¿Intuición pura o abstracción formal? (De Kant a Tomás de Aquino)



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Lasset von eurem Erfahrungsbegriffe eines Körpers alles, was daran empirisch ist, nach und nach weg: die Farbe, die Härte oder Weiche, die Schwere, selbst die Undurchdringligtheit, so bleibt doch der Raum übrig, den er (welcher nun ganz verschwunden ist) einahm, und den könnt ihr nicht weglassen. Eben so, wenn ihr von eurem empirischen Begriffe eines jeden, körperlichen oder nicht körperlichen, Objekts alle Eigenschaften weglasst, die euch die Erfahrung lehrt: so könnt ihr ihm doch nicht diejenige nehmen, dadurch ihr es als Substanz oder einer Substanz anhängend denkt (obgleich dieser Begriff mehr Bestimmung enthält, als der eines Objekts überhaupt). Ihr müss also, überführt durch die Notwendigkeit, womit sich dieser Begriff euch aufdingt, gestehen, dass er in eurem Erkenntnisvermögen a priori seinem Sitz habe”(B 5—6. Subrayado nuestro)

43 “...Manifestum est enim quod quantitas immediate inhaeret substantiae: qualitates autem sensibiles in quantitate fundantur, ut album et nigrum, calidum et frigidum. Remoto autem posteriore remanet rpius; unde remotis qualitatibus secundum intellectum, adhuc remanet quantitas continua in intellectu...” (In Arist de anima, III, lec. 8, nn.707).

44 I, q. 85, 1, 2m: “Materia enim sensibilis dicitur materia corporalis, secundum quod subiacet qualitatibus sensibilibus, scilicet calido et frigido, duro et molli, et huiusmodi(...) . Manifestum est autem quod quantitas prius inest substantiae quam qualitates sensibles. Unde quantitates et numeri et dimensiones et figurae, quae sunt tyerminationes quantitatis possunt considerari absque qualitatibus sensibilibus, quod est eas abstrahi a materia sensibili; non tamen possunt considerari sine intellectu substantiae quantitati subiectae...”. Cf. también: In Physic. II, lec. 3, nn. 160—162, etc.

45 Sigue el texto kantiano diciendo: “Así, pues, en la estética trascendental aislaremos primeramente la sensibilidad, separando todo lo que en ella piensa el entendimiento mediante sus conceptos a fin de que no quede más que la intuición empírica. En segundo lugar, apartaremos. todavía de esta última todo lo perteneciente a la sensación, a fin de quedarnos sólo con la intuición pura y con la mera forma de los fenómenos...” (A 22).

No es el único texto en que Kant acude al procedimiento de las “eliminaciones”; ver también A 242 ,p. 263 ed. cit.



46 Cf. KrV. B146—ss “Las categorías no tienen, pues, aplicación, en relación con el conocimiento de las cosas, sino en la medida en que éstas sean asumidas como objetos de una posible experiencia” (B.147). “Es, pues, la posibilidad de la experiencia lo que da realidad objetiva a todos nuestros conocimientos a priori”(B 195).

47 Ver el texto aristotélico en: Physic, II, 2

48 Sobre el esquematismo en Kant, aparte de las exposiciones generales, cf. entre otros: Detel, W.: “Zur Funktion des Schematismuskapitel in Kant´s KrV.”, en Kant—Studien, 1978(69)17—45; Walsch, W.H.: “Schematism”, en Wolff, R.P. Kant, Macmilan 1968—

49 Y conste que no nos dejamos llevar de un prurito de concordancia a toda costa, del que suele acusarse, creo que injustamente, a Joseph Marechal en su imponente obra: El punto de partida de la metafísica, 5 vol. (Madrid, Ed. Gredos, 1959) Obra no suficientemente estudiada, a mi modo de ver, ni por los estudiosos de Kant, ni por los escolásticos modernos. Lo que no significa que estemos totalmente de acuerdo con todas sus opiniones.

Pues bien, encontramos en J. Marechal una observación y una promesa: “Mas tarde mostraremos hasta qué punto exactamente la ideogénesis escolástica, por su teoría de la abstracción conceptual y por sus indicaciones sobre el papel de la finalidad en la intelección, coincide con la doctrina kantiana del esquematismo” (Marechal, J.: El punto de partida...III.; ed. cit., p. 202). Hemos buscado en la obra la relación entre la teoría de la abstracción y la doctrina kantiana del esquematismo y sólo hemos encontrado una alusión a la relación entre la abstracción total y el “a priori” sintético: “No es que nos sujetemos de un modo particular a la designación “síntesis a priori”, pero debemos hacer constar que es la única que, en lenguaje de los filósofos modernos, traduce bastante exactamente el proceso, a la vez lógico y psicológico, llamado por los tomistas “abstractio totalis”. Por lo demás, incluso la expresión de “abstracción total”, a pesar de la perfecta precisión de su sentido técnico, tampoco escapa al riesgo de ser mal comprendida; tanto menos cuanto que designa por homonimia tres grados solidarios, pero heterogéneos, de la actividad objetiva de nuestro espíritu” (Ob. cit., V, ed. cit., p. 467). Y se remite a su exposición de “Los tres grados de abstracción”, Ib. p.252 ss.—Estas referencias en realidad nos ponen ante la vista lo mal comprendida que ha sido la doctrina de la abstracción por los mismos tomistas contemporáneos, incluido el propio Maréchal. Los clásicos no hablan de “grados de abstracción total”, sino de “modos de abstracción formal” (cf. p.e. T. Cayetano: In de ente. et essentia., q.1, n. 5). Sólo que Maréchal ha sospechado confusamente las incongruencias de ciertas expresiones, que no obstante ha mantenido. Sobre la inconveniencia de la expresión “grados de abstracción” cf. nuestro estudio: “Abstracción formal o separación?. Desde Tomás de Aquino a Cayetano”, en Estudios Filosóficos, 1999(48) p. 221, nota 24.



50 Así p.e. la función mediadora del producto de la fantasía (el fantasma): “[Aristóteles] concluye de lo anterior, que los fantasmas se comportan respecto del alma intelectiva, de modo similar a como se comporta lo sensible respecto del sentido: así como el sentido no puede sentir sin lo sensible, de modo semejante el alma no puede entender sin el fantasma”(Tomás de A.: In Arist. De anima, III, lec.12, n. 772).

51 Aparte de la nota precedente, cf. Aristoteles, III, cc.7—8( 431 ss.).

52 No podemos entrar ahora en este interesante problema, nos permitimos, con todo, alegar dos textos significativos de Tomás de Aquino: “En el hombre , en lugar de la facultad estimativa [instintiva], se encuentra la facultad cogitativa, llamada por algunos razón particular, ya que tiene por misión el comparar los aspectos individuales. Por eso en el hombre se mueve desde ella el apetito sensitivo. La misma razón particular tiene por naturaleza el ser activada y dirigida por la razón universal [entendimiento]: así en los silogismos se derivan conclusiones particulares desde las proposiciones universales (...).Ahora bien, deducir los principios universales a las conclusiones particulares no es tarea propia del entendimiento puro [simplicis], sino de la razón...” (I, q. 81, a.3c)

“Sin embargo, esta facultad [la cogitativa] se halla en la parte sensitiva, pues la sensibilidad [vis sensitiva] participa un poco de la potencia intelectiva en el hombre, en el cual se hallan conjuntamente el entendimiento y los sentidos” (In de anima, II, lec. 13, n.397).



53 Cf. Piaget, J.: El nacimiento de la inteligencia en el niño (Madrid, Aguilar, 1969); Introducción a la Psicología genética (Buenos Aires, Paidos, l978); Flavell, J.: La psicología evolutiva de Jean Piaget (Buenos Aires, Paidos, 1968).

54 Cf. X. Zubiri: Inteligencia sentiente. Alianza Edit., Madrid, 1980: “Esta intelección sentiente constituye la estructura propia y formal del intelegir. Es lo que he estudiado a lo largo de toda esta primera parte del libro...”(p.282). Sobre la semejanza entre la “inteligencia sentiente” de Zubiri y la “cogitativa” de los aristotélicos, así como la doctrina de los esquemas en Kant, cf. Sánchez Alvarez—Castellanos, J.J.: La inteligencia sentiente y la cogitativa: Zubiri y Santo Tomás, en Anales de Filosofía(Murcia), 1985 (3)159—169; Id.: La inteligencia sentiente y la razón sensible. Zubiri, Kant y la interpretación heideggeriana de Kant”, en Themata (Sevilla), 1997 (18)121—146.Id.: “El Espacio y las estructuras cognoscitivas humanas: Zubiri y Kant”, en The Xavier Zubiri Review, 1999(2)103—128.

55 “Así ocurre con el ideal de la razón, que siempre tiene que basarse en determinados conceptos y servir de regla y arquetipo, sea para obrar de acuerdo con ellos, sea para efectuar valoraciones. Muy distinto es el caso de las creaciones de la imaginación. Nadie puede explicarlas ni dar de ellas un concepto comprensible. Son como monogramas que sólo presentan rasgos aislados y no determinados por ninguna regla que pueda señalarse; son mas una especie de esbozo que flota entre distintas experiencias que una imagen determinada; algo así como lo que los pintores y fisionomistas dicen tener en la cabeza y que no es, por lo visto, sino un bosquejo, no comunicable, de sus producciones o incluso de sus valoraciones. Tales representaciones pueden llamarse, aunque sea sólo de modo impropio, ideales de la sensibilidad, ya que han de ser el modelo inalcanzable de intuiciones empíricas posibles, sin ofrecer, a pesar de ello, ninguna regla susceptible de explicación ni de análisis”(KrV., A570 B598. Trad. de P. Ribas. Ed. Alfaguara, Madrid, 1978).

56 Aristóteles señala que “el sentido capta la forma sensible sin la materia”(De anima, II, 12; 424a18—19). Tomás afirma que el sentido conoce ya en cierta medida lo universal, pues de lo contrario, si solamente captara lo particular, sería imposible que desde la aprehensión sensible surgiera en nosotros el conocimiento de lo universal: “sensus est quodammodo etiam ipsius universalis” (In Analyt. Post. II, lec. 20, n.595

57 Continúa diciendo: “El verdadero funcionamiento de este arte difícilmente dejará la naturaleza que lo conozcamos y difícilmente lo pondremos al descubierto. Lo único que podemos decir es lo siguiente: la imagen es un producto de la capacidad empírica de la imaginación productiva; el esquema de los conceptos sensibles (como el de las figuras en el espacio) es un producto y un monograma, por así decirlo, de la facultad imaginativa a priori” (Ib. b 181).

58 Así p.e. contemplamos en la televisión un programa de “dibujos animados”. Las figuras no representan nada “real”, son figuras esquemáticas, simbólicas, paradigmáticas en sus rasgos, colores y movimientos convencionales. No son a priori, como caídos de lo alto... Son esquemas imaginarios, obtenidos mediante abstracción de particularidades y con captación intuitiva abstracta de ciertas formas o modos característicos.

59 Como es sabido, Kant critica “la fisiología espiritual del ilustre Locke” (A 86—87) por cuanto el punto de vista psicológico y genético del conocimiento no puede validar críticamente al mismo. Con todo, nos parece que Kant ha despreciado excesivamente el punto de vista psicológico, ya que aunque no sea decisivo para la validez, es necesariamente previo e imprescindible para llegar a un juicio correcto y acertado sobre la validez del conocimiento.

60 Este modo de proceder “desde abajo” no es aquí la única vez que lo emplea. Ya anteriormente, en la deducción trascendental de las categorías había dicho : “Comenzado por abajo (von unten auf), es decir por lo empírico, expondremos ahora la necesaria conexión del entendimiento con los fenómenos a través de las categorías...”(A 119—120).Ver también con este proceso de ascenso—descenso A 143.

61 Se entiende no como algo objetivo: “lo que no puede no ser” “ (según la conocida definición aristotélica), sino como algo subjetivo: “lo que no puede entenderse como no existente”.

62 O como señala el prof. Montero Moliner: “Lo que se pone en duda es que exista un auténtico corte entre lo a priori y lo empírico o que la actividad mental que lo instituye no prolongue de alguna manera las estructuras empíricas” (El empirismo kantiano, ed. cit. p. 19)

63 Cf. nuestro estudio: “Oggetto e obiettività. Le classificationi degli oggetti del cognoscere e il problema dell´obiettività nel realismo classico”, en Divus Thomas, 1999, n. 22, pp.223ss.

64 Así p.e. dice Tomás de Aquino, en uno de los múltiples textos: “nuestra alma, al juzgar de las cosas, no es pasiva sino en cierto modo activa: Anima, inquantum iudicat de re, non patitur sed quodammodo agit” (QD.Verit. q. 1, a. 10c).






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