Jaime cerron palomino roberto aguirre palomino



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El Clero. Se adscribe al aparato ya montado. “Viene como componente del sistema burocrático dirigido desde España. Esto, debido a que el monarca español había sido autorizado para ejercer el “Regio Patronato” sobre la Iglesia de las Indias. El clero español, fue por ende, el aditamento espiritual del régimen colonial. Por eso, su prédica no podía dejar de lado este hecho objetivo. En general, defendió el orden de cosas existentes, como si proviniera de la voluntad divina; ofreciendo a cambio de la humildad, la sumisión y el sufrimiento, los beneficios del cielo, para después de la muerte.



  1. El sector capitalista o mercantil. Comienza a despuntar a la sombra de tres circunstancias propicias: el expansivo comercio exterior, la proliferación de los obrajes, la formación de los grandes latifundios y el violento desarrollo de la minería. Los capitalistas surgidos en estas circunstancias, pronto superan en riquezas a los encomenderos aunque tardarán bastante aún doblegar desde su fatuo orgullo basado en el desprecio a las actividades de que proviene la opulencia de aquellos.



LOS ESCLAVOS EN EL SIGLO XVI.
Los esclavos negros arribaron a estas tierras con los invasores hispanos y con los primeros ocupantes; vinieron en la doble condición de servidores de sus señores y como eficaces auxiliares de las guerras. Sus introductores en América fueron los traficantes portugueses y flamencos.
El destino de los esclavos fue diverso: una parte de éstos fue ocupada en el servicio doméstico, otros fueron enviados a las labores propias de las haciendas, y los restantes marcharon a las minas y los obrajes. Los más numerosos fueron los esclavos domésticos. Los que fueron a las haciendas llevaron una vida más dura que en las residencias. Dormían en los barracones. Comenzaban su trabajo con los primeros rayos del sol para terminarlo entrada ya la noche. En las minas y en los obrajes trabajaban juntos, indígenas y negros, siendo éstos últimos siempre menos numerosos. Sus dueños los protegían y les prestaban mayor atención que a los primeros. Por eso, la situación de los indígenas empeoró allí donde hizo su aparición el esclavo de color.
Si quisiéramos diagramar, las clases sociales que se desarrollaron en nuestro territorio en la fase de la Conquista, tendremos los siguientes cuadros:

CUADRO


Pero, todo cuanto se ha dicho hasta el momento ocurren en la época que se ha dado en llamar “Conquista”, esto es, en el trecho comprendido entre el año 1532 a 1569, aproximadamente.
Instaurada la Colonia propiamente dicha, la estructura social va a cobrar otros matices. Así, por ejemplo, si nos atenemos al criterio racial, las clases sociales tendrán la siguiente diagramación (gráfico de la Izquierda). Pero, si nos atenemos a las razones de índole económica y social, en cambio, veremos que la pirámide contenía distinta aunque no diametral composición (diagrama de la Derecha).
CUADRO
Formulando una severa crítica a la forma cómo el criterio racial primaba en la sociedad colonial, Virgilio Roel (7) nos entrega la siguiente apreciación: “En el Perú colonial, cualquier pobre diablo procedente de España presumía de limpieza de sangre y, como tal, estimaba que estaban en su derecho al pretender codearse con gentes empingorotadas. En estas circunstancias, un título, un hábito de orden militar o la legitimidad en la filiación, resultaron teniendo en el país u valor más ornamental que de efectiva distinción.
De allí que el español americano ó criollo, estuvo por un buen tiempo relegado a segundo plano. A la altura del Siglo XVI, por ejemplo el ser criollo denotaba una situación despectiva, pues así se denominaba también a los hijos de los esclavos nacidos en tierras americanas. De esta pronunciada discriminación se encargó la propia aristocracia virreynal, que ostentaba una mentalidad totalmente ligada a la política metropolitana. Contribuía a ese ensoberbecimiento el lujo y el despliegue de pompa de que se rodeaban los cortesanos y altos funcionarios. Y esa mentalidad alienante era compartida por todos los peninsularios. Y como dice el mismo Roel (8): “… esa mentalidad se podía resumir en una frase: todo español, por mas miserable e ignorante que fuera, se sentía superior a los americanos; (mas específicamente, a los llamados criollos)”. El científico Humboldt, también advirtió esta acentuada distinción de clases en función de la sangre, cuando dijo: “un blanco español aunque monte descalzo a caballo, se imagina ser de la nobleza del país. Y cuando un blanco tiene un altercado con uno de los señores titulados del país, suele comúnmente decir ¿Pues qué cree vuestra merced, ser más blanco que yo? (9).
Al lado de esta conducta enajenante, los criollos no se quedaban atrás ya que éstos también trataban de magnificar su conducta a través de una fingida arrogancia para compensar la circunstancia de no haber nacido en España.

LAS CLASES SOCIALES EN LA COLONIA.
Agotada la fase de las guerras civiles entre los conquistadores, hallamos en el Perú colonial, la estructuración de clases, castas, sectores y capas sociales, a veces entrecruzadas, como producto del encuentro entre dos culturas. Dichos segmentos que tuvieron alguna estabilización durante los siglos XVII y XVIII son los siguientes:


  1. La Aristocracia Latifundista. Que como resultado de los “repartimientos”, “composiciones” y usurpación de tierras, tomaron una forma definitiva y establecieron un linaje a través del mayorazgo, logrando evitar las parcelaciones y más bien estimulando su engrandecimiento. Así las haciendas coloniales no solo involucraron los cultivos, sino también las instalaciones de ganadería y hasta los obrajes y minas.

En todas las provincias donde hubo minas y obrajes, sus propietarios juntamente con los mercaderes y los hacendados ocuparon la cumbre social. Los mineros vieron acrecentar su poderío a través del Mineraje Potosino y Huancavelicano.


Los obrajeros no necesitaron federarse, pues su condición de latifundistas les otorgaba la doble condición de aristócratas rurales y adinerados industriales.


  1. La capa de los comerciantes ricos. Una capa de mercaderes enriquecieron enormemente con las exorbitantes ganancias del tráfico de Europa, dado el carácter monopolista del comercio español. Llegaron a agruparse en el Tribunal del Consulado de Lima. Aunque su procedencia fue baja, dado que algunos de ellos fueron aventureros sin mayor lustre, atenidos a su dinero, compraron blasones castellanos y se encaramaron en a cima de la sociedad colonial, olvidando su modesto origen y llegando incluso a despreciar a modestos pulperos.




  1. El sector de los funcionarios y empleados. Al lado de los virreyes desembarcaron miembros de la nobleza hispana en condición de vicesoberanos, acompañados de su corte, con abundante parentela y servidumbre fiel, que se dedicaron a la administración central y provincial. Estos funcionarios del Estado burocrático colonial ocuparon la capa de los privilegiados. Allí estaban los Oidores, Inquisidores, Contadores del Tribunal de Cuentas, Corregidores, Alguaciles, Regidores, Oficiales, etc. Algunos de estos puestos habían sido entregados por la Corona previa subasta.



  1. La Alta Clerecía. El inmenso poder espiritual que ejerció la Iglesia, así como la posesión de riqueza latifundaria, colocó a los altos dignatarios de la Iglesia en una situación de privilegio, dado que sus nombramientos venían del propio Rey. En esta capa hallábanse incluidos Arzobispos, Obispos, Canónigos y Priores. Otra de sus fuentes de ingreso fueron los diezmos.




  1. Los españoles americanos o criollos. Para ser considerados como tal, debían tener a lo sumo un octavo de sangre indígena o un dieciseisavo de sangre negra, de lo contrario, pasaba a ser mestizo. Por lo común preferían ser letrados o monjes; pero otros se inclinaron por las licenciaturas y doctorados, llegando a practicar un dogmatismo, formalismo, escolasticismo a ultranza.




  1. El Pueblo Llano. Los sectores antes indicados vendrían a constituir la Nobleza Colonial. Pero, después de esa cima, venían a continuación elementos mesoclasistas que oficiaban de artesanos, tenderos, pequeños comerciantes o pequeños industriales, que tuvieron la denominación de “Pueblo Urbano”. Las capas más aceptables en este estrato son los comerciantes medios y los artesanos, agrupados en corporaciones y respaldados por su cofradía. Dentro de los artesanos el gremio de los plateros alcanzó mayor prestigio, otro lugar expectante lo tuvieron los sastres, pero no tanto en desventaja estuvieron los toneleros.

El pueblo llano también se contagió de la discriminación, es así como en el gremio más encumbrado sólo se admitían a peninsulares y criollos y en los menos encumbrados podían estar mestizos, indios y criollos y hasta los libertos.


Entre los comerciantes había distinción entre los poseyentes de tiendas que generalmente eran peninsulares y los mercachifles ambulantes y buhoneros que reunía a todas las capas.


  1. La Nobleza India. Al reconocérseles por la Corona el rango de hidalgos, se sentían caballeros, adoptaban vestimenta castellana, se mostraban orgullosos por el trato que recibían y porque gozaban de respeto en la escala virreynal. Toda esa situación devenía del inmenso prestigio de los incas. Con el correr de los años, se advirtió en este segmento una conducta polar. Mientras unos se pusieron incondicionalmente al servicio de la Corona al ser atraídos por esta, a través de ciertas concesiones como la apertura de colegios y otras prebendas; otros quisieron recuperar el prestigio de curaca incaico y por ende, formularon sus quejas al reino de los excesos de Corregidores.




  1. Las Castas Mixtas. El proceso de mestizaje entre blancos e indios; entre blancos y negros y entre indios y negros, se materializó desde el mismo momento de la conquista, sea en forma bandálica como ocurrió con las huestes de Pizarro o en forma espontánea como sucedió con los avecindados o moradores. Los primeros años de la conquista constituyen un momento para otorgar disposiciones en torno a la legitimidad o ilegitimidad de estas uniones. En general por mestizo. Se va a entender la unión entre el español y el indígena; lo demás, genera el mulato u otras denominaciones; habiendo existido prohibiciones de relación entre negros e indios con severos castigos.

En cuanto a consideraciones, el producto del español con la india tuvo cierta aceptación, en cambio el cruce del blanco con la negra, mereció observaciones, porque la raza africana se desarrolló a nivel de esclavos.


En lo atirente a ocupar cargos y funciones, los mestizos tuvieron la misma oportunidad que las clases populares y aún de los españoles empobrecidos.



  1. Los trabajadores libres de la agricultura y la minería. Por su extracción sólo eran admitidos a puestos intermedios en calidad de capataces, mandones, mayordomos, aparceros. Los más hábiles llegaron a ser dueños de mina chicas, fueron cateadores, huaqueros. Incursionaron también como jornaleros libres por su empleo estacional.




  1. Los indios de las comunidades. Fueron los que sufrieron infinidad de iniquidades, como es el arrebato de sus tierras por parte de hacendados. La masa comunitaria la constituían el común de los indios, mitayos y tributarios a la vez. En el Siglo XVII tuvieron cierta consolidación las comunidades, a través de la política trazada por Toledo con las Reducciones con fines de captar tributos; pero al mismo tiempo se estabilizó la opresión porque todo el sistema colonial se sostuvo en sus miembros y más aún, existía el propósito de que esto no cambiara.




  1. Los Yanaconas. Esta institución se acrecienta a raíz de que los indios abandonan el cruel sistema de las mitas. Se elabora entonces una nueva estrategia por la cual, el hacendado fingiendo paternalismo, ofrece protección y le provee, tierras de baja calidad para usufructo, con la condición de que labore las buenas tierras del latifundio. El yanacona debe laborar así juntamente con su familia en esas faenas agrícolas sin pago alguno y si la hacienda es ganadera, debe trabajar como pastor.




  1. Los esclavos y los libertos. La esclavitud en el coloniaje se profundizó gracias al contrabando y la trata. Traídos del Africa eran depositados en galpones y luego vendidos a un precio considerable, a tal punto que la Corona tuvo que reglamentar mejor trato. De los esclavos, quien ejercía funciones doméstica, llevaron una vida aceptable, a tal extremo que por el buen trato que recibían de sus amos, algunos de ellos fueron admitidos como miembros de la familia y finalmente optaron por manumitirles, es decir declararlos libertos.



LA LUCHA DE CLASES EN LA COLONIA.
Si bien es verdad que las dinastías de España, consiguieron a traves de su legado constituir en este lado del mundo, una sociedad escindida fuertemente en clases, con ventajas notorias y abundantes y con trato inícuo para otros, este proceder no paso desapercibido. Es así que desde el mismo instante de la conquista se sucedieron un conjunto de movimientos de resistencia contra el poderío español, primeramente inclusive desde los propios encomenderos o sea desde los propios españoles radicados en América y después por la inmensa masa de indígenas explotados, quienes al fin habían comprendido que el éxito, antes que en la habilidad de su propia estrategia, había tenido sus causas no solo en la guerra civil entre Huascar y Atahualpa, sino tambien en la resistencia y resentimiento de los pueblos conquistados; en la rivalidad de la clase dirigente cuzqueña; en el colaboracionismo inútil de grupos indígenas a favor de los españoles; en la relativa superioridad militar de España; y en la verticalidad de la autoridad del Inca, quien una vez capturado, dejo un Imperio con un aparato político y militar descompuesto.

LA RESISTENCIA.
A lo largo del Coloniaje, en ningún instante la gran masa de conquistados aceptó de muy buena ganan las condiciones de opresión que le impuso el imperio español; muy al contrario, existió una secuela de protestas que fueron aplastadas entre otros motivos, porque fue un minúsculo sector de los propios indígenas que actuaron en contra de los intereses de la clase sojuzgada y fueron protagonistas de la colaboración con al Corona; y por otro lado, es evidente que España, contaba a esa altura con instrumentos de guerra que estaban más a tono el desarrollo superior de las fuerzas productivas. Aún así, desde el lado indígena, se considera como movimientos importantes, los siguientes:


  1. La sublevación de Manco Inca (1538-1544).

  2. La resistencia y posterior abdicación de Sauri Túpac (1544-1557).

  3. La rebelión de Titu Cusi Yupanqui (1557-1571).

  4. La sublevación de Túpac Amaru (1571-1572).

  5. La aparición de falsos Incas (1656-1749).

  6. La rebelión de Juan Santos Atahualpa (1742-1775).

  7. La sublevación de Tupac Amaru II (1780-1781).

Basta indicar que, por ejemplo Titu Cusi Yupanqui programó:




  • Reactivar la guerrilla contra los españoles.

  • Tomar contacto con las poblaciones de Chile y Tucumán para preparar un gran levantamiento.

  • Organizó el levantamiento fracasado de 1535.

  • Impulso el movimiento religioso de Taki Onkoy.

El Movimiento de Taki Onkoy tuvo lugar en el terreno ideológico y religiosos al proponer el retorno a las condiciones generales de vida anteriores a la conquista; el castigo y expulsión de los españoles y de los extirpadores de la idolatría incásica. Fue dirigida desde Vilcabamba.


La sublevación que Túpac Amaru I, estuvo dirigida contra Toledo, quien ordenó su ejecución en la plaza del Cuzco.
La rebelión de Juan Santos Atahualpa tuvo dos fases: un enfrentamiento bélico con los españoles (1742-1752) y luego el retiro de las fuerzas indias sin someterse a los españoles (1752 y siguientes). Con un cuerpo de 500 hombres y ejército auxiliar de miles de “chunchos” Juan Santos derrotó militarmente a los españoles. La Corona tuvo que ordenar que vinieran como refuerzos soldados desde Buenos Aires y Chile para combatirlo. Pero Juan Santos optó por el retiro de las tropas en acto estratégico.
Pero, indudablemente, la acción más heroica librada a favor de la liberación del dominio español, la protagonizó José Gabriel Condordanqui (Túpac Amaru II). José Gabriel era un hombre instruido y de patrimonio holgado. Era propietario de cocales, minas y tierras de panllevar, pero su actividad más importante era el arrieraje, contaba con 350 mulas que transitaban la ruta Cuzco-Alto Perú. Túpac Amaru se sentía ser el último descendiente de los incas de Vilcabamba, pero jamás obtuvo el reconocimiento pleno ni de los españoles ni de la nobleza india. Al parecer, para emprender su movimiento, tuvo contacto con criollos descontentos. Su programa no estaba encaminado a liberar sólo a los indios, sino también a criollos, mestizos y esclavos. Consiguió movilizar a 20,000 y hasta 60,000 hombres, pero armados apenas de hondas, palos, armas rusticas y poquísimas buenas. En noviembre de 1780 llegó a ajusticiar al Corregidor Arriaga, consiguiendo así su mejor victoria en Sangarara; pero luego no supo aprovechar y dio lugar a que la Corona reuniera un ejército de 17,000 hombres con la ayuda de los propios curacas. Así apresó a Túpac Amaru y lo ajustició en abril de 1871.

LA EDUCACION EN EL FEUDALISMO COLONIAL PERUANO.
Como acertadamente lo tipifica Macera (10) la educación durante la Colonia “… se hallaba estratificada de un modo violento y vertical, a semejanza y como resultado de las jerarquías de clase. Las diferencias educativas entre los diversos grupos sociales no eran graduales y la comunicación entre uno y otro nivel nunca se había regularizado…” y como añade el sociólogo Julio Roldán (11): “Los Occidentales arrasaron con todos los rezagos de “comunismo agrario” e impusieron su feudalismo encomendero combinando con el esclavismo. En lo político, fueron incapaces de recoger la experiencia de la administración multinacional del Tawantinsuyo y recogiendo el legado europeo de las monarquías de ultramar impusieron un Estado piramidal de corte tomista, generando en la práctica dos repúblicas: la de los españoles y la de los indios. Y en lo cultural se adoptó medidas inquisitoriales contra el credo andino, para imponer creencias hebraicas y latinas. Al mismo tiempo que físicamente sometieron a las huestes de Atahualpa, a través de las armas; en lo cultural, subyugarn a través de la Biblia, la cruz y los santos”.

CARACTERÍSTICAS ESPECÍFICAS DE LA EDUCACIÓN COLONIAL.


    1. Situación de los conocimientos científicos. Las Ciencias Naturales como la Biología, la Física, la Química, etc. Tuvieron escaso desarrollo y difusión en la América colonial. Esto era obvio, desde que la propia España entre los Siglos XVI y XVII no se había distinguido por una actividad científica constante. Fueron más bien proclives al cultivo del Derecho, la Filosofía, la Moral y la Teología. De allí que Macera haya dicho que “a los españoles peninsulares de Europa y a los españoles criollos de América les interesaba fundamentalmente saber cómo debía ser la realidad y no cómo era esa realidad. Pese a esa esterilidad en la investigación, en forma aislada descollaron algunos frailes empeñados en la enseñanza de la matemática y la química, por ejemplo, el jesuita Diego de Morillas llegó a escribir en el Siglo XVII una Aritmética Peruana; en materia de Química, la necesidad de explotación de los metales preciosos obligó escribir algo sobre amalgamación, producto de ello es el Arte de los Metales que escribió Alonso Barba en el Siglo XVII, en Botánica, se llegó a descubrir numerosas plantas. Es, sin embargo, todavía en el Siglo XVIII donde hay interés por enviar expediciones científicas desde Francia para describir la geografía peruana y su producción. Tal es el caso de Antonio De Ulloa y Humboldt. Hasta que por fin, a fines de la Colonia hallamos ya las importantes contribuciones de Hipólito Unanue, del padre Gonzáles Laguna y de Cosme Bueno. El primero, figura importante por haber fundado la Escuela de Medicina; el segundo, valioso por haber organizado el Jardín Botánico.



    1. Supremacía de la ideología religiosa. Por ser España un país de la órbita que practica la religión católica, fue ésta la religión que difundió en sus colonias. La práctica religiosa fue más agresiva que la que emprendieron otros países. La fe católica la identificaron con sus luchas militares y políticas emprendidas contra los moros y después hacia los países americanos. Creyeron que el credo católico era la única religión verdadera y querían divulgar esta verdad a los demás hombres. Este sentido misional se desarrolló en una dimensión continental estableciendo previamente la alianza: Iglesia y Estado. Se administró la vida religiosa en los Conventos (Monjes y Monjas); Colegios (Jesuitas) y Parroquias.

Mientras el Siglo XVI fue de predominio de los dominicos; el siglo XVII, fue de los jesuitas, pero fueron los franciscanos quienes en el trecho del Siglo XV a XIX desarrollaron una intensa labor misional. Sin embargo, son los jesuitas los que adquirieron gran prestigio por sus actividades culturales y educativas, ya que tuvieron a su cargo los sectores medios y los Colegios. Empero, es preciso recordar que también los dominicos regentaron instituciones de educación elemental y universitaria. Los franciscanos, igualmente, tuvieron ingerencia en la educación elemental.




    1. Predominio de la Escolástica. A decir de Barreda y Laos, en su obra Vida Intelectual del Virreinato del Perú (13) la Escolástica “merced al esfuerzo del sacerdocio católico, imperó soberanamente, con todos sus vicios y errores, casi en todo el período colonial… la Universidad de San Marcos… se redujo a formar juventud de teólogos de muy escaso valer, abogados católicos y supersticiosos, médicos fanáticos; eran diplomados de convento, con espíritu de fraile…”.

En efecto, de las quince cátedras universitarias entonces existentes, nueve estaban destinadas a estudios religiosos y sólo dos a los de medicina, por cuyos estudios, como dice Manfredo Kempff Mercado (14): “manifestaban profesores y alumnos escaso interés”.


En general, las universidades se alimentaron de la cultura del siglo precedente. La libre investigación, signo de los tiempos fue ahogada por la intolerancia eclesiástica. Se convirtieron en focos de pedantería, educaban para la disputa y no para la investigación, se vivió pues en el paraíso de la escolástica, la mayoría de las inteligencias se perdieron en un dédalo de sorites y entimemas.



    1. Carácter dependiente de su Currículum. Su plan de estudios estuvo orientado a los intereses de la Corona, a respetar el sistema de dominación creado por España. De ese modo, la educación no permitió formarse un concepto de patria que hubiera significado una renuncia y una traición al Rey. No podemos imaginar siquiera una ecuación de sentido peruanista, se educa conforme a las exigencias externas. Según Gildomero Arista (15): “en la ecuación del indígena, el currículum es reducido, simple, como convienen a las posibilidades catequéticas”. A lo sumo contienen nociones de castellano, catecismo, cálculo y música…. Los colegios de menor categoría no superan la enseñanza del latín, el castellano, religión, artes, retórica, declamación y música. Las universidades enseñan filosofía, teología, derecho y medicina. Hay ausencia de ciencias experimentales. Finalmente, el currículo conduce a la rutina, memorismo, pasividad intelectual que facilita su sometimiento espiritual y físico.





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