudio de las redes sociales a partir de protagonistas y escenarios distintos.

Palabras clave: redes sociales - relaciones personalizadas - vínculos familiares – vínculos de negocios.

Abstract

The notion of social networks can be raised to a study model when it is applied to show and explain the intertwining relations among diverse individuals and groups in their social interaction inside a system or structure. The subtlety of the use of the concept of social networks can be observed in the description of key moments in the relations of the actors in their historic trajectory, as well as in the functionality that each of them expand in the social structure where they belong. These terms and categories let us establish that the beginning of social networks can be used from different theoretical perspectives and disciplines, two of these being history and anthropology.

The authors state a theoretical posture directed to the particular study of the discussed cases, but find a methodological convergence point in the explanations of the processes of formation of the social networks. The discovery of these elements is brought to light after analyzing the data in different times and scenarios, but communes in the patterns of social connections among the guilds or specific sectors. Also, from an overview of each of their disciplines they explore and compare the social mechanisms in an interdisciplinary exercise. The purpose is to look further into this interdisciplinary study of the social networks parting from diverse characters and scenarios.

Key words: social networks - custom-made relations - family bonds - business bonds.
“Hablamos en suma de redes, no meramente agentes individuales… Sólo así, por lo demás podemos tener una visión de conjunto con independencia de que desconozcamos algunos mecanismos particulares. Aunque cada individuo busque la maximización individual, ésta solo la obtiene con la colaboración de otros, y así se genera la red, que luego se superpone como hecho social al individuo –lo mismo podríamos decir en términos de grupos, de clases sociales incluso-.
Artemio Baigorri, Hacia la urbe global, ¿El fin de las jerarquías territoriales?, Universidad de Extremadura, julio, 1998.

Introducción

El propósito de este trabajo es articular dos disciplinas sociales para mostrar que las redes sociales se convierten en un modelo dinámico en la observación y análisis de ciertos atributos de los individuos como actores singulares y en grupo. A partir de su identificación en el sistema de relaciones, se construye un entorno particular y se articula en un contexto histórico. Se exploran asimismo los componentes de ese sistema de relaciones de la familia integrada por actores dinámicos y visionarios que sirven de una malla contenedora de su parentela y de un entramado agresivo en el mundo de los negocios y la empresa. El campo de la historia es el primero al que es sometido este modelo, con esto pretendemos analizar las características individuales de un personaje representativo de la élite queretana de mediados del siglo XVIII, para poder transitar a las acciones enmarcadas en el seno familiar y obtener algunas respuestas sobre el funcionamiento de un segmento del sistema social novohispano. El segundo campo es desde la antropología, con una aproximación particularizada en dos actores de una familia empresarial que ha logrado mantenerse vigente en el espectro económico local desde finales del siglo XIX. En este sentido, el centro de atención está puesto en la identificación de sus vínculos y mecanismos para develar las interacciones de su tejido social.

En este esquema interpretativo, es posible adelantar que ponemos especial énfasis en el carácter cualitativo de las redes, en esta ocasión no retomaremos un método cuantitativo. Además de los recursos teóricos que incluimos en el artículo, el trabajo proviene de herramientas metodológicas distintas, afín con las respectivas disciplinas, en el caso de la historia la reconstrucción del quehacer individual y familiar del actor seleccionado proviene de dos fondos, del Archivo Histórico del Estado de Querétaro, se seleccionaron protocolos de distintos notarios que ejercieron su oficio entre 1765 y 1820, esta información dio luz sobre los testamentos, avalúos, formación de sociedades, compras, ventas, arrendamientos y fianzas, con los que hemos podido interpretar los vínculos que forman la red de negocios; mientras que la segunda fuente consultada es la que se conserva en el Archivo de la Parroquia de Santiago, de donde obtuvimos con certeza los nexos familiares formados a partir de los enlaces matrimoniales, bautizos y atestiguamientos. En cuanto al trabajo antropológico, dado que el estudio parte del análisis de una familia y sus segmentos en el contexto actual, la información proviene de entrevistas a profundidad, visitas intensas, documentos impresos que conservan en el archivo familiar y de la empresa, así como la convivencia en el quehacer cotidiano con los directivos y los operarios; la observación participante, el trabajo de campo y el empleo de la etnografía arrojaron algunos datos que aquí presentamos. Estos pasos de investigación fueron necesarios para conocer el contexto social local y el entramado de vínculos familiares y de negocios, así como la articulación de los miembros con otros giros industriales.

Evidentemente, temporal y socialmente son casos distintos. Cada uno posee complejidades particulares, sin embargo, parece pertinente concentrar los esfuerzos en identificar los atributos más significativos de cada tema de estudio y que fueran susceptibles de ser comparados. Los hallazgos de los datos encontrados en los archivos y en el trabajo de campo fueron sometidos a una serie de discusiones académicas, este ejercicio dio cabida a la construcción de un análisis interdisciplinario, que dio como resultado el establecimiento de las propuestas que expondremos en el desarrollo del artículo. El lector quizá encontrará algunas vetas no exploradas o explicadas de manera parcial, lo mismo que la rotundidad de algunas ideas sobre el eje de lo que se estudia desde cada disciplina, de suerte que es solamente una señal que apunta la complejidad del esfuerzo por compartir y conjugar nuestros campos de trabajo.



Redes sociales en historia

Para el historiador las formas de articulación y organización social cobran relevancia en la medida que pasan de ser “objeto”, a ser “sujeto” de la historia. Asimismo, la familia deja de ser un “ítem”, para convertirse en la unidad central de análisis, ya que a través de las relaciones familiares es posible observar “la organización básica de los actores sociales y del ordenamiento de la producción, el trabajo, el mercado, la constitución política, la vida social [la familia] vincula a los actores sociales en dinámicas y procesos históricos” (Imízcoz, 2001:23). La riqueza de esta forma de análisis no debe pasarse por alto, ya que en vez de interpretaciones macrosociales, la multiplicidad de vínculos minúsculos entre un par, o varios actores induce a formular hitos que permiten entender las relaciones que se producen en cualquier sociedad y tiempo. Michel Bertrand (1999) trabaja sobre estos lineamientos, pero señala que la metodología se debe ceñir a la identificación y estudio tanto de individuos como de conjuntos sociales con ciertas características de homogeneidad, que los identifican entre sí y dan coherencia al grupo, según el autor, se trata de un grupo establecido a priori, individuos que pueden encajar en forma relativamente sencilla en un rompecabezas de variables presupuestas.

En este sentido, partimos de la consideración de revitalizar los testimonios particulares de hombres, mujeres, familia y parientes, en función de sus vínculos, ya que consideramos que de esta observación surge una forma la comprensión de la sociedad, que de ninguna manera planteamos como única, pero sí como una las más adecuadas. Es decir, la reconstrucción histórica de las acciones individuales permite identificar a los miembros de una red a partir del momento que ésta entra en acción, en este contexto y sin descartar el análisis de las estructuras, es conveniente analizar las prácticas y los vínculos de los individuos para poder descifrar el contexto social. El análisis de las estrategias personales y familiares permite observar cómo se relacionaron los individuos y cuáles fueron los enlaces que utilizaron.

La unidad social ontológica más simple, señala Georg Simmel (1950), no puede ser un individuo aislado, sino las relaciones que establece por lo menos con otro individuo, ya que para entender la sociedad la mayor fuerza del interés debe estar puesto en las interacciones que se vuelven concretas cuando los actores sociales intercambian bienes y servicios que consideran importantes es decir, las formas de relación pueden existir en forma micro, entre dos individuos como mínimo, por ejemplo en las relaciones personales, el compadrazgo, o en forma macro, mencionamos como muestra los vínculos que se observan en la composición de las familias, los estados o en las organizaciones.

Con este principio en el que las redes sociales están basadas en el intercambio de bienes y servicios formulamos la pregunta sobre ¿cómo se benefician los actores?, dicho de otra forma, ¿cómo se establece la relación costo-beneficio? Para George C. Homans (1974), quien obtiene el beneficio es el actor que paga el costo; mientras que para Peter Michel Blau (1994), el beneficio de un individuo implica costos para su comunidad. Creemos que para determinar quién y cómo se beneficia una relación, se deben tomar en consideración varias tramas. Sin duda alguna, el contexto para definir los diferentes tipos de relaciones sociales analizado ampliamente por los estudiosos del tema es vasto, asunto que rebasa nuestra intención, más bien apuntamos solamente aquéllos componentes afín a las dos disciplinas sociales señaladas en un principio, en este sentido, delimitamos nuestro campo de trabajo a las relaciones familiares y a las personalizadas.2

Con esta restricción hay que reconocer en primer lugar de qué tipo de actores se trata; en segundo, la clase de relación que existe entre los actores; en tercero, la condición del nexo respecto del cual se está tratando de determinar quién y cómo se beneficia; y en cuarto lugar, hay que tomar en consideración el tipo de contexto en el que se da la relación.

Al tratar de demarcar la forma de las relaciones sociales partimos de cuatro propuestas:


  1. Las relaciones personales son de naturaleza diferente respecto de las relaciones sociales.

  2. Las atribuciones individuales representan una gran fuerza que moldea las relaciones, que se reflejan en forma nítida en las obligaciones familiares.

  3. Es posible encontrar diversas conexiones en cada uno de los nodos de los sujetos de las redes, tal como se observa en los intereses económicos dados en las relaciones familiares, pero también se pueden encontrar en los lazos afectivos.

  4. En la vida cotidiana los vínculos personales contienen rasgos que no son determinados desde su interior, ya que provienen de los contextos sociales en los que se enmarcan.

Redes sociales en antropología

Los estudios sobre redes sociales comenzaron a hacerse presentes a partir de mediados del siglo pasado, y fueron abordados desde varios ámbitos. En la década de 1960 la propuesta de Max Gluckman, de la llamada Escuela de Manchester, cobró gran relevancia, ya que dio lugar al campo de la sociometría, cuando se realizaron los estudios urbanos en Zambia. El planteamiento pretendía cuantificar las relaciones sociales en el que, para explicar una estructura social, como señala Radcliffe-Brown, hay que describirla a partir de los modelos de conducta a los que están ajustados mutuamente los individuos y los grupos. Ese acomodo tiene que ver con los intereses que cada uno presenta, ya sea por lograr una convergencia o por establecer una limitación en un juego donde puede ser objeto o sujeto de la relación establecida (Radcliffe-Brown, 1969:226-227).

La perspectiva analítica ha evolucionado de tal forma que no necesita ya de elementos justificatorios para su utilización. Las redes sociales han cobrado una enorme importancia en las ciencias sociales, de tal forma que han alcanzado distintos niveles de aplicación y uso. Por ejemplo, han sido puestas en una tipología para ubicarlas y usarlas de forma más dinámica, como la que Florence Rosemberg señala en su introducción al planteamiento de etnografía en ciudades perdidas. De la teoría sobre redes que analiza se pueden destacar los siguientes puntos de acuerdo a la referencia que hace de Barnes (1954) y Bott (1955), subraya que la red dispersa se caracteriza por las escasas relaciones entre sus actores o unidades componentes; la red conectada es en la que surgen varias relaciones y las conexiones son más dinámicas en el tiempo; la red extensa se caracteriza porque los nodos de conexión están concentrados en un actor social (ego), y es a partir de éste que se extienden las relaciones sin que los demás actores estén conectados entre si; la red efectiva es la que determina que los actores sociales tienen relaciones entre el ego, y su relación con los demás actores sociales, aunque la conexión de los nodos sea de forma horizontal y de cadena. Como vemos, cada una tiene una delimitación y articulación que la distingue de manera particular, en la que podemos encontrar una serie de aplicaciones tanto en la vida cotidiana de los sujetos, como en la teorización de los problemas de articulación de grupos sociales. Por eso nos parece pertinente destacar la reflexión que formula Florence Rosemberg en tanto que:

Las redes que se estudian desvinculándolas del mundo, de la historia, de la vida y de la naturaleza pierden su sentido explicativo y de conocimiento. La trama, el tejido de estas redes está imbricada en diversos bucles de socialización. Las redes son interacciones que están y se viven en constantes y muy diversos flujos de conectividad: es lo social conectado, engranado al mundo, a la Phycis, al oikos y a la vida de todos los vivos de este momento preciso. Pensar en redes es en-redarse en la complejidad. Pensar en redes es abrir-se a la multiplicidad y a la diversidad (Rosemberg, 2002:124).

Bajo estos argumentos indicamos que una persona no puede sustraerse de las relaciones sociales, ya que todo individuo necesita articularse con sus semejantes para que las acciones del sujeto sean a la vez únicas y diversas en la vida social. Ante este argumento, el análisis de los vínculos se ha convertido en una herramienta pertinente para los estudios sociales de corte histórico y antropológico.

En la literatura en estos campos de estudio parte de la necesidad de observar las interacciones entre sujetos para poder entender la sociedad. El material exegético que se ha producido sobre el tema es abundante, y es compleja su clasificación, pero sugerimos que para afrontar esa complejidad podemos tomar como premisa los atributos de relaciones y acciones coyunturales sociales del sujeto. Coincidimos en que es importante estudiar las relaciones que se vuelven concretas en la vida de los sujetos en la medida que se intercambian bienes y servicios a partir de las necesidades y atributos que cada actor posee como individuo, o bien, como parte de un complejo entramado social.



Algunas aplicaciones de las redes sociales en el estudio de actores y familias

Con base en los supuestos teóricos señalados, proponemos una demarcación a partir de algunos de los resultados y propuestas que se han hecho desde la historia y la antropología mexicana. Sin restar relevancia a otras contribuciones, ponemos especial énfasis en el texto de Zacarías Moutoukias (2002), porque presenta las posibilidades que ofrece el enfoque de redes ego centradas. Su trabajo está estructurado alrededor de los: “grandes personajes de las oligarquías coloniales, estas [en referencia a las redes] constituyen en realidad tejidos que articulan los lazos comerciales” (ibid, 1). Al autor le queda corta la noción de red señalada como un conjunto complejo de relaciones recíprocas en un sistema social, por ello, decide referirse a la red como un “conjunto específico de relaciones en un grupo definido de personas” (ibid).

Por su parte, el texto de Larissa Adler Lomnitz y de Marisol Pérez Lizaur (1993), fue relevante para nuestros trabajos, ya que las autoras analizan una familia de la élite de la Ciudad de México. Encontramos que entre los elementos más interesantes del ejercicio es tanto reconstrucción del parentesco, como la perspectiva macrosocial en la que se insertan sus actores y que proporciona el marco para el entendimiento de las acciones y comportamientos individuales y familiares. En la contribución de Larissa Adler Lomnitz y Marisol Pérez Lizaur, el centro de atención está puesto en los actores que fueron consolidando su fortuna hasta convertirse en un importante grupo empresarial.

Metodológicamente, las autoras incluyen varios niveles de análisis: la perspectiva individualista y el contexto en el que se desarrollan los sujetos en un período específico; agregan también la faceta de grupos, en la medida que éstos tienen una participación y posición dentro de la estructura social, por tanto, también toman en cuenta el análisis desde el enfoque estructuralista. Sin duda alguna los resultados de la aportación de las autoras tienen muchas virtudes, entre ellos es conveniente resaltar dos, el primero, es que describen cómo varios de los miembros de una familia pueden establecer una serie de redes empresariales interdependientes, lo que lleva al lector a comprender el entramado de relaciones individuales y políticas. La segunda, es el hecho que en ningún momento del análisis se pierde la perspectiva de las acciones individuales, familiares y de parentesco.

Por otra parte, Molina (2001), coincide en que la formación de redes sociales permite observar las relaciones específicas entre los actores sociales, pero agrega el componente de los acontecimientos, lo cual suma otra categoría. A su juicio, a partir del análisis de las tramas encontramos datos relacionales, que son vínculos específicos entre los elementos, es decir, los nodos de conectividad de los elementos y actores sociales. Asimismo, las redes existen a partir de la acción entre los pares de elementos y las relaciones entre ellos, su aproximación brinda la oportunidad de describir una estructura social (ibid, 14-18). La red entonces, es el resultado de la relación de los grupos humanos que sostienen dos o más personas con el propósito de ayudarse, realizar negocios o llevar a cabo cualquier actividad articulada con sus intereses. Los rasgos familiares, de negocios o de producción son los más comunes encontrar en las redes sociales que se efectúan entre los integrantes de la sociedad. Las características de la red que más destacan son la flexibilidad, forma de organización y la reciprocidad.

Consideramos que un complemento a las contribuciones anteriores es el que realiza Manuel Castells (1997), ya que apunta que la forma de organización proporciona una configuración a la distribución de funciones y operaciones de quienes componen un grupo o integran una estructura social. Adicionalmente, incluye el término de reciprocidad referido a la forma de intercambio de elementos materiales como intangibles que llevan a cabo sus integrantes; valores, intereses, rasgos culturales, producción y ganancias, entre otros. La lógica de esta red ha modificado el modo de operación y los resultados de producción, experiencia, poder y cultura en nuestras sociedades.

Queremos agregar que estas redes pueden ser descubiertas por diferentes vías, en particular mediante el trabajo prosopográfico y etnográfico. La información que de éstos métodos deriva confirma que las redes sociales se enmarcan en el sistema de relaciones sociales, en las que el actor obtiene y adquiere reconocimiento y/o beneficio social, dentro y fuera de su gremio, legitimidad y poder que hace valer en su entorno, como anticiparon en su momento autores como Adams (1974) o Parsons (1986). La manera en que se van estableciendo las redes, es a partir de la actividad y del proceso de desarrollo del individuo en su grupo social, en el cartabón de los comportamientos y leyes socialmente legitimados.

Por ejemplo, los actores económicos, en particular los empresarios se han caracterizado como aquellos responsables de las operaciones de sus empresas, como individuos capaces de desempeñar el papel de dirigentes en su relación con el Estado, con su colectividad o con el aparato productivo, clientes y proveedores, con las redes económicas locales, regionales, nacionales e internacionales (Camp, 1995; Puga y Tirado, 1992; Hernández, 2004). La forma en que están organizados influye en el sector productivo del país. (Pozas y Luna, 1991; Marichal y Cerutti; 1997). Esta imagen permite prestar atención sobre el grado de dificultad que presentan las vinculaciones y la creación de redes en las organizaciones y los actores sociales, ya que las empresas en ocasiones se convierten en actores sociales. En este sentido sugerimos que la red es una estructura intrincada de sus integrantes, que da solidez a las relaciones que establecen para perseguir un objetivo común. Entonces, la red estará sustentada a partir del intercambio de información mediante sus particulares canales de comunicación, para efectuar determinadas interacciones y transacciones necesarias conforme a sus necesidades e intereses, lo que le da un significado de evolución y transformación en la medida del propio desarrollo de cada uno de sus integrantes. El “interés” es una conducta que tiene un objeto y un valor para el sujeto, en este sentido estamos hablando de la forma en que se efectúan estas relaciones sociales en las que puede haber una relación asimétrica.

En estos ejemplos puntuales de los autores emblemáticos citados, son evidentes las coincidencias en las categorías de análisis utilizadas por ambas disciplinas, cabe entonces preguntar en este particular tema ¿dónde está la línea divisoria?, o tal vez, lo más sugerente sea preguntar también ¿hay que seguir los postulados de Immanuel Wallerstein (1996), formulados hace más de una década, sobre la tendencia creciente hacia el desdibujamiento de las fronteras disciplinarias? Esto permite continuar con nuestro esfuerzo en el que tratamos de demostrar que la utilización de una perspectiva analítica conjunta entre la historia y la antropología, reúne los elementos suficientes, incluso desde técnicas metodológicas distintas. Por ello, el énfasis está puesto en dos casos tomados para explorar la formación de redes sociales en temporalidades distintas. El primero esta referido a un personaje distintivo de la élite queretana del virreinato tardío, Juan Antonio del Castillo y Llata, y el segundo, a un personaje atípico del gremio empresarial de San Juan del Río en su etapa de crecimiento industrial, Francisco Salas. Los datos provienen de investigaciones amplias que hemos realizado en la sociedad queretana del siglo XVIII y del siglo XX respectivamente, y han servido como tema de tesis de doctorado.3



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