Intendencia de montevideo un pueblo que se constituye en gobierno



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i. El marco en el que debe desenvolverse el naciente gobierno de Tabaré

-Ausencia de reflexión sobre el gobierno municipal y origen de esa carencia

          1. -Luego de varias conversaciones que he tenido, he quedado con la sensación de que el Frente Amplio, como organización política, no ha desarrollado una reflexión sobre cuáles deben ser las relaciones organización política‑administración, y funcionarios‑administración. Veo una cierta orfandad de reflexión respecto a lo que es una administración popular. Da la impresión de que el Frente no hubiese valorado el gobierno de la Intendencia de Montevideo como el nudo estratégico de la posibilidad de acumular fuerzas para avanzar en la conquista del poder y que los compañeros de la dirección por haber estado absorbidos por problemas nacionales como el de la deuda externa, el MERCOSUR y otros, dejaron a la Intendencia un poco sola desarrollando su política.

1. Hugo Cores: Creo que, efectivamente, hay una carencia de reflexión frenteamplista sobre la importancia del gobierno departamental como camino de acumulación estratégica; creo que también hay una carencia, yo diría, más inmediata de reflexión y de acción frenteamplista en apoyo al gobierno municipal del Frente Amplio.

2. Ahora, ¿cuál es el origen de esto? Creo que hay varias situaciones que lo explican de las cuales te voy a dar sólo los titulares:

3. Creo que el Frente asume el gobierno departamental con las limitaciones que el orden jurídico y constitucional del país establecen, o sea, con cierta autonomía financiera, pero muy dependiente de los organismos centrales en una cantidad de planos ‑cuando me refiero a organismos centrales me refiero al Tribunal de Cuentas1, al Tribunal de lo Contencioso Administrativo2, al Tribunal de Alzada, donde ya hay mayorías regimentadas antes del conflicto‑.

-Una izquierda golpeada por caída del socialismo


4. -Por otra parte, accede al gobierno en un momento muy particular: cuando las organizaciones políticas están atravesando los efectos del sacudimiento mundial debido a la crisis del socialismo. O sea, la izquierda uruguaya, junto con la tremenda novedad ‑que ya era de por sí un desafío‑ de salir de su condición de eterno opositor, de eterno denunciador y pasar a tener en sus manos la responsabilidad de construir un proyecto de desarrollo democrático, de descentralización, de justicia tributaria; un gobierno teñido de frenteamplismo, tiene que afrontar esta tarea en un momento particularmente difícil, cuando arrecian las ideas antipartido, antiorganización política, antimilitancia política.

-Esfuerzo titánico: inercia del aparato, una revolución cultural


5. -Llevar adelante la tarea de revertir la rutina de la vieja administración: cambiar la inercia burocrática, inoperante, de despilfarro tanto de recursos humanos como materiales ‑rutina que caracterizó a la Intendencia en manos de los partidos tradicionales‑ y transformarla en una intendencia al servicio de la población, al servicio de los trabajadores, al servicio de los habitantes de la ciudad, exige un esfuerzo titánico en el plano ideológico que implica una especie de revolución cultural y moral. Y ese esfuerzo es mayor en la medida en que no hay una mentalidad de servidor público3. El nuevo gobierno se encuentra con una inercia burocrática, despilfarradora, muy enquistada en los cuadros de dirección, en los cuadros intermedios y, también, en una parte de los trabajadores. El problema era, entonces, cómo una administración sin experiencia anterior de gobierno, enfrentaba esa situación sin contar con un respaldo en la masa de funcionarios municipales y, en los ámbitos de descentralización que el gobierno municipal quería establecer, sin un respaldo político que movilizara, controlara, denunciara, en defensa de la comunidad.

6. Es evidente que hay actitudes del gremio de trabajadores municipales en las que se actúa, con respecto a la Intendencia, con el mismo espíritu de enemigo con que se actuaba en relación a los gobiernos colorados o a la dictadura.

7. Pero ese movimiento sindical también está sufriendo el impacto de la desideologización, del descrédito de la lucha que va más allá de los intereses inmediatos del gremio.

8. Además de la crisis que está sufriendo el movimiento sindical en general, hay que agregar una cierta ausencia de conducción militante en el ámbito de la administración y, también, en el ámbito del gremio. Conducción, no en el sentido autoritario del término, sino en el sentido de orientar el quehacer funcional o gremial de acuerdo a intereses generales, con un signo de trabajadores, con un signo popular, con un signo de defensa de los intereses de los más humildes.


-Orfandad de militancia


9. -Estos dos elementos contribuyeron a una orfandad de reflexión y yo diría, a una orfandad de militancia. Eso dio como resultado que hubo momentos en que la administración tuvo que resolver sola y la vía administrativa para resolver determinado tipo de problemas no siempre es la más idónea; en algunos casos es la peor, ¿por qué?, porque para que la labor de descentralización sea efectiva precisa algo más que órdenes administrativas, precisa entusiasmo y creatividad, y no se decreta que los funcionarios sean creativos por una orden de servicio bajada por un intendente o por un director. Eso sí lo puede hacer un militante, que hace una reunión, que lanza ideas entre los vecinos, que llama al coordinador del centro comunal zonal4 y le lleva ideas y denuncias, lo estimula y le da una mano para resolver los problemas.

10. En la medida en que ese militante flaquea, dejamos a la administración colgada del recurso administrativo y éste corre el riesgo de agotarse. Enfrentar correctamente esta problemática de la gestión requiere una gran unidad política del Frente Amplio, un gran espíritu misionero, un gran espíritu de convencer a la gente, de enseñar con el ejemplo, de aceptar críticas.

11. Entonces, esto que tú decís, palabras más palabras menos, lo dijo Tabaré Vázquez en el órgano de conducción: “Estamos carentes y atrasados en la discusión acerca del problema de la relación entre el Frente Amplio y la Administración.” En esto coincidimos la inmensa mayoría de los dirigentes del Frente.

12. Y eso ocurre a pesar de que existen en el Frente jornadas ejemplares de democracia. El grado de información que tiene hoy un militante frenteamplista sobre los problemas y las contradicciones internas del FA, aquéllas que duelen en carne viva, es enorme.

13. Esa gente representa una fuerza, porque se priva del descanso, de ver televisión, para asistir a esas reuniones y pasar horas encerrada discutiendo. Pero esa fuerza no actuó en el período recién pasado y creo que hay que ponerla a actuar, porque es clave, decisiva. Para que se resuelvan bien muchos de los problemas que han surgido en la Intendencia se precisa la presencia de la militancia, o sea, de la fuerza política unida por una línea política, porque es la línea política lo que anima al militante y lo hace apoyar con más fuerza una gestión.

-El desconcierto y sus peligros


14. Manuel Núñez: Creo, como Hugo, que en el momento en que accedió al gobierno de Montevideo hay tres cosas que lo pautan. Una de ellas es el momento político ideológico internacional de la caída de ciertos paradigmas. ¡Ese es un elemento importantísimo! Esa situación provoca un desconcierto en la militancia de izquierda en general, no sólo en la del Partido Comunista, que corre varios peligros ante la nueva situación: uno de ellos es el refugio en viejas verdades; otro es el pragmatismo rayano en la falta de principios.

-Aparato institucional se traga a los cuadros del Frente


15. -Otra cosa que ocurre es que todos o la gran mayoría de los compañeros que discutieron, elaboraron y trabajaron el tema municipal, fueron prácticamente absorbidos por el aparato institucional: pasaron a asumir los cargos de confianza del gobierno o están situados en el ámbito legislativo municipal. El gobierno se tragó al Frente Amplio y las estructuras del partido tuvieron que ser llenadas con otros compañeros que, en general, tenían mucho menos experiencia y habían participado en mucho menor medida en la elaboración del plan de gobierno.

-Tabaré, una personalidad avasallante


16. -Por último, la tercera es el surgimiento de una figura como la de Tabaré Vázquez, cuya imagen trasciende grandemente al partido y trasciende también a la Intendencia. Su personalidad es una de las cosas que debemos tener en cuenta cuando analicemos el tema de gobierno, porque en la mayoría de las decisiones tiene un gran peso, diría excesivo, por la debilidad de la estructura partidaria, por carencias en los directores, pero además, por su personalidad avasallante, que hace que su gobierno tenga características muy particulares.

17. Carlos Pita: Yo coincido con el marco global descrito aquí en que el Frente accede al órgano municipal.

18. Hay tres elementos centrales de la coyuntura, que se dan en el Uruguay y en el mundo, en ese momento: el derrumbe del llamado socialismo real, la concreción del ejercicio del gobierno municipal y la consecuencia inmediata: se empieza a pensar en que la izquierda puede llegar al gobierno nacional en el siguiente período. Este tercer elemento ‑que no ha sido mencionado‑ es de igual importancia en cuanto a la repercusión que tiene en el pensamiento de la izquierda uruguaya.


-Cohabitación de gobiernos local y nacional con proyectos diferentes


19. -Hay, además, otro elemento que me parece muy original: es la primera vez que se produce la necesaria cohabitación ‑no sé si en camas separadas o en habitaciones distintas (ríe)‑ entre el gobierno nacional y un gobierno de la capital del Uruguay ‑que es la capital de más de la mitad del país‑ de signos radicalmente distintos: programáticos, ideológicos, políticos, etcétera.

20. Por otra parte, está el hecho de que nosotros pasamos a un encuentro de vivencias democráticas experimentado desde el gobierno y no desde la oposición, lo que nos lleva de la mano a convivir con la responsabilidad del ejercicio concreto de las decisiones administrativas y políticas desde el gobierno y a convivir también con la crítica que, injusta o no, es legítima de acuerdo a las reglas de juego que nosotros defendemos y aceptamos.

21. Si a ello le agregamos un poquito de sal, se nos genera un fenómeno que, por lo menos durante el 90, el 91 y buena parte del 92, fue desarrollando una situación que llevó a una crisis concreta de conducción política en la izquierda uruguaya. Ese fenómeno no se da, sin embargo, en el desempeño del gobierno municipal, que no tuvo durante su gestión ningún tipo de colapso de dirección o de falta de conducción. Por el contrario, fue capaz de responder a su responsabilidad de gestión conviviendo con esa crisis de conducción. Esa es mi percepción del fenómeno.

-No se estaba preparado para ganar


22. Ana Olivera: El primer elemento que quisiera plantear ‑y creo que en eso coincidimos todos‑ es que en el 89 no todos estábamos convencidos de que íbamos a ganar el gobierno departamental. Ese no es un elemento menor, porque eso también marcó cómo nos preparamos para llegar a ser gobierno, incluido el programa que elaboramos.

-Sí hubo una reflexión, pero no llegó a conclusiones concretas


23. -Creo que sí hemos reflexionado sobre lo que llamamos “el relacionamiento”. Nuestro problema ha sido, más bien, la falta de concreción de las conclusiones a las que hemos llegado. Muchas veces hemos reflexionado sobre el tema del relacionamiento y yo voy a enumerar algunas que fueron las más importantes.

24. Cuando erramos en la elaboración del decreto para nombrar los coordinadores zonales y se interpone una apelación en su contra sólo entonces se apela, por primera vez, al conjunto de los frenteamplistas para defender el proyecto de la descentralización.

25. También fue un elemento fundamental el tema del relacionamiento de los coordinadores zonales con las coordinadoras del Frente. La mayoría pensó siempre que ese relacionamiento debía existir, no para decirle al coordinador zonal que tenía que poner la bombita5, ni que había que podar los árboles, sino para analizar en conjunto los grandes lineamientos de trabajo en la zona. Este fue un proceso de larga discusión en la propia Coordinadora Departamental.

26. Así llegamos al II Congreso del Frente Amplio. Allí se da una reflexión sobre el tema del relacionamiento, tanto del relacionamiento a nivel barrial como a nivel de la institución, porque en algunos casos se dan superposiciones de cosas, es decir, no se diferencian los roles de cada quien.

27. En los materiales del II Congreso se plantea también cómo debemos elaborar el programa y al respecto se dice con todas las letras: el programa no se elabora con técnicos entre cuatro paredes, el programa se elabora con los protagonistas. E intentamos hacerlo así cuando elaboramos el programa departamental: fuimos a hablar barrio por barrio. El Frente Amplio convocó a las organizaciones sociales específicas que trabajan con mujeres, educación, jóvenes, jubilados, trabajadores, medio ambiente, etcétera, generándose una instancia de intercambio y protagonismo de las organizaciones.

28. Carlos Pita: En el tema del programa coincido con Ana. El Frente ha venido practicando, en los últimos años, una política muy enriquecedora, porque ha venido buscando elaborar programas nacionales. Y para ello ha convocado al diálogo a las organizaciones de productores lecheros, del arroz, de los cítricos, del azúcar y ha juntado un bagaje de definiciones que son producto de una coparticipación entre fuerza política‑fuerza social; fuerza productiva‑fuerza económica.

29. Pondría otro ejemplo importantísimo de orden institucional: la reforma del estado. El bagaje de definiciones de carácter programático que nosotros tenemos en común con los trabajadores del estado es enorme. Ya se han presentado proyectos muy importantes que van a servir de base para la reforma del estado municipal.


-Discusión y reflexión existe, pero en ámbitos muy reducidos


30. Manuel Núñez: En primer lugar creo que es cierto que la fuerza política, en varias oportunidades, llegó a hacer manuscritos, en algunos casos no tan manuscritos, sobre el tema del relacionamiento entre partido y gobierno y sobre el tema de la gestión del Gobierno Municipal de Montevideo, pero también es cierto que eso siempre quedó en ámbitos muy reducidos de la organización política, sólo en el ámbito de los compañeros que están ahora dedicados a la Departamental de Montevideo. En los plenarios nacionales, cuando se entra a discutir el tema del gobierno municipal, es una pequeña minoría la que participa y discute, la mayoría de la militancia no participa en esas discusiones.

31. Y yo quería agregar un nuevo ingrediente: es cierto que tiene que haber un grado de relacionamiento entre la fuerza política a todos los niveles, la instancia institucional y la instancia social: las organizaciones sociales barriales o sindicales, etcétera. Pero ahí hay distintas visiones y el asunto no se ha saldado. Están los compañeros que, desde las coordinadoras del Frente, quieren ser los que den los lineamientos, y no sólo los lineamientos, sino determinar concretamente lo que hay que hacer, y están los que participan del gobierno municipal a los que les molesta esto, porque les parece que los compañeros de la estructura partidaria tienen un conocimiento muy parcializado, muy desde una óptica concreta y no desde la globalidad de la visión de gobierno. Yo participo de esta última apreciación.

32. Entonces, hay diferentes visiones de cómo se debe solucionar la relación y ahí nos encontramos con otro problema, el problema de los límites: hay un coordinador zonal que tiene encima cuatro o cinco coordinadoras políticas o zonales partidarias distintas o una coordinadora del Frente que atiende cuatro o cinco zonas de la Intendencia.

33. Ana Olivera: Y, por otro lado, está también el tema del relacionamiento con los funcionarios municipales frenteamplistas. ¡Qué importante hubiera sido, en toda esta etapa, tener al comité de los trabajadores municipales frenteamplistas funcionando, no para discutir los temas sindicales, sino para discutir los grandes temas del programa de gobierno del Frente Amplio, como, por ejemplo, el tema de la descentralización!

34. Estos temas fueron objeto de largos debates en el II Congreso del Frente Amplio y se adoptaron resoluciones concretas sobre ellos. Hay una específica sobre el tema de los tres niveles de acción. La organización política, evidentemente, no va a decidir cada acto administrativo que hay que realizar, pero la organización política tiene, entre otras cosas, por ejemplo, la obligación de controlar la aplicación del programa y hacer evaluaciones periódicas.

35. Aparte de esa discusión ‑que fue un largo debate‑, hubo una comisión específica que trabajó sobre el tema departamental y esa comisión resolvió la instrumentación de la llamada Agrupación Departamental como instancia de relacionamiento; se resolvió también una instancia de relacionamiento con los coordinadores. Todos estos temas estuvieron presentes en la reflexión de las organizaciones políticas y de las bases. Después de esto, inclusive, se estableció un plazo para llevar a la práctica esas resoluciones, pero el plazo fue largamente sobrepasado, porque no había consenso en cómo llevarlo adelante.

36. Compañeros, he dicho todo esto para demostrar que hubo reflexión, pero, efectivamente, en el conjunto, colectivamente, no encontramos la forma de concretarla.



37. Hugo Cores: En realidad no hay orfandad de reflexión, coincido con Ana. El tema suscitó más de una vez discusiones orgánicas, plenarias nacionales, incluso hubo debates en el Congreso del Frente. Lo que faltó fue presencia militante y capacidad de resolución o de concreción de algunos acuerdos a los que se llegaba. Por otra parte, muchas veces se llegó a una especie de empate, donde las cosas terminaron resolviéndose por vía de la lógica de la administración más que de la lógica política, justamente por el debilitamiento del factor organización (Frente Amplio) como uno de los polos de la contradicción.

-Gobernar resolviendo contradicciones dentro del propio pueblo


38. Manuel Núñez: Yo creo, como decía Hugo, que nunca habíamos estado enfrentados a tomar decisiones para el conjunto de la población en un ámbito concreto, siempre estuvimos acostumbrados a pelear por las reivindicaciones de los sectores populares contra los gobiernos de derecha y eso nos llevaba a un mecanicismo que, después, enfrentados a la actividad de gobernar, nos dimos cuenta rápidamente que debíamos corregir. Comprobamos que no siempre la contraposición de intereses se da entre sectores oligárquicos dominantes y sectores populares, sino que, muchas veces, ésta se da dentro de los mismos sectores populares. Puedo poner el ejemplo del ambulantismo: por un lado, los ambulantes son sectores populares, por otro lado, determinados sectores de pequeños comerciantes que también pertenecen al ámbito del sector popular. Tenemos, entonces, que gobernar para varios sectores populares que muchas veces tienen intereses contrapuestos al mismo tiempo.

-De ser oposición a ser gobierno


39. Mariano Arana: Corroborando algo que decía Núñez, creo que era bastante lógico que se diera esta situación en una fuerza política que nunca tuvo responsabilidades de conducción de gobierno. Cada vez que oigo la palabra oficialismo refiriéndose a nosotros me corre un frío por la espalda; es un rechazo casi visceral, de pronto perverso. Pero, la verdad es que vivimos toda la vida considerándonos oposición. Pienso que hay que revertir esa situación, porque no solamente aspiramos a obtener algunos gobiernos departamentales, queremos conquistar el gobierno del país.

40. Y creo que la izquierda es una fuerza contestataria, y me parece muy bien que lo siga siendo, porque si no, no sería izquierda ‑aún dentro de las acciones que se asumen en su propio seno‑, pero, naturalmente, hay cuestiones que es necesario dirimir porque pueden generar situaciones de confrontación que no son convenientes.


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