I. clasificación de las ciencias (las ciencias formales y las ciencias fácticas)



Descargar 263,95 Kb.
Página1/3
Fecha de conversión17.02.2017
Tamaño263,95 Kb.
  1   2   3
METODOLOGÍA


I. CLASIFICACIÓN DE LAS CIENCIAS

(LAS CIENCIAS FORMALES Y LAS CIENCIAS FÁCTICAS)


La ciencia, su método y su filosofía.

Mario Bunge

Ed. Siglo XX
II. LOS MÉTODOS DE MILL.

(CRITICA A LOS METODOS DE MILL)


Introducción a la lógica.

Irving M. Copi

Eudeba Manuales

III. LAS HIPOTESIS Y EL METODO CIENTIFICO


(CRÍTICA A LOS MÉTODOS DE MILL)
Introducción a la lógica y al método científico.

Cohen y Nagel

Amorrortu
IV. FORMULACION DE HIPOTESIS
Aprender a razonar.

Fina Pizarro

Ed. Alhambra

Hipótesis

Predicción

Formulación de una hipótesis Supuestos auxiliares

Condiciones iniciales

Condición 1

Justificación

de una hipótesis

Condición 2

Profesor: José Ramón Anguiano Navascues I. CLASIFICACIÓN DE LAS CIENCIAS.

(LAS CIENCIAS FORMALES Y LAS CIENCIAS FÁCTICAS).


La ciencia, su método y su filosofía

Mario Bunge

No toda investigación científica procura el conocimiento objetivo. Así, la lógica y la matemática – esto es, los diversos sistemas de lógica formal y los diferentes capítulos de la matemática pura – son racionales, sistemáticos y verificables, pero no son objetivos, no nos dan informaciones acerca de la realidad: simplemente, no se ocupan de los

hechos. La lógica y la matemática tratan de entes ideales; estos entes, tanto los abstractos como los interpretados, solo existen en la mente humana. A los lógicos y matemáticos no se les da objetos de estudio: ellos construyen sus propios objetos. Es verdad que a menudo lo hacen por abstracción de objetos reales (naturales y sociales); mas aun, el trabajo del lógico o del matemático satisface a menudo las necesidades del naturalista, del sociólogo o del tecnólogo y es por esto que la sociedad los tolera y, ahora, hasta los estimula. Pero la materia prima que emplean los lógicos y los matemáticos no es fáctica sino ideal.

Por ejemplo, el concepto de número abstracto nació, sin duda, de la coordinación (correspondencia biunívoca) de conjuntos de objetos materiales, tales como dedos, por una parte, y guijarros, por la otra; pero no por esto aquel concepto se reduce a esta operación manual, ni a los signos que se emplean para representarlo. Los números no existen fuera de nuestros cerebros, y aun allí dentro existen al nivel conceptual y no al nivel fisiológico. Los objetos materiales son numerales siempre que sean discontinuos; pero no son números; tampoco son números puros (abstractos) sus cualidades o relaciones. En el mundo real encontramos 3 libros, en el mundo de la ficción construimos 3 platos voladores. ¿Pero quién vio jamás un 3, un simple 3?

La lógica y la matemática, por ocuparse de inventar entes formales y de establecer relaciones entre ellos, se llaman a menudo ciencias formales, precisamente porque sus objetos no son cosas ni procesos sino, para emplear el lenguaje pictórico, formas en las que se puede verter un surtido ilimitado de contenidos, tanto fácticos como empíricos. Esto es, podemos establecer correspondencias entre esas formas (u objetos formales) por una parte, y cosas y procesos pertenecientes a cualquier nivel de la realidad, por la otra. Así es como la física la química, la fisiología, la psicología , la economía y las demás ciencias recurren a la matemática, empleándola como herramienta para realizar la mas precisa reconstrucción de las complejas relaciones que se encuentran entre los hechos y entre los diversos aspectos de los hechos; dichas ciencias no identifican las formas ideales con los objetos concretos, sino que interpretan las primeras en términos de hechos y de experiencias (o, lo que es equivalente, formalizan enunciados fácticos).

Lo mismo vale para la lógica formal: algunas de sus partes- en particular, pero no exclusivamente, la lógica proposicional bivalente- pueden hacerse corresponder a aquellas entidades psíquicas que llamamos pensamientos. Semejante aplicación de las ciencias de la forma pura a la inteligencia del mundo de los hechos se efectúa asignando diferentes interpretaciones a los objetos formales. Estas interpretaciones son, dentro de ciertos límites, arbitrarias; vale decir, se justifican por el éxito, la conveniencia o la ignorancia. En otras palabras, el significado fáctico o empírico que se les asigna a los objetos formales no es una propiedad intrínseca de los mismos. De esta manera, las ciencias formales jamás entran en conflicto con la realidad. Esto explica la paradoja de que, siendo formales, se “aplican” a la realidad: en rigor no se aplican, si no que se emplean en la vida cotidiana y en las ciencias fácticas a condición de que se les superpongan reglas de correspondencia adecuada. En suma, la lógica y la matemática establecen contacto con la realidad a través del puente del lenguaje, tanto el ordinario como el científico.

Tenemos así una primera gran división de las ciencias, en formales (o ideales) y fácticas (o materiales). Esta ramificación preliminar tiene en cuenta el objeto o tema de las respectivas disciplinas; también da cuenta de la diferencia de especie entre los enunciados que se proponen establecer las ciencias formales y las fácticas: mientras los enunciados formales consisten en relaciones entre signo, los enunciados de las ciencias fácticas se refieren, en su mayoría, a entes extracientíficos: a sucesos y procesos. Nuestra división también tiene en cuenta el método por el cual se ponen a prueba los enunciados verificables: mientras las ciencias formales se contentan con la lógica para demostrar rigurosamente sus teoremas (los que, sin embargo, pudieron haber sido adivinados por inducción común o de otras maneras), las ciencias fácticas necesitan más que la lógica formal: para confirmar sus conjeturas necesitan de la observación y/o experimento. En otras palabras, las ciencias fácticas tienen que mirar las cosas y, siempre que les sea posible, deben procurar cambiarlas deliberadamente para intentar descubrir en qué medida sus hipótesis se adecuan a los hechos.

Cuando se demuestra un teorema lógico o matemático no se recurre a la experiencia: el conjunto de postulados, definiciones, reglas de inferencia deductiva- en suma la base de la teoría dada- es necesaria y suficiente para ese propósito. La demostración de los teoremas no es sino una deducción: es una operación confinada a la esfera teórica, aun cuando a veces los teoremas mismos (no sus demostraciones) sean sugeridos en alguna esfera extramatemática y aun cuando su prueba (pero no su primer descubrimiento) pueda realizarse con ayuda de calculadoras electrónicas. Por ejemplo, cualquier demostración rigurosa del teorema de Pitágoras prescinde de las mediciones, y emplea figuras sólo como ayuda psicológica al proceso deductivo; que el teorema de Pitágoras haya sido el resultado de un largo proceso de inducción conectado a operaciones prácticas de mediciones de tierras, es objeto de la historia, la sociología y la psicología del conocimiento.

La matemática y la lógica son, en suma, ciencias deductivas. El proceso constructivo, en que la experiencia desempeña un gran papel de sugerencias, se limita a la formación de los puntos de partida (axiomas). En matemática la verdad consiste, por esto, en la coherencia del enunciado dado con un sistema de ideas admitido previamente: por esto, la verdad matemática no es absoluta, sino relativa a ese sistema, en el sentido de que una proposición que es valida en una teoría puede dejar de ser lógicamente verdadera en otra teoría. (Por ejemplo, en el sistema de aritmética que empleamos para contar las horas del día, vale la proposición de 24 + 1 = 1). Más aún las teorías matemáticas abstractas, esto es, que contienen términos no interpretados (signos en los que no se atribuye un significado fijo, y que por lo tanto, pueden adquirir distintos significados) pueden desarrollarse sin poner atención al problema de la verdad.

Considere el siguiente axioma de cierta teoría abstracta (no interpretada): “Existe por lo menos un x tal que es F”. Se puede dar un número ilimitado de interpretaciones (modelos) de este axioma, dándose a “x” y “F” otros tantos significados. Si decimos que “S” designa punto, obtenemos un modelo geométrico dado; si adoptamos la convención de que “L” designa número, obtenemos un cierto modelo aritmético, y así sucesivamente. En cuanto “llenamos” la forma vacía con un contenido especifico (pero todavía matemático), obtenemos un sistema de entes lógicos que tienen el privilegio de ser verdaderos o falsos dentro del sistema dado de proposiciones: a partir de ahí tenemos que habérnoslas con el problema de la verdad matemática. Aún así tan sólo las conclusiones (teoremas) tendrán que ser verdades: los axiomas mismos pueden elegirse a voluntad. La batalla se habrá ganado si se respeta la coherencia lógica, esto es, si no se violan las leyes del sistema de lógica que se ha convenido en usar.

En las ciencias fácticas, la situación es enteramente diferente. En primer lugar, ellas no emplean símbolos vacíos (variables lógicas), sino tan solo símbolos interpretados; por ejemplo, no involucran expresiones tales como “x es F”, que no son verdaderas ni falsas. En segundo lugar, la racionalidad – esto es, la coherencia con un sistema de ideas aceptado previamente- es necesaria pero no suficiente para los enunciados fácticos; en particular, la sumisión a algún sistema de lógica es necesaria pero no es una garantía de que se obtenga la verdad. Además de la racionalidad, exigimos de los enunciados de las ciencias fácticas que sean verificables en la experiencia, se indirectamente (en el caso de la hipótesis generales), sea directamente (en el caso de las consecuencias singulares de las hipótesis). Únicamente después que haya pasado las pruebas de la verificación empírica podrá considerarse que un enunciado es adecuado a su objeto, o sea, que es verdadero, y aún así hasta nueva orden. Por esto es que el conocimiento fáctico verificable se llama a menudo ciencia empírica.

En resumidas cuentas, la coherencia es necesaria pero no suficiente en el campo de las ciencias de hechos: para afirmar que un enunciado es (probablemente) verdadero se requieren datos empíricos (proposiciones acerca de observaciones o experimentos). En ultima instancia, sólo la experiencia puede decirnos si una hipótesis relativa a cierto grupo de hechos materiales es adecuada o no. El mejor fundamento de esta regla metodológica que acabamos de enunciar es que la experiencia le ha enseñado a la humanidad que el conocimiento de hecho no es convencional, que si se busca la compresión y el control de los hechos debe partirse de la experiencia. Pero la experiencia no garantizará que la hipótesis en cuestión sea la única verdadera: solo nos dirá que es probablemente adecuada, sin excluir por ello la posibilidad de que un estudio ulterior pueda dar mejores aproximaciones en la reconstrucción conceptual del trozo de realidad escogido. El conocimiento fáctico, aunque racional, es esencialmente probable; dicho de otro modo: la inferencia científica es una red de inferencias deductivas (demostrativas) y probables (inconcluyentes).

Las ciencias formales demuestran o prueban; las ciencias fácticas verifican (confirman o disconfirman) hipótesis que en su mayoría son provisionales. La demostración es completa y final; la verificación es incompleta y por ello temporaria. La naturaleza misma del método científico mide la confirmación final de las hipótesis fácticas. En efecto, los científicos no sólo procuran acumular elementos de prueba de sus suposiciones multiplicando el número de casos en que ellas se cumplen; también tratan de obtener casos desfavorables a sus hipótesis fundándose en el principio lógico de que una sola conclusión que no concuerde con los hechos tiene más peso que mil confirmaciones. Por ello, mientras las teorías formales pueden ser llevadas a un estado de perfección (o estancamiento), los sistemas teóricos relativos a los hechos son esencialmente defectuosos. En consecuencia, si el estudio de las ciencias formales puede vigorizar el hábito del rigor, el estudio de las ciencias fácticas puede inducirnos a considerar el mundo como inagotable, y al hombre como una empresa inconclusa e interminable.



II LOS MÉTODOS DE MILL.

(CRÍTICA A LOS MÉTODOS DE MILL)


Introducción a la lógica

Irving M. Copi


Sus críticas a la inducción por enumeración simple condujeron al filósofo británico Sir Francis Bacon (1561-1626) a recomendar otros tipos de procedimientos inductivos. Otro filósofo británico, John Stuar Mill (1806-1873), dio a estos su formulación clásica, por lo cual se los ha llamado los Métodos de Mill de inferencia inductiva. Mill formuló cinco de estos ¨cánones¨, como él los llamó, y se los conoce como método de la concordancia, método de la diferencia, método conjunto de la concordancia y la diferencia, método de los residuos y método de la variación concomitante. Los examinaremos en este mismo orden.

  1. Método de la concordancia. La mejor manera de explicar en qué consiste el método de la concordia es por medio de un ejemplo. Supongamos que algunos de los habitantes de un internado estudiantil han caído enfermos, con dolores de estomago y nauseas. Se desea determinar la causa de su enfermedad. Se interroga a una media docena de los estudiantes afectados para saber qué es lo que comieron el día en que se manifestó la enfermedad. El primer estudiante tomó sopa y comió pan con manteca, ensalada, verduras y peras en lata; el segundo, tomo sopa, comió pan con manteca, verduras y peras en lata; el tercero, sopa, un sándwich de cerdo, ensalada y peras en lata; el cuarto, pan con manteca, ensalada, un sándwich de cerdo, verduras y peras en lata; el quinto, sopa ensalada, verduras y peras en lata, y el sexto, pan con manteca, verduras y peras en lata. Para poder manejar mas fácilmente esta información la dispondremos en forma de cuadro, usaremos las mayúsculas A, B, C, D, E, F para indicar la presencia de las ¨circuntancias antecedentes¨de haber tomado sopa, comido pan con manteca, ensalada, sándwich de cerdo, verduras y peras en lata, respectivamente e indicaremos con la minúscula s la presencia del fenómeno de estar enfermo. Como los seis estudiantes constituyen los seis ¨casos¨ examinados, podemos representar así nuestra información:

Casos Circunstancias Antecedente Fenómeno

  1. A B C E F s

  1. A B E F s

  1. A C D F s

  1. B C D E F s

  1. A C E F s

6. B E F s
Sería natural inferir de estos datos que la circunstancia F fue la causa del fenómeno s, esto es, que la enfermedad se debió a las peras en lata servidas en el internado. Como ocurre con todo razonamiento inductivo , estas premisas no prueban la conclusión, pero la hacen probable. De toda inferencia de este tipo se dice que se basa en el método de la concordancia. La formulación general que da Mill de éste, es la siguiente:

Si dos o más casos del fenómeno que se investiga tienen una circunstancia en común, la circunstancia en la cual todos los casos concuerdan es la causa (o el efecto) del fenómeno en cuestión.

Puede representarse esquemáticamente el método de la concordancia de la manera siguiente, donde las letras mayúsculas representan las circunstancias y las minúsculas detonan fenómenos:


A B C D aparecen junto con a b c d.

A E F G aparecen junto con a e f g.

Luego, A es la causa (o el efecto) de a.


Podemos obtener otra ilustración del uso del método de la concordancia en una innovación muy reciente realizada en la higiene dental. Se observó que los habitantes de varias ciudades presentaban una proporción mucho menor de caries dentales que el término medio de toda nación y se dedicó cierta atención a tratar de descubrir las causas de este fenómeno. Se hallo que las circunstancias propias de estas ciudades diferían en muchos aspecto: en latitud y longitud, en elevación, en tipos de economía, etcétera. Pero había una circunstancia que era común a todas ellas: la presencia de un porcentaje raramente elevado de flúor en sus aguas, lo que significaba que la dieta de los habitantes de esas ciudades incluía una cantidad excepcionalmente grande de fluor. Se infirió de ello que el uso de fluor puede causar una disminución en la formación de caries dentales y la aceptación de esta conclusión condujo a adoptar tratamientos a base de fluor, para este propósito, en muchas otras localidades. Cuando encontramos una misma circunstancia común a todos los casos de un fenómeno determinado, consideramos que hemos descubierto su causa.

Debemos decir algunas palabras acerca de la limitación del método de la concordancia. Los datos disponibles en nuestra primera ilustración del método se adecuaban muy bien a la aplicación del método. Por ejemplo, podría haber ocurrido que todos los estudiantes hubiesen comido tanto ensalada como peras en lata. En este caso, el método de la concordancia habría eliminado la sopa, el pan con manteca, los sándwich de cerdo y las verduras como causas posibles de la enfermedad, pero habría quedado la duda de si fue ensalada o peras en lata o la combinación de ambas lo que provoco la enfermedad de los estudiantes. En este caso se hubieran necesitado un método inductivo diferente para establecer las causas. Este método es el segundo de los de Mill.


EJERCICIOS:
Analiza cada uno de los siguientes razonamientos en términos de ¨circunstacias¨ y ¨fenomenos¨, y mostrar que sigue el modelo del método de la concordancia.


  1. Jhonston comparó los efectos de fumar con los de la nicotina inyectada hipodérmicamente. Casi invariablemente los fumadores consideraban placentera la sensación, aunque los no fumadores por lo común la clasificaban de ¨extraña¨. Jhonston, quien se dio 80 inyecciones de 1,8 mg de nicotina de tres a cuatro veces por día, halló que prefería las inyecciones hipodérmicas de nicotina a inhalar un cigarrillo. En su caso, parecería que la nicotina era el principal factor de la sensación placentera debida al fumar.

ERNEST L. WYNDER, M.D.

Los efectos biológicos del tabaco.




  1. Es interesante señalar que uno de los síntomas frecuentes de los casos de extrema angustia ante el combate es una inhibición del lenguaje, que puede ir desde la mudez completa hasta la vacilación y el tartamudeo. Análogamente, el que sufre de pánico escénico agudo es incapaz de hablar. Muchos animales tienden a dejar de emitir sonidos cuando están atemorizados, y es obvio que esta tendencia tiene un valor adaptativo, al impedirles atraer la atención de sus enemigos. A la luz de estos elementos de juicio, cabria sospechar que el estimulo del temor tiene una tendencia innata a provocar la respuesta de una suspensión de la conducta vocal.

JOHN DOLLARD y NEAL E. MILLER.

Personalidad y psicoterapia.




  1. [Edward] Jenner mantuvo registros muy detallados de su labor, y anoto que Sarah Portlock, Bary Barge, Elisabeth Wyne, Simon Nichols, Joseph Merret y William Rodway habían ¨tomado¨ vacuna y mostraron inmunudad cuando los inoculó con viruela. Repitió su observación en otros, y pasaron los años hasta que acumuló página sobre página de registros sobre vacuna y viruela. Finalmente se sintió satisfecho. Estaba convencido de que las persona que habían tomado vacuna eran sin excepción inmunes a la viruela. Jenner hizo su experimento decisivo en 1796. Tomó vacuna de manos de Sarah Nelmes, vaquera, y con ella vacunó el brazo del niño de 8 años James Phipps. Dos meses mas tarde, Jenner inoculo a Phipps con viruela en ambos brazos, y varios meses mas tarde repitió la inoculación. No tuvo fiebre ni manchas de viruela, sino sólo una llaga pequeña en el punto de inoculación típica de la inmunidad.

A.L. BARON.

El hombre contra los gérmenes




  1. Hace pocos años, un pequeño número de personas que vivían en partes diversas de los Estados Unidos, sufrieron una misma enfermedad. Por la misma época, en los ojos de esas personas surgieron lo que los médicos llaman cataratas, que son pequeñas manchas irregulares y opacas en el tejido del cristalino. Las cataratas impiden el paso de la luz por el medio transparente del cristalino ocular. En los casos agudos, pueden impedir la visión, se pierde agudeza visual y es necesario eliminar el cristalino. Resultó que todos los individuos afectados de cataratas eran físicos y que todos ellos habían estado vinculados con los proyectos de energía nuclear durante la guerra. Mientras trabajaban con los ciclotrones en los laboratorios de energía atómica, habían sido blanco de neutrones extraviados. Habían estado bajo control médico durante toda su labor, pero se pensó que la densidad de los neutrones era totalmente inocua. Sin embargo varios años mas tarde sufrieron de cataratas.



2 El método de la diferencia. El método de la diferencia a menudo es aplicable a casos como los descritos en nuestra primera ilustración del método de la concordancia, aun cuando lo datos no permitan el uso de éste. Si al continuar la investigación en el internado estudiantil hubiéramos hallado un estudiante que, el día que muchos enfermaron, hubiera tomado sopa y comido pan con manteca, ensalada y verduras únicamente, y no se hubiera enfermado, habríamos podido comparar fructíferamente su caso con el del primer estudiante descrito.

Designando a este último estudiante el ¨casoy usando las mismas abreviaturas que en el primer cuadro, podemos trazar uno nuevo:




Casos Circunstancias Antecedente Fenómeno

1. A B C E F s



n A B C E - -
Con estos nuevos datos inferiríamos nuevamente, como es natural, que la circunstancia F fue la causa del fenómeno s, esto es, que la enfermedad se debió a la ingestión de peras en lata. Claro está que la conclusión deriva con probabilidad, y no con certeza, pero esto equivale simplemente a decir que la inferencia es inductiva y no deductiva.

Toda inferencia de este género se basa en el método de la diferencia, que fue formulado por Mill con las siguientes palabras:



Si un caso en el cual el fenómeno que se investiga se presenta y un caso en el cual no se presenta tienen todas las circunstancias comunes excepto una, presentándose esta solamente en el primer caso, la circunstancia única en la cual difieren los dos casos es el efecto, o la causa, o una parte indispensable de la causa de dicho fenómeno.

Puede representarse esquemáticamente el método de la diferencia de la manera siguiente, donde las letras mayúsculas representan circunstancias y las minúsculas fenómenos:


A B C D aparecen junto con a b c d.

. B C D aparecen junto con b c d

Luego, A es la causa, o el efecto, o una parte indispensable de la causa de a.
1) Se prepararon experimentos para demostrar que la fiebre amarilla era trasmitida por el mosquito solamente, excluidas todas las otras oportunidades que probablemente facilitan la infección. Se construyo un pequeño edificio, cuyas ventanas, puertas y toda otra posible abertura fueran absolutamente a prueba de mosquitos. La habitación quedó dividida en dos partes por un mosquitero de alambres. En una de estas partes se puso en libertad a quince mosquitos que habían picado a enfermos de fiebre amarilla. Un voluntario que no era inmune penetró en la habitación donde estaban los mosquitos y fue picado por siete de ellos. Cuatro días más tarde sufrió un ataque de fiebre amarilla. Otros dos hombre no inmunes durmieron durante trece noches en la habitación donde no había mosquitos sin manifestar perturbaciones de ningún genero,

Se construyó otra casa a prueba de mosquitos, a fin de demostrar que la enfermedad era transmitida por el mosquito y no por los excrementos de enfermos de fiebre amarilla o por cualquier otra cosas que hubiera estado en contacto con ellos. Durante 20 días la casa fue ocupada por tres personas no inmunes, quienes usaron vestidos, colchones y vajilla de enfermos; también se colocaron en ella recipientes sucios de excrementos, sangre vómitos de enfermos. La ropa de cama que usaban provenía de las camas de los pacientes que habían muerto de fiebre amarilla, sin haber sido sometida a lavado o cualquier otro tratamiento que pudiera haber eliminado de ella nada de aquello con que se ensuciaron. El experimento fue repetido dos veces por otro voluntarios no inmunes. Durante el periodo de prueba, todos lo hombre que ocupaban la casa fueron aislados y protegidos totalmente contra los mosquitos. Ninguna de las personas sometidas a este experimento contrajo la fiebre amarilla. El hecho de que no eran inmunes se demostró posteriormente, puesto que cuatro de ellos contrajeron la infección ya sea por picaduras de mosquitos o por la inyección de sangre de los pacientes de fiebre amarilla.

2) Recientemente hemos obtenido pruebas experimentales concluyentes de que no hay muelas cariadas sin bacterias y sin alimento para ellas. En los laboratorios esterilizados de la Universidad de Notre Dame y la Universidad de Chicago, los animales sin microorganismos orales no tienen caries. Mientras que los animales en circunstancias normales tienen un promedio de más de cuatro caries cada uno, las ratas esterilizadas no muestran ningún signo de caries. En la Escuela de Odontología de Harvard hemos demostrado el otro aspecto de la cuestión: que también deben hallarse presentes restos de alimentos. Las ratas que tienen muchas bacterias en sus bocas, pero son alimentadas por tubos directamente unidos al estómago, no hacen caries. En un par de ratas unidas quirúrgicamente de modo que tengan una circulación sanguínea común, la rata alimentada por boca desarrolla caries, mientras que la alimentada por tubo, no.

REIDER F. SOGNAES. “Las caries”





  1. El método conjunto de la concordia y la diferencia. Este método puede ser explicado simplemente como el uso del método de la concordancia y el método de la diferencia en la misma investigación. Su esquema es el siguiente:

A B C ----------- a b c A B C---------- a b c

A D E ----------- a d e B C---------- b c

Luego, A es el efecto, o la causa, o una parte indispensable de la causa.


Puesto que cada método, usado separadamente, otorga cierta probabilidad a la conclusión, su uso conjunto, tal como hemos ilustrado más arriba, suministra una probabilidad mayor a la conclusión. Aunque esta interpretación no concuerda con el punto de vista de que el método conjunto es un método nuevo y separado, pone de manifiesto su gran fuerza como esquema de inferencia inductiva.

EJERCICIOS


Analizar cada uno de los siguientes razonamientos en términos de “circunstancia” y “fenómenos”, y mostrar que siguen el modelo del método conjunto de la concordancia y la diferencia:
1.Eijkman alimentó a un grupo de pollos exclusivamente con arroz blanco. Todos ellos desarrollaron una polineuritis y murieron. Alimentó a otro grupo de aves con arroz sin refinar. Ni uno solo de ellos contrajo la enfermedad. Luego reunió los residuos del refinamiento del arroz y alimentó con ellos a otros pollos polineuróticos, que al poco tiempo se restablecieron. Había logrado asignar con exactitud la causa de la polineuritis a una dieta defectuosa. Por primera vez en la historia, había conseguido producir experimentalmente una enfermedad debido a deficiencias de la alimentación y había podido curarla. Fue un trabajo notable, que dio como resultado medidas terapéuticas inmediatas.

BERNAD JAFFE, Avanzadas de la ciencia.


2.Un experimento de Greenspoon sobre el refuerzo de una respuesta (1950) brinda otro ejemplo claro de aprendizaje directo, automático o, en otras palabras, inconsciente. Hizo que los sujetos se sentaran de espalda a él, de modo que no pudieran ver. Les pidió que dijeran todas las palabras que se les ocurrieran, pronunciándolas individualmente sin ninguna oración o frase, y registró sus respuestas en un grabador. La respuesta que reforzó fue la de los sustantivos plurales; lo hacía murmurando “Mmm-hmm” inmediatamente después que el sujeto decía un sustantivo plural. En este caso, la respuesta fue una parte altamente generalizada de los hábitos de lenguaje, y el valor de reforzamiento del estímulo “Mmm-hmm” debe haber sido adquirido como parte del aprendizaje social.

Greenspoon halló que durante el período de “aprendizaje” el grupo experimental al que exclamaba “Mmm-hmm” después de cada sustantivo plural aumentó mucho el porcentaje de sustantivos plurales pronunciados, mientras que el grupo de control, al cual no se decía nada después de los sustantivos plurales, no mostró tal incremento.

Además, esto sucedió con sujetos que en preguntas posteriores mostraron que no tenían ninguna idea de cuál era el propósito del “Mmm-hmm” e ignoraban totalmente el hecho de que aumentaban el porcentaje de sustantivos plurales. Esto demuestra claramente que el efecto de un reforzamiento puede ser en un todo inconsciente y automático. Experimentos bastante similares han sido realizados por Thorndike (1932) y Thorndike y Rock (1934). Gran parte del aprendizaje humano parece ser de este tipo directo e inconsciente. Al parecer, muchas actitudes, prejuicios, emociones, habilidades motoras y maneras se adquieren de este modo.
JHON DOLLARD y NEAL E. MILLER

Personalidad y psicoterapia


3. Una serie de resultados experimentales muestra que el alcohol produce una reducción del temor. Conger…puso a prueba ratas hambrientas en una situación simple en la que debían evitar acercarse a cierto lugar. Les enseñó a acercarse al extremo claramente iluminado de un pasadizo para obtener alimento, y luego les planteó un conflicto induciéndolas a evitar acercarse mediante sacudidas eléctricas suministrada en el lugar iluminado. Cinco minutos después de una inyección de agua, de control, las ratas no se acercaban al extremo del pasadizo donde había alimento pero donde se producían las sacudidas; cinco minutos después de una inyección de alcohol (1,5 partes por 1.000 de peso) llegaba hasta el alimento. Después de establecer esos resultados en una situación simple que presumiblemente no suponía hábitos complejos, realizó un segundo experimento para determinar que el alcohol reforzaba los hábitos de acercamiento basado en el temor, o modificaba ambos. Enseñó a un grupo de ratas a acercarse al extremo iluminado del pasadizo en busca de alimentos, y un grupo diferente a evitar el extremo iluminado para escapar a las sacudidas electrónicas. La fuerza de las tendencias a acercarse o alejarse, se midió haciendo que el animal llevara un pequeño arnés, que temporalmente las refrenaba, midiendo la fuerza del tirón. La mitad de los animales de cada grupo fue puesta a prueba estando apenas ebria, y la mitad, en estado de sobriedad. El alcohol produjo poca disminución, si es que produjo alguna, en el tirón de los animales hambrientos hacia el alimento, y un marcado descenso en el tirón de los animales atemorizados tendiente a alejarse del lugar donde habían recibido las sacudidas en los ensayos anteriores. Puesto que en ambos grupos se daban las mismas respuestas, parecía razonable interpretar la diferencia como indicando que el alcohol reducía la fuerza del temor sin afectar acentuadamente el hambre.

4. El método de los residuos. En la formulación del método de los residuos, Mill cambia un poco su terminología, pues ya no se refiere a circunstancias y fenómenos, sino a antecedentes y fenómenos.

La formulación de Mill es la siguiente:



Restad de un fenómeno la parte de la cual se sabe, por inducciones anteriores, que es el efecto de ciertos antecedentes, y el residuos del fenómeno es el efecto de los antecedentes restantes.

El descubrimiento del planeta. Neptuno nos ofrece una ilustración de este método:

En 1821, Bouvard, de París, publicó tablas de los movimientos de algunos planetas, entre ellos Urano. Al preparar las tablas del último había encontrado una gran dificultad para hacer concordar la órbita calculada sobre la base de las posiciones obtenidas en los años posteriores a 1800 con la órbita calculada a partir de las observaciones realizadas inmediatamente después de su descubrimiento. Finalmente dejó totalmente de lado las observaciones más antiguas y basó sus tablas sobre las observaciones recientes. Pero, a los pocos años, las posiciones calculadas en las tablas discrepaban con las posiciones observadas de los planetas y en 1844 la discrepancia ascendía a 2 minutos de arco.

Como los movimientos de todos los otros planetas coincidían con los calculados previamente, la discrepancia en el caso de Urano originó muchas discusiones.

En 1845, Leverrier, que era joven entonces abordó el problema. Revisó los cálculos de Bouvard y los encontró, en lo fundamental, correctos. Intuyó, entonces, que la única explicación satisfactoria de la perturbación debía buscarse en la presencia de un planeta que se encontrara más allá de Urano y que alterara el movimiento de éste. A mediados de 1846 terminó sus cálculos. En septiembre escribió a Galle, de Berlín, y le pidió que buscara un nuevo planeta en una determinada región del cielo, de la cual se habían acabado de preparar en Alemania nuevos mapas de estrellas, pero de los que al parecer, Leverrier aún no había recibido copias. El 23 de septiembre Galle comenzó la búsqueda y en menos de una hora halló un objeto que no figuraba en el mapa. A la noche siguiente se había movido en forma apreciable; el nuevo planeta, llamado luego Neptuno, fue descubierto en un lugar situado a 1º del que se había previsto. Este descubrimiento figura entre las más notables realizaciones de la astronomía matemática.

Aquí el fenómeno en investigación era el movimiento de Urano. La parte del fenómeno de la cual se sabía, por inducciones anteriores, que era el efecto de ciertos antecedentes, la constituía una determinada órbita calculada sobre la base de la influencia gravitatoria del Sol y de los planetas interiores. El residuo del fenómeno era la perturbación en la órbita calculada. El antecedente restante era el (hipotético) planeta Neptuno, del cual se intuía que constituía la causa del residuo del fenómeno, por el método de los residuos.

Esquemáticamente, el método de los residuos puede representarse:
A B C ----------a b c

Se sabe que B es la causa de b

Se sabe que C es la causa de c

-----------------------------------------

Luego, A es la causa de a
La manera de pesar distintos tipos de cargas, especialmente de camiones, ofrece una ilustración más simple del uso de este método. Se pesa el camión cuando está vacío y luego se pesa nuevamente cuando está cargado. El fenómeno total es el paso delindicador de la escala por los diversos números del disco. Los antecedentes son dos: el camión y su carga. Se sabe que la parte del fenómeno consiste en el movimiento del indicador hasta el número que corresponde al peso del camión vacío, se debe exclusivamente al camión. Luego, se concluye que el residuo del fenómeno, o sea la medida en que el indicador de la escala se mueve más allá del número correspondiente al peso del camión vacío, es efecto de la carga y, por lo tanto, la determinación de su peso.
EJERCICIOS
Analizar cada uno de los razonamientos siguientes en términos de “antecedente” y “fenómenos”, y mostrar que siguen el modelo del método de los residuos.
1.Los atesoradotes.
¿Es la avaricia una tendencia natural o un hábito adquirido?

Dos psicólogos de Harvard han investigado este problema en las ratas. Louies C.Licklider y J.C.R. Licklieder suministraron a seis ratas todo los alimentos que podían comer y aún más. Después del destete, su alimentación consistió en píldoras del Purina Laboratory Chow. Aunque ninguna de las ratas había experimentado nunca escasez de alimentos, inmediatamente empezaron todas a atesorar píldoras. Aún después de haber acumulado un montón y de que quedara vacío el cajón de los alimentos, volvían a la caza de más cantidad.

Esta conducta confirmó lo que ya habían comprobado investigadores anteriores. Pero los Licklider refinaron el experimento para tratar de descubrir los motivos que podían tener las ratas para acumular. Cubrieron la mitad de las píldoras con una capa de aluminio, eliminando de este modo su valor alimenticio. Los experimentadores descubrieron que cuatro de las seis avarientas ratas preferían acumular las píldoras inútiles e incomibles. Luego dieron a las ratas raciones escasas durante seis días. Después de este “período de privaciones”, acumularon con mayor codicia y mostraron más interés en las píldoras comestible, pero algunas aún acumulaban las píldoras cubiertas por las láminas y continuaban prefiriéndolas.

Los Licklider llegaron a la siguiente conclusión en informe al Journal of Comparative and Clinical Psichology: ”Los factores que llevan a acumular y que determinan lo que ha de acumularse no están de ningún modo referidos puramente a la alimentación. La iniciación de la acumulación parece deberse, en la rata como en el ser humano, a un problema motivacional complejo cuya clave la suministraban los factores sensoriales y perceptuales, y no la química de la sangre”.



5. El método de la variación concomitante. Al llegar a este punto podemos observar el esquema común que comparten los cuatro primeros métodos de Mill. En el método de la concordancia, eliminamos como causas posibles de un fenómeno todas aquellas circunstancias en cuya ausencia el fenómeno igualmente se produce y luego inferíamos que las restantes circunstancias eran la causa. Se ve, pues, que el carácter esencial de este método es eliminatorio. En el método de la diferencia excluimos una de las circunstancias que acompañan a un fenómeno dado, mientras dejamos inalteradas las otras circunstancias. Si el fenómeno no aparece, inferimos que todas las circunstancias que permanecen pueden ser eliminadas como causa posible. Concluimos, entonces, que la circunstancia cuya ausencia impide que se produzca el fenómeno en cuestión es la cusa del mismo. Luego también el segundo método procede por eliminación. Puede demostrarse fácilmente que el método conjunto, en cualquiera de sus tres interpretaciones, es también esencialmente eliminatorio. El método de los residuos procede igualmente por la eliminación como causas posibles de aquellas circunstancias antecedentes cuyo efecto ya se han determinado por inducciones anteriores.

Hay situaciones, sin embargo, en las que no es posible eliminar ciertas circunstancias, de modo que no se puede aplicar ninguno de los cuatro primeros métodos. Uno de los ejemplos que da el mismo Mill al analizar este problema es el concerniente a la causa del fenómeno de las mareas. Sabemos que es la atracción gravitacional de la luna lo que causa el ascenso y descenso de las mareas, pero no podía haberse llegado a esta

conclusión por ninguno de los cuatro primeros métodos. La proximidad de la luna durante la marea alta no es la única circunstancia presente en todos los casos de marea alta, pues también se hallan presentes las estrellas fijas y no pueden ser eliminadas. Tampoco podemos suprimir la luna del cielo para aplicar el método de la diferencia. El método conjunto también es inaplicable, como lo es asimismo el método de los residuos.

Con referencia a esto, Mill escribe:



Pero tenemos aún un recurso. Aunque no podamos excluir totalmente un antecedente, podemos producir, o la naturaleza puede producir para nosotros, alguna modificación en él. Lo que queremos significar por una modificación es un cambio en el mismo que no implique su total eliminación…No podemos intentar un experimento con la Luna ausente, de manera de poder observar cuáles son los fenómenos terrestres a los que

su aniquilación pone fin: pero , cuando vemos que todas las variaciones en la posición de la Luna van seguidas de variaciones correspondientes en tiempo y lugar de la marea alta, siendo siempre el lugar la parte de la Tierra más próxima o más alejada de la Luna, tenemos suficientes pruebas de que la Luna es total o parcialmente, la causa que determina las mareas.

Este razonamiento procede de acuerdo a lo que Mill llamó el método de la variación concomitante. El enunciado general de este método es el siguiente:



Un fenómeno que varía de cualquier manera, siempre que otro fenómeno varía de la misma manera es, o una causa, o un efecto de este fenómeno, o esta conectado con él por algún hecho de causalidad.

Si usamos signos más y menos para indicar el mayor o menor grado en que un fenómeno mutable se halla presente en una cierta situación, puede esquematizarse el método de la variación concomitante de la manera siguiente:


A B C ··························· a b c

A + B D ··························· a + b c



A - B C ··························· a ­ b c

Luego, A y a están conectados causalmente.

Es muy corriente el uso de este método. Un agricultor establece que hay una conexión causal entre la aplicación de un fertilizante a su tierra y el monto de su cosecha, aplicando distintas cantidades del mismo a partes diferentes de su campo y observando que las partes a las que ha aplicado más fertilizante dan una cosecha más abundante. Un negociante puede verificar la eficacia de la propaganda publicando avisos de mayor o menor extensión a diferentes intervalos de tiempo y observando que la actividad de su comercio aumenta durante los períodos de muchos avisos. En este caso se ve que los fenómenos varían directamente uno con otro, esto es, cuando uno aumenta, aumenta el otro también. Sin embargo, el enunciado del método habla de variación “de cualquier manera” y, de hecho, inferimos una conexión causal entre fenómenos que varían inversamente, es decir, fenómenos tales que cuando uno aumenta, el otro disminuye. Esquemáticamente, el método de la variación concomitante también puede representarse así:

A B C ·······················a b c

A + B C ······················ a ­ b c

A - B C ······················ a + b c

Luego, A y a están conectados casualmente.


Los fenómenos económicos ofrecen un ejemplo de esta variación inversa: si la demanda de un cierto tipo de mercancías permanece constante, entonces todo aumento en la oferta de esas mercaderías irá acompañado por una disminución del precio imperante para ellas. Esta variación concomitante constituye, ciertamente, una parte de la prueba de que hay una conexión causal entre la oferta y el precio de una mercadería determinada.

El análisis que hace Mill de su propio ejemplo no es totalmente satisfactorio. Podría objetarse que no es la Luna la causa de las mareas, sino la posición relativa de la Luna. La Luna misma constituye una circunstancia que nunca está ausente, pero el hecho de que ocupe esta o aquella posición es una circunstancia que solo se presenta una vez cada veinticuatro horas, mientras que está ausente el resto del tiempo. De aquí que el método conjunto de la concordancia y la diferencia sea aplicable a la situación, y puede bastar perfectamente bien para establecer la conexión causal entre la posición de la Luna y el flujo de las mareas. El método de la variación concomitante es un método nuevo e importante, pero Mill no explicó de manera adecuada su valor.

Los otros métodos se basan en el “todo o nada”. Su uso implica solamente la presencia o la ausencia de una cierta circunstancia, la aparición o no aparición de un determinado fenómeno. Por eso los cuatro primeros métodos solo permiten aducir en favor de las leyes causales un tipo limitado de pruebas. El método de la variación concomitante

utiliza nuestra capacidad para observar cambios en la medida en que las circunstancias y los fenómenos están presentes y admite como prueba de la presencia de leyes causales una cantidad mucho mayor de datos. Su principal virtud reside precisamente en que admite más pruebas, pues gracias a ello el nuevo método amplía el ámbito de las inferencias inductivas.

El método de la variación concomitante es importante por ser el primer método cuantitativo de inferencia inductiva, ya que todos los anteriores son cualitativos. Por eso, su uso presupone la existencia de algún método para medir o estimar, aunque sea en líneas generales, los grados en que el fenómeno varía.
EJERCICIOS

Analizar cada uno de los siguientes razonamientos en términos de la variación de “fenómenos” y mostrar que siguen el modelo del método de la variación concomitante:




  1. En un artículo de Harper (numero de octubre), se atribuyeron las siguientes observaciones sobre la relación entre el consumo de combustible y el cáncer a Eugene J. Houdry, presidente de una compañía que está elaborando un recurso para destruir las emanaciones dañinas de los automóviles: entre 1.940 y 1.945, el consumo de gasolina en los Estados Unidos disminuyó en un 35 por ciento por el racionamiento de la guerra, y en el mismo período el cáncer de pulmón disminuyó en Estados Unidos aproximadamente en el mismo porcentaje; entre 1.914 y 1.950, la mortalidad por cáncer de pulmón aumentó diecinueve veces, y la tasa de consumo de gasolina también aumento diecinueve veces.

The New Yorker, 31 de octubre de 1.959
2. Se han hecho cuidadosos estudios sobre el porcentaje de los casos de leucemia en los sobrevivientes de las bombas atómicas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki. Estos sobrevivientes estuvieron expuestos a radiaciones que variaban entre unos pocos roentgen hasta 1.000 roentgen o más.

Se los dividió en cuatro grupos. El primer grupo, A, estaba integrado por los 1.870 sobrevivientes que se estima que estuvieron a una distancia de hasta 1 kilómetro del hipocentro (el punto de la superficie terrestre situado directamente por debajo del punto de explosión de la bomba). Hubo muy pocos supervivientes en esta zona, pues recibieron una gran cantidad de radiación.

El segundo grupo, B, estaba formado por los 13.730 sobrevivientes situados entre 1 y 1,5 kilómetros del hipocentro; el tercero, C, por los 23.060 situados entre 1,6 y 2 kilómetros; y el cuarto, D, por los 156.400 situados a más de 2 kilómetros del hipocentro.

De los sobrevivientes de las zonas A, B y C han muerto de leucemia durante el período sometido al cuidadoso estudio, que comprende ocho años que van desde 1.948 hasta 1.955, un promedio de unos nueve por año… Hubo muchos más casos de leucemia entre los 15.600 sobrevivientes de las zonas A y B que en los 156.400 de la zona D, que recibieron mucho menos radiación. No hay duda de que el aumento en el porcentaje debe atribuirse a la exposición a la radiación.

… Los sobrevivientes de la zona A recibieron un promedio calculado en 650 roentgen; los de la zona B, 250; los de la zona C, 25; y los de la zona D, 2,5… Dentro del margen de confiabilidad de la cifra, el porcentaje de los casos de leucemia en las tres poblaciones A, B y C es proporcional a la dosis estimada de radiación, aun para la clase C, en la cual la dosis estimada solo es de 25 roentgen.

LINUS PAULING. ¡No más guerras!


3 Douglass intentó primero obtener datos, lo más antiguos posibles, acerca de las lluvias en este distrito, para observar la correlación entre la humedad y el espesor de los anillos de los árboles. Afortunadamente, en Whipple Barracks, al sur de Flagstaff, se habían hecho y registrado mediciones de temperatura y de precipitaciones pluviales desde 1.867, de las que pudo disponer para su estudio. Luego, en enero de 1.904, visitó los aserraderos de la Arizona Lumber and Timber Company, donde pasó horas en la nieve midiendo los anillos de muchos de sus árboles más viejos. El presidente de la compañía se interesó por el singular pasatiempo de ese extraño híbrido de astrónomo y político e hizo enviar a Douglass, para que las analizara, secciones cortadas en los extremos de veintenas de leños y troncos. Douglass raspaba cuidadosamente con navajas estos trozos y los cepillaba con cepillos embebidos en queroseno para examinarlos bajo el microscopio. Escrutaba minuciosamente cada anillo, desde el centro del árbol hasta la corteza. Para facilitar el fechado de los anillos, Douglass hacía una marca con un alfiler para indicar el último año de cada década, dos marcas para indicar el año medio de cada siglo y tres marcas para el año en que se cumplía el siglo. Las secciones que contenían más de mil anillos tenían cuatro muescas en la posición del anillo del árbol correspondiente al año mil. Douglass hizo decenas de miles de mediciones, tabuló los datos, trazó curvas y gráficos y como el promedio de edad de sus árboles era de 348 años, pudo extraer conclusiones concernientes a las lluvias y la aparición de anillos de períodos que se remontan a cientos de años.

Douglass halló una sorprendente correlación entre el crecimiento de los árboles y las lluvias registradas en la región. Tan exactas eran sus mediciones y tan seguro parecía su método, que cualquier peculiaridad observada en un año determinado podía ser identificada con sorprendente facilidad y claridad en árboles que a menudo habían crecido a más de cuatrocientas millas de distancia. Por ejemplo, el anillo de 1.851 del pino amarillo es pequeño en los árboles que crecieron en las regiones comprendidas entre Santa Fe y Fresno, porque representa un año de sequía. Pudo también mostrar de otra manera la exactitud de su técnica. Tomaba el tronco de un viejo pino, estudiaba sus anillos y luego declaraba en qué año había sido talado, para gran sorpresa del propietario de la tierra en la cual había sido cortado el árbol. Su tiempo arbóreo o “dendrocronología” era pavorosamente exacto.

BERNARD JAFFE. Avanzadas de la ciencia.

EJERCICIOS

Analizar cada uno de los razonamientos siguientes en términos de “circunstancias” o “antecedentes” y “fenómenos”, e indicar cuál de los métodos de Mill se usa en cada uno de ellos.

1. Uno de los procedimientos que mostró una elevada correlación con las úlceras incluía el enseñar a monos a evitar una sacudida eléctrica presionando una palanca. El animal recibía una breve sacudida en los pies a intervalos regulares, digamos cada veinte segundos. Podía evitar la sacudida si aprendía a presionar la palanca al menos una vez en cada intervalo de veinte segundos. Un mono no necesita mucho tiempo para aprender a dominar este problema; al poco tiempo presiona la palanca a un ritmo mucho mayor que una vez en veinte segundos. Solo ocasionalmente se retrasa lo suficiente como para recibir una sacudida, a titulo recordatorio.

Por supuesto, una de las posibilidades era que las úlceras de los monos que las habían desarrollado bajo este procedimiento se debieran no a la tensión psicológica implicada, sino más bien al efecto acumulativo de las sacudidas. Para someter a prueba esta posibilidad, organizamos un experimento controlado usando dos monos en “sillas uncidas”, en las que ambos monos recibían sacudidas, pero solo uno de ellos podía evitarlas. El mono experimental o “ejecutivo” podía evitar las sacudidas, para sí mismo y para su compañero, presionando la palanca; la palanca del mono de control era falsa. Así, ambos animales estaban sujetos a la misma tensión física (es decir, ambos recibían el mismo numero de sacudidas al mismo tiempo), pero solo el mono “ejecutivo” se hallaba bajo la tensión psicológica de tener que presionar la palanca.

Sometimos a los monos a un programa continuo de períodos alternados de experimentación y reposo, eligiendo arbitrariamente un intervalo de seis horas para cada período. Como aviso para el mono ejecutivo, instalamos una luz roja que se encendía durante los períodos en que debía evitar la sacudida y se apagaba en las horas de reposo. El animal pronto aprendió a presionar la palanca a un ritmo que iba entre las 15 y las 20 veces por minuto durante los períodos de experimentación, y dejaba de presionar la palanca cuando la luz roja se apagaba. Estas respuestas no manifestaron ningún cambio a lo largo de todo el experimento. El mono de control al principio presionaba la palanca esporádicamente durante las sesiones de experimentación y durante el reposo, pero a los pocos días perdió interés en la palanca.

Después de 23 días de un programa continuo de seis horas de experimentación y seis horas de reposo, el mono ejecutivo murió durante una de las sesiones experimentales. El único indicio que habíamos tenido había sido el hecho de que el día anterior el animal no había comido. No había perdido peso durante el experimento, y había presionado la palanca a un ritmo infatigable durante las dos primeras horas de la última sesión experimental. Luego, repentinamente se desplomó y tuvo que ser sacrificado. La autopsia reveló una gran perforación en la pared del duodeno: la parte superior del intestino delgado, cerca de su unión con el estómago, un lugar común de las úlceras en el hombre. El análisis microscópico reveló una inflamación aguda y crónica alrededor de esa lesión. El mono de control, sacrificado en buena salud pocas horas más tarde, no mostró anormalidades gastrointestinales. Un segundo experimento, en el que se usó exactamente el mismo procedimiento, dio los mismos resultados. Esta vez el mono ejecutivo desarrolló úlceras en el estómago y en el duodeno; nuevamente, el animal de control quedó sano.

JOSEPH V. BRADY. “Úlceras en monos ‘ejecutivos’ “
2.Los comisionados están convencidos de que muchos más reclusos deben ser liberados bajo palabra. En efecto, la experiencia en la prisión indiscutiblemente aumenta la probabilidad de que un delincuente viole nuevamente la ley. En un experimento realizado por The California Youth Authority un grupo de delincuentes juveniles convictos fueron liberados inmediatamente bajo palabra y retornaron a sus hogares o casas de crianza, donde estuvieron bajo el cuidado intensivo de funcionarios encargados de los casos de libertad condicional. Después de cinco años, solo el 28 por ciento de este grupo experimental vio suprimida su libertad condicional, en comparación con el 52 por ciento de un grupo similar que fue liberado después de cumplir la condena.

Time,Ensayo“CrimeandTheGreatSociety” Time, 24 de marzo de 1967, pág. 21

3. Una serie de pruebas realizadas por la Agencia Federal de Aviación ha dado fundamento a la queja común de los que viajan por aire de que el rápido paso por varias zonas temporales perturba sus funciones corporales y hasta las mentales. Las pruebas pueden dar como resultado modificaciones de los horarios para las tripulaciones de ciertos tipos de vuelos internacionales. Además, las pruebas tienen implicaciones para el propósito de construir aviones supersónicos que viajen a velocidades aún mayores que los actuales aviones a chorro.

Las pruebas se realizaron con voluntarios masculinos sanos, que fueron llevados por avión a chorro desde los Estados Unidos a ciudades tales como Tokio, Manila y Roma, pasando por unas diez zonas temporales. Como control, y para asegurar que los efectos provenían de cambios de tiempo y no solo del viaje en avión a chorro, se hizo un vuelo desde Washington hasta Santiago de Chile; cubrió una larga distancia, pero siempre en la misma zona temporal. En los vuelos internacionales que atravesaban una serie de zonas temporales, los pasajeros sufrieron cambios fisiológicos –en el ritmo cardíaco, la temperatura y la transpiración- que persistieron durante varios días. También mostraron un deterioro, durante un día aproximadamente, en la agudeza mental, como lo indicaba la dificultad para resolver problemas simples de aritmética y por las respuestas lentas a los estímulos sensoriales. Efectos similares aparecieron en los viajes de retorno, pero no duraron tanto. En contraste, el vuelo a Chile solo produjo una sensación de fatiga.

La A.F.A. proyecta someter a las pruebas a algunos pilotos que hacen el viaje de Nueva York a Roma en marzo. Sheldon Freud, un psicólogo de la Fuerza Aérea que ha trabajado en las pruebas, dijo que la reacción de los pasajeros hace importante el someter a prueba a la tripulación. “Estos hombres son responsables de las vidas de millones de pasajeros cada año”, dijo. Freud también planteó un problema con respecto a los vuelos supersónicos que serán al menos dos veces más rápidos que los aviones a chorro de hoy: “¿Tendremos que descansar el doble de tiempo después? ¿Vale la pena ir adonde queramos con tanta premura? ”



  1   2   3


La base de datos está protegida por derechos de autor ©absta.info 2016
enviar mensaje

    Página principal