Intendencia de montevideo un pueblo que se constituye en gobierno



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Partido‑Administración

      1. 1. Autonomía del gobierno municipal

-Corte del cordón umbilical: un trauma

          1. -¿Qué efectos tuvo la cuestión del corte del cordón umbilical que planteó Tabaré?

77. Víctor Rossi: A partir de aquel famoso “corte del cordón umbilical” se procesaron una serie de contradicciones que nos llevaron a situaciones que fueron difíciles. La experiencia que recogimos nos va a servir para el futuro.

78. Manuel Núñez: Con la designación de los cargos de confianza y la constitución de la bancada parlamentaria ‑cuya mayoría es frenteamplista‑ empieza a abrirse un camino, que me parece positivo, de cierta autonomía respecto a la fuerza política. Tabaré Vázquez lo dice desde el principio: “lo que queremos es cortar el cordón umbilical.” Eso no fue asumido de la misma manera por los distintos componentes del Frente Amplio. Hubo sectores que asumieron con mayor facilidad esa relativa autonomía que otros y hubo desfasajes también en cuanto a los militantes individualmente: los que estaban vinculados a la Junta Departamental o al equipo de la Intendencia eran prácticamente partidarios de una absoluta independencia, consideraban que tener que consultar a la fuerza política era una pérdida de tiempo y demostraba una cierta desconfianza en los que estaban en el gobierno. Y, por otro lado, lo que le pasó a la mayoría de los militantes frenteamplistas fue lo contrario: la forma en que se actuó condujo a un no involucramiento de las estructuras políticas en los temas municipales concretos.

79. Ana Olivera: Habría que analizar cómo repercutió en el conjunto de los frenteamplistas el planteo del compañero Tabaré Vázquez acerca del “corte del cordón umbilical”, porque, vamos a no engañarnos, una gran parte de los frenteamplistas se veían, al otro día de haber ganado el gobierno, barriendo las calles y haciendo un montón de cosas. Nosotros pensamos que esa afirmación, más allá de las intenciones, jugó un papel negativo.

80. Carlos Pita: Yo coincido con lo que dice Ana. El corte del cordón umbilical fue vivenciado de una manera muy dramática. Me sorprendí que la izquierda lo viviera como un descubrimiento cuando para mí era un presupuesto lógico que no debía sorprendernos. Y creo que lo vivimos intensamente, dramáticamente, hasta con exceso, me parece.

81. Recuerdo que en una de las discusiones que señalaba Ana ‑creo que fue la del ambulantismo‑ dije que, a mi juicio cuando no estaban en juego grandes orientaciones programáticas los representantes de la fuerza política del partido de gobierno deberían ser oficialistas; que su principal función era hacer oficialismo; y eso motivó que en un editorial me dijeran que eso era una tesis estalinista (ríen). Eso vivido desde la bancada legislativa.


-Autonomía para la constitución del equipo de gobierno


82. -Con respecto, específicamente, a la constitución del equipo de gobierno quería aclarar también algo que puede ser de matiz. Creo que un equipo de gobierno tiene, por un lado, que estar fundamentalmente integrado por políticos de alta calificación técnica y de alta confianza del gobernante o, en todo caso, de técnicos de alta competencia política y de gran confianza del jerarca. Por el otro, tampoco me parece razonable decir que el máximo jerarca del gobierno puede armar el gabinete que quiera, desconociendo la base de sustentación política democrática desde la cual emerge como gobernante; tiene que tener en cuenta la representatividad política elemental, de lo contrario va a estar contribuyendo, al crear su gabinete, a complicar las relaciones partido‑gobierno.

83. El sentido común indica que el gobernante máximo debe tener en cuenta esa realidad, pero eso es distinto a pensar que debe existir una metodología para encorsetarlo: “Elegís tú de estos cuatro o cinco compañeros para este cargo, elegís tú de estos dos compañeros para este otro”.

84. Creo que la palabra última sobre este tema la tiene el gobernante. La fuerza política debe tener capacidad de sugerencia, pero debe tener un margen de libertad y de tolerancia para que el gobernante, además de tener la última palabra, no esté necesariamente constreñido a las múltiples opciones que le pueda ofrecer la fuerza política. La confianza política personal es un elemento insustituible en una gestión de gobierno, y, en ese sentido, el equipo que conforma el gabinete tiene que contar con ese elemento.

85. Yo creo, además, que el Frente está hoy en condiciones ‑en la medida en que estoy convencido en que empezó a superar su crisis de conducción con bastante éxito‑ de hacer una evaluación de la experiencia vivida, de definir una política para lo departamental, corrigiendo los errores y aprovechando los aciertos para poder multiplicarlos.

86. Esta tiene que ser una discusión del más alto nivel político, empezando por la cabeza. Por eso, en un documento nuestro decimos: “El candidato a la presidencia designa un compañero, la fuerza política designa otro compañero, la bancada legislativa designa otro compañero”. Esos tres preparan el tema. Debe estar un compañero de la base ahí metido. Dos, tres o cuatro compañeros preparan el tema con un alto nivel de calificación política y técnica, lo preparan realmente en serio, doctrinariamente, tomando en cuenta antecedentes de la experiencia internacional y nacional, que las hay, y estamos en condiciones de solucionar esta cuestión muy bien.

87. Ana Olivera: Carlos decía: “El gobernante debe tener la última palabra en cuanto al tema de los cargos de confianza” Yo veo al gobernante como parte de la organización política, no ajeno, no separado, más allá de que él tenga la autonomía necesaria para aplicar el programa.

88. Creo importante recordar permanentemente que las personas que desempeñan tareas ejecutivas se deben a aquellos que lo llevaron a esa instancia y este no es un tema menor. No estamos hablando de encorsetarlos, es evidente que no pueden recurrir permanentemente a la organización política, y que deben tener la necesaria libertad de acción para moverse, pero hay temas centrales, esenciales, por ejemplo los que afectan al programa, en los cuales se debe consultar a la organización política.



89. Mariano Arana: Yo entiendo que tiene que haber independencia administrativa y, por lo tanto, autonomía en la constitución del equipo de gobierno. ¿Por qué digo esto? Porque no concibo que no se pueda constituir un gabinete ejecutivo municipal o nacional sobre la base de la delegación de poder político que es connatural a la elección de un gobernante. Esa delegación incluye el dar al ciudadano en el que depositamos esa gran confianza el reconocimiento de que tiene esa facultad y esa tarea. Ahora, sería absurdo pensar que el gobernante pudiese desconocer la realidad de la base de sustentación política y social en función de la cual llega a ese cargo y sobre la cuál se va a tener que apoyar para desarrollar su gestión dentro de los marcos del programa comprometido.

90. Dicho de otra forma, tanto para la selección de las personas que integrarán junto con el gobernante electo un equipo de trabajo ‑y subrayo el concepto de equipo al que siempre he apostado y me resulta imprescindible para el éxito de una gestión de gobierno‑, como para el diseño ejecutivo de los programas de actuación concretos, resulta razonable que la fuerza le otorgue su confianza y un importante grado de autonomía. Sin embargo, es claro que a la hora de establecer las grandes políticas y su articulación nacional en los diferentes escenarios, el marco de desarrollo del programa al que hice referencia resulta insuficiente; no siempre da cuenta de todas las variantes y matices que plantea el ejercicio cotidiano del gobierno. Ahí se vuelve imprescindible la consulta, el ajuste en las definiciones, el ida y vuelta entre el gobierno y la fuerza política.

91. La fuerza política debería, a mi entender, tener capacidad para generar propuestas, sugerencias, pero no debería restringir al gobernante a múltiples opciones cerradas. Me parece que el gobernante debe tener la última palabra.

92. Es muy difícil pensar que a un gobernante se le puedan imponer las personas concretas que integrarán su equipo de gobierno. Es aquí donde entran en juego los márgenes de autonomía a los que me referí antes. Esto lo hemos practicado, a mi juicio con acierto, en la experiencia de Montevideo. Pero incluso, pongámonos a pensar qué pasaría si ganásemos el gobierno nacional. El gobernante debe ser el que articule un gobierno de mayorías nacionales. No nos olvidemos que nosotros, seguramente, no lograremos automáticamente ‑con la base de articulación política electoral del Acuerdo Progresista, por más amplia que ésta sea‑ un gobierno de mayoría nacional. Debemos procurar construirlo teniendo en cuenta nuestra definición política estratégica. Pero, ¿quién es el que lo busca?, ¿quién es el que lo hace?, ¿quién es el que lo lleva adelante? Es el gobernante, en consulta permanente con la fuerza política que lo llevó al gobierno.

93. Pongámonos en el otro extremo: si se decide que es positivo tener un gabinete de coparticipación, ¿la fuerza política es la que le va a imponer cuál es el ministro de fuera del Acuerdo Progresista que él debe poner?

94. Estoy convencido que la constitución de lo que podríamos llamar “gabinete” a nivel municipal tiene que ser plural y tiene que estar basada en una relación de confianza y en una armónica conjunción de equipo, por lo que tiene que ser un resorte muy directamente vinculado a quien tenga la responsabilidad de asumir la conducción del ejecutivo. No lo veo de otra manera. Me gusta hablar claro en todas las instancias. Y esto con mayor razón si se da una doble articulación: Frente Amplio‑fuerzas progresistas.


          1. -Yo agregaría una pregunta, ¿cómo se hace en un Frente de siete, quince partidos, para que sean los partidos los que definan al equipo? Y si son los partidos los que definen, ¿qué pasará con los independientes? He constatado que se da una gran presión de la militancia por tener a su gente... Muchas veces reclaman porque no los integran.

95. Ana Olivera: Nuestra organización política tiene sus peculiaridades: no es un partido, es coalición y movimiento a la vez y, dentro de esa complejidad, tiene aspectos maravillosos en cuanto a las posibilidades que da. Tú marcabas, por ejemplo, el tema de los independientes, pero acá nosotros tenemos conciencia de que debemos fortalecer las estructuras de base de esta organización, donde tienen expresión las bases de todos los sectores y los independientes como un componente importante, porque el frenteamplismo traspasa las instancias sectoriales. Yo estoy convencida que la participación de estos sectores ha sido un elemento fundamental para la salida de todas las crisis que ha tenido el Frente Amplio. En general, tengo la impresión que el Frente y los partidos políticos han tenido capacidad para sugerir personalidades independientes para un montón de cosas. Es más, durante toda una etapa, para ser candidato común del Frente, era imprescindible ser independiente. Y esa idea permeaba todas las instancias. En las coordinadoras del Frente se buscaba que el delegado de la base, elegido por consenso, fuera un compañero independiente.

96. A mí, ni a ninguno de los que estamos acá, nos llamaría la atención que un grupo político propusiese a un independiente para una tarea. No creo que ese sea un problema del Frente. Este es un primer elemento. Así es que ya despejamos esa pregunta.

97. En segunda instancia, el problema es que justamente yo veo a la organización política y a los gobernantes electos discutiendo de conjunto cuáles son los perfiles de aquéllos que deben integrar el gabinete. Por ejemplo, acá se dio un criterio sobre el cual después no profundizamos, y que yo comparto totalmente, el que mencionó Carlos: que acá no se trata de formar equipos de técnicos. Y ese es un primer elemento en el cual todos tenemos que estar de acuerdo. ¿Acaso ese no es un elemento de discusión y definición del conjunto de la organización política y de los gobernantes electos como parte de la misma?

98. Aquí no se trata de imponerle al candidato o gobernante que sea fulano, mengano o zutano, o imponerle una múltiple opción.



99. Carlos Pita: Ana, de hecho en eso consiste que el gobernante tenga la última palabra...

100. Ana Olivera: Pero en el Frente, ¿no hemos buscado salidas de conjunto?

101. Carlos Pita: Perdóname Ana, yo lo que decía es que en la experiencia que nosotros hemos tenido ha habido un poquito de todo, pero la última palabra, en definitiva, la ha tenido Tabaré. Me parece que ha sido la realidad. Cuando se retira Rossi11, por ejemplo, había dos compañeros posibles entre varios y el que decidió fue Tabaré. Digo esto, porque uno lo proponía el sector nuestro y el otro lo proponía nada menos que el Partido Comunista. Y si uno piensa que esa debe ser una decisión partidaria, Tabaré tendría que haber elegido al candidato del PCU por las dimensiones del Partido Comunista antes de la crisis, pero Tabaré decidió que fuese la otra persona enfrentándose al PCU entero de entonces. El tuvo la última palabra.

102. Ana Olivera: Sigo... Yo creo que en el Frente hemos tenido, por suerte, la capacidad de resolver y buscar salidas de conjunto, inclusive las que nos parecían más difíciles.

103. No digo acá de imponerle nada a nadie. Creo que la organización política debe discutir los criterios, los perfiles, las características que esas personas deben tener, y debe haber propuestas canalizadas por el conjunto. Eso no significa imponer.

104. Es obvio que los gobernantes electos deben participar en la definición y jugarán un rol fundamental, pero la organización política debe analizar, ver criterios y propuestas en función, entre otras cosas, de los aspectos centrales del programa que se plantea para el período.

105. Y algo muy importante, las características de los gabinetes no deben ser medidas por la calificación técnica, lo que no significa que ésta no deba ser tenida en cuenta.



106. Carlos Pita: Creo que cualquiera que sea la situación en la conformación de los equipos ejecutivos del gobierno, la última palabra siempre la tiene el jefe de gobierno. Yo no sé si hay antecedentes del otro estilo. Creo que esa es la práctica histórica.
          1. -Creo que en el fondo cuando Ana está diciendo: “no se le puede imponer,” está reconociendo que la última palabra la tiene el gobernante, el problema quizás sea el acento; ella considera que no debe ser una decisión no discutida o en la cual no se considere la opinión del partido, porque hay que hacer un gobierno con el partido, o sea con la militancia, y la forma en que se resuelva todo esto es muy importante para contar o no con el apoyo militante que la gestión necesita.

107. Manuel Núñez: Bueno, aparentemente estamos llegando a un punto de encuentro. De todas maneras yo quería terciar en una posición mucho más cercana a la de Carlos que a la de Ana. Y lo veo así. Creo que el proceso que se dio en la conformación del gobierno de Tabaré fue bastante adecuado. En primer lugar, lo primero que hay que definir es cuál es el compañero que queremos sea el jefe del futuro gobierno. Eso supone que el elegido goza de una gran confianza política en cuanto a persona y, además, que hay toda una valoración respecto a cómo esa persona va a conducir el gobierno. Por lo tanto, creo que lo primero que tiene que hacer el compañero, en discusión global con la fuerza política, obviamente, es definir un equipo de campaña propio, con gente plural, pero de su confianza. En el equipo de campaña veo que es más importante la opinión del candidato en sí que el pluralismo, porque es muy difícil definir quiénes son los componentes del pluralismo que emergen en ese momento. Luego viene la etapa de ganar el gobierno y ahí sigue la cuestión de la conformación del gabinete.

-Un equipo político que proyecte más a largo plazo


108. -Ahora, a mí me parece que además de la instancia de relacionamiento entre la fuerza política y el intendente, debería constituirse un equipo político que planifique cuáles son las metas y los objetivos globales del gobierno, que esté desligado un poco de la ejecución cotidiana de determinadas áreas y que sea un asesor del compañero intendente: este equipo debe estar pensando en la proyección y las tareas del gobierno más allá de la gestión concreta de distintas áreas. Y creo que ese equipo debe ser de confianza absoluta del candidato.

109. Considero que, obviamente, el candidato que triunfe va a tener en cuenta la realidad política que surge de las urnas y va a tener en cuenta la necesidad de contar con el apoyo de una estructura política, y que eso va a formar parte de su evaluación política para designar a su equipo. Es evidente que si no tiene una estructura política firme detrás ‑el Frente Amplio en su conjunto‑ su gestión va a ser complicada.

110. No se trata de obviar la discusión en conjunto, pero creo que una vez que todos hicimos llegar nombres, es muy difícil que nos pongamos de acuerdo en una discusión colectiva en cómo se debe armar el equipo de gobierno. Las visiones sobre los valores de cada compañero son tan disímiles que es más fácil que puedan ser sintetizadas en una sola cabeza y no en tantas.

111. Yo creo que lo que hay que discutir en conjunto, más que nombres, son los lineamientos de trabajo y los criterios generales, pero después, en la concreción de los nombres, yo veo mucho mayor incidencia del compañero que elegimos para esa tarea.


      1. 2. de interlocución con la Intendencia

-Articulación


112. Manuel Núñez: Desde los inicios del gobierno municipal se percibió la falta de una fluida relación entre el gobierno y la fuerza política. En 1990 ya empezamos a trabajar desde la mesa política del FA para examinar la creación de un equipo más especializado que cumpliera el rol de la vinculación entre la fuerza política a nivel de la dirección y el gobierno municipal. Hubo varias experiencias en ese sentido. La primera se llamó “Articulación”. Esta instancia estaba compuesta por el presidente del Frente Amplio, el intendente y el presidente de la Junta Departamental. Fracasó, porque en definitiva no hubo voluntad política para seguir trabajando en ese ámbito y, además, porque realmente por ahí no pasaba la solución de los problemas de la relación entre partido y gobierno, los problemas se generaban en otros ámbitos, entonces, por ineficacia, se autodisolvió.

-La Agrupación de Gobierno Departamental


113. -En el II Congreso del Frente Amplio ‑después de un largo proceso de transacciones políticas‑ se decidió la creación de la Agrupación de Gobierno Departamental. Ella, además del intendente, está conformada por un representante de la bancada frenteamplista12; representantes de los partidos políticos que integran el FA, representantes de algunas instancias frenteamplistas como la Departamental de Montevideo, la Mesa Política y el presidente del Frente Amplio. Ese gran organismo tiene dos instancias: un plenario muy amplio donde participa todo el Plenario Departamental de Montevideo, y un secretariado más reducido, que tiene representación de algunos de esos sectores que mencioné, lo que lo hace prácticamente muy lento para la toma de decisiones. Por otra parte, no es de funcionamiento periódico, sino que se cita para temas específicos por parte del intendente o del presidente del Frente Amplio. No sé si es la composición o es la conducción u otro tipo de problemas que hemos tenido, pero me parece que este organismo no ha mostrado una gran eficacia para resolver algunos temas.

114. Hay que aclarar, por otra parte, que las mayores dificultades de relacionamiento entre el gobierno y el partido político se dan a niveles de la militancia media y de base del Frente Amplio, porque ellos han estado ajenos durante mucho tiempo a la problemática del gobierno municipal. El Frente nunca hizo un análisis que globalizara la experiencia de gobierno de Montevideo. Esa es una de las líneas con las cuales nos hemos movido algunos compañeros, por lo menos en el Partido Socialista. Partimos de la siguiente premisa: es tan importante la primera experiencia de gobierno en Montevideo para el desarrollo de la fuerza política Frente Amplio a nivel de todo el país y para las posibilidades subsiguientes de que el Frente sea gobierno a nivel nacional, que más vale cualquier acto de gestión acertado que miles de discursos en el parlamento oponiéndose a la política del gobierno nacional actual. En cambio, la atención del Frente como fuerza política se centró más en los problemas globales generales que en la difusión y participación, por parte de los compañeros, en la gestión municipal del Frente Amplio.



115. Ana Olivera: La salida que se encontró, es decir, la creación de la Agrupación Departamental, honestamente a nosotros no nos satisfizo, pero dijimos: por algo hay que empezar para el relacionamiento gobierno‑fuerza política. ¿A qué me refiero?, a que sólo podía ser convocada por el presidente del Frente o el intendente. Después, con el tiempo, se logró que también la Departamental la pudiera convocar. Había reticencia en cuanto a las funciones que debía tener. Siempre existió ‑y eso es fruto de lo que al inicio decían los compañeros‑ el complejo de lo que pasó en los países socialistas: miedo a que el partido impusiera cosas a las instancias de gobierno, o sea, existía la preocupación acerca de la necesidad de la separación entre partido y gobierno. Eso hizo que hubiera prejuicios y que no se hicieran las cosas que se debían hacer.

-Ausencia de una instancia política de los trabajadores municipales de la Intendencia


116. -A esto se agrega que la participación de los trabajadores municipales frenteamplistas en la Agrupación Departamental era inexistente. ¿Por qué?, porque había dejado de existir una instancia de relacionamiento entre los trabajadores frenteamplistas en la propia intendencia.
          1. -¿Qué instancia?

117. -En algún momento existió un comité de base del Frente Amplio que agrupaba a los trabajadores municipales. Es más, hubo una elección en la cual los frenteamplistas de la intendencia eligieron a su delegado a la Agrupación Departamental. Esa persona iba a ser quien iba a estar en la discusión de los grandes temas, de las grandes líneas, representando a los frenteamplistas trabajadores municipales. No sé en cuántas reuniones habrá participado el compañero, si es que llegó a participar.

118. Creo que los problemas en la interna del Frente, los problemas en los grupos políticos, la situación del Partido Comunista, jugaron un rol importante en la desarticulación de ese comité de base y, a su vez, en las dificultades para llegar a acuerdos en las propias instancias de discusión, sobre los temas que se abordaban.

119. Yo te puedo decir, por ejemplo, que viví la discusión de los temas de descentralización entre los compañeros trabajadores municipales frenteamplistas y allí había una gran acusación hacia el Frente en cuanto a que todo el tema de la descentralización no había sido discutido con ellos, y que eso había llevado a errores, porque los logros reivindicativos obtenidos por los trabajadores municipales son muy altos en muchos aspectos y ellos sentían que las medidas que se adoptaban lesionaban esas reivindicaciones adquiridas.

120. Inclusive, es más, en muchas coordinadoras del Frente Amplio, a nivel de base, se intentó llevar adelante un esfuerzo de relacionamiento por abajo; o sea, de los trabajadores municipales frenteamplistas que estaban participando en el centro comunal zonal, con los compañeros del centro comunal zonal, con el coordinador zonal y con las instancias de los frenteamplistas que trabajaban a nivel de las organizaciones sociales. Se lograron cosas muy interesantes en este sentido, pero esta instancia no se reprodujo a nivel general. Creo que nos hubiésemos ahorrado muchos problemas si esto se hubiera hecho en todo Montevideo.

121. La ausencia de esta instancia de relacionamiento llevó a situaciones críticas. Nosotros anotamos una que fue clara: el caso de los cuatro directores que fueron exonerados de sus funciones en la Intendencia. Las instancias políticas fueron las últimas en enterarse de la forma en que se procesó todo ese problema. Y era un problema que tenía raíces políticas y tenía que ver con las relaciones entre grupos del Frente, con cosas que hacen hasta al acuerdo político, para decirlo de alguna manera.

122. Otro ejemplo fue la defensa del catastro. También ahí hubo dificultades. En el Frente llegamos a “acuerdos gramaticales.” Ya había toda una serie de movimientos por abajo para que las organizaciones sociales empujaran la campaña por el catastro, pero el acuerdo gramatical al que llegamos decía que era la Mesa Política del Frente la que iba a conducir dicha campaña. Y en la práctica, no hicimos ni lo uno ni lo otro. Se llegó así a un punto en que el compañero Tabaré tuvo que plantear a la Mesa que había inoperancia. Pero ¿por qué hubo inoperancia?, porque era un terreno de nadie. Entonces, se logra un nuevo acuerdo gramatical en el cual la Mesa Política sigue conduciendo, pero, a su vez, los directores deben asumir también un rol protagónico en todo esto, pero todavía no está resuelto el problema. Y sobre esto, el propio Tabaré, se expresó autocríticamente en el órgano de conducción política. La vida demostró que sin la estructura del Frente Amplio esa campaña no se podía llevar adelante.


-El tema del relacionamiento: un tema vital


123. -Esta discusión acerca de los roles que debía jugar cada instancia coincidió con un largo año y medio de discusiones acerca de qué estructura debía darse al Frente para adecuarse a las nuevas realidades. Nosotros, los comunistas, fuimos totalmente partidarios de esa reestructura13, entre otras cosas, porque entendíamos que la estructura que teníamos no era la adecuada para un Frente Amplio que ahora era gobierno departamental y que aspiraba a ser gobierno nacional.

124. Entonces se llegó a definir, en forma muy general, que todos los temas que tienen que ver con el programa del frente y el acuerdo político deben ser tratados por las máximas instancias políticas del Frente Amplio. Eso tiene que ver con el control de la aplicación del programa y las cosas que hacen a nuestro relacionamiento. Y, por otro lado que, a su vez, la Agrupación de Gobierno Departamental debe cumplir tareas de elaboración, asesoramiento y control, pero no es una instancia resolutiva que dice: hay que hacer tal cosa.


-El problema de los ritmos y la articulación fuerza política‑gobierno


125. Mariano Arana: Ahora, creo importante señalar que mientras la fuerza política tiene una natural vocación hacia lo discursivo, hacia lo asambleístico, hacia el debate ‑sin claros acotamientos en cuanto a las temáticas tratadas, ni gran preocupación por los tiempos que se consumen en dirimir esos problemas‑ la conducción de gobierno tiene la necesidad de adoptar decisiones que tienen que ser consistentes, congruentes y oportunas. Y probablemente fue ésta una de las causas que explica la dificultad para generar la articulación entre fuerza política y gobierno.

126. No tengo ninguna duda en cuanto a la necesidad de generar esa articulación ‑hasta ahora no bien resuelta‑, para que se tenga la posibilidad de tomar decisiones consistentes, congruentes y oportunas y, al mismo tiempo, para que esas decisiones estén avaladas por la fuerza política, para que no se desvíen de las tendencias estratégicas y lineamientos programáticos del Frente Amplio. Creo que debemos emprender a la brevedad la tarea de resolver esta cuestión.

127. No se trata de resolver únicamente un problema orgánico. Por lo tanto la respuesta a esta cuestión no deberá radicar exclusivamente en el plano organizativo. Lo primero que tiene que existir es claridad en la fuerza política ‑sobre todo en nuestro Frente Amplio con su integración plural‑ en cuanto a la importancia de mantener y desarrollar la presencia en el gobierno como parte de una estrategia global de acumulación política; como un escenario relevante en la dirección de avance efectivo de las ideas de cambio y de progreso.

128. A esto le llamo “cultura de gobierno”, es decir, a la capacidad de la fuerza política en su conjunto de defender en desarrollar y cultivar una nueva forma de hacer política; de aplicar realmente un programa de cambios y no de agitar meramente un discurso de cambios. Esto implica una forma nueva de entender nuestra participación en la dirección del estado.

129. La relación entre gobierno y fuerza política será resuelta, entonces, no sólo a partir de la integración de ámbitos apropiados para construir puntos de vista en común sino también por el desarrollo paralelamente de actitudes críticas y constructivas.

130. Visto ahora con una perspectiva autocrítica, debemos reconocer que en el presente ejercicio de gobierno no siempre funcionó adecuadamente esta articulación y se vivió una suerte de ajenidad por parte de los sectores políticos integrantes del Frente con relación al ejercicio cotidiano del gobierno. Y a veces sucedió algo peor: la presencia se efectivizó sólo en los momentos de crisis, que por cierto y, por suerte, fueron muy pocos en estos cinco años. Creo que esta es una realidad a superar.


-Ejemplos que reflejan falta de coordinación entre instancias


131. Carlos Pita: Yo pondría cuatro ejemplos que me parece que son muy útiles para mostrar la falta de coordinación entre las diversas instancias. El primero: la bancada oficialista de la Junta Departamental de Montevideo ‑desde el gobierno municipal, desde el legislativo comunal‑ toma una decisión en una consulta rápida con el ejecutivo comunal de elevar a la Asamblea General Legislativa Uruguaya una acusación al Tribunal de Cuentas, sin que la Bancada Legislativa Nacional haya participado de la decisión y sin que esto pudiera ser evaluado por la dirección política del Frente Amplio en esa instancia. Eso es un ejemplo de falta severa y grave de coordinación con la fuerza política...

132. Otro ejemplo, es el caso de los cuatro directores. Allí había un compañero que entendió, en forma transparente, que él había actuado en una de las facetas del problema correctamente, porque había informado puntualmente del problema a su organización política, pero no lo había hecho a la autoridad gubernativa. Ese es un segundo ejemplo nítido de que hay un problema doctrinario, un problema de definición de cómo deben ser las relaciones.

133. Otro, la inexistencia de una comunicación previa a la fuerza política de la forma en que se había resuelto esta cuestión, al conocimiento público.

          1. -¿Se enteran por la prensa?

134. -No es tanto eso como la irreversibilidad de la decisión, sin que el Frente Amplio como tal tuviera conocimiento del hecho...

135. Y otro ejemplo ‑me parece importante para decir alguna cosita sobre esto‑ que me pareció también destacable, es que se produjo lo que yo entendí como una suerte de advertencia de una de las organizaciones políticas de nuestro Frente Amplio, en el sentido de que si un jerarca de la administración era removido eso podría constituir un agravio a la organización política a la que pertenecía el compañero. Me parece que eso también pertenece al terreno de la falta de definición doctrinaria.


-Normas para el relacionamiento


136. -Y con estos cuatro ejemplos voy directamente al tema que me parece a mí fundamental: creo que este es un tema eminentemente doctrinario.
          1. -¿Podrías aclarar qué entiendes por doctrinario?, porque me desconcierta un poco la palabra.

137. -Yo considero por doctrinario un tema si se definen teóricamente normas generales, ámbitos de competencia, campos de decisión y mecanismos específicos muy concretos de procedimiento para tomar decisiones, vinculados al tema de las relaciones gobierno‑fuerza política.

138. Nosotros hicimos una especie de documentillo muy breve de metodología de abordaje para la discusión de la temática gobierno nacional ‑fuerza política, que podría valer exactamente para la de gobierno departamental‑ fuerza política, salvando las distancias de límites constitucionales e institucionales que tienen las distintas investiduras. Ahí nosotros avanzamos alguna definición que no tiene grandes diferencias con lo que exponía recién la compañera Ana sobre el tema.

139. El principio rector de la relación gobierno‑partido tiene que estar caracterizado por un concierto de coordinación y consulta de carácter bilateral y recíproco permanente o periódico permanente, con una alta frecuencia.

140. Debe existir independencia administrativa, o sea, las decisiones de carácter administrativo son competencia absoluta y no deben interesar a la discusión de la fuerza política. Independencia administrativa y un régimen de autonomía en la constitución de los equipos de gobierno, en donde la última palabra la tenga el gobernante. Debe existir también un régimen de funcionamiento de una agrupación de gobierno donde esté presente una representación del más alto nivel político de la conducción político‑partidaria, representantes del poder ejecutivo ‑los habilitados institucionalmente‑, y el intendente.

141. Y, en ese organismo, tienen que establecerse reglas de juego para determinado tipo de toma de decisiones. Por ejemplo, no puede haber una decisión de carácter político‑partidario que afecte directamente a la gestión de gobierno sin que se garantice una instancia en donde esté presente el gobierno, directamente representado, que va a ser el responsable de cumplir o no ese tipo de decisiones. Por su parte, el gobierno municipal no puede decidir algo que se aparte básicamente de la definición programática partidaria a raíz de la cual accede ese gobernante al cargo que ocupa, sin que eso sea previamente discutido y explicitado en esa agrupación de gobierno, sea nacional o departamental.

142. A mí me parece que esa y algunas otras reglas más tienen que estar presentes, definidas y aceptadas previa discusión, de manera tal que los procedimientos utilizados tengan la naturalidad, entre comillas, que deben tener y no se produzcan decisiones traumáticas.

143. Hemos discutido mucho, hemos avanzado mucho, hemos acumulado una cantidad de experiencia, en lo departamental, que muy probablemente tengamos que aplicar, en el próximo quinquenio y, ni qué hablar, en lo nacional. Podríamos avanzar sustancialmente en ese sentido y eso es muy importante, porque no se puede pretender que no haya confusión en los cuadros medios y en nuestros compañeros de base si la cabeza tiene un alto grado de confusión.

144. Ese organismo debe tener capacidad para la toma de decisiones rápidas. El tema de los ritmos que plantea Mariano es fundamental. Y eso no depende del número de organismos, sino del nivel, la representatividad y la cohesión de la fuerza política y del equipo de gobierno. Cuando no hay cohesión, aunque no sean muchos, igual los ritmos se retardan.

145. Ahora, a pesar de todo, estoy convencido de que las decisiones que se han tomado en todo este período, no existiendo los procedimientos de relación adecuados, consensuados y legitimados, han sido básicamente, en la mayor parte de las ocasiones, acertadas. Y lo han sido porque tuvimos un gobernante que encabezó el equipo de gobierno con una dosis excepcional de intuición, de olfato político, de carácter para la toma de decisiones, de capacidad de arriesgar, de jugar en los momentos más difíciles; incluso de sorprender con decisiones que a veces cuesta entender sin una reflexión y que, muchas veces, nos salvaron o nos permitieron salir adelante. Pero creo que no se puede seguir apostando a esto como método y, mucho menos, en el caso de un gobierno nacional.

-Un equipo político que reflexione más allá de lo cotidiano

          1. -Me parece que hay coincidencias en cuanto a que en la cosa programática el Frente tiene que orientar, tiene que vigilar, etcétera. El problema se produce cuando las líneas programáticas son muy generales y cuando, al tratar de aplicarlas, los problemas con que se encuentra el ejecutivo le hacen buscar otras soluciones. ¿Cómo se opera en ese sentido?, ¿debe consultarse al Frente?, ¿qué pasa con los ritmos?

146. Manuel Núñez: Respecto a tu pregunta a mí me parece que el ponerle la carne a lo que era un esqueleto, es decir, el concretizar el programa, fue algo hecho en forma individual por los compañeros que resultaron responsables de cada una de las áreas. No se hizo en forma colectiva, globalizando las discusiones políticas, y voy a poner un ejemplo concreto: yo creo que la concretización de la política de transporte del gobierno comunal fue más producto del Departamento de Transporte de aquella época y básicamente de su conductor, el compañero Rossi, que de la reflexión colectiva del equipo de gobierno. Y lo mismo sucedió en otra área como es la de Casinos, Hoteles y Turismo, con el compañero Coitiño.

147. Ese equipo político de reflexión conjunta sobre las líneas de gobierno, más allá de las cosas concretas que hay que revisar todos los días, hace falta aún hoy.

148. La ausencia de una instancia con esas características fue una fuente de problemas desde mi punto de vista, ¿por qué? ‑y ahí podemos tener diferencias con los compañeros, pero lo voy a decir igual‑, creo que la política de transporte, concretizada por el equipo del Departamento de Transporte, fue asumida rápidamente por el conjunto de los compañeros frenteamplistas que estaban en el gobierno municipal y, sin embargo, la política desarrollada en Hoteles, Casinos y Turismos nunca fue asumida totalmente y se generaron problemas políticos porque no fue producto de una reflexión colectiva, ni siquiera de los componentes frenteamplistas del gobierno municipal.

149. Creo que el tercer ejemplo, también muy claro, es el área de presupuestación. Cuando se elaboró el presupuesto, fue elaborado por un equipo muy reducido y poco participativo, sin discutir globalmente los lineamientos políticos. Esos defectos después traen problemas.

150. La concreción de un equipo político que razone más allá de las necesidades cotidianas de ejecutar es absolutamente necesario.

151. Hugo Cores: Respecto a las diferencias entre la gestión de Rossi y de Coitiño que señalaba Manuel, creo que hay una parte de la gestión que tiene que ver con la capacidad de trabajo, las ideas, la iniciativa, el estilo de relacionamiento con el personal, con los jerarcas y con los vecinos, que es propio de cada director, de cada jefe de área.

152. En el caso de Coitiño él hizo una gestión que, además del ritmo muy intenso que imprimió a su trabajo, buscó siempre tratar de llevar adelante los compromisos establecidos en el programa, particularmente en lo que tenía que ver con el desarrollo de las áreas de acción social de la intendencia.

153. Y creo que no toda la gestión municipal tuvo la misma dosis de preocupación por el cumplimiento de estos objetivos sociales, algo que me parece absolutamente esencial. O sea, yo creo que cuando hablamos de “mejor de lo mismo” para el nuevo gobierno frenteamplista, esto debe interpretarse como mayor incremento de la proyección social, popular, del gobierno frenteamplista, es decir, más atención a los sectores carenciados, a los problemas de la pobreza; institucionalización de formas que permitan atender el problema de la destrucción de la familia y de la sociedad uruguaya por vía del neoliberalismo. Y pienso, en relación con esto, que habrá que darle un tono fuertemente popular, esperanzador, a la campaña y después cumplir con lo prometido en la ejecución de obras de neto contenido popular.

-Una instancia política por encima del gobierno


154. -Ahora tengo una cierta aprehensión cuando se dice que los grandes ejes estratégicos se adopten en la fuerza política y su concreción quede en manos de la administración. Lo que pasa es que el concepto “administración” es un concepto que crece, es como una mancha voraz, tiende a extenderse hacia todos los planos. Significa un atajo para la resolución de los problemas políticos, ¿por qué?, porque la administración está dotada de palancas de poder administrativo, es decir, ella puede resolver por vía de la ejecución, desde el espacio municipal, problemas que pertenecen a la órbita de la formación de ideas, de corrientes de opinión, de organización popular. En ese sentido la ambigüedad del espacio de la administración debe tender a ser compensada por un mejor y mayor desarrollo de los controles políticos a todos los niveles. Y creo que éstos no se concibieron bien porque había una gran confusión. En eso coincido totalmente.

155. A mí esto me preocupa, porque toda administración, entre otras cosas, tiende a perpetuarse, y tiende a constituirse de alguna manera, ella misma, en partido. Ese aspecto debemos tenerlo en cuenta.

156. La experiencia cívica uruguaya en ese sentido es interesante. Acá, desde los primeros años de este siglo, el batllismo14 hizo un esfuerzo muy grande por separar el gobierno de lo que era la existencia de la fuerza política, a través de los Clubes Batllistas y de la Convención. Me parece interesante citar aquí un ejemplo que a mí me impactó. En el año 53, en el frigorífico nacional ‑que estaba en parte administrado por el estado y en parte por una delegación de los estancieros‑, bajo la responsabilidad de un funcionario nombrado por el gobierno, que era el director del frigorífico, se producen ochentitrés despidos. Esa noche, los sindicalistas toman contacto con la Comisión de Legislación de Trabajo de la que formaba parte Zelmar Michelini; al día siguiente se convoca a la Convención del Partido Colorado ‑en ese momento el poder ejecutivo era ejercido por un Consejo Nacional de Gobierno y los consejeros colorados, particularmente el consejero Rubio, apoyan la gestión del director del Frigorífico nacional respecto al despido‑ y ésta decide que sean reintegrados los obreros desautorizando el mandato. Y en la misma semana son reintegrados los ochentitrés. O sea, el sistema político tenía una fluidez y una capacidad de ser controlado desde afuera por un órgano que era la Convención del Partido Colorado ‑donde tenían mayoría los sectores populistas del batllismo, la 15 de esa época‑ que estaba por encima de las decisiones de la administración del frigorífico y de la administración central del poder ejecutivo.

157. Hoy eso es impensable. Sólo el Frente Amplio tiene una instancia parecida en su vida interna. Me imagino que un proceso de desarrollo de una nueva administración frenteamplista debe tender a crear instancias donde los temas no se analicen con una óptica administrativa, sino con una óptica política, con una óptica nacional, con la óptica de una ideología y de un programa de transformaciones, con una lógica que se fije objetivos estratégicos de cambios profundos y, desde allí, se controle la administración y, en algunos puntos de alta repercusión ideológica se la haga, incluso, autocriticarse.

158. Eso fortalece a la sociedad civil y fortalece la posibilidad de participación de la gente. La participación importa cuando duele, cuando producen hechos en el marco de una confrontación de intereses; cuando, a partir de la organización, sea social o política, se logran efectos sobre el gobierno.

          1. -Lo que pasa, probablemente, Hugo, es que un gobierno popular tiene mucho más dificultades de afrontar una situación del tipo que tú planteas que un gobierno de derecha, porque, por ejemplo, una de las cosas que suele hacer la oposición a los gobiernos populares es desautorizarlos acusándolos de que no tienen gobernabilidad, que los partidos hacen lo que quieren con ellos. Y como dominan la prensa, crean realmente una imagen de falta de autoridad, que es una cosa muy complicada. Aquí la derecha se lanzaría entera contra... Esa es una cuestión que yo pienso que es mucho más conflictiva en un gobierno popular que en uno de derecha ¿no?

159. -Sí, sí, sí..., es así. Lo que tú describes es así. Ahora, yo creo también que un gobierno de izquierda tiene que tener como resultado, a mediano plazo, un fortalecimiento del protagonismo social; un fortalecimiento de la autonomía de la sociedad en relación al gobierno y también de la captación de la simpatía y el apoyo político. Creo que algo de eso ha ocurrido, hoy el Frente tiene más fuerza como corriente de opinión en Montevideo que antes del gobierno de Tabaré. O sea, se ha ganado conciencia, se ha ganado apoyo en la población y creo que se logrará aún más apoyo si se ponen en práctica medidas de un mayor contenido popular.
      1. 3. Desfasaje entre militantes frenteamplistas del gobierno y de la fuerza política

-No se valoró papel del gobierno departamental para impulsar cambios


160. Miguel Fernández: Yo creo que la fuerza política no valoró suficientemente el papel que podía tener un gobierno departamental para promover cambios profundos. Si todo el Frente Amplio hubiera partido del principio que el gobierno departamental era una palanca para desarrollar nuestra estrategia de cambio, lo lógico hubiera sido que la fuerza política no hubiera operado sólo apagando incendios, sino que hubiera dirigido, como fuerza política, todo el proceso. Eso no ocurrió porque, aunque se proclamó, no se internalizó la idea de que estar en el gobierno genera nuevas condiciones para impulsar cambios.

161. Pienso que nosotros pagamos el precio de no saber movernos en el aparato del estado. Y moverse en el aparato del estado para cambiarlo ‑no para que se extinga, ni para destruirlo‑, significa todo un arte que no se adquiere de un día para otro. Hay que administrar bien y utilizar una buena administración para cambiar.



162. Margarita Percovich: Nuestra izquierda es absolutamente conservadora en cuanto a las prioridades en un país. Los compañeros siguen pensando que lo importante ‑aunque sean oposición‑ son las cosas que se tratan en el parlamento nacional. Es interesante señalar que cuando se hizo un plebiscito sobre reforma del estado, ninguno de los dirigentes del Frente tomó en cuenta que estábamos haciendo una experiencia con el estado. La reflexión acerca de la descentralización no se concretizó en una propuesta.

163. Por otro lado, yo creo que nosotros nos municipalizamos, pretendiendo resolver exclusivamente en el ámbito municipal, problemas que era preciso inscribirlos en el marco de una lucha política e ideológica más global, pero esto nos lleva a otro tema.

164. Creo que también están los prejuicios de la contaminación y de la cooptación que pueden sufrir las fuerzas revolucionarias cuando trabajan en el plano institucional. Y ese es otro gran tema en el que no voy a entrar ahora.

-Los cuadros políticos quedan al margen de la riqueza de la práctica de gobierno


165. -Porque pasa otra cosa: los cuadros políticos se quedan un poco enquistados en los organismos políticos; como no tienen responsabilidades directas de gobierno muchas veces quedan al margen de la riqueza de esa práctica, que hace madurar, genera nuevas reflexiones y permite seguir elaborando política sobre la práctica. Este es uno de los nudos difíciles en el que se encuentra la izquierda en este país. Hoy tenemos un Frente Amplio con una cáscara militante absolutamente ajena a la riqueza política de la práctica que estamos haciendo. Pero también hay compañeros frenteamplistas de toda la vida que están haciendo una práctica interesantísima y se resisten a ir al aparato político a trasladar esa reflexión, porque el aparato mismo los rechaza por seguir teniendo determinados estereotipos de lo que es la acción política. Las definiciones políticas pasan, a veces, por cosas tan alejadas de lo cotidiano, como decía Miguel, y no debería ser así. Es a partir de la práctica cotidiana que uno puede llegar a visualizar los grandes cambios.

-¿Dos Frentes?

          1. -Se habla de que hay dos Frentes, el Frente Amplio y el Frente Amplio de Tabaré Vázquez o el Partido de Tabaré Vázquez, ¿en qué se basa esto?

166. Lilián Kechichian: Este es un tema apasionante: si hay dos frentes o cómo está el Frente a partir de que asumimos el gobierno. Una cosa es esa crisis producto de los cambios en la que la izquierda en general, la del Uruguay, de América Latina y del mundo. Pero yo creo que sí, hay, como decía José, dos actitudes: la actitud que tienen los frenteamplistas que estamos en el gobierno es absolutamente diferente a la mayoría de los frenteamplistas que se siguen sintiendo en la vereda del frente y como oposición; que no se han asumido todavía como gobierno. Y no hay todavía en el Frente Amplio una orgánica que dirija. Entonces, como no tenemos los ámbitos orgánicos para discutir, lo peor que podemos hacer es discutir a través de la prensa, que es lo que está sucediendo.

167. Ha habido una enorme tentación de que el gobierno sea el terreno en donde se definan las confrontaciones sectoriales entre los grupos del Frente Amplio. Tengo que decirlo, porque es algo que me preocupa; creo que eso nos ha pasado. Si la fuerza política no tiene una orgánica que dirija, si la fuerza política no tiene un ámbito de intercambio de ideas y no recrea la fraternidad, que fue la esencia del nacimiento del Frente y que implica la unidad en la diversidad y el respeto como norma del diálogo político, podemos perder mucho en imagen ante la gente. Es una cosa terrible pero yo la siento de esa manera. Podemos perder todo lo que nos costó tantos años de lucha, tantas vidas, porque aquí la gente ha peleado mucho para que el Frente Amplio llegue al gobierno. En la historia tenemos sesenta, setenta, noventa años, cien años de lucha. Nos costó horriblemente la salida de la dictadura y que nos vieran como una fuerza política capaz de gobernar.

168. Yo tengo terror de que la gente nos empiece a comparar, en ese aspecto, con un partido tradicional más. Porque hoy mucha gente, producto de nuestra pública e impúdica discusión, sostiene que somos parecidos a los partidos tradicionales. ¿Por qué? Porque todo parece reducido a una pública e impúdica discusión por cargos, todo parece reducido a una discusión donde las ideas están ausentes, y eso yo no lo quiero. No voy a participar de eso y me parece, además, que no es bueno para el futuro del Uruguay. Todos los que somos frenteamplistas definimos la necesidad del Frente Amplio como fuerza política, ya no para cambiar el Uruguay, sino para que el Uruguay siga existiendo como país; porque si se siguen aplicando políticas neoliberales, nosotros desaparecemos. El Uruguay no es viable. Por eso el tema de la relación partido‑gobierno y de cómo al acceder al gobierno, tendríamos que discutirlo con más profundidad...

-Se adquiere madurez cuando se es gobierno: ejemplo de la toma de terreno


169. Miguel Fernández: Mirá, quiero poner un ejemplo de la maduración que adquieren los cuadros: un grupo de gente que estaban ocupando INLASA15, una de las fábricas de las tantas que se han cerrado aquí, ocupó un terreno municipal que estaba previsto para una obra social ‑una guardería comunitaria‑.

170. José Tognola: Hubo una huelga de hambre en este terreno contra la Intendencia, equivocándose además de enemigo, porque acá existe un Ministerio de Viviendas que tiene la principal responsabilidad sobre el tema de la vivienda.

171. Miguel Fernández: ¿Y qué ocurrió? Los tres frenteamplistas que tuvieron que enfrentar esa situación y que estoy absolutamente seguro que en cualquier otro contexto hubieran dicho: “Estoy del lado del que ocupa la tierra”, empezaron a pensar, siendo junta local, que tenían que defender el destino social de esa tierra; que se distribuya con un carácter equitativo, atendiendo una lista de prioridades y no del primero que llega.

172. Cuando la gente asume responsabilidades, vive de otra manera el proceso; no lanza la consigna: “A los sin techo” y punto; empieza a tener una visión diferente, que considero muy valiosa16.



173. José Tognola: Mira, lo que ocurre es que unas familias que estaban viviendo en un lugar que estaba a punto de derrumbarse, van y ocupan un terreno municipal, con el total apoyo de algunos vecinos que están en el concejo de vecinos. Pareció perfecto. El problema es que el concejo vecinal no razona de que esa es una propiedad municipal, que hay una concepción de cartera de tierras por el gobierno municipal, la cual concede la tierra en base a un concepto de los más necesitados y no sólo de los que ocupan terrenos; porque ocurre que hay familias en iguales o peores condiciones que éstas, que no van a ocupar, que no están organizadas, pero que están esperando que la Intendencia les conceda ese terreno. Si nosotros le concediéramos la tierra al que la ocupa, no podríamos redistribuir la tierra municipal, que es propiedad de todos, con algún criterio; el criterio estaría determinado por el que tiene más fuerza.

174. Esas familias siguen viviendo en el mismo lugar donde ocurrió el derrumbe y hace unos días volvió a haber otro derrumbe, porque quienes los motivaron a ocupar el terreno no les dijeron que el problema no se resuelve sólo consiguiendo el terreno, sino que hay también que organizarse y tocar el timbre y abrir la puerta a pechazos para conseguir el dinero para poder construir la vivienda, porque si no tienen el terreno, ¡bárbaro!, pero siguen viviendo donde estaban antes, porque debajo de los pastos no pueden vivir.

175. La junta local fue mucho más madura que algunos otros que sólo se motivaron por el hecho de la ocupación por la ocupación misma.

      1. 4. La fuerza política debe actuar como una sinfónica


176. Juan Diakakis: Cuando la izquierda, en las grandes ciudades de América Latina, pasa a ser gobierno municipal se produce una crisis entre lo que es, me parece a mí, la fuerza política y la institución municipio o los cuadros destinados al trabajo del gobierno municipal.

177. Creo que acá estábamos retrasados en la teoría kilómetros y años, porque nunca pensamos ser gobierno en una ciudad, sino que pensamos ser gobierno en el país, y resulta que la vida ahora nos da la posibilidad de ser gobierno en una ciudad y no tenemos respuesta para muchos problemas. Pienso que el problema solamente se resuelve elevando el papel de la fuerza política: no hay otro.

178. Cuando hablo de fuerza política no hago una separación: los que están destinados a la labor municipal y los que no lo están. Ahí está precisamente el desafío de la fuerza política.

179. Si la fuerza política es capaz de impulsar la autonomía de sus actores y de actuar y trabajar en la conjugación de todo esto sería un avance enorme. La izquierda tiene un tremendo desafío, porque va a llegar a ser gobierno en grandes ciudades del continente y eso puede ser una experiencia que retrase o que catapulte al gobierno del país.



180. Yo reitero, que el desafío de la izquierda del continente de ser gobierno en las grandes ciudades exige que la fuerza política correspondiente tenga un papel elevadísimo, tan elevadísimo que sea capaz de concebir la acción de sus militantes como en una sinfónica. No puede ser que todos toquen el mismo instrumento, pero sí puede ser que todos toquen la misma partitura. Si eso no se logra tenés pedazos, retazos de la línea política de la fuerza política, tenés retazos, parcelas, que no se enriquecen a sí mismas, que no se conjugan, que no se sintetizan, y una cosa más grave, que no se proyectan al futuro.
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