Jaime cerron palomino roberto aguirre palomino



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Sentido de la educación clasista. La ecuación colonial está orientada a respetar la división de clases. Sólo los peninsulares y criollos tienen derecho para recibir todos los beneficios educativos. Para el niño pudiente, con profesores particulares y ubicados en las ciudades, el currículo ofrece catecismo, moral, aritmética, geometría, urbanidad e historia sagrada y gramática castellana.

Las niñas aprenden catecismo, urbanidad y menesteres domésticos, recordando que “mujer que sabe latín nunca tendrá buen fín”. Los niños pobres en escuelas junto a Parroquias y Conventos, reciben nociones de catecismo y primeras letras, matizadas con cantos religiosos.


En resumen, se enseñan cosas abstractas e inofensivas, que no podían despertar alarma.
Y en las Universidades se orienta hacia profesiones liberales, sobre todo en sacerdocio y abogacía.


    1. Separación de la enseñanza intelectual y manual. Si el currículum para la ecuación superior y la de los colegios mayores realiza una formación humanística, tal educación está separada del trabajo manual. La aristocracia colonial se levanta sobre la tierra y el trabajo indígena, fuente de su opulencia y miseria espiritual, pero no sobre su propio trabajo. De ese modo, los jóvenes criollos nacían en una sociedad donde todo trabajo era efectuado por razas “inferiores” o serviles. El único nivel donde existe educación en el trabajo y para el trabajo es la del indígena. Y como dice el mismo Arista (16): “No se extrañe pues que el currículum para la educación de criollos, en todos los niveles, está reñido con el trabajo manual, hecho que destruye una de las orientaciones básicas del currículum incaico”.




    1. La Educación como instrumento de discriminación. Durante el coloniaje, la educación fue una forma de reproducir el sistema de clases. Era, en consecuencia, una educación esencialmente discriminatoria, es decir:




  1. Favorable sólo para los blancos europeos o criollos; y

  2. Desfavorable para los indios, mestizos y esclavos.

La gran mayoría de los habitantes no sabía leer ni escribir ni recibían enseñanza formalizada.



LA ORGANIZACIÓN DE LOS ESTUDIOS EN LA COLONIA.
En general, podemos distinguir los siguientes niveles y formas en la educación colonial


  1. Nivel Primario.




    1. Educación popular no formalizada: En familias y gremios.

    2. Enseñanza formalizada: para clases altas: En colegios Menores y Escuelas.




  1. Niveles Superiores.

Exclusivo para las clases altas:



    1. Educación en Colegios Mayores.

    2. Educación en Universidades.

    3. Educación en Seminarios (Estudios sacerdotales).



AGENTES EDUCATIVOS EN LA COLONIA.


  1. La Familia. Por ser el núcleo fundamental de transmisión de conocimientos, costumbres y tradiciones.




  1. Los Gremios. Para aprender los oficios artesanales era frecuente que las familias firmaran con el Maestro de Taller los llamados Contratos de Aprendizaje. Los talleres artesanales fueron pues escuelas del pueblo.




  1. La Parroquia. Aunque estaba referida principalmente a materias religiosas, hubo sin embargo algunos sectores de la Iglesia católica que también impartieron a los indios enseñanzas sobre música y artes plásticas (pintura y escultura). Un ejemplo de ello fue la Escuela de Paucartambo.




  1. La Iglesia. A decir de Virgilio Galdo Gutierrez (17) la Iglesia, so pretexto de “evangelización” de los fieles, a través de las órdenes religiosas; impartieron enseñanza distribuyéndose así:




      • Franciscanos: Enseñanza primaria y adoctrinamiento elemental.

      • Dominicos: Enseñanza en capas altas (en Universidades).

      • Jesuitas: Enseñanza en grupos medios, criollos y mestizos.

La Iglesia fue el agente más efectivo de la Colonia. Existió una gran abundancia de sacerdotes y una pobreza de Laicos. Hizo el papel de sustituto del Estado que, por entonces, estaba dedicado a otros menesteres.




  1. El Estado. Tuvo ingerencia al dictar disposiciones para educar a nativos y a los hijos de curacas. Puso en praxis el sistema propuesto por la Corona. Constituyen personajes célebres en este rubro el Príncipe de Esquilache y el Virrey Francisco de Toledo.



ETAPAS DE LA EDUCACION COLONIAL.
Enrique Gonzáles Carré y Virgilio Galgo Gutiérrez dividen la educación colonial en las siguientes etapas (18):
De Iniciación. Que abarca de 1533 a 1551, caracterizada fundamentalmente por el proceso de cristianización y las luchas contra las Idolatrías, unida al deseo de desarrollar la educación elemental. También se llama fase de Evangelización.

De Organización y Afianzamiento. Que cubre el tiempo comprendido entre 1551 y 1771, singularizada por la fundación de Universidades como San Marcos, San Cristóbal de Huamanga y San Antonio de Abad del Cusco. Simultáneamente, el surgimiento de Seminarios y Colegios Mayores. Poco después de finalizado este período serán expulsados los Jesuitas.
De Renovación. Comprendida entre 1771 a 1820. Significó el desarrollo de algunos cambios provenientes del pensamiento de la ilustración europea, al cual se había adherido el sector criollo colonial. Las mejores muestras las tenemos en el Real Convictorio de San Carlos, con Toribio Rodríguez de Mendoza y en el surgimiento y desarrollo de El Mercurio Peruano.

ETAPA DE EVANGELIZACION.
Plasmada la Conquista, los peninsulares diéronse cuenta que en materia de instrucción había que empezar de cero, tanto más que inmediatamente se presentaron movimientos de resistencia religiosa e ideológica. De ahí la urgencia por reeducar a los adultos, instruir a los niños y jóvenes; pero que había que adoctrinarlos en su propia lengua. Toda esta difícil labor corrió por cuenta de Franciscanos, Dominicos y Mercedarios.
El primer paso constituyó en la fundación de Escuelas Elementales con permiso del Virrye, siendo Lima, Trujillo, Arequipa, Huamanga y Cusco, los lugares primeramente beneficiados. Por entonces se llego a pagar a los docentes con animales y víveres. La enseñanza, como se ha señalado reiteradamente es memorística y repetitiva. Los docentes no son sino clérigos y misioneros. En aquel tiempo. Se denominó AYO al profesor de las primeras letras, tratándose de la educación particular y doméstica.
Este nivel de la educación comprendía Castigos, los que se cumplían en cepos, y a veces usando látigos y palmetas.
Se distinguió hasta dos tipos de Escuela Elemental:


  1. Escuela de Doctrina, a cargo de los clérigos.

  2. Escuela de Misiones, a cargo de los frailes.

La educación misional llegó hasta la ceja de selva y hasta la selva misma, gracias a la labor tesonera de jesuitas y franciscanos.


Durante los Siglos XVI y XVII, esta modalidad de educación se había circunscrito sólo al adoctrinamiento religioso. Pero, al cambiar España de dinastía, con el ingreso de los Borbones, recién la educación elemental brindará conocimientos de lectura y escritura. Los maestros empezarán a percibir su salario.
Uno de los tropiezos más notorios de la educación elemental, es como se ha dicho, la falta del dominio de la lengua nativa. Dado que el Tawantinsuyo manejo un idioma propio (el quechua y sus derivaciones) emprendieron un conjunto de esfuerzos por adquirir el aprendizaje del idioma vernáculo, para a través de él, dirigir el proceso enseñanza-aprendizaje. Es evidente que ese proceso sojuzgador no se desenvolvió en un ambiente apacible, sino más bien revestido de un carácter violento. Los maestros vernáculos como el Amauta, estimados otrora por los incas, como depositarios del saber y representantes de la cultura, serán perseguidos y hasta ejecutados por defender su patrimonio cultural. Los famosos Yachayhuasis y Acllahuasis serán sustituidos por Escuelas, Colegios, Seminarios y Universidades. Aún más, los kipus, tenidos en otro tiempo como algo sagrado, serán reemplazados por la escritura occidental.

ETAPA DE AFIANZAMIENTO
Como se ha dicho, este segundo momento está signado por la creación de centros universitarios o de cultura superior, siendo la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, la que se funda por Real Cédula del 12 de Mayo de 1551, por orden de Carlos V, con la primigenia denominación de Real y Pontificia Universidad de la Ciudad de los Reyes o de Lima. Su primera sede fue la del Convento del Rosario. Se creo para los hijos de los conquistadores. Su primer Rector fue don Juan Bautista de la Roca y empezó a funcionar en 1553. Se inició con las Cátedras de Teología y Artes y luego Cánones, Leyes y Medicina. Hasta 1570, es decir, hasta antes de la primera Reforma regentaron los dominicos y como consecuencia de la primera reforma asumirán los laicos. Con la segunda Reforma en 1581, Toledo dispone que gobiernen alternativamente clérigos y laicos como una solución al conflicto surgido y así será por el resto de la Colonia e inclusive parte de los comienzos de la república. Después de la primera Reforma, en 1574, por sorteo, esta Universidad adopta el nombre que perdura hasta hoy: San Marcos.
Posteriormente, por Bula Papal del 8 de agosto de 1621 y Real Cédula de Felipe IV, del 2 de febrero de 1622, se creó en el Cusco la Universidad de San Ignacio, a cargo de los Jesuitas, la misma que fue cerrada al producirse la expulsión de los jesuitas en 1767.
El 3 de Julio de 1677, el Obispo don Cristóbal de Castilla y Zamora creó La Universidad de San Cristóbal de Huamanga, institución que recibió su respectiva Real Cédula de Carlos II, el 31 de diciembre de 1680, y la Bula Papal el 20 de diciembre de 1682. Después de una serie de dificultades de carácter económico y de la oposición de San Marcos, la Universidad de Huamanga empezó a funcionar en 1704. Su primer Rector fue el Obispo don Diego Ladrón de Guevara.

Por Breve de Inocencio XII, del primero de marzo de 1692 y Real Cédula de Carlos II, del primero de Julio de 1692, se fundó en el Cusco, la Universidad de San Antonio de Abad.


En cuanto a Colegios el papel más destacado corresponderá a los jesuitas. Tales Colegios son:


  • Colegio de San Pablo, fundado en Lima en 1568.

  • Colegio de la Transfiguración, fundado en el Cusco en 1568.

  • Colegio Mayor de San Martín, fundado en Lima en 1532.

  • Colegio Mayor de San Bernardo, fundado en Cusco, en 1619.

Entre los colegios fundados para Caciques tenemos:


  • Colegio “El Príncipe” fundado en Lima, en 1920.

  • Colegio San Francisco de Borja, fundado en el Cusco, en 1621.

Y en cuanto a Seminarios, se funda en 8 de diciembre de 1590, el Seminario de Santo Toribio de Mogrovejo.



ETAPA DE RENOVACIÓN.
Este período está caracterizado por la insurgencia de instituciones como la Sociedad de Amantes del País y el Mercurio Peruano en 1791, donde destacan como elementos de una nueva generación intelectuales de la talla de José Baquíjano y Carrillo, Toribio Rodríguez de Mendoza, Hipólito Unánue, Vicente Morales Duárez, Ignacio de Casto, Pedro José Chávez de la Rosa y Baltazar Jaime Martínez.
Es un período donde el aristotelismo cede su sitio al cartesianismo y por ende, se da libertad para investigar las ciencias naturales.
Dentro de las instituciones de nivel intermedio tenemos el Real Convictorio de San Carlos como consecuencia de la fusión entre el Colegio San Felipe y San Martín en 1771. Descuella en este centro el sacerdote chachapoyano Toribio Rodríguez de Mendoza, que convirtió en un foco de renovación pedagógica e ideológica. Se considera una importante creación en ese tiempo el Colegio de Medicina “San Fernando”, fundado el 21 de noviembre de 1792, al crearse el Anfiteatro Anatómico de San Andrés, donde tuvo papel preponderante don Hipólito Unánue.

NIVELES DE ENSEÑANZA EN LA COLONIA.
Paradójicamente, en el caso de la colonia, se halla un desfasamiento en la formación de instituciones educativas por niveles. Antes que la educación secundaria o intermedia se abre la instrucción superior. Esto porque, como se ha dicho, las clases dominantes de la Colonia, no estuvieron interesadas en ofrecer a los nativos de América una educación que condujera al logro de profesiones, al modo como ocurría en el resto del mundo; por el contrario, reservando para su prole la instrucción universitaria, entregaban a las clases populares una adoctrinamiento netamente religioso y elemental. Al respecto, Gonzáles Carré y Galdo Gutiérrez dicen (19): “En la colonia existieron institucionalmente, una educación elemental, casi marginada a nivel oficial, una educación universitaria que surge luego, y una educación intermedia que se desarrolló después de las dos anteriores. “Aclarando mejor este panorama, Daniel Valcárcel en su magistral obra: Historia de la Educación Colonial, apunta (20): “Durante la primera etapa educativa colonial, aparece de inmediato la educación elemental y, después la educación universitaria. La educación universitaria brota tardíamente, en la segunda mitad del Siglo XVI. Esta aparente contradicción se explica, desde un punto de vista socioeducativo. En el momento inicial de fusión, aparece el mestizo como figura dominante en la nueva sociedad. Son hijos de conquistadores y de mujeres indígenas nobles…”.
En consecuencia, para efectos didácticos de la historia de la educación colonial, podemos indicar los rasgos de cada uno de estos tres niveles:


  1. La Educación Elemental. Los conquistadores y sus ideólogos, sabedores de que la educación desempeña un papel influyente en la consolidación del proceso de colonización, no descuidaron este aspecto superestructural. Es así como se aprestaron pronto a la evangelización de los “naturales” sometidos. Para ello contaron, como ya se ha dicho, como agentes idóneos, a las diversas órdenes religiosas.

Al ritmo de la consolidación virreinal, algunas familias nativas acudirán al empleo de maestros particulares denominados Ayos, al modo de las familias pudientes en Europa central. Entre la gente noble y de distinción, se utilizaban a los ayos que residían inclusive en las casas de sus discípulos como Juan de Cuéllar, que fue un maestro en latinidad en el Cusco.


La Educación elemental femenina. Fruto de los primeros ensayos de la educación elemental femenina vienen a ser el estreno de los Colegios:


  1. El de Santa Maria de la Caridad.

  2. El de Santa Cruz de Nuestra Señora de Atocha.

Ambos en la ciudad de Lima. El primero, destinada a la educación doméstica y religiosa y el segundo a la formación física y moral. En el interior del Perú (Cusco) se creó además, la Casa de las Recogidas.


La preocupación por la formación de la mujer no fue descuidada por los invasores. Es así como en los propios Conventos y Beaterios se impartió bajo métodos represivos el cuidado de la moral de la niñas, de las que incluso habían caído en delincuencia.
A fines del Siglo XVIII, la enseñanza elemental, como consecuencia de los movimientos reformistas, empezará a unir con la enseñanza manual.

A lo largo de todo este tramo, son los jesuitas y franciscanos los que aprovecharán al máximo para sus prédicas y catequizaciones. Destacan como maestros el clérigo o el misionero.


No pudiendo abonarse los honorarios al profesor en dinero metálico, se procedió a pagar con víveres y animales.
Las condiciones de infraestructura de estos primeros centros de saber no fueron debidamente equipados; a decir de nuestros historiadores los niños nativos y adultos de uno u otro sexo escuchaban sus lecciones sentados en el suelo, bajo la dirección de un párroco, quién podía ser ayudado por nativos ya adoctrinados.
El Método como no podía ser de otro modo, también lo fue como en España, repetitivo y memorístico.
A esta altura, siguiendo el modelo clasista europeo, la educación se rigió por dos principios clásicos: Magíster Dixit (El Maestro lo ha dicho) y “La letra con sangre entra”.
En cuanto a Contenido Educativo la enseñanza elemental de los primeros tiempos de la colonia se contrajo a la instrucción de los siguientes asuntos:


  • Catecismo o Doctrina

  • Gramática Elemental

  • Dominio de las cuatro operaciones.




  1. La Educación Intermedia. Como se ha dicho, este nivel educativo, aparece un tiempo después de que se implementara la educación universitaria. Estuvo destinada a los sectores medios, concretamente, su aparición tiene presencia en la segunda mitad del Siglo XVI, cuando el sector gobernante sintió la necesidad de educar a los mestizos y criollos.

Corresponde a los jesuitas haber inaugurado la enseñanza en los Colegios Mayores. En estos centros se impartía instrucción religiosa a los adultos, mientras que a niños y jóvenes se entregaba diversos conocimientos entre uno y otro, si embargo, existen diferencias por el papel que desempeñan en la estructura de la administración del poder. Así, mientras en el Colegio San Martín sólo estudiaban en su seno los hijos legítimos (sólo varones), desde los doce años hasta los veinticuatro, previa evaluación de conocimientos de lectura y escritura y afición por las letras, terminó extinguiéndose el doce de enero de 1771, para fusionarse con el Colegio San Felipe y dar nacimiento al célebre Real Convictorio de San Carlos.


El Colegio Real San Felipe creado en 1592, estuvo destinado exclusivamente para hijos de nietos de conquistadores y personas beneméritas. Se le asignó un sitial superior al del Colegio de San Martín, pues su Director tenía que ser el mismo Rector de la Universidad de San Marcos. El estudiante para su ingreso se sometía a una rigurosa selección atendiendo a las cualidades físicas, morales e intelectuales y acreditar distinción familiar. Los estudios duraban ocho años y estudiaban Cánones y Teología. No podían ser admitidos estudiante con antecedentes de castigo o pertenecientes a estratos sociales bajos o los que no acreditaban economía suficiente. Igualmente se extinguió el 12 de enero de 1741.
El Colegio San Bernardo de Cusco se creó igualmente para hijos de conquistadores y sus descendientes. Impartió conocimientos sobre artes, Cánones, Teología y Latinidad. Se educaban jóvenes de castas privilegiadas, a diferencia de otro Colegio denominado San Antonio al cual ingresaban gentes de modesta condición. Su fama merma igualmente con la expulsión de los jesuitas, aunque continuó siendo administrado por clérigos. Tiene el mérito de haber albergado en sus aulas a personas distinguidísimas, entre las que se encuentran Juan Espinoza Medrado “El Lunarejo”. La creación de este tipo de Colegios se difundió a lo largo del país. Así tenemos:




Los Colegios para hijos de Caciques o Curacas. La Colonia comprendió la necesidad de occidentalizar a los caciques para que sirvieran de buenos intermediarios entre el aparato colonial y la población indígena. Para este fin fueron creados Colegios de Caciques en diferentes ciudades del Virreinato: Lima, Cusco, La Paz, Santa Cruz, La Plata, Cochabamba, Potosí, Quito y Juli.
El régimen colonial fue muy cuidadoso con la instrucción de estos caciques para que su occidentalización no fuera tan completa que los incapacitara para regresar a sus provincias a ponerse al servicio de la administración europea.
Entre 1619 a 1620, un primero de enero, se funda el Colegio El Príncipe de Lima. Su funcionamiento se inicia en el local de la Compañía de Jesús. Funcionó hasta 1767, fecha de expulsión de los jesuitas. Atendió desde su fundación aproximadamente unos 700 alumnos. En este Colegio debían estar los hijos mayores de los Curacas y principales o los sucesores del cacicazgo, pudiendo ser ellos sobrinos o parientes con derecho al cargo.
Para el sustento de los estudiantes debía dar los réditos de los censos de comunidad de los naturales de la zona. Al iniciar tuvo 12 alumnos y luego llegaron a 40 por año. Benefició a un reducido número de la nobleza aborigen. Bajó después del éxodo de los jesuitas a 9 alumnos por año. La vestimenta en este Colegio era de corte español. Para ser admitido había que tener diez años y debía estudiar hasta que sus padres les hiciesen contraer matrimonio. Era el propio virrey quien autorizaba el ingreso al Colegio. La dieta era mixta: indígena y española. Regían premios y castigos. Los maestros fueron los Padres de la Compañía de Jesús. Primero enseñaron clérigos y después laicos.
Las materias de estudio fueron: Religión, Buena Policía y Lengua. El Método consistía en la enseñanza a voz alta las oraciones y el catecismo de la doctrina cristiana.
Entre los Medios Auxiliares con que contaban estaban las representaciones teatrales, autos sacramentales, música y canto.
La Buena Policía consistía en los siguientes cursos: Rudimentos de Gramática Castellana, de Aritmética y Latín, Retórica y Práctica de Latín, urbanidad.
En cuanto al Idioma con que se enseñaba era el español.
El 9 de Abril de 1621, se estableció el Colegio San Francisco de Borja, a cargo de los jesuitas en la ciudad del Cuzco, destinado a la enseñanza de los hijos mayores de los caciques principales de Arequipa, Cuzco y Huamanga. Los requisitos para el ingreso son los mismos que para el Colegio el Príncipe de Lima. Aquí estudió José Gabriel Condorcanqui y Espinoza Medrano.
Decae con la expulsión de los jesuitas y los movimientos anticolonialistas como el de Condorcanqui.
En resumen, la ecuación de los hijos de curacas persiguió objetivos concretos como los siguientes:


  • Conseguir la sumisión política a la Corona.

  • Lograr la sumisión religiosa a la Iglesia.

  • La práctica del servilismo.

Es importante recordar que los curacas que antes habían sido sostén del imperio incaico, ahora se constituían en el sostén de la colonia, al extremo de que algunos de ellos terminaron enriqueciéndose. Como típicos mesoclasistas, terminaron siendo víctimas y a la vez usufructuarios. De su parte, la Corona, a través de este sistema, trató de “españolizar” a los hijos de los aborígenes en vista de que los adultos rechazaron desde el primer momento la enseñanza occidental europea.


A continuación, presentamos un diagrama del plan de Estudios que rigió en los Colegios de Caciques.


RELIGION




BUENA POLICIA



Rudimentos de Gramática Castellana.

Rudimentos de Aritmética.

Rudimentos de Latin.

Retórica y práctica del latín.

Urbanidad.


LENGUA



Para tener una imagen de la forma cómo se distribuía el tiempo en las actividades escolares de este Colegio, transcribimos el horario (21).




6.00 a.m. a 7.00 a.m.

Se levantaban, oraban y escuchaban misa.

7.00 a.m. a 11.00 a.m.

Aprendizaje de lectura, Escritura, Aritmética y Doctrina Cristiana.

11.00 a.m. a 11.30 a.m.

Descanso.

11.30 a.m. a 2.00 p.m.

Almuerzo acompañado de lecturas religiosas.

Descanso.



2.00 p.m. a 5.00 p.m.

Aprendizaje de Lectura, Escritura, Aritmética y Doctrina Cristiana,

5.00 p.m. a 7.30 p.m.

Descanso. Rezo del Rosario y otras oraciones.

Descanso.



7.30 p.m. a 8.00 p.m.

Cena y examen de conciencia.

8.00 p.m.

Los alumnos debían acostarse.

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