Ispee 2013 Profesora Cecilia Serpa



Descargar 230,98 Kb.
Página1/3
Fecha de conversión21.08.2017
Tamaño230,98 Kb.
  1   2   3


***

Lingüística

***


Cuaderno N° 1

La lengua como

sistema de signos
  1. ISPEE 2013
    Profesora Cecilia Serpa

    1. Índice

    1. 1. El nacimiento de la Lingüística moderna

    1. 3


    1.1. Contexto epistemológico: el positivismo

    5

    1.2. La semiología y la lingüística

    6

    2. El lenguaje, la lengua y el habla

    7

    2.1. El circuito de la palabra

    8

    3. El signo lingüístico

    11
          1. 3.1. Primer principio: arbitrariedad

          1. 13

          1. 3.3. La inmutabilidad

          1. 14

          1. 3.4. La mutabilidad

          1. 16


    4. Teoría del valor

    19

    4.1. Pensamiento y lenguaje

    19

    4.2. La lengua como sistema de formas puras

    20

    4.3. El concepto de valor aplicado a los signos lingüísticos

    22

    5. Relaciones sintagmáticas y paradigmáticas

    29

    5.1. Relaciones sintagmáticas

    29
        1. 5.2. Relaciones paradigmáticas

        1. 30


    6. Observaciones finales: resumen y comentarios

    31

    7. Lectura comprensiva

    33

    8. Bibliografía

    34
  2. 1. El nacimiento de la Lingüística moderna


Una de las metas de cualquier curso introductorio de Lingüística es hacer explícito de qué se trata esta disciplina. Sin embargo, no existe una manera unívoca de entenderla. Si bien se suele asociar la denominación “lingüística” con los estudios del lenguaje que se realizaron a partir del siglo XX, la realidad es que existen otras formas de entender esta disciplina y que su objeto de estudio, la unidad de análisis y la metodología propuestas han variado a lo largo del tiempo.

La lingüística moderna se construye en oposición, diferenciándose de un modo precedente de estudiar los hechos del lenguaje. Esta lingüística, formal y estructuralista, con pretensiones científicas, tal como la concibió Saussure a comienzos del siglo XX se diferencia diametralmente de los estudios diacrónicos que se llevaban a cabo durante el siglo XIX.

En la “Introducción” de su Curso de Lingüística General1(2007: 43-49), el autor construye una historia de la lingüística a partir de la cual posicionarse. Allí señala que el estudio de los hechos del lenguaje pasó por tres fases:
1) La gramática (desde los antiguos griegos a la escuela de Port-Royal), dice Saussure, se ocupa de establecer reglas cuya finalidad es distinguir las formas correctas de las incorrectas. Por eso la considera una disciplina puramente normativa y acientífica, en tanto no se basa en la observación.
2) Más tarde, en 1777, los trabajos de Friedrich August Wolf inauguran la filología, que “busca fijar, interpretar y comentar los textos” (2007: 43). Saussure objeta que esta disciplina sólo se ocupa de la lengua escrita y se “olvida de la lengua viviente” (2007: 44). Dado que su método es la crítica y su objeto no está definido con precisión, el autor también encuentra que la filología se constituye como una actividad no científica.
3) Finalmente, la filología comparativa o gramática comparada se inicia en 1816 con los estudios de Bopp sobre el sánscrito. Saussure valora positivamente el hecho de que esta escuela haya abierto un nuevo campo de estudio: el de las lenguas comparadas. Pero critica, también, el que no haya llegado a constituirse como una “verdadera ciencia lingüística” (2007: 46), ya que “nunca se preocupó por determinar la naturaleza de su objeto de estudio. Y sin tal operación elemental, una ciencia es incapaz de procurarse un método” (2007: 46).
La revisión del método comparativo permitió entonces el nacimiento de la lingüística, en manos de los neogramáticos alemanes, en 1870. Sobre este asunto, Saussure afirma:
“Su mérito consistió en colocar en perspectiva histórica todos los resultados de la comparación, y encadenar así los hechos en su orden natural. Gracias a los neogramáticos ya no se vio en la lengua un organismo que se desarrolla por sí mismo, sino un producto del espíritu colectivo de los grupos lingüísticos. Al mismo tiempo se comprendió cuán erróneas e insuficientes eran las ideas de la filología y de la gramática comparada. Sin embargo, por grandes que sean los servicios prestados por esta escuela, no se puede decir que haya hecho la luz sobre el conjunto de la cuestión, y todavía hoy los problemas fundamentales de la lingüística general aguardan solución” (2007: 49).

Partiendo de esta “ojeada a la historia de la lingüística”, a lo largo del CLG Saussure se encarga de construir con precisión las bases de una nueva disciplina: un objeto de estudio —la lengua—, una unidad de análisis —el signo lingüístico— y una metodología —el estudio sincrónico del sistema de relaciones y oposiciones que conforma la lengua— tales que otorguen los estudios del lenguaje al estatuto de ciencia.



1.1. Contexto epistemológico: el positivismo

Fiel a su época, el positivismo, Saussure intentará que los estudios del lenguaje humano se incluyan en el modelo de las ciencias naturales. Dado que busca constituir una ciencia, el autor va a proponer tres tareas para la lingüística, entendida como una disciplina que debe ocuparse de todas las manifestaciones del lenguaje humano:




  1. describir todas las lenguas que sea posible para hacer la historia de las familias de lenguas.

  2. buscar las leyes generales con las que reducir todos los fenómenos particulares de la historia.

  3. diferenciarse de las otras ciencias y definirse a sí misma.

El tercero de estos puntos alude claramente a la idea que intenta demostrar Saussure: la lingüística no es todavía una ciencia, por lo que debe definirse y colocarse en un lugar particular en relación con las demás disciplinas si es que quiere igualarlas. Y él mismo comenzará por encarar esta tarea.

Para hacerlo, Saussure adopta el modelo positivista de la ciencia, lo que implica un posicionamiento epistemológico particular. ¿De qué se trata el positivismo y cómo lo implementa el autor?



Grosso modo, podemos definir el positivismo como una corriente de pensamiento iniciada en a comienzos del siglo XIX en Francia, encabezada por August Comte en ese país y John Stuart Mill en Inglaterra. Esta perspectiva se basa en la afirmación de que el único conocimiento auténtico es el conocimiento científico y que a él se accede a través de un único método científico aplicable para todas las disciplinas. En particular, sigue le modelo de las ciencias naturales y lo aplica a las ciencias sociales, por lo que:

a. propone el análisis de hechos reales verificados por la experiencia,

b. se sirve de la razón como el único medio para llegar a una explicación causal de los fenómenos a partir de la enunciación de leyes generales y universales, y

c. se apoya en el método inductivo, es decir, en un modo de razonamiento que busca obtener conclusiones generales a partir de premisas que contienen datos particulares. Esto significa que si se observan repetidamente una serie de objetos o acontecimientos iguales, la inducción opera sacando una conclusión para todos los objetos o eventos de la misma naturaleza, es decir, se generaliza para todos los elementos de un conjunto la propiedad observada en un número finito de casos.

La filiación de Saussure con el positivismo resulta lógica, en un sentido, dado el contexto intelectual del que forma parte: Ginebra, a comienzos del siglo XX. Su impacto se puede rastrear en la búsqueda de dar estatuto de ciencia a la lingüística, en la adopción de un método de estudio definido, en el abordaje de una unidad de análisis que excluye todo elemento que resulte inaprensible y en la construcción de una teoría basada en dicotomías antinómicas —como veremos, lengua y habla, sincronía y diacronía, sintagma y paradigma—.

1.2. La semiología y la lingüística

La definición del lenguaje como constituido por la lengua y el habla y la construcción de la lengua como el único objeto capaz de ser estudiado científicamente (ver §2), permite plantear una definición de semiología: se trata, para Saussure, de la ciencia que estudia la vida de los signos en el seno de la vida social (2007: 66).



Esta disciplina forma parte de la psicología social y, en consecuencia, de la psicología general; y su función es explicar en qué consisten los signos y cuáles son las leyes que los gobiernan. A los psicólogos toca, por lo tanto, determinar el lugar exacto de la semiología dentro de su disciplina general. ¿Y la lingüística? Desde este punto de vista, la lingüística se reduce a una parte de la semiología. Saussure afirma que “las leyes que la semiología descubra serán aplicables a la lingüística, y así es como la lingüística se encontrará ligada a un dominio bien definido en el conjunto de los hechos humanos”. La tarea del lingüista es, pues, definir qué es lo que hace de la lengua un sistema. La relación entre estas disciplinas puede graficarse mediante una serie de círculos concéntricos, tal como se ve aquí.


Desde el punto de vista saussuriano, finalmente, el hecho de que la lengua se organice como un sistema gobernado por determinadas leyes es lo que establece su especificidad; sin embargo, este rasgo se manifiesta simultáneamente en otros fenómenos, de allí la importancia de la semiología y la idea del autor de que “el problema lingüístico es primordialmente semiológico”, dado que
“Si se quiere descubrir la verdadera naturaleza de la lengua, hay que empezar por considerarla en lo que tiene de común con todos los otros sistemas del mismo orden; factores lingüísticos que a primera vista aparecen como muy importantes (por ejemplo, el juego del aparato fonador) no se deben considerar más que de segundo orden si no sirven más que para distinguir a la lengua de los otros sistemas. Con eso no solamente se esclarecerá el problema lingüístico, sino que, al considerar los ritos, las costumbres, etc., como signos, estos hechos aparecerán a otra luz, y se sentirá la necesidad de agruparlos en la semiología y de explicarlos por las leyes de esta ciencia” (2007: 68).

2. El lenguaje, la lengua y el habla

Lo primero que hará Saussure es tomar una posición respecto del objeto de estudio: la lengua. En el Capítulo III de la “Introducción” al CLG sostiene:

“Lejos de preceder el objeto al punto de vista, se diría que es el punto de vista el que crea el objeto, y, además, nada nos dice de antemano que una de esas maneras de considerar el hecho en cuestión sea anterior o superior a las otras” (2007: 55).

Pero la construcción de su objeto no resulta sencilla, dado que los fenómenos del lenguaje presentan más de un aspecto. Por ejemplo:




  1. No se puede reducir la lengua al sonido ni separa el sonido de la articulación bucal; tampoco se pueden definir los movimientos de los órganos vocales si se hace abstracción de la impresión acústica. Entonces: ¿el lingüista se debe ocupar de los sonidos, de su articulación o de la impresión acústica?

  2. Sin embargo, no es el sonido el que hace al lenguaje (2007: 56). El sonido es una entidad acústico-vocal que forma con la idea una unidad compleja fisiológica y mental. Por lo tanto, el lenguaje es el instrumento del pensamiento.

  3. Además, el lenguaje posee un lado individual y un lado social que resultan inseparables.

  4. Finalmente, implica un sistema establecido y una evolución.

La conclusión de Saussure, aparentemente desalentadora, es que “de cualquier lado que se mire la cuestión, en ninguna parte se nos ofrece entero el objeto de la lingüística” (2007: 57). ¿Por qué? Porque el lenguaje es multiforme y, en consecuencia, no se deja clasificar dentro de una categoría. A él pertenecen la lengua, que es la que le da unidad al lenguaje, y el habla.

Así, pues, propone “colocarse desde el primer momento en el terreno de la lengua y tomarla como norma de todas las otras manifestaciones del lenguaje” (2007: 57).
2.1. El circuito de la palabra

El circuito de la palabra le sirve a Saussure para explicar las distintas partes que conforman el lenguaje y delimitar los elementos que corresponden exclusivamente a la lengua.

Este circuito requiere de un mínimo de dos personas: el hablante, sujeto activo, y el oyente, sujeto pasivo. Se produce siguiendo los siguientes pasos:


    1. fenómeno psíquico: en el cerebro de uno de ellos, el hablante A, los conceptos se asocian a las imágenes acústicas que los expresan. Este aspecto del lenguaje —al que Saussure entiende como “ejecutivo”— no puede ser definitorio ya que es puramente individual: depende de la voluntad de A. Se trata, precisamente, del habla.

    2. Proceso fisiológico: el cerebro de A transmite a los órganos de fonación un impulso correlativo a la imagen acústica. Aquí tampoco encontramos la lengua, dado que se trata de un fenómeno puramente biológico.

    3. Proceso físico: las ondas sonoras se propagan de la boca de A al oído de B. Esta es, para Saussure, la única parte externa del proceso: el resto (i y ii) es interno. El aspecto físico del circuito de la palabra no puede ser parte de la lengua: no encierra el hecho social, y su estudio corresponde a la acústica o la física.

El circuito sigue en B en orden inverso: las ondas sonoras viajan por el espacio hasta el oído de B (físico), luego estas pasan del oído al cerebro (fisiológico) y finalmente se produce la asociación psíquica de la imagen acústica con el concepto (psíquico). El único punto que cambia entre la parte activa y la parte receptiva, es decir, desde el momento en que A decide hablar y el momento en que B recibe el mensaje es la parte psíquica, que en el segundo caso no es activa o ejecutiva sino pasiva o receptiva. Se trata, aquí del paso desde la imagen acústica hacia el concepto, en el proceso de comprensión lingüística. Y es precisamente en este punto en donde el autor ubica la lengua: este aspecto del proceso es idéntico para todos los hablantes de una misma lengua, escapa a su voluntad o su deseo y no depende de elementos accidentales.



Saussure utiliza el siguiente gráfico para clarificar el funcionamiento del circuito (2007: 60):

La interacción entre A y B, quienes van alternando sus roles de hablante (activo) y oyente (pasivo) a medida que avanza el intercambio, explica la circularidad del proceso, cuya representación se simplifica como sigue (2007: 61):


¿Qué es, entonces, para Saussure, el lenguaje?

  1. Un fenómeno a la vez físico, fisiológico y psíquico.

  2. Pertenece al dominio individual y al social.

  3. No se deja clasificar en ninguna categoría de los hechos humanos.


¿Y la lengua?

  1. Una parte del lenguaje, aunque esencial.

  2. Un producto social de la facultad del lenguaje y un conjunto social de convenciones necesarias adoptadas por el cuerpo social para permitir el ejercicio de esa facultad e
    Si pudiéramos abarcar la suma de las imágenes verbales almacenadas en todos los individuos, entonces nos toparíamos con el lazo social que constituye la lengua.
    ntre los individuos.

  3. El producto que el individuo registra pasivamente: no hay premeditación ni reflexión en la lengua.

  4. No se aprende, sino que se hereda de la comunidad.

  5. Existe en la colectividad en la forma de una suma de acuñaciones depositadas en cada cerebro, como un diccionario cuyos ejemplares idénticos hayan sido repartidos entre los individuos: es algo común a los hablantes, aunque fuera de su voluntad.

  6. Una totalidad homogénea y estable en sí y un principio de clasificación.

  7. Un objeto de naturaleza concreta: las asociaciones entre conceptos e imágenes acústicas que se producen en el cerebro, ratificadas en el consenso colectivo, son realidades que tienen su asiento en el cerebro.

  8. En síntesis: se trata de es un sistema de signos en el que sólo es esencial la unión del sentido y de la imagen acústica, y donde las dos partes del signo son igualmente psíquicas (2007: 65).


¿Cómo define Saussure el habla?

  1. Una parte del lenguaje, no esencial sino accesoria.

  2. Un hecho individual de voluntad e inteligencia: es la suma de todo lo que las personas dicen.

  3. Un acto activo del sujeto individual y solo se manifiesta momentánemante.

  4. Un acto asistemático, precisamente por estar sujeto a la volunta de los sujetos.



3. El signo lingüístico

T
Llamamos signo a la vinculación del concepto y la imagen acústica.


al como quedó planteado al explicar el circuito de la palabra, Saussure entiende que en la mente de los sujetos y de manera completamente involuntaria, se produce un proceso tal que una imagen acústica determinada se asocia sistemáticamente con un significado y juntos forman una unión indisoluble. Esta unión es, dentro de la teoría saussuriana, un signo lingüístico.

En consecuencia, lo que el signo lingüístico une no es un nombre y una cosa, sino un concepto —al que el autor llamará significado— y una imagen acústicasignificante—.Veamos con más detalle estos dos conceptos y la clase de vínculo que los une.



La imagen acústica es la huella psíquica —es decir, una entidad mental— de un sonido material —cosa puramente física—. Esto significa que no se trata de un sonido en sí, sino de la representación que de él nos hacemos, una imagen sensorial. Saussure denomina significante a la imagen acústica; y la diferencia de su contracara sígnica, el significado. Este último corresponde al concepto: se trata también de una entidad psíquica, una representación puramente mental, abstracta, aunque no del sonido sino del sentido. Estos dos elementos, dice el autor, conforman el signo lingüístico, están íntimamente unidos y se reclaman recíprocamente (2007: 143).


El signo lingüístico es, por lo tanto, una entidad psíquica de dos caras, tal como se representa en el gráfico, y no existe más que en esta unión. Saussure compara el signo con la sustancia agua: esta se compone de hidrógeno y oxígeno, tal como el signo se conforma de significado y significante. Así, ni el hidrógeno ni el oxígeno son agua en sí mismos, sino en su unión; del mismo modo, tomar el significado o el significante por separado solo conllevaría una abstracción y una pérdida del objeto. Por otro lado, que sea una entidad psíquica no quiere decir, de todos modos, que sea abstracta: el autor propone entender los signos como entidades concretas (2007: 221).

Como se verá a continuación, Saussure plantea que este signo, tal como es concebido en su teoría, está regido por dos principios —la arbitrariedad y la linealidad— y se caracteriza por ser, simultáneamente, mutable e inmutable.


  1   2   3


La base de datos está protegida por derechos de autor ©absta.info 2016
enviar mensaje

    Página principal