Joaquín Torres García: un mundo construido



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Joaquín Torres García: un mundo construido

22 de octubre de 2002 al 6 de enero de 2003
Producción: Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Estrasburgo
Comisario: Enmanuel Guigon

La exposición retrospectiva Joaquín Torres-García : Un mundo construido que se presenta en el Museo Colecciones ICO viene a ofrecer una visión completa de la obra de este creador de vanguardia a través de más de 200 piezas: cuadros, esculturas, dibujos, juguetes, libros, manuscritos y documentos procedentes de colecciones privadas y de una serie de importantes museos españoles y extranjeros ( Centro Reina Sofía, Thyssen, MACBA, Centro Pompidou, Museo de arte moderno de la Villa de París, Museo Torres García de Montevideo, etc). La producción de la muestra ha sido del Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Estrasburgo y comisariada por su conservador jefe Enmanuel Guigon.
A través de la exposición podemos contemplar el largo caminar artístico y vital de Torres-García, nacido en Montevideo en 1.874, que se inicia en Barcelona cuando llega en 1.892 y se inscribe en la Escuela de Bellas Artes, donde recibe una formación neoclásica y realiza numerosos conjuntos decorativos que serán una referencia constante en su pintura y en sus escritos teóricos. Entonces se convierte en una de las principales figuras del nuocentismo catalán, tendencia dominante en la Barcelona de fin del siglo XXI que se opone al Art Nouveau y reivindica un realismo idealizado y alegórico.
Después de residir sucesivamente en Barcelona, en Nueva York, en Italia y en Villafranche-sur-mer, se instala en París de 1926 a 1932. La exposición reserva un lugar muy particular a la época parisina del artista, durante la que encontró a los principales actores de la abstracción geométrica: Arp, Van Doesburg, Mondrian, Vantongerloo, Hélion y Domela. Al lado de Michel Seuphor, Torres García se convierte en uno de los miembros fundadores del grupo Cercle et Carré que lidera la unión de las tendencias internacionales del arte abstracto. Una sección de esta exposición presenta obras que se expusieron junto a las de otros artistas de vanguardia en 1930 en la Galería 23 de París, teniendo como nexo de unión el uso de formas geométricas, el rechazo a la figuración por si misma y la adhesión a la estructura.
En el seno de este movimiento de vanguardia, Torres-García participa en la difusión e igualmente en la renovación del arte moderno. Asimila las enseñanzas de Mondrian y de Van Doesburg y propone una alternativa a esta abstracción fundada sobre conceptos puros de la razón, que no parecen ser para el artista una opción por si mismos.
Sus cuadros y construcciones de madera de los años 1929-30 aparecen como ejercicios neoplásticos. Añade a los colores primarios tintes más oscuros, los ocres, las tierras. La pincelada permanece visible, densa y marca la presencia del artista. Los modos de ensamblar sus construcciones traicionan el imperativo de neutralidad de Mondrian. A la razón como fuente de creación y de construcción, el opone el instinto. Aún compartiendo con los miembros de Cercle et Carré el rechazo de la imitación y de la representación, Torres-García propone una alternativa: la creación de un orden, en el seno del cual la emoción y el racionamiento se equilibran para dar nacimiento a la estructura, a la construcción universal.
Es en París donde desarrolla un constructivismo sintético, integrando la intuición a la abstracción pura, lo aleatoria a la regla: el universalismo constructivo. El arte deviene para el artista un medio para comprender el mundo, de descifrarlo y de parecer inteligible. El artista uruguayo instaura una lengua universal llena de signos, elementos simplificados, esquemáticos espirales, siluetas femeninas, suelos y lunas- inspirados en los primitivos, pero sobre todo en el arte de los niños.
La exposición nos permite descubrir los juguetes de madera Aladdin Toys- fabricados y comercializados por Torres-García paralelamente a su producción pictórica, presentados por primera vez en Barcelona en 1.918 en la Galería Dalmau. Estos objetos de arte, como los denomina, subrayan la importancia de las ideas educativas progresistas a los ojos de Torres-García, un hombre profundamente pedagógico, profesor de la escuela de Decoración que el fundó en 1.913. Es autor de numerosos textos sobre la enseñanza de la pintura y del dibujo.
En 1.932, abandona París por Madrid donde rápidamente se siente ahogado y dos años más tarde decide regresar a su país natal, Uruguay. En Montevideo crea en 1.935 la Asociación de arte constructivo (L.A.A.C.), después el Taller, verdadero órgano de difusión de sus ideas. Muy activo, multiplica las conferencias sobre las vanguardias europeas, escribe numerosos textos teóricos. Los jóvenes artistas descubren, gracias a él, el arte concreto, el constructivismo ruso, el neo-plasticismo, Mondrian y Kandinsky. Las ideas que Torres-García se esforzó de difundir han tenido una considerable influencia tanto en América Latina como en América del Norte y favorecido la eclosión de los movimientos de la vanguardia.
A partir de 1937 se interesa por la religión, antropología e historia de la América prehispánica. De hecho, el Monumento Cósmico del Parque Rodó de Montevideo, realizado en 1.938 se inspira en el templo del sol de Ollantaytambo de Perú. En 1.941, el gobierno uruguayo le nombra profesor emérito de arte y hasta su muerte el 8 de agosto de 1.949 no para en su afán de conferenciante, profesor y editor.
Por su carácter retrospectivo, la exposición del Museo ICO se ha planteado desde un punto de vista cronológico, pero su desarrollo permite también conocer las distintas Temáticas: neucentismo, primitivismo, universalismo constructivo, Cercle et Carré, etc. Una parte importante de la exposición está dedicada a los juguetes, a los dibujos e ilustrada con importantes documentos que reflejan su amplia capacidad didáctica y editora.


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