Henri-Émile-Benoit Matisse



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Henri Matisse

Alicia Romero,Marcelo Giménez

(sel., trad., notas)



Henri-Émile-Benoit Matisse

Le Cateau-Cambrésis (Nord), 31 de diciembre de 1869-Nice, 3 de noviembre de 1954



El pensamiento del artista


“Mi sueño es un arte que traiga alivio al trabajador intelectual, que sea para él un calmante espiritual, que acaricie suavemente su alma y la tranquilice después de las fatigas del día y de las inquietudes de su trabajo.”1

“Finalmente, después de descubrir los artistas modernos las propiedades de la línea y el color, hemos visto a nuestras grandes tiendas invadidas por materiales, decoradas con mezclas de colores, carentes de moderación y significado... Estas extrañas mezclas de color y esas líneas fueron muy irritantes para quienes sabían lo que estaba ocurriendo y para los artistas que debían emplear esos medios diferentes a fin de desarrollar sus formas.

Finalmente se aceptaron todas las excentricidades del arte comercial (una cosa extraordinaria): el público era muy flexible, y el vendedor lo captaba diciendo, al mostrar los artículos: ‘Esto es moderno’.” 2

Es necesario que la pintura sirva a otra cosa que a la pintura. [...] Un tono solo no es más que un color; dos tonos son un acorde, es la vida. [...] El color, especialmente y quizá más aún que el dibujo, es una liberación. [...] El negro es un color en sí, que resume y consuma todos los otros3.

Se debe ser un niño toda la vida. [...] No se puede evitar envejecer, pero se puede evitar volverse viejo. La exactitud no es la verdad. [...] Lo que viene a mí me honra. Lo que no viene me place4.

Hay flores por doquier para quien quiere verlas5.

Algunos datos biográficos

Henri Matisse nace en el nordeste de Francia, en el seno de una familia provinciana de clase media. Su padre tenía un negocio de comercio de granos en Picardía.



1887. Estudia derecho un par de años en la Universidad de Paris y ejerce de pasante de abogado en Saint-Quentin. Interrumpe estos estudios por una larga y grave enfermedad que le retiene en cama hacia 1890.

1889. Sigue el curso elemental de dibujo del profesor Croisé en la Ecole Quentin de la Tour, donde se preparaban dibujantes de textiles y tapicería.

1890. Abandona los estudios de jurisprudencia. Su madre, Anne Gérard de Matisee, quien pintaba sobre porcelana, le regala una caja de pinturas para aliviar la convalecencia de una apendicitis. Copia las reproducciones cromolitográficas impresas a título de modelo para principiantes en la tapa de la caja de pinturas. Empieza a pintar: sus dos primeras pinturas son dos bodegones. Lee un tratado de Goupil.

1891. Regresa a Paris a preparar el ingreso en la Escuela de Bellas Artes. Estudia en la Academia Julien de París bajo la dirección de Bouguereau y Ferrier. No está contento.

1892. Asiste también a los cursos nocturnos de la Escuela de Artes Decorativas donde entabla amistad con Albert Marquet.

1895. Aprueba el ingreso a la Escuela de Bellas Artes, donde estudia pintura durante cinco años. Es invitado por Moreau a asistir a su clase con carácter extraoficial y libre y allí conoce a Georges Roualt, Henri Manguin, Jules Flandrin, René Piotr, Charles Guérin, Charles Camoin y Puy; también asiste su íntimo amigo Marquet. Allí ven como su maestro experimentaba con los bocetos preliminares al óleo, más libres que sus obras definitivas: colores más puros, pintura aplicada con mayor prodigalidad, métodos heterodoxos tales como exprimir la pintura directamente del pomo o dejar que las acuarelas gotearean y se corrieran. Resultado: el tema queda sumergido y casi privado de importancia. Frecuentes visitas al Louvre por indicación de su maestro; allí copia obras, trabajos que eran comprados por el gobierno francés para decorar edificios oficiales de provincia. Moreau los estimula a que cuestionen incluso al propio maestro, que reaccionen contra su obra, ejerciendo su independencia. “No nos puso en las buenas sendas, sino que nos sacó de toda senda. Nos sacudió de nuestra complacencia. Con él cada uno podía adquirir la técnica que correspondía a su propio temperamento”. Siendo el más grande de todos y su obra de gran calidad, Matisse lidera de hecho el grupo.

1896. Primera exposición, en el Salón de la Sociedad Nacional. Es elegido miembro asociado de la misma, nombrado por Pubis de Chabannes. Su Mujer Leyendo es comprada por el estado. Ese mismo verano conoce a Rodin; se interesa por la pintura impresionista. Visita la Bretaña y Belle Île.

1897. Verano en Belle Île. Conoce a J. P. Russell, amigo americano de van Gogh y Monet, y a Pissarro.

1898. Muere Moreau. Matisse pasa al estudio de un estricto académico, Cormon, hasta que es invitado a retirarse.Deja la academia de Bellas Artes. Se casa con Amélie Parayre. Luna de miel en Londres, animado por Pissarro, para que descubra la obra de Turner. El pintor John Russell le regala dos dibujos de van Gogh; también visita Córcega, Fenouillet y Toulouse.

1899. De regreso en París, asiste durante algunos meses a las clases de escultura de Carrière, en cuyo taller conoce a Derain y a Puy. Descubre en estos momentos a Cézanne a quien llama “el padre de todos nosotros” y le compra a Ambroise Vollard las Tres Bañistas. Estudia escultura en clases nocturnas, en la Escuela de la Ciudad de París. Expone por última vez en el Salón Nacional.

1900. Dificultades económicas. Trabaja como decorador en el Grand Palais. Visita a Rodin, quien será su mayor referente escultórico.

1901. Expone en el Salón de los Independientes. Viaje a Vallors-sur-Ollon, Suiza, para reponerse de una bronquitis. Derain le presenta a Vlaminck en la exposición retrospectiva de van Gogh en Paris. Matisse ya divisa objetivos comunes a los tres.

1902. En el invierno, Roger Marx le presenta al marchand Berthe Weill, que empieza a exponer las pinturas de Matisse en una galería.

1903. Participa por primera vez en el Salón de Otoño con dos cuadros junto a Camoin, Derain y Manguin. Monta una retrospectiva en honor de Gauguin a un año de su muerte.

1904. Pinta Luxe, calme et volupté (óleo sobre lienzo, 98,5 x 118,5 cm.). Expone por primera vez en la galería de Vollard. Por sugerencia de Signac, pasan el verano en Saint-Tropez en su casa junto a Henri-Edmond Cross.

1905. Luxe, Calme et Volupté es expuesto en el Salón de los Independientes y comprada allí por Signac para Saint-Tropez y será una revelación para Duffy. Verano en Collioure, en compañía de Derain. Estudian los Gauguins de Daniel de Monfried –superficies del cuadro unificadas como unidad decorativa. Primeras obras fauves.Conoce a Maillol, Presencia en el Salón de Otoño acompañado de Derain y Vlaminck, donde el crítico Louis Vauxcelles bautiza la nueva tendencia como fauve (“Donatello en el medio de las fieras” habría dicho al ver en el centro del salón conocido como la “jaula central” una escultura de Marquet en estilo del Quattrocento rodeada por los cuadros de estos pintores). Los Stein adquieren Mujer con Sombrero. Su Retrato de Mme. Matisse o La Raya Verde (óleo sobre lienzo, 60 x 41 cm., Museo Statens, Copenhagen) causa, a pesar de sus reducidas dimensiones, un gran impacto en el Salón.

1906. Nueva exposición con el grupo fauve en el Salón de Otoño. Expone La Joie de Vivre en el Salón de los Independientes6. Segunda exposición individual en la galería Druet (litografías y grabados en madera). Primer viaje a África -Biskra, Argelia-: especial interés por los tejidos y las cerámicas que trae consigo y utiliza en las naturalezas muertas. Verano en Coilliure.

1907. Gertrud Stein le presente a Picasso. Primer viaje a Italia: Venecia, Padua, Florencia, Arezzo y Siena; le impresionan los cuadros de Duccio y otros primitivos. Regreso a Coilliure. Nueva versión de Lujo, Calma, Voluptuosidad (óleo sobre lienzo, 207 x 137 cm.)

1907. comienza a impartir lecciones de pintura; recomienda a sus alumnos que "no se deben establecer relaciones de color entre el modelo y el cuadro; únicamente consideraren la equivalencia que exista entre las relaciones de color de sus cuadros y las relaciones de color del modelo" para que la pintura resulte una síntesis de las sensaciones coloreadas provistas por el motivo.

1908. Con ayuda del pintor alemán Purmann y de Sarah Stein organiza la Academia Matisse en su estudio en la rue de Sèvres. La familia Matisse, con el estudio y la escuela se mudan a la parte del Hotel Byron (anterior convento del Sacre-Coeur, cerrado) en el Boulevard des Invalides. Primera exposición individual en New York, en la galería 291 de Alfred Stieglitz (acuarelas y litografías, luego también expuestas en Londres y Moscú). Segunda exposición individual en la galería Cassirer de Berlín. Visita Baviera y Berlín. Disolución del grupo fauvista. Publicación en la Grande Revue de Paris de sus Notes d’un Peintre (25 de diciembre). "El pintor ya no necesita preocuparse de detalles insignificantes, para ello está la fotografía que lo hace mejor y más rápido [...] La pintura es para representar visiones interiores [...] Ver ya es en sí un acto creador, requiere un esfuerzo, todo lo que vemos se deforma por nuestras costumbres occidentales [...] Hay dos maneras de expresar las cosas: señalarse brutalmente y otra evocarlas con arte, se evoca lo que la mirada produjo en nosotros como acto que requiere trabajo [...] El pintor debe tener simplicidad de espíritu [...] Con los colores se pueden conseguir efectos encantadores [...] basta que se junten o se alejen [...] La palabra Impresionismo no puede mantenerse para pintores nuevos que entienden la primera impresión como engañadora [...] El Neoimpresionismo señaló el primer intento de ordenar los elementos del Impresionismo, el Fauvismo quebrantó la tiranía del Divisionismo [...] yo alcancé el alarde luminoso. Lo que trato de lograr ante todo es la expresión”. 7

1909. Recibe del coleccionista ruso Shchukin el encargo para pintar dos grandes paneles: La Danza y La Música; la primera "...puede ser interpretada como una demostración anticubista de cómo las figuras pueden unirse a través del arabesco y de los intensos contrastes de color contra el fondo abstracto;... las fuentes de este mural son variadas, desde las figuras de los vasos griegos a las imágenes greco-romanas de las Tres Gracias" (Carrá). Firma contrato con la galería Bernheim-Jeune. Se muda a la casa de Issy-les-Moulineaux.

1910. Desilusionado por la vacilación de Shchukin en aceptar su trabajo, viaja a España a mediados de noviembre. Se lo incluye en la exposición Manet y los Postimpresionistas, Londres.

1911. Viaje a Tánger en su primera visita a Marruecos, al inicio del invierno. Cierra la Academia Matisse. Viaja a Moscú para instalar los paneles en casa de Shchukin y conoce los íconos y las artes decorativas bizantinas.

1912. Primavera en Issy. Primera exposición dedicada a su escultura en la 291 de New York. Antes de fin de ano parte a su segunda visita a Marruecos de varios meses.

1913. Participa con varias obras en el Armory Show –New York, Chicago, Boston- (trece pinturas, tres dibujos y una escultura de gran tamaño) y en la Secesión berlinesa (primera versión de La Danza).

1914. El estallido de la guerra provoca que se traslade con su mujer y sus dos hijos a Collioure donde conoce a Juan Gris. Regreso a Paris a fines de octubre.

1915. Nueva exposición en New York (enero)

1916. Pasa el invierno en Niza por primera vez. Toma una habitación en el Hotel Beau Rivage, en la Promenade des Anglais. "Me parece estar en un paraíso que no tenemos derecho a analizar". Comienza una etapa de intimismo, con interiores, desnudos, odaliscas y naturalezas muertas como temas predominantes.

1917. A fines de primera regresa a Issy donde pasa el verano. Otoño en Paris. Marsella a principios de diciembre. Invierno en Niza. Conoce a Renoir en Cagnes el 31 de diciembre y traba amistad con el pintor.

1918. Expone con Picasso en la Galería Paul Guillame. Visita a menudo a Renoir y también a Bonnard en Antibes. Alquila la Ville des Halléis en Parque Harris, Niza.

1919. Diseña escenografías y vestuarios para un ballet de Diaghilev, Le Chante de Rossignol con música de Stravinsky y coreografía de Massine.

1920. Presentación del Rossignol en la Opera de Paris y luego en el Covent Garden de Londres, a donde asiste. Verano: pinta en Etretat, costa de Normandía. Serie de odaliscas. Creciente interés por los modelos seriados de cerámicas, telas estampadas y papeles pintados.

1921. Regresa a Etretat a pintar. Alquila un piso en Niza. Es invitado a exponer en la Carnegie International Exhibition (Pittsbourgh).

1923. Las colecciones Shschukin y Morosov son confiscadas y pasan a formar el Museo de Arte Occidental Moderno en Moscú.

1924. Gran exposición retrospectiva en los países escandinavos.

1925. Nuevo viaje a Italia. Es nombrado Caballero de la Legión de Honor.

1927. Primer Premio de la Carnegie International de Pittsburg. Exposición en la Dudensing Gallery en Nueva York: vende prácticamente toda la obra expuesta. Expone en la Galería Valentine de New York arreglado por Pierre Matisse.

1929-1930. Viaje de tres meses a Tahití, luego New York, San Francisco y Merion (Pennsylvania), donde recibe el encargo del coleccionista americano Dr. Alfred J. Barnes para el Museo de la Fundación Barnes de Merion: realiza los murales que retoman el tema de la danza, a los que califica como "...una sensación armónica, viva y movida, de arquitectura y pintura...". Allí utiliza por primera vez la técnica de los papeles colorados y recortados como parte del proceso de trabajo. Albert Skira le encarga la ilustración de los poemas de Mallarmé. Gran retrospectiva en Berlín.

1931. Regreso a Niza, donde alquila un antiguo estudio cionematográfico en la calle Déseré Niel para pintar el mural de Barnes. Expone en la galería Georges Petit de Paris y luego en Basilea. Noviembre: el Museum of Modern Art de New York le dedica la primera gran exposición individual de un pintor europeo.

1932. Comienza la segunda versión de la Danza. Aparecen los poemas de Mallarmé de Skira.

1933. Instalación de la versión definitiva de La Danza en la fundación de Barnes (viaje a Merion). Cura en Albano Bagni, cerca de Venecia.

1934. Exposición en la galería Pierre Matisse de New York.

1935. Dibujo para un tapiz para Mme. Marie Cuttoli sobre sus trabajos en Tahiti. Ilustra el Ulises de Joyce para George Macy.

1936. Dona las Tres Bañistas de Cézanne al Museo de Ciudad de París. “He poseído esta tela por el espacio de treinta y siete años y supongo que la conozco bien, aunque no por completo; me ha sostenido espiritualmente en los mometos críticos de mi carrera como artista; he extraído de ella mi fe y mi perseverancia”

1937. Por pedido de Massine, diseña la escenografía y el vestuario de Rojo y Negro de Sciostakovic que el ballet ruso ofrece en Montecarlo. Sala dedicada a su obra en la exposición Maitres d’Art Indépendent en el Petit Palais.

1938. Se muda al barrio Cimiez de Niza a un piso del Hotel Régine.

1939. Asiste a la ejecución de Rouge et Noir en Paris. Sale de la ciudad al estallar la guerra rumbo a Ginebra. Tras la derrota francesa, Matisse piensa en emigrar a Brasil, pero finalmente regresa al Hotel Regine, Niza.

1940. Se enferma de una grave oclusión intestinal.

1941. Marzo: es operado y hacia mayo está en condiciones de regresar a Niza. Trabaja en la ilustración de Pasifae y de Florilege des Amours.

1943. Ante la posibilidad de que Niza fuera atacada, se muda a la quinta Le Reve en Vence. Fabián publica Dessins: Themes et Variations con doscientos dibujos efectuados entre 1941-1942. Retrospectiva 1898-1939 en Pierre Matisse de New York.

1944. Comienza a trabajar en la serie de composiciones en papel recortado y pegado para Jazz, finalmente editadas como libro por Tériade. Los papeles coloreados con gouache y recortados, protagonizan los últimos años de la vida del pintor, procedimiento que le permitía literalmente "dibujar con las tijeras con objeto de asociar la línea al color, el contorno a la superficie".

1944. Su mujer es arrestada y su hija deportada por sus actividades partisanas.

1945. A principios del verano regresa a Paris (que no visita desde 1940). Al finalizar la guerra, expone con Picasso en el Victoria and Albert Museum de Londres, y se realiza una gran retrospectiva en el Salón de Otoño de París.

1946. Matisse-Picasso se expone en Bruselas. Realiza tres bocetos para tapices de Gobelinos y Beauvois.

1947. Paul Tériade publica Jazz.

1948. Florilege des Amours de Ronsard es publicado por Albert Skira. Gran exposición retrospectiva en el Museo de Arte de Filadelfia. Comienza a trabaja en la decoración de la Capilla del Rosario de Vence.

1949. Vuelve al Hotel Regine de Niza y se organiza en el Museo de Lucerna su primera gran exposición antológica con más de trescientas obras.

1950. Primer Premio de Pintura de la Bienal de Venecia. Exposición de maquetas de la capilla de Vence en una muestra de su obra en la Maison de la Pensée Francaise de Paris.

1951. Retrospectiva del Museo Nacional de Tokio. 25 de junio: consagración de la capilla del Rosario de las monjas dominicas de Vence. Exposición itinerante del Museum of Modern Art de New York en Cleveland, Chicago y San Francisco.

1952. Apertura del Museo Henri Matisse dedicado a su obra en su ciudad natal.

1953. Expone obras de papel recortado y pegado en Paris.

Algunas definiciones
DECORACIÓN. F. Décoration, Ornemet.- It. Decorazione,- In. Decoration, Ornament.- A. Ausschmückung.- P. Decoração.- C. Decoració.- E. Dekoracio, Ornam.- ( Es.C.). // DECENTE, tomado del lat, decens, -ntis, íd., [...] ser honesto’ . 1ª doc.: 1517, Torres Naharro.(13) [...] Condecente. Decoro [ 1534-6 Juan de Valdés,(14) Diál. de la L., [...] pide permiso para adoptar este latinismo, [...] también lo emplean Lope (1) y muchos más en el S.XVII] , tomado del lat. decorum ‘las conveniencias, el decoro’ neutro del adj. decorus ‘adornado’, ‘decente’, derivado del propio verbo decere. [...] (Etim) //( de decorar ): f. Adorno o lustre. / Arq. El principio y fundamento de toda decoración consiste en poner de manifiesto y hacer resaltar aquellos elementos de los edificios que constituyen lo más esencial de su construcción. (Deha) // [...] Acción o efecto de decorar. Cosa que decora. Conjunto de telones, bastidores y demás servicios escénicos, con que se figura un lugar o sitio cualquiera en las representaciones dramáticas o de otro espectáculo teatral [...]. ( Es.C.)
ORNAMENTACIÓN. F. Ornamentation.- It. Ornamentazione.- In. Ornament, Decoration.- A. Ornamentierung.- P. Ornamentaçao.- C. Ornamentació.- E. Orgamerango, Ornamajaro.- ( Es.C. ) ORNAR, tomado del lat. ornare ‘preparar, aderezar’, ‘adornar’. 1ª doc.: Corbacho (C. C. Smith, Bhisp. LXI [19]); Apal (20). [...] Nebr (8). (“ornar o afeitar: orno”). [...] (Etim) //: f. Arte o manera de distribuir y disponer los adornos. (Deha) // Acción y efecto de ornamentar [...] la ornamentación es la parte esencialmente artística de la forma. Las diferentes partes del conjunto ornamental, son: el dibujo, el colorido y la composición artística, cuyo conocimiento previo es indispensable para comprender la ornamentación. Esta constituye un cuerpo de doctrina, pues tiene su parte esencialmente teórica y su historia propia y especial cuyo conocimiento es preciso para la práctica. En cada época la ornamentación es el lazo común que reúne a los artistas para constituir un estilo, pues toda construcción artística requiere, en una u otra forma, su decoración, y la ornamentación alcanza a todas las manifestaciones artísticas. [...] ( Es.C.)
ORNAMENTO. F. Ornament, Parure.- It. y P. Ornamento.- In. y C. Ornament.- A. Verzierung, Schmuck.- E. Ornomajo, Plibeligajo. (Es.C. ) // ORNAR, tomado de ornare [...] Deriv. Ornamento [ Apal (20) [...] h. 1440, a. Torre (C.C. Smith) (19); 1251, Calila, 24.216 (18)]; ornamental [ Acad. S.XIX]; [...] (Etim) //( del lat. ornamentum ): m. Adorno, compostura, atavío que hace vistosa una cosa. / Arq. y Esc. Ciertas piezas que se ponen para acompañar a las obras principales. (Deha).

BRILL, Fréderick [1967]. Matisse. London: Paul Hamlyn, 1967.
“Matisse [...] es uno de aquellos artistas de gran fuerza, cuyo radicalismo consisten en extender y ampliar una tradición. Sentía un profundo respeto por el arte del pasado y los valores establecidos de la pintura y la escultura.” p. 6
“El fauvismo era un lenguaje pictórico que requería del artista un análisis investigador de la forma y la figura: era el menos elusivo de los métodos. El definir áreas y aprehender estructuras requería un elevado grado de delicadeza perceptiva, porque es el caso que el peligro de arbitrariedad acechaba a los pintores fauves por doquier. Pero el fauvismo era además una ética imaginativa, un alegato a favor del primitivismo y un retorno a valores absolutos. En una entrevista, con E. Tériade, en 1936, Matisse dijo: ‘Se trata de principios que vuelven al origen, cobran nueva vida y dan nueva vida (...). Este es el punto de partida del fauvismo: el valor de volver a la pureza de los medios’. (...) Durante los años del fauvismo, Matisse siguió pintando del natural, esto es, no realizando únicamente armonías decorativas, sino creando con la pintura analogías de los efectos que percibía. ” p. 10-11.
“Es posible que ningún pintor de nuestro siglo haya estudiado y empleado a tal punto la figura humana cual tema central de su arte: ‘Lo que más me interesa no es el bodegón ni el paisaje, sino la figura. Es a través de la figura que logro expresar de la mejor manera el sentimiento casi religioso que experimento frente a la vida’.”.
Las grandes pinturas imaginativas empiezan con Calma, Lujo y Voluptuosidad y terminan en la decoración realizada para Barnes. “Representan etapas en exploración de la pintura en relación con el carácter plano de la superficie del cuadro.” p. 15.

ARAGON, Paul. Palabras de Henri Matisse
Mil manos entreabren todas las cabelleras,

de mis manos recoge sus colores el día;

un suspiro es la brisa de mis barcas veleras;

del sueño que perdura parte mi lejanía.


Toda flor por desnuda parece una cautiva

que hace temblar el tacto con su esplendor celeste;

escucho, miro y pienso, y el cielo a la deriva

es para mi sencillo como quitada veste.


Explico mis palabras al paso de la ronda;

aplico el pie desnudo por el viento borrado;

dsvelo para el mundo lo que el instante ahonda,

y el sol que se levanta del hombro deseado.


Explico la silueta que enmarca la ventana;

doy la clave de árboles, pájaros y estaciones,

la del sellado júbilo de la planta lozana,

la del sigilo extraño que habita los rincones.


Explico en infinitos negrura y transparencia;

descifro el destellante roce de las mujeres,

y en la cósmica cifra la individual presencia,

y la razón que aúna las cosas y los seres.


Me entregan su perfume las formas pasajeras,

y la página en blanco su musical acento;

y explico lo que hace las hojas más ligeras,

y de la rama un brazo levemente más lento.


Innoble en la tormenta de la época gris;

avasalla mi norma la lumbre justiciera;

yo pinto la esperanza... Yo soy Henri Matisse

que le anticipa al mundo lo que del tiempo espera8.



MILLAR, Pedro9. "El Libro de Artista en Francia. Artistas-Editores-Impresores. Henri Matisse, Grabado en el Viento.”

http://www.telefonicactc.cl/fundacion/arte_cultura/exposiciones_anteriores/matisse/libro_artistas.htm
El conjunto de grabados de Henri Matisse que forman esta exposición, patrocinada por la Embajada de Francia, fueron originalmente realizados por el artista como ilustraciones para cinco libros, a solicitud de diferentes editores, en distintos períodos de su vida.

El libro ilustrado tiene, en Francia, una notable y prolongada tradición que viene desde el manuscrito iluminado, continúa en el libro producto de la imprenta, hasta el libro ilustrado contemporáneo, entendido como un objeto de arte concebido por el artista.

Se puede afirmar que la historia del libro de artista, en el concepto moderno del término, se identifica con la historia contemporánea del libro ilustrado en Francia, cuyo desarrollo se inicia a fines del siglo diecinueve y culmina en los años de la segunda postguerra.

Para que ello ocurriera fue necesario que se tejiera, en este campo específico de la creación artística, una historia de concurrencias y afinidades entre artistas, editores, impresores y público.

Los nombres de Vollard, Mellerio, Ancourt, Auguste Clot, Skira, Tériade, Mourlot y Lacouriére, como editores e impresores, estarán siempre asociados a los de Bonnard, Picasso, Matisse, Rendon, Derain, Miró, Cagall, Léger, etc., por nombrar sólo a artistas que tuvieron a París como centro de su actividad artística.

El libro de artista ocupa en Francia un lugar de primer orden. Entendemos por tal la edición de un texto literario acompañado de imágenes, producto de la impresión, que hacen de contrapunto. En él se asocian un editor, un artista y un impresor, que actúan concertadamente para producir un objeto de la técnica y, sobre todo, en que el texto como forma y sentido y la imagen como iluminación, se cruzan, eriqueciendo la experiencia imaginativa del lector.

Los grados de compromiso en esta asociación varían, de acuerdo al tipo de texto, empresa editorial e intereses. En el caso del libro de artista, el pintor o el grabador puede llegar a ser el autor del diseño del objeto en su totalidad.

Respecto al proceder de Matisse en este campo de tareas, comenta el impresor Fernand Mourlot: El primer libro que hice con él (Tériade, el editor) en 1964 fue Cartas Portuguesas; la maqueta, la portada, los ornamentos, eran de Matisse; no solamente eligió el artista los caracteres tipográficos; también estableció lo que se denomina la justificación, el número de líneas de texto y el espacio entre ellos (Fernand Mourlot, Gravés dans ma mémoire; Robert Laffont, París, 1979).

La nombradía de Matisse como pintor no ha disminuido los importantes aportes que hizo, por ejemplo, al arte de la escultura y, más aún, al de la expresión gráfica. Con este último término señalamos su producción dibujística, sus grabados y los aportes con que innovó el libro de artista.

El editor Albert Skira encargó a Matisse en 1930 lo que sería el primer trabajo del artista asociado a un texto literario: Poesías de Stéphane Mallarmé. El libro apareció en 1932 y los 29 grabados al aguafuerte que lo decoraban, fueron impresos, en París, por el taller de Roger Lacourière.

Matisse se había iniciado en el grabado a comienzos de siglo cultivando las técnicas del aguafuerte y la punta seca. En 1906 hizo sus primeras litografías y grabados en madera. En los años de la Primera Guerra Mundial realizó impresos en la técnica del monotipo, recurso de impresión en el que Degas había creado varias obras maestras. En 1925, centrado en la litografía, produjo en esta técnica obras de relevancia sobre el tema del desnudo y la odalisca sentada. Entonces, cuando recibe el primer encargo para realizar un libro, era Matisse un artista con una comprensión acabada de los medios de expresión del grabado.

Según Riva Castleman, autora de una historia del grabado en el siglo veinte, no se puede alcanzar una plena comprensión de los grabados de Matisse, Picasso, Chagall, Miró o Rouault, por ejemplo, sin considerar los impresos que estos artistas realizaron para el libro ilustrado. Del mismo modo, no se puede estudiar la producción en grabado de los artistas fauves y cubistas ignorando los aportes que ellos hicieron a la gráfica del libro, en Francia.

Cuando se examina la producción de libros ilustrados por artistas, impresos en Francia desde fines del siglo diecinueve, una fuente adicional de su interés proviene del hecho de que, en ellos, han quedado marcados los estilos que se sucedieron en ese período de fermentación artística. Nabis, fauves, cubismo, surrealismo y abstracción, marcaron el carácter de esas ilustraciones.

En el momento en que Matisse se enfrenta a los textos de Mallarmé había ya desarrollado en plenitud el estilo lineal que caracteriza su obra gráfica, comprendida, en ésta, la producción dibujística y el grabado. Su agudo y personal sentido de la línea, el carácter ornamental, el ritmo y el tratamiento del espacio, fueron cualidades que hacen de Poesías uno de los más bellos libros ilustrados en nuestro tiempo.

¿Cuáles eran los problemas sustantivos que se le presentabana al artista en este trabajo inaugural?

Recuerda Matisse: Para empezar, mi primer libro, Poesías de Mallarmé. Aguafuertes de trazo regular, muy fino que deja la hoja impresa casi tan blanca como antes de la impresión . El dibujo ocupa toda la página, sin dejar márgenes, extendiéndose por toda la superfície de la hoja.

El problema era lograr el equilibrio entre cada par de hojas enfrentadas, la que lleva el grabado impreso, más clara y, la otra, con la tipografía, relativamente oscura. Logré este objetivo manejando mi arabesco de tal modo que la atención del lector vaya con el mismo interés de la hoja más clara a la más oscura del texto. (H. Matisse. Cómo ilustré mis libros. Citado en Escritos y opiniones sobre el arte; Ed. Debate, Madrid, 1993).

Otras declaraciones de Matisse acerca del arte de la ilustración


“En cuanto a mis otros libros, en particular Rostros, las Poesías de Ronsard, las Cartas Portuguesas y los que aún están en curso de impresión, a pesar de ser distintos en apariencia, han sido trabajados según los mismos principios:1. Relación con el carácter de la obra. 2. Composición condicionada a los elementos empleados lo mismo que a su capacidad decorativa: negro, blanco, color, tipo de grabado, tipografía. Dichos elementos se determinan según la necesidad de la armonía que se pretenda dar al libro”.

A Raymond Escholier: “El pintor y el escritor deben actuar juntos, paralelamente, sin confusiones. El dibujo debe ser un equivalente plástico del poema. Nunca diría: primer violín y segundo violín, sino un conjunto concertante”.

A Charles Camoin: “He ilustrado a tu buen amigo Baudelaire. He realizado de acuerdo a los poemas elegidos, treinta y cinco cabezas en litografía . No es lo que, por lo general, se espera como ilustración de este poeta. Más fácil sería imaginar una serie de piernas en el aire, más o menos contorsionadas. Espero que los burgueses no serán tan exigentes y tendrán en cuenta lo inesperado de mi trabajo”.

Respuesta a Georges Charbonnier: “¿Qué significa ilustrar un texto? Ilustrar un texto no significa completarlo. Si un escritor necesita a un artista para explicar lo que ha dicho, es que el escritor es insuficiente. Ilustrar un libro puede ser también adornarlo. Enriquecerlo por medio de arabescos, adaptándose al punto de vista del escritor”. (H. Matisse. Cómo ilustré mi libros. Citado en Escritos y Opiniones sobre el Arte; Ed. Debate, Madrid, 1993).

“Concebir el color y el dibujo asociados. Esta simplificación garantiza una gran precisión de ambos medios que se convierten así en uno solo... Con algo más de absoluto, algo más de abstracción, he alcanzado una forma decantada hasta lo esencial”. (Publicado en Siglo XX, 1952. Citado en Escritos y opiniones sobre el arte).

¿Qué le aportó el grabado al arte de Henri Matisse?

Aguafuerte, linóleo, monotipo, litografía, estarcido; el grabado significó para Matisse la extensión del campo de experiencia para el tratamiento de los problemas plásticos que lo inquietaron durante su vida artística. Sus grandes obsesiones fueron la conquista de la simplicidad y la síntesis de los medios expresivos. Por ello, cuando entró en el grabado, desdeñó los recursos expresivos del oficio para centrarse en los factores esenciales de la línea, el plano y el color, el contorno y la superficie.

Del plano, de los valores de superficie, retiene Matisse las direcciones básicas: la vertical, la horizontal, la oblicua. Las formas se instalan en estos grandes ejes como en una suerte de anclaje que sostiene la trama de líneas ondulantes de sus grabados y litografías, monotipos y linóleos.

Este anclaje le da la libertad para desarrollar la línea sinuosa que recrea los contornos del desnudo, del rostro, el diálogo de amor de los cuerpos. La tensión entre estos grandes ejes del plano y la movilidad de la línea define el estilo expresivo de estos grabados..

En su obra gráfica trabaja el espacio como extensión; ello le permite desarrollar el carácter ornamenteal de la línea. La línea, como límite, relaciona lo interior y lo exterior, la figura y el fondo;de este modo acusa su carácter articulatorio. Bajo la trama ondulante de los contornos se advierten las formas elementales de la geometría. Ello le otorga a sus grabados el carácter de clásicos.

Cómo Cézanne, a quien la técnica de la acuarela le permitió explorar los grandes problemas plásticos de su producción tardía, a Matisse, el grabado puso a su alcance ese logro final: la síntesis de la línea y el color, superficie y contorno, que se expresa maravillosamente en Jazz y en la obra que fue la culminación de su vida, la Capilla del Rosario, en Vence.


Otras exposiciones recientes



SORIANO BARROSO, Patricia.Henri Matisse en el IVAM”.

http://www.arte10.com/noticias/monografico-114.html
Comisaria: Martine Soria. Del 21 de octubre de 2003 al 11 de enero de 2004.
Exposición que pretende dar una visión histórica a través de los tres periodos definidos de la obra escultórica del consagrado pintor Henri Matisse.

La genialidad de Matisse, no se limitó sólo al terreno pictórico, otros ámbitos como el escultórico, gozaron también de sus investigaciones.

Indagar en este campo es lo que pretende esta exposición del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), inaugurada el 21 de octubre, donde la escultura será la protagonista. Son cincuenta obras en bronce, de un total de 68 que realizó en toda su carrera y que abarcan el periodo de tiempo comprendido entre 1901 y 1949.

Para Matisse la escultura era una disciplina subyugada a la pintura, es decir, él se volcaba en ella cuando sus ideas en la pintura estaban agotadas y las ideas que encontraba, las utilizaba en sus óleos.

A Matisse no se le podrá llamar un escultor al uso, por ejemplo en su forma de realizarlas no utilizará la fórmula taller–modelo, sino que trabajará a través de recuerdos, fotografías, reelaboraciones de esculturas antiguas, por ésto su mayor producción son las series y sus variaciones, aún así nos darán la sensación de obras improvisadas, rápidas, como de apuntes. Entre algunas de sus series destacan la de Jeannette I, II, III, IV y V o Henriette (quien fue modelo suyo desde 1920 hasta 1929) I, II, III, IV, influenciadas por las investigaciones escultóricas del momento, estamos hablando del periodo de 1910 al 1930, también se influenció por el arte africano: Serpentine (1909).

Así mismo los recursos usados irán paralelos a los utilizados en la pintura: la no definición, la expresión, arabescos, simpleza y muchos temas tendrán también su origen en los óleos así, las Odaliscas verán su versión escultórica en Le Nu Couche.

La exposición se completa con dibujos y grabados relacionados con las esculturas y fotografías realizadas por Lucien Herve.
CHADI, Taieb. “Le Tangérois. Henri Matisse”

http://www.maroc-hebdo.press.ma/MHinternet/Archives391/HTML.391/Culture.html
SAR la Princesse Lalla Meriem a inauguré, lundi 18 octobre 1999 à l'Institut du monde arabe à Paris, deux grandes expositions consacrées respectivement au ''Maroc de Matisse'' et au ''Maroc, magie des lieux: l'art de la ville et de la maison''. Retro d'un autre peintre français à Tanger.

Du 19 octobre 1999 au 30 janvier 2000, l'Institut du Monde arabe (IMA) accueille une exposition sur " Le Maroc de Matisse ".

Très attendue, cette exposition évoque bien évidemment les séjours de Matisse à Tanger et Tétouan de 1912 à 1913. Plus largement, elle s'ouvre à toutes les recherches plastiques que Henri Matisse développa ensuite, des papiers gouachés aux ensembles décoratifs tels que La Piscine ou la chapelle de Vence.

Les tableaux résultant des deux voyages de Matisse au Maroc sont en général parmi les plus prisés de la production de cet artiste. On en vante les couleurs plaisantes et raffinées, les compositions apaisées, les sujets agréables. Les reproductions en font d'excellents décors pour les catalogues d'ameublement, jetant sur tel mur, là où il faut et en quantité suffisamment discrète quelques touches de couleur vive.

Sans doute pensera-t-on qu'un tel constat ne peut qu'obliger à conclure à la faiblesse de cet ensemble. Ou bien attendra-t-on qu'une défense s'établisse par la démonstration que la complexité et le doute se cachent derrière ces apparences faciles.

Tradition


Quelques lecteurs des écrits de Matisse songeront peut-être finement que cette situation a été prévue par l'artiste lui-même, désirant dès 1908 que ses tableaux soient comme "un bon fauteuil qui délasse des fatigues physiques", et que par conséquent les toiles marocaines sont parmi les réussites les plus complètes de l'esthétique décorative du peintre. Aucun de ces trois partis n'est totalement à écarter, aucun non plus ne peut emporter pleinement l'adhésion. Et une considération équilibrée des séjours marocains de Matisse ne saurait de toute façon s'opérer qu'à l'éclairage de cette déclaration du peintre à la fin de sa vie, replaçant cette étape dans un contexte bien plus large, à la fois géographiquement et chronologiquement : "La révélation m'est venue de l'Orient". Une lumière tellement douce. L'histoire des voyages de Matisse au Maroc est désormais bien établie.

L'artiste vient d'effectuer, à l'automne 1911, un long séjour à Moscou où il a pu à la fois resserrer ses liens avec ses deux principaux acheteurs, Morosoff et Chtchoukine, et voir de nombreux exemples d'art issus de la tradition byzantine. Il retourne en Afrique du Nord -il est brièvement allé en Algérie au printemps 1906- pour satisfaire des commandes que ses mécènes russes lui ont passées, et sans doute aussi pour trouver des conditions de lumière qui correspondent à ses désirs. Il arrive à Tanger le 29 janvier 1912.

Après quinze premiers jours désastreux -la pluie n'a pas cessé et l'a retenu dans sa chambre d'hôtel- son séjour est assez fructueux. Quoiqu'il se plaigne désormais de ce que la lumière soit "tellement douce", il dessine beaucoup et achève plusieurs tableaux, essentiellement des paysages et des natures mortes. Après être retourné en France, à la mi-avril, il est d'ailleurs de retour à Tanger le 8 octobre et, cette fois-ci, il y reste plus longtemps, jusqu'en février 1913. Aucun de ces séjours n'est solitaire.

Écueil


Matisse est presque tout le temps accompagné de sa femme ou d'amis peintres occidentaux comme James Wilson Morrice et Charles Camoin. Il reste toujours un touriste, ne quittant pas les villes sûres, restant la plupart du temps à l'hôtel Villa de France de Tanger, et ne se mêlant guère plus aux colons qu'à la population indigène. Enchanté en général par ce qu'il voit, parfois choqué par certaines conditions de vie, il ne semble pas chercher à pénétrer plus avant dans sa connaissance du lieu, de ses habitants, pas plus que de leurs modes de vie et de pensée.

Il est tentant d'opposer les résultats picturaux de ses deux séjours, mais trop d'incertitudes demeurent sur l'attribution précise d'un certain nombre d'uvres pour que cela soit possible. Il est plus tentant encore de mettre en opposition les toiles marocaines de Matisse avec celles de ses contemporains et des orientalistes dans leur ensemble. Le peintre a, lui-même, su très tôt à quel écueil se confrontait tout artiste se rendant en Afrique du Nord, après Delacroix, Chassériau ou Gérôme. Il écrira plus tard: "J'ai été à Tanger parce que c'était l'Afrique. Delacroix était loin de mon esprit." Et Apollinaire lui en saura gré, écrivant en 1913 que"Le Café turc, La Porte de la Casbah sont parmi les rares ouvrages supportables inspirés par l'Afrique du Nord ".



Marque


Un passage de l'une de ses lettres écrites de l'oasis algérienne de Biskra en mai 1906 peut pourtant, par sa formulation contradictoire, attirer l'attention sur la façon dont il a plutôt tenté d'opérer une re-formulation de l'orientalisme qu'il ne s'en est complètement détaché. Il écrit : "Je quitte l'Algérie y étant resté trop peu de temps pour travailler car c'est un gros morceau, le pittoresque y abonde, mais pour voir plus loin il faudrait y vivre quelques mois."

Autrement dit: le pittoresque a un intérêt certain, mais il ne vaut vraiment que dans la mesure où il est dépassé, utilisé dans le sens d'un approfondissement. Seraient donc insuffisantes les interprétations ultra-modernistes, celles qui nient toute importance à l'iconographie de ces uvres, autant que celles qui n'y voient qu'une forme de rêve colonial.

La plupart des tableaux de figure peints par Matisse en 1912-1913 portent cette double marque du pittoresque et d'un essai de "voir plus loin". Cela dit, le pittoresque est bien présent, mais sous une forme où Matisse retrouve, sous une autre lumière, des thématiques personnelles dont il peut montrer le caractère universel et la résonance mystique.

Certains critiques contemporains soutenaient que c'est dans la distance plus que dans la fascination proche et douce que le Maroc a porté ses fruits pour Matisse.


“Un artiste dans son temps. Le parcours d’Henri Matisse” [Bibliografía comentada]

http://www.educnet.education.fr/arts/histoire/ressources/Matisse.rtf
Cette bibliographie a pour seule prétention d’éclairer l’enseignant en histoire des arts sur quelques liens forts avec les exigences du programme en classe terminale pour l’année 2002-2003. Si l’on cherche une bibliographie étendue, on consultera l’ouvrage de Catherine C. Bock-Weiss, Henri Matisse. A guide to research, New-York et Londres, Garland Publishing, 1996. Si l’on cherche une bibliographie quasi-exhaustive jusqu’en 1972, il suffira de se reporter à celle des Ecrits et propos sur l’art.

Ces Ecrits et propos sur l’art, Henri Matisse (Paris, Hermann, 1972), sont bien entendu la référence incontournable. Ces dits et écrits de Matisse concernent chacune des exigences du programme, en particulier :



  • les œuvres représentatives, pour les chapitres sur « La danse de la fondation Barnes », pp.135-154, « Jazz et les papiers découpés », pp.233-254, « La chapelle de Vence », pp.255-274. On notera que le discours de Matisse porte au moins autant sur le rapport de ses œuvres à l’architecture que sur son travail intrinsèque de la surface colorée. Aussi la question la plus récurrente chez lui serait peut-être bien celle de l’espace esthétique en général, à partir de l’espace pictural en particulier.

  • les différentes phases du parcours de Matisse et sa sensibilité au contexte contemporain (adhésions et rejets), pour le chapitre « Le métier de peindre », pp.75-134. En particulier, l’article « Le tour du monde d’Henri Matisse » (pp.101-112) montre comment les voyages de Matisse ne sont pour lui que l’occasion de mieux revenir à son propre contexte contemporain et européen.

  • son travail plus autonome des formes pour les chapitres « Notes d’un peintre », pp.37-74 et « L’éternel conflit du dessin et de la couleur » (son questionnement le plus connu), pp.155-207.

  • son travail de la forme illustrative pour le chapitre « Comment j’ai fait mes livres », pp.209-232.

  • enfin la place, la portée de l’œuvre et l’influence de Matisse sur ceux à qui il s’adresse pour le chapitre « Messages », pp.275-323.

La biographie de Hilary Spurling, Matisse, 1869-1908 (Paris, Seuil, 2001) est essentielle pour retracer le parcours de Matisse jusqu’à la notoriété, les premières formes de son œuvre, ses premières influences, sa formation auprès de Moreau, son adhésion puis son rejet de l’impressionnisme, du pointillisme et du divisionnisme (ses rapports avec Turner, Russell, Cross et surtout Signac), sa filiation inconditionnelle à Cézanne, son parcours partagé avec Derain, son influence sur les fauves, la portée de son art au sein du monde des collectionneurs et des marchands d’art contemporain (Berthe Weil, Vollard, les Stein, Sembat, Chtchoukine…), ses premiers rapports à la critique (Vauxhelles, Denis…), son premier face-à-face avec Picasso.

Le Picasso ; Matisse de Jean-Yves Bois (Paris, Flammarion, 2001) est essentiel sur ce dernier point, surtout en ce qui concerne la mise en regard d’œuvres des deux peintres par un choix très pertinent. Ou comment voir que l’œuvre de chacun est traversée par le regard qu’ils portent sur l’autre, leur création constituant de façon intrinsèque une véritable correspondance à distance. Et dans l’attente, bien entendu, de l’exposition de Septembre 2002 au Grand Palais…

Le Matisse ; la condition de l’image de Rémi Labrusse (Paris, Gallimard, Art et artistes), 1999, est indispensable pour approfondir l’évolution chez Matisse de son travail des formes. De nombreuses œuvres, majeures ou moins connues, sont analysées, l’œuvre entière est appréhendée par la notion d’image, mais aussi par les notions d’espace et de figure-portrait.

Le Matisse édité par Jack Flam chez Könemann (Paris, 1994) est intéressant avant tout pour ses reproductions en assez grand format des œuvres les plus représentatives de Matisse. Pas d’analyses, mais quelques articles et propos rapportés de Matisse, et surtout les réactions de la critique et du milieu artistique au fur et à mesure de son parcours. Ces articles laissent apparaître que rarement Matisse aura été considéré comme un artiste de son temps. Critiqué d’abord comme faisant décliner l’avant-garde artistique à force de vouloir en être à la pointe dans les année 10, il est aussitôt après, et même parfois au même moment reconnu comme un vieux maître en voie d’être dépassé sur le terrain de la modernité. Entre le trop tôt et le trop tard, les jugements portés sur Matisse par ses contemporains révèlent un rapport de son œuvre au temps radicalement différent de celui de Picasso.

Le Matisse de Pierre Schneider (Paris, Flammarion, 1992) est un grand classique. Je conseille les chapitres suivants :


  • sur le thème des influences, les chapitres « Influence des autres », pp.95-120 et « Si Cézanne a raison, j’ai raison », pp.137-154.

  • sur le thème des rejets, les chapitres « La logique dans le pur » pour l’impressionnisme, pp.187-202, « La mécanique du tableau » pour le cubisme, pp.341-386.

  • quant à son rapport au fauvisme, le chapitre « Rien que par la couleur », pp.203-240.

  • sur le thème du travail des thèmes et des formes, les chapitres « Poissons rouges, fenêtres, ateliers », pp.419-458, « Michel-Ange au harem » sur les odalisques, pp.523-540, « Prenons de la terre » sur la sculpture, pp.541-568 et « La main et la flèche » sur les dessins et gravures, pp.569-604.

  • enfin sur la notion d’espace, les chapitres « Somptuosité du néant », pp.495-522, « A la porte du temple », pp.605-658 et « Dans la lumière et l’espace », pp.659-714.

Le Henri Matisse, Roman, de Louis Aragon en deux volumes (Paris, NRF, Gallimard, 1971) est intéressant à deux titres :

  • concernant la portée de l’œuvre sur Aragon lui-même.

  • concernant le travail des formes et le statut de l’image chez Matisse, les chapitres « Les signes » du Tome I, pp.145-158 et les chapitres « Matisse ou les semblances fixées », pp.1-26, « De la ressemblance », pp.39-80 et « D’une certaine couleur des idées », pp.229-256.

Le Maroc de Matisse, le catalogue de l’exposition à l’Institut du Monde Arabe du 19/10/1999 au 30/01/2000 (Paris, Institut du Monde Arabe/Gallimard, 1999) reproduit quelques œuvres majeures, et pas seulement les nombreuses odalisques… Il montre surtout à nouveau le travail d’appropriation des figures, du décor et des lumières du Maroc par l’espace pictural propre à Matisse.

Conseil plus personnel, Le regard du portrait de Jean-Luc Nancy (Paris, Galilée, 2000) propose une approche philosophique de la notion de portrait en peinture et une analyse de « Auguste Pellerin II » de Matisse.

Une fois cette première bibliographie - déjà conséquente - épuisée, vous pourrez approfondir les exigences suivantes du programme par cette seconde qui lui est complémentaire :

1) Autres dits et écrits de Matisse:



  • Correspondance Matisse-Rouveyre, Paris, Flammarion, 2001.

  • Correspondance Matisse-Camoin, Lausanne, La Bibliothèque des Arts, 1997.

  • Gaston Diehl, Henri Matisse, Paris, Nouvelles Editions Françaises, 1970.

  • Georges Duthuit, Le feu des signes, Genève, Skira, 1962.

  • Raymond Escholier, Matisse, ce vivant, Paris, Librairie Arthème Fayard, 1956.

2) Différentes phases de l’œuvre :

  • Henri Matisse, 1904-1917, Paris, Editions du Centre Georges Pompidou, 1993.

  • Lydia Delectorskaya, Matisse contre vents et marées, peinture et livres illustrés de 1939 à 1943, Paris, Editions Irus et Vincent Hansma, 1996.

  • Stéphane Mallarmé, Poésies, eaux-fortes originales de Henri Matisse, Lausanne, Skira, 1932.

  • Henri Matisse, Jazz, Paris, Tériade, 1947.

  • Henri Matisse, Matisse et l’océanie. Le voyage à Tahiti, Le Cateau-Cambrésis, Musée Matisse, 1998.

  • Xavier Girard, La chapelle du rosaire, Editions de la Réunion des Musées Nationaux, 1992.

3) Choix d’œuvres représentatives :

  • Henri Matisse, L’œuvre sculpté, Paris, Duthuit éditeur, 1992.

  • Margrit Hahnloser, Matisse, Maîtres de la gravure, Zurich, Bibliothèque des arts, 1987.

  • Henri Matisse, Catalogue raisonné : - de l’œuvre gravé (2 vol.), 1983, - des ouvrages illustrés, 1988, - de l’œuvre sculpté, 1997, Paris, Duthuit éditeur.

  • Catalogue de l’exposition Henri Matisse, exposition du centenaire, Paris, Grand Palais, 1970.

4) Sur le travail des formes :

  • André Verdet, Entretiens, notes et écrits sur la peinture, en particulier « A propos du dessin et des odalisques », Paris, Galilée, 1978.

  • André Verdet, « Architecture et décoration », XXème siècle, Numéro spécial d’hommage à Henri Matisse, Paris, 1970.

  • Gaston Diehl, « A la recherche d’un art mural : Matisse », Paris, Les Arts, Les Lettres, 19 Avril 1946.

5) Sur le rapport de Matisse aux courants picturaux :

  • Le fauvisme ou l’épreuve du feu, Paris, Editions des musées de la ville de Paris, 1999.

  • Gaston Diehl, Les fauves, Paris, Nouvelles Editions Françaises, 1971.

  • L’expressionnisme européen, Paris, Musée d’Art Moderne, 1970.

  • Le fauvisme français et les débuts de l’expressionnisme allemand, Paris, Musée National d’Art Moderne, 1966.

  • Georges Duthuit, Les fauves, Genève, Edition des Trois Collines, 1949.

6) Influences sur l’art américain des années 40, en particulier sur Pollock, Rothko et Newman:

  • Eric de Chassey, La violence décorative, Matisse dans l’art américain, Paris, Editions Jacqueline Chambon, 1998.

7) Quant à la portée de l’œuvre :

  • Matisse par Cartier-Bresson, Le Cateau-Cambrésis, Edition Musée Matisse, 1995.

  • Georges Duthuit, Ecrits sur Matisse, Paris, Ecole Nationale Supérieure des Beaux-arts, 1992.

  • Georges Rouault, « Evocation de Matisse », XXème siècle, Numéro spécial d’hommage à Henri Matisse, Paris, 1970.

  • Alfred Barr, Matisse, his art and his public, New-York, The Museum of Modern Art, 1959.

  • « L’art et le public – une grande enquête des « Lettre françaises » », Lettres françaises, N°99, 15 Mars 1946.

8) Dernière parution

  • René Percheron et Christian Brouder, Matisse, de la couleur à l'architecture, Paris, Citadelles et mazenod, 2002.



Matisse: Voyages, de Didier Baussy
Título: Matisse: Voyages (Matisse: Viajes). Guión, dirección: Didier Baussy. Música, Bertrand Lenclos, Didier Baussy. Voces versión española: José Angel de Juanes, Primitivo Rojas. Centre Georges Pompidou, septiembre 1987. Distribución mundial: RM Associates Ltd. Distribución española: Visual Ediciones. Duración: 58’. Asuntos: Viaje a Nueva York. Análisis de sus influencias sobre los expresionistas abstractos norteamericanos. Estancia en Niza durante los años 20. Declaraciones de Cocteau y de Matisse. Relaciones entre Picasso y Matisse. Filmación de Matisse ejecutando una obra. Imágenes de la capilla del Rosario en Vence. Viaje a Tahiti, 1930. Encuentro con Murnau, que se hallaba rodando Tabú. Nueva versión de La Danza, en Niza, para la Fundación Barnes. Jazz, editado por Tériade.
Matisse: Voyages is nearly as colorful as the 19th-century artist's work. More a study of the painter than a biography of the man, the 58- minute video traces his evolution as an artist from the moment Henri Matisse discovered painting (when the bed-ridden young man was given a box of paints by his mother) through the familiar cut-out style (he called it "drawing with scissors") that dominated his later life. Footage from a film that studied Matisse in action fascinates; he is quoted as saying he felt he'd "been stripped naked" by the camera. Here, the camera lingers liberally on his work, exploring his portraits of human figures, still lifes, and interiors, as well as the chapel he designed, painted, and paid for in Vence, France. Experts weigh in, but the words that are most moving are Matisse's own, pulled from his Notes of a Painter. "I cannot paint things, but the relationship between them," he said. Voyages goes a long way toward illustrating the fauvist's relationship with his work (Valerie J. Nelson).

Matisse: Voyages traces the development of the artist's brilliantly colored work, from his early canvases, images of dance and music, and odalisques to his cut out pieces and chapel decorations. Filmmaker Didier Baussy draws on a wealth of painting, archival footage, photographs, and extracts from Matisse's Notes of a Painter to capture the richness of the artist's legacy and the splendor of his achievements. Written and directed by Didier Baussy-Oulianoff. 58 Minutes. Color


Algunas referencias epocales10





Impresionismo

Expresionismo

Impresión: movimiento del exterior al interior; la realidad –objeto- se graba en la conciencia –sujeto- (posición adoptada por Cézanne)

Expresión: movimiento inverso, del interior al exterior, es el sujeto quien se manifiesta en el objeto (posición adoptada por van Gogh).

El sujeto asume en sí la realidad, subjetivándola.

El sujeto se proyecta sobre la realidad, objetivándose.

En ambos casos, resulta fundamental el encuentro del sujeto y del objeto y, por tanto,

su enfrentamiento directo con la realidad.



Actitud sensitiva

frente a la realidad



Actitud volitiva, incluso agresiva,

frente a la realidad



Ambos son movimientos realistas: exigen el compromiso total del artista con el problema de la realidad (arte comprometido).

Queda excluída la hipótesis simbolista de una realidad trascendente, fuera de los límites de la experiencia humana (arte de evasión)



Ese compromiso lo resuelve en el plano del conocimiento

Ese compromiso lo resuelve en el plano de la acción

Deriva: tendencia anti-impresionista que se genera dentro del propio Impresionismo como conciencia y superación de su carácter esencialmente sensorial, y que se manifiesta hacia finales del siglo XIX con Toulouse-Lautrec, Gauguin, van Gogh, Munich, Ensor

Plantea el problema de la relación concreta con la sociedad y, por tanto, de la comunicación, contra la tendencia simbolista que se presenta incomunicable o subordinada al conocimiento de un codigo (el símbolo) en poder de unos pocos iniciados.
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