Influencia de los acentos dialectales en la comprensión auditiva en ele



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Influencia de los acentos dialectales en la comprensión auditiva en ELE

Kaitian Lu



Universidad de Estudios Internacionales de Shanghái
Resumen

Este trabajo pretende explorar la influencia de los acentos mexicano, colombiano y argentino en la comprensión auditiva en ELE en contraste con el del español castellano. Una locutora oriunda de cada capital elegida por sus compatriotas como representante grabó los mismos 4 textos sumando 16 grabaciones. Se controlaron las variables como edad, nivel de educación de la hablante, tipo y dificultad lingüística del texto, velocidad de producción. 48 alumnos chinos de segundo curso de licenciatura en Filología Hispánica de la Universidad de Estudios Internacionales de Shanghái (SISU) divididos en 4 grupos con dominio homogéneo escucharon un texto con cada uno de los acentos para evitar acoplamiento; el orden de los textos varió, pero no la secuencia de acentos. Se midió la comprensión con 5 preguntas de opción múltiple con 3 opciones en cada una. No se registró influencia notable de los acentos en la comprensión auditiva menos en uno de los textos, probablemente porque los oyentes contarían con recursos como el conocimiento del mundo, del contexto, etc. para compensar una identificación insuficiente del input oral; se habrían adaptado al acento durante el trascurso de la escucha; la norma culta formal de los distintos países presenta menos diferencia fonética. Se recomienda como implicación didáctica del presente estudio aprovechar la variedad de acentos en las tareas destinadas a la comprensión del mensaje (Gil-Toresano, 2004; Martín Leralta, 2007) y prestar atención a una posible interacción entre la dificultad lingüística del texto y la dificultad causada por el acento.


Introducción

En el año 2010, se inició nuestra experiencia de impartir el curso de Comprensión Auditiva a los alumnos de segundo curso de licenciatura en Filología Hispánica en la Universidad de Estudios Internacionales de Shanghái (SISU), y desde aquel entonces, no hemos dejado de reflexionar, investigar y mejorar en la práctica diaria la manera de ejercer nuestra profesión. Durante este proceso, nos hemos preocupado por los factores afectivos y psicosociales del aprendizaje y enseñanza en el contexto chino, hemos intentado llevar el enfoque por tareas al aula, y hemos trabajado la destreza de la comprensión auditiva desde una perspectiva estratégica.

También nos hemos fijado en una relativa escasa presencia de las variedades dialectales que no sean la española en los materiales específicos de comprensión auditiva existentes en China, para cuya incorporación hemos tenido que acudir a materiales publicados en el extranjero, principalmente en España, en los que hemos notado una tendencia, —incluso se le puede llamar moda—, de utilizar estas variantes. Aun así, cabe mencionar que en el cedé del tomo 1 de Comprensión auditiva de la serie Español moderno recién salido al mercado figuran el nombre de una locutora peruana y el de un locutor colombiano, lo cual demuestra una toma de conciencia en este aspecto, que responde a la necesidad de los aprendientes del español en China debido a la relación cada vez más estrecha de nuestro país con los países hispanoamericanos. Asimismo, dentro de las características, o dicho de otra manera, ganchos comerciales de este libro, hemos encontrado uno titulado “Pureza y autenticidad lingüística” que dice lo siguiente: “Todo el contenido del libro ha sido grabado por varios expertos españoles y latinoamericanos, lo cual expone a los aprendientes a los rasgos fonéticos del español de diferentes regiones” (Chang, 2015: contraportada).

El español es hoy en día, según el informe de 2015 del Instituto Cervantes (2015) la segunda lengua materna del mundo por número de hablantes, solo después del chino mandarín, con unos 470 millones de hablantes con dominio nativo repartidos principalmente en el continente europeo y americano, enorme extensión geográfica que dota a este idioma de una indudable trascendencia, así como una rica diversidad. Coexistente con esta diversidad, es ampliamente reconocido reconocida una importante unidad (Rabanales, 1992; Pottier, 2003; Palacio Alcaine, 2006; Andión Herrero, 2008), que se manifiesta con más intensidad en el nivel culto y formal de la lengua, de acuerdo con autores como Rabanales (1992), Sánchez Lobato (1999), Moreno Fernández (2010), entre otros. En este sentido, afirmó Darío Villanueva Prieto, el actual director de la Real Academia Española, en la sesión inaugural de Foro Internacional del Español celebrado en abril de 2015 (RAE, 2015: sin página), que el mundo hispánico debía estar orgulloso de la “asombra unidad que el español ha mantenido”, diciendo lo siguiente: “Los acentos son la música de idioma, los hispanohablantes tenemos una auténtica sinfonía de músicas distintas, pero en los asuntos fundamentales, el grado de unidad es generalísimo”.


Aproximación teórica

El acento, que para Lipski (1996), hace distinguir, con más nitidez, un dialecto del español de otro, consiste en una “una combinación, que muchas veces esquiva al análisis, de rasgos fonéticos segmentales y suprasegmentales”. Aunque muchas veces, el término está vinculado también con la procedencia social o la condición de ser nativo o extranjero del hablante, tal como indican Baralo Ottonello (2003), Andión Herrero y Casado Fresnillo (2014), o el Diccionario de enseñanza de lenguas y lingüística aplicada de Longman (Richards y Schmidt, 2010), nos gustaría, en el presente trabajo, ceñirnos al ámbito geográfico, es decir, al acento de las variedades dialectales, que presentan variación principalmente en el plano fónico, gramatical y léxico.

El dialecto, o variedad dialectal, diatópica, geográfica, geolectal, geolingüística, regional, sus denominaciones equivalentes, no conlleva ninguna connotación peyorativa, es más bien “una variedad de una lengua circunscrita a un ámbito geográfico determinado” (Pottier, 2003, 32), o “manifestación de una lengua en un territorio determinado” (Moreno Fernández, 2010: 207). La lengua, no se realiza ni se actualiza en su totalidad, sino precisamente a través de estas modalidades.

En cuanto al tema de la comprensión auditiva, que es el que más nos interesa para nuestro trabajo de día a día. Estamos hablando de la actividad que más tiempo acapara del tiempo que dedicamos a la comunicación diariamente, pero que suele causar más dificultades a los aprendientes, por su naturaleza recíproca, impredecible (Anderson y Lynch), efímera (Lund, 1991; Field, 2008), y variable (Rost, 1990). Los oyentes, a diferencia de los lectores, tienen que enfrentarse a los retos que les plantea la dimensión fonética, que según indica la última característica de esta destreza, presenta mucha variación que incluye la del acento. No obstante, los seres humanos contamos con una ventaja: somos mejores oyentes que hablantes, o dicho con otras palabras, nadie emite la lengua como la recibe (López García, 2012). Esto hace posible que superemos los problemas que emergen de la variación lingüística en la comprensión.

En lo que se refiere a la incidencia del acento en el proceso de la comprensión auditiva y nuestro comportamiento de hacer frente a esta, hay autores (Levelt, 1993 [citado en Lynch], 2009; Poch Olivé, 2000; Norris et al., 2003 [citado Floccia et al. 2006]) que la ubican en la formación de una representación fonética del input acústico, es decir, una codificación previa a la decodificación, en que se detectan y se limpian los elementos extraños del acento; Field (2008) la encuentra en el siguiente paso de emparejamiento de la representación fonética con las entradas del lexicón mental, donde uno puede almacenar múltiples versiones de cómo suena una misma palabra; Gil-Toresano (2004) aboga por la aplicación del conocimiento y la sensibilidad de los sonidos prototípicos de la lengua así como sus variaciones a consecuencia de fenómenos como asimilación, reducción o elisión, que además de conformar la naturaleza de la lengua hablada, se registran en la variación dialectal del español; Hawkins (2003) y Field (2008) se refieren a un nivel más alto, al uso simultáneo del procesamiento de tipo top-down, o sea, de arriba abajo, con que se activan diversos recursos disponibles para negociar el significado y comprender el mensaje en el caso de que la identificación es insuficiente.




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