Indice 1 Introducción: Como se desarrolla un sutra de la tradición mahayánica 2



Descargar 1,06 Mb.
Página12/12
Fecha de conversión06.01.2017
Tamaño1,06 Mb.
1   ...   4   5   6   7   8   9   10   11   12



8 El Orden Moral y Sus Defensores


En el curso de este comentario, no he podido tratar plenamente con el tema de la transformación del ser y del mundo en el Sutra de la Luz Dorada, solamente perfilarlo un poco. Hay muchos asuntos en la vida y la actividad de un ser humano que quedan por transformar y en este último capítulo quiero tratar con uno de ellos. Voy a explorar el capítulo 12 del Sutra titulado: “Sobre la instrucción acerca de los reyes divinos”.
El capítulo comienza con un saludo al Buda quien ha aparecido ya en el capítulo sobre Srí. El Buda Shakyamuni es saludado, además de serlo también las diosas Srí y Sarasvatí. Después conocemos a dos reyes, el Rey Balendraketu y su hijo el Rey Ruciraketu. (No nos dicen si este Ruciraketu es el mismo que el Bodhisatva Ruciraketu a quien conocimos en los capítulos 2 y 3.)
Al principio del capítulo 12, el Rey Ruciraketu acaba de ser coronado, se supone que por su padre. En otras palabras acaba de inaugurar su reinado. Por lo visto esta era la costumbre en la India antigua: cada rey coronó a su sucesor y después se jubiló. A menudo el viejo rey se hizo ermitaño y fue al bosque o a las montañas para pasar el resto de su vida en contemplación. Sin embargo, antes de irse el viejo rey daba al joven rey algunos consejos, y esto es lo que hace el Rey Balendraketu. El le dice a su hijo, el Rey Ruciraketu, que existe un manual para los reyes que se llama “La Instrucción acerca de los Reyes Divinos”. Además él dice que su padre, el rey Varendraketu, se lo explicó cuando él mismo fue coronado rey y añade que durante 20.000 años ha ejercido soberanía según la enseñanza (por lo visto vivían vidas mucho más largas en aquel entonces). Ahora ha llegado la hora de explicar el manual a Ruciraketu.
Pero primero cuenta como el libro ha llegado a ser: En cierta ocasión los reyes divinos celebraron una reunión en una gran montaña llamada Vajrakara. Brahma el maestro de los dioses estaba presente junto a los cuatro protectores del mundo – los cuatro grandes reyes. Ya hemos conocido a los 4 grandes reyes, pero ¿Reconocemos a Brahma, el maestro de los dioses?
Ya hemos visto que por todo el sutra hay muchos ejemplos de mitología hinduista que han sido incorporados a la estructura del pensamiento budista y a la práctica espiritual. Notamos por ejemplo que Sarasvatí y Srí tienen claros rasgos “hindúes” – digamos rasgos étnicos e indios, igual que aquí. Se presenta aquí a Brahma como el personaje original, védico o semi-védico, no el Brahma que encontramos en las escrituras Palís.
En la cosmología budista, como vimos en el capítulo 4, los brahmas ocupan los cielos del rupaloka que corresponden a las 4 dhyanas, y por ello se puede decir que son seres espirituales; sin embargo el Brahma de la mitología hinduista es otro tipo de figura. Se concibe, especialmente dentro del contexto védico, como a un capellán o consejero espiritual (término original: purohit) de los dioses. Así es como aparece en este capítulo. Por lo tanto tenemos que disociarle del otro Brahma con las connotaciones más refinadas, espirituales y budistas. Tampoco deberíamos confundirle con el Brahma de la mitología hinduista puranica, el dios creador. En la mitología védica más temprana, la que nos interesa aquí, Brahma se ve muchas veces como el brahmán por excelencia. Si uno considera a los dioses, y a Indra en especial, como gobernantes arquetípicos, entonces Brahma es el brahmán y consejero arquetípico de ellos. Por eso, es apropiado que Brahma dé las instrucciones acerca de los reyes divinos.
Surge de nuevo la pregunta si la aparición de estas figuras mitológicas hinduistas significa la corrupción, o sea, la usurpación del mundo budista por el mundo hinduista, o si representa un intento valiente por parte de los budistas de entrar en el mundo hinduista. La línea es realmente muy fina. Por supuesto, uno puede salir al mundo y hablar el lenguaje del mundo, y a través de él intentar expresar un mensaje espiritual específico. Sin embargo, es necesario tener cuidado de que el mundo no te aplaste y que el medio no se convierta en el mensaje. Quizás pueda decirse que hubo un punto en el que el budismo perdió su equilibrio por la incorporación de muchas de las creencias y prácticas populares hinduistas hasta el punto que el mensaje espiritual del budismo fue arrollado y perdido de la vista. Quizás no se pueda decir esto con respecto al Sutra de la Luz Dorada y para nosotros, en Occidente, esto es algo abstracto porque hay poco peligro de ser arrollados por la mitología hinduista. Si bien los budistas hindúes hoy en día puedan sospechar de cualquier intento de expresar las verdades budistas con ese tipo de lenguaje. En occidente de lo que más tenemos que cuidarnos es de las actitudes, creencias, mitos y leyendas del cristianismo.
De todos modos, es claramente el Brahma de la tradición védica quien aconseja a los cuatro reyes aquí. Ellos empiezan por hacerle unas preguntas:
Usted, Brama es un maestro venerable entre los dioses, es el señor de los dioses. Solucione nuestros problemas, aclare nuestras dudas: ¿Por qué llaman “divino” a un rey nacido entre seres humanos? ¿Y por qué razón es llamado el rey “el hijo divino”? Si nace aquí en el mundo de los seres humanos, él debería hacerse rey, pero ¿Cómo ejerce un dios la soberanía entre seres humanos?
Por lo visto era la costumbre en la India antigua dirigirse al rey como “deva”, de la misma manera en que decimos “su majestad”. Claro está “deva” quiere decir dios (con minúscula) o un ser divino y es con este significado que lo encontramos en los textos budistas en palí. El Buda mismo, por ejemplo, se dirige al Rey Bimbisara como “deva”, aunque normalmente se traduce como “su majestad” lo cual no tiene el mismo efecto. Pues bien, los 4 reyes preguntan por qué se llama al rey de esta manera, porque después de todo parece un hombre, entonces ¿Por qué le llaman ser divino? El resto del capítulo consiste en la contestación de Brahma a esta pregunta, lo cual es muy interesante no solamente por lo que dice sino también por los términos en que lo dice.
En el curso de su contestación utiliza dos tipos de términos, podemos decir dos lenguajes: ello mítico y el conceptual – o lo mítico y lo racional. Esto sirve para recordarnos la situación general de la que surgió el budismo. Hablando en general, el Buda vivió en una época que fue de transición, de antiguos valores a nuevos , de lo étnico a lo universal, del grupo al individuo. El grupo hablaba, digamos, el lenguaje del mito mientras que el individuo hablaba en términos conceptuales, el lenguaje de la razón. Por lo que podemos averiguar de los testimonios existentes, el Buda mismo habló el lenguaje de la razón. Más tarde, individuos de la tradición budista aprendieron a hablar con el lenguaje mítico y a adaptarlo a sus propósitos espirituales más elevados – pero esto es otra historia... Como documento literario, la oración de Brahma, o el capítulo en donde se encuentra la oración, data de unos mil años después del Buda, no obstante, demuestra claramente el proceso de transición de lo antiguo a lo nuevo, del Hinduismo védico al Budismo. Brahma da dos respuestas a los 4 reyes, más bien da la misma respuesta dos veces en dos lenguajes distintos: primero el lenguaje del mito, y después el lenguaje de los conceptos, incluso el lenguaje de la doctrina.
Brahma empieza por decir que por haberle invitado a hablar, hablará por el bienestar de todos los seres, acerca del origen de los reyes nacidos en el mundo de los seres humanos y explicará como llegaron a ser reyes de sus reinos. Aquí tenemos primero la explicación más mítica. Brahma dice:
Con la bendición de los reyes divinos, entrará en el útero de su madre. Primeramente será bendecido por los dioses, después entrará en el útero. Aunque es rey y nace y muere en el mundo de los seres humanos, viene de los dioses y por lo tanto se llama hijo divino. Los 33 reyes divinos le han dado una porción de ellos mismos al rey y así se ha creado por magia la relación de hijo de todos los dioses para el señor de los seres.
Brahma hace 4 declaraciones que no son lógicamente consecuentes pero no importa porque aquí, lo que nos concierne es el mito. Primero, dice que el rey llega a la tierra desde el mundo de los dioses. Es, digamos, un dios encarnado. Segundo, antes de entrar en el útero de su madre futura, es bendecido por los reyes divinos y por los dioses. Tercero, cada uno de los 33 reyes divinos le han dado una porción de ellos mismos al rey; en otras palabras el rey está formado, digamos, de su propia sustancia. Y cuarto, el rey ha sido creado por magia; se supone que esto quiere decir que el rey posee lo que se llama un cuerpo ilusorio - un cuerpo que se puede percibir pero, igual que un espejismo, no existe en el sentido de que no tiene una existencia real o empírica.
Aunque sean inconsecuentes, estas cuatro declaraciones claramente comunican una cosa: que el rey no es un hombre ordinario. Hay algo en él que es divino; que es ciertamente una divinidad. Esta creencia, aunque suene rara , era una creencia extendida durante un largo periodo de la historia antigua y es cierto que podemos encontrar vestigios de ella en los tiempos actuales, incluso en Inglaterra. La creencia que el rey era una clase de ser divino era especialmente fuerte en el Egipto antiguo, en Sumeria y, de una forma algo diferente, en China; y es cierto que era una fuerte creencia durante una época en la India. Sin embargo, en la época del Buda ya estaba disminuyendo. Necesitaban una explicación más racional de la naturaleza y función del rey, y es esto lo que Brahma ofrece.
Sigue su declaración diciendo:
“Con el fin de suprimir lo ilegal, de destruir los actos malévolos, él ha de establecer a los seres en los buenos actos para poder así enviarles a la morada de los dioses. Tanto si es hombre o dios, un Gandharva, un líder de los hombres, un Raksasa, o un intocable, él quita los actos malévolos. El rey es el padre de aquellos que hacen buenos actos. El rey ha sido bendecido por los dioses para mostrar el cumplimiento y el fruto2. El rey ha sido bendecido por los dioses porque pertenece al mundo actual para mostrar el cumplimiento y el fruto de acciones bien hechas o acciones mal hechas. Porque cuando un rey ignora una acción mal hecha en su reino y no impone el castigo adecuado a la mala persona, con el descuido de las acciones malas, florece mucho la maldad, numerosos actos malévolos y disputas surgen en el reino.”
Antes de seguir, tenemos que tener claro quienes son los dioses o devas dentro de este contexto. En las Vedas, los libros más sagrados (o lo que más adelante fueron escritos como libros) del hinduismo antiguo, por lo general los devas son personificaciones de los fenómenos naturales. Está por ejemplo Surya, el dios sol; Indra el dios de la lluvia y las tormentas violentas; Usas, la diosa del alba; Agni el dios del fuego, especialmente el fuego sacrificatorio; los Maruts, los dioses del viento. Todos estos son personificaciones de fenómenos naturales. Después aparecieron dioses de otro tipo que personificaron cualidades éticas y espirituales, como por ejemplo Mitra y Varuna; incluso divinidades que personificaron actividades y funciones humanas, como la diosa Vac, el habla, a quien conocimos en el capítulo sobre el Budismo y la cultura.
Cuando unos siglos más tarde conocemos algunos de estos dioses en las escrituras budistas, notamos que han cambiado bastante. Los dioses ya no son personificaciones de fenómenos naturales que excitan miedo y a quienes hay que propiciar. Son seres como nosotros, pero más felices, más poderosos con vidas más largas. ¿Entonces, qué habrá pasado? ¿Qué ha provocado este cambio? Lo que ha pasado es que se ha introducido una nueva idea: la ley del karma, o si quieres, una extensión de la ley de karma. No siempre nos damos cuenta que la ley del karma fue desconocida por la mayoría de los arios. Está mencionado en uno de los Upanishads pre-budista, pero solamente como una enseñanza esotérica. El karma empieza a ponerse en primer plano con el Budismo y quizá también con el Jainismo donde se describe de una manera completa y detallada.
La ley del karma es la concreción en un cierto nivel de una ley aun más extensa, la de la condicionalidad, la que se aplica a absolutamente toda la existencia condicionada. La ley del karma se aplica a toda existencia sintiente. Se aplica donde haya conciencia, donde haya una mente y una voluntad. Dicho brevemente: la acción lúcida produce la felicidad y la acción torpe produce el sufrimiento. Acciones lúcidas son aquellas que están libres de avaricia, odio e ignorancia, y que están, en cambio, acompañadas de amigabilidad y sabiduría. Acciones torpes son las que están acompañadas y surgen de la avaricia, el odio y la ignorancia.
Tradicionalmente, la ley del karma opera no solamente dentro del contexto de la vida actual, sino de una serie entera de vidas; en otras palabras, la ley del karma, hablando tradicionalmente, está vinculada con el hecho del renacimiento. Ya que la ley del karma opera a todos los niveles de la existencia condicionada, un ser humano puede renacer como un dios por el resultado de acciones lúcidas mientras vivía en la tierra; en cambio, un dios puede renacer como un ser humano. Nosotros también podemos renacer como asuras, como seres de los infiernos, como espíritus hambrientos etc. Según la versión popular de la enseñanza, los seres humanos pueden incluso renacer como animales como resultado de haber hecho actos torpes. Todo esto está representado en la bien conocida imagen tibetana : La Rueda de la Vida.
Ahora estamos en una posición mejor para entender la segunda y más racional explicación de Brahma sobre el por qué se dirigen a los reyes como deva. Lo miraremos frase por frase. Primero, Brahma dice:

Con el fin de suprimir lo ilegal, de destruir los actos malévolos, él ha de establecer a los seres en los buenos actos para poder así enviarles a la morada de los dioses.
Como ya hemos visto, el rey ha venido desde el cielo; el rey es un dios renacido en al tierra como hombre. Esto es terreno común en ambas explicaciones de Brahma, la mítica tanto como la racional. Sin embargo, en la explicación mítica no hay explicación sobre el cómo un dios se convirtió en un dios. El hecho es que no hace falta una explicación. Un dios es una personificación de los fenómenos naturales.
Pero con respecto a lo racional, sí que hace falta una explicación, y esta se da dentro de la estructura proporcionada por la ley del karma. Un dios se ha convertido en la persona que es como resultado de acciones lúcidas. Al principio era un hombre y después de haber hecho un número extraordinario de acciones lúcidas, renació en un mundo celestial superior, como lo que llamamos deva, un dios. En ese mundo superior disfruta de felicidad y grandes poderes; vive durante muchos años, hasta incluso miles de años. Pero, en un momento dado, el karma que le causó renacer como un dios se agota y renace nuevamente en la tierra. Sin embargo, como resultado segundario de todas sus acciones lúcidas, no renace como un hombre normal y corriente, sino que renace como un hombre especial, un hombre líder, un rey.
Todo esto es común en todas las escuelas del budismo y no hay ninguna que no lo acepte aunque el sitio que ocupa y la importancia que tiene varíen. Pero la idea en sí sugiere un punto de vista algo idealizado sobre la función del rey; sugiere que la institución del rey como tal posee una base moral definida, y que es un estado de mucha felicidad. Tendría que ser así si fuera el premio digamos por acciones lúcidas. Por lo tanto podemos decir que los reyes son dioses renacidos únicamente en donde la institución del rey existe en una forma ideal.
En otras palabras, supongamos que uno renace en la familia de los César, por ejemplo Calígula o Nerón, esto estaría lejos de ser una bendición – más bien seria un desastre. Ser el rey en estas condiciones no puede ser el premio por acciones virtuosas, y por lo tanto no se puede decir que es siempre el caso que los reyes han sido dioses en existencias anteriores. Parece que depende de la naturaleza de la institución del rey en la época en que nace. Si uno naciera en una familia real la cual representara o encarnara una concepción ideal de la función del rey, en tiempos de paz y prosperidad, eso se podría ver como el resultado de acciones lúcidas hechas en el pasado, es posible que uno hubiera sido un deva en una existencia anterior. Sin embargo, si uno nace en una familia real que solamente ejerce el poder, sin base ni normas éticas, en tiempos de guerra y conflicto, incluso conflicto dentro de la familia real misma, con la posibilidad de ser asesinado joven, o si vive aterrorizado durante décadas, pues, claramente no sería el resultado de acciones lúcidas hechas anteriormente.
Parece que Brahma describa una situación ideal, la institución del rey en el sentido ideal, y lo que se pueden llamar condiciones cósmicas normales. También parece que, en el momento en que Brahma habla, y por lo tanto la época en la que se compuso o se escribió el Sutra, la posición del rey era heredada; mientras que en tiempos modernos muchas veces los gobernantes son elegidos o incluso ellos toman el poder a la fuerza como es el caso de los dictadores militares. La declaración de Brahma no implica que los soberanos de hoy en día son dioses renacidos. Igual son asuras renacidos, o pretas renacidos – lo cual seria peor aun.
Tampoco se puede inferir de esto que los soberanos que nacen en circunstancias poco favorables han cometido actos torpes durante sus vidas anteriores. Surge la pregunta: ¿Los inocentes pueden sufrir? Por ejemplo en el caso del Dalai Lama; el noveno, el décimo y el undécimo Dalai Lamas murieron, o fueron asesinados de muy jóvenes. Puede que aquel ser identificado como el Dalai Lama en cada caso no fuera de hecho la encarnación del Bodhisattva Avalokitesvara, sino algún otro ser desgraciado cuyas acciones torpes resultaron en su nacimiento en una familia en particular y su selección en una manera particular. Por otro lado, puede que sí fuera el verdadero Dalai Lama y los esfuerzos de Avalokitesvara por parte del pueblo tibetano fueron interrumpidos por gente con afán de poder. Existen estas dos posibilidades, pero cual de ellas se aplica al caso concreto de un Dalai Lama no podemos saberlo. La actitud popular entre budistas hindúes perece ser que el hombre bueno siempre tiene éxito, porque tiene mucho punya y no puede sufrir una desgracia grande. Sin embargo es necesario cuestionar esta actitud. Después de todo, el Bodhisattva está siempre dispuesto a arriesgarse.
La actitud hindú, la actitud hindú budista incluida, muestra a veces un optimismo algo superficial. El budismo tradicional no siempre da peso suficiente al hecho de que una persona genuinamente inocente sin mucho karma torpe a su crédito puede sufrir como resultado del karma torpe de otras personas. Creo que hay una tendencia grande – no tanto en el Budismo sino más bien en el pensamiento hindú general – a asumir que si algo desagradable te ocurre es porque te lo mereces. Esto parece reducir todo lo que te ocurre a karma, a tus propias acciones lúcidas o torpes. Pero esto no es realmente la enseñanza budista.
Que sepa yo, la enseñanza de las cinco niyamas – las cuales muestran que hay otros cuatro niveles en los que opera la condicionalidad además del nivel del karma – no aparece en el budismo salvo que en el Theravada. Incluso en el Theravada, la enseñanza no aparece dentro del canon sino en la literatura comentario a éste, como una especie de sistematización de la enseñanza. Uno de los sitios más importantes en que aparece es en el comentario de Buddhaghosa sobre el Dhamma-sangni, el primer libro del Abhidamma Pitaka. Parece que no ha llegado al budismo tibetano ni al Sarvastivada. Como consecuencia, en el budismo tibetano y en el Mahayana en general, existe la tendencia de creer que todo lo que te ocurre es el resultado de tu propio karma pasado, sin embargo la enseñanza de las cinco niyamas deja claro que eso no es así.
No hay una sola escuela que haya recogido enteramente la enseñanza budista, aunque en todas ellas se encuentran enseñanzas útiles . Si uno se limita a las fuentes dentro del budismo tibetano o del Sarvastivadin por ejemplo, no se encuentra la enseñanza sobre las cinco niyamas, lo cual es una grave perdida que podría causar un profundo malentendido. Ya que ninguna escuela budista puede tratar con todos los aspectos posibles algunas cosas inevitablemente se dejan fuera mientras otras se enfatizan más. Por lo tanto es importante tener un conocimiento lo más amplio posible de las distintas formas del Budismo. Incluso, puede que algunos puntos relevantes hayan estado perdidos a toda la tradición budista por cualquier razón, quizá histórica, y que sea preciso mirar la obra de Platón, o Schoppenhauer o Shelley. Es probable que no sea un punto muy importante pero a veces los puntos de menor importancia aparentemente pueden ser de mayor utilidad durante las etapas tempranas de nuestro desarrollo espiritual.
Se puede decir que a la vista, el Budismo hindú no era suficientemente consciente de que una cosa como la tragedia podía existir. Esto es tal vez una contribución del pensamiento occidental. Podríamos pensar que alguien que nació con una cantidad de mérito acumulado podría guiar su vida para evitar acontecimientos adversos, y eso es cierto – pero hay limites. A veces, otras personas, por razones torpes están resueltas a hacerte daño. El hecho de que tú hayas actuado siempre de forma lúcida o que hayas sido muy inteligente no necesariamente significa que puedas evitarlo. Quizás, hayas mantenido una actitud mental o emocional positiva, pero externamente has sido vencido o incluso matado a pesar de todo el punya que hayas acumulado. El pensamiento hindú tradicional, y hasta un grado el de budismo también, no tiene suficientemente esto en cuenta – siempre busca el final feliz. Esto está muy arraigado en la actitud hindú hacia la vida misma, y por eso dicen que en India tienen drama pero no tienen tragedia. Siempre hay un final feliz, hasta incluso si un dios tiene que acudir y devolver la vida a los muertos para conseguirlo. Es un poco como el Libro de Job, que es casi una tragedia pero en el último momento toma otra dirección. Después de su sufrimiento, Dios devuelve a Job todo lo que había perdido multiplicado por diez – como si tener otros diez hijos e hijas te compensara por aquellos que has perdido, como si la tragedia pudiera ser borrada.
Puede que el Rey Bimbisara del Canon Palí haya perdido su reino, no obstante su historia no es una tragedia de verdad. Él fue un entrado en la corriente, posiblemente también un anagami, y perder un reino para él no era una perdida grande. Es imposible considerar que una persona que ha conseguido entrar en la corriente haya fracasado en la vida, a pesar de lo que le haya ocurrido externamente. Si Edipo, o el rey Lear, hubiera conseguido entrar en la corriente no hubiera habido una tragedia aunque le pasaran muchos desastres.
Entonces, cuando Brahma dice que un rey ha sido un deva en otra vida tenemos que preguntarnos qué está diciendo de verdad, a qué tipo de posición real se refiere. De alguna manera no parece ser como la idea del rey que existe en occidente representado por Shakespeare con sus palabras: “intranquila reposa la cabeza que lleva la corona”. Por otro lado otro personaje en una obra de Shakespeare dice “Qué divinidad está en la persona del rey”. Las obras históricas de Shakespeare parecen implicar que sí que existe algo divino en la persona del rey. En la ceremonia de coronación británica, la cual tiene su origen en tiempos del medioevo, el soberano se ordena como un clérigo en ordenes religiosa y lo ungen con aceite consagrado. Especialmente en la época de los Stuart en Inglaterra, se consideró al rey como el representante de Dios sobre la tierra. El rey Carlos I afirmó este principio fuertemente a la hora de su juicio, que él era responsable ante Dios y no ante sus súbditos. Mantuvo este principio hasta el final: “El súbdito y el soberano son cosas completamente diferentes”
También existió la creencia, hasta la época de la reina Ana, de que el soberano tenía poderes curativos. Había una enfermedad llamada scrofula y conocida como el rey de los males, ya que la gente creía que el rey (o la reina) podían curar con el tacto a la persona afligida por ese mal. Se estima que Carlos II tocó a unas 200.000 personas a lo largo de su reinado. Siendo niño, el Dr. Johnson fue tocado por la reina Ana con ese propósito - fue una de las últimas personas en Inglaterra tocada en ese modo. Se creía que ese poder - el cual se suponía provenir de Eduardo el Confesor a través de todos los soveranos ingleses- se terninó con los Stuardos, porque la casa de Hanover era una rama colateral y por eso no había heredado ese poder. Hay todavía algunos vestigios de la creencia en la divinidad de la monarquía en el caso de la monarquía inglesa. Es un tanto interesante cuanto se alborotó porque la princesa Diana diera la mano a victimas del SIDA.
Aunque es normal dentro de la tradición budista que el rey sea un deva en su vida anterior, el Sutra de la Luz Dorada pone otro punto: como resultado de su pasado – podemos decir también de su condicionamiento positivo – el rey tiene la tendencia natural hacer acciones lúcidas. Hace buenas acciones él mismo y anima a los demás de hacerlo. Además, como rey, suprime lo que sea ilegal, lo que esté en contra del orden moral. Destruye acciones malévolas y establece a los seres en actividades hábiles y meritorias.
Lo hace, nos cuenta, para que los seres renazcan en el mundo de los dioses como resultado de sus acciones meritorias, es decir, en el mundo desde el cual él mismo ha venido. Esto me recuerda algo similar en el Bhagavad Gita y parece que no ha sido comentado nunca: El Bhagavad Gita es un diálogo entre Krishna y Arjuna y este forma parte de la gran épica hindú el Mahabharata. El Gita consiste de 18 capítulos y en el capítulo 4, Sri Krishna explica a Arjuna que los dos han renacido muchas veces en el pasado. La diferencia es que Krishna recuerda sus vidas anteriores y Arjuna no lo hace. Krishna dice: “Cuando disminuye la honradez, cuando crece lo injusto, entonces yo aparezco para proteger lo bueno. Para la destrucción de lo malo, para establecer el Dharma, renazco era tras era.” En India por lo menos, estos son los más famosos versos de todo el Bhagavad Gita. Esto representa la fundación del avataravada hindú, la creencia en encarnaciones sucesivas de Dios – con mayúscula.
Existen dos diferencias importantes entre el Bhagavad Gita y el Sutra de la Luz Dorada. En el Bhagavad Gita el mismísimo ser supremo desciende a la tierra como Rama, Krishna etc; desciende por su propia voluntad. Por supuesto en el Budismo no existe un ser supremo. El descenso tiene lugar dentro de la estructura de la existencia condicionada – desde un plano más elevado hacia uno más inferior de la existencia condicionada, desde el cielo hacia la tierra – y tiene lugar bajo la ley del karma. Brahma se refiere al rey como “él que destruye los actos malos”. Sin embargo, Sri Krishna se refiere a si mismo como “él que viene para la destrucción de la maldad”.
Al seguir con la explicación de por qué se dirigen a los reyes como deva, Brahma dice:
Tanto si es hombre o dios, un Gandharva, un líder de los hombres, un Raksasa, o un intocable, él quita los actos malévolos.
La conexión aquí no está del todo clara; de hecho, la gramática no está clara. “Él” puede referirse al rey porque en la frase anterior, Brahma está hablando del rey: “... él [es decir el rey] ha de establecer a los seres en buenos actos ...”. Es posible que la frase quiera decir que el rey desanima a toda clase de seres sintientes de hacer acciones torpes. Pero, es más probable que la frase sea un tipo de interposición, así que se puede entender las palabras “...él quita los actos malévolos...” como uno quita los actos malévolos. Es decir, no importa a qué clase de seres uno pertenece, qué posición social uno ocupa, si uno es dios o hombre: es siempre posible hacer acciones lúcidas o actos malos, y uno tiene la posibilidad de un renacimiento en un cielo más elevado. Entendida así, la frase es una afirmación de la base en la que se apoya la explicación racional de Brahma acerca de la naturaleza y función del rey. En otras palabras, es una afirmación de la ley del karma.
Es posible entender la frase de otra manera: no importa los orígenes del rey, a qué casta pertenece según su nacimiento. Lo importante es que quite actos malos, y si lo hace, entonces es el rey. Esto está muy de acuerdo del espíritu general del budismo como una religión universal, y va en contra al hinduismo ortodoxo según el cual el rey tiene que provenir de la casta ksatriya, de la misma manera en que la persona que enseña tiene que provenir de la casta del brahmán.
La próxima frase es muy corta:
“El rey es el padre de aquellos que hacen buenos actos.”
Esto quiere decir que aquellos que hacen buenos actos no tienen nada que temer del rey; él les cuidará y les protegerá. Además, al animar a la gente a hacer buenos actos, él se pone en relación de padre con ellos, hablando moralmente. Volveré a este punto más adelante.
Las frases siguientes son muy parecidas y las consideraré a la par:
El rey ha sido bendecido por los dioses para mostrar el cumplimiento y el fruto. El rey ha sido bendecido por los dioses porque pertenece al mundo actual para mostrar el cumplimiento y el fruto de acciones bien hechas y acciones mal hechas.
Estas frases contienen la esencia de la oración de Brahma, la esencia de la “Instrucción acerca de los reyes divinos”, la esencia del consejo del rey Balendraketu a su hijo el rey Ruciraketu. Este asunto esta expresado claramente más adelante en la oración de Brahma cuando dice:
“Se llama rey porque actúa de varias maneras para demostrar el cumplimiento y el fruto de acciones bien hechas o mal hechas.”
Con esto quiere decir que la ley de karma debería reflejarse en el orden social. Bajo la ley de karma, acciones lúcidas tienen la felicidad como resultado, y las acciones torpes el sufrimiento. Debería ser igual dentro del orden social: hay que animar acciones lúcidas y castigar acciones torpes. Es decir, el orden social debería ser un orden moral y el defensor de ello es el rey. Cada rey es responsable de apoyarlo en su propia región.
El orden moral funciona según un principio sencillo, aun más sencillo y fundamental que la ley del karma. Acciones tienen consecuencias. Muchas veces lo olvidamos y tendemos de hacer las cosas sin pensar. No nos damos cuenta de que lo que estamos haciendo tendrá consecuencias – quizás algunas muy graves – tanto para nosotros como para otras personas. Actuar sin pensar en las consecuencias de nuestros actos es irresponsable. En la medida en que uno actúa con responsabilidad, uno es un individuo y si uno actúa sin responsabilidad no es un individuo. Entonces, si queremos ser individuos tenemos que aprender actuar con responsabilidad. Tenemos que recordar que las acciones tienen consecuencias; tenemos que ser conscientes de la ley del karma; debemos entender por qué el orden social ha de ser un orden moral.
¿Pero porqué debe el orden social ser un orden moral? Ya he contestado esta pregunta hasta cierto punto. El orden social si es un orden moral, es entonces un lugar de entrenamiento, por así decir, para las acciones lúcidas. Si hacemos acciones lúcidas acumularemos mérito y si acumulamos mérito renaceremos en un estado celestial feliz – es decir como un dios. Así pues, si el orden social es un orden moral de verdad, si el rey cumple con su deber – en otras palabras, si él no ignora ningún acto malévolo – y si sus súbditos observan el orden moral y actúan de forma lúcida, resultará que renacerán como dioses, y las fuerzas de los dioses amenterán.
Esto es muy significativo. En el universo hay una lucha constante entre los dioses y los asuras, entre las fuerzas positivas y las negativas dentro de lo condicionado, dentro del samsara. A veces los dioses salen victoriosos, y a veces los asuras. Así que los dioses tienen un interés, digamos, en que los seres humanos hagan acciones lúcidas, porque tales seres humanos renacerán como dioses y el número de dioses aumentará. Será entonces más fácil vencer a los asuras. El punto de vista tradicional budista es que el mantener el orden moral sobre la tierra es de importancia cósmica porque ayuda a mantener el equilibrio a favor de las fuerzas positivas, incluso espirituales dentro del universo.
Como ya hemos visto en el capítulo “El significado espiritual de la confesión”, lo espiritual no es igual que lo trascendental. Por lo tanto no debemos confundir la batalla entre los dioses y los asuras con el conflicto entre la luz dorada y la oscuridad, el conflicto entre la Iluminación y la naturaleza. La primera es una batalla que tiene lugar dentro de lo condicionado, mientras que la segunda es el conflicto mucho más serio y radical entre lo incondicionado y lo condicionado; más bien entre lo incondicionado y la parte negativa de lo condicionado. La parte positiva de lo condicionado está del lado de lo incondicionado por así decirlo. Los dioses están del lado del Buda; las acciones lúcidas están del lado de la Iluminación; lo ético está del lado de lo trascendental; sila y samadhi están del lado de Prajña; el orden moral está del lado de la comunidad espiritual.
Pero me he precipitado, volvamos al individuo responsable, él que hace acciones lúcidas – más bien volvamos a los individuos (en plural). El orden moral se puede describir como una red de individuos éticamente responsables, personas que actúan de forma responsable hacia ellos mismos y hacia los demás, es decir, aquellos que procuran hacer lo que de verdad será lo mejor para ellos mismos y para otras personas. Esto crea una sociedad en donde todo el mundo actúa de forma responsable con respecto a la ética, una sociedad que iguala completamente al orden moral, el cual clara, fiel y plenamente refleja la ley deL karma. Quizás ninguna sociedad humana – al menos ninguna sociedad humana grande – haya sido nunca un orden completamente moral. Sin embargo, grande o pequeña, todas las sociedades humanas son ordenes morales hasta cierto punto.
El orden moral nos obliga actuar de forma éticamente responsable, a hacer acciones lúcidas, a prestar atención a la ley del karma. En otras palabras, nos obliga a desarrollarnos como individuos. El orden social debe ser un orden moral porque en definitiva ayuda a la gente desarrollarse espiritualmente. No podemos desarrollarnos sin hacernos individuos éticos, sin desarrollar el sentido responsable hacia nosotros mismos y hacia los demás. Pero es muy difícil ser un individuo ético dentro de una sociedad no-ética, entonces la sociedad debe ser un orden moral, es decir, debe reflejar en ella como opera la ley del karma.
La primera sociedad humana con que hacemos contacto al entrar en este mundo es la familia, y esta no es simplemente una entidad biológica, debería ser también un orden moral. Debería reflejar el orden de la sociedad más amplio, de la misma manera en que la sociedad en sí debería reflejar al orden moral ideal, el cual es la ley del karma. Los defensores del orden moral dentro de la familia son obviamente los padres. Los padres son los reyes divinos en pequeña escala. Educan a los niños en la observancia de las normas morales; les enseñan que las acciones tienen consecuencias. No es cuestión simplemente de educar a los niños para que vivan en la sociedad, sino que también es necesario darles la comprensión, aunque rudimentaria, de la ley del karma; el entrenamiento, aunque elemental para hacer acciones lúcidas. Esto ayudará al niño más adelante a llegar a ser un verdadero miembro de una sociedad, la cual es también un orden moral. A la vez le ayudará a desarrollarse como un individuo.
En las escrituras en palí, vemos que el Buda hace esta misma cosa. Nos cuentan que un día cuando estaba dando un paseo, quizá pidiendo limosna, él se encontró con un grupo de niños. Y como todos los niños, en India, en Inglaterra o en cualquier otro sitio, atormentaban a una criatura – un cuervo que tenía un ala rota. Entonces, el Buda se acercó y les preguntó si a ellos les gustaría ser tratados así. Respondieron por supuesto que no. Luego el Buda les dijo que si a ellos no les gustaría por qué trataban a los demás así – que al cuervo, como a ellos, no le gustaba. Al oírlo de esa manera, los niños lo entendieron y dejaron irse al cuervo.
Ya está claro que a los jóvenes les hace falta saber cómo son las cosas, lo que puedan hacer y lo que no, las acciones aprobadas y las que les van a crear líos. Si un día los padres se ríen de una acción del niño y al día siguiente se enfadan por la misma cosa, el niño acabará confundido y ansioso porque no sabrá qué hacer. Y es igual con los adultos; es necesario que tengamos bastante claro que ciertas acciones tendrán ciertas consecuencias; tenemos que existir dentro de un orden; mejor aun, existir dentro de un orden moral, aunque hablando psicológicamente al menos, cualquier orden es mejor que nada.
¿Qué pasa cuando el orden moral colapsa? ¿qué pasa cuando el rey ignora un acto malévolo?; ¿Cuando el acto malévolo no es seguido por los resultados apropiados? Para la contestación tenemos que volver al capítulo 12 del sutra, al discurso de Brahma. En este se da una descripción de una sociedad sin un orden moral y que por lo tanto no se puede considerar como una sociedad. Citaré sólo lo suficiente para dar una idea de lo que puede pasar cuando el orden moral colapsa.
Brahma dice:
“Cuando un rey deja pasar un acto malévolo en su región y no impone el castigo apropiado a la persona malévola, en el incumplimiento crece mucho la ingobernabilidad, los actos malvados y las disputas surgen en gran número en el reino. Los dioses principales se encolerizan en la morada de los Treinta y tres cuando un rey deja pasar un acto malévolo en su región. Su región es azotada con los actos espantosos más horribles y su reino es destruido por la llegada de ejércitos extrangeros, así como sus placeres y sus casas. Quienes hayan acumulado riquezas, por medio de actos malévolos se robaran mutuamente. Si él no cumple con su obligación por la cual él tiene el reinado, destruye su propio reino igual que el jefe de los elefantes pisotea una charca de lotos. Los vientos desfavorables soplarán, caerán lluvias desfavorables, desfavorables serán los planetas y las costelaciones, de igual modo el sol y la luna. Ni las cosechas, ni las flores, ni los frutos, ni las semillas madurarán bien. Surgirán hambrunas donde el rey no cumpla. Contrariadas estarán las mentes de los dioses en sus moradas cuando un rey deje pasar un acto malévolo en su región. Todos los reyes de los dioses se dirán entre ellos: Ilícito es este rey, pues da apoyo al lado de lo ingobernable. Tal rey pronto encolerizará a los dioses. Debido a la cólera de los dioses su región perecerá. Habrá destrucción causada por las armas en la región en que haya ingobernabilidad. Actos malvados, disputas y enfermedades surgirán. Los jefes de los dioses se encolerizarán. Los dioses no se ocuparán de él. Su reino será aruinado. El rey fracasará. El se verá separado de los suyos, de hermano a hijo, separado de su amada esposa. O morirá su hija. Habrá duchas de meteoritos y de materiales incandescentes. El miedo a los ejercitos extrangeros y a las hambrunas aumentará enormemente. Morirá su amado ministro y morirá su amado elefante también. En cuanto hayan muerto, morirán también sus amados caballos, así como sus camellas. Habrá robos entre las casas, los placeres y las riquezas. En cada distrito se degollarán entre ellos con armas. En las regiones habrá disputas, riñas, actos malvados. Un demonio malvado entrará en el reino. Habrá enfermedades graves. Tras esto los venerables se harán ingobernables. Sus ministros y sirvientes se harán ingobernables. Tras esto habrá respeto por la persona ingobernable y habrá constantemente opresión para los seres que respetan la ley. Donde se rinde honor a la gente ingobernable y hay opresión de los que respetan la ley, allí tres cosas se rebelan: las costelaciones, el agua y los vientos. Tres cosas perecen cuando se acepta a las personas ingobernables: el sabor y la fuerza de la buena Ley, la fuerza de los seres y el sabor de la tierra. Donde se rinde honor a la gente falsa y se deshonra a la gente honesta, tres cosas habrá: hambrunas, rayos e impurezas. Tras esto no habrá ni sabor ni fuerza en los frutos y en las cosechas. Muchos seres enfermarán en esas regiones. Los frutos grandes y dulces de esas regiones, ser harán pequeños, amargos y agrios. El juego, la risa y el placer, previamente cosas de diversión, se harán débiles y nada divertidas, cargadas de cientos de inquietudes. El caracter húmedo y el sabor de las cosechas y de los frutos desaparecerá. No darán satisfación ni al cuerpo, ni a los sentidos ni a los elementos. A los seres se les hará mal aspecto, ellos serán de poca fuerza, muy débiles. Habiendo comido mucho no alcanzarán la saciedad. Tras ello no lograrán fuerzas, ni valor, ni energía. Los seres se verán plagados por la enfermedad, oprimidos por distintas enfermedades. Surgirán demonios malvados, costelaciones y varias raksasas. Un rey sería ingobernable si estuviera de la parte de la ingobernabilidad: las tres esferas en el círculo de todo el mundo triple están dañadas. Muchos de esos males surgen en esas regiones cuando un rey no es imparcial y deja pasar un acto malévolo. Un rey, si deja pasar un acto malévolo, no ejecuta su reinado según la obligación para la que fue consagrado por los jefes de los dioses.”
La imagen que Brahma presenta es terrible y sombría. Pero no es difícil de reconocer. Algunas características podemos reconocerlas muy bien porque se ven en nuestra sociedad hoy en día la cual no es un orden moral. El orden moral no se ha colapsado igualmente en todas partes, sin embargo se ha colapsado hasta un grado alto en muchos lugares del mundo y en muchos aspectos de la vida humana. Esto no quiere decir que de pronto mucha gente se ha hecho deliberadamente malévola. La gente es probablemente la misma de siempre pero las circunstancias han cambiado.
En primer lugar, los valores espirituales sobre los cuales el orden moral se basaba tradicionalmente, ya no son tan aceptados. Parece que la ciencia y la tecnología los hayan convertido en irrelevantes. En algunas partes del mundo, en algunas sociedades, esos valores han sido atacados y rechazados abiertamente. Y donde no ha pasado esto, los valores espirituales ya no son tan importantes para un número significativo de personas. El orden moral de la sociedad no tiene fundamento real y sólido. Sigue existiendo por la fuerza del hábito y esto no puede continuar mucho más tiempo. Luego, la presencia de empresas grandes y impersonales implican que es a veces muy difícil saber quién es responsable y de qué, y quién ha hecho qué. Las cosas simplemente pasan – incluso cosas que pueden afectarnos radicalmente. Es imposible seguir el hilo atrás para encontrar una persona en particular que acepte la responsabilidad. Nadie la acepta, no son las acciones de nadie – y esto es especialmente el caso con departamentos gubernamentales igual que con las impresas grandes.
La vida social, la vida como un miembro de la sociedad humana se ha convertido en algo muy complejo, como una enorme alfombra persa sin patrón, simplemente miles y miles de hilos que van en todas las direcciones con el resultado que es imposible ver por donde empieza o termina un hilo en concreto. Miles y miles de acontecimientos tienen lugar en la sociedad, pero es difícil seguir un acontecimiento desde su principio hasta su fin, difícil saber cual ha sido la causa. A menudo, ni siquiera sabemos si un factor en una situación es causa o efecto.
El resultado de todo esto es que nos sentimos como si viviéramos en un mundo donde las acciones no tienen consecuencias; donde ciertas causas no están seguidas siempre por ciertos efectos – al menos no en el mundo de los seres humanos. Nuestra experiencia es que vivimos en una sociedad que no es un orden moral inteligible, y que no vale la pena hacer acciones lúcidas, que no importa lo que hagas, porque las acciones no parecen tener consecuencias morales, al menos ninguna que se pueda experimentar u observar. Así que dejamos de ser éticamente responsables, y hasta este punto dejamos de ser individuos; no solamente dejamos de desarrollarnos sino también empeoramos. Y además, tenemos la sensación de que no valemos personalmente; que la sociedad en general no nos hace caso, que no nos toma en cuenta, no nos escucha. Resulta que nos sentimos frustrados, impotentes y resentidos.
¿Cómo se puede restaurar el orden moral de la sociedad? Ya no tenemos reyes como los de antaño, entonces no podemos exhortar a nadie a apoyar el orden como lo hace Brahma. ¿Qué vamos a hacer? Pues, hay solo una cosa que podemos hacer: nosotros tenemos que convertirnos en los defensores del orden moral, hasta el punto en que podamos dentro de nuestra propia esfera de influencia. Nosotros mismos tenemos que hacernos reyes divinos. Aquellos que son verdaderos individuos o están intentando desarrollar su individualidad, tienen que juntar y establecer un orden ético en pequeña escala entre ellos, un orden moral más pequeño dentro del orden no- moral más grande, y ahí tenemos que portarnos de manera responsable hacia nosotros mismos y entre nosotros, tenemos que fortalecer nuestro sentido de responsabilidad ética y aumentar nuestra conciencia de la ley del karma. Hasta el punto en que podamos hacerlo, llegaremos a ser individuos y entonces podremos ser más eficaces en el mundo, actuar con responsabilidad ética. El orden moral al que pertenecemos nos dará la fuerza para hacer esto.
Este orden moral es lo que yo llamo el grupo positivo. No es la comunidad espiritual, sin embargo es la base en la cual la comunidad espiritual se puede establecer. No representa la transformación del mundo, pero tampoco el desarrollo del sentido de responsabilidad ética del individuo representa la transformación del ser individual. No obstante, es la base de esa transformación del mundo, de la misma manera en que el desarrollo del sentido de responsabilidad ética es la base para la transformación del ser.
Dentro de la comunidad espiritual, dentro de una orden budista, no pueden surgir cuestiones de ley y castigos porque estos están basados al menos hasta cierto punto en el modo de poder, y por su naturaleza, la comunidad espiritual se basa en el modo de amor. Un miembro de la orden no puede castigar a otro, porque significaría esto el invocar el modo de poder. De todos modos si un miembro de la orden se portara de tal manera que requiriese ser castigado, él o ella dejaría de ser un miembro de la orden. Miremos un ejemplo extremo, este miembro comete un asesinato. Ya que ha transgredido un precepto en un grado tan fundamental, deja de ser miembro de la orden. No surgiría la cuestión de castigo; se habrá hecho a si mismo inaceptable a la orden; ni siquiera pensaría en castigarle con la expulsión de la orden; la persona automáticamente se expulsa a si misma y la orden lo reconocería.
Por otro lado, supongamos que la orden de alguna manera llegara a tener poder político, entonces la cuestión de ley y castigó sí que surgiría. Se tendría que considerar hasta qué punto el miembro de la orden podría ejercer poder político; en otras palabras, hasta qué punto podría funcionar en el modo de poder. Yo sugeriría que uno puede operar en el modo de poder en el mundo mientras ese modo de poder esté controlado por el modo de amor – por ejemplo cuando un padre controla un niño a la fuerza para que no se haga daño. La forma de castigo decidido por un miembro de la comunidad espiritual será difícil de contemplar – me parece una posibilidad remota pero quizás un día tengamos que tratar con el tema.
Claro está que existen “estados budistas” que tienen sistemas de leyes y castigos, pero estos no siempre surgen de principios budistas. Por ejemplo en Birmania parece que el sistema se basa en las leyes de Manu. Normalmente, la influencia del budismo ha modificado las leyes y castigos en vez de crear un sistema basado en principios budistas.
Creo que es un asunto abierto el grado en el que la comunidad espiritual puede ejercer el poder político. Salvo el ejemplo del Tíbet, según la tradición, se opina que la comunidad espiritual, especialmente una en forma de orden monástica, debería utilizar su influencia en vez de ejercer poder – pero es posible ver esto como el evitar la responsabilidad.
El Dr. Ambedkar, gran estadista hindú que apoyó la causa de los intocables de India y finalmente les llevó a convertirse al Budismo, trató sobre la cuestión de poder controlar una sociedad se por la fuerza. Concluyó que no, que obviamente no era posible porque debía de existir algún principio moral aceptado generalmente el cual podía unir la sociedad y mantener el orden. Es posible quizá controlar una minoría antisocial a la fuerza pero no se puede controlar a la mayoría de la gente así – al menos no durante mucho tiempo – por lo cual hace falta una base moral. Tal vez la comunidad espiritual podría ocuparse de reforzar la base moral de la sociedad en vez de buscar el poder político y de tener responsabilidad directa por el tratamiento de la minoría antisocial donde se requerrían métodos basados en el modo de poder y no en el modo de amor.
La comunidad espiritual nunca puede perder las esperanzas con respecto a nadie. No es posible pensar: “Hay personas que simplemente no son espirituales y necesitan un tipo de ley distinto a él que opera dentro de la comunidad espiritual.” Por otro lado es necesario reconocer que hay algunas personas que podrían ser sensibles al modo de amor a largo plazo, pero en estos momentos solo responden al modo de poder. El hecho de que tengas que impedir al niño, a la fuerza, que no corra hacia el fuego, no significa que hayas perdido toda esperanza de que algún día sea un ser humano racional. Me parece que los problemas de la ley y el orden que varios países experimentan hoy en día son causados por el hecho de que el orden moral se ha colapsado y que las sanciones que existen ya no son aceptables ni son reconocidas como tal por mucha gente.
A pesar de su advertencia temible de lo que puede pasar cuando el rey pasa por alto un acto malévolo en su región, cuando no apoya el orden moral, la respuesta de Brahma a la pregunta de los 4 grandes reyes acaba en tono positivo, con la descripción de la situación cuando el rey, en cambio, apoya el orden moral. Dice que los dioses serán felices; las estrellas, la luna y el sol seguirán su curso, los vientos soplarán y la lluvia caerá en el momento adecuado, y la morada de los dioses se llenarán de inmortales e hijos de los inmortales. El reino tendrá abundancia, el rey llegará a ser famoso y protegerá sus súbditos con facilidad.
Voy a terminar esta exploración del Sutra de la Luz Dorada también en tono positivo. Lo crucial es esto: hay solo una manera de transformar nuestro propio ser y el mundo, y es hacerlos receptivos a la luz dorada, la luz de lo trascendental. Únicamente esta luz puede transformar de verdad. En las palabras del mismo sutra:
Por la exposición de la Suvarnaprabhasa (luz dorada) qué el océano del mal sea secado para mí; qué el océano de los actos sea destruido para mí; qué el océano de las impurezas sea destruido para mí; qué el océano de mérito sea llenado para mí; qué el océano del conocimiento sea purificado para mí. Por el esplendor excelente del conocimiento sin mancha que yo me transforme en el océano de las virtudes de la Iluminación. Lleno de virtudes como joyas, con las virtudes de la Iluminación, por el poder de la Suvarnaprabhasa y su confesión, que haya para mí esplendor de méritos; que el esplendor de la Iluminación sea puro para mí. Por el esplendor excelente del conocimiento sin mancha que haya esplendor del cuerpo para mí. Por el esplendor radiante de mi mérito que sea yo distinguido en el mundo triple entero. Dotado siempre con el poder del mérito, uno que rescata (los seres) del océano del dolor, y como un mar de bendiciones, que yo camine hacia la iluminación en una era futura.
Tanto ahora como en los años venideros, que esto sea la aspiración de todos nosotros.



© Sangharákshita

Título original “Transformation of Self and World in the Sutra of Golden Light”


Tradución Shakyavamsa

Distribution digital: www.librosbudistas.com



Aviso: esta tradución es provisional ya que no ha pasado por las revisiones necesarias para publicación impresa. No distribuir sin permiso.



1En latín 'mondchus', significa 'solitario, anacoreta -retirado y entregado a la contemplación y la purificación -' En inglés y en español tiene también la acepción de dedicado a la vida monástica.. N de T

2 Fruición and fruti


Distribution digital: www.librosbudistas.com

Página
1   ...   4   5   6   7   8   9   10   11   12


La base de datos está protegida por derechos de autor ©absta.info 2016
enviar mensaje

    Página principal