Intendencia de montevideo un pueblo que se constituye en gobierno



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VI. Vendedores Ambulantes

  1. 1. Política del gobierno municipal

-Uso del diálogo desde antes de asumir el gobierno

          1. -Yo quisiera conocer cuál ha sido la política de la intendencia respecto al problema y luego la visión que tienen los compañeros que sufren esta política y si hubo participación de los vendedores ambulantes para crearla.

347. Enrique Echeverría: El actual Gobierno Departamental de Montevideo, encabezado por el señor intendente Dr. Tabaré Vázquez, antes de tomar posesión, tuvo durante un par de meses reuniones previas con todos los sectores sociales y políticos de Montevideo. Por lo tanto, el tema de los vendedores ambulantes ya había sido abordado antes de que todos nosotros tomáramos posesión de nuestros cargos en el Gobierno Departamental y fue uno de los temas prioritarios cuando el señor intendente asumió.

348. Dados estos antecedentes y el perfil popular del gobierno, los sectores agremiados, en particular dos de ellos, tuvieron la iniciativa de acercarse en forma inmediata para intercambiar ideas sobre la situación de la venta callejera.



349. Este fenómeno dio lugar inclusive a que se crearan otras organizaciones sociales vinculadas a la venta callejera. Dos vinculadas estrictamente a la venta de alimentos y otra nueva, que se autodenomina: Movimiento Unico de Subocupados (MUSO). Nosotros estuvimos conversando en ese lapso ‑marzo del 90 a junio del 91‑ sobre esta temática y luego la Intendencia elevó a la Junta Departamental de Montevideo un proyecto nutrido de las opiniones de todos los sectores involucrados en el tema y la Junta, a su vez, hizo consultas con todos los actores a los efectos de perfeccionar el proyecto que nosotros habíamos elevado. El decreto fue aprobado finalmente por la Junta Departamental, pero fue vetado por la Cámara de Representantes, porque hubo oposición de sectores comerciales establecidos que presentaron las firmas requeridas y ese decreto cayó. Luego, inmediatamente después, la Junta dictó un nuevo decreto ‑con variantes formales, pero no sustanciales al anteriormente vetado‑ que entró en vigencia el primero de octubre de 1991.

-Decreto sobre la venta callejera

          1. -¿En qué consistía ese decreto?

350. Ricardo Pratto: El decreto establecía determinados requisitos para mantener el permiso: atender personalmente determinada cantidad de días por mes como mínimo, normas de licencia y posibilidad de sustitución temporaria en caso de enfermedad o de una necesidad debidamente probada por parte del comisario; todo un régimen que hacía y hace bastante formal el permiso otorgado. No se puede transferir, salvo por fallecimiento. No es una cosa que se pueda vender ni alquilar, hay que utilizarlo personalmente... Establece montos de ingresos personales o familiares máximos para poder acceder a esos puestos. No se puede aspirar a un permiso cuando uno supera determinado monto de ingresos...
          1. -¿Y se le cobra algo a esta gente?

351. -Sí, se le cobra como establece la Constitución, un monto por la ocupación del espacio público. Ese monto es mínimo, equivalente al impuesto que paga un vecino de Montevideo por el alumbrado y la salubridad de la vivienda, por tener luz y que le pase el recolector de basura. Eso es lo que se le cobra mensualmente al vendedor callejero. No llega a diez dólares por mes, con la posibilidad de estar instalado todos los días de la semana, eso depende un poco de la voluntad del vendedor.
          1. -¿No hay una jornada de trabajo que le obligue a descansar?

352. -No, eso no está contemplado en el decreto. Está planteado en contrario: se dice que debe atender el puesto por lo menos quince días en el mes. O sea, que el descanso se lo marca un poco el vendedor. El tipo de actividad y las propias inclemencias del tiempo le pueden marcar un descanso obligado. Eso también depende del movimiento comercial. De repente, en una semana algunos vendedores trabajan los siete días, otros se toman días de descanso alternados. El lunes es un día en que muchos descansan, sobre todo los de la zona donde hay ferias como las ferias tradicionales, que funcionan los domingos y que atrae a mucha gente; hay otros que descansan sábado y domingo, porque donde están ubicados no hay movimiento los fines de semana.

353. Edgardo Villarrubia: Los vendedores gradúan su descanso en función de su ubicación y del movimiento comercial. Con respecto al horario, está en discusión el tema a ver si se va a fijar o no un horario de funcionamiento máximo, pero lo cierto es que se gradúa un poco de acuerdo con el movimiento comercial de la ciudad, con los días comerciales: día del padre, de la madre, del niño, en los cuales los vendedores hacen su horario extra como también hace el comercio en general.

354. Enrique Echeverría: La herramienta fundamental que hemos usado ha sido la participación a través del diálogo permanente, personalizado, con los sectores organizados de la venta callejera. Tan es así que se creó, desde el punto de vista administrativo, pero con directivas políticas, una oficina de venta a los efectos de poder informar y facilitar todo el aspecto administrativo. Y se creó una comisión coordinadora permanente conformada por todos los sectores que integran la venta callejera, representantes de la Intendencia y organizaciones gremiales como la cámara de comercio, la cámara de industria cuyo sentido era asesorar al ejecutivo comunal sobre toda esta temática.

355. Se reúne periódicamente y ahí se recogen opiniones y, en muchas oportunidades, hemos logrado modificaciones o ampliaciones al decreto en distintos aspectos: nuevos rubros, nuevos ámbitos de venta y también en cuanto a la situación del vendedor en sí: si tiene que estar solo, si puede tener un suplente, qué situación jurídica ese suplente puede tener, si puede ser copropietario, entre comillas, para decirlo de alguna forma.


          1. -Antes de continuar, quisiera cifras, ¿cuál es el peso de los vendedores ambulantes?

356. -Nosotros hicimos un censo en noviembre del 90 que arrojaba, si mal no recuerdo, un número de mil quinientas a mil seiscientas personas que se encontraban en la vía pública vendiendo artículos, con o sin permiso.

357. Ricardo Pratto: De esos, muchos vendedores eran realmente revendedores de algún capitalista importante ‑contrabandista o no‑, a veces, de industrias nacionales, con sus bocas de ventas clandestinas directamente en la vía pública...
          1. -¿Qué ventaja tiene para esa gente vender así?

358. -Produce y vende sin pagar impuestos. En cierta medida, esos vendedores son rehenes del proveedor, porque ellos no pueden elegir comprar mercaderías en otro lugar; para poder obtener el lugar, el proveedor les exige que sea él, el que le suministre la mercadería.

359. Enrique Echeverría: Al ingresar no había más de trescientas ochenta personas con permiso y no había ningún mecanismo que garantizara la cristalinidad del procedimiento en cuanto a la oferta de los espacios públicos. Más bien la actitud en otras administraciones había sido permisible y represiva a la vez, en función del clientelismo. Ahora se es titular de ese puesto en función de una serie de requisitos que nosotros sí exigimos bajo una declaración jurada ‑de acuerdo a lo aprobado por el Decreto de la Junta Departamental‑ tales como, entre otros, ingresos, núcleo familiar, edad para poder estar al frente de la misma, no estar afiliado al Banco de Previsión Social, etcétera.

-Ferias permanentes


360. Ricardo Pratto: Sería importante explicar que la Intendencia buscaba limitar, de alguna manera, la cantidad de vendedores que puede haber en una determinada zona de la ciudad, por ejemplo, limitar la cantidad de vendedores que pueda haber por acera y por cuadra en Montevideo. Como algunas zonas estaban sobrecargadas: avenidas principales, centros comerciales principales, Avenida 18 de Julio, Avenida 8 de Octubre, Avenida Agraciada ‑que son lugares de máxima concentración‑. Para dar un ejemplo, en el centro de Montevideo habían alrededor de seiscientos vendedores y solamente había lugar para poco más de cientoveinte. Ahí la Intendencia hace una innovación que es la creación de las llamadas ferias permanentes: algunas específicas como el caso de la Plaza de Cagancha, conocida como la Plaza Libertad, para los artesanos y libreros; otras sin especificidad, como es la feria permanente que se instala en la Plaza Fabini.
          1. -¿En qué consisten esas ferias?

361. -A los feriantes se les otorga un espacio físico demarcado, con techo e instalaciones. Los demás vendedores callejeros van a diferentes lugares a razón de unos seis por cuadra y requieren instalaciones propias. Con estas ferias se completó una oferta razonable de lugares de trabajo en función de los aspirantes a tener un lugar en la vía pública.

362. Enrique Echeverría: La diferencia entre las ferias permanentes y los vendedores que están en las avenidas es que los que están en las ferias permanentes, además de los otros rubros, están autorizados a vender ropa.

-Determinación del lugar a través de sorteos

          1. -¿Quién determinó quiénes quedaban entre esos seis y quiénes iban a las ferias?

363. Ricardo Pratto: A partir del censo que se tenía en el 90 y la inscripción de los aspirantes ‑quienes, por declaración jurada, informaban a la administración sobre la antigüedad que tenían como vendedores‑ surge una especie de precalificación previa por antigüedad. Esa precalificación integró cuatro categorías de vendedores por antigüedad: más de quince años, de diez a quince, de cinco a diez y menos de cinco años. Una vez hecha esta precalificación se hicieron por etapas de antigüedad, para acceder a los lugares donde cada uno quería vender. O sea, aquellos vendedores más antiguos tuvieron un sorteo previo para elegir los lugares más cotizados. Por ejemplo, para vender en la Avenida 18 de Julio, donde solamente había cientoveinte, cientotreinta lugares, participaron seiscientos aspirantes y se dio mayores oportunidades para ingresar a los más antiguos, los vendedores más nuevos iban teniendo menos. Al final era suerte pura, porque claro, se entraba en la última franja de antigüedad y quedaban de repente tres o cuatro lugares. Los primeros sorteados obtuvieron un lugar y los demás tuvieron que ir a ocupar calles transversales o ingresar a una feria permanente, como alternativa. Ese fue el procedimiento.

364. Enrique Echeverría: Los sorteos se hacían abiertos en el cilindro de Montevideo, asistían todos los interesados. Durante uno de esos sorteos hubo un problema. De repente aparece sorteada una persona muy joven, que no podía tener bajo ningún concepto la antigüedad requerida y, además, dio la casualidad de que era sobrino de uno de los dirigentes de uno de esos sindicatos que trabajaban como interlocutores con la Intendencia. Eso generó, ante la presencia de un público de dos mil y pico de personas en el cilindro municipal, un abucheo tan impresionante que la Intendencia resolvió suspender ese acto.
          1. -Pero ¿cómo ocurrió eso?, ¿ustedes no chequeaban las declaraciones juradas?

365. Ricardo Pratto: Por supuesto, eran chequeadas entre la Intendencia y los representantes de cada zona de Montevideo. Fue precisamente uno de los que controlaba las antigüedades el que colocó ahí el nombre de esta persona que era familiar suyo. El dejó pasar para un pariente una antigüedad que no era tal. Cuando esa persona sale sorteada en los primeros lugares, los demás, que estaban mirando el sorteo y que estaban expectantes del resultado, dicen: “No, éste no tiene quince años de antigüedad, no puede estar ahí”. Se dan los abucheos y la Intendencia resuelve suspender el acto y buscar cómo hacer para volver con algún procedimiento más efectivo para confirmar si las antigüedades, que las directivas de cada zona de Montevideo habían avalado, eran tales.

366. Ante ese hecho, se cambió el sistema. Como nosotros no teníamos ningún mecanismo para saber si eran ciertas o no las declaraciones juradas, decidimos que fuera la asamblea de los vendedores que estaban asistiendo al sorteo la que avalara.


          1. -¿Qué se hizo con esa persona abucheada?

367. Enrique Echeverría: El intendente dictó una resolución eliminando del registro a esa persona; se comunicó eso públicamente y se anunció que al día siguiente se iba a continuar con los sorteos en función de las declaraciones juradas, tal como estaba previsto.

368. Ese día empezaron otra vez a abuchear porque desconfiaban y a organizarse ‑cuando la gente está acostumbrada a que le fallen, a que le mientan, no puede creer que un político quiera actuar honestamente‑. Se generó un movimiento que a gritos pedía que los dejaran elegir y decidir a ellos mismos si las personas tenían o no esa antigüedad.

369. Entonces, nosotros dijimos por micrófono: “Aceptamos la propuesta que hace la asamblea de vendedores”. Los dirigentes sindicales además cumplieron un rol preponderante, entre ellos estaba Villarrubia aquí presente. Ellos se juntaron y le plantearon a la asamblea la posibilidad de crear una especie de “consejo de ancianos” para que fuera aprobando o no a las distintas personas que iban saliendo sorteadas.

370. Una vez que fueron aprobados los distintos tribunales reiniciamos el proceso de sorteo y elección de lugares. Hubo casos en que el “consejo de ancianos” decía sí y la asamblea decía no, y nosotros, en tales circunstancias, fuimos receptivos siempre a la opinión dada por la asamblea de vendedores y no al “consejo de ancianos”.


          1. -Pero, entonces, ¿para qué el consejo de ancianos?

371. -Los responsables de haber elegido el concejo de ancianos fueron los de la asamblea.
          1. -Por eso...

372. -Lo lógico no se da muchas veces en la vida práctica (ríe). Ese fue un hecho social muy importante. Si la mayoría se contradecía con lo que ellos mismos habían elegido, ahí primaba lo de la mayoría. No sé si me explico. ¿Soy claro? Hecho político nuevo, tangible, de transparencia real.
          1. -Sí, pero a mí me preocupa un poco eso, porque tú sabes cómo se pueden manipular las asambleas...

373. -Para futuras experiencias está bien lo que tú decís, Marta, pero en aquel momento era espontáneo, no estaba previsto ese hecho.
          1. -¿No podía ocurrir, por ejemplo, que los sectores, digamos, no legales, los que están manipulados por los capitalistas, se organizaran en la asamblea y la pudieran dar vuelta?

374. -Evidentemente es algo que si tuviéramos que hacerlo nuevamente tendríamos que institucionalizarlo y garantizarlo de otra manera. Así lo hemos hecho en la adjudicación de puestos en ferias especiales, como las que funciona en el Parque Rodó, donde el criterio antigüedad se manejó de una manera totalmente diferente y más desapasionadamente, con más probatoria fehaciente por parte de los interesados, con declaraciones juradas y firmadas mucho más estables.

375. El hecho importante de los sorteos realizados en el cilindro, fue el aval que los propios vendedores callejeros dieron a las declaraciones juradas. Ahí tenías a los doscientos cincuenta involucrados en el sorteo y a dos mil quinientos asistentes mirando el procedimiento para que fuera realmente limpio.

376. Lo interesante fue que hubo gente que no se quiso someter al juicio del tribunal de antigüedad; estaba presente, pero no pasaba al frente porque sabía que iba a ser rechazada debido a que había mentido en la declaración jurada. No todos fueron avalados por consenso, porque a veces había discrepancias, pero fueron avalados por lo menos por la mayoría.

377. Y, por lo general, podemos decir que un altísimo porcentaje de los vendedores pertenecían, efectivamente, a la antigüedad que habían declarado. Y, por lo tanto, fueron a parar a los lugares que les iban correspondiendo por sorteo.


-Se pasa a formalizar la venta callejera


378. Ricardo Pratto: La Intendencia, al otorgar el permiso a un vendedor, personalizado, jefe de familia, hacía que éste pasara de ser algo informal a tener un cierto formalismo; a ser dueño de un permiso en un determinado lugar, ubicable, registrado, con un número dado por la administración, que le permitía inclusive tener hasta una carta de presentación ante un comerciante mayorista. Un puesto en una feria tradicional es una carta de crédito muy grande ante un mayorista; porque ese es el lugar de ventas al por menor más importante de Montevideo. Eso, en cierta medida, los libera de la explotación del vendedor exclusivo del cual antes eran dependientes. Este les ponía la mercadería, les ponía la mesa, les ponía todo y también, a su vez, los utilizaba como empleados y no como vendedores independientes.

379. La oficina de la Intendencia marcó los lugares por cuadra para facilitar la ubicación y para que no fuera una cosa anárquica. Se trató, desde el punto de vista del mejoramiento urbanístico, que en las instalaciones las mesas tuvieran medidas, formas de presentación, un montón de cosas que, de repente, todavía no están logradas totalmente, pero que eliminaron al menos esa impresión de un mercado persa continuado a lo largo de siete u ocho cuadras, donde no sabía dónde empezaba un puesto y dónde terminaba el otro, que volvía difícil la circulación peatonal y que, además, daba lugar a la existencia de un subproducto indeseable: los delincuentes, gente que robaba en la aglomeración, gente que vendía mercadería de mala calidad o gente que practicaba el robo al hacer el cambio. Los delitos contra la propiedad de las personas han disminuido en la medida en que la cantidad de vendedores se ha reducido.


-La primera fricción: uso de la policía

          1. -¿Y qué pasó con la gente que no salió sorteada, ¿acató las decisiones adoptadas en asamblea?

380. -Hubo gente no autorizada que pretendió seguir vendiendo mercaderías, por ejemplo, bebidas alcohólicas, cigarrillos, lentes, medicamentos, o ropa en las avenidas, fuera de las ferias permanentes. Eso fue lo que produjo la primer fricción.

381. Enrique Echeverría: Cuando el primero de octubre se decidió aplicar el decreto no tuvimos ninguna duda de que teníamos que defender el derecho al trabajo de aquella gente que había aceptado las reglas de juego que ellos mismos habían propuesto, más allá de que en lo formal, en lo institucional, el decreto fuera aprobado, luego, por la Junta Departamental de Montevideo. Ellos mismos eran los dueños de su propio destino y ellos mismos habían aceptado esas reglas de juego.
          1. -¿Tuvieron que recurrir al uso de la policía?

382. -Sí.
          1. -Me contaban que habían salido imágenes en la televisión de vendedores que decían: “¿Por qué nos llevan presos si lo que queremos es trabajar?”

383. -Esas imágenes fueron muy bien aprovechadas por ciertos medios de comunicación al servicio de partidos opuestos a este gobierno y luego hubo conflicto también a nivel del propio Frente Amplio con respecto a estas decisiones que se tomaron.

384. El hecho fue muy concreto. Estábamos en comunicación con el señor Pratto. Se produce una manifestación con carteles. En ella no estaba representada la gente que quería ocupar lugares de trabajo; los que estaban ahí, en su mayoría, eran militantes del Partido Socialista de los Trabajadores, de extracción trotskista, integrantes del MPP y del MUSO: esa organización social que nació en ese diálogo a que yo hice referencia.

385. Quise saber quiénes eran los que estaban arengando e interfiriendo la ejecución de este decreto. Según Pratto, que había estado allí y a quien nadie puede descalificar por su solidez moral, lamentablemente se trataba de personas que integraban un sector político al cual yo pertenecía.

386. Si sos gobierno tenés que tomar una decisión y cuando hay situaciones límites con más razón, y esta fue una situación límite. Yo la tomé. Le dije a Pratto: “Volvemos hoy a las cuatro de la tarde y seguimos trabajando para defender el derecho al trabajo de esa gente que apostó al sistema. No vamos a permitir bajo ningún concepto interferencias y, mucho menos, de sectores políticos partidizados”. Y mucho menos, en mi caso particular, de gente que se suponía que eran compañeros de mi sector político.

387. Por lo tanto, se decidió seguir adelante ‑eso fue alrededor de mediodía y a las cuatro de la tarde, aproximadamente, se volvió a la calle‑ y ahí hubo indudablemente confrontaciones, pero con gente ajena a la venta callejera. No sé si me explico.

          1. -El uso de la policía, es uno de los grandes problemas de las administraciones populares, a veces no les queda más remedio que recurrir a la policía, pero eso muchas veces no se entiende...

388. -La policía siempre está obligada a prestar colaboración de acuerdo a la constitución: pero, además, nosotros contratamos, por un artículo de una ley, los servicios de la policía como prestación de garantía a los funcionarios municipales. Esto es, además, una demanda gremial, o sea de ADEOM, ¿por qué?, porque no solamente ésta de la venta callejera que dio mucho de qué hablar, sino que hay una cantidad de tareas que se realizaron históricamente y se siguen realizando, como encontrar ámbitos clandestinos de elaboración de alimentos y en esos lugares se aplica la ley del hampa y muchas veces hasta grupos especializados de la policía no entran allí, porque existen organizaciones armadas defendiendo esos ámbitos.
          1. -¿Pero esa es una fuerza reclutada por ustedes o quién la recluta? El problema es que suele ser una fuerza que se escapa de las manos y están, también, los hábitos de la policía...

389. -A nosotros nos importa mucho trasmitirte nuestra experiencia, nuestro aprendizaje con los funcionarios policiales y su jerarquías, inclusive las jerarquías políticas que han cambiado en Montevideo en dos oportunidades. Hemos tenido una relación absolutamente fluida y la seguimos manteniendo, ¿por qué?, porque se ha hablado de frente y se ha trabajado coordinadamente en forma muy adecuada, solucionando los problemas de la ciudadanía. No ha interferido el componente político con la policía.

390. Nuestra credibilidad y nuestro convencimiento de lo que estamos haciendo ha sido un gesto muy bien recibido por el funcionario policial y las jerarquías intermedias. No es una percepción nuestra, es una constatación diaria. Es decir, se ha manifestado explícitamente la tranquilidad y el respaldo que ellos sienten al trabajar con nosotros. Ese es un fenómeno y un gesto político de una trascendencia enorme si lo visualizamos hacia el futuro.


-Uso de la cámara de televisión

          1. -Me han contado que la Intendencia puso una cámara de televisión para vigilar, y que eso ha sido muy criticado.

391. -Nosotros teníamos que trabajar con las máximas garantías para poder hacer cumplir el decreto. Lo que pasa es que cualquier figura que pueda tener analogía con la dictadura nos causa escozor. No sé si me explico. Acá simplemente se utilizaron mecanismos de comunicación como los radiotransmisores, que siempre fueron vistos como de la policía. A los propios frenteamplistas les causaba escozor vernos hablar por radio transmisor. Es realmente vernácula la postura mental, inclusive de algunos políticos prominentes.

392. Ricardo Pratto: La instalación de un sistema de control de vigilancia por televisión tenía dos objetivos. Primero, se hizo en el lugar donde presumimos que iba a haber un incidente serio, porque ahí estaba instalado fundamentalmente el submundo delincuente vinculado a los vendedores callejeros. Era un lugar frente a la universidad, donde tradicionalmente se producían enfrentamientos que eran explotados, porque tenés en frente una platea estudiantil. Cualquier atisbo de autoritarismo o de aparición policial iba a ser fácilmente utilizada como para cambiar de contenido.
          1. -¿Caja de resonancia?

393. -En previsión y como disuasor de actitudes desubicadas ‑porque iba a ser difícil que pudieran hacer actos que después quisieran justificar como legales, si nosotros estábamos filmado la actividad que habían estado haciendo‑ lo que se decidió fue colocar una torre con una cámara de televisión que barría dos cuadras de 18 de Julio y que permitía ver la actividad de aquellos que no eran vendedores, porque los vendedores estaban tranquilamente haciendo su comercio.
      1. 2. Visión de un dirigente de los vendedores

-No se reprime, se fiscaliza

          1. -Compañero Villarrubia, tú que eres dirigente del gremio ¿tienes algo que decir, ¿cómo viste tú el proceso?, ¿qué opinión tienes sobre la relación de la Intendencia con ustedes, vendedores ambulantes?

394. Edgardo Villarrubia: Hay una coincidencia tremenda. Logramos lo que desde los años sesenta veníamos peleando. En una anotación del año 1971 estaba planteado lo de las ferias permanentes. Nunca se había llevado adelante.
          1. -Me interesa que me cuentes tu visión sobre el uso de la represión contra los vendedores ambulantes.

395. -Yo creo que una cosa es hablar de represión y otra cosa es fiscalizar. Y hoy por hoy, al cabo de estos treitiséis meses que han pasado, nos damos cuenta que es necesario fiscalizar. Un ejemplo, antes éramos treinta en cada cuadra de la avenida, nadie controlaba, era la ley del más fuerte; el que tenía más fuerza o más influencia, tenía el pedazo más grande, para hablar claro. Porque acá hay dos veredas: una, la necesidad y la otra, el que tiene. Entonces, al que tiene un puesto dado por la administración, con su hoja de trabajo y todo lo demás, eso le da garantías. Todos los que estamos aquí podemos ser surtidos por un fabricante de camisas, pero estando nosotros delante del puesto ilegal eso no era así.

396. Además, hay una realidad que vive el país y es el problema del poder adquisitivo. Por eso es que propiciamos los shopings populares, a donde toda la gente de mediano alcance o poco alcance pueda llegar hoy por hoy a comprar algo que le sea necesario y no pueda adquirir en una boutique de otro nivel.


          1. -Todavía no me has contado qué pasó concretamente. Tú estableces una diferencia entre represión y fiscalización, ¿consideras, entonces, que la Intendencia no ha tenido una actitud represiva frente a los vendedores ambulantes?

397. -Habría que ser juez para determinar cuál es el delito o cuál no es el delito, si fue represión o si no lo fue. Pero yo digo una cosa, fue un mal necesario. No estoy hablando de represión, lo dejo bien claro, porque para hablar de represión tiene que ser una acción muy directa...
          1. -Sí, pero cuéntame, concretamente ¿qué se hizo?, ¿sacar a alguien a la fuerza de algún lado?

398. -Yo sigo insistiendo en que la palabra es que se fiscalizó, como se había acordado aquí. A toda reglamentación, a toda regla de juego, a toda cosa que sea ley, hay resistencia y eso fue lo que existió...
          1. -¿Cuándo se dio eso?, ¿desde que empezó a ponerse en práctica?

399. -Desde los primeros días, por supuesto, pero poco a poco se fue entendiendo la política de la intendencia y eso es lo más importante.

400. Ricardo Pratto: Eso ocurrió durante varios meses y con distinta intensidad. En algún lugar de Montevideo, durante un par de semanas, el problema fue muy intenso y se fue reproduciendo esa situación durante una o dos semanas con vendedores en la medida en que se fueron fiscalizando distintas zonas. La fiscalización comenzó por el centro de la ciudad. Allí se produjeron incidentes en las primeras dos semanas con vendedores sin permiso, que pretendían vender en el lugar donde tenían que trabajar vendedores con permiso. Lo que se hizo fue proteger el derecho de los que tenían las cosas en regla. En el día de hoy, la fiscalización está prácticamente reducida a vendedores clandestinos de cigarrillos y muy poca cosa más.
          1. -¿Tú concuerdas con esa visión?

401. Edgardo Villarrubia: Quiero destacar una cosa: todas las medidas que se llevaron a cabo eran para defender lo que habíamos concertado en una mesa de diálogo todas las partes involucradas, todos los actores sociales. Voy a hacer una anécdota muy chiquita, también es bueno refrescar que hubo un campamento aquí de gente realmente identificada como provocadora, usando a gente inocente, como gente muy mayor, una huelga de hambre, a la cual el intendente supo dar respuesta.
          1. -¿Relacionado con la cuestión de los vendedores ambulantes?

402. -Sí.

403. Enrique Echeverría: Es bueno que lo haya recordado, porque es otro hecho de la realidad: en el curso de la aplicación del decreto, hubo una gran manifestación promovida, inclusive, por algunos integrantes del otro sindicato, que le pedía al intendente una suspensión de la aplicación del decreto. La explanada municipal se llenó prácticamente de vendedores y el señor intendente nos comunicó que él iba a bajar solo a hablar con todos los vendedores en la explanada, y así lo hizo. Luego que habló, tuvo otra conversación con ellos en su despacho. Ahí sí nos pidió que participáramos y manifestó con total calidez, como lo caracteriza, que las reglas del juego estaban ya aprobadas en forma consensuada por los interlocutores sociales y que no podía aplazarse más su aplicación, que esto tenía firmemente que seguir adelante. En términos vulgares podemos decir que las expresiones del intendente eran: no dar ni un paso atrás, ni un “tranco de pollo”, como se dice criollamente.

404. Mucha de esa gente lo entendió. Es bueno decir también que allí había mucha gente que participó porque estaba amenazada por los que habían generado ese tipo de movimiento. Cuando el intendente baja y da la cara, y dice que entiende perfectamente los planteos, pero que el decreto debe cumplirse y que el gobierno va a seguir adelante, pero dialogando para perfeccionarlo, la manifestación se suspendió. Los promotores pretendieron luego hacer una pequeña huelga de hambre; fueron tres o cuatro personas, alguno de ellos integrantes de ese grupo al que yo hice mención. Se pidió a Salud Pública que les prestara asistencia y llegó un momento en que la huelga de hambre no tuvo más sentido.



405. Edgardo Villarrubia: La misma gente que entonces fue utilizada, tiene actualmente un puesto de trabajo.

406. Hoy por hoy estamos en muy fluidas conversaciones con la administración. Los planteos del sindicato son recibidos por ésta; muchos son atendidos, otros no como quisiéramos nosotros.


          1. -Dime, esa dirección sindical que estuvo en contra, ¿había estado a favor en las conversaciones?

407. -Por supuesto...
          1. -Y se dio vuelta después...

408. Enrique Echeverría: Sí. Tan es así que estuvo a favor, que presentó propuestas de reglamentación por escrito.
          1. -¿Y qué opinas tú, Villarrubia, sobre el uso de la cámara de televisión?

409. Edgardo Villarrubia: Nosotros creemos que el tema de la cámara es una inmadurez. Eso se puede superar con la participación de la gente por las vías democráticas. Creemos que antes de recurrir a esa medida se debió haber agotado el recurso de los trabajadores y su sindicato. Una vez que se fueron solucionando los problemas, se fue eliminando la torreta y otros métodos que eran completamente negativos para esta administración.
          1. -¿Qué propusieron ustedes como solución?

410. -Nosotros propusimos que se hiciera una vigilancia discreta por zona, que no se tocara la mercadería para no perjudicar lo social y económico...
          1. -¿Qué ocurría antes?

411. -Se perseguía al vendedor, se le quitaba la mercadería y, por lo tanto, traía un perjuicio enorme y no la solución.
          1. -Por último, quisiera preguntarles a ustedes si tienen contemplado los nuevos vendedores ambulantes, porque esto es un proceso que crece. ¿Cuál es el planteamiento frente a eso?

412. Enrique Echeverría: Hay un procedimiento de reubicación, de ingreso de una persona al sistema a medida que se producen bajas por distintas razones, por conseguir otra situación laboral que le permita dejar de ser vendedor callejero u otras circunstancias. Primero se recicla entre los propios vendedores de la zona, o sea, un lugar que queda vacante se ofrece a los demás de la misma zona que quieran cambiarse, porque de repente el lugar es mejor que el que ahora tiene. Luego se llama a los vendedores de otra zona que quieran venir a esa y, por último, la oferta se hace a gente de fuera del sistema que está sin lugar de venta.

413. Por otro lado hubo gente que se desplazó a las ferias vecinales ‑existen veintitrés o veinticinco‑ por día en todo el Departamento de Montevideo, así se han acoplado lo que se llama los periferiantes.


          1. -¿Periferiantes?

414. -Son personas que no tienen permiso para vender dentro de las ferias, pero lo hacen.

415. Walter Cortazzo: Estos vendedores llegan a ocupar un espacio físico mayor que la propia feria. Es un fenómeno no controlable en lo inmediato, porque los periferiantes aumentan por día. Cada trabajador que queda desocupado busca ganarse la vida vida fundamentalmente por la venta callejera: no sólo de alimentos, sino también comidas que hacen en la casa, artesanías... Es la realidad social que impulsa a la gente a tener que buscar su subsistencia.

416. Enrique Echeverría: Una cosa interesante es que la venta callejera está regulada en forma muy adecuada. Hace poco hubo una reunión de la FAO y la OMS donde, desde el punto de vista sanitario, se puso como ejemplo de la correcta venta de alimentos en la vía pública a Montevideo. Acá, aparte de que está limitada la venta de productos alimentarios en la vía pública ‑hay rubros que están autorizados, otros no‑, los vendedores aceptaron una planilla de autocontrol con normas que la Intendencia les dictó. Uno expende los alimentos y otro manipula el dinero. La bebida refrescante deben tenerla en envases cerrados que se abren en el momento en que ésta se expende.

-Responsabilidad del gobierno nacional


417. Edgardo Villarrubia: Nos hacemos una pregunta gremialmente: “¿Toda la solución la debe aportar el gobierno municipal, no tiene también su cuota de responsabilidad en la búsqueda de soluciones el gobierno nacional? Esa es una gran interrogante y la seguiremos profundizando.

418. Nosotros creemos, como sindicato, que debe haber una parte del gobierno nacional que participe en este problema para aportar una solución. Hoy, a tres años y más de treintiséis meses de haber sido aplicada por el Gobierno Departamental una medida a estos problemas, encontramos que al gobierno nacional lo único que le ha preocupado es procurar hacer un equilibrio entre comercio formal que paga todos los tributos y el comercio informal, por decirlo de alguna forma, que no se desarrolla de la misma manera.


      1. 3. Opinión de los ediles sobre la cuestión

-Política exitosa de la administración

          1. -Quisiera brevemente una opinión sobre la actuación de la Intendencia en la política frente a los vendedores ambulantes.

419. José Tognola: Partiendo de la base de que las principales avenidas, las calles y las veredas son de todos los montevideanos, esta política ha sido altamente positiva, pues no sólo se logró ordenar el problema de los vendedores ambulantes, sino, además, se comenzó un proceso para recuperarlos en el sentido de transformar lo informal en formal. Y, lo más importante es que para ordenar la situación se usaron criterios democráticos y no la fuerza como se hacía anteriormente.

420. Yo creo que lo importante ha sido que este trabajo se desarrolló en base a la consulta permanente con este sector, partiendo de la base que éste no tiende a autoorganizarse ‑el individualismo es un factor común‑ y por eso es muy difícil poder encontrar voceros que lo representen. La ausencia de interlocutor resulta complicada para cualquier negociación y trabajo colectivo conjunto.



421. Lilián Kechichian: Yo coincido con José en que fue un éxito lograr ordenar. Además, para la izquierda, que siempre estuvo acostumbrada a los litigios con los trabajadores y los sindicatos clásicos ‑aquellos que trabajaban en centros fabriles, el obrero tradicional‑, éste fue un desafío muy grande.

422. Creo que lo hicimos bien porque los escuchamos mucho y no tuvimos más remedio que empezar a reconocer sus particularidades. Y creo que, a pesar de la poca representatividad que puedan tener el o los sindicatos que existen en el gremio, en la medida de lo posible ayudaron. Hoy tenemos otro sector informal que queremos intentar empezar a ordenar y, sin embargo, ahí no tenemos nada, nada, nada; empezamos de cero. Lo poquito que se había organizado en los ambulantes, nos ayudó, creo yo, porque por lo menos teníamos algunos interlocutores visibles.


-Fenómeno reversible


423. -Ahora, aunque el trabajo de la Intendencia ha sido muy inteligente, es posible que vuelva a haber problemas con los vendedores ambulantes.
          1. -¿Por qué razón?

424. -Primero, porque, nuestra sociedad genera el desempleo en forma permanente y la economía informal es una de las vías de escape. Es muy difícil que una intendencia pueda tener una regularización permanente sobre este sector, porque va a haber cada vez más personas que se van a volcar a la calle a este tipo de ventas. Eso es lo que pasa en muchos o en todos los países de América Latina, por más que haya reglamentos, éstos, a veces, son superados por la realidad.

425. Margarita Percovich: Yo trabajo en una comisión que tiene que ver con el tema de la regularización de los ambulantes y considero que tenemos todavía bastante trabajo por hacer, porque hay espacios de ventas que aún no están regularizados. Los ambulantes pelean por determinados espacios y es muy difícil que la propia Intendencia pueda ofrecer los espacios, días y horas que les convengan a todos para poder sobrevivir. Son muchas cosas a negociar. Por lo tanto, yo comparto con José que sigue siendo un problema.

-No queda más remedio que usar la coerción


426. -Además, agregaría otra cuestión, la tensión que se produce cuando se trata de fiscalizar. Ese es un problema para la Intendencia porque es un sector muy individualista, que intenta imponer la fuerza, ganar otros espacios, que no se organiza fácilmente y que rechaza ese tipo de organización.

427. El que se ubiquen en determinado lugar, espacio, horas y el que tengan los permisos, es una serie de cosas que no son fáciles de fiscalizar. La fiscalización de eso es el nudo más difícil para nosotros. Hay una especie de relación entre la dureza de la fiscalización y el hecho de tener que hacerla. Lograr que no se sobrepase en la dureza, pero que se haga la fiscalización no es un trago fácil para un gobierno popular.



428. Lilián Kechichian: Como izquierda hemos rechazado siempre la coerción, pero si queremos ser un gobierno responsable tenemos que aplicarla cuando alguien está instalado y no tiene permiso, ni lugar; tenemos que controlar al que está violando la ley y exigirle como gobierno, porque somos los que ordenamos los espacios públicos de Montevideo. La coerción es la fiscalización y no tenemos más remedio que usarla.

429. Pero, en relación con esto, pienso que tenemos que hacer una campaña de educación, de cambiar al clásico funcionario municipal educado para resolver las cosas en dos o tres minutos, un poco burocráticamente, y tratar de que se logre una relación un poco más nueva, sin que sea sólo coercitiva.


-Contradicciones dentro del pueblo


430. Miguel Fernández: Me parece que una de las cosas interesantes que tiene el tipo de reflexión a la que nos convoca ahora Marta, es que todos los temas que ella propone requieren un nivel de análisis, superan lo descriptivo y pueden hacer que uno saque conclusiones.

431. En este tema está claramente planteado aquello viejo de Mao de las contradicciones en el seno del pueblo, porque sería una enorme simplificación decir que el problema de la venta callejera es exclusivamente un problema de fuente de trabajo: esencialmente lo es, pero también, y por eso es un problema político, es un problema que se crea con el pequeño comerciante establecido, y lo tenés que reconocer, porque no podés gobernar sin tener en cuenta al pequeño comerciante. Además, se suben al carro grandes comerciantes, a veces para hacerte una campaña política y un boicot al gobierno.

432. Pero también está el gran problema que generaban los vendedores ambulantes en el centro de la ciudad ‑en la Avenida 18 de julio‑, en relación con el tránsito. Llegó un momento en que la venta callejera se convirtió en un problema para transitar por la ciudad. Se podía plantear: “Qué falta de solidaridad frente al tema, esa gente se está ganando su sustento y usted reclama transitar”. Pero era también un dato de la realidad el hecho de que había una parte importante de la población ‑las grandes mayorías montevideanas‑ a las que le terminaba molestando el hecho de no poder transitar por la ciudad. Por lo tanto, aquí tenemos un típico caso de contradicciones en el seno del pueblo, como las hay en muchos otros temas.

433. ¿Cómo se plantea el gobierno resolver rápidamente estas contradicciones?, pues con el diálogo, con la participación, y planteando criterios de justicia que contemplen: tanto la fuente de trabajo, como los problemas de circulación por la ciudad. Y por eso se planteó ‑y creo que fue un gran acierto‑ el tema de las ferias permanentes. Del mismo modo que existen shopings centers comerciales capitalistas, promovemos shopings centers populares.


-Una dinámica nueva para tratar de evitar la coerción


434. -Para llegar a ese objetivo no bastó con la capacidad de convocatoria del gobierno y de la fuerza política. Eso no fue suficiente para poder llegar a esa capacidad de consenso. Se tuvo que recurrir a formas de coerción y hubo excesos por parte de algunos funcionarios. Eso creó problemas, porque apareció el tema de la represión. La utilización de la fuerza es un tema histórico en los gobiernos populares y en las revoluciones, pero creo que no se debe discutir aquí en abstracto, sino que debemos discutir en concreto qué tipo de fuerza usar y en el marco de qué legitimidad y no discutir si se emplea la fuerza o no. Hay sectores importantes de ambulantes que iban aceptando más o menos la idea de organizarse en ferias permanentes; que aceptaban sorteos. Hubo verdaderos foros populares para el tema ‑como explicaba Echeverría‑. Y eso generó una dinámica que puso como piedra fundamental del mecanismo para resolver conflictos al interior de la sociedad, la discusión y la participación de la gente para encontrar alternativas.

435. Por ejemplo, tuvimos que trasladar una feria25. Era un gran problema para los vecinos tenerla en el lugar que estaba, porque nadie quiere la feria en la puerta de su casa, pero, al mismo tiempo nadie quiere dejar de vender donde ya vende y está seguro que vende. ¿Qué hicimos?, plebiscitos entre los vecinos, entre los feriantes; planteamos alternativas y en la asamblea se terminó votando el traslado. La feria se trasladó hace un año y medio, los vendedores están contentos y venden mucho más que en una feria desorganizada.



436. Juan Diakakis: Nosotros estábamos acostumbrados en Montevideo a guerras entre la fuerza pública y el sector informal. Sin embargo, esta política de reubicación, de aplicar una metodología que incluye que los propios actores sean los que opinen y en función de ello se buscan las soluciones, ha permitido que la explosión no sea dolorosa.
      1. 2. Opinan dirigentes del Frente Amplio

-No se dio la batalla contra el modelo neoliberal


437. Hugo Cores: Con respecto al tema del ambulantismo, creo que se nota una ausencia por parte de la fuerza política, en el sentido de que si en Montevideo hay un número impresionante de hombres que obtienen su subsistencia en el comercio informal, es porque en el país está vigente con mucha dureza un modelo de tipo neoliberal, que expulsa gente del trabajo: sesenta mil en la industria en dos años. Eso es lo que el ambulantismo enmascara abriendo posibilidades de subsistencia en condiciones muy precarias.

438. Para librar la batalla del ambulantismo hubiera sido necesario un planteo más armado de todo el Frente Amplio denunciando el origen del problema; o sea, mostrar que en definitiva es la Intendencia Municipal de Montevideo la que hereda un problema nacional. Una parte considerable de los ambulantes, más del cuarenticinco porciento, no son montevideanos, o sea, es gente que viene del interior del país expulsada por el crecimiento de la gran propiedad territorial, la destrucción de la pequeña propiedad hortícola, la ruina de la industria, primero la del azúcar del sur, después la de los pequeños tamberos, de los pequeños ganaderos, el colapso de la industria azucarera, o sea, todo eso está enviando a Montevideo o al exterior, pero sobre todo a Montevideo, una masa de hombres y mujeres sin trabajo, lo que después se presenta como un problema a resolver aquí con la escasez de recursos y de posibilidades que el gobierno departamental tiene.

439. Entonces, lo que debía transformarse en una batalla política contra el modelo neoliberal, de alguna manera quedó librado a ser resuelto en la práctica cotidiana e inmediata del gobierno departamental. Por razones de tipo estratégico, como las que estoy mencionado, pero, además, por razones muy concretas, o sea, la Intendencia hereda una multiplicidad de omisiones: omisiones de las aduanas que permitían el contrabando masivo; omisiones de la Dirección General Impositiva que omitía el control del pago de los impuestos; omisión del Banco de Previsión Social ‑el que regula los aportes para la seguridad social‑.

440. Se debió haber dado una batalla contra las mafias del contrabando, contra el modelo neoliberal... Esa batalla ideológica no se dio y la fase final de esa cuestión termina siendo una discusión dramática, un enfrentamiento entre sectores dentro del propio ambulantismo.


          1. -Cuando tú hablabas de lo que faltó en el enfoque político del ambulantismo me acordaba de algunas experiencias que he estudiado donde gobiernos locales se ponen al frente de reivindicaciones de la ciudad contra el gobierno central, o sea, organizan a los ciudadanos para conseguir reivindicaciones que limitan la gestión local porque el gobierno central no soluciona problemas que son de su incumbencia: “yo con mis ciudadanos peleo contra el gobierno central cuando éste no da recursos que son legítimos para la transformación social propuesta, o cuando toma medidas contra los intereses de la ciudad”. Ese fue el caso de Telma de Sousa en Santos, en el movimiento de los portuarios contra la privatización o el de Luisa Erundina o Andrés Velásquez, que se ponen al frente de sus ciudadanos contra decisiones del gobierno central. Y eso hace que se eleve el grado de conciencia de la población que empieza a percibir mejor que es necesario apostar a ganar el poder central para resolver los problemas de la ciudad.

441. -Tabaré dijo: “Me pondré al frente de los ciudadanos para ir a reclamar al gobierno central”, referido a la supresión del impuesto a los combustibles, en ocasión del primer acto de masas después de conquistado el gobierno.

442. Ahora, Montevideo es la mitad del país, es la sede de la industria, es la sede de las pieles, es la sede principal en materia asistencial, y un choque con el gobierno central no es poca cosa, implica provocar una crisis política, para lo cual la fuerza política, no ya la Intendencia, no estaba preparada.



443. Manuel Núñez: Yo creo que, de alguna forma, dentro de las limitaciones que tiene Montevideo, algo de eso ha pasado. Se ha empezado a trabajar políticamente con los habitantes de Montevideo en ese enfrentamiento ideológico, no ya como reivindicación de la ciudad pequeña con respecto a lo que no le dan a nivel nacional, pero, por ejemplo, con lo del catastro. El Frente Amplio y todos sus miembros en el gobierno de Montevideo salieron a dar la batalla por la concepción política que representaba el tema del catastro para Montevideo, lo que ello significa desde el punto de vista del desarrollo y la planificación urbanística de la ciudad y desde el punto de vista de la justicia tributaria. Se salió a dar la pelea ante la opinión pública de Montevideo en contra de las concepciones sustentadas por los partidos que representa el gobierno nacional.

-El uso de la policía

          1. -Volviendo al tema de los ambulantes, lo que yo he recogido es que no fue un enfrentamiento entre ambulantes y ambulantes, sino entre éstos y un sector que no era ni siquiera ambulante, que se aprovechó de la situación para armar líos. Y ahí entra un problema, que a mí me interesa abordar y es el tema del uso de la policía, o el uso de una fuerza de orden, cuando hay contradicciones en el seno de sectores del pueblo; sobre todo cuando uno de esos sectores lo que busca realmente es provocar y conseguir ganancias políticas con lo que hace y el otro es un sector organizado y que democráticamente ha definido qué hacer. ¿Qué hace el gobierno popular en estos casos donde hay que definir rápidamente una situación, porque no se puede tampoco esperar, no se puede consultar, no hay tiempo muchas veces?

444. Hugo Cores: Con respecto al tema de la policía, yo creo que para la izquierda la utilización de los medios compulsivos es una tragedia profunda y en un país de tradiciones libertarias como éste debe evitarse al máximo cualquier forma de utilización de la fuerza. No obstante creo que sería conveniente, pero no ya por el problema del gobierno municipal, sino por la sociedad misma, la existencia de una policía municipal, fuertemente educada en un sentido de asistencia, de protección; fuertemente imbuida de un espíritu civilista. Creo en la conveniencia de las pluripolicías, o sea, creo que la descentralización policial es fundamental. Yo soy partidario de la existencia de una policía judicial y de una policía municipal, a la manera de lo que existe en algunos países de América Latina, con una capacidad punitiva mínima, ordenadora del conflicto, un poco más adelante de lo que podría ser una policía de tránsito o de ese orden.

445. Creo que las situaciones en las que se utilizó la policía fueron una verdadera tragedia. No me cabe ninguna duda ‑como tú dices‑ que había mezclado ahí gente con malas intenciones, pescadores a río revuelto, pero la imagen fue muy mala y creo que sobre eso tenemos que tener una escrupulosidad absoluta.

446. En general, la Intendencia ha tratado de sustituir la intervención coactiva a través de darle participación a la gente para que resuelvan ellos mismos los conflictos. Ha habido, por ejemplo, ocupación de tierras, incluso donde había también pescadores a río revuelto, y se pudo lograr que el problema se resolviera por la vía de la persuasión y con el protagonismo de la propia gente del barrio que, a través de una forma descentralizada y participativa, aisló al elemento negativo. Creo que el camino generalizado tendría que ser ese.

447. Ana Olivera: Hay un montón de temas que han sido nuevos, que no los teníamos previstos. Pero para eso creo que en la filosofía del conjunto del Frente Amplio hay algo que no ha variado, que es el apelar a la gente. Eso es lo que siempre a la izquierda de este país la ha salvado y a veces quizás no hemos utilizado este recurso lo suficiente, o lo hacemos cuando ya tenemos el agua al cuello. Pero eso está en la base de lo que nosotros le propusimos a los montevideanos: que iban a tener las instancias de participación, de elaboración, de creación; que íbamos a hacer las cosas en conjunto.

448. Por supuesto que también fuimos ingenuos en cuanto a las trabas que íbamos a encontrar por parte del gobierno central: todos decíamos que íbamos a tener trabas, pero en el fondo de nuestro corazoncito aspirábamos a que fueran las menores y muchas veces no nos preparamos para las trabas que íbamos a tener.

449. Entonces qué hicimos nosotros con la gente: elaboramos el plan quinquenal. No lo hicimos en todos los lugares por igual, pero fue nuestra primera experiencia con el conjunto de la población de Montevideo. Buscamos que expresaran ellos mismos cuáles eran sus prioridades. No fue nada sencillo. Y esa es una práctica democratizadora, importantísima: aceptar que vos que sos de un barrio y yo que soy de otro, yo acepte que tu problema es más importante que el mío, ¡eso es tremendo!

450. Intentamos hacer eso. No digo que lo hayamos logrado a cabalidad, porque las rivalidades entre los barrios existen, porque siempre yo creo que mi problema es más importante que el tuyo; pero nosotros iniciamos una práctica en ese sentido.

451. Después este estilo tuvo un corte en alguna instancia, pero luego, con los intentos de llevar adelante la descentralización política vuelve a resurgir, y el concejo y la junta, y también los vecinos van a tener que decidir nuevamente el tema tributario, es decir, cómo se invierten los recursos que hay para este año.

452. Esa concepción general ‑que creo que todos compartimos‑ se intentó aplicar también en este tema del ambulantismo. Quizás debimos haber apelado antes a ello y nos hubiésemos evitado el tema de la represión, o sea, llamar a la gente para que analizara, elaborara y viera cuál era la salida. Este es un tema que hace a la concepción de democracia que tenemos.



453. Carlos Pita: Quería decir tres cositas muy cortas: una es que creo que el Frente pasó, en muchos casos, en forma exitosa y muy estimulante, de esa confrontación desde la oposición al intento de articulación de intereses diversos y a veces contradictorios desde el gobierno.

454. El tema del ambulantismo para mí fue el ejemplo más lindo de cómo la Intendencia buscó la articulación de los intereses contradictorios hasta el límite de lo posible y cuando se llegó a ese límite hizo la opción por los más pobres.

455. Y esa idea central, y a mí me llena de satisfacción decirlo, estuvo presente en los grandes hechos del gobierno: en las realizaciones positivas y en temas que nunca habían sido encarados, a pesar de que estaban muchos de ellos incluidos en los programas de los otros partidos políticos, como el tema del catastro, del ambulantismo, de la descentralización.

456. Sobre el tema del uso de la fuerza por parte de un gobierno democrático y nítidamente popular creo que, como definición teórica, hay que abordarlo desde lo nacional y lo municipal. En lo nacional evidentemente no hay ninguna duda de que la coerción es un elemento fundamental en la administración del poder y tiene que estar presente en forma natural en las condiciones amparadas jurídicamente. En el límite de las posibilidades eso es así. Y una fuerza política que aspira a ser gobierno nacional tiene que aceptar como natural que el uso de la fuerza es uno de los recursos cuando las condiciones lo ameritan. Eso en primer término; puede parecer superabundante, pero me parece necesario decirlo.

457. Con respecto a la policía municipal, con todas las precisiones que hubo y que se señalaron, yo creo que no sería conveniente plantearse una policía municipal, no lo veo aplicable a las características del Uruguay. Decididamente creo que no sería positivo.

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