Jaime cerron palomino roberto aguirre palomino



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LA EDUCACION FEUDAL

LA SOCIEDAD FEUDAL-COLONIAL.
Como bien lo plantea el historiador Pablo Macera (1): “La Economía Colonial significó para el Perú cambios fundamentales y negativos por comparación a la Economía Andina anterior a la conquista”. Si bien es verdad que el Perú entró a formar parte en términos desventajosos de la Economía Mundial; también es cierto que “Europa financió su desarrollo mediante y a través del antidesarrollo de América”.
José Carlos Mariátegui en sus 7 Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana, al tocar el tema “La Economía Colonial” ya nos dice (2): “Los conquistadores españoles destruyeron, sin poder naturalmente reemplazarla, esta formidable máquina de producción. La sociedad indígena, la economía incaica, se descompusieron y anonadaron completamente al golpe de la conquista. Rotos los vínculos de su unidad, la nación se disolvió en comunidades dispersas. El trabajo indígena cesó de funcionar de un modo solidario y orgánico, los conquistadores no se ocuparon casi sino de distribuirse y disputarse el pingüe botín de guerra. Despojaron los templos y los palacios de los tesoros que guardaron; se repartieron las tierras, los hombres sin preguntarse siquiera por su porvenir como fuerzas y medios de producción”.
La penetración de un nuevo modo de producción a nuestros territorios, se halla enmarcado dentro de ciertas fases y momentos que siguen al descubrimiento de América, como lo ilustra el siguiente cuadro:

CONQUISTA DEL PERU Y GUERRAS CIVILES



1532 – 1569



Invasión al Perú

Resistencia Inca

Expansión de la Conquista (Chile-Amazonía)

C

O



L

O

N



I

A

J



E

  1. ORGANIZACIÓN

DEL SISTEMA

1569 - 1630



Período Toledano

Auge del Potosí

Legislación opresora india


II. ESTABILIDAD

DEL SISTEMA


1630 -1700



Las haciendas y la minería

Monopolio comercial

(Sevilla y Lima)


  1. REFORMA DEL

SISTEMA

(Cambio de

dinastía)

1700 – 1780



Régimen Comercial

Cambios Territoriales

Despotismo Ilustrado

Reformas administrativas



  1. CRISIS DEL

SISTEMA

1780 – 1824

Revoluciones Indígenas

Revoluciones criollas



Al situarse el Perú dentro de la órbita de los países con economía dependiente empezó a reunir otras características:




  1. Unilateralidad. Por el exagerado desarrollo de un solo sector: la exportación de materias primas o metales preciosos (fundamentalmente la plata en el caso nuestro).




  1. Intercambio desigual. A través de productos del comercio. Europa enviaba manufacturas a precios superiores a su valor, mientras que el Perú debía comprar esas manufacturas enviando productos suyos pagados en menos de lo que valían.



INSTAURACION DEL LATIFUNDIO.
Consumada la invasión por los llamados “conquistadores”, la apropiación de las tierras indígenas por los españoles se realizó al principio a través de las llamadas Mercedes (regalos). Más los peninsulares no estuvieron contentos con lo recibido e invadieron tierras que no eran de propiedad pública o de las comunidades indígenas. La Corona en lugar de castigarlos toleró el acto e impuso un concepto por multa o impuesto que debía pagar el invasor. A este nuevo rubro se denominó Composición.
El tamaño de las propiedades agrícolas en manos de los españoles varió según la época y las regiones. Hubo sobre todo en la sierra una tendencia a la formación de grandes propiedades, es decir, Latifundios. El objetivo de esa gran propiedad no siempre era la producción en sí mismo sino mas bien controlar territorios donde hubiese poblaciones indígenas para obligarlos a trabajar en los predios.
Sobre la base de la propiedad privada como sistema dominante, la Agricultura colonial se organizó para atender la producción hacia los mercados urbanos y externos, hacia los centros mineros; para el desarrollo de la industria y la alimentación.

PRINCIPALES ACTIVIDADES EN LA COLONIA.
La mineria. A partir de la invasión española, esto es, desde el Siglo XVI el Perú se inscribe dentro del grupo de los países exportadores mineros y en función de esta actividad se organizaron los sectores restantes de nuestra economía colonial: agricultura, ganadería, pesca, manufacturas, comercio y servicios. La minería fue subsidiada por los otros sectores, sobre todo, por los campesinos.
La minería colonial del Perú fue sobre todo minería de la Plata y no del Oro. Su explotación dependió fundamentalmente de la mano de obra indígena y no del trabajo esclavizado de los negros.
Los principales descubrimientos mineros efectuados en el Perú y que lo convirtieron en el primer productor mundial de plata fueron los de Porcos (1540); Potosí (1545); Castrovirreyna (1555); Huantajaya (1566) y Mercurio (1563).
El momento decisivo en la minería peruana fue la aplicación del mercurio (amalgamación) en la explotación argentífera, habiendo sido Huancavelica uno de los grandes depósitos de Mercurio en el mundo que permitió elevar la producción minera colonial.
Potosí se convirtió a principios del Siglo XVII en una de las ciudades más grandes de su tiempo con 150,000 habitantes, cuando Madrid, la capital del Imperio. Sólo tenía 105,000 habitantes.
El Estado Español no renunciaba a la propiedad de las minas y del subsuelo. Concedía la explotación de las mismas. Los mineros estaban obligados a pagar el 20% de su producción (quinto real).

La agricultura. Al momento de ser invadido el Tawantinsuyo era la cultura agrícola más desarrollada del mundo. Habían llegado a domesticar las plantas y animales; como se ha dicho en el capítulo anterior, sus técnicas de riego eran superiores a las conocidas en Europa, superaron inclusive a Asirios y Egipcios en cuanto a obras hidráulicas. Poseía una red de depósitos para cosechas que ni en la república ha podido superarse.
Al llegar los ibéricos a nuestro suelo respetaron y aprovecharon sólo una fracción de esas técnicas y por el contrario hicieron una sustitución parcial de cultivos, porque apenas continuaron con aquello que se acomodaba a su modelo.
Los territorios agrícolas fueron redistribuidos por el régimen colonial desconociendo los derechos anteriores de las poblaciones indígenas. Contrariamente a la política agrícola de nuestros antepasados, el sistema español significó la privatización de las tierras. Por ello, el régimen de la propiedad privada del tipo europeo fue el régimen dominante dentro de la colonia.

La ganaderia. Semejante a la agricultura, la introducción de animales europeos perjudicó las especies nativas. Las llamas y las alpacas fueron llevadas hacia zonas cada vez más altas y en su reemplazo aparecieron vacunos, ovinos, etc. No tuvieron cuidado de mantener las razas que habían logrado seleccionar los incas. Las llamas pasaban exclusivamente para transporte de carga y en mínima escala para su carne, pues esos productos lo consumían los mineros de Potosí.
Los animales que más se apreciaron fueron los traídos de la península: caballos, asnos y mulas, con cuya producción hicieron negociaciones de transporte.

La artesania y la pequeña industria. Los tratadistas de este tema, han considerado hasta dos formas de manufactura en la Colonia:


  1. Manufactura indígena destinada al autoconsumo y al pago de tributos.

  2. Manufactura artesanal bajo el control de los gremios en las ciudades.

  3. Manufactura semi-industrial. Llamadas también agro industriales: Los Obrajes.

Mientras las primeras se desarrollaban en el mismo núcleo familiar, sea para vender o para pagar tributos; el sistema de artesanía gremial operaba en las ciudades. Los gremios debían vigilar el precio y la calidad. Tenía lugar como en toda sociedad medieval, en el seno de los talleres, y estaban organizados jerárquicamente en: maestros, oficiales y aprendices. Sus productos eran vendidos a los habitantes de la ciudad y del medio rural. Si bien es cierto que sus productos fueron de alta calidad, sin embargo, lo eran en poca cantidad, frente a los productos que venían de Europa.


Los Obrajes fueron unidades de producción situadas dentro del medio rural, como las minas, pero bajo reglas diferentes. Estuvieron destinadas a la producción textil y se hallaban más en la sierra, aunque también los hubo en la Costa.
Su auge tuvo lugar durante el Siglo XVII donde se llegó hasta 300 centros. La producción estaba dirigida a los esclavos, capas populares y campesinos andinos. Estos últimos se veían obligados a comprar dicha ropa a través del reparto forzoso manejado por el Corregidor.
A fines del Siglo XVIII contaban con cerca de 30,000 trabajadores y sus productos eran vendidos en Panamá y Buenos Aires.
Los propietarios de estos centros de producción (OBRAJES) eran curas, encomenderos, funcionarios, caciques, comunidades y parroquias.
Los obrajes variaban según su tamaño. Los más extensos tenían de 300 a 500 trabajadores; algunos eran mitayos y otros eran libres asalariados. Según Pablo Macera (3): “El trabajo en los Obrajes era tan duro como en las minas, trabajaban allí desde niños de cinco años con nueve horas diarias que en realidad eran más. Durante todo el año los trabajadores sólo recibían autorización para ausentarse treinta días (15 para sembrar y 15 para cosechar). Los trabajadores que huían de los obrajes eran perseguidos por los guatacos y castigados cruelmente”.
Los Obrajes peruanos no pudieron resistir a la competencia de los tejidos producidos por la revolución industrial europea.

El comercio. El Perú era una de las colonias más distantes de España. El viaje completo desde Sevilla (España) a Potosí (Perú) exigía a veces cinco años.
Para el desenvolvimiento de la actividad comercial España contó en América con el puerto de Veracruz en México y El Callao, en el Perú. Callao fue el eje monopólico del comercio entre Sevilla y Lima y controlaba todo el comercio en Sudamérica, de modo que un pequeño grupo instalado en el Perú tenía en sus manos la distribución de todas las mercaderías europeas en el resto de Sudamérica. Pero, conforme avanzó el tiempo Buenos Aires fue competidor, hasta que finalmente se impuso por poseer mayores facilidades de comunicación terrestre y tener mayor importancia militar.
Durante el Siglo XVIII se llega a introducir cambios, dejando de lado el monopolio, par empezar un comercio libre, dándose así impulso a la actividad en veintidós puertos americanos. Y un tiempo después, España, finalmente sería desplazada por países como Holanda e Inglaterra, fundamentalmente por esta última, dado a su revolución industrial. A la debacle española, se sumó la presencia de piratas y corsarios.

SITUACION DE LAS FUERZAS PRODUCTIVAS.
El Duro trabajo de las minas era realizado íntegramente por los indígenas. Para ese fin, desde el tiempo del virrey Toledo se había dispuesto el servicio de la MITAS, a favor de los centros mineros, entre ellos Potosí: Por esta razón el trabajo de las minas era muy temido. Algunos trabajadores permanecían encerrados una semana entera o hacían el doble turno.
Los mitayos del Perú viajaban 1000 kilómetros durante 2 meses hasta llegar a Potosí. Debían pagar los costos de su viaje mantenimiento. Al año llegaban a ganar solo 42 pesos, pero para regresar a sus pueblos y pagar sus alimentos debían gastar 62 pesos.
En la actividad agrícola las modalidades eran varias, tales como la existencia de mitayos en las haciendas. Tratábase de miembros de comunidades que estaban obligados a trabajar en las haciendas mediante un pago muy bajo; los Arrendatarios o Yanaconas recibían una parcela de terreno a cambio de lo cual estaban obligados a trabajar en los terrenos de la hacienda y entregar, además, parte de su producción; y los trabajadores endeudados que no eran sino mitayos u otros indígenas que trabajaban “libremente”, pero que al final resulta adeudados, por haber recibido algunos adelantos.

RELACIONES DE PRODUCCION.
La explotación del trabajo del aborigen en el régimen español atravesó diversas épocas y modalidades:


  1. El Monopolio del trabajo indígena por los encomenderos.

  2. Concentración de yanaconas en las haciendas.

  3. Régimen generalizado de mitayos que se inició con Toledo.

  4. Trabajadores supuestamente libres sujetos a la servidumbre por deuda.



Papel en los Encomenderos. En Los primeros tiempos del coloniaje, el trabajo fue monopolizado por los encomenderos, quienes disponían a su antojo de los indios en sus Repartimientos. Era frecuente que los alquilaran a otros españoles que no eran encomenderos ni tenían repartimientos. Por un buen tiempo los encomenderos tuvieron abundante mano de obra, hasta que la Corona se limitó a darles una renta sobre el tributo indígena, retirándoles sus antiguos poderes.
Al comienzo, los encomenderos pretendieron que la Corona les otorgase la perpetuidad de los repartimientos, exigiendo jurisdicción civil y criminal sobre los vasallos, ofreciendo a cambio siete millones de pesos. Pero este pedido no prosperó porque los curacas y frailes lucharon unidos, hicieron asambleas en todo el reino y lograron que la opinión pública estuviera contra los encomenderos.
La Corona limitó los poderes de los encomenderos, pero al mismo tiempo instituyó otros sistemas para garantizar el trabajo indígena a favor de los colonos. Esto fue la MITA (turno). Si bien esta institución ya era conocida por los incas, sin embargo, el sistema colonial lo tornó en cruel. Cada comunidad o poblado indígena estaba en la obligación de separar la séptima parte de sus hombres adultos para enviarlos como mitayos a trabajar en beneficio de los españoles en las ciudades, haciendas, minas, caminos, tambos, etc.
Otro sistema de subordinación de la colonia constituyó el YANACONAJE, que si bien también tienen orígenes nativos, sin embargo los españoles lo convirtieron en una trabajo perpétuo dentro de las haciendas y hasta con caracteres hereditarios.

Los Tributos. El tributo era pagado a la Corona por todos los indios adultos entre los 18 y 50 años. Sólo estaban exentos dentro de esas edades los caciques, los enfermos y los empleados de la Iglesia. Se pagó sin medida en un principio, pero luego se cobró según tasa en especie o dinero. Ya en el Siglo XVIII se exigía únicamente en dinero.
El cobro de los tributos estaba a cargo del Corregidor, quien delegaba la responsabilidad de hacerla efectivo en el Cacique de cada pueblo. Para pagar el tributo los indios tenían que ir con frecuencia a trabajar a las minas y haciendas. El tributo fue así un medio indirecto para reclutar mano de obra indígena. Constituyó el ingreso principal de la Corona y lo continuó siendo en la República.
ESTRUCTURA SOCIAL DE LA COLONIA.
Lo peculiar de la estructura social peruana de la colonia, es que no sólo fue clasista, sino también RACISTA.
El carácter de clase consistió en la existencia de segmentos sociales jerarquizados, pero como ocurrió en toda sociedad, los extremos estuvieron conformados por polos que antagonizaban. En las clases llamadas por los historiadores burgueses, como altas, había una minoría de habitantes con mejores oportunidades de conseguir bienes y atenciones o servicios, tales como casa, alimento, educación, prestigio, poder, etc.; en tanto que en el otro extremo, había una mayoría, conformada por gente pobre, esclavos e indios, denominados Clases bajas y que de hecho tenían menos oportunidades que aquellos. Para situarse en alguno de estos polos, existían dos criterios: uno económico y otro étnico-racial.
Dado que el criterio racial tenía peso, por muy pobre que hubiera sido el europeo o blanco, siempre se consideró por encima del indio más adinerado. Incuestionablemente en esta pirámide social los primeros puestos correspondieron a los blancos; y los últimos a los indios y esclavizados.
Al centro, hallábase los blancos pobres o de patrimonio mediano y por debajo de ellos los mestizos (hijos de ascendencia india-española).
Una imagen apropiada de lo que fue esa pirámide nos lo muestra Pablo Macera en su obra Historia del Perú (La Colonia).

CUADRO PIRAMIDE SOCIAL
Ahora bien, dado que la invasión ibérica trastocó todo un sistema incaico organizado, también en el terreno social generó una yuxtaposición de estratos y sectores sociales. A decir de Virgilio Roel, en su obra: Historia Social y Económica de la Colonia (4) es correcto diferenciar por ello, entre la “República de los Indios” y la “República de los Españoles”.


  1. La República de los Indios




    1. Los Indios Nobles. Fueron los que concentraron el poder central durante el incario. Eran las antiguas panakas reales que con la llegada de los ibéricos tuvieron que ser desplazados, pero logran el reconocimiento de su condición de nobles. Al lado de los panacas, también están considerados como indios nobles los Kurakas. A éstos se les reconoció con la categoría de hidalgos peninsulares, con derecho al uso del “don”, estableciéndose que los Corregidores no tenían jurisdicción para juzgarlos. El Cacicazgo fue declarado estrictamente hereditario, conforme a las normas castellanas, Se les excluyó de pagar tributos y servir en las mitas.

Producida la instauración del dominio español, por su particular situación social, los indios nobles vinieron a constituir algo así como un estamento intermedio entre las comunidades españolas e india. Su vestimenta, riqueza y privilegios correspondían a los de las clases altas coloniales.


Junto a estos indios “distinguidos” estaban también los indios “ricos” que poseían más tierras de las que normalmente poseía sus connacionales y que por lo común se dedicaban al comercio.



    1. Los Indios del “Común” o Hatunrunas. Constituido a la vez por mitayos y yanacunas, sobre cuyos hombres se edificó todo el sistema colonial.

Los Mitayos denominados también “indios de Cédula” eran los forzados a cumplir todas las obligaciones tributarias y de trabajo en las obras públicas, comunales, mineras y obrajeras. Su condición era tal, que prácticamente estaban al servicio de toda la comunidad española, que se sustentaba plenamente en su trabajo. En los obrajes y minas, el régimen que soportaban era peor que el de los esclavos allí empleados, por la sencilla razón de que el esclavo tenía cotización, mientras que el mitayo era de hecho, gratuito.


Los Yanacunas, en cambio, equivalían a los siervos de la gleba del medioevo europeo. Trabajaban en los latifundios particulares y el tributo que debían pagar era menor. Pese a esta su condición de opresión paternalista, su vida era relativamente más llevadera que la de los mitayos, razón por la cual era frecuente encontrar entre éstos a muchos huidos de las minas y de las encomiendas.


  1. La República de los Españoles

Como bien lo señala Julio Roldán (5): “En los primeros tiempos de la invasión fueron los encomenderos quienes se encontraban en la cúspide de la pirámide social; pero posteriormente, este puesto será ocupado por los funcionarios reales, cuyo máximo exponente era el Virrey, y los ricos o sea los comerciantes monopolistas (mineros y obrajeros). A nivel regional estaban los hacendados; también hay que mencionar a los curas doctrineros y a los corregidores; esta “yunta” de personajes son recordados por su crueldad y sus crímenes, los mismos que fueron oleados y sacramentados por los curas en nombre del Occidente religioso y cristiano”.




    1. Los conquistadores y sus descendientes. Como dice Roel “Hasta unas dos décadas después de la captura de Atawallpa se estableció una escala social, en la que la cima era ocupada por los conquistadores o sus descendientes y los primeros ocupantes” (6). Los conquistadores y los primeros pobladores u ocupantes se componían, al llegar a estas tierras, de una masa abigarrada de gentes sin oficio definido, aventureros, plebeyos, hidalgüelos de los que en España abundaban y algunos segundones de nobles provincianos. Entre éstos, los plebeyos aspiraban a ser reconocidos caballeros, en tanto que los últimos buscaban un ambiente en el que pudieran descollar. Su común denominador era la pobreza y su condición de venidos a menos, condiciones ésta que quería cambiar por la riqueza, el poder y la elevación social. Es a estas gentes que el Rey les reconoce la categoría general de hidalgos. No querían ser los vagabundos y despreciados de España; aún más, querían tomarse su revancha. Esa posibilidad les ofrecía el Perú y en general, América; y es así que aquí tuvieron los inmensos tesoros de los incas y se hicieron encomenderos. La encomienda les hizo sentirse señores feudales con tierras y con indígenas siervos.




    1. Los vecinos o avecinados. Son los espaldes que llegan después de la conquista y luego de fundadas las ciudades que van a habitar. Han alcanzado casa y repartimiento de tierras. Tienen bienes, aunque no muchos, Tienen servidumbre indígena y mita o yanaconazgo, lo cual les da ciertos aires aristocráticos, pero son considerados de segunda. Son la aristocracia menor.




    1. Los moradores. Son los que llegan cuando el reparto ha llegado a su fin. Muchos recibieron fuerte estímulo inicial en España, cuando los Reyes emprendieron una corta política consistente en propiciar la venida de artesanos y gentes de trabajo. Al llegar aquí, abrieron talleres y pequeñas tiendas comerciales y se lanzaron a las aventuras del cateo y la explotación mientras, pero, pese a sus actividades modestas, el solo sentirse miembro de la comunidad dominante, les forja un aire de importancia y se ponen el “don” precediendo su nombre.

Ahora bien, esto ocurre en los inicios de la invasión, Empero, una segunda etapa de la invasión, estratifica a la sociedad en otros segmentos.




  1. La burocracia virreynal. Está constituido por altos burócratas o son nobles con títulos saneados, o son juristas, o son letrados o son jefes militares de profesión y además, su autoridad no puede ser puesta en duda, puesto que ella es la que puede dispensar mercedes o puede también quitarlas. Pero si el aristócrata perulero puede llegar a ser regidor hereditario del cabildo, corregidor, no puede llegar a ser ni miembro de la Audiencia, ni Oficial de la real Hacienda, razón por la que los altos funcionarios españoles mantienen un poder de control efectivo indisputable por aquellos.

No obstante, la aristocracia americana impone sus hábitos de exaltado lujo a la aristocracia, acentuando en muchos de éstos la codicia que los trajo por el Nuevo Mundo; así como el funcionario se torna casi en insaciable, en su sed de riquezas. Sabe que su nombramiento tiene fecha fija de su vencimiento y se propone aprovecharla íntegramente.




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