Intendencia de montevideo un pueblo que se constituye en gobierno



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Segunda Parte: Descentralización y participación ciudadana

    1. I. Tradiciones organizativas e idealización de la participación

-La sociedad uruguaya, una sociedad fuertemente estructurada

          1. -Tengo entendido que en Uruguay existe una importante tradición organizativa a nivel comunal, ¿es así?

458. Alberto Roselli: Efectivamente la sociedad uruguaya era una sociedad fuertemente estructurada, con partidos políticos, sindicatos, movimientos deportivos fuertes... Y, a pesar de ser un país católico muy especial, también existían alrededor de la Iglesia Católica grupos pequeños en cuanto a su número, pero también fuertemente estructurados. La sociedad uruguaya se había distinguido del resto de América Latina ‑Chile era la única excepción‑ por tener una muy fuerte participación de la gente.

459. Carmen Cambón: Antes del actual gobierno frenteamplista existían también comisiones de fomento y vecinales. Inclusive existía el Movimiento de Vecinos de Montevideo que durante la dictadura tuvo un papel muy importante, porque en ese momento no había ninguna participación democrática. Los vecinos podían sentarse juntos y discutir las propuestas para Montevideo y presentarlas, por ejemplo, al Intendente. Esa tradición existe desde que yo tengo memoria. Recuerdo, por ejemplo, que en mi zona se creó una Comisión Pro Ferias Vecinales. A su vez, las comisiones de fomento de las escuelas siempre se integraron con los padres y vecinos de la zona. Existían también comisiones de apoyo a un hospital, a una plaza de deportes, etcétera.

460. Víctor Hugo Gargicelo: También se formaban comisiones puntuales para ciertas cosas, por ejemplo, un grupo de vecinos se reunía y empezaba a trabajar para conseguir el alumbrado para cierta calle.

461. Walter Cortazzo: El fomentismo es una tradición en el Uruguay, en cambio las comisiones eran fenómenos de algunas zonas muy particulares de Montevideo. En el interior eso no existe. En la zona nuestra no existían más que dos comisiones históricas. Ahora, sí había ‑y es una característica del Uruguay bajo el impulso de determinados gobiernos batllistas‑ representaciones barriales de tipo clientelístico, que generalmente eran unipersonales y hacían gestorías que se dedicaban efectivamente a recoger inquietudes de un barrio y a tratar de darles solución a las amistades políticas.

462. Creo que la Comisión de Fomento de La Unión es la más vieja de la ciudad. Hay otras zonas con esa tradición como: El Cerro, La Teja, Paso Carrasco, Colón, pero las zonas centrales de Montevideo no tienen esa historia. Te digo esto porque nosotros conocemos muy bien esta zona y cuando llegamos había alrededor de catorce direcciones de comisiones, pero, salvo dos, las otras no eran tales, eran personas que estaban registradas en la Intendencia con un número, en la famosa UAPE26. Había setecientas de esas registradas en Montevideo y después de un chequeo no quedaron más de cientotreinta.



463. Roberto Garrido: Yo quiero aclarar que esas comisiones de fomento tenía un dueño que era el presidente de la comisión. Y éste pertenecía al partido que estaba en la administración municipal y, para ir a ver a tal persona, a tal director, había que ir con su tarjetita. Y él te conseguía de repente una tarjeta para que te dieran la leche más barata, para que pusieran en tu puerta una bombita.

-La experiencia de una comisión de fomento antes del FA

          1. -Yo quisiera saber cómo era esa experiencia de las comisiones de fomento.

464. Carmen Cambón: Yo vengo trabajando a nivel vecinal hace más de seis años. Comencé a nivel de la comisión de fomento de la escuela, donde estaban mis hijos. De allí surge, tres o cuatro años después, un movimiento de apoyo a la escuela pública, que se conformó en toda la zona de La Unión y abarcó otra zona que fue la de Camino Maldonado y la Blanqueada. Nos vinculamos a la Comisión de Fomento de La Unión, que este año cumple 60 años y, desde allí, comenzamos a trabajar por el tema de la enseñanza, pero vinculado a los demás temas de la zona. Esa Comisión de Fomento estaba dividida en subcomisiones: obras y servicios, saneamiento, transporte, vialidad, cultura, educación, salud. Realizamos varios encuentros de vecinos y organizaciones sociales y de ellos se fue desprendiendo cuáles eran sus necesidades más sentidas. En el año 88 nosotros ya teníamos un plan de trabajo para toda la zona, que presentamos a nivel municipal a todas las bancadas de la Junta Departamental y a todos los organismos del estado. A la vez, a estos encuentros, que se realizaban en la comisión de fomento, se invitaba a las autoridades departamentales, a los ediles de las diferentes bancadas y al secretario general de la Intendencia.

465. Siempre hubo en la zona una organización de vecinos que no solamente abordó los temas municipales, sino todos los temas: enseñanza, cultura, vivienda, tercera edad. Este año se está gestionando, a nivel de esa comisión de fomento, un convenio con el Banco de Previsión Social para actividades con la tercera edad. Esto explica por qué, cuando se realizan las elecciones del año 89, esa comisión de fomento presenta a todos los partidos políticos su plan de trabajo para la zona. El Frente Amplio decide adoptar estas propuestas como su programa zonal.


-Tradición política no contemplaba la cuestión urbana


466. William Masdeu: Creo que es importante que se tenga también en cuenta que la tradición política de los movimientos sociales más poderosos del país e, inclusive, de Montevideo, como el movimiento sindical, excluían la cuestión urbana dentro de su plataforma de lucha. Por qué digo esto, porque el movimiento sindical ha sido una gran escuela de participación para miles y miles de trabajadores que después se vuelcan a su barrio y reproducen también allí esta experiencia del movimiento sindical. Y la otra cosa es que para los partidos políticos, incluyendo a la izquierda, el tema de lo municipal es una cuestión de quinta categoría; en todo caso una arena pequeña, para principiantes en política, empezar edil y luego ser diputado.

467. Juan Diakakis: Mira yo creo que si bien la izquierda siempre fue fuerte en este país en el movimiento gremial o en el movimiento estudiantil, fue débil en el trabajo barrial por razones obvias que vos entendés bien: esos sectores barriales siempre estuvieron influidos por el gobierno comunal de turno, y como nosotros nunca estuvimos de turno, no teníamos gran influencia en el movimiento barrial aunque había militantes aislados.

468. Lilián Kechichian: Creo que todo el tema del desarrollo local, no sólo como elemento de socialización, sino además, de formulación de proyectos colectivos, es una temática absolutamente inexistente desde el punto de vista práctico, exceptuando los movimientos barriales en la dictadura que tenían otra connotación y cuya actividad era potenciar el objetivo de la lucha antidictatorial.

469. Juan Diakakis: Pero, durante el período dictatorial, como la gente no podía actuar como organización sindical, actuaba a través del propio movimiento popular, del movimiento vecinal, del movimiento cooperativo.

470. Lilian Celiberti: Pero, una vez reconstituida la democracia, se volvió a las hegemonías tradicionales en el movimiento social: movimiento sindical en primera línea, movimiento cooperativo relativamente en segundo lugar y todo aquello que había sido el movimiento social unificado se desestructuró. Entonces, en el año 90, el movimiento social, predominantemente el movimiento sindical y después otros movimientos sociales con muy poco peso, incluso el movimiento ciudadano y lo que después se empezó a desarrollar como movimientos ecologistas, son aún muy incipientes como movimientos colectivos.

-Se idealizaron las posibilidades de participación, pero la sociedad había cambiado


471. Alvaro Portillo: Creo que particularmente contigo, Marta, tenemos que ser muy objetivos y muy ecuánimes en la reflexión para no pintarte una historia de hadas. Y por qué digo esto, porque nos encontramos con unas estructuras políticas en crisis y reconvirtiéndose, por un lado, y con una sociedad que ya no era la misma de la década del setenta, por otro.

472. Nosotros, confiábamos en que la convocatoria a la participación, debidamente institucionalizada y coherente y rigurosamente llevada adelante, iba a ser un activador automático de la participación masiva a nivel del campo popular. De alguna forma aún estaba muy fresca en nosotros la lucha contra la dictadura ‑desde principios del 80 hasta el 84‑, y las luchas de los fines de los 60 y de los 70. Pensábamos en la posibilidad de una sociedad plenamente movilizada, es decir, nos imaginábamos camiones con banderas rojas que llegaban a los centros comunales a participar democráticamente y a procesar los cambios. Eso no ocurrió. Y no ocurrió porque la sociedad había cambiado. Y había cambiado mucho.


          1. -¿En qué sentido había cambiado?

473. -A nivel de sus estructuras, de los imaginarios de la gente y, fundamentalmente, del propio campo popular.
          1. -¿Puedes detallar algo más en qué había cambiado el campo popular?

474. -Hubo un debilitamiento estructural de la clase obrera como consecuencias de la desindustrialización de la sociedad uruguaya, que fue fortísima. Por otra parte, el movimiento estudiantil y el movimiento obrero, tan sólidos e históricamente estructurados y con tan importante tradición, fueron muy golpeados y parcialmente interrumpidos en su memoria por todo lo que fue la dictadura. Y está, además, lo que ocurre en el mundo, es decir, la caída de ciertos modelos, la puesta en crisis de un conjunto de referentes que estaban muy sólidamente presentes en las tradicionales proclamas de la izquierda. La cultura de la postmodernidad, es decir, la resignación, el escepticismo, el individualismo, la fragmentación, el vivir al día, son un conjunto de cosas que están presentes molecularmente en la sociedad y que hacen que esta sociedad no sea la de hace veinte o veinticinco años atrás.

475. Ahora, ¿eso ‑como alguien pudo haber pensado alguna vez‑ no invalida nuestro programa? ¡De ninguna manera! Este, en cuanto a sus metas finales e inmeditas, sigue absolutamente presente, requiere, sí, un reacomodamiento a estas nuevas circunstancias. Lo mismo ocurre con nuestra herramienta política, el Frente Amplio, y, desde luego, con el aparato institucional de gobierno.



476. Alberto Roselli: Comparto el análisis de Alvaro. Agregaría que el movimiento vecinal fue, por primera vez, centro de atención y de actividad para la izquierda, fundamentalmente a partir del plebiscito de 1980. La derrota del plebiscito sobre la reforma constitucional que pretendió impulsar la dictadura, es un hecho que marca su punto de inflexión y es a partir de ahí que la izquierda adquiere un dinamismo dentro de las organizaciones sociales que nunca antes habían tenido. Pero luego, inmediatamente después de las elecciones de noviembre de 1984, cuando gana Sanguinetti, estos militantes de izquierda se retraen y vuelven a sus orígenes, vuelven a militar en los partidos políticos, en los sindicatos.

477. Yo creo que nuestro error como izquierda, en 1984 y 1985, fue pretender una restauración como si nada hubiera pasado.


-Medir la participación de forma diferente


478. -Pero creo que, aparte de tener que admitir que la situación hoy no es la misma que en la década del sesenta y del setenta, tenemos que encontrar mecanismos que nos permitan medir la participación de la gente de forma también distinta. No podemos pretender que vamos a tener la misma forma de medir la participación, cuando la participación ha cambiado cualitativamente. Afirmo que el cambio no está en la cantidad, está en la calidad de la participación. Ese es el punto más importante: no podemos pretender que la gente concurra a asambleas masivas como en el año 60. No es así.

479. Walter Cortazzo: No podemos concebir la participación sólo como estar en una misma reunión y hacer una discusión colectiva. Ahí aparece el tema de la socialización de la información, la comunicación y los mecanismos de consulta; los barrios permiten un mecanismo de consulta, que no son los de la encuesta tradicional, puede ser el plebiscito barrial. En la vida actual la gente no puede estar asistiendo a reuniones permanentemente, porque eso desgasta. Eso déjaselo al más interesado, al especialista, al que de repente no tiene una vida familiar, pero tenés que buscar mecanismos de consulta más amplios.

480. Puedes convocar, por ejemplo, a una reunión puntual en la que se discuta el tema de los espacios verdes de una zona ‑tema que, de repente, no lo tienen que discutir los setenta mil, lo discuten los más interesados‑; ahí puede aparecer un adulto mayor, de la tercera edad; los comerciantes de la zona; los profesionales... Una planificación de este tipo te sirve para que esa gente, aunque no participe en las asambleas de esa zona, como médico, como sicólogo, como sociólogo, sí pueda dar una fórmula para esa zona ya no en su condición de profesional, sino en su condición de vecino o de habitante de esa zona.

481. Yo creo que el tránsito hacia la masificación de la participación hay que verlo, fundamentalmente, no a través de una invocación abstracta a la participación, sino a través de la utilidad de la participación; demostrando la utilidad y la eficacia de la participación.

482. Ya se están recogiendo experiencias concretas de vecinos pensando en los planes de atención zonal a la salud, donde un conglomerado de vecinos no menor va metiéndose y va dando pautas concretas y va haciendo propuestas. Cuanto más zonal es la planificación y cuando la impronta zonal de los servicios es más grande, más proximidad lográs para que la gente opine; vas encontrando como un camino de aproximaciones sucesivas.



483. Si el servicio lo aterrizás a lo local, la gente tiene más posibilidad de intervenir que si lo que viene es una normativa general. Por ejemplo, si se hace una campaña de vacunación, es distinto que vos digás: “Bueno, ahora a vacunar” y lo apoyes con una propaganda por televisión, a discutir cómo operar en la zona, dónde colocar los centros de vacunación, llamar a los padres una tarde, una horita y discutir por qué es necesaria la vacunación, llevar técnicos a que hablen de ese tema. Y cuando la gente se apropia del conocimiento científico en un nivel de planificación local o de participación local, el nivel de internalización del conocimiento científico es sustancialmente diferente. Se produce un proceso de democratización por la vía de acercar a la gente los elementos técnicos. Y el técnico también cambia en esa relación, se relaciona mucho más directamente con la gente.
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