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El escrito 'Sobre el médico'


Abramos uno de los libros más significativos de los textos hipocráticos catalogados como deontológicos o éticos. Se titula peri iatrós, sobre el médico. El hecho de que aparezca el peri en su título nos indica ya que va a ocuparse de un tema tópico, en este caso cómo debe comportarse el médico. Y por la propia naturaleza del tema es obvio que su contenido va a ser también tópico, ya que habrá de dar preceptos o normas de comportamiento y actuación.
Abramos el primero de sus capítulos. Es una sucesión de tópicos, seguida de breves comentarios o explicaciones. Aunque en las ediciones usuales el texto viene corrido, sin más diferencias que los puntos y las comas, yo voy a dividir el capítulo en versículos, cada uno de los cuales contendrá un tópico y su correspondiente explicación. A fin de diferenciar claramente unos de otras, el tópico irá en cursiva y la explicación en redonda. Esto hará más fácil su análisis ulterior.
1. La prestancia del médico reside en que tenga buen color y sea robusto en su apariencia., de acuerdo con su complexión natural. Pues la mayoría de la gente opina que quienes no tienen su cuerpo en buenas condiciones no se cuidan bien de los ajenos.
2. En segundo lugar, que presente un aspecto aseado, con un atuendo respetable, y perfumado con ungüentos de buen aroma, que no ofrezcan un olor sospechoso en ningún sentido. Porque todo esto resulta ser agradable a los pacientes.
3. En cuanto a su espíritu, el inteligente debe observar estos consejos: no sólo el ser callado, sino, además, muy ordenado en su vivir, pues eso tiene magníficos efectos en su reputación.
4. Y que su carácter sea el de una persona de bien, mostrándose serio y afectuoso con todos. Pues. el ser precipitado y efusivo suscita menosprecio, aunque pueda ser muy útil.
5. Que haga su examen con cierto aire de superioridad. Pues esto, cuando se presenta en raras ocasiones ante unas mismas personas, es apreciado.
6. En cuanto a su porte, muéstrese preocupado en su rostro, pero sin amargura. Porque, de lo contrario, parecerá soberbio e inhumano; y el que es propenso a la risa y demasiado alegre es considerado grosero. Y esto debe evitarse al máximo.
7. Sea justo en cualquier trato, ya que la justicia le será de gran ayuda. Pues las relaciones entre el médico y sus pacientes no son algo de poca monta. Puesto que ellos mismos se ponen en las manos de los médicos, y a cualquier hora frecuentan a mujeres, muchachas jóvenes, y pasan junto a objetos de muchísimo valor.
8. Por tanto, ha de conservar su control ante todo eso.73
La lectura de este texto no deja de ser sorprendente. El médico tiene que ser eúchros, de buen o hermoso color, y eúsarkos, de buen encarnadura, robusto, de acuerdo con su physis. Eso es lo que dice el primer precepto, que encierra en su interior toda una concepción de la salud, la enfermedad y el ejercicio médico. Los griegos, como es bien sabido, consideraron la salud como una propiedad natural, kata physin, en tanto que la enfermedad fue vista como anti- o contranatural, para physin. Lo que este primer precepto está diciendo, por tanto, es que los médicos deben ser o estar sanos. Y como explicación de esto, añade que «la mayoría de la gente opina que quienes no tiene su cuerpo en buenas condiciones, no se cuidan bien de los ajenos». ¿Acaso no es esto una clarísima alusión al «médico, cúrate a ti mismo»? Sabemos que este dicho era un tópico en la época helenística, que la gente pronunciaba con una cierta frecuencia. Y lo que significa es, precisamente, que los médicos que no tienen su cuerpo en buenas condiciones no pueden ocuparse de los ajenos.
Este es el primer precepto de la serie que se halla presente en el escrito Sobre el médico. En este caso nos sucede lo mismo que lo ya visto con el protoaforismo, que el orden juega un papel fundamental, ya que en ese primer precepto se intenta decir lo primero y fundamental, es decir, aquello que justifica el sentido de todo lo que viene después. Precisamente porque el médico tiene que ser sano y parecerlo, ha de presentar un aspecto aseado y llevar un atuendo respetable (v. 2), ser muy ordenado en su vivir (v. 3), tener el carácter propio de una persona de bien (v. 4), demostrar una cierta superioridad, fruto de su autoridad natural (v. 5), mostrarse serio pero sin amargura (v. 6) y ser justo en cualquier trato (v. 7). Finalmente, y como colofón, el texto dice que el médico «ha de conservar su control en todo esto.» (v. 8).

Conclusión


No hay duda que la tradición hipocrática se hizo eco del refrán «médico, cúrate a ti mismo» y sacó de él consecuencias muy importantes el orden al comportamiento médico y el buen ejercicio profesional. Si en el contexto teológico lucano curación adquirió el sentido de salvación y el «cúrate a ti mismo» se interpretó Como «sálvate a ti mismo», ahora, en el contexto de la medicina hipocrática, sucede exactamente lo contrario, que la expresión cobra un sentido rigurosamente secular, relacionado con el tema, tan nuclear en la filosofía griega, de la complexión natural o fisiológica de las cosas. El médico ha de ser un fisiólogo y ello le obliga a tener un cuerpo fisiológicamente perfecto. Lo demás resultaría contradictorio y sería un atentado contra la dignidad del propio ejercicio profesional.
Pero a la naturaleza del ser humano no sólo pertenecen las condiciones que hoy solemos denominar físicas sino también las mentales o intelectuales. ¿La frase exige, además de la salud física, la salud mental? Y en este último caso, ¿cómo definirla? Es el gran tema socrático.

3. EL CONTEXTO FILOSÓFICO: CONÓCETE A TI MISMO
En toda la cultura griega, la therapeía es imposible sin la gnósis. El espíritu enferma, como el cuerpo, y su curación tiene que hacerse por vía de conocimiento. El conocimiento es la vía para la salud del alma. Este es el tema de Platón y de toda la filosofía como «medicina del alma». Su padre es Sócrates. Nadie puede estar sano más que conociéndose a sí mismo.
«Médico, cúrate a ti mismo», es una sentencia que procede, probablemente, por evolución de otra anterior, que decía «conócete a ti mismo». No hay duda que las dos están construidas según el mismo patrón: therápeuson seautón y gnóthi sautón. Tenemos muchas razones para pensar que ésta es la originaria, y que la otra es una derivación de ésta. Al fin y al cabo, el conócete a ti mismo se aplica a todos los seres humanos, incluidos los médicos. Y, por otra parte, no está dicho que para cuidarse o curarse a sí mismo no sea necesario conocerse a si mismo. No parece, pues, posible, precisar el sentido de la sentencia médica si antes no analizamos esta otra.

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