Itaka escolapios



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NADA TE TURBE


Nada te turbe,

nada te espante,

todo se pasa,

Dios no se muda;

la paciencia

todo lo alcanza;

quien a Dios tiene

nada le falta:

sólo Dios basta.

Santa Teresa


  1. NADIE FUE AYER


Nadie fue ayer,

ni va hoy,

ni irá mañana

hacia Dios

por este mismo camino

que yo voy.

Para cada hombre guarda

un rayo nuevo de luz el sol...

y un camino virgen

Dios.


León Felipe. “Antología rota”. Losada, p. 11
  1. NO HAY TINTORERÍA


Para esas manchas que te echas

al herir a los demás,

no hay tintorería.

¡Cómo te has puesto, hijo!

estás perdido,

no hay por dónde cogerte.

No hay quien te abrace,

pringas;


pero tampoco quiero abandonarte

en largo cieno.

Coge mi mano, sal,

siéntate al sol.

Oréate.

Siéntate al sol y llora,



que para esas manchas que te echaste

no hay tintorería,

quizá el llanto.

Gloria Fuertes. “Historia de Gloria”, p. 359


  1. NO LE DIGAMOS A DIOS


Si unos pocos comen porque muchos pasan hambre,

y el dinero no está para que todos trabajen.

Si el enfermo y el anciano para nada valen

no le digamos a Dios que de la cruz baje.


Si la miseria es lo de cada día

y la injusticia es como el sol que sale,

si no vales por lo que eres, sino por tu cuenta,

no le digamos a Dios que de la cruz baje.


Si la esperanza es una quimera,

si luchar por la paz es ser cobarde,

si soy espectador y no participo en esta carrera,

no le digamos a Dios que de la cruz baje.


Si no es mi hermano el que vive a mi lado,

si mi fe es algo seguro y estable,

si Dios me deja tranquilo y saciado,

no le digamos, no, que de la cruz baje.


Si en la Iglesia el diálogo es un atentado,

si los que creen son los que más saben,

si la Iglesia es todo menos pueblo pobre,

no le digamos a Dios que de la cruz baje.


Si los ríos no son más que desagües,

y los niños no pueden ya jugar en las calles,

si la Naturaleza es nuestra Cenicienta,

no nuestra madre,

no le digamos a Dios que de la cruz baje.
Si la denuncia es un grito insensato

de los que tienen inquietudes sociales,

por eso es todo lo que comparten con el pueblo,

no le digamos a Dios que de la cruz baje.


Si sigue habiendo héroes y tiranos,

si la revolución es igual que masacre,

si nos seguimos lavando las manos,

no le digamos a Dios que de la cruz baje.


Si el hombre es un lobo para el hombre,

y la palabra “tener” es la clave,

si no merece la pena lo que no es rentable,

no le digamos a Dios que de la cruz baje.


  1. NO ME LLAMES EXTRANJERO


No me llames extranjero

porque haya nacido lejos

o porque tenga otro nombre

la tierra de donde vengo.


No me llames extranjero

porque fue distinto el seno

o porque acunó mi infancia

otro idioma de los cuentos.


No me llames extranjero

si en el amor de una madre

tuvimos la misma luz

en el canto y en el beso

con que nos sueñan iguales

las madres contra su pecho.


No me llames extranjero

ni pienses de dónde vengo

mejor saber dónde vamos

a dónde nos lleva el tiempo.


No me llames extranjero

porque tu pan y tu fuego

calman mi hambre y mi frío

y me cobija tu techo.


No me llames extranjero

tu trigo es como mi trigo

tu mano como la mía

tu fuego como mi fuego

y el hambre no avisa nunca

vive cambiando de dueño.


Si me llamas extranjero

porque me trajo un camino

porque nací en otro pueblo

porque conozco otros mares

y zarpé un día de otro puerto.
Si siempre quedan iguales

en el adiós de los pañuelos

y las pupilas borrosas

de los que dejamos lejos

los amigos que nos nombran

y son iguales los besos

y el amor de la que sueña

con el día que regreses.


No me llames extranjero

traemos el mismo grito

el mismo cansancio viejo

que viene arrastrando el hombre

desde el fondo de los tiempos

cuando no existían fronteras

antes que llegaran ellos:

los que dividen y matan,

los que roban, los que mienten,

los que inventaron un día

la palabra EXTRANJERO.
No me llames extranjero

que es una palabra triste

que es una palabra helada

huele a olvido y a destierro.


No me llames extranjero

mira tu niño y el mío

cómo corren de la mano

hasta el final del sendero.


No los llames extranjeros

ellos no saben de idiomas

de límites, ni banderas.

Míralos, se van al cielo

con una risa paloma

que los reine en el vuelo.


No me llames extranjero

piensa en tu hermano y el mío,

el cuerpo lleno de balas

besando de muerte el suelo.


Ellos no eran extranjeros

se conocían de siempre.

Por la libertad eterna

igual de libres murieron.


No me llames extranjero

mírame bien a los ojos

mucho más allá del odio

del egoísmo y del miedo

y verás que soy un hombre.
No puedo ser extranjero.

Alberto Cortez


  1. NO OS DEJÉIS SEDUCIR


No os dejéis seducir:

no hay retorno alguno.

El día está a las puertas,

hay ya viento nocturno:

no vendrá otro mañana.
No os dejéis engañar

con que la vida es poco.

Bebedla a grandes tragos

porque no os bastará

cuando hayáis de perderla.
No os dejéis consolar.

Vuestro tiempo no es mucho.

El lodo, a los podridos.

La vida es lo más grande:

perderla es perder todo.




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