La elaboración y utilización de genealogías



Descargar 279,5 Kb.
Fecha de conversión05.09.2017
Tamaño279,5 Kb.




La elaboración y utilización de genealogías






la elaboración y utilización de genealogías

en las investigaciones antropológicas*



W. H. R. Rivers

Es bien conocido que muchos pueblos conservan largas listas de sus ancestros, que se remontan a muchas generaciones atrás, y a veces tocan los linderos de tiempos míticos. Es quizás menos sabido que la mayoría de los pueblos de las bajas culturales conservan oralmente estas listas de sus ancestros (o genealogías) por varias generaciones en todas las líneas colaterales, de tal suerte que ellos pueden enumerar en forma genealógica a todos los descendientes de sus bisabuelos o tatarabuelos, y por tanto conocen bien a todos aquellos a quienes deberíamos designar como primos segundos o primos terceros, y a veces sus recuerdos pueden ir aún más lejos. Es este tipo de genealogías el que se usa en el método que me propongo desarrollar en este artículo.

Comienzo con el método de recopilación de los nombres de los ancestros familiares o genealogías que sirven de base a este método. El primer aspecto del que hay que ocuparse es que debido a la gran diferencia que hay entre los sistemas de relaciones de los pueblos salvajes y de los pueblos civilizados, resulta recomendable usar el menor número posible de términos para denotar el parentesco, y saber que pueden armarse genealogías completas limitándose al uso de los siguientes términos: padre, madre, hijos, esposo y esposa.

La pequeña genealogía que les proporciono aquí como muestra fue obtenida en Guadalcanal, en las Islas Salomón Orientales, y en este caso yo comencé la investigación preguntándole a mi informante Kurka o Arthur, el nombre de su padre y madre, dejándole muy claro que yo deseaba saber los nombres de sus padres reales o biológicos y no los de cualquiera otra persona a quien él designara como tales, en virtud del sistema clasificatorio de relaciones. Luego de cerciorarme que Kulini tenía una sola esposa y que Kusna un solo marido, conseguí el nombre de sus hijos en orden de edad, y pregunté por sus respectivos matrimonios e hijos. Así obtuve este primer grupo que incluye a los descendientes de los padres de Arthur. Dado que Guadalcanal es una isla, cuyo sistema social está caracterizado por la descendencia matrilineal, Arthur sabía la genealogía de su madre mucho mejor que la de su padre. Obtuve los nombres de los padres de ella, asegurándome como antes de que cada uno se había casado una sola vez, y pregunté luego los nombres de sus hijos y obtuve los matrimonios e hijos de cada uno de ellos. Arthur era un hombre que ha estado lejos de Guadalcanal bastante tiempo en Quensland, y él no podía ir más allá de sus abuelos, pero si él tuviera un conocimiento más extenso, yo le habría preguntado por los padres de Sinei y Koniava y por todos los descendientes de aquellos exactamente de la misma manera, y así proseguiría hasta que el conocimiento genealógico de mi informante se hubiera agotado.



En la recolección de genealogías se consigna la información acerca de los descendientes de ambas líneas, masculina y femenina, pero a la hora de escribir y ordenar esta información en el papel para su utilización para los propósitos que se señalarán en este artículo, conviene registrar en una hoja de papel solamente a los descendientes de una línea, con referencias cruzadas a las otras hojas con los descendientes de la otra línea.1

El método exacto para ordenar los nombres es un asunto de menor importancia, pero yo he encontrado que resulta conveniente escribir los nombres de los hombres con mayúsculas, y los de las mujeres con minúsculas o letra común. Y siempre pongo el nombre del esposo al lado izquierdo del de la esposa. En los matrimonios poligínicos y poliándricos coloco los nombres de las esposas o esposos entre corchetes.

Un rasgo de gran importancia de este método consiste en registrar lo más ampliamente posible la condición social de cada persona incluida en la genealogía. La localidad a la que cada persona pertenece debe conseguirse, y a menudo es conveniente apuntar no solo el distrito, pero también el nombre del grupo territorial más pequeño, como la comunidad o la aldea. Si la gente tiene una organización totémica, hay que registrar los nombres del tótem o tótems de cada persona, o si hay clanes no totémicos u otras subdivisiones sociales, éstas deberán señalarse de la misma manera. En la genealogía de Guadalcanal, que aquí he incluido como ejemplo, los nombres que aparecen debajo de los nombres de las personas corresponden a los clanes exogámicos, que probablemente tienen una naturaleza totémica.2

Al comenzar el trabajo en un nuevo lugar conviene registrar toda la información acerca de cada persona que pudiera tener alguna significación social, y más tarde la investigación podrá restringirse a la información más relevante. Especial cuidado debe ponerse para anotar la localidad de aquellos que se han casado en la comunidad pero que provienen de otras tribus y lugares. Si existe la adopción, entonces ciertamente los niños adoptados deben incluirse entre aquellos que son considerados como hijos biológicos, a menos que específicamente se señale lo contrario, y en los casos donde sea posible, ambos tipos de parentesco real y adoptivo deberán registrarse por escrito.

En esta recolección del material para poner en práctica el método de elaborar genealogías uno se encuentra frecuentemente con dificultades y con fuentes de errores. Un tropiezo que me he encontrado es la existencia del tabú para mencionar los nombres de los muertos, y éste a veces solo sólo puede superarse con dificultad. En mi propia experiencia, a consecuencia de dicho tabú me he visto obligado a obtener las genealogías en secreto, y a partir de personas que no pertenecen a la familia en cuestión. Otros orígenes de errores y confusiones son las costumbres de adopción y la de intercambiar nombres, y sin duda más dificultades serán descubiertas por aquellos que busquen genealogías en nuevos lugares.

Si queremos usar las genealogías de la manera que me propongo describir, será necesario que estemos convencidos de que éstas son confiables. Al reunir las genealogías de toda una comunidad habrá mucho traslape; la gente que pertenece a la línea paterna de un informante resultará en la línea materna de otro, y en la ascendencia de la esposa de un tercero, y así habrá amplia oportunidad de corroborar la correspondencia de los relatos de distintos informantes. En casi todas las comunidades en que he trabajado, he encontrado que hay personas con conocimientos genealógicos especiales, y es bueno aprovecharlos lo más posible. En mi experiencia, resulta muy riesgoso confiar en los hombres jóvenes, quienes en casi todas partes ya no se toman la molestia de aprenderse los antecesores de sus mayores, pero cuando se obtienen de éstos últimos, he encontrado siempre que las genealogías son extraordinariamente certeras, si se ponen a prueba por medio de correlaciones de diferentes relatos y por la coherencia general del registro genealógico completo de una comunidad.

Habiendo descrito brevemente el método de elaborar y registrar genealogías, y de garantizar su confiabilidad, puedo ahora proceder a explicarles para qué propósito pueden usarse estos datos.

El primero y más obvio de los usos es para trabajar en los sistemas de relaciones. En casi todos los pueblos de baja cultura, que son tan diferentes de los nuestros, siempre hay un gran riesgo de caer en el error, cuando uno intenta apenas obtener los equivalentes de nuestros términos [de parentesco] mediante el método de pregunta y respuesta. Mi procedimiento consiste en preguntarle a mi informante qué términos utilizaría con los otros miembros de su genealogía, y recíprocamente preguntarle qué términos emplearían ellos con él. Así en el caso de la genealogía de Guadalcanal, presentada como ejemplo, yo le pregunté a Arthur cómo le diría a Tokho, y me dio el equivalente de “hermano mayor” (elder brother), cuando un hombre es el que habla, en cambio el nombre que Tokho le daría a Arthur corresponde al equivalente de “hermano menor” (younger brother). Los términos utilizados para uno y otro por Vakoi y Arthur son los equivalentes de “hijo de la hermana y hermano de la madre” respectivamente. Y la relación de Komboki hacia Arthur arrojó los términos de esposa del hermano de la madre (mothers’s brothers’s wife) e hijo del marido de su hermana (husband´s sister´s son), y las otras relaciones del lado materno fueron obtenidas de la misma manera. Para los nombres de las relaciones del lado paterno se usará la genealogía de Kulini, el padre de Arthur. De hecho sólo excepcionalmente se puede obtener el conjunto completo de términos de relaciones de una sola genealogía, pero aún si esto fuera posible, no sería aconsejable hacerlo porque siempre hay el riesgo de la presencia de una doble forma de relación, quizás una de consanguinidad y otra por matrimonio, que podría dar lugar a un error, y yo no estaría nunca satisfecho con un sistema de parentesco a menos que cada uno de las relaciones haya sido obtenida de tres genealogías separadas.

La siguiente es la lista de los términos de relaciones que deben conseguirse



Padre

Hijo

Madre

Hija

Hermano mayor (u.h.)

Hermano menor (u.h.)

Hermano menor (u.m.)

Hermana menor (u.h.)

Hermana mayor (u.h.)

Hermano menor (u.m.)

Hermana mayor (u.m.)

Hermana menor (u.m.)

Hermano del padre

Hijo del hermano

Esposa del hermano del padre

Hijo del hermano del esposo

Hijo del hermano del padre




Hermana del padre

Hija del hermano (u.m.)

Esposo de la hermana del padre

Hijo de la esposa del hermano

Hijo de la hermana del padre




Hermano de la madre

Hijo de la hermana (u.h.)

Esposa del hermano de la madre

Hijo de la hermana del esposo

Hijo del hermano de la madre




Hermana de la madre

Hijo de la hermana (u.h.)

Esposo de la hermana de la madre

Hijo de la hermana de la esposa

Hijo de la hermana de la madre




Padre del padre

Hijo del hijo (u.h.)

Padre de la madre

Hija del hijo (u.m.)

Madre del padre

Hijo de la hija (u.h.)

Madre de la madre

Hija de la hija (u.m.)

Esposo

Esposa

Esposa del padre

Esposo de la hija (u.h.)

Madre de la esposa

Esposo de la hija (u.m.)

Padre del esposo

Esposa del hijo (u.h.)

Madre del esposo

Esposa del hijo (u.m.)

Hermano de la esposa

Esposo de la hermana (u.h.)

Hermana de la esposa

Esposo de la hermana (u.m.)

Hermano del esposo

Esposa del hermano (u.h.)

Hermana de la esposa

Esposa del hermano (u.m.)

Esposo de la hermana de la esposa




Esposa del hermano del esposo




Padres de los hijos de la esposa




(u.h.) = usado por un hombre

(u.m.) = usado por una mujer

Estos están ordenados en dos columnas, así los términos opuestos uno a otro están en relación recíproca, de tal suerte que si los términos son obtenidos por el método genealógico, el nombre dado por un hombre a cualquier pariente suyo quedará asentado en una columna, y el nombre dado por dicho pariente a éste hombre ocupará el lugar opuesto. En el caso de muchas relaciones se usan dos formas, una cuando se dirigen a un pariente y otra cuando se habla de ella en tercera persona, y ambas deberán conseguirse. En muchas partes del mundo, las personas de distinto sexo usan diferentes términos de relaciones, y estos términos también se ven afectados por las respectivas edades de las partes involucradas en la relación. En la lista todas las diferencias importantes según el sexo han quedado incluidas, especificando cuando el término es usado por un hombre (u.h.) o por una mujer (u.m.), pero las distinciones basadas en la edad solo han sido señaladas en el caso de hermanos y hermanas. Si, como pasa frecuentemente, hay distinciones entre los hermanos mayores y menores del padre, estos términos deberán obtenerse, y distinciones semejantes deben ser investigados en el caso de otras relaciones. A veces las distinciones conforme a la edad van más lejos, y hay un término distinto para cada uno de los miembros de una familia de tres, cuatro, cinco o más. Si los hijos son distinguidos de las hijas en la nomenclatura, los términos deberán quedar asentados en la lista donde la palabra “hijo” ocurra.

Los términos usados para relaciones diferenciadas por sangre o por matrimonio también se aplican con frecuencia a otros a quienes no se puede trazar tales vínculos. Tengo el hábito de complementar el método genealógico haciendo preguntas para armar una lista de todas las personas a las que un individuo aplica un término de relación. Al analizarla se encontrará que todos estos términos caen en cuatro clases: (1) las relaciones que se pueden trazar en las genealogías; (2) las relaciones de sangre o matrimonio que no pueden ser trazadas por las genealogías disponibles, pero que en cualquier caso tienen una base genealógica, por ejemplo en el caso de la genealogía suministrada como ejemplo, Arthur podría decir que él llama a un hombre nianggu o “el hermano de mi madre” porque él es el tasina o el “hermano” de Kusua; (3) las relaciones que dependen de la pertenencia a una categoría social, por ejemplo Arthur podría llamar a un hombre kukuanggu o “mi abuelo” porque éste es un individuo Lakawili de la misma generación que Konieva; (4) las relaciones que dependen de algún vínculo artificial inventado por el que lo usa, o también por su padre o su abuelo, tales relaciones artificiales son a veces transmitidas de padre a hijo.

Los nombres dados en la lista son suficientes para determinar el carácter general de un sistema, pero sería bueno obtener un cierto número de nombres para relaciones más distantes, tales como el hermano y la hermana del padre del padre, junto con sus hijos y sus nietos. Entre estas relaciones más distantes la esposa del hijo de la hermana (sister’s son’s wife) y el marido de la hija de la hermana (sister’s daughter’s husband) y sus hijos hay a veces un interés especial.

La siguiente aplicación de las genealogías se halla en el estudio de la regulación del matrimonio. Si se reúnen las genealogías de la totalidad de la población, como yo lo he logrado hacer en varias ocasiones, allí tendremos un registro de todos los matrimonios que han ocurrido en la comunidad, abarcando quizás unos cien o cincuenta años. Este registro se conserva en las mentes de la gente y por este vía podemos estudiar las leyes que gobiernan el matrimonio de la misma manera que en una comunidad civilizada podemos hacerlo acudiendo al libro de matrimonios en la oficina del registro civil. Podremos observar no solo qué tipo de matrimonios han sido permitidos, y cuáles han sido prohibidos, pero también mostrar estadísticamente la frecuencia de los diferentes tipos. En muchos pueblos de baja cultura parece que está en marcha una transición gradual de la condición en la cual el matrimonio está regulado principal o completamente por un mecanismo de clanes y fratrías u otro agrupamiento social hacia uno en el cual la regulación del matrimonio depende de relaciones de consanguinidad, y la naturaleza exacta de esta etapa transitoria de un pueblo particular solo podrá determinarse satisfactoriamente por un método así de concreto como el que proporciona el estudio de las genealogías. Aun más cuando el matrimonio está regulado por alguna agrupación social, este método nos permite descubrir alguna de las tendencias especiales de casamiento entre individuos de determinadas subdivisiones, tendencias que quizás los mismos involucrados no han caído en cuenta. El método posibilita el estudio exacto de aquellas formas de matrimonio como la poliginia y la poliandria, el levirato y el matrimonio de primos cruzados. Estas instituciones tienen muchas variaciones que fácilmente escapan a nuestra atención por los métodos tradicionales de investigación, pero que se vuelven muy claras cuando su naturaleza es analizada con todo detalle a partir de las genealogías. Y más aún el método nos permite detectar qué tanto se cumplen en la práctica las normas de regulación del matrimonio de un pueblo, y el estudio de los matrimonios en las sucesivas generaciones pueden revelar el cambio progresivo del carácter estricto con el que una norma es observada. Es de hecho posible analizar los más complejos problemas acerca de la reglamentación del matrimonio, sin haber formulado nunca una pregunta sobre ese asunto, aunque no es aconsejable hacer esto, porque uno de los aspectos más interesantes del método genealógico resulta de la comparación de los resultados alcanzados por el método genealógico con aquellos derivados de una investigación directa. Si hay discrepancias entre los resultados de uno y otro método, la investigación de éstos pudiera no sólo ofrecer pistas sobre nuevos puntos de vista, pero también arrojaría luz sobre peculiaridades lingüísticas y sicológicas que hayan dado pie a los malentendidos.

La genealogía de muestra de Guadalcanal es muy pequeña para proporcionar un buen ejemplo de la aplicación del método, pero habrá que hacer notar que en ningún caso aparecen dos personas del mismo clan que se hayan casado y que en un total de ocho matrimonios, cuatro tuvieron lugar entre miembros de los clanes Kindapalei y Lakwili, un hecho que probablemente es explicable por la existencia del matrimonio de primos cruzados en esa isla. También nos proporciona un ejemplo de un matrimonio con un miembro de otra comunidad, esto es, con un nativo de la vecina isla de Savo, cuyos clanes corresponden cercanamente a los de Guadalcanal.

La siguiente línea de aplicación del método está en la investigación de las leyes que reglamentan la descendencia y la herencia de la propiedad. Así en la genealogía de muestra se observará que cada individuo pertenece al clan de su madre, ilustrándose de esta manera la descendencia matrilineal en esta parte de las Islas Salomón. El modo de sucesión de los jefes puede estudiarse de la misma manera, aunque el método es especialmente importante para el estudio de la herencia de la propiedad. Así mismo es posible tomar cualquier pedazo de tierra y preguntar acerca de su historia, quizás desde el tiempo en que fue cultivada por primera vez. La historia de sus divisiones y subdivisiones en varias ocasiones puede seguirse detalladamente, y un caso de propiedad que parece ser desesperadamente complicado se convierte en algo perfectamente simple e inteligible a la luz de su historia, y se consigue un entendimiento de la aplicación real de las leyes relativas a la propiedad que no se podrían obtener por ningún otro método menos concreto.

Otra línea de aplicación que ocasionalmente es de gran valor es la del estudio de las migraciones. Así en muchas partes de la Melanesia, ha tenido lugar en los últimos cincuenta años un cambio de la vida en la selva hacia la costa marítima, y la información proporcionada acerca de las localidades de sucesivas generaciones podría arrojar mucha luz acerca de la naturaleza de tal migración.

Hay aún otras maneras de utilizar el método como en el estudio de varios problemas, que aunque son primordialmente biológicos, tienen gran importancia sociológica. Me refiero a tales asuntos como son la proporción de los géneros, el tamaño de la familia, el sexo del primogénito, la proporción de niños que crecen y se casan en relación con el total de nacidos y otras cuestiones similares que pueden estudiarse estadísticamente con el método genealógico. Tenemos en la genealogía una enorme cantidad de información de sumo interés para el estudio exacto de varios problemas demográficos; sin embargo, en esta conexión es necesario emitir una nota de alerta. Según mi experiencia la memoria de estas personas es menos confiable cuando se trata de niños de generaciones pasadas que murieron jóvenes o antes de casarse que en aquellos casos donde se casaron y tuvieron hijos. Es obvio que estos últimos adquirieron importancia social, lo que ha facilitado que se recordaran sus nombres, mientras que es muy difícil que sean recordados aquellos que se murieron jóvenes o que no se casaron. A menudo me ha sorprendido que estos últimos en efecto fueran recordados tan bien, pero no hay duda que algunos debieron quedar en el olvido y las estadísticas acerca de estos asuntos biológicos son menos completas que aquellas que tratan de asuntos sociales.

Y hay otro uso muy importante de este método en apoyo a la antropología física. No hay mejor ejemplo de esto que el caso de la isla que visitamos el Sr. Hocart y yo el año pasado donde hay dos fuentes de constantes de mezcla interracial, en ambos casos con personas cuyas características físicas son marcadamente diferentes de las de la mayoría de los habitantes. Con la medición de la población de esa isla con los métodos ordinarios es difícil llegar a un resultado definitivo, pero con el método genealógico fuimos capaces de descubrir el ancestro inmediato de cada persona que habíamos medido. Además de la combinación de la medición física con el método genealógico obtendremos gran cantidad de datos para el estudio de problemas hereditarios. Este método también hace posible trabajar de manera muy completa el modo de herencia de algunas condiciones tales como el daltonismo y el albinismo, las cuales están presentes en diferentes proporciones en casi todas partes del mundo.

Algunas ventajas incidentales del método serán brevemente explicadas. Mucha información puede ser obtenida con respecto a la transmisión de nombres y en la genealogía de muestra se puede observar que al niño le han dado el nombre del bisabuelo. Más aún el nombre de una persona muerta, quizás de alguien que vivió hace más de un siglo, hará recordar alguna historia de la forma de vida antigua que de otra manera quizás no se hubiera podido obtener, y ocurrencias se surgen de esta manera a propósito de los nombres de los ancestros a menudo proporcionan valiosas sugerencias para nuestras investigaciones. Adicionalmente, la mera colección de nombres reunidos en las genealogías forma una rica base de datos de material lingüístico, que sería de gran valor, si no fuera por el pobre conocimiento que tenemos acerca de importantes aspectos del lenguaje como para permitirnos utilizarla.

Habiendo considerado las diferentes aplicaciones para la investigación para las cuales el método genealógico resulta útil o necesario, ahora voy a resumir brevemente sus ventajas en términos generales. En primer lugar, mencionaría su carácter concreto. Cualquiera que conozca pueblos de baja cultura sabrá reconocer la dificultad que rodea el estudio de cualquier asunto abstracto, no tanto porque el salvaje no posea ideas abstractas, sino porque a éste le faltan palabras abstractas para expresarlas, y además ciertamente no puede esperarse que él comprenda apropiadamente los conceptos abstractos del lenguaje de su visitante, o de cualquier otra lengua franca que sirva como medio de comunicación. El método genealógico hace posible la investigación de problemas abstractos a partir de una base estrictamente concreta. Incluso es posible por estos medios formular leyes que regulan las vidas de las personas, que probablemente no han logrado formular por ellos mismos, ciertamente no con la claridad y precisión a la que una civilización más compleja está acostumbrada. Cualquier cantidad de malentendidos, que comúnmente aparecen entre personas de tan diferentes lugares, pueden eludirse; tales malentendidos se derivan de las diferentes formas de ver y de la incapacidad para apreciar algún aspecto u otro de las finezas del lenguaje, europeo o nativo, utilizado como medio de comunicación. El método no puede disipar las dificultades que rodean la interpretación de las condiciones sociales de los salvajes por parte del visitante de otra civilización, pero éste nos proporciona una gran cantidad de hechos, concretos e irrefutables, para su interpretación.

Desde este punto de vista el método es mucho más útil para aquellos, como yo mismo, que sólo podemos visitar a los pueblos bárbaros por un tiempo relativamente corto, que resulta insuficiente para adquirir la destreza necesaria de la lengua nativa que serviría como instrumento de intercambio. Para todos ellos, el método resulta indispensable si se quiere tener alguna esperanza de recoger hechos de verdadero valor acerca de las características más complejas de la organización social. Por medio del método genealógico es posible, sin conocimiento alguno del idioma y con intérpretes no muy buenos, trabajar con gran precisión los sistemas de parentesco más complicados que europeos que se han pasado toda la vida entre aquellas gentes no han alcanzado a comprender. No es una exageración decir que en asuntos de esta naturaleza o en lo que toca a la reglamentación de los matrimonios, con este método se puede lograr un conocimiento más exacto y preciso que lo que sería posible a un hombre que haya vivido muchos años entre aquella gente y que ha aprendido como puede hacerlo un europeo el lenguaje de un pueblo salvaje o bárbaro.

El mundo educado de Europa y América estableció un modelo colocando simplemente a sus propias naciones en el extremo de una secuencia de evolución social. Los principales criterios para la clasificación eran la presencia o ausencia, el mayor o menor desarrollo, de la industria, la agricultura, la arquitectura, etcétera., la relevancia del conocimiento científico, el firme establecimiento de principios morales, la situación de las creencias y ritos religiosos, el grado de organización social y política, y así sucesivamente [Tylor, 1873, vol.1:26].

Otra enorme ventaja del método consiste en que le proporciona a uno los medios para verificar la precisión de la información recibida. Entre los salvajes, al igual que entre nosotros, hay una gran diferencia entre las personas en la precisión con la que describen una ceremonia o narran la historia de una persona o de una secuencia de eventos. El método genealógico nos proporciona los medios para corroborar esta precisión. No quiero decir con esto que una persona que sea capaz de recordar una genealogía tenga muy probablemente una buena memoria acerca de otros asuntos, sino que el método concreto de investigación que el método genealógico hace posible, también nos habilita para detectar descuidos y e inexactitudes con mayor facilidad de lo que sería posible en otros métodos de investigación. No se trata de un asunto de menor importancia saber que los hechos son exactos, pues nos da una satisfacción en nuestro trabajo que no es poca cosa en las difíciles condiciones, climáticas y de otra índole, en la que la mayor parte del trabajo antropológico se lleva a cabo. Además, el método genealógico no sólo le infunde uno confianza en su informante, pero tiene un efecto igualmente importante que transmite también confianza al salvaje acerca de su entrevistador. Todo el mundo conoce el viejo dicho de que la principal característica del salvaje es que él te dirá cualquier cosa que tú quieras saber. Cuando él lo hace así es porque a él le parece que ésta es la manera más fácil de acabar con la tarea en la que él no tiene interés alguno, comúnmente porque él no entiende la naturaleza de las preguntas; pero creo que frecuentemente porque el informante reconoce quien lo está interrogando no entiende la naturaleza de sus preguntas. Lo que parecen preguntas muy simples a un europeo sin instrucción pudieran resultar cuestiones a las que no pueden darse una respuesta clara y directa, y no debería sorprendernos de que el confundido hijo de la naturaleza tome la ruta simple de poner punto final al asunto. Pienso que el método genealógico coloca al entrevistador europeo en un plano más o menos igual o semejante al de nativo. Es muy probable que la gente de baja cultura no conservaría las genealogías con gran detalle, como de hecho descubrimos que es el caso, si éstas no fuesen de gran importancia en sus vidas, y la familiaridad del investigador con el instrumento que el también utiliza le transmite al salvaje confianza e interés en las preguntas, cuyas respuestas certeras son de inestimable importancia. Además, la confianza mutua que se genera en el uso del método genealógico cuando se está trabajando en la organización social se extiende a otros capítulos de la antropología, y sus efectos no se limitan al primero.

Otro rasgo muy apreciable del método genealógico al que ya me he referido es el auxilio que presta para ayudarnos a entender todos aquellos rasgos de la sicología del salvaje que dan tanto trabajo a los antropólogos. Yo tengo el hábito de averiguar sobre cualquier asunto, utilizando tanto el método genealógico como el método ordinario de pregunta y respuesta. Siempre habrá discrepancias y la investigación acerca de estas discrepancias generalmente produce un valioso acercamiento a las peculiaridades mentales que han dado pie al malentendido.

la ubicuidad del conflicto étnico

Para concluir, hay dos ventajas en el método de tal importancia, que para mí éstas bastarían para hacer de él un uso obligado, aunque no hubiera otras razones.

Es casi imposible en la actualidad encontrar un pueblo cuya cultura, creencias y prácticas, no estén padeciendo los efectos de la influencia europea, una influencia que se ha vigorizado en los últimos cincuenta años. En mi criterio el gran mérito del método genealógico es que éste nos permite volver al pasado a los tiempos anteriores a que esta influencia llegara a esta gente. Nos proporcionará registros de matrimonios y de descendencia y otras características de la organización social de hace unos ciento cincuenta años, asimismo en todas las comunidades con las que he trabajado eventos de hace cien años se han podido obtener en abundancia, y creo que teniendo gran cuidado, ésta información podría obtenerse igualmente en casi cualquier otro pueblo. Y más aún, la dinámica de la genealogía es algunas veces suficiente para demostrar el efecto gradual de las influencias nuevas que han impactado al pueblo.

El otro mérito destacado del método consiste en que nos proporciona los medios no solamente para conseguir la información, pero también para demostrar la veracidad de esta información. Hasta hace poco la etnología era una ciencia amateur. Los datos en los que esta ciencia se basaba fueron recolectados por personas que comúnmente no tenían entrenamiento científico, y éstos han sido difundidos en todo el mundo sin ninguna garantía de su verosimilitud y de que se trata de información completa. Es un tributo sobresaliente a la intrínseca veracidad del salvaje que estos registros genealógicos sean tan buenos como son, pero cualquiera que haya examinado críticamente los registros genealógicos de cualquier pueblo habrá encontrado mucha diversidad de la evidencia, y pudo reconocer que los registros no aportan por sí mismos criterios para distinguir lo verdadero de lo falso. Con el método genealógico se pueden demostrar los datos de la organización social pues ellos consiguen persuadir al lector con tal exactitud y precisión como es posible en cualquiera de las ciencias biológicas. El método genealógico y otros similares que hacen la demostración posible, ayudarán a poner a la etología al mismo nivel que otras ciencias.


* Publicado en The Sociológical Review, Vol. III, Enero, 1910: 1-12; y traducido por Roberto Melville, 2007.

Notas


1 Para el método de acomodar una gran cantidad de información genealógica, el lector debe consultar The Toddas (Londres 1906) y los informes de la Expedición de Cambridge al Estrecho de Torres, vols. V y VI.

2 Véase el Journal of Royal Anthropological Institute, 1909, Vol. XXXIX, p. 156.

http//:www.ciesas.edu.mx/Clasicos/Publicaciones/Index.html



Catálogo: publicaciones
publicaciones -> Significado y contexto: de la semántica a la pragmática
publicaciones -> José Ángel García Landa Universidad de Zaragoza, 2003
publicaciones -> Diseño de objetos de aprendizaje con énfasis en proyección social usando la ludificacióN
publicaciones -> El vap-cap: una herramienta útil para la valoración del funcionamiento visual en bebés y niños con polidiscapacidad
publicaciones -> Soluciones objetuales para el sector empresarial del valle
publicaciones -> Mapas geográficos para personas ciegas y deficientes visuales
publicaciones -> Vii reunión sobre casos prácticos de inspección y vigilancia de mercados y entidades. Santiago de Chile
publicaciones -> Por: hernando carvajalino bayona
publicaciones -> Ludópolis entre la cuadrícula y el laberinto


Compartir con tus amigos:


La base de datos está protegida por derechos de autor ©absta.info 2019
enviar mensaje

    Página principal