“la dama de las camelias”



Descargar 183,82 Kb.
Fecha de conversión14.05.2017
Tamaño183,82 Kb.
T E A T R O

“LA DAMA DE LAS CAMELIAS”

Inspirada en la novela de Alejandro Dumas (h)

4 cuadros, originales de

DANIEL PEREZ GUERRERO


Los derechos de representación de esta obra

deberán gestionarse ante la Sociedad General

de Autores de la Argentina – ARGENTORES –

J. A. Pacheco de Melo 1820

Capital Federal – Argentina

/1983


“LA DAMA DE LAS CAMELIAS”


Inspirada en la novela de Alejandro Dumas (h)

4 cuadros originales de

DANIEL PEREZ GUERRERO


Personajes
MARGARITA GAUTIER

ARMANDO DUVAL

Dr. TOUCHET, médico

VIENOT, pintor retratista

JEANNETTE, amiga de Margarita

ADMIRADOR 1ero.

ADMIRADOR 2do.

VIZCONDE, amigo de Armando

Sr. DUVAL, padre de Armando

VIZCONDESA, su mujer

MARQUESA de CLIVENCHY

MARQUES de CLIVENCHY, su esposo

BARON DE BLAJAM

KATOUCHE, cortesana amiga de Jeannette

DEPONTALLIER, joyero

CHARLOTTE, jovencita asistente a la fiesta

CLOTILDE, fiel servidora de Margarita

JARDINERO



1er. CUADRO
(MEDIADOS DEL SIGLO XVIII. EL MEDIO SOCIAL ESTA LIGADO AL RIGOR DE LA ETIQUETA Y A LA ELEGANCIA DE LOS TRAJES QUE IMPONE LA SOCIEDAD FRANCESA DE LA ALTA BURGUESIA, DONDE LOS MODALES FINOS Y EL CULTO A LA BELLEZA, SE RINDEN EN LA PRESENCIA DE MARGARITA GAUTIER, QUIEN ES, DESTELLO DE ADMIRACION ENTRE LOS QUE LA RODEAN.

MARGARITA GAUTIER, NO ES UNA CORTESANA, SINO LA MAS ALTA CORTESANA QUE ADMIRA PARIS.

SALON DE FIESTAS O JARDINES EN CASA DE JEANNETTE. LOS PREPARATIVOS SON INTENSOS. SIRVIENTES QUE ENTRAN Y SALEN CON CANDELABROS ORDENÁNDOLO TODO)
SONIDO: OBERTURA LA TRAVIATA – 2da. PARTE.
(MOVIMIENTO DE GENTE Y CUCHICHEOS BAJOS HASTA QUE SE INDIQUE SU TERMINO)
MARQUES: Seguramente habrá finalizado ya el concierto.

BARON: Me sorprende su buen gusto por la cocina. Ha ordenado usted verdaderas exquisiteses!

MARQUES: El secreto de una buena cocina no está en los ingredientes, sino en el cuidado de su distribución, estimado Barón.
(SE MUEVEN CAMINANDO MARQUES Y BARON)
BARON: Los gansos con salsa de pistacchio...

MARQUES: (RESTA IMPORTANCIA) Una simple receta de campo, mi querido Barón. (DA RECETA) Unos gansos tiernos hervidos en buen champagne durante dos horas. Mientras tanto usted prepara el pistacchio; un buen sirviente batirá buena crema, mientras otro dora las gansos en salsa de jabalí...

BARON: (JOCOSO) Supongo que en su casa sabrán deleitarse con su arte culinario...

MARQUES: Un privilegio para mi querida...

JEANNETTE: (ENTRANDO) Jeannette, verdad? (TRANSC.) Únicamente para ella, mi querido Barón! (IRONICA) La Marquesa de Clivenchy no conoce estos misterios, verdad cariño? (MARQUES ASIENTE) Con permiso de ustedes, voy a ordenar la cocina. (SALE)

BARON: (JOCOSO Y POR LO BAJO) De las cosas que somos capaces cuando nos enamoramos fuera de casa, Marqués! Podemos hasta convertirnos en simples cocineros! (RIE)

MARQUES: Y no le hablo de algunos mayordomos o jardineros, mi estimado Barón! (RIEN)

BARON: (RECUPERÁNDOSE DE UNA TOS) Pero habrá cosas que, luego, nos enseñan a salir de esas situaciones!

MARQUES: Tome un consejo, mi estimado Barón. El ajedrez es un juego con sabiduría. Rodea usted a la reina de peones, alfiles y caballos, más no deje moverla! Si lo hace andará por el tablero a su criterio mientras usted, como rey, sólo podrá dar un paso. (MEDIO TONO) Sea su propio peón, alfil y caballo, que entonces la reina tendrá que seguir sus pasos!

BARON: Cuidado, Marqués! Olvida usted que las reinas tienen licencias para caminar por los cuadros blancos y negros! Por el blanco se afirma, y por el negro se escapa! (RIE JOCOSO) En su ajedrez, usted, juega con dos reinas! (RIE INTENCIONADO) No sé cómo hace usted para resistir el tablero! (RIE AMPLIAMENTE)

JEANNETTE: Cheríe, mon ammour! Has sentado a M.Deandreis junto a Florence! Madame Deandreis, jamás llegaría a perdonártelo!

BARON: Quién es, Florence?

MARQUES: Vamos, Barón, no podrá decirnos que olvidó tan pronto a Florence!

JEANNETTE: (INTENCIONADA) Al día siguiente, Florence, recibió un presente de su parte, y que la Baronesa de Blajám, reconociera luego en la Opera en el cuello de Florence! (SINCERA SIMPATICA) Acaso olvida el respetable Barón de Blajám, lo que debió pagar por esa imitación, que su esposa lleva orgullosa? (RIEN LOS TRES)

MARQUES: Mi estimado, Barón, no pensé que jugara tan bien ajedrez! (RIEN MAS)

JEANNETTE: (RAPIDO) Dónde ubicaste a Margarita, mon ammour?

MARQUES: Junto al Barón. Un cambio de último momento!

BARON: Quién es ésa personita que me ha destinado esta noche, astuto Marqués?

MARQUES: Un verdadera joya, estimado Barón! (TRANSC. SUSPIRA) No hay terciopelo que se asemeje a su piel! Su cabello es un racimo de transparentes uvas para el festín de Baco! (RAPIDO) Si usted viera sus manos, no sabría si embellecen de camelias, o es ella misma, quien las hace crecer!

JEANNETTE: Y qué rostro!

MARQUES: Qué elegancia! Su presencia es siempre una sorpresa en nuestras noches y para quienes la conocen!

JEANNETTE: Se sentirá muy halagado de estar a su lado, mi querido Barón! (TRANSC.) Tenga cuidado, que sabe de joyas originales! (RIEN AMPLIAMENTE)

BARON: Frecuentar su casa, Jeannette, da lugar a sorpresas, y por lo que presiento también a lujos!

MARQUES: Pero no se encuentre en jaque, mi querido. Esta reina sólo transita por los cuadros blancos. De usted dependerá que ella camine por los otros!


(QUEDAN RIENDO Y HABLANDO BAJO, BARON Y MARQUES, ATRÁS, JEANNETTE SALE A RECIBIR A KATOUCHE)
KATOUCHE: (ENTRANDO) Por fin podré respirar aire francés! Los polacos invadieron todo el teatro! (SUSPIRA) Al lado de mi palco un príncipe polaco rodeado de... polacos! (TRANSC.) Qué horrorroso! Leo el programa y la concertista también era polaca! Qué otra cosa podía interpretar? Música polaca! (MONTA EN COLERA NO SUFICIENTE VERDADERA) Furiosa abandoné el palco, tomé un coche... y la desesperación llegó cuando me di cuenta que el chofer, también era...

JEANNETTE: (COMPLETA GRACIOSA) Polaco! (LA CONSUELA)

KATOUCHE: Qué horrorroso! Abuelos, primos, tíos, padres, todo polaco! (MARQUES Y BARON SE HABRAN UNIDO AL GRUPO) Espero, Marqués que la comida de hoy no será, lo que parece ser la última moda de París! La invasión polaca! (RIEN, JEANNETTE, MARQUES Y BARON)

MARQUES: Pierda cuidado, Katouche.

BARON: Ya tengo entonces un buen pretexto para justificar mi ausencia en el teatro! (RIEN)

KATOUCHE: No ha perdido nada, mi querido Barón. Qué horrorroso!

MARQUES: Por lo menos se cumplió el programa anunciado?

KATOUCHE: (RESOPLA) Si. Sólo estuvo el piano y la gélida... (CORRIGE GRACIOSA) la pianista!

BARON: El Marqués se refería a la composición.

KATOUCHE: Estaba tan compuesta al teclado! (RAPIDO CAMBIA) Lo mejor de todo fue el entreacto! (SIN DAR IMPORTANCIA) Los polacos fueron a saludar a la concertista. Fui invitada al palco de Genevieve, donde tomamos algo en compañía de amigos! (TRANSC.) Insoportables de tan galantes! Por suerte no vienen a la fiesta!

JEANNETTE: Querida, vamos a retocarnos que estarán al llegar.

KATOUCHE: Más todavía? Voy a parecer un mascarón de proa! Qué horrorroso! (RAPIDO) No estoy presentable?

MARQUES: Adelante, Katouche, no quisiéramos verla gélida... como una concertista conocida!

KATOUCHE: Por favor, Marqués, no me recuerde la pálida noche que se presenta hasta ahora! (SALEN JEANNETTE Y KATOUCHE)

BARON: La mujer, mi querido Marqués, adquirió la inteligencia mucho tiempo después que nosotros y, alcanzarnos es el sueño cada día más imposible!

MARQUES: En el matrimonio solo nos igualan en el altar, y ya ve usted las desproporciones! (RIEN) Por eso, teniendo dos mujeres lograremos hacer una! (RIEN MAS)

BARON: (CAMINA) Con qué equipararía a Katouche para hacer la fusión?

MARQUES: (CAMINA) Podría ser con la señorita de Tennes, aburrida, sería... pero sabia en lengua latina! Unicamente ella podría ser la indicada!

BARON: Lo admiro, mi estimado Marqués! Usted tiene un complemento para cada cosa!

MARQUES: No olvide la sabiduría de la naturaleza, y que en la balanza, el hombre aprendió a equilibrar los pesos. (TRANSC.) Sino, dígame usted, qué haría yo sin Jeannette, y con el carácter insoportable de mi mujer?

BARON: (RAPIDO Y CONFIDENTE) No se queje! Yo necesitaría dos para complementar la mía! (RIEN)

MARQUES: Pero hay una sola mujer que escapa a la regla: Margarita Gautier!

BARON: Ha logrado usted que me interese aun más!

JEANNETTE: (ENTRANDO RAPIDO) Están llegando los invitados.


(EL AMBIENTE HABRA TOMADO COLOR A PLENO)
ADMIRADOR 1: (ENTRA MUY AFECTADO) Voy a destinar el guante a Paulette para que duerma con el... puesto! Tal vez así pueda mejorar su digitación!

ADMIRADOR 2: (QUE HABRA SEGUIDO A 1) El mío será para Philippe! Se ha empeñado en una tonta cacería con los Fouquet que cazan faisanes con halcones! (RISAS INTENCIONADAS) Tendrá que pagar un buen precio! Este es el guante de una pianista polaca, no un portahalcones! (NUEVAS RISAS)

KATOUCHE: (ENTRANDO) Qué hacen con esos guantes?

ADMIRADOR 1: (ESCANDALOSO) No puede ser! A qué viniste a l’Opera?

ADMIRADOR 2: (AFECTADO) A hacer sociales, qué otra cosa sabe hacer “Katouchine”? (RISAS INTENCIONADAS)

KATOUCHE: Hice una pregunta y espero respuesta. No serán míos esos guantes...

ADMIRADOR 1: (ESCANDALIZADO) Qué horrorroso, Katouchine! No saber a quién pertenecen estos guantes! (REPROCHE) En el palco lucías tan atenta al concierto que pensé que el arte había invadido, como piojos esa dulce testa, ingratamente aún no coronada!

KATOUCHE: (CON CIERTO DESPRECIO) Bah! Quién ha perdido esos guantes?

ADMIRADOR 1: Son el recuerdo vivo de la concertista!

ADMIRADOR 2: El autógrafo más caro de París!

KATOUCHE: (ESPANTADA) Los polacos están dispuestos a infiltrarse por los oídos, por las manos... de cualquier manera! (RAPIDO) Esto es culpa de Napoleón!

ADMIRADOR 1: (SEDUCIDO) Entonces vamos a brindar por él!

ADMIRADOR 2: (FATAL) Napoleón... el único! (RIEN Y SALEN ADMIRADORES Y KATOUCHE. SIGUE AMBIENTE FESTIVO)

TOUCHET: (ENTRANDO) He traído a Viénot para presentarle a Margarita. Quiere pintar su retrato que ya tiene título... “El toilette de Venus”, y estimo que no ha encontrado mejor modelo, si ella admite la propuesta.

DEPONTAILLIER: (CON TOUCHET) No se equivoca, doctor. Mis joyas en su cuello y brazos alcanzan resplandores inigualables. (TRANSC.) Es una pena que no haya aceptado jamás un presente mío!

VIENOT: Aviva usted el fuego que encendió el doctor Touchet! Estoy impaciente por conocer a esa bella mujer!

TOUCHET: No desespere, mi amigo. Usted alcanzó a verla durante el concierto!

VIENOT: A respetable distancia y he quedado prendado. Ardo en deseos de estar frente suyo!

DEPONTAILLIER: Esta noche lucía las últimas joyas que le he preparado, y podrán creerme...? Sentí envidia por ellas. Lucían perfectas, tanto que parecían formar parte de su piel.

TOUCHET: Hay algo que tendría que guardar en secreto –por nuestro juramento-, pero la perfección de su cuerpo me hace venial.

VIENOT: Le ruego, doctor, no siga avivando la llama pues sería lamentable para mi creación, no lograr un si de labios de esa maravillosa mujer!

DEPONTAILLIER: Con vuestro permiso, voy a saludar a la dueña de casa que luce esta noche muy feliz!

TOUCHET: Es el amor quién ha transformado a la buena amiga Jeannette! (RIEN)
SONIDO: ROMPE VALS QUE INTERRUMPIMOS CON ENTRADA DE PERSONAJES QUE SIGUEN.
ADMIRADOR 2: (ENTRANDO CON EXPLOSION) Ahí está!

ADMIRADOR 1: (AFECTADÍSIMO) Solo el sol justifica su retraso, y también “la Gautier”!

ADMIRADOR 2: (CON PALMAS) Señoras y señores, de pie! La luz de París ha entrado en la “maison”
(ENTRA MARGARITA GAUTIER)
ADMIRADOR 1: A quién no conoces en esta reunión?

MARGARITA: (AMABLE) Sería mejor preguntar, quién no me conoce en esta casa?


(ADMIRADORES COMENTAN TODO LO QUE SUCEDE A PARTIR DE ESTE MOMENTO SIGUIENDO A MARGARITA)
TOUCHET: (TORPE A GAUTIER) Beso su mano y a vuestros pies, madmoiselle!

MARGARITA: Doctor Touchet, cuánto gusto encontrarle!

TOUCHET: Madmoiselle, quiero presentarle al más importante retratista de Francia y de cuyas obras hablará el mundo entero. (PAUSITA) M. Viénot.

MARGARITA: (AGRADABLE, SINCERA) No imagina usted cuánto sueño con tener un retrato! (TRANSC.) Me promete que hablaremos luego?

VIENOT: Pongo la mano en mi corazón y allí siento latir su retrato, madmoiselle!

JEANNETTE: (ENTRANDO) Por fin, Margarita! El Marqués de Clivenchy ha preparado una comida deliciosa y también una sorpresa...

MARQUES: (ENTRANDO) No exageres, querida.

MARGARITA: (SEDUCTORA) Marqués, aún conservo las delicias de la comida íntima que espero volvamos a repetir. (INTENCIONADA) Pero, le aseguro, que la próxima vez estará usted invitado a mi casa.

MARQUES: Madmoiselle, le presento al Barón de Blajám.

BARON: (ADELANTÁNDOSE) Beso su mano y desde este instante, su más ferviente admirador, madmoiselle Gautier!

MARGARITA: Encantada, Barón. (SALE TRAS UN GESTO A JEANNETTE)

ADMIRADOR 1: (POR LO BAJO PERO LO SUFICIENTE PARA SER ESCUCHADO POR TODOS, A ADMIRADOR 2) Mirá quién viene!

ADMIRADOR 2: (ID ADMIRADOR 1) Y con quién, viene!

ADMIRADOR 1: Vamos a recibirle (INTENTAN SALIDA)


(ENTRAN VIZCONDE Y ARMANDO DUVAL)
KATOUCHE: (ENTRANDO Y ADELANTÁNDOSE A ADMIRADORES) Qué sorpresa, Vizconde! (INSINUANTE) No esperaba encontrarle en esta reunión. Hace bastante tiempo que no nos veíamos! Vizconde, no va a presentarme a su amigo?

ADMIRADOR 1: (POR LO BAJO PERO LO SUFICIENTE PARA SER ESCUCHADO) Esa bruja, siempre adelantándose.

ADMIRADOR 2: (ID ADMIRADOR 1) No debemos fijarnos en actitudes cortesanas. (SALEN)

KATOUCHE: Vizconde, no me escucha?

VIZCONDE: Ah, si... Armando Duval...

ARMANDO: (SALIENDO DE SU ABSTRACCION BESA MANO DE KATOUCHE) Es un placer, madame.

KATOUCHE: Parece muy distraído su amigo, Vizconde!

VIZCONDE: Está deslumbrado ante tanta belleza! Es la primera vez que viene...

ARMANDO: (COMPONEDOR) Le pido mis disculpas por tremenda distracción.

KATOUCHE: Ya aprenderá, señor, que en este lugar no se puede permanecer un solo instante distraído. (INTENCIONADA) Nos llevarían por delante. Nos veremos, señor Armando Duval. (SALE)

VIZCONDE: (INTENCIONADO) Dentro de todo... es muy simpática!

MARGARITA (ENTRANDO) Buenas noches. (LOS HOMBRES SALUDAN CASI EN UN TITUBEO ANTE LA PRESENCIA DE MARGARITA) No quise interrumpir la conquista de los señores a nuestra bella Katouche. (AMABLE) Señor Vizconde, quiere usted presentarme?

VIZCONDE: (TURBADO) Señor Armando Duval, tengo el placer de dejarle en compañía de Margarita Gautier!
SONIDO: ROMPE BRILLANTE INICIO DEL 1er. ACTO DE LA TRAVIATA –40’’- FUNDIMOS CON VALS 2do. MOVIMIENTO DE “SINFONIA FANTASTICA”, de BERLIOZ.
ARMANDO: Me sentiría halagado de que aceptase acompañarme en la danza, madmoiselle. (MARGARITA Y ARMANDO, BAILAN CON DIALOGO. MÚSICA DESCIENDE SIN APAGARSE) Mientras la observaba en el teatro no me hubiera imaginado tenerla en mis brazos!

MARGARITA: Si hubiera advertido mis ojos, usted no podría haberlo dudado!

ARMANDO: Siento que estamos solos en este salón.

MARGARITA: En cambio yo percibo las miradas de todos sobre nosotros!

ARMANDO: Podría enseñarle a estar solos en la multitud.

MARGARITA: Qué le garantiza que quisiera aprenderlo?

ARMANDO: Sus ojos, no podrían mentirme.
(SALEN BREVEMENTE BAILANDO)
SONIDO: MANTENEMOS MÚSICA QUE FONDEA, HASTA QUE SE INDIQUE.
JEANNETTE: (ENTRA BAILANDO CON MARQUES) Ojos que no mienten son los del señor Duval ya que no los apartó de Margarita desde que llegó.

MARQUES: (BAILANDO CON JEANNETTE) Con decirle que ha comido el postre con cubiertos de pescado. (RISITAS QUE SE AHOGA. QUEDAN BAILANDO ATRÁS)

KATOUCHE: (ENTRA BAILANDO CON VIZCONDE) La idea de partir contigo a Polonia me subyuga! Durante el concierto me he dado cuenta que adoro la música polaca!

VIZCONDE: (BAILANDO CON KATOUCHE) No conocía un espíritu tan sensible. Cuál es tu compositor favorito?

KATOUCHE: (PIENSA UN INSTANTE) Adoré, Bethooven!

VIZCONDE: Pero no es polaco!

KATOUCHE: (ASOMBRADA. SALIENDO DEL PASO) Ah, no? (RAPIDO) Me fascinaría escuchar música en tus brazos... y en Polonia!
(CONTINUA AMBIENTE DE FIESTA. GENTE QUE BAILA Y SE DESPLAZA POR LA ESCENA)
VIENOT: (EXALTADO) Espero ansioso el momento de mi encuentro con madmoiselle Gautier. Estoy seguro que lograré convencerla y podré inmortalizarla en la tela.

TOUCHET: Mientras no la desprendas de los brazos del señor Duval, no concretarás el encuentro.

VIENOT: Su mirada me dio seguridad. Además no es mi intención enamorarla.

TOUCHET: Bajo el techo de este salón nada es seguro, mi buen amigo. Téngalo presente para no llevarse una desilusión!

ADMIRADOR 1: Qué hermosa luce Margarita esta noche!

ADMIRADOR 2: Todavía no pude establecer quién le confecciona esos vestidos deslumbrantes!

ADMIRADOR 1: Es un secreto en todo París!

ADMIRADOR 2: (DESAFIANTE) Para mi no hay secretos en París. No descansaré hasta conseguir su nombre!

ADMIRADOR 1: En cambio. Katouche cuenta a los cuatro vientos, y a quien esté dispuesto a escucharla, el nombre de su costurera!

ADMIRADOR 2: (PERVERSO) Parecen comprados en una feria... de antiguedades! (RAPIDO) Y ella se siente tan elegante!

ADMIRADOR 1: (POR LO BAJO Y RIENDO) Pobrecita!

ADMIRADOR 2: (NEUROTICO) Duval no ha dejado un momento a solas a Margarita.

ADMIRADOR 1: (RIE HISTERICO) Me parece que esta noche tendremos cotilleo!

ADMIRADOR 2: Y romance en puerta! (SALEN AMPLIOS)


(MARGARITA Y ARMANDO HABRAN DEJADO DE BAILAR)
MARGARITA: (ENTRANDO) Está tan linda la fiesta que no entiendo el por qué de su impaciencia en vernos mañana...

ARMANDO: Quiero tenerla a solas... para siempre!

MARGARITA: Si va despacio llegará siempre a dónde desee, señor Duval!

ARMANDO: Siga hablando, Margarita, su voz es regocijo para mis oídos!

MARGARITA: No ha pensado que pudiéramos no volver a vernos?

ARMANDO: Usted cree en el más allá?

MARGARITA: Por supuesto.

ARMANDO: Entonces allí, la estaría esperando!

BARON: (ACERCÁNDOSE A LA PAREJA) Quisiera no ser inoportuno, señor Duval.

ARMANDO: Usted nunca podría serlo, Barón!


SONIDO: ESCUCHAMOS “ENTREACTO Y VALS DE LA SUITE COPPELIA”.
BARON: Entonces, puedo tener el placer de bailar con madmoiselle?

MARGARITA: Con mucho gusto, Barón! (SALEN BARON Y MARGARITA)

ARMANDO: (CASI PARA SI) A partir de este momento se ha convertido en un impertinente, Barón de Blajám!

VIZCONDE: (ACERCÁNDOSE) Armando Duval!

ARMANDO: (EN OTRA COSA) Estoy viviendo la noche más feliz de mi vida!

VIZCONDE: Es por...

ARMANDO: Es que habría otra razón? (RAPIDO) Ella no puede ser igual a todas. Lo advertí en sus ojos. Me lo ha dicho sin decirlo.

VIZCONDE: Te ha dado alguna esperanza?

ARMANDO: Todas y ninguna.

VIZCONDE: Entonces no queda otro remedio que esperar.

ARMANDO: Cada instante que pase podré aguardar menos; al punto que no podré dormir mientras ella no esté a mi lado.

VIZCONDE: Felicitaciones, señor Duval! El amor debe defenderse, aunque nos cueste un lance de honor!

ARMANDO: Crees que ella sabrá responderme?

VIZCONDE: (MUNDANO) La naturaleza de la mujer se ha tratado siempre de entender, más no todos consiguieron ser amados. (TRANSC.) Quien todo lo niega todo la da! Lo mejor es vivir, sin confusiones.

ARMANDO: Permiso, creo que me necesita.

VIZCONDE: Adelante... y buena suerte! (ARMANDO INICIA SALIDA EN EL MOMENTO QUE ENTRAN MARGARITA Y BARON)

MARGARITA: Barón, he pensado ausentarme largo tiempo de París...

BARON: No podría usted ser tan cruel! Los parisinos lloraríamos hasta su regreso.

ARMANDO: (JUNTO A LA PAREJA) Espero no ser impertinente, Barón.

BARON: De ninguna manera, señor Duval.

MARGARITA: (SIMULA, JUEGA) Señor Duval! Cuánto tiempo sin vernos! El señor Barón, es una persona encantadora!

ARMANDO: No me cabe duda alguna. (RAPIDO) Puedo acompañarla hasta su casa, tal lo habíamos acordado...?

MARGARITA: (INTENCIONADA Y TRAS PAUSA) Señor Duval, toda promesa es una deuda, y suelo pagar las mías!

ARMANDO: Con su permiso, Barón.

MARGARITA: Volveremos a vernos, Barón. No me olvide mientras esté ausente de París. (SALEN POR LATERAL O FORO)
(ENTRAN KATOUCHE Y CHARLOTTE, QUEDANDO UN TANTO APARTADAS)
BARON: (QUE HA QUEDADO MIRANDO LA SALIDA DE MARGARITA) Qué mujer, Dios mío!

JEANNETTE: (ENTRANDO) Barón, se divierte usted?

BARON: Me había ilusionado esta noche con Margarita... Pero ella ha preferido abandonarme por el señor Duval!

JEANNETTE: No faltará oportunidad en que pueda usted encontrarse con ella... y en esta casa! (RIE INTENCIONADA) Acompáñeme que le presentaré una nueva ilusión! (QUEDAN HABLANDO Y MIRANDO HACIA LAS MUJERES)

KATOUCHE: (AVANZANDO) Pero, Charlotte! Qué significa esa cara? Sonríe, querida! (TRANSC.) Las joyas y la buena posición es a lo que toda mujer debe aspirar! Mientras estés escondida en un rincón nunca conseguirás algo que te favorezca en el futuro!

CHARLOTTE: (MUY TIMIDA PARA MOSTRAR LUEGO EL CAMBIO) Es que no me animo! Esto no será nunca para mi!

KATOUCHE: No digas eso! Quien no se anima corre el riesgo de perderlo todo, o no tener nunca nada! Si no estamos atentas no sabremos nunca cuando la fortuna pase a nuestro lado! (TRANSC.) Es necesario estar prevenidas para disfrutar cuando llegue el buen tiempo! (ENOJÁNDOSE) Mírame a mi, mira a Margarita, a Jeannette, a Florence... Es necesario no dejar de sonreír ya que es la distancia más corta entre dos personas! (TRANSC.) Quien dijo eso debe haber sido un maestro en el arte de amar!

JEANNETTE: (JUNTO A BARON Y LAS MUJERES) Barón, le presento a este joven lucero que está iluminando nuestra fiesta!

KATOUCHE: (POR LO BAJO A CHARLOTTE) Recuerda... la distancia más...

CHARLOTTE: (ROMPE MUNDANA) No se imagina las ganas que tengo de bailar, Barón!

B ARON: (ILUMINADO) Mi brazo la aguarda....

CHARLOTTE: (DEBE NOTARSE QUE FINJE POR LO EXAGERADA) No pienso dejar de sonreírle, Barón! No imagina usted lo estupenda que... (SALEN CHARLOTTE Y BARON, HABLANDO)

KATOUCHE: (A JEANNETTE, SORPRENDIDA) Enseña y serás superada! (SE ALEJA AIRADA)

JEANNETTE: (VIÉNDOLA SALIR) Es nada más que la vida, querida!


(SE DETIENE CLIMA FESTIVO, QUEDANDO SOLO DE FONDO)
MARGARITA: (ENTRANDO CON ARMANDO) Solo nos resta despedirnos de ti.

ARMANDO: Debo agradecerte la hospitalidad, Jeannette...

JEANNETTE: Y yo la felicidad que veo en Margarita.

MARGARITA: Nos veremos pronto, Jeannette. Adiós. (SALEN GAUTIER Y DUVAL)

JEANNETTE: (VIÉNDOLES) Estaba escrito y contra ello no habrá Barón alguno que pueda interponerse. (PAUSITA) Pero tenga cuidado, señor Duval! Quien mucho corre, pronto para, y de usted, Margarita necesitará mucho!

KATOUCHE: (ENTRA, A JEANNETTE) Hablando sola?

JEANNETTE: Quien no arriesga, no cruza la mar, Katouche! Volvamos adentro que la fiesta recién ha comenzado! (SALEN, MIENTRAS VAMOS AL OSCURO)


2do. CUADRO

(JARDIN EN CASA DE MARGARITA EN PARIS. ARMANDO CON VENDA EN LOS OJOS, JUEGA. MARGARITA Y ARMANDO VISTEN LIGEROS DE ROPAS. ELLA CON UN PERFUMERO DISTRIBUYE PERFUME POR TODO EL ESPACIO)


MARGARITA: (MOVIÉNDOSE) Gallo ciego, qué has perdido?

ARMANDO: (JUGANDO) A la niña de mis sueños...

MARGARITA: Búscala, caballero y la encontrarás. En qué calle la perdiste?

ARMANDO: En la calle del portal... (TRANSC.) No vale esconderse...

MARGARITA: (JUEGA) Gallo ciego, qué has perdido?

ARMANDO: Una aguja y un dedal que lleva la niña, que es mi amor!

MARGARITA: Búscala y le hallarás!

ARMANDO: No vale esconderse.

MARGARITA: No estoy escondida! (RIE) Debes buscar mejor. (AZUZÁNDOLE) Gallo ciego, qué perdiste? (POR LO BAJO, LLAMA) Ven Clotilde, ven...

CLOTILDE: (ENTRANDO, JUEGAN AMBAS CONTRA ARMANDO) Sí, madmoiselle...

MARGARITA: Gallo ciego...

ARMANDO: (LA ATRAPA) Aquí está mi amor... (RISA AMPLIA DE MARGARITA. SORPRENDIDO SE QUITA LA VENDA) Clotilde! (RIEN LOS TRES) Sabía que eras tú! El perfume de Margarita no me había desorientado. Sentí olor a canapés...

CLOTILDE: Oh, qué buen concepto! (REPITE) Olor a canapés! (DULCE) Están listos en la bandeja.

MARGARITA: (TERMINANDO DE REIR) Perdiste, perdiste, Armando!

ARMANDO: (SENSUAL) Juro que...

MARGARITA: (DETENIÉNDOLE UN TANTO, LE TAPA LOS OJOS. CLOTILDE, SALE) No se debe jurar, si no se está dispuesto a cumplir. (ARMANDO, QUIERE BESARLA) No, Clotilde, nos mira...

ARMANDO: Ha salido para dejarnos vivir este amor! (SE BESAN APASIONADOS. LUEGO)

MARGARITA: (DULCIFICADA) Ven, vamos a sentarnos a desayunar. (TIENDE MANTEL CUAL MESA DE CAMPO. ARMANDO SACA ESTUCHE DE BOLSILLO Y SE LO ENTREGA) Qué es esto?

ARMANDO: Para ti. Para que luzca en tu cuello, hasta el día de mi muerte. .

MARGARITA: La muerte no tiene recuerdo...

ARMANDO: Entonces para saberme a tu lado a cada instante... (BESOS CHIQUITOS EN LAS MANOS DE ELLA) El pendiente perteneció a mi madre. Ella quiso que la destinataria fuera la mujer a quien amara verdaderamente. (RECUERDA) A los dieciséis años yo estaba enfermo y vino a visitarme Geneviéve de Saint-Germain. Pensé en ese momento que era ella quién merecía llevar el pendiente pero al instante comprendí que no la amaba.

MARGARITA: (EMOCIONADA) Gracias, mi amor. No habrá joya alguna que pueda comparársele. (BESOS APASIONADOS)

CLOTILDE: (HABRA ENTRADO Y SE ANUNCIA CON CARRASPERA) Permiso, madmoiselle.

MARGARITA: (SATISFECHA) Adelante, Clotilde.

CLOTILDE: Trajeron esta carta para usted, madmoiselle...

MARGARITA: (SUPONEMOS QUE LEE EL SOBRE. LUEGO) El señor D’Auvergne, está aquí?

CLOTILDE: Se ha retirado, madmosielle.

MARGARITA: Sin esperar respuesta?

CLOTILDE: (SIN SABER QUE DECIR. ARMANDO SUELTA UNA RISITA) El señor Duval ordenó que no fueran molestados...

MARGARITA: Pero Armando, se trata de la casa que arrendaríamos en el campo...

ARMANDO: Abre ese sobre... (MARGARITA LO ABRE Y LEE IMPACIENTE)

MARGARITA: (LUEGO, EXPLOTANDO) Armando!

ARMANDO: Concreté la operación para vivir a solas nuestro amor! Fuera de París! (TRANSC.) Es preciosa y estoy seguro que seremos felices en ella. (TRANSC.) Clotilde, puede comenzar a prepararlo todo.

CLOTILDE: (MOVIÉNDOSE MIENTRAS LEVANTA SERVICIO DESAYUNO) Pierda cuidado, señor Armando. Los canapés los tendrá usted todas las tardes.

MARGARITA: (FELIZ) Podríamos partir ahora mismo!

CLOTILDE: (AFLIJIDA) Madmoiselle, tengo que preparar el equipaje y esta vez será bastante abultado! (SALE PROTESTANDO CÓMICA)

ARMANDO: Esta noche, luego de la cena de cumpleaños de mi padre, volveré a tu lado lo antes posible. (TRANSC.) Ahora tendré que abandonarte.

MARGARITA: (MIMOSA) Ya?

ARMANDO: Regresaré lo antes posible. No podría estar tanto tiempo separado. (TRANSC.) Además, las reuniones de mi padre con gente que habla de inversiones y Bolsa, son lo suficientemente aburridas como para soportarlas mucho tiempo, (TRANSC.) Hoy vendrá la familia del novio de mi hermana. Ella, me rogó que estuviera a tiempo para cenar, y no podría defraudarla. Con el tiempo tendrás que acostumbrarte también a estos compromisos sociales.

MARGARITA: Mientras te aguardo, ayudaré a Clotilde. (RAPIDO) No olvides de llevar tu traje de paño gris...

ARMANDO: (SENTIDO Y TRAS PAUSA) Te prometo que seremos muy felices! Siempre tendremos un instante más!

MARGARITA: Adiós, mi señor Duval!

ARMANDO: Adiós, madmoiselle!

CLOTILDE: (ENTRANDO ENCUENTRA A MARGARITA DESPIDIENDO A ARMANDO. CARRASPEA) Madmoiselle.

MARGARITA: (FELIZ) Mira, mamina...

CLOTILDE: Presente del señor Armando...? (MARGARITA ASIENTE. ENTREGA SOBRE)

MARGARITA: (ABRE SOBRE Y SALTAN BILLETES) Y este dinero?

CLOTILDE: (INSIDIOSA PERO SIN MALDAD) Otro presente. El señor Duval, parecería ser muy generoso!

MARGARITA: (MOVIÉNDOSE FELIZ) Me ha jurado amor!

CLOTILDE: Y usted?

MARGARITA: Lo haré cuando sepa que él está dispuesto a todo por mi! (PARA SI) Armando, no tardes porque me encontrarías enferma de tanto amarte!

CLOTILDE: Prudencia, madmoiselle. (ROMPE CLIMA) Ya estoy soñando con esa casa donde nos marcharemos...

MARGARITA: (SOÑADORA) Te encantará. Si algo deseo de verdad es estar junto a él, lejos de París!

CLOTILDE: (LLORA SUAVE) Mi niña, mi niñita. El destino está marcado y no se puede ir contra el.

MARGARITA: (ALARMADA) Qué dices, mamina?

CLOTILDE: El destino, mi niña, el destino suele ser tramposo... el destino...

(CLOTILDE TOMA A MARGARITA PROTEGIÉNDOLA MIENTRAS SALEN)
3er. CUADRO

(JARDIN DE LA CASA DEL SEÑOR DUVAL, PADRE DE ARMANDO. LA MARQUESA DE CLIVENCHY Y LA VIZCONDESA, CAMINAN JUNTO A UN SORPRENDIDO SEÑOR DUVAL)


MARQUESA: Le agradecemos, señor Duval, poder charlar en la intimidad de su parque, ya que nuestra visita tiene un motivo muy delicado.

VIZCONDESA: Nuestro medio está estremecido por la relación que su hijo mantiene con esa mujer.

MARQUESA: Y hasta nos hemos enterado, que ha tenido el tupé de proponerle matrimonio!

VIZCONDESA: También supimos que se entrega por completo a ella; y los comentarios de esa relación, llegaron a oídos de la familia de su futuro yerno!

MARQUESA: Hecho que los Poltrot, no han visto con buenos ojos y suficientes reservas!

VIZCONDESA: (A LA CARGA) Pudimos saber que su hijo arrendó una casa en las afueras de París, donde hacen pública e impúdica su intimidad!

MARQUESA: (ESCANDALIZADA) Pero hay algo que nos ha puesto lívidas! Hemos visto a esa “señorita”, en la Opera, luciendo joyas de su esposa!

DUVAL: (INDIGNADO Y CONTENIDO) Es imperdonable que mi hijo haya caído en esos sortilegios degradantes!

VIZCONDESA: Se comenta, y “a ojo de buen cubero”, que los gastos que lleva este noviazgo, son cifras elevadísimas!

MARQUESA: Y que por esa señorita, tuvieron su ruina hombres como el pobre Danville, que ha llevado a la miseria a su mujer y catorce hijos pequeños! Se acuerda de ellos?

DUVAL: Como para olvidar el episodio! El pobre Danville recurrió a mi en varias oportunidades, y es imperdonable que ahora, esta mujer, pretenda arruinar a los Duval!

VIZCONDESA: Es tremenda desgracia que en París existan casas donde esta clase de mujeres atraen a los hombres a placeres que la sociedad bien constituida reprocharía.

MARQUESA: (FIRME) Jamás toleraremos que una de ellas ingrese en nuestro medio! (MAS) Hay que terminar con el favoritismo que piden de nuestros esposos, padres y jóvenes solteros de familias tradicionales!

VIZCONDESA: (DESPRECIATIVA) Sus vestidos son una provocación al buen gusto, que siempre tuvimos en París... Lejos de todo pudor femenino!

DUVAL: Tengo que agradecerles, aunque funestas noticias. Mis negocios me tuvieron últimamente alejado de mis hijos.

MARQUESA: Pero no podrá comparar la suerte del pobre Armando, con la de su hija! (RAPIDO) Los Poltrot, son de casta y tenga la seguridad que ella, es bienvenida en esa familia!

DUVAL: Por una parte me tranquiliza. Pero mi preocupación, a partir de este momento, tiene nombre y apellido.

MARQUESA: (CON APRENSION) Margarita Gautier!

VIZCONDESA: (CON RISITA BURLONA) Además, se hace llamar “la dama de las camelias”! (INDIGNADA) Habráse visto semejante ridiculez! Con tantas jóvenes que harían dichoso a su hijo, como Genevieve de Saint-Germain, que vive suspirando por él!

DUVAL: Esa fue una historia de niños.

VIZCONDESA: Pero la hija de los Saint-Germain, es cada día más digna de ese muchacho!

MARQUESA: (MOLESTA) Esa mujer se interpone en el camino de Armando como un mal presagio! Los Duval han sido siempre correctos!

DUVAL: Mi hijo debe estar enceguecido por una mala pasión, que seguramente lo llevará a la desilusión!

MARQUESA: No crea señor Duval. Esta clase de mujeres tienen armas suficientes para evitar la desilusión de sus víctimas!

VIZCONDESA: (CASI AL BORDE DEL LLANTO) Señor Duval, tiene que hacer algo, o Armando será dentro de poco tiempo una víctima como pasó con el pobre Danville!

MARQUESA: Y puedo agregar, algo que no estaba dispuesta a develar: se ha apartado totalmente de la amistad de nuestros esposos...

VIZCONDESA: Que gracias al cielo, tenemos la seguridad que no concurren a casa de... de... semejantes cortesanas!

MARQUESA: (RAPIDO) Le rogamos discreción acerca de nuestra visita.

VIZCONDESA: La ambición de esta mujer aún no está satisfecha, por lo tanto deberá extremar el cuidado, señor Duval! (DESPRECIA) Ni siquiera sabemos de dónde ha surgido, ni cual es la causa por la cual se la ha favorecido tanto!

DUVAL: Les agradezco vuestras confesiones sobre esta intolerable situación, y ruego que vuestros hogares no se vean envueltos en tales escándalos! (SALE FURIOSO SEGUIDO POR LAS MUJERES, MIENTRAS VAMOS AL OSCURO.


(NOCHE EN JARDIN DE LA CASA DE CAMPO DE MARGARITA Y ARMANDO. LUZ DE LUNA QUE ILUMINA TODO EN AZUL)
ARMANDO: Me parezco a un Duval, no lo crees?

MARGARITA: (ENAMORADA Y NEGLIGEE) Qué agradable es escucharte y tenerte cerca sin sentir la desesperación de la ausencia compartida!

ARMANDO: (TRAS PAUSA, ARROBADO) Eres como un ángel, atrapado de las alas para que pueda volar. (BESO) Dentro de poco serás mi mujer.

MARGARITA: (TRAS PAUSA) Qué es una mujer honesta, Armando?

ARMANDO: La mujer elegida. (BESOS) Volveré tan pronto como para que tu nombre no me enseñe la palabra celos.

MARGARITA: Jamás habrá motivo. Haré un estrado para sentarte en el, mientras todas las mujeres pasadas habrán de adorarte bajo la mirada de mi corazón. Nunca me preguntes de dónde vine, sino hacia dónde iremos.

ARMANDO: Me bastará con amarte.

MARGARITA: Estaré esperando siempre. No lo olvides! (BESOS)

ARMANDO: Tendrás el respeto y el honor de un hombre enamorado que será la mejor ofrenda que pueda darte!

MARGARITA: Te quiero lleno de grandeza, y haré lo imposible para conseguirlo. Eres único y definitivo en mi vida, y desearía que cada despertar, tu alma se haya fortificado con la dicha que construiremos.

CLOTILDE: (SURGIENDO DE ENTRE LAS SOMBRAS) Permiso, madmoiselle. El coche para el señor Duval espera. (SALE)

ARMANDO: Estaré de regreso esta misma noche.

MARGARITA: Trataré de convertirme en una mujer severa, con buenas costumbres. Seré feliz porque me prometiste lo único que puede esperar una mujer como yo, el respeto y la confianza del hombre que amo!

ARMANDO: Adorable! Es una lástima que el amar cueste tanto como el dejarte!

MARGARITA: Adiós, Armando. Esperaré sentada en una poltrona, cual si fuera un baño de plumas de ave, que me traerá tu amor!

ARMANDO: Sería más fácil abandonarte que amarte siempre! (SALE)

CLOTILDE: (LUEGO, ENTRA) Creo haber oído el ruido del coche al partir.

MARGARITA: Me ha prometido ser fiel hasta la muerte, mamina.

CLOTILDE: Y usted?

MARGARITA: No habrá amor que me impida ser lo que él quiere que sea. Qué tonto es el amor, mamina! Pero quién podría vivir sin el?

CLOTILDE: Dos cosas son las que una mujer no debe perder, madmoiselle, la posibilidad de hacer y deshacer a gusto, y la buena relación con el mundo. Los hombres pasan y corremos el riesgo de quedarnos muy solas. He ahí porqué debemos ser independientes del amor!

MARGARITA: Me da mucho miedo, mamina. Creo que moriría si Armando llegara algún día a abandonarme.

CLOTILDE: Siempre se tienen fuerzas para salir adelante. Nada hay más importante que una misma!

JARDINERO: (ATRÁS) Chits, chits!

CLOTILDE: Qué buscas aquí? Tu lugar es el jardín. No se puede molestar a mi niña.

JARDINERO: (MEDIO TONO) Se ha detenido un coche frente a la casa.

CLOTILDE: Y eso, qué tiene de malo?

JARDINERO: Quería avisar... porque me parece que no es el coche del señor Armando...

CLOTILDE: (SEVERA) No estarías espiando con las manos en los bolsillos...

JARDINERO: Le juro que no.

CLOTILDE: Permiso, madmoiselle. Volveré en un instante. (A JARDINERO) Vamos a ver de qué se trata.

JARDINERO: (POR LO BAJO) No quería decirlo delante de madmoiselle... Ha bajado del coche un lacayo y ha preguntado por madmoiselle, diciendo que el señor Duval desea verle.

CLOTILDE: (ESPANTADA) El señor Duval, dijiste? (RAPIDO) No conozco a otro que no sea el señor Armando Duval!

JARDINERO: Qué hago, señora?

CLOTILDE: (DIGNA) Recibirle como es debido! (SALE CORRIENDO JARDINERO) Otro Duval en esta historia! Vamos a sentir la respiración... pero sin hablar de amor! (VA A SALIR) Ah destino, destino...

DUVAL: (ENTRANDO SE DETIENE) Buenas noches.

CLOTILDE: Señor... Duval?

DUVAL: El mismo.

CLOTILDE: Estaba usted ya dentro de la casa. Madmoiselle, no tardará en atenderle.

DUVAL: Gracias, madame.

CLOTILDE: (SE VUELVE Y ENCUENTRA A MARGARITA) Oh!

MARGARITA: Sabía que en algún momento tendríamos que enfrentarnos. Lo que no pensé que fuese tan pronto y sin anunciarnos con tiempo. En fin, cambiaremos amistad por odio! (HACE UN GESTO HACIA CLOTILDE, ESTA SALE. LUEGO) Señor Duval?

DUVAL: Madmoiselle Gautier?

MARGARITA: Tome asiento en esa piedra.

DUVAL: Después de usted, madmoiselle. (SE SIENTA EN UN BANCO DE PIEDRA CADA UNO, ENFRENTADOS. LUEGO) De haber sido prudente, me habría evitado esta visita.

MARGARITA: Prudencia... a qué se refiere?

DUVAL: (LA MIRA FIJO) Creo que la relación que ha iniciado con mi hijo se ha prolongado más de lo que es habitual en estos casos.

MARGARITA: (FRIA) No se trata de una prolongación, sino de vivir.

DUVAL: Veo que usted desconoce cual es la posición de mi hijo, y en especial, la que ocupa mi familia por la que tanto he bregado y tratado de proteger.

MARGARITA: No llego a entenderle, señor Duval...

DUVAL: Seré franco ya que creo encontrar en usted eco suficiente a mis palabras.

MARGARITA: Hable, por favor.

DUVAL: (PAUSA, SE DECIDE) Es necesario que usted entienda que su pasado y su forma de vida no la convierten en la esposa ideal para mi hijo, y cuyos dones no estará acostumbrada a apreciar. Su pasado es comentario constante de todo París, pero no he venido a reprochar sino a preguntarle si de verdad usted ama a mi hijo...

MARGARITA: Podría decirle que si.

DUVAL: (RAPIDO) Si lo que busca en él es dinero, puedo dárselo. Proponga usted el precio.

MARGARITA: Creo, señor Duval, que usted equivoca el valor de las cosas... Tal vez usted no pueda entenderlas.

DUVAL: Madmoiselle, tengo una hija que va a casarse próximamente. La familia de mi futuro yerno ve con malos ojos vuestra relación.

MARGARITA: Y usted está dispuesto a sacrificar la felicidad de su hijo por ello... (RAPIDO, CAMBIA) No entiendo el porqué de su visita!

DUVAL: Si usted ama verdaderamente a mi hijo, lo mejor que puede hacer es alejarse de él. Está en pie mi oferta de dinero para que no le falte nada y con la única condición que no vuelva a verle.

MARGARITA: (TRAS MIRARLO) Ningún sacrificio en la felicidad será costoso.

DUVAL: Pero yo tengo que pedirle un sacrifico costoso. Mi hijo no podrá encontrar al felicidad a su lado.

MARGARITA: No había reparado en ello. El verdadero amor me ha puesto vendas en los ojos y no me deja ver la realidad, señor Duval. (PAUSA) Lo único que quiero es que Armando sea el más triunfador de los hombres, y si mi felicidad y la suya son necesarias, le prometo que hoy ha sido el último día que estuve a su lado.

DUVAL: Gracias. (TRANSC.) Un último favor. Quisiera que usted me devuelva el colgante que perteneció a mi esposa. Le ofrezco a usted este dinero, y si necesitara más, no dude en solicitármelo.

MARGARITA: (TRAS PAUSA Y CON ODIO) Le ruego, señor Duval, no me ofenda más! También le devolveré el pendiente, sin pedir nada a cambio. (DURA, LLAMA) Clotilde! (TOSECITA ROMÁNTICA)

DUVAL: Gracias. Creí que me encontraría con una mujer inaccesible, interesada y falsa... Me voy con la seguridad de lo contrario!

MARGARITA: No tenemos más que hablar. No tema, cumpliré lo prometido.

CLOTILDE: (ENTRANDO) Llamó, madmoiselle?

MARGARITA: El señor Duval se retira, pero antes entrégale el pendiente que está en el cofre.

CLOTILDE: Bien, madmoiselle.

DUVAL: Es usted muy bonita.

MARGARITA: (FRIA) Gracias, señor Duval.

CLOTILDE: (POR LO BAJO) Lo que me faltaba! Ahora el destino cruza a padre con hijo! (ALTO) Le acompaño, señor. (SALEN DUVAL Y CLOTILDE)

MARGARITA: (SE DESARMA EN LLANTO) Señor Armando Duval... (CAMBIA) Partiste y la señal del pasado cayó sobre mi como un águila sobre su presa. (LLANTO QUE DESEMBOCA EN TOSECITA ROMANTICA)
4to. CUADRO

(MAÑANA EN EL JARDIN DE CASA DE LOS DUVAL)


ARMANDO: (ENTRANDO CON VIZCONDE) A qué se debe tu visita a esta horas de la mañana?

VIZCONDE: Estoy metido en un buen lío, mi estimado Armando. (GRAVE) Mi mujer sospecha de mis salidas. Alguien fue con el cuento de la infidelidad. Según dice, alguien me vio cenando las otras noches al lado del Varieté! (SE REGODEA) Una camarera que conocí en mi último viaje a Italia. La invité a pasar unos días en París... ella ha venido y hay que atenderla!

ARMANDO: Por qué sospechas que tu mujer sospecha?

VIZCONDE: Tiene demasiadas atenciones, se muestra encantadora. En fin, anormalidades, y ha deslizado lo del chisme, sin querer.

ARMANDO: Qué harás cuando lo pregunte directamente?

VIZCONDE: Negarlo, por supuesto!

ARMANDO: E invitarla a cenar al lado del Varieté, luego un palco en el Varieté para digerir las codornices y el pescado fresco. (IRONICO) Es un gran honor llevar a la propia esposa a los lugares que ellas consideran prohibidos y frecuentados por los maridos infieles. (RIE) No hay mejor aventura para una esposa, que ser mirada nada menos que por cien hombres, y el aire viciado de una taberna! (RIEN AMPLIAMENTE)

VIZCONDE: (LUEGO) Margarita?

ARMANDO: (TOCADO) Querrás creerme? La he olvidado! (TRANSC.) Salimos?
(OSCURO)

(JARDIN VESTIDO DE FIESTA EN CASA DE JEANNETTE. ES UNA NOCHE DE BAILE DE MASCARAS. LOS INVITADOS PASEAN LLENOS DE ALEGRIA. DESDE LA LUZ TODO DEBERÁ VERSE DECADENTE. LOS PERSONAJES TIENEN RICTUS MARCADOS POR EL TIEMPO)


SONIDO: ESCUCHAMOS “DANZA VALS DE NAILA” DE DELIBES, QUE FONDEARA HASTA QUE SE INDIQUE.
(KATOUCHE, VESTIDA DE ALDEANA HOLANDESA, JUNTO A CHARLOTTE, EN UN ANGULO DE LA ESCENA)
KATOUCHE: Qué ocurre que te veo sola?

CHARLOTTE: (VEMOS CAMBIO ORIGINAL POR MUNDANA Y SEGURA) Espero la llegada del Barón de Blajám.

KATOUCHE: El Barón en tu poder?

CHARLOTTE: (SONRIENTE) Además de su fortuna, me asignó una renta de doscientos mil francos, y en sólo dos meses pude gastar veinte mil...

KATOUCHE: Y el resto?

CHARLOTTE: Invierto en propiedades. El Barón ha prometido duplicarme la renta.

ADMIRADOR 1: (ENTRANDO) Charlotte, he remitido a casa del Barón la factura de los últimos dieciséis vestidos.

CHARLOTTE: (ALARMADA) No habrás hecho eso?

ADMIRADOR 1: No te preocupes. Fue en un sobre lacrado y para entregar en propias manos. Contestó que esta noche ultimaría los detalles para el guardarropas de primavera.

KATOUCHE: Te convertiste en diseñador?

ADMIRADOR 1: Aplico astucia, cheri! Nada más que un intermediario que puede hacer de una joven tímida... una verdadera reina!

KATOUCHE: Entonces vamos a charlar! Estoy peleando por una mísera renta de... (QUEDAN HABLANDO)

JEANNETTE: (ENTRANDO CON MARGARITA) Divina querida! Te veo más recuperada!

MARGARITA: (DOLIENTE, ENVEJECIDA, ENFERMA) Por fuera, Jeannette. Adentro el dolor no tiene calma...

JEANNETTE: Deberías venir con nosotros unos días al campo. Te hará bien. El mejor remedio es el olvido, acaso no fuiste tú quien decidió el abandono?

MARGARITA: Jamás me arrepentiré de un paso dado!

ARMANDO: (ENTRA VESTIDO DE PIERROT, FURIOSO ARRANCA ANTIFAZ A MARGARITA) La he seguido hasta aquí ya que es la única oportunidad que tengo para decirle algunas palabras no dichas oportunamente. (MARGARITA AHOGADA ES APOYADA POR JEANNETTE) Hay quienes no necesitan máscara! La traen desde siempre!

JEANNETTE: (MEDIO TONO) Armando, por favor...


SONIDO: ROMPE “MAZURKA DEL BALLET “SYLVIA” DE DELIBES, COMO FONDO.
ARMANDO: (CON ODIO) Falsa! Hipócrita! (ARROJA COPA QUE TRAIA CONTRA EL PISO. SE DETIENE MÚSICA Y COMENTARIOS)

MARQUES: (INTENTA CALMAR A ARMANDO) Tranquilidad, señor Duval! No está usted desempeñando un buen papel...

ARMANDO: (HABLA A TODOS, ALTO) Sean todos testigos que sé pagar muy bien los placeres que me brindan! Aquí tiene, madmoiselle Gautier, un fajo de billetes que caen como lluvia sobre su cuerpo! (RIE A CARCAJADAS. SILENCIO GENERAL DE FONDO)

MARGARITA: (RECUPERÁNDOSE, PERO DEBIL) No es actitud de un caballero y menos aún de un Duval, señor Pierrot!

ARMANDO: (ENCARNIZÁNDOSE) He pagado cada instante y por eso me siento en paz!

MARGARITA: (INTENTA HABLAR LO MAS SERENA POSIBLE) Si no hubiera estado a tu lado, jamás hubieras logrado lo que eres hoy!

ARMANDO: (LANZA CARCAJADA. LUEGO) No podías estar fuera de las tentaciones comunes, por eso hacía falta mucho dinero para consolarte! (ALTO A TODOS) Señoras y señores, la dama de las camelias, es una experta en el arte de hacerse amar, más no, en el amar! (LASTIMADO ENTRE EL LLANTO Y EL VALOR) Ahí tiene a sus pies una camelia, madmoiselle Gautier, por el amor sepultado! (SALE RAPIDO)

MARQUES: (EUFORICO) Que siga el baile!


(MARGARITA, EXALA UN SUSPIRO PROFUNDO Y TOSECITA AHOGADA QUE SIGNIFICARA SEMI DESMAYO, DERRAMANDO UN HILO DE SANGRE DE SU BOCA. JEANNETTE, LA AUXILIA SOLICITA)
MARGARITA: (RECOMPONIÉNDOSE, TOMA PAÑUELO QUE LE ALCANZARA, JEANNETTE, MANCHÁNDOLO CON SANGRE) El Marqués de Clivenchy tiene razón! No ha pasado nada! (PATETICA) Es una parte más del Carnaval! (LANZA CARCAJADA Y CAE AL PISO. ALARMA GENERAL EN EL RESTO DE LOS PERSONAJES QUE SALEN ATROPELLÁNDOSE ANTE LOS GRITOS DE)

JEANNETTE: (DESESPERADA) Auxilio! Auxilio! Auxilio!


(OSCURO)
(JARDIN CASI EN PENUMBRAS DE LA CASA DE MARGARITA GAUTIER. LUZ PLOMIZA. ENTRA LA MUJER, SOSTENIDA POR CLOTILDE, QUIEN LA ATIENDE. ARROPADA VA A SENTARSE EN UN BANCO, SE LA VE DEMACRADA Y PALIDA. MARGARITA SE MUESTRA ALUCINADA DEBIDO A SU EXTREMA DEBILIDAD Y ENFERMEDAD, SIN EXAGERACION. TIENE UN COFRE ENTRE SUS MANOS. CADA TANTO SE VEN CRUZAR MASCARITAS, FESTEJANDO, CUAL SI ESTUVIÉRAMOS VIENDO UN DESFILE CALLEJERO FUNEBRE, QUE MANTENEMOS HASTA EL FINAL)
CLOTILDE: Mi niña, no es mejor entrar a la habitación y acostarse...?

MARGARITA: (CON DIFICULTAD) Quiero ver como pasa la vida, mamina. Hoy no me siento bien.

CLOTILDE: El doctor Touchet no tardará en llegar y se molestará mucho de encontrarla en el jardín.

MARGARITA: Qué día es hoy?

CLOTILDE: Martes, madmoiselle.

MARGARITA: Entonces, continuamos en Carnaval... (PAUSA) Está nevando?

CLOTILDE: Sí, madmoiselle. (TRATA DE DISTRAER) Las máscaras no hacen caso de eso. Aunque nieve... el Carnaval se festeja. Cuando se recupere usted...

MARGARITA: (EN LO SUYO) Quiero que venga Jeannette... Son para ella mis puntillas y vestidos. (LEVE PROTESTA DE CLOTILDE) Será necesario distribuir mi dinero entre los pobres. (TRANSC.) Sé cuánto se sufre siendo pobre... Cuantos desprecios... Por qué lloras?

CLOTILDE: (SIMULA) Es la humedad de París, madmoiselle. (MARGARITA, ABRE EL COFRE Y BALBUCEA ALGO) No sea usted tan generosa, madmoiselle... O es que piensa no tener qué ponerse la próxima temporada de Opera?

MARGARITA: No habrá más temporadas, mamina! Luego que hayas puesto a buen recaudo este cofre, abre las puertas de la casa e invita a todo aquel que ose pasar por la calle. Cada parisiense debe tener algo que me recuerde y será lo que me haga inmortal!


(DESDE ATRÁS ESCUCHAMOS DISCUSION ENTRE TOUCHET, DUVAL Y JEANNETTE. JEANNETTE VA JUNTO A MARGARITA Y ESTA QUEDA RECOSTADA EN SUS BRAZOS COMO DORMIDA)
CLOTILDE: (VA HACIA EL GRUPO. A DUVAL) A qué a ha venido? Qué quiere ahora? No se da cuenta que es demasiado el daño que le ha hecho?

DUVAL: Señora, no es momento oportuno para hablar de esto! He venido a ofrecerle cuanto pueda ayudarle!

CLOTILDE: Creo que ha llegado demasiado tarde, señor Duval!

TOUCHET: Se hizo lo que se pudo. Es cuestión de horas.

DUVAL: (ABATIDO) No! Esta mujer no puede morir!

CLOTILDE: No lo hará mientras haya alguien en el mundo, que ame como ella lo hizo!

TOUCHET: Madmoiselle Gautier, sufre sin decir una sola palabra. Está fatigada y eso le impide dormir profundamente. Tiene usted la oportunidad de arrepentirse. Tal vez ella pueda perdonarle, señor Duval.

CLOTILDE: (AHOGADA) Doctor...

TOUCHET: Es bueno para madmoiselle, Clotilde.

DUVAL: (CASI PARA SI) Dios mío! Perdóname y ayúdanos!


(CLOTILDE SE HA UNIDO A MARGARITA Y JEANNETTE)
JEANNETTE: (AHOGANDO EL LLANTO, LE HABLA A MARGARITA) Armando, vendrá a verte...

MARGARITA: (DESPERTANDO) Armando...?

JEANNETTE: (SIMULA ALEGRIA) El Marqués de Clivenchy, me ha prometido que estará aquí antes de la medianoche.

MARGARITA: Falta mucho para medianoche?

JEANNETTE: Apenas unas horas...

MARGARITA: Siempre pensé que la felicidad no había sido hecha para mi... Mamina, agrega leña al hogar. Ya sabes que a Armando le agrada el ambiente tibio! Hace mucho frío...

JEANNETTE: Como siempre... en Carnaval.

MARGARITA: Alcánzame el espejo, mamina, no quisiera que me viera así. (QUEDA HABLANDO SIN DEFINIR. JEANNETTE, LE ACARICIA LA CABEZA)

CLOTILDE: (VA JUNTO A TOUCHET, MEDIO TONO) Doctor, insiste en levantarse...

TOUCHET: (LASTIMOSO) Es un buen síntoma... sin grandes esperanzas!

MARGARITA: Armando, viene a verme... Estoy bien, mamina? (CLOTILDE ASIENTE POR LO BAJO) Por qué tarda tanto en llegar? (QUEDA BALBUCEANDO COSAS QUE NO DEFINIMOS)
(SALIENDO DE EN MEDIO DE LAS MASCARAS, ENTRA ARMANDO Y VA JUNTO A SU PADRE, TRAE UN RAMO DE CAMELIAS)
ARMANDO: (DURO) Qué esperas ahora?

DUVAL: Su perdón...


(SILENCIO. ARMANDO AVANZA HACIA MARGARITA. LAS MUJERES SE RETIRAN FORMANDO UN GRUPO APARTE AL DE LOS HOMBRES)
MARGARITA: Qué manos tan frías! Dios ha querido ayudarme y traerte a mi lado otra vez!

ARMANDO: (ESFORZÁNDOSE) No hablemos de eso! El amor que siempre nos tuvimos lo ayudará todo!

MARGARITA: No habrá mañanas, amor mío! Es el final, pero no puedo decir que ha terminado porque estás a mi lado. Te amor, amor mío! (INTENTA SONREIR) Creerás que me parece una felicidad estar enferma? Soy feliz... porque has venido a cuidar de mi...

ARMANDO: (DESESPERÁNDOSE) Amor... no te duermas ahora! (TOUCHET SE HABRA ACERCADO) No la toquen! Fuera esas manos que suficiente daño le hicieron! (A ELLA) Yo te ayudaré, amor mío! Amor, amor, amor... cuánto has sufrido por mi ausencia!

MARGARITA: (DESFALLECIENTE) Nadie podrá cortar los hilos de este amor. La espera ha sido larga... pero volviste. (TRANSC.) Todo tiene su fin y allí espera la muerte...

ARMANDO: (IRONICO) Es un pequeño detalle de la vida, que había olvidado!

MARGARITA: Armando, Armando...

ARMANDO: (DESESPERADO) No te mueras! Estoy a tu lado y otra vez vas a abandonarme!



MARGARITA: No supimos defender nuestro amor... (MUERE. ARMANDO PONE ENTRE SUS MANOS EL RAMO DE CAMELIAS Y SE ABRAZA A LOS PIES DE MARGARITA. LAS MASCARAS, IRAN ENTRANDO, LEVANTAN EN ANDAS A MARGARITA MUERTA FORMANDO UN CORTEJO FUNEBRE QUE SERÁ SEGUIDO POR TODO MENOS POR ARMANDO DUVAL, QUIEN QUEDA ABRAZADO AL LUGAR DONDE ESTABA MARGARITA GAUTIER)
SONIDO: SUBE LENTAMENTE MÚSICA HASTA LLEGAR A LA ESTRIDENCIA.


F I N



La base de datos está protegida por derechos de autor ©absta.info 2016
enviar mensaje

    Página principal