Hernando a. Clavijo y luis f. Fajardo



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DESAFÍOS DE LA NUTRIGENÓMICA

HERNANDO A. CLAVIJO Y LUIS F. FAJARDO




REVISTA DIGITAL DE PSICOLOGÍA

VOL.3 / ART.3 / PAG. 76 - 94 / 2008

NEUROBIOLOGÍA, ALIMENTACIÓN Y VIDA SALUDABLE:

PARTE II. LOS DESAFÍOS DE LA NUTRIGENÓMICA
Hernando Augusto Clavijo

Luis Fernando Fajardo

Fundación Universitaria Konrad Lorenz, Bogotá-Colombia

RESUMEN

La nutrigenómica es una ciencia reciente que investiga las diversas interacciones de los genes con los nutrientes. Representa el paradigma de una nueva aproximación de las investigaciones en nutrición, que integra la aplicación de las tecnologías importantes de la genómica funcional (transcriptómica, proteómica, metabolómica), junto a la bioinformática y a la biología molecular, con técnicas epidemiológicas, nutricionales y bioquímicas clásicamente establecidas. Existen conexiones dinámicas entre los genes y el ambiente que van desde las preferencias por los alimentos hasta la salud y la enfermedad. De esta forma, se llegará al camino de una nutrición más personalizada, se estima que en el futuro una de las disciplinas más relacionadas con las aplicaciones de la nutrigenómica será la psicología, debido a que identificados los alimentos con efectos beneficiosos o adversos para la persona, se tendrá la oportunidad de colaborar en la modificación de los hábitos en la alimentación y en general, en lograr estilos de vida más saludables. El presente artículo representa una revisión de los diferentes avances de la nutrigenómica y sus diferentes relaciones con la psicología.

Palabras Clave: Neurobiología, Alimentación, Vida Saludable, Nutrigenómica

ABSTRACT

The nutrigenomics is a recent science that investigates the diverse interactions of the genes with the nutrients. It represents the paradigm of a new approach of the investigations in nutrition, that Integra the application of the important technologies of genomic the functional one (transcriptomic, proteomic, metabolomic), next to the bioinformatics and to molecular Biology, with technical epidemiologists, nutritional and biochemical classically established. Dynamic connections between the genes and the atmosphere exist that go from the preferences by foods to the health and the disease. From this form, esteem will be arrived at the way of one more a more customized nutrition, that in the future one of the disciplines more related to the applications of the nutrigenómica will be psychology, because identified foods with beneficial or adverse effects for the person, the opportunity will have to collaborate generally in the modification of the habits in the feeding and, in obtaining more healthful styles of life. The present article represents a revision of the different advances from the nutrigenómica and its different relations with psychology.

Keywords: Neurobiology, Feeding, Healthful Life, Nutrigenomics

Introducción

La Organización Mundial de la Salud estima que los factores dietéticos influyen en más de las 2/3 partes de las enfermedades (Svacina, 2008). La nutrigenómica es una ciencia reciente que investiga las diversas interacciones de los genes con los nutrientes. Estudia la forma en la que el ADN y nuestro código genético se encuentran relacionados con los nutrientes para mantener un estado de salud óptimo a lo largo de la vida (Castle & Ries, 2007). Es conocido que en muchas oportunidades las asesorías sobre alimentos y salud son a veces confusas, e incluso en ocasiones llegan a ser contradictorias. La razón, además de la evidente complejidad del tema, estriba en que personas distintas reaccionan de manera diferente ante un determinado alimento, debido a su particular dotación genética. La recién creada Organización Europea de Nutrigenómica (European Nutrigenomics Organization, NuGO) ha afrontado recientemente el desafío ambicioso de traducir los datos de la Nutrigenómica a la práctica, en forma de predicciones precisas de los efectos beneficiosos o adversos para la salud de los componentes de la dieta (Nugo, 2004). La Nutrigenómica representa el paradigma de una nueva aproximación de las investigaciones en nutrición, que integra la aplicación de las poderosas tecnologías de la genómica funcional (transcriptómica, proteómica, metabolómica), junto a la bioinformática y la biología molecular, con técnicas epidemiológicas, nutricionales y bioquímicas clásicamente establecidas (Palou et. al., 2004). Entre sus objetivos esenciales se encuentran el determinar los efectos y mecanismos por los cuales los alimentos, sus componentes individuales y combinaciones, regulan los procesos metabólicos dentro de las células y tejidos del organismo, así como las aplicaciones de estos nuevos conocimientos.

El análisis sobre la evolución de las ciencias nutricionales permite identificar que el uso de los términos, conceptos y enfoques ha variado de forma importante en los últimos años. Hasta hace poco tiempo, las investigaciones en nutrición y salud se enfocaban principalmente en el déficit o exceso de la alimentación. El enfoque de “dieta general” basado en la identificación, la documentación y la epidemiología concebido en el pasado sigue teniendo vigencia, sin embargo, en la actualidad, se principian a sumar nuevos enfoques como es el caso de los alimentos funcionales, que se basan, entre otros aspectos, en la nutrifarmacología y en el perfil bioanalítico, permitiendo identificar que el futuro se evolucionará hacia una nutrición personalizada en donde emergen conceptos como la nutrición molecular, los biomarcadores, los kits de análisis personales, la nutrición comunitaria con bases de datos del ADN de los nutrientes, la epidemiología molecular, los alimentos biotecnológicos, los alimentos como prevención primaria y las relaciones alimento-medicamento (Afman & Müller, 2006). La nutrigenómica comienza a trabajar en las denominadas dietas personalizadas (Vakili & Caudill, 2007). Las preferencias por los alimentos están influenciadas por diversos factores entre los que se encuentran: experiencias personales, adaptaciones culturales y los beneficios percibidos para la salud.

A estos se agregan factores biológicos como el sabor y el olfato, temas de interés también para la genética (El-Sohemy, 2007). Se estima que en el futuro una de las disciplinas más relacionadas con las aplicaciones de la nutrigenómica será la psicología, debido a que identificados los alimentos con efectos beneficiosos o adversos para la persona, se podrá colaborar en la modificación de los hábitos en la alimentación y en general en lograr estilos de vida más saludables.



El apoyo de las ciencias “ómicas”

Diferentes campos del conocimiento están descubriendo las que han sido denominadas ciencias “omicas”. Impulsadas por las recientes revelaciones del proyecto genoma humano y los desarrollos tecnológicos asociados; el genotipado, la transcriptómica, la proteómica y la metabolómica, entre otros, están disponibles ahora para ser utilizadas en la investigación en nutrición (García 2004). La Nutrigenómica también se basa en las tecnologías postgenómicas (ómicas) permitiendo generar una aproximación más holística que permita identificar estilos de vida más saludables. Se espera que en el futuro, las ciencias “ómicas”, orienten el camino hacia una nutrición más personalizada en beneficio de la salud. A continuación son citados los principios generales de estas ciencias de apoyo (García, 2004; Porta et al., 2007; Yadav, 2007; Zhang et al., 2008):



  • Genómica: ciencia que estudia variaciones a nivel estructural del ADN, conformación de genes y variación poblacional de polimorfismos genéticos.

  • Transcriptonómica: ciencia encargada del análisis funcional de secuencias génicas, análisis del ARN mensajero, activación (expresión) y/o represión de genes.

  • Proteómica: ciencia que se encarga del estudio estructural y funcional de las proteínas, sus propiedades dinámicas y su relación con el genoma.

  • Metabolómica: ciencia que procura analizar los productos finales del metabolismo (metabolitos) y su impacto en el metabolismo celular e intermediario basado en la información genética conocida previamente por las otras ciencias "ómicas"

  • Biología de sistemas: ciencia que integra a todas las ciencias denominadas "ómicas" en el contexto de un ser vivo.

El avance y desarrollo en materia genética permite hoy diferenciar la estructura molecular de cada individuo, lográndose una mayor comprensión del ser humano a partir de sus genes. El primer borrador del genoma humano fue publicado en el año 2001 (Lander et. al., 2001), pero el punto culminante de esta aventura se alcanzó cuando en el año 2003 y coincidiendo con los 50 años de la publicación de la estructura del ADN, se publicaron los resultados de los dos proyectos Genoma Humano que se habían desarrollado. El Proyecto Genoma Humano original y desarrollado por un consorcio internacional publicó sus resultados en la revista Nature, mientras que la iniciativa de Celera (una Empresa Particular) hizo públicos sus resultados en Science. Algunos datos interesantes acerca de los resultados obtenidos por el Proyecto Genoma Humano son los siguientes: el ser humano tiene solo el doble de genes que la mosca del vinagre, un tercio más que el gusano común y apenas 5.000 genes más que la planta Arabidopsis; El ADN humano es al menos en un 98% idéntico al de los chimpancés y otros primates; 3200 millones de pares de bases forman genes, repartidos entre los 23 pares de cromosomas.

Los cromosomas más densos (con más genes codificadores de proteínas) son el 17, 19 y el 22. Los cromosomas X, Y, 4, 18 y 123 son los más áridos; cada persona comparte un 99,9 % del mismo código genético con el resto de los seres humanos. Sólo 3.000 bases nitrogenadas (aproximadamente) separan una persona de otra (en genética, a estas variaciones se les conoce como polimorfismos); sólo un 5 % del genoma codifica proteínas. El 25% del genoma humano está casi desierto, existiendo largos espacios libres entre un gen y otro; se calcula que existen unas 250-300.000 proteínas distintas; por tanto, cada gen podría estar implicado por término medio en la síntesis de unas diez proteínas; algo más del 35% del genoma contiene secuencias repetidas, lo que se conoce como DNA basura; se han identificado un número muy elevado de pequeñas variaciones en los genes que se conocen como polimorfismos nucleótidos únicos (SNP). La mayoría de ellos no tienen un efecto clínico concreto pero de ellos depende, por ejemplo, el que una persona sea sensible o no a un determinado fármaco o la predisposición a sufrir diversas enfermedades (Portin, 2007 & Biotic, 2008).

Recientemente ha sido documentado el principio del secuenciamiento completo de genomas humanos (The New York Times, 2007). En una época en que cada día aparece una nueva dieta y se cuestiona la eficacia de muchas otras, como por ejemplo, las de baja cantidad de grasas (low fat) o de carbohidratos (low carb), la nutrigenómica parece traer consigo una solución a estos problemas. Se trata de un campo innovador del conocimiento. En un artículo anterior se explicaron conceptos básicos relacionados con la pertinencia del estudio de los genes y los alimentos (Clavijo & Fajardo, 2008).

Nutrición, genes y salud

El estado nutricional es un fenotipo que resulta de la interacción entre la información genética de cada persona, su medio físico, biológico, emocional y social. Los factores ambientales involucrados en la homeostasis de los organismos son varios, entre los que destaca la dieta, que influye en la incidencia de enfermedades crónicas comunes. Los alimentos ingeridos tienen miles de sustancias biológicamente activas, muchas de las cuales pueden tener un potencial benéfico para la salud y, en algunos casos especiales, incluso pueden ser deletéreos. De esta manera, la salud o la enfermedad dependen de la interacción entre la genética y el medio, lo que da lugar al fenotipo. Un concepto básico es que la progresión desde un fenotipo sano a un fenotipo de disfunción crónica puede explicarse por cambios en la expresión genética o por diferencias en las actividades de proteínas y enzimas, y que los componentes de la dieta directa o indirectamente regulan la expresión de la información genética (Gómez, 2007). Recientemente se comienzan a publicar las primeras evidencias científicas de las relaciones entre medio ambiente, dieta, estilos de vida y cambios en la expresión génica, por citar algunos ejemplos, es el caso de la glucosa, las vitaminas A, D y B12 y varios ácidos grasos (Silleras & Torres, 2000; Kuartei, 2005).

Nuestros genes se han adaptado a los cambios de fuentes de alimentación que han tenido nuestros ancestros, sin embargo, varias de las dietas modernas son muy diferentes a las del pasado, lo que plantea nuevos desafíos para la nutrigenómica. De hecho, se estima que la incapacidad de nuestro genoma para adaptarse a las dietas modernas puede estar asociada a la aparición de ciertas enfermedades crónicas de las civilizaciones que denominamos “desarrolladas” (Silleras & Torres, 2000).

El interés de las investigaciones se expande hasta el propio ambiente intrauterino, en donde se ha verificado que alteraciones en el balance de los nutrientes en el embarazo puede llevar a cambios en la expresión de ciertos genes del feto (Derbyshire, 2007). Aunque en la literatura científica el término más frecuentemente utilizado es nutrigenómica, algunos científicos hacen la distinción entre los términos nutrigenómica y nutrigenética, aclarando que el primero tiene su énfasis en los efectos de la dieta sobre la expresión génica y que el segundo tiene el énfasis en el impacto de los rasgos heredados en la respuesta a una dieta específica, alimento funcional o suplemento sobre un efecto específico en la salud (Fenech, 2007; Mead, 2007).



Revisando algunos antecedentes

El concepto de la interacción gen-nutriente en la expresión de una enfermedad no es reciente. Desde la primera mitad del siglo XX son conocidos los casos de la fenilcetonuria y de la galactosemia, enfermedades monogénicas autosómico-recesivas. Se trata de enfermedades cuyos tratamientos se basan en cambios en la dieta. Desde la década de los 60s, tanto la fenilcetonuria como la galactosemia pueden ser detectadas por tamizaje (screening) poco después del nacimiento y ser manejadas con dietas bajas en fenilalanina y lactosa, respectivamente, evitando de esta manera el retardo mental y otros daños (Barbouth et. al., 2007; Giovannini et. al., 2007; VanZutphen et. al., 2007; Paul, 2008).

Desde otra óptica, existe desde hace varios años evidencia de las relaciones de la genética con la preferencia de las comidas, es conocido que la capacidad para detectar el sabor amargo de la feniltiocarbamida, depende de un gen autonómico dominante (El-Sohemy, 2007).

Genes y Obesidad

La obesidad es una condición desfavorable de salud, que se caracteriza por un incremento excesivo de la grasa corporal, originado por un balance energético positivo mantenido en el tiempo. En muchos países, la prevalencia de la obesidad ha aumentado notablemente, debido a cambios sociales que han llevado a una mayor disponibilidad de alimentos, así como un progresivo descenso de la actividad física. Sus causas se relacionan, entre otros, con factores psicológicos, sociales y biológicos (Ogden & Flanagan, 2008). La obesidad constituye un factor de riesgo frente a numerosas enfermedades crónicas, siendo una condición susceptible de experimentar un alivio mediante la alteración adecuada de hábitos de alimentación/actividad física (Santos et. al., 2005). Existen suficientes evidencias que indican que la acumulación de grasa corporal tiene relaciones con la genética, no sólo en los casos evidentes de formas monogénicas de obesidad, sino también en la obesidad común. La obesidad es principalmente un desorden multifactorial al que contribuyen múltiples factores genéticos y ambientales, los nutrientes en particular, así como la interacción entre ellos. El conocimiento creciente de los genes y moléculas implicados en su desarrollo permite entrever nuevas estrategias potencialmente útiles para la prevención y/o tratamiento de la obesidad humana.



Se han descrito más de 430 genes, marcadores genéticos o regiones cromosómicas ligadas a rasgos relacionados con obesidad (Snyder et. al., 2004). Existe un importante número de genes relacionados con el control del balance energético entre los que se encuentran (tabla 1.):

Tabla 1. Genes asociados con el control del balance energético.

Gen

Función

Ob Señal

Anorexígena (leptina)

LepR

Receptor de leptina

MC4-R

Receptor de señal anorexígena (a-MSH)

POMC

Precursor de a-MSH

CRH

Señal anorexígena

CRH-R1

Receptor de CRH

IR

Receptor de señal anorexígena (insulina)

IRS-2

Componente de la cascada de la insulina

Tub

¿Componente de la cascada de la insulina?

PTP-1B

Desfosforilación del IR

Y1-R

Receptor de NPY

Orexinas

Orexígenas

CB1-R

Recepor de señal orexígena (endocanabinoides)

CCK-AR

Receptor de señal de saciedad

GLP-1R

Receptor de señal de saciedad

BRS-3

¿Receptor de señal de saciedad?

5HT-R 2c

Receptor de serotonina

NPY

Señal orexígena

ERa

Receptor de estrógenos (¿estimuladores del gasto?)

UCP1

Termogénesis

b3-AR

Termogénesis y lipólisis

b1-AR

Lipólisis y proliferación de adipocitos marrones

HSL

Lipólisis

Alfa2-AR

Efecto anti-lipolítico

VGF

¿Reducción del gasto energético?

C/EBPs

Factores de transcripción adipogénicos

TGF-a1

¿Citoquina inhibidora de la adipogénesis?

Hmgic

¿Proliferación de los preadipocitos?

LPL

Hidrólisis de triglicéridos en lipoproteínas

PPARa

Activación de la transcripción de enzimas para el catabolismo de ácidos grasos en el hígado.

Fuentes de Referencia: Palou et. al., 2004; Ichihara & Yamada , 2007; Jiao et al., 2008

Genética y Apetito

Existen múltiples relaciones entre la genética y el apetito, genes relacionados con el apetito y la saciedad son reportados en numerosas publicaciones científicas. A modo de ejemplo hemos seleccionado el caso de la leptina, que permite inferir, entre otros aspectos, las relaciones de la genética con la conducta alimentaria.

La palabra leptina tiene su raíz en lep-, λέπω, “pelar”, leptos, significando delgado (dicciomed.es). La leptina es una proteína de 16 Kda producto del gen ob (Lep) que es liberada por el tejido adiposo a la circulación teniendo su acción en varios órganos, principalmente en 6 receptores del hipotálamo (estos receptores se denominan LepRa a LepRf siguiendo la secuencia del abecedario, de los cuales el más importante es el LepRb). La leptina se une al núcleo ventromedial del hipotálamo, conocido como "centro de la saciedad”. La unión de la leptina a este núcleo genera la señal al cerebro en el sentido de que el cuerpo ya ha comido lo suficiente (la sensación de saciedad). Esta hormona contiene información del nivel de las reservas grasas. Los estudios en ratones han permitido verificar que existen ratones genéticamente obesos que carecen de esta hormona, identificados como ob/ob (un alelo paterno y otro materno) y ratones genéticamente obesos que son insensibles a la acción de la leptina, identificados como db/db. Se ha confirmado que ob se encuentra en el gen que codifica para la leptina, y que la mutación db se localiza en el gen que codifica para el receptor de la leptina (Botella et. al., 2001; med-estetica.com). El gen Ob(Lep) (Ob de obesidad y Lep de leptina) se encuentra en el cromosoma 6 de los ratones y en cromosoma 7 de los seres humanos (7q31.3). El gen ob incluye 650 kb y está constituido por tres exones separados por 2 intrones. La región que codifica para la síntesis de la leptina se localiza en los exones 2 y 3 (de Oliveira et al., 2007). La leptina es un péptido de 167 aminoácidos, con una secuencia señal de 21 aminoácidos que se escinde antes de que la leptina pase al torrente circulatorio (Simón & Del Barrio, 2002). La secuencia de aminoácidos presenta muy pocas diferencias interespecies, así, la leptina humana presenta una homología del 84% con la proteína de ratón y del 83% con la leptina de rata. Es conveniente aclarar que alteraciones en el gen Ob y en el gen Db son responsables por una proporción pequeña de casos de obesidad y que existen otras causas genéticas y ambientales de obesidad (Zhang et al., 1994)

El Folato y los Riesgos Cardiovasculares

Recientemente se ha verificado que alteraciones en el gen metilentetrahidrofolatoreductasa (MTHFR), son frecuentes en población caucásica (14%-18%) y están asociados al aumento de la homocisteína plasmática, un importante factor de riesgo vascular. La detección del polimorfismo en grupos de riesgo permite prevenir eventos cardiovasculares. La evidencia científica sugiere que la simple suplementación de folato y vitamina B12, corrige los niveles de este marcador de riesgo (Angchaisuksiri et. al., 2007; Ghazouani et al., 2008).



Ejemplos de genes receptores de los sabores

Existe una familia de cerca de 20 genes que codifican para los receptores del sabor amargo. Los sabores dulces son detectados por los genes que codifican para los receptores T1R2 y T1R3. El sabor ácido es detectado por los genes que codifican para los receptores PKD1L3 y PKD2L1 (Ishimaru et. al., 2006, López, 2006).

La sensibilidad al sabor amargo es un rasgo que ha sido reconocido por más de 70 años. Las diferencias genéticas en la percepción del sabor amargo pueden influir en las diferencias de las preferencias de las comidas. Muchas comidas amargas contienen antioxidantes y varios fitoquímicos lo cuales juegan un rol en la prevención de ciertas enfermedades crónicas.

Ejemplos de genes relacionados con el olfato

Existen aproximadamente 1.000 genes relacionados con el olfato en los mamíferos. Existe evidencia científica que sustenta que animales como los perros utilizan casi todos estos genes, de aquí su olfato tan desarrollado, y que los humanos utilizamos cerca del 30% de los mismos (es decir, se encuentran activos) y que en el resto de genes se han perdido estas funciones en el proceso evolutivo. Estos genes codifican para receptores los cuales interactúan con las moléculas aromáticas para iniciar la respuesta neuronal. El ser humano puede reconocer aproximadamente 10.000 olores. El olfato está fuertemente asociado con la percepción del sabor y, por tanto, tiene un rol importante en la preferencia de las comidas. La historia familiar es uno de los principales riesgos para la aparición del infarto del miocardio (Shiffman et. al., 2005). El gen receptor TAS2R50 ha sido asociado con un incremento en el riesgo de infarto del miocardio debido a su rol indirecto en el papel del olfato en la preferencia de determinadas comidas que aumentan el riesgo de aparición de esta enfermedad (Shiffman et. al., 2008)



La Neofobia

La neofobia, el temor a los alimentos nuevos, tiene al parecer un componente ambiental y otro genético. Al contrario que casi todas las demás fobias, la neofobia es una etapa normal del desarrollo humano (Russell & Worsley, 2008). Los científicos conjeturan que fue originalmente un mecanismo evolutivo diseñado para proteger a los niños de comer accidentalmente alimentos peligrosos, como fresas u hongos venenosos. La neofobia aparece típicamente a los 2 ó 3 años, cuando los niños son capaces de movilizarse rápidamente y desaparecer de la vista de sus mayores en segundos. Resistirse a comer alimentos nuevos podría ser un mecanismo defensivo. La neofobia se asocia con una baja ingesta de frutas, vegetales y alimentos proteicos. Knaapila et al., (2007) estudiando gemelos han encontrado una heredabilidad de la neofobia del 66% y un 34% de causas no genéticas. Cooke et. al., (2007) identificaron que a través de la comparación de estudios de gemelos idénticos y no idénticos que la neofobia es un rasgo con un importante componente hereditario: 78% y que el 22% restante de la característica corresponde a factores no genéticos.



El desafío de las aplicaciones

La literatura científica en el área de la nutrigenómica y en general de la nutracéutica es incipiente y variada. Se encuentran publicados diferentes tipos de investigaciones, entre otras (Davis et al., 2008): estudios preclínicos (“in vitro” e “in vivo”), y estudios clínicos (en humanos) que a medida que transcurra el tiempo se asemejarán más probablemente a los estudios fase 1, 2, 3 y 4 típicos de los medicamentos. Sin duda, el mayor volumen de la literatura científica se encuentra en el grupo de los estudios preclínicos, particularmente los estudios en células. Esto plantea dilemas que deben ser considerados en la toma de decisiones en el contexto de la medicina complementaria.

Por ejemplo, qué decisiones tomar en el caso de… ¿la demostración del beneficio para la salud de un alimento en estudios “in vitro” o “in vivo” y la inexistencia de estudios clínicos?, De otra parte, la demostración de beneficio en estudios “in vitro” o “in vivo” y la ausencia de demostración de beneficio en los estudios clínicos, también genera inquietudes, aun considerando que sean metodológicamente correctos, la razón…no consideran en su mayoría variables como las diferencias genéticas entre las personas (pueden genéticamente beneficiar a algunas personas y a otras no), la forma de preparación del nutracéutico, la dosis, etc., temas de investigación de la nutrigenómica.

A esto se suma el tiempo, medido en años, del paso de los estudios preclínicos a la finalización de los estudios clínicos. La expectativa de la población es muy importante en relación con los temas de su alimentación, especialmente en lo que se refiere a las enfermedades crónicas (por ejemplo: artritis, cáncer, obesidad, hipertensión, Alzheimer, etc.). Así mismo, la población está expuesta muchas veces a múltiples fuentes de información no científicas, a través de diferentes medios de comunicación, en donde la información es extensa, variada, en ocasiones contradictoria. Estos serán los retos inmediatos a enfrentar por parte de la comunidad científica. El dilema se extiende a nivel de la comunidad, contemplando aspectos éticos, legales y sociales sobre cómo la población va a tener acceso, en los casos que lo ameriten, a su perfil genético y a la asesoría relacionada (Castle & Ries, 2007). Tal vez en el futuro, al entrar a un supermercado o a un restaurante, un chip nos informará sobre cuáles son los alimentos de la estantería o de la carta que nos convienen más para la salud. El desarrollo de la genómica funcional en los próximos años condicionará cambios en el conocimiento teórico y la práctica clínica de la nutrición. La posibilidad de determinar el perfil genético de un individuo (variaciones genéticas y modificaciones epigenéticas) y de detectar miles de metabolitos endógenos y exógenos en una muestra biológica y conseguir la integración de estos datos en una compleja red de interacciones metabólicas constituye un desafío sin precedentes en la nutrición humana (Silveira et. al., 2007). Las relaciones entre la genética, le nutrigenómica, los hábitos aimentarios y la visión integral de la psicología, plantean nuevas fronteras en el conocimiento (Epstein et al., 2007). La colaboración con la modificación de los hábitos en la conducta alimentaria hacia una nutrición más saludable será un reto fundamental para los profesionales de la psicología en virtud de la progresiva información disponible y de los beneficios que estos traen para la comunidad en términos de prevención de enfermedades, calidad de vida y tratamiento en el contexto de la medicina complementaria (Slamet-Loedin & Jenie, 2007).



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Director Área de Psicobiología - FUKL. E-mail: haclavijo1@gmail.com

 Asesor de Rectoría y Director Departamento de Educación Virtual - FUKL. E-mail: lfajardo@fukl.edu




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