Inscripcion n° 37 Texto leído: Yerma



Descargar 19,35 Kb.
Fecha de conversión20.02.2017
Tamaño19,35 Kb.


INSCRIPCION N° 37
Texto leído: Yerma
Título del ensayo: Un anhelado ente quimérico
Número de palabras: 1494

Un anhelado ente quimérico
Nunca desistas de tus sueños”

(Coelho Paulo, El Alquimista, pág. 92)
Del disfrute de la posesión del ser amado, y de la complacencia del bien anhelado, surge inevitablemente la felicidad del ser, como una entidad explícitamente conforme de la vida. No obstante, al verse, un individuo casual, frente a la imposibilidad de lograr el ente deseado desde la intimidad de su ser, nace ineludiblemente la tristeza; un sentimiento inherente a la existencia; y por sobre todo surge la obsesión de querer poseer aquello que la vida nos dificulta su entrega, circunscribiéndose a lo aludido, la tragedia teatral del poeta y dramaturgo español, Federico García Lorca, titulada Yerma.

La época donde Lorca vio asentada su vida e inspirada su obra, estaba regida esencialmente por una responsabilidad mutua de entelequia, donde el hombre cimentaba su honra con el sustento económico del hogar, exhibiendo a la sociedad el cuadro de estirpe perfecto, donde los motivos de desdicha de la relación no eran expuestos a la luz pública. Tocante al papel que desempeñaba la mujer dentro del núcleo familiar, se puede inferir del texto que, ésta, solo tenía utilidad dentro del hogar, con lo que respecta a los quehaceres domésticos, y siendo la crianza de los hijos el rol fundamental. La protagonista de la tragedia, no gozó en ningún instante del privilegio de amamantar al no existente fruto de su vientre. Pero ¿Cómo vive su infelicidad Yerma, en torno a una sociedad idealista aparente?

Emergiendo como contenido argumentativo, la ofuscación que experimenta el personaje de la historia, infeliz mujer, incapaz de procrear debido a la esterilidad aún oculta de su esposo, es que comienza una lucha inquebrantable por la existencia miserable de aquel ser. Siendo, sin duda esta obsesión, una unidad recurrente en la mayoría de los pasajes del texto, que por causas de una capacidad anulada de la voluntad, para poder dominar la desesperación que la persigue desde el momento en que se matrimonió, recurre a personajes que le puedan ayudar a enfrentar su pesar, y darle una solución a lo que la imposibilita ser una más de la mujeres, que pueden tener el deleite de la concepción.

No obstante, la esperanza; pretensión inmutable y renovada de un bien dificultoso de alcanzar; se hace presente en determinados episodios esenciales del libro, marchando a la mano de la pesadilla de Yerma, evidenciándose en algunas citas extraídas: “el marido sale y Yerma se dirige a la costura, se pasa la mano por el vientre, alza los brazos en un hermoso bostezo y se sienta a coser” (1). El acto de alojar su mano por unos intervalos en su vientre, es un evento que permite acentuar tanto la esperanza que la asedia por tener dentro de ella un pequeño ser que le otorgue felicidad, tanto como aquel sentimiento obsesivo, que le impide, por lo menos en esta ocasión percatarse de que en el lugar donde se posan los críos, en ella se encuentra vació aún, “la persona más próxima a mí eres tú, a la que sin embargo no veo hace tanto tiempo más que en sueños” (2); haciéndose alarde de esta frase, al amor que siente Yerma por un ente imposibilitado de existencia; el hijo codiciado; y que es creado de forma idealizada por su imaginación. No obstante en la cita original de Cardenal, éste se refería a un amor abstracto de pareja; donde la enamorada, crea en base a una utopía, el

rostro de su amado. Por consiguiente el hecho de posar su mano en aquel lugar tan inhóspito de su cuerpo, no es más que una ilusión de poder proliferarlo, un deseo humano de sentirse satisfecha.

Como el anhelo que persigue a la protagonista es un hecho imposible de hacer realidad, por motivos biológicos del organismo, surge en ella un sentimiento aun más pernicioso que la obsesión; la desesperación. Esta conduce ha ejecutar acciones de las cuales no tiene conciencia, durante el suceso, “cuando no se puede volver atrás, sólo debemos preocuparnos por la mejor manera de seguir adelante” (3).Como el hecho de acabar con la vida de Juan, su esposo, cuyo perfil se muestra en el texto, como un hombre cuya honra está por delante de todo, “así darás que hablar a las gentes” (4), “no me gusta que la gente me señale. Por eso quiero ver esa puerta cerrada y cada persona en su casa “(5). Además de ser un sujeto que por sobre todo le impide realizar su sueño de tener un hijo, y le reprime relacionarse con la gente de su pueblo, imposibilitándole de manera persuasiva que salga del hogar “Nadie escoge su amor, nadie el momento, ni el sitio, ni la edad, ni la persona” (6). De esta forma queda excluida del mundo social, mas no se libra de estar en boca de todos, pues en los momentos, en que puede aflorar de su casa, para ir a dejarle el almuerzo a su esposo, entabla conversaciones con Víctor, con el cual se refieren a ésta en una supuesta relación amorosa.



1*García Lorca, Federico, Yerma, editorial Zig- Zag año 2005, página 94

2* Rosasco, José Luis, Francisca, yo te amo, editorial Andrés Bello año 1988, página 8

3* Coelho Paulo, El alquimista, editorial planeta año 2008, página108

4* García Lorca, Federico, Yerma, editorial Zig- Zag año 2005, página 111

5* García Lorca, Federico, Yerma, editorial Zig- Zag año 2005, página 126

6* Rosasco, José Luis, Donde estas Constanza, editorial Andrés Bello año 1988, página 8

Sin embargo, durante el recorrido de la historia, se puede corroborar que Juan antes de saber que era ineficaz, igualmente rechazaba la idea de tener un hijo propio, pero no objetaba que su esposa pudiera criar uno de otra persona, “¿por qué no te traes un hijo de tu hermano? Yo no me opongo” (7). Este hecho enmarca una situación de intolerancia a lo propio, por parte de Juan, que se puede interpretar de diversas formas, a lo mejor él sospechaba que era incapaz; por motivos meramente inhábiles del organismo; de darle a su mujer, lo que ella ansiaba con lo más interno de su ser. Por otra parte, se puede desencadenar una manifestación de una tendencia del perfil psicológico de Juan, que posiblemente se ve atemorizado, con la realidad de la crianza y responsabilidad de un retoño, que además de agregarle a su vida una carga, puede quitarle el tiempo que lleva con su pareja, la cual lo descuidaría para estar con su hijo. No obstante ¿a qué se debe el repudio de Juan frente a la posible idea de engendrar un bebé, no siendo confirmada aún, el concepto de su improductividad? El temor, y otros motivos que se inhiben son el posible fundamento por el cual el cónyuge de Yerma, no desea tener un descendiente que herede el amor de su madre, y los bienes económicos que hasta ahora solo corresponden a su familia.

Este escenario envuelto en frustración, esta íntimamente correlacionado a los pasajes donde se examina insaciablemente un veredicto a la incapacidad de procrear de la pareja. Se cree encontrar la respuesta, cobijadas sus esperanzas en una vieja que es, al parecer la única herramienta capaz de descubrir escapatoria al pesar de la vida de Yerma “Acuérdate de saber siempre lo que quieres” (8). El por qué no puede concebir, si cada vez que ha estado con su hombre en el acto sexual, ha sido únicamente con la intención de fecundar “Eso no lo sabe nadie o solo lo sabe cada uno” (9). Aquella es quien acierta minuciosamente a lo que se creía indeleble cuestionamiento. Poseyendo como base el árbol familiar del cónyuge, la vieja pudo confirmar que éste era un individuo incapaz de entregarle lo que ella codiciaba. El hecho de que la familia de Juan sea escasa e infructuosa daba para especular que existía un problema particular que impedía que proliferen las dimensiones familiares. En este acontecimiento se ve implementado los pensamientos de la época en que se escribió la obra. Ya que se ve cableado el razonamiento que se hacia a diversas situaciones no aprobadas científicamente, pero confirmadas por los aparentes sabios de la época. Esto se debe a la importancia que se daba a la palabra y el honor de ésta en aquellos tiempos, la cual no podía ser objetada.

7* García Lorca, Federico, Yerma, editorial Zig- Zag año 2005, página 125

8* Coelho Paulo, El alquimista, editorial planeta año 2008, página 86

9* Rosasco, José Luis, Donde estas Constanza, editorial Andrés Bello año 2004

En consumación a lo expuesto se puede considerar que los temas que abordan diferentes situaciones en la vida en pareja, más en la época que se sitúa, tiene como base de la felicidad, al menos para la mujer, la concepción de un ser, que vivirá dentro de ella, durante todo el tiempo que demora su crecimiento óptimo, y en el cual se prepara para recibirlo, aunque en esta historia en particular, Yerma nunca pudo concebir un hijo, mas siempre estuvo preparada para acoger a uno que sólo vivía en su pensamiento, en su ilusión obsesiva de tenerlo entre los brazos, y la cual la privó de su libertad mental, y que la condujo en un acto de plena locura y desesperación a quitarle la vida al único ser que podía otorgárselo, su marido, ya que en la época en donde se ambientó la obra, la mujer no podía estar con otro hombre que no fuera con el que se comprometió hasta que la muerte los separe. Citando en las últimas frases del texto: “no os acerquéis, porque he matado a mi hijo. ¡Yo misma he matado a mi hijo!” (10)


10* García Lorca, Federico, Yerma, editorial Zig- Zag año 2005, página 158




La base de datos está protegida por derechos de autor ©absta.info 2019
enviar mensaje

    Página principal