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IES Bellaguarda – Dept. Lengua Castellana y literatura – 2º Bachillerato nocturno

Luces de Bohemia: Contexto, influencia y significado de la obra de Valle-Inclán III




IES Bellaguarda

Luces de Bohemia: Contexto, influencia y significado de la obra de Valle-Inclán III

Modernismo, Generación del 98 y Esperpento



Víctor M. Fernández Molina


Introducción



Luces de Bohemia es la primera y la única obra en la que aparece la definición de lo que es un esperpento, definición que Valle pone en boca del protagonista Max Estrella cuando dice: “Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento. El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada”. Más adelante dirá: “Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas.” o “Mi estética actual es transformar con matemática de espejo cóncavo las normas clásicas.”

A lo largo de toda la obra podemos apreciar cómo Valle estiliza grotescamente a España y a sus habitantes. Él es en todo momento impersonal y objetivo. No añade ningún vicio a la sociedad española. Simplemente deforma los que ya tiene.

Los personajes y las situaciones en las que estos se hallan, no son inventados sino que Valle sino tomados de la vida real y sometidos a un proceso de deformación. Valle al deformarlas las ha hecho esperpénticas.

Estilizándolo grotescamente, caricaturescamente, ha convertido a los personajes en fantoches zarandeados por el autor, para quien España y los españoles no son más que un esperpento, la gran caricatura de Europa. Como dice en la obra: “España es una deformación grotesca de la civilización europea.”

Los personajes no tienen caracterización psicológica ni tienen vida, son personajes simbólicos: Max Estrella es un poeta frustrado, una caricatura. No le reconocen poeta las personas eruditas de la academia.

Todos los personajes son personajes trágicos, que se hallan en situaciones burlescas, caricaturescas, por lo que pasan de ser personajes trágicos a ser personajes esperpénticos.

Así, toda la obra es una gran caricatura la vida literaria e intelectual española en la que Valle se está riendo, está jugando con sus personajes, que arrastran una vida grotesca y carente de sentido.

1.-Valle-Inclán en el contexto literario entre fin de siglo y la guerra civil.

a) Contexto histórico.

De la centuria anterior España arrastra la llamada "crisis de fin de siglo", que se puede concretar en los graves problemas de convivencia entre los españoles, divididos en ideologías encontradas, y la decadencia del país que culmina con la pérdida de nuestras últimas colonias ultramarinas, el año del desastre 1898.

Desde 1902 a 1923 dura el reinado de Alfonso XIII. Hay que destacar en este periodo el desarrollo industrial, el nacimiento y consolidación del proletariado, los enfrentamientos sociales y las continuas crisis ministeriales.

La situación anterior conduce a la dictadura del general Primo de Rivera (1923-1931), que intenta, desde la concentración del poder, resolver la crisis de la nación. Con ciertos logros en algunos campos, al final la dictadura también fracasó.

La miseria muy generalizada, la organización y politización de la clase obrera y, sobre todo, la unión de las izquierdas, trajo consigo la proclamación de la Segunda República (1931-1939). El periodo republicano comenzó con un deseo de profundas reformas y buenas intenciones, pero se manifestó impotente ante los problemas endémicos del país: los enfrentamientos ideológicos y sociales y la crisis económica. Los acontecimientos se precipitaron: huelgas y disturbios, triunfo de la derecha en 1933, huelga y revolución en Asturias en 1934, unión de izquierdas en el Frente popular que gana las elecciones en 1936.

Ese mismo año, en julio, el general Franco se sublevó contra el gobierno de la República. Estalla la Guerra Civil (1936-1939), confrontación fraticida con la que culmina el enfrentamiento de las dos Españas.



b) Contexto social.

Entre 1885 y 1914, se produjo una “crisis universal de las letras y del espíritu” que configuró la mentalidad del ser humano del nuevo siglo. Entre los rasgos más característicos podemos destacar:



i)Pérdida de la confianza en el progreso: a pesar de los progresos de la técnica seguía habiendo malas condiciones de vida, problemas sociales, etc.

ii)Crítica del positivismo y desconfianza en la razón para entender el mundo. Se trata de entender y afrontar la vida con la voluntad, el sentimiento y la intuición más que con la razón. A ello contribuyeron la obra de pensadores como Schopenhauer y Kierkegaard (la existencia humana es dolor y angustia), Nietzsche (exaltación de los impulsos vitales sobre la razón), Bergson (reivindicación de la intuición para penetrar en lo real) y Freud (los verdaderos instintos -el amor y la muerte- se hallan reprimidos en el interior del ser humano)

iii)Crisis religiosa: la sociedad se hace cada vez más laica.

c) Contexto literario.

En torno a 1910 dos movimientos literarios han alcanzado ya su máximo desarrollo: Modernismo y Generación del 98. Ambos movimientos surgen como reacción contra la cultura y las Letras del siglo XIX, y revelan –cada uno a su modo- la insatisfacción del escritor ante el mundo. Modernismo y 98 son en palabras de Federico de Onís: “formas hispánicas de la crisis universal de las letras y del espíritu que se manifiesta en todos los aspectos de la vida”. Eran "gente nueva" con una nueva estética que rompía con la del siglo XIX; todos abogaban por una profunda renovación lingüística que traería nuevas posibilidades expresivas, y adoptaron también una postura crítica ante las normas sociales y la situación política.

Entre ambos movimientos podría inferirse un denominador común: la época y dos talantes diferenciados: un talante más estético, centrado en la forma (el Modernismo) y el otro con un talante político e ideológico, más preocupado por el contenido (la Generación del 98).

Sin embargo, a pesar de las diferencias entre modernistas y noventayochistas, la separación no es tan clara. En primer lugar, algunos integrantes de la Generación del 98 - como A. Machado y R. del Valle-Inclán - se podrían incluir, por algunas de sus obras, dentro del Modernismo; y en segundo lugar, porque unos y otros vivieron un ambiente y atmósfera que les unía. Significa, por tanto, que modernistas y noventayochistas coinciden en el tiempo, y muchos de los escritores de la época participan de ambas tendencias como Antonio Machado o el propio Valle Inclán.

El joven Valle-Inclán de finales del siglo XIX cultivó una literatura modernista, de carácter evasivo.

Pero los acontecimientos históricos y políticos que vivió la España de principios de siglo, marcarán la trayectoria ideológica de Valle Inclán. Durante los años de la I Guerra Mundial, la economía española vivió una recuperación, debida a los productos vendidos a los combatientes. Sin embargo, la falta de previsión hizo que los felices años 20, no lo fueran tanto para España, salvo para las clases dominantes. Entonces Valle-Inclán asumió una actitud comprometida con las clases desposeídas, el proletariado y los desheredados. El cuadro político español se debatía entre los partidos de corte tradicional o capitalista y los partidos de la clase obrera, marxista. El auge de los segundos condujo a la proclamación de la Segunda República, por la que Valle tomó abiertamente partido.

A Valle-Inclán le correspondió vivir una de las épocas más conflictivas de la historia de España. Sobrevivió a varias guerras carlistas, a las experiencias republicanas, al abandono del poder de los Borbones, a la Dictadura de Primo de Rivera. etc. Su ideología y su actitud política nos muestran a un Valle-Inclán comprometido con las causas populares, que supuso un cambio en la postura estética de Valle-Inclán, acercándose a las preocupaciones y críticas propias de la generación del 98.

No obstante, es importante mencionar la postura formal que adoptó Ramón del Valle-Inclán en estos cambios, puesto que no llegó a revelarse como un artista noventayochista del todo, sino que absorbió las críticas y las preocupaciones de este grupo y las barajó en su estilo propio e inimitable.



2.-La obra de Valle-Inclán y su aportación al panorama teatral. El esperpento.

2.1.-Biografía.

Ramón María del Valle-Inclán nace en Villanueva de Arosa en 1866. Creció en el ambiente de su tierra natal y en un clima familiar idóneo para su formación como escritor. Comenzó la carrera de derecho, que tuvo que abandonar debido a la muerte de su padre. Su inquietud aventurera le impulsa a marcharse a México, donde se consolida su vocación de escritor. A la vuelta a Madrid lleva una vida de bohemia, donde frecuenta las tertulias literarias, relacionándose con numerosos intelectuales y literatos de la época. Hay que destacar su gran amistad con Rubén Darío, basada en una mutua admiración.

Su fama va creciendo, tanto por su arte como por la multitud de anécdotas de su vida excéntrica. Una disputa con un amigo periodista, en 1899, le produjo una herida en un gemelo de la muñeca, que obligó a amputarle el brazo izquierdo. En 1907 se casa con la actriz Josefina Blanco. En 1916 es corresponsal de guerra en el frente francés y ese mismo año accede a la cátedra de Estética en la Escuela de Bellas Artes de Madrid, pero Valle se aburre y la deja. Su dedicación a la literatura es absoluta y no le detienen las privaciones que sufre con su familia. En 1933 se separa de su mujer. La República lo nombra director de la Academia Española en Roma. En 1936 muere en Santiago de Compostela.

2.2.-La obra. Su evolución.

La producción de Valle-Inclán es considerable y variada: novelas, cuentos, teatro, poesía. ..En todos estos géneros se observa una singular evolución desde un Modernismo elegante y nostálgico a una literatura crítica, basada en una feroz distorsión de la realidad. Por ello algunos críticos lo incluyen en la generación del 98, aunque otros piensan que esto es inexacto ya que por la radical novedad de su estética como por sus presupuestos ideológicos estaría alejado de los postulados noventayochistas en su madurez. Su trayectoria sería más bien paralela a la de Antonio Machado, aunque fue más renovador y audaz en el campo de la expresión.



a) De los comienzos a las Sonatas. Época modernista.

Tras haber publicado en revistas no pocos cuentos, aparece en 1895 su primer libro, Femeninas, que es una obra refinada en la que se aprecian influjos franceses e italianos. Seguirán, entre 1897 y 1904, otros libros de relatos: Jardín umbrío, Corte de amor1, donde el autor ya combina lo legendario con lo realista, ambientados en su Galicia primitiva. Pero la producción cumbre de esta etapa son las Sonatas, cuatro novelas publicadas en este orden: Sonata de Otoño (1904), Sonata de Estío 11903), Sonata de Primavera (1904) y Sonata de Invierno (1905). Son las supuestas memorias del Marqués de Bradomín. Es la exaltación del mundo decadente, visto con una mirada entre nostálgica y distanciada. Por su estilo suponen para la prosa española lo que la obra de Rubén Darío supuso para la poesía: una prosa rítmica, refinada, rica en efectos sensoriales, bellísima.



b) Entre las Sonatas y los Esperpentos. Época de transición.

Sigue el ciclo de las Comedias Bárbaras: Águila de blasón (1907) y Romance de Lobos (1908). Con estas obras ha iniciado Valle su “teatro en libertad”; se discute entre si son novelas dialogadas o teatro irrepresentable, pero su fuerza dramática en incuestionable.

La evolución estilística se acentúa en la trilogía de novela: La guerra carlista, escrita en 1908-1909 (Los cruzados de la Causa, El resplandor de la hoguera y Gerifaltes de antaño). Con agridulce contraste, destaca el heroísmo romántico de las partidas carlistas y la brutalidad de la guerra. El mismo contraste, en el estilo: junto a los resabios modernistas, aparece un lenguaje desgarrado y bronco, acentuado por la presencia de un léxico rústico.

c) La época de los Esperpentos.

Así llegamos a 1920, fecha capital en la trayectoria del autor. En este año publica algunas de sus obras dramáticas decisivas, entre las que destacan: Divinas Palabras y Luces de Bohemia. La deformación esperpéntica está ya presente en estas obras y, es en esta última, la primera donde Valle-Inclán da el nombre de esperpento. Con esta palabra (cuyo significado habitual era “persona o cosa extravagante, desatinada o absurda”) designa el autor, a esas obras suyas en las que lo trágico y lo burlesco se mezclan, con una estética que quiere ser una “superación del dolor y la risa”. Su mejor definición la hallaremos en la escena XII de Luces de Bohemia.

Tres son los esperpentos escritos en los años siguientes: Los cuernos de Don Friolera (1921), Las galas del difunto (1926) y La hija del capitán (1927), recogidos después bajo el título común Martes de Carnaval. En estas obras se revela una visión ácida y violentamente disconforme con la realidad. El autor se complace en degradar la realidad y agredirla con una carcajada que no perdona a personas, instituciones o mitos, pero que en el fondo, oculta no pocas veces el llanto.

Citemos, en fin, las novelas de esta última época. Tirano Banderas (1926), sobre un supuesto dictador americano. Finalmente, la violenta sátira política aparece en El ruedo ibérico. En estas novelas, como en los esperpentos, el estilo es desgarrado, agrio aún en su humor, de incalculable fuerza crítica; siendo, sin embargo, una prosa de cuidadísima elaboración. Aquí está ese Valle-Inclán más iconoclasta aún que lo fueron “los jóvenes del 98”.



2.3.-Su significación: Valle y el teatro contemporáneo.

Nos encontramos ante una de las grandes figuras de la literatura española de todos los tiempos. Si en sus comienzos compartió con Rubén Darío el caudillaje del Modernismo, su ejemplar inquietud le llevó a fraguar un arte de ruptura, libre en el más hondo sentido. Por otra parte, su asombroso dominio del idioma hace de él uno de los grandes creadores que ha habido en nuestra lengua.

El teatro esperpéntico de Valle irrumpe como teatro innovador en la escena española de primeros del siglo XX dominada por una dramaturgia oficial e inmovilista, que goza de la aceptación del público burgués.

Entre el teatro que triunfa en esta época encontramos un teatro poético en verso, originado en el modernismo más superficial y de ideología conservadora. Por otro lado un teatro cómico sobre todo bajo el género de la comedia de costumbres y el sainete, visto desde la óptica convencional de la burguesía; representado casi exclusivamente por los hermanos Álvarez Quintero y Carlos Arniches. Y, por último la comedia burguesa, donde destaca la figura de Jacinto Benavente. Frente a este teatro oficial, surgen figuras que intentan, de acuerdo con el teatro que se hace en Europa, renovar la escena española, presentando un teatro innovador.

Entre ellos destacan el teatro de Federico García Lorca y la dramaturgia de Valle-Inclán.

Valle-Inclán no se doblegó a los prejuicios estéticos del momento, y optó por desafiar las limitaciones de diverso tipo que presentaba el teatro de la época. Por ello, durante mucho tiempo se pensó que los esperpentos de Valle-Inclán no eran verdadero teatro, sino “novelas dialogadas”, y que al menos en su mayoría eran irrepresentables, siendo sus obras condenadas a ser “teatro para leer”, ello explica que sus acotaciones sean tan literarias como el diálogo mismo. Tales opiniones han quedado desmentidas en los últimos años: las nuevas concepciones del espectáculo teatral y las nuevas técnicas de representación han permitido llevar a la escena muchas de sus obras. Lo que sucedió es que Valle-Inclán fue mucho más allá de lo que permitían las convenciones escénicas de su tiempo, dominado por el teatro benaventino. Y así, frente a lo que él mismo llamaba “un teatro de camilla casera”, se declaró partidario de un teatro “de numerosos escenarios” y hasta de un teatro “que siga el ejemplo del cine actual”.

Al cabo de los años, tras las experiencias renovadoras de las concepciones escénicas, Valle-Inclán se descubre como la figura máxima del teatro español, así como un verdadero vanguardista que se anticipó considerablemente a las nuevas tendencias del teatro mundial.

Luces de Bohemia. Estética y temas.

1.-INTRODUCCIÓN.

1.1.-El título de la obra.

Desde un primer momento el título de la obra centra la atención sobre las claves para su interpretación, donde el propio título parece remitirnos al ambiente de la obra.

La luz es el elemento escénico primordial. La luz es el único elemento del “atrezzo” teatral que el autor insiste en establecer y matizar. Las acotaciones, tan parcas en la descripción de otros elementos escenográficos, sí recogen el matiz lumínico que preside diferentes cuadros. Las luces de la bohemia original, de la bohemia dorada, son aquellas que entregan a los protagonistas al recuerdo de su vida en París. Pero el brillo, la alegría de aquellas luces, se torna agonía en el resto de los cuadros. Las luces, tal como se describen en las acotaciones son trémulas y mortecinas. En ocasiones se vuelven inquietantes, amenazantes. Pero más que en la luz, Valle-Inclán insiste en caracterizar las sombras que presiden los escenarios y la acción dramática. En ocasiones incluso los propios personajes en escena son sombras. El mundo y el ambiente que traza Valle-Inclán no es precisamente el de unas brillantes luces; por el contrario, pertenece a un Madrid muy ensombrecido, sumido en una miseria no sólo material.

Por otra parte, la bohemia es la vida que se aparta de las normas y convenciones sociales, propia de los artistas y literatos. El ambiente bohemio suele desenvolverse más entre las sombras que en la plenitud de las luces. En esta sombra presidida por luces efímeras el poeta Máximo Estrella es el antihéroe que encarna las contradicciones de la bohemia heroica, cuyas luces y sombras se nos desvelan en la obra. Con el término bohemia se nos está haciendo referencia a un mundo especial, el del artista rebelde ante la cultura oficial. La crítica a un arte o literatura acomodáticos fue un hecho general, una moda frecuente y común en el cruce de siglos. Zamora Vicente ha indicado que existe una relación entre la obra de Valle y la literatura marginal, de arrabal, una de cuyas muestras es La golfemia de Granés, parodia de la célebre ópera La bohème, de Giacomo Puccini, basada en Escenas de la vida bohemia, de H. Murger.



1.2.-Organización de la obra.

La obra se organiza en tres niveles. El más evidente es la presentación de las últimas horas de la vida de Máximo Estrella, poeta ciego y bohemio, trasunto literario de Alejandro Sawa. En segundo lugar, la evocación de la vida bohemia: Valle-Inclán evoca como en un sumario los componentes morales, ideológicos y artísticos de la bohemia que son aludidos en uno u otro pasaje de la obra. Las luces brillantes y oscuras de la

vida bohemia. Y, en tercer lugar, la realidad político-social de España: el autor se servirá de la bohemia para poner de manifiesto con una intención totalizadora, la caótica y desazonada situación político-social de la España de su época.

1.3.-Propuesta de una nueva estética literaria: El esperpento.

Para reflejar esta realidad, abarcándola en su totalidad, Valle-Inclán propone por boca de Max Estrella una nueva estética literaria: el esperpento; estética cuya primera manifestación, es precisamente, Luces de bohemia.



Luces de Bohemia, publicada en 1920, es la primera obra a la que el autor da el nombre de esperpento, palabra sacada del lenguaje popular que designa lo ridículo, extravagante y grotesco. El esperpento se considerará más que una forma dramática, una nueva estética y una nueva visión del mundo. El esperpento deforma y distorsiona la imagen que tenemos de la realidad con objeto de demostrarnos su verdadero rostro: la grotesca y absurda vida española contemporánea (principios de este siglo). La deformación de personajes, espacios y acciones a través de un lenguaje peculiar producen en el espectador risa, horror y perplejidad a un tiempo.

Todas las peculiaridades del esperpento están presentes en esta obra, por ejemplo: la distorsión de la realidad, bien por el enaltecimiento, bien por la degradación. Las relaciones inversas entre lo animado y lo inanimado, y la literaturización de la realidad, entre otros. Aunque de todos los rasgos que caracterizan al esperpento, cabe destacar la riqueza lingüística de Luces de Bohemia:

a) La lengua de los diálogos, donde se conjugan gitanismos, vulgarismos con el empleo de cultismos y retoricismos. Así como la utilización de muletillas caracterizadoras de un personaje.

b) La lengua de las acotaciones, rica en contrastes y extremos: junto al miserabilismo de algunos vocablos, una prosa rítmica plagada de rimas internas (bimembraciones, trimembraciones, enumeraciones) y figuras como metonimias, sinestesias, comparaciones, metáforas. Todo ello organizado con una sintaxis descoyuntada que usa magistralmente los signos de puntuación.



2.-ARGUMENTO.

Luces de bohemia presenta un triple hilo argumental. El argumento superficial, el más evidente, es el que desarrolla la historia de las últimas horas de la vida del poeta ciego Max Estrella. Horas que transcurren en un vagabundeo por la noche madrileña al final del cual el poeta muere miserablemente en la calle.

Desaparecido Max Estrella, la acción se prolonga a través de su velatorio; una conversación en el cementerio entre Darío y el Marqués de Bradomín; y la última escena en la taberna de Pica Lagartos.

Paralelamente se desarrollan otros dos argumentos. Por un lado la huelga de proletarios de la cual tenemos noticia a través de referencias no directas: ruidos, voces, alusiones informativas. etc. Este argumento permanece latente hasta la escena undécima (madre abrazando al hijo) donde aflora y confluye con el argumento principal. Por otro lado la detención y muerte del anarquista catalán.

3.-TEMAS.

3.1.-Temática literaria. La literatura como tema.

La reflexión sobre la literatura o la estética en la propia literatura, desde las perspectivas más diversas es algo habitual en las letras finiseculares. Uno de los rasgos que define el arte de Valle-Inclán es el culto a la literaturización. Al acercarnos a Luces de bohemia nos asalta por todas partes esta presencia de la literatura, en citas, en recuerdos, en alusiones simuladas en nombres concretos. Al respecto, la bohemia es uno de los temas primordiales de la obra. El culto por el arte, la belleza, la libertad, la rebeldía son los valores bohemios.

Valle-Inclán nos presenta los aspectos heroicos como las facetas más sórdidas de la bohemia.

3.1.1.Presentación de la vida de la bohemia.

a) La bohemia: aprendizaje de la vida artística.

-La bohemia es ante todo una forma de vida. Los artistas bohemios se marginan voluntariamente del medio social burgués. La bohemia se vincula a la sociedad romántica francesa (Barrio Latino). El protagonista aparece como el único resistente de una forma de vida que va siendo abandonada por cuantos la profesaron.

-El arte, en nuestro caso la literatura, impregnan todas las facetas de la vida cotidiana del bohemio. Comprobamos cierta invasión de la vida por la literatura.

-El bohemio conlleva la miseria como una consecuencia de su voluntaria decisión de vivir el arte al margen del mundo burgués.

-En su miseria el bohemio frecuentará el mundo de la marginación social.

b) Actitudes literarias.

-El bohemio busca la consagración pero lo hace rechazando el ser asimilado por el mundo literario oficial.

-La reacción contra el mundo literario establecido se traduce en el rechazo del realismo literario finisecular. (Despectiva referencia a Pérez Galdós. “Don Benito el Garbancero”)

-Relación entre bohemia y modernismo (Rubén Darío aparece como personaje, tributo de la admiración de Valle). (Descripción de los jóvenes modernistas).

c) Actitudes políticas.

-La bohemia reacciona contra el poder establecido, contra aquello que constituya una forma de autoridad.

-Se critica constantemente a los políticos contemporáneos, denunciándose continuamente la corrupción política.

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