Intendencia de montevideo un pueblo que se constituye en gobierno



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IV. Funcionarios‑Administración

  1. 1. Dirigentes gremiales critican la gestión de la intendencia

-Que el gobierno popular se eduque para entenderse con los trabajadores

          1. -Las administraciones que hemos estudiado suelen encontrarse con empleados municipales que han sido organizados por la izquierda y están acostumbrados a ser oposición a gobiernos locales de derecha, y resulta que cuando cambia la característica de este gobierno, cuando gana una fuerza de izquierda, muchas veces el gremio de trabajadores municipales mantiene exactamente la misma política que con la administración anterior. ¿Qué reflexión han hecho respecto a cuál es el papel que deben jugar los funcionarios de un aparato público cuando están en un gobierno de carácter popular? Normalmente, este gremio arrastra un carácter muy corporativista y a los dirigentes les resulta mucho más fácil defender los intereses reivindicativos del gremio que realizar una educación del trabajador municipal para que éste comprenda la complejidad del proceso que se da cuando un equipo de izquierda asume el gobierno.

197. Eduardo Platero: En primer lugar te quiero agradecer la invitación y quiero expresarte mi inmenso respeto por tu trabajo intelectual, que tiene mucha profundidad y que fue muy útil a la izquierda uruguaya. Pero yo creo que tu pregunta tiene un punto de partida equivocado o, por lo menos, parcial. ¿Por qué los trabajadores teníamos que educarnos para el gobierno popular y por qué ese gobierno popular no tenía que educarse para entenderse con los trabajadores?

-Ausencia de reflexión sobre relación movimiento sindical‑gobierno de izquierda


198. -El Frente Amplio no tiene política para los funcionarios públicos. No tiene política sindical, no tiene ninguna sección sindical ni nadie que se ocupe de lo que pasa en los sindicatos en este país. Entonces, en primer lugar, yo te diría que la pregunta correcta es: ¿qué política tenía ese gobierno popular o esa fuerza de izquierda para con los sindicatos en general y para con los sindicatos de funcionarios públicos en particular? Y la respuesta es: casi ninguna. Nosotros no fuimos consultados en la redacción del programa Frente Amplio. Por supuesto, tampoco hubiésemos aceptado una dependencia.

199. No hay ninguna discusión en este país en torno a qué hacer o cuál es el tratamiento o qué tipo de relaciones deben darse entre el movimiento sindical y una fuerza política de izquierda como el Frente Amplio. No la ha hecho el Frente Amplio y no la ha podido hacer el movimiento sindical. Este viene superando una recesión de prácticamente diez años, que lo ahoga en conflictos a la defensiva permanentemente y no nos deja tiempo a la reflexión. Y tampoco ha sido un tema de reflexión de los intelectuales de izquierda. Creo que si te ocupas de leer Brecha vas a encontrar las incoherencias del pensamiento intelectual de la izquierda con respecto al movimiento sindical. Hoy somos dioses y mañana somos demonios.


-Hipersensibilidad ante las críticas


200. -Hay un problema de hipersensibilidad por parte de la Intendencia a las críticas, me parece que piensa que no podemos criticarla. Y hay también un problema de presión mucho mayor de la sociedad sobre nosotros que sobre cualquier otro sindicato. Desde que Tabaré es intendente de Montevideo la relación cambió, no es una relación normal con un patrón normal. El gobierno se siente problematizado cada vez que tiene que enfrentarnos, pero no ve que muchas veces nos causa mucho más daño por ineficiencia. Se siente muy herido, porque no está acostumbrado a recibir críticas desde la izquierda, aunque también yo creo que tiene cierta necedad e hipersensibilidad frente a las críticas que provienen de la derecha.

-Falta de diálogo con un interlocutor válido


201. -A lo largo de estos cuatro años nos ha faltado diálogo con un interlocutor fiable. Nosotros hemos discutido con determinados niveles de la administración, pero lo que acordamos con quienes han sido designados para conversar con nosotros no es de conocimiento general del resto de los directores, no es consultado con el intendente ‑porque el intendente es un hombre de difícil acceso, siempre está muy ocupado‑ y, por lo tanto, lo que allí se resuelve no nos ofrece ninguna seguridad de que después vaya a ser cumplido, vaya a ser acatado.

-Defensa del corporativismo


202. -Marta, habló de corporativismo y nosotros defendemos lo corporativo. A mí no me elige toda la ciudadanía de Montevideo, me eligen los trabajadores municipales y mi tarea es defender sus intereses. Efectivamente somos defensores de intereses corporativos y sólo a costa de un inmenso esfuerzo de educación podemos hacer que éstos cedan paso a los intereses generales.

203. Los mismos que nunca nos consultaron para programas nos reprochan, frecuentemente, que no hayamos puesto el sindicato al servicio de los objetivos que ellos trazaron por su cuenta. Seguro que piensan que, porque son un gobierno popular, los tenemos que tratar distinto. Curiosamente se da una especie de rebrote de las teorías de la subordinación del movimiento sindical al estado. Esperan que tú seas un dirigente “sí, señor”.



204. Ahora, yo quiero quebrar la lanza por mi sindicato, porque creo que ha mantenido una misma línea política a lo largo de todas estas administraciones ‑la anterior, ésta, la de la dictadura, la de antes de la dictadura‑: de independencia, de defensa de los trabajadores, pero no de hostilidad por la hostilidad.

-El robo y el sindicato que lo defiende


205. Carlos Coitiño: Mirá Platero, ¿vos creés que esa defensa del gremio se justifica hasta cuando roban a la Intendencia? En los hoteles había una cultura de llevarse lo que se pudiera, no existían controles, cuando nosotros empezamos a hacerlos, empezaron a saltar. Y, cuando quisimos actuar, tuvimos el problema de que el sindicato defendía a esos trabajadores. Platero me decía: “Si el trabajador viene al sindicato, tenemos que defenderlo”, cuando en realidad ese es un tema discutible y muy interesante de analizar: cuál debe ser el papel del sindicato de trabajadores municipales en un gobierno popular.

-El gobierno pretendió ignorar al sindicato

          1. -Mabel, ¿tú quisieras agregar algo a la visión de Platero?

206. Mabel Lolo: No hay una preparación para enfrentar la relación con los trabajadores, tan es así que en los inicios no se reconocía ni al sindicato. La primera cosa que discutimos con el intendente fue que el grupo político que estaba en el gobierno no nos reconocía como interlocutores válidos para tratar el tema de los trabajadores y eso llevó a una primera confrontación y eso es grave, porque te da la pauta clave de que, efectivamente, no se sabía qué se iba a hacer con el tema de los trabajadores.

207. Carlos Coitiño: Mabel se refiere a las COMIPAS. La Intendencia pretendió crear comisiones asesoras de los directores, formadas por el director, sus asesores y representantes de los trabajadores ‑no del sindicato‑, de cada sección. Estas comisiones tenían por objetivo decidir acerca de la gestión, es decir, eran como un comité de consulta, de asesoría.

-La bipartita está muy erosionada


208. Mabel Lolo: Además yo creo que la bipartita está muy erosionada.
          1. -¿En qué consiste la bipartita?

209. Carlos Coitiño: Mirá Marta, cuando asumió Tabaré la administración pretendió crear un ámbito de discusión a nivel general de la Intendencia, en el cual debíamos participar los integrantes del gobierno municipal y el ejecutivo de la gremial representativa de los trabajadores, entre ellos Platero y Mabel. En esa “bipartita” participan por parte de la administración municipal: la directora general del Departamento de Recursos Humanos, el director de la Dirección de Personal y la directora de la División y Planeamiento Presupuestal, Diana Marcos.

210. Mabel Lolo: Eso está muy centralizado en la parte de recursos humanos, el resto de los directores no está participando cuando se discuten temas de sus departamentos. Yo sé que tienen mucho trabajo, que no es fácil, pero me parece que sería interesante que, por lo menos, hubiese alguna instancia de discusión que permitiese un mejor relacionamiento. Nosotros planteamos que la representación de la administración estuviese conformada por personas que tuviesen más peso en las definiciones de gobierno.

211. Carlos Coitiño: Creo que lo que Mabel está planteando es que asistan delegados de gobierno con capacidad de decisión y esa es una demanda lógica.

212. Mabel Lolo: No ha existido una política, y a nosotros nos parece que si eso no se resuelve, y el Frente Amplio llega a ser gobierno nacional, va a tener muchos problemas con los trabajadores del país, porque no se puede pasar a ser gobierno nacional sin diseñar una política hacia los trabajadores.

-Tema de las seis horas y la productividad


213. Mabel Lolo: Quiero hacer también referencia al tema de las seis horas17. Yo sinceramente lamento mucho cómo se adoptó esa medida. Nosotros reivindicamos las seis horas, porque entendíamos que así iba a aumentar la eficiencia.

-Críticas a la descentralización


214. Mabel Lolo: Por otra parte, sinceramente no puedo entender cómo se plantearon la descentralización en la forma en que se realizó, con tres personas, sin ningún equipo trabajando, cuando es un tema tan difícil. Hay tres personas trabajando en el tema descentralización, no hubo un equipo técnico, un equipo asesor, no hubo nadie del gobierno departamental de Montevideo que hiciera un trabajo previo de planificación, de cómo se iba a hacer eso. Se hizo así. Eso lo veo día a día en todos los lados. A mí me parece que ese es el mayor error.

215. Eduardo Platero: Nos critican mucho, pero nosotros hicimos un gran esfuerzo por acompasarnos a la aparición del Frente Amplio en el gobierno.
      1. 2. Secretarios y ediles matizan las críticas y aportan elementos

          1. -Ustedes han escuchado las opiniones de Mabel y de Platero. De ellas se deduce que la lntendencia no había tenido un buen relacionamiento con los trabajadores, según ellos ‑y no sólo una opinión de ellos, la he escuchado en diversos ámbitos‑ la comunicación con la Intendencia es muy difícil. Según supe la política salarial fue una cosa absolutamente decidida desde la institución; o sea, se decidió bajar la jornada de trabajo a seis horas, se decidió una serie de cosas que se habían prometido en el programa, pero sin discutir con el sindicato ¿Cómo se explica, digamos, que por un lado haya una política de estímulo a la participación y, por otro lado, a nivel de los funcionarios haya tan poca participación? ¿O estoy mal informada?

-Errores en relación con el funcionariado


216. Alberto Roselli: Pienso que se han cometido errores en el relacionamiento con los funcionarios. No hay elaboración del Frente ante la nueva realidad, ni tampoco, aunque tiene menos responsabilidad, del sindicato.
          1. -¿Dónde estarían los errores?

217. -Acá hay un primer tema de reflexión: ¿cómo un gobierno de izquierda que hace el papel de patrón, se plantea su relación con el sindicato?
          1. -Perdona que te interrumpa, pero creo que justamente el error está en pensar la relación gobierno-empleados municipales como una relación obrero-patronal...

218. -No estoy hablando de que el Frente sea un patrón igual, estoy diciendo que en definitiva es el administrador, por lo tanto, su relación con el sindicato no es la misma que la del partido político. No deben ni pueden ser iguales. Pero tampoco el sindicato puede pararse frente al gobierno del Frente de la misma forma que está parado frente a un gobierno de uno de los partidos tradicionales.

-Problemas con el gobierno


219. Víctor Rossi: Yo aquí quiero establecer con claridad que cuando se hizo todo el programa de gobierno, una de las patas fundamentales del gobierno de Montevideo eran los trabajadores. Eso se estableció con claridad, lo cual no significaba que existiera una visión de dependencia del movimiento de los trabajadores hacia el gobierno municipal. Nosotros nos enteramos por lo que plantea Platero hoy, de esa falta de relacionamiento, de esa falta de confiabilidad, de identificación, y creo que nosotros debemos recoger todo esto para no cometer los mismos errores en el futuro.

-Se aplicaron las líneas programáticas


220. José Tognola: Con respecto al tema de los funcionarios, yo creo que ese es un tema en el cual todavía el Frente en su conjunto debe seguir discutiendo y aprendiendo y, es obvio que, si nosotros apuntamos a ser gobierno nacional, debemos definir previamente cuál debe ser la política, desde todo punto de vista, con respecto al funcionariado público.

221. Ahora, las reivindicaciones salariales o de otro tipo, que estaban en el programa del Frente, son una cuestión de principio y se aplicaron. La segunda medida, más allá del salario, estaba dirigida a realizar una política que permitiese jerarquizar al funcionario municipal, es decir, una política de ascensos por concursos y de ingresos por vía de concursos o sorteos, para combatir el clientelismo político. Para nosotros eso es fundamental, porque no es posible que haya eficacia en una gestión del estado ‑en este caso de un gobierno municipal‑ sin que también se recupere al funcionario; si eso lo cumplimos o no, es otra discusión. Tal vez, podamos tener diferentes apreciaciones en cuanto a los logros alcanzados en este terreno, pero también hay que tener en cuenta que es muy difícil cambiar ciertos hábitos asumidos por los trabajadores. Reconozco, sin embargo, que cuando elaboramos el programa de gobierno hubo cierto paternalismo; nosotros decidimos tomar esas medidas porque éramos una fuerza que representaba a los trabajadores, reconociendo después que las habíamos adoptado apresuradamente.


-La Intendencia busca crear un ámbito de discusión: la Bipartita


222. María Julia Muñoz: Me parece que las críticas que hacen los dirigentes sindicales no son justas. Desde el comienzo, desde el mismo primer año de funcionamiento de la Intendencia, ésta creó la “bipartita” como instancia de interlocución. El reglamento de ascensos y calificaciones de los funcionarios se hizo en forma bipartita, y el dimensionado de cargos se hizo, no solamente con la participación de los trabajadores, sino en un proceso negociado con la gremial. Quizás se pueda pensar que eso fue un poco paternalista, porque la estructura de cargos en una organización no es una reivindicación de la gremial, pero lo hicimos en conjunto con los trabajadores. Ese esfuerzo tuvo muchísimos aciertos y algunos errores también, que compartimos entre la gremial y la administración.

223. Fue un problema complejo y delicado que dio lugar a más de siete mil ascensos de funcionarios municipales que, durante catorce años, no habían tenido oportunidad de ascender ni de tener una carrera funcional. Fue un trabajo muy importante que continuamos ajustando este año para hacer un nuevo proceso de calificación y de ascenso. Los funcionarios municipales son aproximadamente diez mil setecientos. Actualmente tenemos casi dos mil funcionarios menos que cuando ingresó esta administración, a pesar de la apertura de dieciocho centros comunales zonales que tienen una estructura administrativa y de servicios y personal obrero que cumple la tarea de forma descentralizada, y de aproximadamente dos mil ingresos para renovar el etáreo de los trabajadores, tema que fue sumamente importante. Hicimos una política de selección por concurso para los cargos calificados y por sorteo para el personal no calificado, por ejemplo, para los peones.

224. En los tribunales para los ingresos no participa la gremial, pero sí participa en todos los tribunales de concursos internos en los que ascienden los propios trabajadores municipales, junto a un representante de los propios concursantes.

225. La otra cosa que también se ha hecho junto con la gremial se refiere a la política de viviendas para el personal, pero la gremial no ha tenido suficiente empuje para encarar seriamente el tema. Nosotros destinamos el cincuenta porciento de los descuentos por inasistencia de los funcionarios para un fondo de viviendas; la contraparte, la gremial, no ha logrado constituirse como una asociación con personalidad jurídica, para que pueda operar en ese terreno y gastar los fondos que ya tenemos destinados a ese objetivo.

226. Además hemos mantenido, durante todo el período de gobierno, un beneficio de seguro de salud que le da una cobertura de asistencia médica al trabajador municipal y a su familia, con un costo realmente muy grande.

-Hubo mejoras salariales, pero no hubo contrapartida


227. Miguel Fernández: Los salarios se elevaron mucho. Se llegó al límite de lo posible de cualquier administración razonable. Eso está fuera de discusión. El presupuesto creció, como dice la derecha, tres veces, y si el cincuenta porciento de la torta es para los trabajadores, evidentemente estamos llegando a un nivel muy alto, aunque todavía no sea el que necesita el trabajador.

228. José Tognola: Nosotros tenemos aumentos por IPC; cada cuatro meses se mantiene el valor del dinero, porque se aumenta el salario de acuerdo al índice de precios. Pero, además, tenemos un porcentaje de recuperación salarial, porque entendemos que los trabajadores habían perdido, del 78 en adelante, su poder adquisitivo. A pesar de eso tuvimos que afrontar un paro general, el único que hemos tenido.

229. Pero es cierto que se subió el salario sin plantear una contrapartida. Se hizo sin decir cómo logramos nosotros, a partir de determinado nivel de recuperación salarial, que mejore la productividad, cómo nos colocábamos frente a esta palabra cuando está cargada e impregnada de capitalismo.



230. Yo creo que el sindicato, de alguna manera, se colocó en una doble dimensión: por un lado se hizo más reivindicacionista que nunca y, después, abusó porque no lo podían golpear. Entonces la situación es diabólica. Lo vimos en el último conflicto: ya se habían concedido todas las reivindicaciones, pero se quería agregar otra aprovechándose de la situación de que un gobierno popular no puede querer un conflicto de funcionarios municipales.

231. Juan Diakakis: Yo aprendí en la vida que lo que se da sin que cueste esfuerzo no es valorado por nadie. Eso es algo que debemos tener presente para el futuro.

232. María Julia Muñoz: Hemos sido paternalistas, porque partimos con la idea de que el trabajador municipal, o el trabajador dentro de cualquier estructura, es el pilar fundamental para desarrollar bien una tarea. Hemos entendido que no podemos partir exigiendo calificación, dedicación y mejor calidad en el trabajo si no otorgamos un salario más digno. Por eso nos abocamos de entrada a la reducción de la jornada laboral y al aumento salarial. Eso ha dado lugar a un alto costo presupuestal en lo que se refiere a recursos humanos. Nuestros salarios, en algunos casos, han llegado a ser competitivos con el sector privado. De acuerdo con las condiciones actuales de Uruguay, para nada estamos conformes, ni decimos que los trabajadores municipales viven muy bien con ese salario, pero hemos dado una recuperación salarial realmente muy importante.

233. Margarita Percovich: Lo que pasa es que nos encontramos con un elemento humano muy desvalorizado en su autoestima, porque entró, no por calificación, sino por clientelismo político, por lo tanto, no con una actitud de servidor público, sino simplemente buscando la changa18. Por supuesto, venían con malos salarios. Todo eso lo ha desvalorizado en lo humano y nosotros no podemos olvidar ese elemento. Como decía José, tenemos que revisar todo completamente. Para cambiar una realidad tan compleja, con tantos miles de funcionarios que no tienen ningún estímulo ni realmente ganas para hacer lo que están haciendo, se requeriría un esfuerzo muy grande de automotivación.

-La bandera de las seis horas a nivel nacional y el tema de la productividad


234. Miguel Fernández: En cuanto al tema de la productividad, el rendimiento y la gestión, creo que nuestro fracaso es rotundo. Y es rotundo por una doble vía: por un lado, porque no ha habido capacidad de los directores, salvo excepciones, para involucrar al trabajador en la resolución del problema de la gestión, tema especialmente significativo cuando se trata de la gestión pública de un servicio de la gente, que plantea en forma diferente el tema del rendimiento y el de la productividad. Por otra parte, tenemos que discutir el concepto de productividad de nuevo, no en abstracto, ni en función de la productividad que el capitalismo y el neoliberalismo plantean ahora como salida. Tenemos que hacer una discusión sobre este tema, particularmente en la empresa pública. En este caso debe haber una relación entre el compromiso de la administración con el mejoramiento de las condiciones de los trabajadores y el mejoramiento del servicio por parte de ellos, porque, en definitiva, el concepto que nosotros planteamos ‑y en eso no nos hemos puesto de acuerdo con nuestros compañeros sindicalistas‑ es que el salario no lo paga el intendente, lo paga el montevideano.

235. José Tognola: Ese tema era esencial que fuese discutido por la central obrera, pero creo que esa discusión no se ha hecho.

-Las COMIPAS: un intento fracasado de preservar la independencia del sindicato

          1. -¿Qué pasó con las COMIPAS? ¿Por qué fracasaron?

236. Margarita Percovich: Las COMIPAS se crearon para ver por qué trabajamos, cómo trabajamos, hacia dónde vamos, cómo tendremos que trabajar, cuál sería la forma más eficaz.

237. María Julia Muñoz: Esa experiencia duró aproximadamente unos dos años con un resultado muy disparejo. La gremial no las apoyó, entendiendo que las reivindicaciones debían canalizarse por la gremial; se entendió como que la administración, con las comisiones de participación, debilitaba los propósitos reivindicativos de la gremial, las sentían como un paralelismo sindical. Además, el impulso dado a las comisiones de participación en los distintos lugares de trabajo dependía mucho, también, de las figuras directrices en estos lugares. Por otra parte, no hay todavía en la Intendencia una real cultura de participación en cuanto a su propia estructura, en cuanto a los mecanismos de consulta de los directores y del personal estable de la institución. En síntesis, la idea de las COMIPAS refleja la intención de la Intendencia de darle un papel importante a los trabajadores en la gestión municipal, pero eso no fue entendido por la gremial y, ni siquiera, por una parte de los directores. Creo que también se cometió el error de hacer estructuras demasiado formales y demasiado parejas para toda la Intendencia, cuando había realidades totalmente diferentes en cada lugar.
          1. -O sea, ¿lo sentían como un paralelismo sindical?

238. -Sí...
          1. -¿Y no se conversó con ellos la idea antes de lanzarla o ellos se oponen y ustedes lanzan de todas maneras?

239. -No fue una oposición franca, sino que no parecía conveniente y no hubo acuerdo.

240. La experiencia tuvo resultados muy disparejos, porque el impulso dado a las comisiones de participación en los distintos lugares de trabajo dependía mucho también de las figuras directrices en estos lugares; no hay todavía en la Intendencia una real cultura de participación en cuanto a la propia estructura de la Intendencia, en cuanto a los mecanismos de consulta de los directores y del personal estable de la institución.


          1. -Si interpreto bien lo que dices, esa experiencia de las COMIPAS reflejaría la intención de la Intendencia de darle un papel importante a los trabajadores en la gestión municipal y eso no fue entendido por la gremial.

241. -Así es.

242. Margarita Percovich: Para que esto resulte tiene que haber apoyo y promoción. Pero ¿qué ocurrió?, los cuadros de confianza política que entendían que era esto lo que había que hacer eran muy pocos y hubo, además, una política de esta administración de que siguieran siendo pocos, porque en los gobiernos anteriores de derecha había demasiados cargos de confianza y eso es una mala onda para la gente, para el votante.

243. Carlos Coitiño: Lo que se buscaba a través de las COMIPAS era un doble objetivo: por una parte, preservar la independencia del sindicato en su ámbito, y por otra, resolver el tema de gestión con los trabajadores sin teñirla de color político, porque de otro modo podíamos haber hecho la experiencia con los comités de base. Este intento no dio resultados, porque omitió un proceso histórico y omitió la existencia del sindicato. Cuando las COMIPAS empezaron a desarrollarse el sindicato las liquidó.

244. Eduardo Platero: Yo creo que ambos estamos equivocados: no las mató el sindicato, las mató la vida, porque nacieron no viables, en primer lugar, porque el participacionismo19 de la gente es muy limitado, vamos a no engañarnos, los imprescindibles que participan toda la vida no son tantos; en segundo lugar, lo que la gente te puede aportar individualmente es una visión crítica que mejore la partecita en la que está trabajando, que de repente la sobrevalora y le parece que esa es la llave del funcionamiento de la Intendencia y todo lo demás, y hasta te crea problemas, porque si vos atendés eso en función del conjunto, ellos se sienten frustrados, y si les hacés caso, se trata de un pequeño ajuste que pasó y después ya no tienen más nada que aportar.

245. Víctor Rossi: Sólo una precisión. Yo creo que la ronda va haciendo aportes a lo que no sólo sirve para un balance de lo hecho, sino también para lo que tiene que ser la elaboración del futuro. Las COMIPAS ‑así como otros intentos de búsqueda de participación que, con distintos resultados, distinto éxito, distinta duración, y distinta trascendencia, se hicieron durante este período‑ ¿qué marcan?, ¿qué valor tienen? Tienen el valor de mostrar que el gobierno ha estado preocupado por buscar caminos, lo que no quiere decir que haya resuelto bien esos caminos. Y el resolver bien esos caminos es una responsabilidad, en primer lugar, del intendente y del equipo de gobierno, y en segundo lugar, de todos los que integramos la fuerza política.

246. Y no sólo no hemos resuelto bien esos mecanismos de participación y de aporte de los trabajadores, sino que no hemos resuelto bien el relacionamiento entre el gobierno frenteamplista de Montevideo y la fuerza política. Este tema se planteó en el propio Congreso del Frente Amplio. Se lograron algunas definiciones que después funcionaron rengueando; pero en otros temas las definiciones han estado ausentes.



247. Miguel Fernández: Se vivió el tema de la participación en la gestión con el miedo o el temor de perder espacios de poder, por parte de los directores y, por parte de los trabajadores, con la idea de que participar en la gestión era una manera de pasarse al lado de la patronal. Yo creo que ese prejuicio estuvo presente en los trabajadores como colectivo y, naturalmente, estuvo presente también en la dirección sindical.

-El temor a transformarse en esquiroles

          1. -A propósito de esto, he detectado, en los estudios que he hecho, que es muy difícil ser dirigente sindical municipal en un gobierno popular, porque existen esos elementos políticos dentro del sindicato que se aprovechan de los sectores más atrasados impulsando reivindicaciones demagógicas y si los dirigentes sindicales no aceptan colocarse a la cabeza de ese movimiento reivindicativo, porque deciden defender el proyecto político de la administración, corren el riesgo de despegarse de sus bases, éstas los tratan de amarillos, entonces el problema es cómo lograr ser un buen dirigente municipal y, al mismo tiempo, colaborar con el proceso global. Ese es un gran desafío. Me gustaría saber qué piensan al respecto.

248. José Tognola: Los trabajadores no supieron cómo hacer para pararse frente al gobierno popular y no convertirse en esquiroles, en carneros o alcahuetes de la patronal. Es más, yo diría que vino un prurito al revés, que fue el de decir: puesto que este es el gobierno del Frente, yo debo exigirle más. Ese es un problema que la fuerza política no ha discutido.

249. Me parece interesante anotar que la izquierda tiene que asumir este tipo de responsabilidades para encontrarnos con que algunas cosas que sosteníamos casi como cuestiones de principios, y que hoy no lo son tanto. ¿A qué me refiero? Yo creo que ha habido una histórica e incorrecta conducción paternalista del sindicato, porque considero que desde el sindicato no solamente se debe conducir la lucha reivindicativa de los trabajadores, sino que también se debe hacerlos avanzar como trabajadores municipales y como servidores públicos. La prueba de que esto no existe es que ADEOM no tiene una propuesta programática para el gobierno municipal. Es muy difícil discutir ahora con el sindicato, si nunca hubo una discusión colectiva entre los trabajadores sobre qué es para ellos el gobierno municipal y cómo recuperar al trabajador como servidor municipal. Eso explica por qué el sindicato no estuvo de acuerdo en un tema de índole estratégico, esencial para el gobierno popular frenteamplista: la descentralización política.



250. Lilián Kechichian: Yo coincido esencialmente con muchas de las cosas que decía Tognola en cuanto a la ausencia del rol del sindicato como educador, controlador y elevador de la mejor función de cada uno de los trabajadores, lo que no comparto es que se reduzca a un problema del sindicato municipal. Creo que es un problema que tiene el conjunto del movimiento sindical uruguayo, más allá de que algunos sindicatos tengan propuestas programáticas, porque se han metido más en los temas de la banca, en algunos temas de la producción, entre ellos los propios trabajadores de UTE, motivados, provocados y arrinconados por una consultora española que los obligó a mirarse un poco más para adentro.

251. Juan Diakakis: Yo no puedo entrar en esa caracterización de que el sindicato es paternalista. No, no lo creo. Además, nosotros tenemos un fenómeno muy importante que es que los estatales, que son el aparato burocrático de la clase gobernante, están organizados junto a los otros trabajadores como en ningún otro país y tienen una sola organización sindical todos: bancarios, petroleros, municipales.

252. Entonces, qué es lo que comparto con José: que nosotros aspirábamos a que el sindicato hubiese tenido un rol más destacado, más elevado, más participativo, más decidido, en nuestro proyecto descentralizador. Pero eso es querer elevar el movimiento sindical a la comprensión de un fenómeno político, que a veces ni la totalidad de nuestra fuerza política comprende: que somos un gobierno popular en la capital de Montevideo.


-Independencia sí, pero también confluencia


253. Víctor Rossi: Por otra parte, es importante tener en cuenta que en una sociedad democrática se expresan diferentes intereses que se confrontan. Y, por eso, estoy convencido que el movimiento sindical debe funcionar con una línea de independencia. Además, está lleno el mundo de ejemplos del llamado amarillismo de movimientos sindicales dependientes, que muchas veces resultan dependientes de gobiernos de derecha, pero que muchas veces también fueron dependientes de gobiernos con definiciones populistas, y que en los hechos desvirtuaban su razón de ser porque no cumplían con la función de defensa de los intereses de los trabajadores que representaban.

254. Juan Diakakis: Yo creo que uno de los méritos de la gestión es que el organismo sindical no ha perdido su independencia. La gestión municipal no llevó a que el sindicato fuera un apéndice del gobierno y eso es tremendamente importante como experiencia para el resto de América Latina.

255. Acá hay un gran desafío en cuanto a la actitud del partido de gobierno hacia el sindicato. Nosotros hemos visto cómo en otras partes del mundo los gobiernos de turno han puesto a los sindicatos a su servicio y hemos visto cómo les ha ido. Yo creo que este sindicato luchó por su independencia. A mí me parece que lo que ocurre es que la organización sindical a veces no se da cuenta del cambio profundo que se ha producido cuando llega al gobierno un partido como el nuestro. A veces la gente no es la culpable, porque no advierte ese cambio de calidad. Y esto puede deberse a diversos factores: a factores mezquinos o a fallas en la participación. Soy de los que creo firmemente que la gente no participa cuando no entiende el fenómeno.


-Lo que hace que sean más las confluencias que las divergencias


256. Víctor Rossi: Ahora, ¿cuál es el elemento que, a mi entender, hace confluir esfuerzos, hace que sean más las coincidencias que las divergencias o los elementos de confrontación, que siempre necesariamente se van a dar entre un gobierno y sus trabajadores organizados? Bueno, son los grandes objetivos estratégicos o no tan estratégicos que parten de definiciones programáticas compartidas, tanto por parte de la fuerza política que asume y desarrolla el gobierno, como de la propia organización sindical, que no sólo se limita a luchar por su reivindicación puntual, sino que también tiene como objetivo mejorar el país todo, la sociedad toda, para poder construir entonces un mejor nivel de vida, que no depende sólo del porcentaje de aumento que logre en un cuatrimestre.

257. En ese sentido, en la experiencia que hemos llevado adelante en Montevideo, la coincidencia en los intereses estratégicos de la construcción de una sociedad transformada, más justa, donde los trabajadores jueguen otro papel, ha sido lo que nos ha ayudado a superar diferencias y, a veces, más frecuentemente de lo conveniente, en el relacionamiento entre esta primera experiencia de gobierno del Frente Amplio y sus trabajadores.

258. Y cuando se generan esas situaciones de divergencia y, en algunos casos, de confrontación, que han sido superadas con el esfuerzo de todos, no sólo con el esfuerzo del gobierno, sino también con el esfuerzo y la madurez de la organización sindical; en el seno de los sectores en confrontación del propio gobierno, del propio sindicato, aparecen expresiones radicales que pierden de vista esos objetivos estratégicos comunes que diferencian, de alguna manera, un gobierno popular de un gobierno de derecha.

259. Ni el gobierno frenteamplista de Montevideo, ni la organización sindical, a mi entender, se vieron liberados de expresiones o tendencias de este tipo, pero lo que predominó fue el esfuerzo por superar los problemas coyunturales, conociéndose que había un país por construir.


-Había líneas, pero insuficientes y aún equivocadas. No se consideró el papel del sindicato

          1. -A mí me asombra que un gobierno popular o una organización política no haya hecho una reflexión sobre este tema tan básico. Quisiera saber si todos ustedes comparten este criterio de que el Frente Amplio no tiene una política para los funcionarios.

260. -¿Había una política definida para el relacionamiento entre este primer gobierno frenteamplista y la fuerza importantísima de los miles de trabajadores municipales representados en ADEOM? ¿Había líneas generales de políticas respecto a los trabajadores municipales? Yo digo: sí, pero eran líneas que demostraban ser, cuando menos insuficientes y, en algunos casos, claramente equivocadas. No se analizaba adecuadamente la complejidad del problema del relacionamiento entre los trabajadores municipales, la sociedad de Montevideo y el papel de la Intendencia Municipal de Montevideo. Yo creo que hemos ido aprendiendo. Yo diría que era una política equivocada no tomar en cuenta el papel que el movimiento sindical, con su necesaria independencia, podía jugar en la transformación de Montevideo. A lo mejor alguien pensó que el movimiento sindical iba a tener que asumir una actitud de dependencia con respecto al gobierno. Eso era y es absolutamente imposible en un movimiento sindical con la experiencia que tiene el movimiento sindical uruguayo, pero, además, sería absolutamente negativo para toda la sociedad, no sólo para la experiencia del gobierno frenteamplista. Otros ‑conociendo la realidad de salarios deprimidos, las históricas postergaciones de las reivindicaciones tendientes a jerarquizar o dignificar la función del trabajador municipal‑ pensaron que con definir algunos objetivos y anunciarle esto a los trabajadores ya el asunto estaba arreglado. Error también, ¿por qué?, porque desconocían que los avances, las conquistas, debían ser el fruto del intercambio, de la elaboración conjunta. Se entró a la Intendencia de Montevideo y se le anunció a los trabajadores municipales que no iban a trabajar siete horas, sino sólo seis y se contabilizó eso como un aumento de su salario real. Naturalmente, se puede contabilizar así, pero ¿era eso lo que necesitaba el trabajador municipal? Y si era eso lo que necesitaba, ¿había existido un proceso de discusión y de intercambio para llegar a eso? En los hechos, el sindicato no fue consultado.

261. Yo no dudo que existió muchas veces la voluntad de resolver bien el relacionamiento entre trabajadores y gobierno, sin embargo, los caminos seguidos no resultaron los más convenientes. Mabel planteaba que no hubo reconocimiento de la organización sindical por parte del gobierno municipal, yo creo que sí, lo hubo. Ninguno de los que integrábamos el gobierno municipal teníamos dudas de que la entidad representativa de los trabajadores municipales era esa, pero eso no significaba que el gobierno municipal frenteamplista pudiese ignorar, aún teniendo ese referente ‑los trabajadores organizados en ADEOM‑, que era el gobierno de la totalidad de los funcionarios municipales, aún de los que pudieran no estar afiliados, de la misma manera en que es el gobierno del conjunto de los montevideanos. Tal vez la forma en que esto se manejó llevó a confundirnos. Eso fue generando, en distintas instancias de trabajo, vacilaciones, dificultades, que fueron deteriorando el relacionamiento.

262. Creo que no era equivocado el objetivo, sino los procedimientos y los caminos del relacionamiento y, por desgracia, el paso del tiempo elimina la posibilidad de reconstruir algunas cosas. ¿Por qué?, porque no es lo mismo el primer mes de gobierno, que el tercero, que el cuarto. Hay cosas que no se pueden construir a partir del tercero o cuarto año de gobierno. Y creo que tenemos que procurar no desperdiciar ese aprendizaje para lo que serán, seguramente, nuevas etapas de gobierno popular.

-Buscar la participación del funcionariado en general


263. -En ese sentido, también hemos aprendido que el problema no se resuelve logrando un mejor entendimiento entre los estratos de dirección de la Intendencia Municipal y los sectores dirigentes de los funcionarios municipales; sino que debe proyectarse al funcionariado en general. ¿Por qué?, porque en todos lados se cuecen habas, y porque el esfuerzo de reconstruir y de transformar la ciudad, o de transformar y reconstruir el país, no es algo que se resuelve sólo con resolver el buen entendimiento entre mi compañero Platero y yo, o entre un dirigente sindical y un administrador de turno, sino que es un esfuerzo en el cual tienen que participar también, modificando y transformando su propia actitud, los propios trabajadores.

264. Claro, no vamos a pedir que la carreta esté delante de los bueyes, pero éste es también un componente. Es decir, que acá hay un proceso concatenado, que no se resuelve sólo con definiciones generales y estáticas, ni con un movimiento acordado, si ese movimiento acordado no va acompañado también de otras señales y de otras actitudes que nos permitan, del mismo modo que queremos transformar la organización social y económica, también transformar la actitud de gobernantes y gobernados, que en definitiva es transformar la actitud de nuestro pueblo.


-El diálogo: un papel fundamental


265. Alberto Roselli: Creo que hay métodos para tener un buen relacionamiento y tratar de ser más eficaces y recibir el aporte de quien en definitiva es el que va a hacer la gestión.

266. Nosotros en alguna oportunidad nos reunimos con dirigentes gremiales del Departamento de Actividades Descentralizadas. Y no nos reunimos con ellos en su calidad gremial, sino en su calidad de militante político, y discutimos políticamente cómo debía ser la mejor forma de desconcentrar determinados servicios. A la reunión fue el representante de los trabajadores y el comité de base de servicios. La discusión se hizo entre quienes iban a ejecutar las tareas y ser sus responsables. Encontramos mecanismos, fijamos reglas, y después discutimos con el conjunto de trabajadores de ese servicio. Y creo que funcionó bastante bien. No hubo grandes enfrentamientos. Al revés, creo que los funcionarios de algunos de los servicios, han visto que en el Departamento de Actividades Descentralizadas ha habido, en la medida de nuestras posibilidades, una política, sistemáticamente desarrollada, de capacitar al trabajador, de darle el equipamiento necesario para trabajar. Quiero aclarar que no estamos hablando de nada espectacular. Y con esos funcionarios, un número mínimo, logramos atender un área más extensa y con mucho mejor equipamiento. Eso lo hemos ido logrando a lo largo de tres años en una política sostenida, donde el diálogo ha jugado un papel fundamental. El diálogo no significa que siempre se está de acuerdo, sino disposición a discutir.


-Importancia de saber escuchar


267. Juan Diakakis: Si alguien preguntara qué es lo que siempre tenemos que hacer, yo diría: es, Marta, escuchar suficientemente, a la gente. Las dificultades que a veces tenemos ‑que las tenemos hasta el día de hoy‑ se deben a que no escuchamos suficientemente o a que no tenemos el oído educado para escuchar; nos autoconvencemos de nuestras verdades y con ellas atropellamos.
          1. -La sensación que yo he tenido, y por eso me alegra conocer esta experiencia, es que lo que falta es diálogo. O sea, que muchas veces se producen distanciamientos enormes que con cinco minutos de atención de un director a un funcionario se solucionarían y, a veces, uno no entiende por qué no hay esa sensibilidad.

268. -Lo que no funcionó acá fue el ordeno y mando. ¿Qué funcionó en cambio?, funcionó una metodología que es invencible: la metodología de discutir de igual a igual: el director y sus subordinados en el mando jerárquico institucional. Cuando se produce la discusión entre iguales, el diálogo entre iguales, se encuentra la fórmula entre todos; la salida se lleva entre todos al conjunto de los trabajadores y los trabajadores la aceptan, primero, porque no la ven como impuesta, la ven como surgiendo también de sus propias entrañas ¡Esta metodología es invencible!

-Necesidad de definiciones en el relacionamiento laboral


269. Víctor Rossi: Pienso que no es descartable que el Frente Amplio llegue a gobernar el país y creo que es vital que, además de otras definiciones, tenga definiciones en materia de relacionamiento laboral. Eso lo digo por nuestra experiencia en la Intendencia. Definiciones que no se quedan sólo en los mecanismos o procedimientos para la discusión y fijación del salario, porque ya hemos aprendido que esto solo no basta. Tenemos que trazar una política a partir de las definiciones estratégicas que el Frente Amplio como fuerza política tiene fijadas, para ‑a partir de ahí y tomando en cuenta las necesidades y la realidad de cada organización sindical, de cada sector de trabajadores‑ poder también trasmitir lo que es el duro proceso de reconstrucción de este país, para que nadie se ilusione de que sólo votando un día e instalando un gobierno popular y de izquierda al otro, se podrá superar y transformar de una plumada la vida de cada uno de los trabajadores de este país.

270. Una de las grandes carencias del Frente Amplio es que no tiene una política sindical. Creo que esto es producto del carácter policlasista y polipartidario del movimiento



271. Alvaro Portillo: Esto requiere una profunda discusión política por parte de la fuerza política, pero pienso que hay acá una necesidad, también política, de involucrar a esta masa del funcionariado en esta discusión, y creo que hay que caminar hacia acuerdos muy transformadores sobre el tono de las relaciones laborales, que, entre otras cosas, devuelvan la disciplina en el trabajo donde prácticamente está perdida esa disciplina. Acá es frecuente que la gente se piense que ser empleado municipal es ir a cobrar nada más y trabajar en tres cosas más.

-Los trabajadores no se han sentido protagonistas


272. Miguel Fernández: Si hay un tema donde hay retraso, desde el punto de vista teórico y desde el punto de vista conceptual, es en el de cómo resolver el tema de la relación con los trabajadores. Y ese problema naturalmente se va a multiplicar de manera muy grande, si el Frente Amplio llega a ser gobierno a nivel nacional.

273. Gobernar con los vecinos, con todas las vicisitudes que el tema tuvo, fue una experiencia que considero que pusimos en marcha, sin embargo creo que nosotros no gobernamos con los trabajadores. Entonces, hay que preguntarse por qué no gobernamos con los trabajadores.

274. No logramos resolver el tema de los trabajadores en su relación con la gestión. Y eso es preocupante. No sabemos todavía cuáles son las palancas para resolver ese problema.

275. En un momento en el cual todos discutimos y partimos del elemento de que no podemos fundir partido, sociedad, estado, afrontemos con valentía las cosas y no pintemos un panorama ideal de nuestras relaciones con los trabajadores. Si hablás con los trabajadores ‑no sólo con Platero y con Mabel Lolo, sino con la mayoría de los trabajadores municipales‑ podrás ver que esos trabajadores no se han vivido como protagonistas de un gobierno popular. Y el hecho de que no se hayan vivido como protagonistas es una falla nuestra y de ellos. Hay un montón de temas donde no hemos preguntado la opinión a los trabajadores municipales. A veces, los directores de carrera y otras veces los directores políticos no los han escuchado. Y tenemos que preguntarnos por qué.



276. Víctor Rossi: El campo de los elementos particulares donde la administración acertó y erró es ilimitado. Pero yo digo que lo que importa, es que hubo el intento de desarrollar una política, pero ésta no fue capaz de incorporar todos los elementos que eran necesarios para dar respuesta en un tema tan complicado, tan complejo y tan trascendente. No era suficiente que Platero y yo fuéramos compañeros que nos conocíamos de hace tiempo y que coincidíamos prácticamente en la valoración de todos los problemas que en el país sucedían. Eso no era suficiente, porque Platero estaba comprometido con intereses legítimos que no iban a coincidir con los intereses legítimos que yo asumía.

277. En estos cuatro años y pico se fue realizando un verdadero aprendizaje, a veces sin el tiempo suficiente para hacer una pausa que nos permitiera reflexionar en profundidad y sacar las conclusiones necesarias, pero en otros casos, debemos admitir que procuramos corregir y avanzar en medio de las dificultades que la vida nos iba presentando.


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