Jaime cerron palomino roberto aguirre palomino



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Los Colegios – Seminarios. Entre éstos descuella el Seminario de Santo Toribio de Mogrovejo, que fue fundado el 8 de diciembre de 1590. Fue un centro para la formación sacerdotal, que prioritariamente inculcó la enseñanza de la Teología y las Sagradas Escrituras. Ya al finalizar la Colonia, en su plan de estudios involucró conocimientos de Historia, Teología, Cánones y Disciplina, Algebra y Geometría.
Su régimen de estudios consistía en desenvolver un horario de:


  • Tres horas por la mañana.

  • Tres horas por la tarde; y

  • Una hora de conferencias por la noche.

Valcárcel enumera los siguientes Colegios-Seminarios que funcionaron a lo largo del país.




  • San Jerónimo de Arequipa.

  • San Marcelo y San Carlos en Trujillo.

  • San Cristóbal en Huamanga.

  • San Antonio en el Cusco.

A continuación detallamos el Plan de Estudios que rigió a estos Seminarios:




Plan de Estudios

Primer año

Segundo año

Tercer año

Catedras

Doctrina Cristiana

Latín


Gramática castellana

Griego


Hebreo

Arabe


Filosofía Matemática

Física


Teología

Sagrada Escritura

Disciplina Eclesiástica

Ritos y Cómputo

Derecho Natural

Derecho de Gentes

Derecho Canónico


Historia de la Filosofía
Lógica
Álgebra
Aritmética

Física

General
Geometría


Trigonometría

Física

Metafísica


Etica

Filosofía

Teología
Derecho





El Real Convictorio de San Carlos. La fusión de los Colegios San Martín y San Felipe dio lugar al nacimiento del Real Convictorio de San Carlos el año 1771. Esta institución jugó un rol protagónico al rivalizar con la Universidad Nacional de San Marcos, donde los atisbos reformistas habían sucumbido por el carácter conservador de dicha institución universitaria. Los estudios tuvieron una duración de ocho años. Uno de los eximios Rectores fue Toribio Rodríguez de Mendoza, quien realiza las siguientes actividades:


  • Lucha contra el escolasticismo.

  • Introduce las ideas de Descartes, Newton y Leibnitz.

  • Crea la Cátedra de Derecho Natural y de Gentes.

  • Entroniza el Derecho Civil.

  • Inaugura la Astronomía, Física y Mecánica.

  • Plantea la necesidad de enseñar Lógica, Ontología, Etica y Moral, así como nociones de Geografía del Perú.

En ese tiempo San Marcos estaba bajo la regencia de viejos maestros escoláticos. Otro de los Rectores preclaros fue Diego de Cisneros.


El Virrey Pezuela, recesó el Convictorio en 1817, dado el auge de las ideas progresistas y liberales que venían fermentándose.
En las aulas del Real Convictorio se formó la intelectualidad criolla que años más tarde apoyaría activamente al proceso emancipador peruano, a juicio de los críticos, la rivalidad surgida entre San Marcos y el Real Convictorio emergía de la calidad de asignaturas que llevaban los carolinos, pues como se observa del Plan de Estudios anotado líneas anteriores, los cursos tenían un alto nivel científico para esa época, así como una profundidad ideológica que precisamente ayudó a formar la conciencia criolla nacional. Basta mencionar cursos como la Doctrina Newton, para tener el convencimiento de que filósofos modernos e ilustrados eran ya conocidos por los estudiantes del convictorio.



  1. La Educación Superior. Desde el momento en que se produjo la invasión hispánica, se dice que Pizarro, tanto en Jauja (1533) como el Lima (1535), había escogido el lugar para edificar la futura Universidad, iniciativa que no pudo concretarse de inmediato por las continuas guerras con los indios que se resistieron y entre los propios conquistadores. Sin embargo, como dice Daniel Valcárcel en su obra: San Marcos, Universidad de América (22): “el punto de partida básico esta dado por la urgente necesidad eclesiástica de preparar a los religiosos en filosofía y teología…”

La iniciación de los estudios superiores estuvo a cargo de los dominicos - primera orden llegada al Perú -, cuyo incremento determinaría que Fray Tomás de San Martín, en Capítulo realizado en el Convento del Cusco, se interesará en gestionar la fundación de una Universidad en la ciudad de los Reyes que en efecto terminó creándose mediante Real Cédula del 12 de Mayo de 1551.


La flamante Universidad comenzó a funcionar en la Sala Capitular del convento de Santo Domingo. Entre sus primeros catedráticos destaca el dominico Fray Dominno de Santo Tomás, autor de una Gramática y de un Lexicon, obras que lo colocan como el padre del Filosofía peruana. Poco a poco fueron incorporándose frailes de diverso orden, tales como:


  • Los Dominicos, que se encargaron de enseñar Teología y Moral.

  • Los Agustinos, que tuvieron a su cargo: Escolástica y Prima Teología.

  • Los Clérigos, que administraron la Filosofía y la Metafísica.

  • Los Abogados, que regentaron asignaturas de Cánones y Leyes.

  • Los Médicos que se circunscribieron a enseñar Medicina.

  • Los Maestros, para quienes estaba reservado la enseñanza de Artes.

Como institución francamente conservadora, San Marcos presentaba las siguientes características:




  • Fue una institución elitista, exclusiva para la aristocracia colonial; y para los funcionarios de la Corona.

  • Implantó una enseñanza dogmática y memorista.

  • Abusó de la Lógica de los sofismas y sorites.

  • Inculcó el ergotismo y la escolástica tomista.

Por ese modo, San Marcos quedó anquilosada entre los Siglos XVI, XVII y XVIII, hasta que con la presencia de los borbones, se introducen conocimientos acerca de Descartes y Newton.


Hasta entonces existía un gran desprecio por la Historia, Geografía, Ciencias Naturales y la formación de la Física. Y es que, lo que acontecía, era que la Universidad tenía un espíritu encomendero y virreinal.
Formaba profesionales en Teología, Filosofía, Letras y Medicina. Existía una pronunciada discriminación, pues no podían estudiar los mestizos, zambos, mulatos y cuarterones. No podían ser universitarios los condenados por la justicia hasta sus hijos, los nativos ni los negros.
En San Marcos como en otras universidades europeas se otorgaban los Grados de Bachiller, Licenciado, Doctor y Maestro, este último sólo para la Facultad de Artes.
Una nota interesante en la vida de San Marcos constituyó la pugna librada con el Real Convictorio de San Carlos, pues aunque parezca extraño, en este Colegio, por la naturaleza de su currícula y del contenido de sus asignaturas, se hallaba a la altura de la ciencia y la sociología moderna, mientras que el Alma Mater de la cultura superior de América, estaba aún relegada con un plan de estudios congruentes con épocas ya superados, como queda demostrado palmariamente con el cuadro que sigue.


Facultad

Total de créditos

Asignaturas

Teología

8

Prima de Teología

Vísperas de Teología

Sagrada Escritura

Segunda Vísperas

Prima de Teología Supernumeraria.

Prima de Teología Escolástica.

Maestro de Sentencias.


Artes

4

Prima de Filosofía

Segundo de Filosofía

Metafísica

Quechua


Cánones

3

Prima de Cánones

Víspera de Cánones

Decreto


Leyes

4

Prima de Leyes

Víspera de Leyes

Instituta

Digesto Viejo



Medicina

2

Prima de Medicina

Vísperas de Medicina



Comentando la profusión de cursos de naturaleza mística, Daniel Valcárcel nos refiere (23): “La Universidad de San Marcos, ostentaba uno de los claustros más numerosos de la cristiandad. En 1647, la cifra de sus Doctores y Maestros llegaba a 141, distribuidos de la siguiente manera: 60 Teólogos (17 agustinos, 9 dominicos, 4 mercedarios y el resto clérigos); 67 Canonistas y Legistas (51 laicos, 16 eclesiásticos); 3 médicos y 12 maestros en Artes”.


Precisamente por esto, Carlos III, actuando con estrategia, permitió la lucha contra el planteamiento escolástico. El Virrey Amat y Juniet se vio obligado a introducir reformas en los planes de Filosofía y Teología.
Al producirse elecciones para el cambio de Rector en 1763, se agudizará el enfrentamiento entre las tendencias progresistas y conservadoras. José Baquíjano y Carrillo postulará por los primeros, identificándose plenamente con quienes desde el Real Convictorio pugnaban por una transformación en la ideología y la política peruana, a partir de la profícua labor que venía desarrollando Hipólito Unánue a través del Mercurio Peruano y la Sociedad de Amantes del País. Por los conservadores, postulará José Miguel Villalta, habiéndole correspondido a éste el triunfo, lo que demostraba diáfanamente el predominio del tradicionalismo y la escolástica en la Casa Mater limeña, bajo la regencia de viejos maestros tomistas.
La derrota de los reformistas significó la resistencia que se mantuvo frente a los deseos de innovar los contenidos curriculares, que a través de Baquíjano, Unánue, Morales, Egaña y Gonzáles Laguna, se habían venido porfiando, para la inclusión de temas como la Física Experimental, la Química, la filosofía de Bacon, Newton y Gassenci, lo cual devendrá necesariamente en un antagonismo ideológico.

LA LUCHA IDEOLOGICA EN LA COLONIA.
La contradicción en el pensamiento de los hombres que hicieron protagonismo en la sociedad colonial, no se dio sólo en el Siglo XVIII, tuvo sus raíces desde el momento de la Conquista. Así tenemos el siguiente decurso:
En el Siglo XVI. Empezó la pugna entre Bartolomé de las Casas y Ginés de Sepúlveda y el Cardenal Cisneros, en torno a la condición humana o naturaleza de los indios. Al respecto, el antropólogo autodidacta Emilio Choy nos alcanza el siguiente dato (24): “El Clero abrió los fuegos contra los encomenderos, con la eficaz prédica de los dominicos Antón Montesinos y Bartolomé de las Casas, éste, un colono poco favorecido por la fortuna aparece ganando en esta campaña… El apóstol de las Indias no pedía que cesara la explotación total del indio, sino que se moderara para que el rebaño no disminuyera; creía que el remedio era introducir, en forma abundante, negros que podían resistir mejor los trabajos del trópico. De otro lado, pedía la suspensión de los servicios personales, lo que era perjudicial para los intereses de la Corona, por razón de que el español que compraba al esclavo negro, por el hecho de costar 60 o 70 castellanos, cada uno, tenía que tratarlo, sino con cariño, por lo menos con interés de hacerlo durar, lo que implicaba verstirlo y alimentarlo...”.
En Siglo XVI está atravesando por un absoluto predominio de la religión y un total desprecio por las ciencias físicas naturales y sociales. De ahí que, por ejemplo, la matemática fue introducida en los planes de estudios tardíamente. De allí también que, la Facultad de Medicina aparece a undécima hora y sólo como un privilegio de la Universidad de San Marcos, pues no se permitió que su enseñanza se diese en las otras Universidades.

En el Siglo XVII. Los métodos de carácter experimental siguen ignorados, por consiguiente la producción intelectual es nula. Sigue la preponderancia de la Teología y campea el culteranismo.
En el Siglo XVIII. Se incorpora como un movimiento saludable la ideología de la Ilustración, gracias a la cual el aristotelismo y el tomismo serán reemplazados por el cartesianismo, a través de José de Acosta. Pero la educación sigue siendo aristocrática. La vida intelectual porfía en su monotonía y rutinarismo. Si bien se ensaya algunos conocimientos de la ciencia natural, sin embargo, se las considera como apéndice de la Teología. En medio de esta mediocridad, empero, surge la figura de José Eusebio Llano y Zapata, que asume una posición científica, al propugnar una enseñanza cuando menos enciclopédica y al plantear con lente humanística, el estudio de las lenguas clásicas y extranjeras, incluso el Quechua. De su lado, los escolásticos se refugian en doctrinas como el probabilismo, bajo la guía de los jesuitas.

REFERENCIAS


        1. Pablo Macera.En: Historia del Perú Colonia, p. 68.

        2. José Carlos Mariátegui. En: 7 ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana, p. 13.

        3. Pablo Macera, Op. Cit, p. 73.

        4. Virgilio Roel. En: Historia Social y Económica de la Colonia, p. 310.

        5. Julio Roldán, Op. Cit. p. 41.

        6. Virgilio roel, Op. Cit. p. 303.

        7. Ibíd., p. 319.

        8. Ibid., p. 346.

        9. Humbolt, citado por Virgilio Roel, Op. Cit. P. 346.

        10. Pablo Macera. En: Trabajos de Historia, T.II., p.218.

        11. Julio Roldán, Op. Cit. P.29.

        12. Pablo Macera. En: Historia del Perú Colonial, p. 86.

        13. Felipe Barreda Laos. En: Vida Intelectual del Virreynato del Perú, p. 58.

        14. Manfredo Kempff Mercado. En: Historia de la Filosofía en Latinoamérica, p. 59.

        15. Gildomero Arista, Op. Cit. p. 20.

        16. Ibíd., p. 23.

        17. Virgilio Galdo Gutierrez.En: Ecuación de los Curacas, p. 33.

        18. Gonzales Carré y Otro, Op. Cit. p. 56.

        19. Ibíd.., p. 56.

        20. Carlos Daniel Valcárcel. En: Historia de la Educación Colonial, p. 43.

        21. Virgilio Galdo Gutierrez, Op. Cit. p. 65.

        22. Carlos Daniel Valcárcel. En: San Marcos, Universidad Decana de América, pp. 13.15.

        23. Carlos Daniel Valcárcel. En: Historia de la Educación Colonial.

        24. Emilio Choy, Op. Cit. p. 269.


LA EDUCACION SEMIFEUDAL Y SEMICOLONIAL

LA EPOCA DE LA EMANCIPACION.
Ideológicamente este momento de nuestra historia está dirigido por el sector criollo de la sociedad colonial, fundamentalmente por los comerciantes, quienes fueron coyunturalmente atraídos por los intereses del imperialismo británico, que deseaba inaugurar en nuestro litoral un nuevo mercado para su manufactura. Habiendo acumulado cierta fortuna y considerándose ya maduros para administrar su propio destino, los criollos estimaron oportuno desligarse del control peninsular y organizar nuestra patria al son de sus particulares intereses, sin importarles el futuro de la masa indígena que seguía vejada, ni aliarse a los movimientos genuinamente aborígenes que preparaban un programa auténticamente liberador para el conjunto de toda la sociedad. Así pues, apreciaron que la presencia española ya era innecesaria y contagiados por el credo burgués del iluminismo y la Ilustración europea, se sentían cultos y capaces de reemplazar en la dirección a los peninsulares; volvían a asumir el pensamiento de los conquistadores y encomenderos, perfilando así una ideología pequeño-burguesa y criolla que líricamente hablaba también de emancipación en pro de mestizos e indios. Conductores de este modo de pensar eran entre otros Juan Pablo Vizcardo y Guzman y Mata Linares.
Comentando la actitud ambigua e inconsecuente de los criollos, Julio Cotler, citando a Jonh Fisher, nos dice (1): “En 1814-15, cuando grupos criollos en la mayor parte del Imperio estaban comprometidos con la causa de la Independencia, los criollos peruanos nuevamente se unieron a la Corona española para aplastar la amenaza a la estructura social y económica establecida. En el contexto social más amplio éste es el significado de la rebelión de Túpac Amaru, en un menor grado el de la rebelión de Pumacahua. Esta última, empezó como un movimiento reformista criollo-mestizo, pero la principal razón de su fracaso fue que la mayoría de los criollos estaban alienados por los muchos indios que muy pronto el alzamiento atrajo. Ambos movimientos pusieron de manifiesto la amenaza india a la criolla, y en una forma negativa, fortalecieron al autoridad española al confirmar el conservadorismo político de los criollos…En otras palabras los verdaderos enemigos de los indios fueron en esta época aquellos que controlaban la vida económica y social dentro del virreinato peruano, particularmente en las áreas rurales y en general éstos eran criollos y no peninsulares”.
Y por ello, el sociólogo Julio Roldán manifiesta (2): “… la llamada Independencia no fue más que una burda estafa que al final de cuentas dejó las cosas tales como era, levantando el absurdo y reaccionario pretexto de que los miembros de la sociedad peruana no estaban lo suficientemente preparados para otra forma de gobiernos”.
En suma la denominada “Independencia” no fue sino la expulsión de los “españoles-españoles” y la entronización de los “españoles-americanos” llamados también “criollos”, quienes a los sumo dieron vida al “Perú formal o Perú Oficial” que no es más que la continuación de la “República hispana” (3).

LA ETAPA REPUBLICANA.
Nuestros más típicos representantes de la intelectualidad, al analizar lo que se entiende por república, han dado apreciaciones de distinto grado. Por ejemplo, el pensador católico don Víctor Andrés Belaunde, en su obra: Meditaciones Peruanas (4) asumiendo una postula de tenue crítica, afirma: “La sociedad colonial que ha dado la estructura efectiva a nuestro país, estaba basada en una perfecta diferenciación de dos elementos: los blancos y mestizos, que componían la capa superior, y los indígenas que vivían teóricamente sometidos a una legislación tutelar y prácticamente sometidos a un régimen de opresión. La Independencia debió de abrigar el ideal de la asimilación de la raza indígena, no sólo colocándola a nivel de las otras razas en le orden civil, sino también en el orden político, siguiendo los principios de la revolución francesa. Desgraciadamente, éste ideal de nuestros padres, y que también debe ser nuestro, no iba a realizarse por una simple declaración constitucional sobre el papel; tenía que ser el fruto de una larga evolución sociológica, que redimiera al indio y que en realidad, lo hiciera un ciudadano conciente. Desconociendo que las declaraciones legales contra los hechos efectivos son un convencionalismo inmoral o peligroso, imbuidos en un concepto igualitario y anticientífico, los que echaron las bases de nuestra nacionalidad creyeron que era indispensable dar a todos los pobladores del Perú la plenitud de los derechos políticos…”.
Como se ve, Víctor Andrés Belaúnde, aún desde el pensamiento cristiano agustinista, es conciente de que la sola declaración lírica de libertades y la proclamación teórica de igualdades democráticas no bastaban para cambiar la faz de nuestra situación de país colonizado. José Carlos Mariátegui, desde las canteras de la filosofía marxista, es quien con más realismo nos explica el por qué de la continuidad de la colonia en plena época republicana, en los siguientes términos (5): “Somos un pueblo en el que conviven, sin fusionarse aún, sin entenderse todavía, indígenas y conquistadores. La República se siente y hasta se confiesa solidaria con el Virreinato. Como el virreinato, la República es el Perú de los colonizadores más que de los regnícolas. El sentimiento y le interés de las cuatro quintas partes de la población no juegan casi ningún rol en la formación de la nacionalidad y de sus instituciones.

La educación nacional, por consiguiente, no tiene un espíritu nacional: tienen más bien un espíritu colonial y colonizador. Cuando en sus programas de instrucción pública, el Estado se refiere a los indios, no se refiere a ellos como a peruanos iguales, a todos los demás, los considera como una raza inferior. La República no se diferencia en este terreno del Virreinato.

España nos legó, de otro lado, un sentido aristocrático y un concepto eclesiástico y literario de la enseñanza. Dentro de este concepto, que cerraba las puertas de la Universidad a los mestizos, la cultura era un privilegio de clases. El pueblo no tenía derecho a la instrucción. La enseñanza tenía por objeto formar clérigos y doctores.

La revolución de la independencia, alimentada de ideología jacobina, produjo temporalmente la adopción de principios igualitarios. Pero este igualitarismo verbal no tenía en mira, realmente, sino al criollo. Ignoraba al indio. La República, además nacía en la miseria. No podía permitirse el lujo de una amplia política educacional”.



ETAPAS DE LA EDUCACION REPUBLICANA.
Los Investigadores Enrique Gonzáles Carré y Virgilio Galdo Gutiérrez, señalan que en materia de educación, el período republicano de nuestra historia, va atravesando por cuatro etapas (6):


  1. De la Iniciación. Que comprende desde 1821 hasta 1850, fase en la que se registran los siguientes hechos saltantes:

.

    1. Gestión de San Martín.

  • Fundación de Escuelas de primeras letras.

  • Gratuidad de los Estudios.

  • Introducción del Sistema Lancasteriano.

  • Creación de la Escuela Normal de Varones de Lima (6 de Julio de 1822).




    1. Gestión de Simón Bolívar.

  • Creación de colegios Intermedios (Ocopa-1824).

  • Creación de Escuelas Normales en Departamentos.

  • Fundación de la Universidad de Trujillo (1824).




    1. Gestión de Santa Cruz.

  • Enseñanza gratuita en las Escuela Municipales.

  • Creación del Colegio de Ciencias y Artes (Arequipa).

  • Creación de la Escuela Normal Femenina de Lima.

  • Fundó la Escuela Teórico-Práctica de Agricultura, Horticultura y Botánica (1837).




    1. Gestión de La Mar.

  • Creación de Colegios en Huaraz, Ica, Puno, CHachapoyas, Piura y Huancavelica.

  • Instrucción primaria gratuita de todos.



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